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Cuba ratifica en referendo popular el Nuevo Código de las Familias

Foto toma de Granma

Corresponsal CLARIDAD

 

La Habana, Cuba Con más del 66% de los votos emitidos a favor del “SÍ”, el pueblo cubano ratificó el nuevo Código de las Familias, que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo y establece las bases para regir los derechos y las responsabilidades de las familias en el país.

¿Está usted de acuerdo con el nuevo Código de las Familias, SÍ o NO?” Esa fue la pregunta a la que respondieron 6,251,786 de cubanos y cubanas que participaron en el referendo popular el pasado 25 de septiembre, una jornada caracterizada por la tranquilidad y la agilidad en el proceso de votación.

En un informe preliminar del Consejo Electoral Nacional de Cuba (CEN), la opción del “SÍ” contaba con el 3,936,790 (66.81%) de los votos, mientras el “NO” sumaba el 1,950,090 (33.19%). Si bien estos resultados no son finales –al cierre de esta edición aún faltaban 36 circunscripciones por completar el recuento–, las cifras muestran una “tendencia irreversible” a favor del Código, según las autoridades. Votó el 74% del padrón electoral.

“El CEN valida estos resultados como válidos y muestran una tendencia irreversible. Posteriormente, se darán a conocer los resultados totales, pero ya se puede confirmar que el Código de las Familias ha sido ratificado”, afirmó la presidenta de ese organismo electoral, Alina Balseiro Gutiérrez, en un mensaje televisado.

Los diputados de la Asamblea Nacional de Cuba ya habían aprobado en julio pasado el Código de las Familias, pero el proyecto necesitaba la ratificación “del soberano” (el pueblo) para su implementación, lo que hace de esta la primera Ley en la historia de Cuba que se lleva a referendo popular.

cubEn términos concretos, el Código legaliza el matrimonio entre parejas del mismo sexo y la adopción de hijos entre estas. También permite la gestación solidaria (subrogada), amplía los derechos y las atenciones a los adultos mayores, y sienta las bases legales para procesar las agresiones en las familias. Por otro lado, amplifica la voz de los menores y sustituye el sistema de uno de patria potestad a responsabilidad parental –este último fue uno de los puntos que mayor resistencia enfrentó dentro de la población.

Para muchos, la nueva Ley –que sustituye al antiguo Código de las Familias de 1975– viene a atemperar la sociedad cubana a los tiempos que corren y a subsanar errores cometidos por la Revolución, como aquellos referentes a la discriminación y marginación de las personas homosexuales, una espina aún muy enterrada en la cultura cubana. Y si bien este código no lo resuelve todo –no son pocos los que opinan que la Revolución debe aún públicamente admitir sus errores y disculparse por ellos–, es visto en la mayoría de la población como un paso de avance y de cambios necesarios en el país.

“Yo creo que es algo bueno que está sucediendo en el país porque tiene muchas cosas que el país necesita [como] la atención a las personas de la tercera edad, cosas de la familia que estaban sueltas todavía. Siempre hay algunas dudas […] en el caso del matrimonio con los gays, que no es una cultura en este país, por lo menos a la edad mía que tengo 60 años y vengo de otra cultura. Pero, por lo general, creo que es bueno que sucedan estas cosas porque es un cambio que el país necesita”, expresa a Claridad Juan del Sol Echemendía, quien votó por el “SÍ” en el referendo.

Para la sociedad cubana, con fuertes vestigios de machismo y homofobia aún enquistados en su población, aprobar un Código de este tipo no es poca cosa. El propio periódico estadounidense de corte conservador The Washington Post se refería así al tema: “El nuevo Código de Familia propuesto estaría entre los más progresistas de América Latina, desafiando una larga tradición de machismo en Cuba”.

El General Raúl Castro conversa con los pioneros luego de emitir su voto. Fotos tomadas de Granma.

Aunque gran parte del apoyo al Código se le atribuye a las nuevas generaciones de cubanos –menos conservadores y más tolerantes a ciertos temas que sus antecesores–, dentro de la llamada generación histórica de la Revolución no fueron pocos los que dieron su aprobación.

“Esto es lo máximo. El Código de las Familias es un complemento que recoge todos los beneficios que ha hecho la Revolución. Nosotros, los que hicimos la Revolución, estamos muy contentos porque es un código para todo el mundo, es un código para prestigiar aún más la personalidad cubana y a la Revolución cubana”, dice René Hernández Delgado, un octagenario jubilado, quien dice no entender cómo hay personas que se opongan a la medida.

Cabe mencionar que la Ley contó con un número considerable de detractores, cuya oposición al Código estuvo matizada por disimiles factores, que van desde la aversión real a ciertos aspectos de la propuesta, así como la falta de información sobre sus componentes, hasta un antagonismo con la dirigencia del país –y, por tanto, votar en contra les sirvió como una especie de voto de castigo.

“Nosotros los cubanos no tenemos una cultura jurídica como para entender qué es lo que quiere decir ese Código. Por eso muchos de nosotros no estamos de acuerdo, como no sabemos, votamos en contra. Hay cosas que no me interesa que se cambien. No estoy de acuerdo con el tema del cambio de la patria potestad, solamente el hecho de cambiarle el nombre sugiere cosas que no conocemos”, opina Yoniel Rodríguez Batista, músico de 36 años, quien considera que no era necesario hacer una Ley tan abarcadora. Aclara, sin embargo, que sí está de acuerdo con “ayudar a que se le de oportunidad a otras personas a tener su vida libremente, por ejemplo, las parejas de unión de hecho afectiva (parejas homosexuales)”.

Previo a su votación en referendo, el Código de las Familias pasó por un proceso de consultas populares. Durante varios meses, el proyecto se debatió y discutió en los municipios de todo el país, en esas discusiones se recogieron las propuestas de los ciudadanos, que finalmente quedaron plasmadas en la medida que ya hoy rige a las familias cubanas.

Cuba hoy ya cuenta con un Código de las Familias que puede nombrarse entre los más avanzados y abarcadores de toda la región, y cuya creación colectiva da cuenta del margen de garantías que otorga la Revolución a la hora de poner en marcha medidas que impactan directamente al pueblo.“Las Revoluciones son un constante cambio”, decía alguien en la fila de uno de los colegios de votación.

Ver el código aqui: https://www.gacetaoficial.gob.cu/sites/default/files/goc-2022-o87.pdf

 

 

 

Paquita Pesquera Cantellops: “La familia es fundamental en esta lucha”

Por Mari Mari Narváez

Paquita insiste: “no sé por qué me quieren entrevistar porque yo no soy ninguna personalidad”.

Eso lo decide quien pide la entrevista, insisto yo.

“Ten cuidado con lo que vas a poner ahí -recalca ella- Después la gente va a pensar que…”.

Vamos a hacer que nos olvidamos de la gente, le propongo.

De pequeñita, Paquita decía que quería ser abogada. “Uy, niña, esa es una carrera de hombres”, reaccionaban las amigas de doña Lola.

“En mis tiempos, Nilita (Vientós Gastón) era la única abogada (en el movimiento patriótico)”, cuenta. Sin embargo, ya en la Universidad, a Paquita le gustó la clase de Economía y en eso se especializó. Hizo una maestría y un doctorado en la materia y fue profesora en la Universidad de Puerto Rico recinto de Río Piedras hasta que se jubiló hace varios años. Miles de estudiantes pasaron por su aula, el escenario donde ella sentía que podía ayudar a forjar independentistas espontáneamente. En una clase de economía es prácticamente imposible no cuestionarse la situación de Puerto Rico. De hecho, Paquita es una de las personas que más ha estudiado las leyes de cabotaje en Puerto Rico ya que su tesis de maestría la dedicó a ese tema. Cree que en esas leyes, producto de la Ley Foraker, hay una problemática históricamente subestimada y por la cual se podría dar una batalla de emancipación parcial ante Estados Unidos, además de brindar un gran alivio económico al país.

“Me alegro de no haber estudiado Derecho porque mi verdadera vocación era enseñar. Ah… eso lo disfruté tanto…Tuve tantos alumnos buenos…Todos los fupistas cogieron clase conmigo. Me siento muy satisfecha con la enseñanza que pude impartir”.

Quien la viera, no creería que su vida ha sido una de grandes golpes. El asesinato de su primer hijo, Santiago Mari Pesquera, también hijo de Juan Mari Brás, ha sido, por supuesto, el mayor. Un dolor que no se cura. Y sin embargo, Paquita nunca ha perdido la alegría de estar viva ni la esperanza de que un día este será un mejor país. Eso se lo adjudica a su niñez, que recuerda como una muy feliz. “Eso ha determinado mi manera de ser”, asegura. Y así mismo lo practica con su familia. Cada nacimiento es para ella una gran celebración, especialmente porque es una nueva oportunidad de cosechar. Cree firmemente en la unidad y la educación familiar y por eso siempre anda con su hija o hijo, con sus nietos, bisnietos, sobrinos o hijos adoptivos. A cada uno les ha enseñado a ser patriotas. Patriotas felices. Y a ser ciudadanos y ciudadanas de provecho para esta sociedad que, más temprano que tarde, se valerá por sí misma.  Para ella, la alegría y la familia son elementos que avivan la patria, “algo fundamental en esta lucha”. Por eso, el asesinato de Chagui no pudo contenerla.

“El asesinato de Chagui nunca afectó mi militancia ni mi convicción en la independencia”, dice. “Nunca he pensado que eso pudiera separarme de la lucha. Por el contrario, hace más fuerte el compromiso. Ese asesinato fortaleció mi convicción y mi deseo”.

A Chagui lo mataron un 24 de marzo de 1976 y, poco después, ya Paquita estaba haciendo guardias en Claridad bilingüe en Nueva York, donde residía en aquel momento. “Allí no había calefacción”, cuenta. “Con aquel frío pelú, era como hacer guardia en la calle, había que estar lleno de ropa, con los abrigos y los sombreros y todo”.

De su hijo mayor, dice que era reservado, callado, “pero cuando hablaba había que escucharlo. Tenía unos análisis muy agudos. Y era un militante. En la huelga del 71 a mí me consta que participó pero no hacía bulla ni gritería con eso, hacía su trabajo y ya”.

Fue en la Universidad donde conoció a Mari Brás, quien entonces era un guapo y carismático dirigente estudiantil. Recuerda el día que llegaba Albizu de la prisión en Estados Unidos. Ella, Mari Brás, doña Isabel Gutiérrez del Arroyo y otras amistades iban corriendo por la costa de San Juan siguiendo el barco que traía a don Pedro. Mari y otros jóvenes ya habían bajado la bandera americana de la torre universitaria y habían izado la puertorriqueña, que entonces era una bandera proscrita. Pocas horas más tarde, se enterarían de la expulsión de Mari y los demás jóvenes mediante un periódico vespertino.

Varios años más tarde se casaron e iniciaron su vida matrimonial en Washington DC, donde él estudiaba Derecho. Después de Chagui nacieron Rosa Mercedes y, ya establecidos en Puerto Rico, nació Juan Raúl.

“Juan y yo nos dividimos las tareas: él se dedicaba a la lucha por la independencia y yo me dedicaba a los muchachos (y a la cátedra)”, cuenta e inmediatamente se anticipa y defiende a su compañero: “No era una cuestión de machismo. Era lo lógico porque, al él ser un líder tan prominente, tan talentoso, eso era lo que había que hacer. Pero en realidad, nosotros nos metimos todos en la lucha. Los muchachos y yo, todos juntos”.

La amistad y la lealtad de Paquita por Mari Brás lo ha superado todo. Incluso su propio divorcio hace más de treinta años. Hoy en día, son familia, compañeros de todas las luchas, amigos y, por supuesto, co-abuelos y bisabuelos de un montón de jóvenes que fluctúan entre los 2 y los 31 años: Kacho, Yinan, Roxana, Héctor Santiago, Raulito, Chago, Lorena, Mario, Juan Alfonso, Gabriela, Daniel y Cecilia. Con ellos y con el resto de la familia comparten tertulias, cantatas de marquesina, días en el campo y fogosas discusiones sobre cómo debiera ser el mundo, empezando siempre por el independentismo puertorriqueño.

“Después de Albizu Campos, Juan es el gran estratega de la lucha por la independencia de Puerto Rico. Siempre está mirando más allá del horizonte cuando todo el mundo está pendiente de lo inmediato”, dice.

Entonces se queda pensativa y añade: “Yo no sé cómo todo eso se pudo perder…”. Cuando le pregunto a qué se refiere, dice: “A todo… A ese movimiento tan  grande, tan sólido. Aquí había gente en todas partes de la isla trabajando todos los días. Pensábamos que la independencia estaba tan cerca…Yo no sé qué fue lo que pasó”.

Publicado: miércoles, 26 de marzo de 2008

A cinco años de María y días de Fiona, crece la insurrección energética de Casa Pueblo

Tras el paso del huracán Fiona, el 20 de septiembre, día en que se conmemoraron los cinco años del paso del devastador huracán María, Casa Pueblo de Adjuntas reafirmó la importancia de transformar nuestro sistema de generación centralizada de energía por uno que haga el mayor de los aprovechamientos de generación distribuida en el punto de consumo.

En comunicado de Prensa, la organización resaltó que la experiencia con el huracán Fiona validó la ruta de cambio que construye Casa Pueblo en Adjuntas de energizar con sistemas solares. La tenencia de un sistema solar permitió que, una vez más, la sede de Casa Pueblo, Radio Casa Pueblo y ahora también su torre de transmisión mantuvieran servicios ininterrumpidamente mientras la infraestructura solar instalada permitió retomar la generación tan pronto salió el sol.

Casa Pueblo emplazó al gobierno a que, ante la repetición de un apagón general y siendo la zona montañosa las más rezagada en la restauración del sistema eléctrico, atienda de manera urgente los miles de hogares de personas con condiciones crónicas de salud, en los cuales la seguridad energética es vital para los enfermos y sus cuidadores.

“A cinco años, tras miles de muertos, muchos más enfermos y con millones de dólares en recursos asignados, el expediente gubernamental bochornosamente se limita a promesas de futuro, ideas de proyectos y diseños incompletos, poco transparentes y con limitada ejecución”, dijo Arturo Massol, director asociado de Casa Pueblo.

Recordó que la zona de la Cordillera es la región de mayor pobreza y fue el último 30% que el gobierno re-energizó tras el más largo de los apagones enfrentados en la historia del País.

“La trayectoria de Casa Pueblo previo al huracán nos ha permitido estar a la altura del momento e insertarnos con prontitud y eficiencia en la cadena de ayuda comunitaria”, afirmó Alexis Massol González, fundador y director de Casa Pueblo. “Un liderato sólido, una red de colaboradores interna y externa, una hoja de servicio en defensa del medio ambiente, el desarrollo social y la cultura, y una credibilidad ganada a base de lucha fue clave en esa etapa y hasta el presente”.

“La sede de Casa Pueblo y su emisora, Radio Casa Pueblo, operan con energía solar desde 1999. Por esto, el colapso del sistema de energía eléctrica y las telecomunicaciones por causa del ciclón María y ahora con el huracán Fiona no nos hizo mella”, afirmó Massol-González.

Casa Pueblo también sirvió como centro de distribución de artículos de primera necesidad y medicinas, acogió clínicas de salud y su emisora logró dos objetivos principales: informar a la comunidad de la montaña y permitir que las personas se comunicaran con sus seres queridos a través de las ondas radiales. Asimismo, puso a disposición la telefonía satelital para que la gente pudiera hacer llamadas.

Además  distribuyó motosierras, generadores eléctricos, cientos de toldos, neveras solares y 14,000 lámparas solares en Adjuntas y otros municipios como Utuado, Jayuya, Loíza, Barranquitas, Salinas, Humacao y Vieques. Igualmente, instaló sistemas de urgencia solar en 10 hogares para energizar máquinas de diálisis peritoneal y terapia respiratoria.

Luego de María, en Adjuntas hubo barrios que estuvieron más de un año sin el servicio de energía eléctrica. A cinco años, la organización dio a conocer que ha abordado diferentes temas críticos del quehacer de un pueblo:

Seguridad comunitaria – Se han energizado más de un centenar de hogares de personas con condiciones crónicas de salud, adultos mayores y madres solteras, pero también las casas del deportista, el artesano, el voluntario y el carpintero.

Seguridad en la infraestructura crítica – Se han energizado las sedes del Cuerpo de Bomberos y de Emergencias Médicas, la torre de comunicaciones de Radio Casa Pueblo, una escuela elemental, un hogar de adultos mayores, el Bosque Escuela y la Escuela Agrícola Esteban Bianchi.

Activación económica y continuidad de servicios básicos – Se han energizado colmados en distintos barrios, ferreterías, una lechonera, una barbería, se estableció el cine solar y un restaurante solar ya opera en la vecindad, entre otros. Casa Pueblo también realizó 50 auditorías energéticas y diseñó sistemas solares para 50 pequeños comercios de Adjuntas, y donó 250 paneles fotovoltaicos para que familias completaran sus instalaciones. Además, desarrolla la microrred Adjuntas Pueblo Solar con la Fundación Honnold, que incluye farmacia, panadería, óptica, ferretería, pizzería, mueblerías y una iglesia, entre otros establecimientos alrededor de la plaza pública. Esta iniciativa ha trascendido las fronteras puertorriqueñas por su innovación y se encuentra en la última fase de construcción donde se inter conectarán los edificios a una gigantesca batería de un megavatio de capacidad.

Por último, pero no menos importante, Casa Pueblo ha solidificado el trabajo de investigación que hacía previo al huracán. Sobre el particular, se pueden mencionar las siguientes iniciativas: aprendizaje a través del servicio con la Universidad de Notre Dame; Sol y Salud con la Universidad Internacional de Florida; la investigación participativa sobre inseguridad energética con el Othering and Belonging Institute de la Universidad de California en Berkeley; y el uso de biomasa de desperdicios del café para producir energía con la Universidad de Michigan. Como si fuera poco, Adjuntas sirve como study site de microrredes solares del Departamento de Energía federal con estudiantes graduados y subgraduados del Recinto Universitario de Mayagüez, y un estudio de caso de Casa Pueblo se enseña todos los semestres en el Harvard Kennedy School of Administration.

A cinco años de María, mucho es el trabajo realizado, pero son más las ideas, las propuestas y las posibilidades de seguir construyendo un país que se libere de los combustibles fósiles, con independencia energética, próspero y vivible para todos y todas, concluyeron las voces de Casa Pueblo.

Casa llena en presentación de documental sobre Rafael Cancel Miranda

Lleno a capacidad, y con  una desbordante recepción por parte de la audiencia, se presentó en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras el documental Rafael Cancel Miranda:“I am not sorry for what I did”, el recuento personal del héroe nacional puertorriqueño sobre el ataque al Congreso de Estados Unidos, organizado por el Partido Nacionalista de Puerto Rico, y del cual fue protagonista, junto a Lolita Lebrón, Irvin Flores y Andrés Figueroa Cordero, el 1ro. de marzo de 1954.

A través de la narración de Rafael Cancel Miranda sobre su vida, sus influencias y su adhesión al Partido Nacionalista de Puerto Rico desde su niñez, el documental adentra a la audiencia al contexto político y económico del Puerto Rico colonial de la primera mitad del siglo veinte. Colonia de España durante cuatro siglos, Puerto Rico fue invadido y ocupado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos el 25 de julio de 1898, tras la derrota de España en la Guerra Hispanoamericana. Mediante recortes de periódico, entrevistas y pietaje fílmico de la época, el documental recrea cómo fue la vida en Puerto Rico durante las primeras décadas tras la llegada de “los americanos” para los trabajadores, los pobres y las y los luchadores por la independencia.

Los nuevos colonizadores habían llegado con sus propias reglas del juego: su idioma inglés, su cultura anglosajona- tan ajena a la nuestra- y sus crueles políticas de explotación económica que exacerbaron las contradicciones en grandes sectores del pueblo, que ya pedían la independencia de España, y luego la reclamaban de Estados Unidos. Se presenta también el impacto de la elección de Pedro Albizu Campos a la presidencia del Partido Nacionalista de Puerto Rico y el vuelco combativo que dio dicha colectividad política frente a las constantes agresiones e imposiciones de la potencia colonizadora.

Maria de los Angeles Vázquez
Foto Alina Luciano

El eje del documental, sin embargo, es el relato extraordinario y conmovedor del poder transformador  del amor a Puerto Rico, del orgullo de ser quienes somos, y del valor, sacrificio y heroísmo de los hombres y mujeres que, por amor a su patria, se han elevado a la cumbre de la dignidad en la lucha por su independencia y plenitud.  La recepción entusiasta y espontánea de la  audiencia, que llenó tepe a tepe el majestuoso teatro universitario, fue la mejor prueba de cuán importante es el cine como medio para divulgar la verdadera historia de Puerto Rico,  la cual ha sido escondida, distorsionada y escamoteada por el discurso y las mañas del oficialismo. También demuestra que nuestra gente sabe reconocer, aceptar y agradecer las gestas de los héroes, heroínas y luchadores independentistas.

Ana María García, productora y directora del documental

El filme fue producido y dirigido por la cineasta y profesora Ana María García, en conjunto con la Facultad de Comunicación e Información de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. La co producción es de Operación Filmes, y la realización es producto del excelente trabajo de conjunto de un gran grupo de experimentados profesionales de la creación y producción fílmica en nuestro país.  La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades auspició la producción, a la cual también se unió un nutrido grupo de productores honorarios, auspiciadores y colaboradores.

Los mercaderes de la estadidad y la Universidad de Puerto Rico

A juzgar por la cantidad de columnas aparecidas en la prensa durante las últimas semanas, la UPR parece ser un motivo de amplia preocupación. Sin embargo, hay mucho ruido en muchas de ellas, mucha hojarasca, pero sobre todo mucho espejismo para desviar la atención de los verdaderos problemas. La discusión se ha centrado en un dato difícil de evadir. Entre 2010-2022 la cantidad de estudiantes se ha reducido en 32.44 %: de 64,138 descendió a 43,333, lo que significa una reducción de 20,805 estudiantes. La explicación más fácil ante datos tan significativos, para soslayar la complejidad del problema, es recurrir a una sola causa suficiente: la reducción demográfica. Para Díaz Olivo es obvio el motivo del descenso: en los últimos 40 años Puerto Rico ha perdido, nos dice, un millón de personas. El problema de su argumentación es que la merma estudiantil señalada ocurre entre 2010-2022. No ocurrió entre 1980-2020. Además, el descenso aumentó marcadamente a partir de 2017, como resultado de la aprobación del primer plan fiscal que la Junta de Control Fiscal le impuso a la UPR.

Menos mal que de vez en cuando surge algún columnista que dice abiertamente lo que piensa de la UPR. Ahí está la columna de Quique Cruz, “El fracaso de la Universidad de Puerto Rico”. (END, 7/9/22, 38) Cruz no cree que la causa sea el factor demográfico. Su explicación, también mono causal, destaca la pérdida de tiempo, los paros y las huelgas que una supuesta minoría de estudiantes le impone a la mayoría, con el apoyo de “algunos profesores y personal no docente” que disfrutan de “estas vacaciones pagadas”. La destrucción de la UPR viene desde hace décadas. El razonamiento burdo y directo de Quique Cruz tiene un mérito innegable: dice sin ornamento lo que piensa. Y lo que piensa Quique Cruz, a su vez, no se reduce a una opinión personal. Por el contrario, recoge el pensar y el sentir sobre la UPR de un amplio sector del llamado movimiento estadista en Puerto Rico. No se trata de un pensar-sentir que flota en el aire. Tiene profundas raíces materiales.

Con la victoria electoral de Luis Fortuño en 2008, la política neoliberal del PNP se hizo mucho más agresiva y sufrió un viraje significativo. No se puede olvidar la Ley 7- 2009 y el despido de decenas de miles de empleado(a)s públicos. Aquello no fue resultado de una política de austeridad para reducir el tamaño del gobierno y pagar un deuda pública incontrolable. Fue un ataque al pueblo trabajador para trasladar dinero del bolsillo de miles de trabajadores y trabajadoras y convertirlos en ganancias de un grupo de contratistas y cabilderos, empresarios políticos anidados en el partido gobernante. En manos de la claque organizada por el gobierno  de Fortuño, se intensificó la transformación de la estadidad en el negocio lucrativo de una minoría. Pedro Rosselló, en su libro A mi manera, Vol. 2, primer tomo, destacó el cambio: “El PNP se reubicó en el ámbito conservador del status quo, de una visión corporativa, de abandonar a nuestros más vulnerables; dejó de ser el partido del pueblo para convertirse en el portavoz del desarrollo por “trickle down”, la visión conservadora económica que obvia la justicia social”. (256)

Fortuño quiso imponerle su política corporativa a la UPR y se encontró con la piedra que llevó a su gobierno a la derrota después de su majestuosa victoria de 2008. Dos masivas huelgas estudiantiles lo enfrentaron en 2010-2011. La actitud violenta y represiva de su gobierno encontró en la resistencia estudiantil una fuerza inesperada. Como dice Pedro Rosselló en su libro, su récord de votos en 2008 se desvaneció en apenas cuatro años. La inesperada derrota de Luis Fortuño, quien intentó evitarla introduciendo en el proceso electoral un plebiscito, no se puede entender sin incluir la resistencia estudiantil contra su política neoliberal en la UPR. Si a los dos procesos de lucha de 2010-2011 se le añade la enorme huelga de 2017 contra el gobierno de Ricardo Rosselló y la JCF, tenemos el cuadro completo que da pie a la argumentación neo-estadista de Quique Cruz. Según la nueva cepa de estadistas neoliberales, la UPR se ha convertido en un estorbo para el negocio de la estadidad. Hay que menoscabarla, reducirla y desmantelarla. Así se explica la conducta de los mercaderes de la estadidad que han operado en el interior de la UPR: Walter Alomar, Zoraida Buxó, Emilio Colón, Mayda Velasco, Ricardo Dalmau, etc., etc. El caso de Zoraida Buxó es todavía más ejemplar: pasó de la Junta de Gobierno de la UPR a ser cabildera de la estadidad en la nueva versión del estadista neo-liberal.

Pero la cocina neoliberal no se reduce a la nueva cepa de mercaderes de la estadidad. También en la otra pieza del bipartidismo brillan algunos ejemplares. Eduardo Bhatia Gautier, por ejemplo, escribió una columna representativa: “La oportunidad de oro de la Universidad” (END, 9/9/2022, 35) Imagínese el lector(a) a un individuo atrapado por cuatro maleantes en un callejón, que lo golpean quebrándole los huesos de todo el cuerpo y luego le dicen: ahí tienes una hermosa oportunidad de oro para reinventarte, hacer una reingeniería de tu osamenta y tener vida próspera. Bhatia no conoce a nadie que quiera abrir una conversación sobre el futuro digno y estable de la UPR. Es decir, no tiene ninguna validez el intenso diálogo intersectorial, con varios años de duración, de la comunidad universitaria para elaborar un plan de reforma, convertido en proyecto de ley, que se ha discutido en la Legislatura.

Sin embargo Bhatia afirma, sin mostrar ninguna evidencia, que “la UPR tiene más empleados no docentes por número de estudiantes matriculados que ninguna universidad pública de Estados Unidos”. No sé si se da cuenta de que está repitiendo, en escala menor, la trillada fórmula ideológica sobre el gigantismo gubernamental. Solamente el desconocimiento puede alegar hoy día que sobran los empleados no docentes en la UPR. Al considerar que el cuerpo no docente puede asociarse con un refugio, distorsiona e invierte los hechos: el único refugio existente lo ha creado el bipartidismo colocando su gente, incluyendo batatas políticas derrotadas, que todavía vienen a chupar del mermado presupuesto de la universidad pública.

Sería injusto no reconocer las excelentes columnas que se han publicado sobre la UPR. Recientemente Catherine Marsh Kennerley publicó una muy significativa: “La Universidad de Puerto Rico se debe a la juventud”. Con valentía menciona los males que han caído sobre la Universidad: las medidas de austeridad de la JCF, “con la anuencia de los dos partidos políticos que han gobernado”. También menciona décadas de política neoliberal que han debilitado los servicios sociales y contribuido a la marginación comunitaria. Denuncia el ataque a la universidad por “hacerse cómplice de la gobernanza necropolítica, es decir, dejar morir a los jóvenes”.

Ileana M. Ayala Fontánez, Coordinadora de Reclutamiento del Recinto de Ciencias Médicas, también publicó una columna excelente: “Merma de alumnos y otros fenómenos en el Universidad”. Aunque destaca los recortes presupuestarios, Ayala Fontánez comienza con los años de “malas prácticas administrativas” advertidas por diferentes voces: los consejos de estudiantes, la Asociación de Profesores y la Hermandad de Empleados. Ninguna de estas múltiples voces fueron oídas por Bhatia en medio siglo. Pero estuvieron ahí, con fuerza vocal, señalando las causas plurales que afectan la UPR. Ayala Fontánez enumera varias: los altos costos de la matrícula, la reducción de ayudas estudiantiles, el descuido a los músicos y atletas, y las deficiencias infraestructurales. Sería una irresponsabilidad, afirma, recurrir al giro demográfico como el único fenómeno causal.

Sin embargo, la mono causalidad tiende a predominar entre los mercaderes de la estadidad. El último plebiscito de noviembre 2020 puso al descubierto que decenas de miles de estadistas repudian a estos traficantes vulgares de la estadidad y han dejado de votar por el PNP. El país tendrá que escoger entre apoyar el bipartidismo neoliberal, acompañado de la corrupción, o defender la universidad pública expulsando a los mercaderes de su recinto.