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Reseña: El trasero grande la muerte (2022)

 

 

Especial para En Rojo

¿Qué es una novela?, ¿un cúmulo de historias, personajes, vivencias, curiosidades, miedos y placeres? El trasero grande de la muerte es sin duda preguntas y pocas respuestas. La novela escrita por Dorothy Bell Ferrer, estudiante de doctorado de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, es el debut de la autora que pasa de ser goce, a incógnita, a verdad que te acuchilla, al cuestionamiento sobre la realidad puertorriqueña contemporánea.

En un escrito ambicioso y bien logrado, sobre todo por sus técnicas literarias, por medio de su narrativa te abre los párpados a regañadientes sobre realidades que para muchos suelen estar tan alejadas como cuando interpones el panorama con una cortina. El texto situado en un pos-María pinta la realidad de muchos tras el azote y la devastación de la infraestructura y sobre los cuerpos que habitaron y habitan por donde pasó el desastre. A veces graciosa por el uso de personajes pintorescos y cotidianidades, en otras ocasiones desafiante como lo es tomar agua en una lata de habichuelas, hace que repienses el espacio físico, mental y emocional entre distintas realidades que habitan un mismo país.

El trasero grande de la muerte es quizá una metáfora sobre lo que los atributos físicos de una mujer pueden llegar a hacer para ellas o para otros. Al leerlo, te causa abruptas pausas que te dirigen a juicios y prejuicios sobre el otro, pero, sobre todo, el espacio que ocupan o no las mujeres, especialmente cuando desafían el ser objeto del deseo y adueñarse del disfrute de su cuerpo.

La autora desarrolla distintos prototipos de lo que supone ser mujer y femenina en varias esferas sociales, pero más importante aún los contradice. La muerte no acapara la vida y viceversa, coexisten o se acompañan en soledad como los personajes en el texto, muchas veces solapándose, como cuando dos cuerpos se hacen uno.

Una publicación con el sello de la Secta de los Perros y curada por Rafael Acevedo supone ser más que un éxito, una obra que hace entrar a la autora por la puerta ancha del reducido mundo literario puertorriqueño.

 

La poesía visual y violenta de John Wick: Chapter 4

 

 

Especial para En Rojo

Hace unas semanas, el crítico de cine del New York Times, A. O. Scott, anunció que se retirará del periódico. He seguido el trabajo de Scott desde hace años. Sus videos cortos producidos por el New York Times analizando clásicos del cine, que pueden encontrar en YouTube, son maravillosos. La noticia me sorprendió no solo porque no lo podré leer más, sino también porque es relativamente joven. A sus 56 años, ha tenido una carrera que para muchos de nosotros es un sueño. Pero Scott no pudo más. En una entrevista en The Daily, el podcast del New York Times, Scott admitió que él se considera a sí mismo un acompañante de cada espectador que lo lee. Él participa de una conversación con sus lectores que, aunque no los oye, los imagina. Sin embargo, en los últimos años, Scott ha sentido un creciente resentimiento agresivo en contra de sus opiniones. El dominio de los poderosos estudios de Hollywood, que se han adueñado de las salas de cine, ha empujado películas más personales a exhibirse en pocos teatros o en plataformas de streaming. A Scott no solo lo afecta este monopolio de los espacios, sino también el monopolio del pensamiento que lo persigue cuando despotrica en contra de alguna superproducción de Marvel o en el más reciente bombardeo visual de CGI. Acepto la ira sonsa de algunos en enfrentar el pensamiento crítico o perspectivas opuestas en cuanto al arte. Aunque entiendo a Scott, no estoy de acuerdo con su rechazo a Hollywood. Nuestra experiencia como espectadores continúa evolucionando al igual que las maneras en que se filman y se exhiben las historias. Recordando la búsqueda de la poesía entre líneas de Quentin Tarantino, tanto el mundo de una niña silenciosa en Irlanda como el que trata de salvar el más reciente superhéroe de DC siempre reflejan el potencial poético. Y si no, se pudrirá en el olvido. Escribo porque me consta que cada lector/espectador, independientemente de sus desacuerdos conmigo, puede considerar la poesía de las ciudades coloridas y violentas de John Wick: Chapter 4 (dir. Chad Stahelski, EEUU y Alemania, 2023).

En John Wick: Chapter 4, Wick busca su libertad del High Table, la autoridad máxima del bajo mundo. El Marqués, un villano caricaturesco actuado deliciosamente por Bill Skarsgård, puede liberarlo, pero prefiere erradicar la idea que representa John Wick. Por esto, no solo destruye el Hotel Continental y deja a Winston (Ian McShane) excommunicado, un estado en el que queda desprotegido del High Table; sino que también obliga a un honorable asesino ciego, Caine (Donnie Yen), y a un hábil rastreador que se identifica como Nobody (Shamier Anderson) a matar a Wick. Aunque la película puede sentirse algo pesada ya que dura casi tres horas, los recovecos de ese mundo que se expande por todo el globo, las actuaciones sólidas y las extendidas peleas tan únicas son elementos suficientes para hacer de este capítulo el mejor de la tetralogía. Me parece que John Wick (dirs. Chad Stahelski y David Leitch; EEUU, Reino Unido y China; 2014) es la más directa en cuanto a su dirección narrativa. Esta se puede resumir de una manera muy sencilla: a Wick le matan el perro, lo único que le queda de su esposa que murió, y este sale a buscar venganza. Esta simple premisa abre las puertas a un mundo que se esconde en los intersticios de nuestra realidad. Ese bajo mundo de asesinos casi inmortales existe a las sombras del nuestro. Por eso es que nadie se da cuenta cuando un hombre sin techo en la estación del tren ayuda a desaparecer a Wick en John Wick: Chapter 2 (dir. Chad Stahelski; EEUU, Italia, Hong Kong y Canadá; 2017). Aunque el capítulo más reciente peca de tener una trama innecesariamente complicada, su magia está en la expansión de ese mundo que no cesa de maravillarnos.

La influencia de The Good, the Bad, and the Ugly (dir. Sergio Leone; Italia, España y Alemania Occidental; 1967) es clara en la película. John Wick tiene tres personajes que chocan constantemente a través de la historia. La experiencia de Chad Stahelski como stuntman es evidente en sus roles de director de la película y de coreógrafo de pelea. Stahelski sabe cómo filmar las largas secuencias de pelea que localiza en espacios que brillan con una oscuridad romántica. Desde una pelea en medio de una calle con mucho tránsito a pasos del Arco de Triunfo en París hasta una confrontación en unas escalinatas donde los enemigos van cayendo escaleras abajo, cada majestuoso encuentro es una joya visual. Inclusive, Stahelski sabe desde dónde mirar cada enfrentamiento. Una de las secuencias más alucinantes es cuando Wick va de cuarto en cuarto disparando una escopeta con balas explosivas y la cámara lo captura todo desde arriba. Además, cada batalla lleva una coreografía de violencia tan bella como tan destructiva. Stahelski le da a cada personaje movimientos singulares que reflejan sus particularidades. Mientras Wick pelea como un tren, tirándose en contra de sus contrincantes sin titubear, Nobody usa su arma desde lejos o pelea a puños en un estilo callejero. Sin embargo, la estrella de la película es Donnie Yen que, a sus 59 años, pelea con una energía y una precisión impresionantes. Su trabajo físico en la tetralogía de Ip Man (dir. Wilson Yip, Hong Kong y China, 2008-2019), ligeramente inspirada en la vida de Yip Man, el maestro de artes marciales de Bruce Lee, demuestran la delicada caligrafía corporal con la que Yen también se mueve contra cada adversario en John Wick: Chapter 4.

Tanto como A. O. Scott, imagino a mi lector como un espectador con el que dialogo sobre el potencial poético de cada película. Por esto, tengamos desacuerdos. Una película que no lleve a la discusión o que sea imposible de problematizar, no merece nuestra atención. De hecho, una obra de arte tiene que ser interpretada de diversas maneras, aunque muchas de estas se contradigan. Si usted está convencido que John Wick: Chapter 4 no es lo suyo, la vida es muy corta para perder su tiempo en ella. Pero si tiene ganas de experimentar con una excelente superproducción de Hollywood, dele una oportunidad a John Wick: Chapter 4 ya que la violencia de su poesía visual merece su atención.

 

Pascua – Nuevo nacimiento de la vida y libertad

 

Especial para En Rojo

 

En estos días las Iglesias cristianas celebran la fiesta de Pascua. Parroquias y congregaciones entonan himnos de alegría y proclaman: ¡Cristo ha resucitado! Comunidades y grupos que, más allá de los ritos, siguen la misión profética de Cristo gritan a toda la humanidad: El Amor divino ha resucitado a Jesús de entre los muertos y esta subversión de la Vida debe provocar nuevas fuerzas para que juntos venzamos el desamor y la muerte.

En el Amazonas, el pueblo Yanomami cree que la danza de los espíritus hace renacer la selva y mantiene el mundo en pie. Eso les da nuevas fuerzas para luchar contra la extracción de minerales y los males con los que, durante siglos, la civilización del dinero ha intentado exterminar a los pueblos autóctonos. Los ritos de los chamanes al invocar a los espíritus de la selva es algo propio de las culturas nativas, pero a su manera, se corresponde con el Aleluya de la Pascua cristiana. Danzas y cultos autóctonos de origen africano tienen su propio valor. No pueden considerarse únicamente como traducción de expresiones cristianas a otras culturas. Sin embargo, aun con sus características propias, a su manera, corresponden a lo que para los cristianos es el anuncio alegre y feliz de la resurrección. Creemos que es el mismo Espíritu de Cristo resucitado que, como cantamos, «llena el universo. Lo abarca todo en su conocimiento y todo en su amor». Las diversas expresiones de la espiritualidad celebran la victoria del amor sobre el desamor y de la vida sobre la muerte.

Hoy, la biología lo confirma: el Misterio de la Vida tiene lugar a través del entrelazamiento y la interdependencia de las células y los cuerpos. El amor es, ante todo, fenómeno biológico.  Ahora bien, el mensaje de Pascua nos dice que la culminación de esta evolución es una forma de Amor-don gratuito, que crea comunión entre nosotros y nos impulsa a hacer todo lo posible para que la humanidad se convierta en una comunidad de hermanos y hermanas.

Para nosotros, los cristianos, las fiestas de Pascua son siempre ocasión para creer de nuevo que es posible emprender el camino de la Buena Nueva. La resurrección de Jesús confirma en nosotros el amor divino. Este amor se apodera de nuestras vidas y nos da la fuerza para impregnar de amor las estructuras de la vida y de la sociedad.

En el mundo actual, en nombre de Jesús, muchos católicos y evangélicos apoyan políticas de derechas, contrarias a los intereses de los más pobres. Así, dan testimonio de un Dios cruel y sectario, amigo de los que le adoran y vengativo con los que no se adhieren a la Iglesia. La buena nueva de la resurrección debe oponerse proféticamente a ese tipo de religión. Seguir a Jesús resucitado es optar por la Justicia, Paz y Misericordia,  anunciadas en el Evangelio. La Pascua nos hace vivir una Iglesia al servicio de toda la humanidad y no sólo de los creyentes. Junto con todos los que tienen hambre y sed de justicia y de paz, encendamos el fuego nuevo de la paz y de la solidaridad en la tierra. Desde la alegría de creer que Jesús ha resucitado, nuestra misión es salir al mundo sembrando resurrección.

¡Feliz Pascua para ustedes!

 

 

Crucigrama- David Ortiz Angleró

Especial para En Rojo

Horizontales

2. David Ortiz _____; poeta, escritor, cineasta, actor, locutor, actor de doblaje y sindicalista puertorriqueño. Autor de «La memoria extraviada y otras distancias».

9. A nivel.

10. Cuerpo de agua dulce.

11. Escuchar.

14. Fruto de la palmera.

16. Del verbo ir.

18. De Suecia.

20. Tipo de sangre.

21. Edwin Colón _____; músico, compositor y cuatrista puertorriqueño.

22. Símbolo de la plata.

23. _____ Ortiz Angleró; uno de los fundadores de «Diálogo», periódico de la UPR. Presidió la Asociación Puertorriqueña de Artistas y Técnicos del Espectáculo (APATE). Autor de «La soledad es una flauta perdida».

25. Hogar.

26. Gustavo _____ Urrego; economista y presidente de Colombia.

28. Forma de pronombre.

29. Suntuosa, real.

31. Símbolo del argón.

32. Confieso que he _____. Memorias; disco de poemas en homenaje a Pablo Neruda declamados por Ortiz.

34. Me llaman cimarrón y mi apellido es el _____; (1985) poemario de Ortiz.

37. Labré la tierra.

38. Sindicato de _____ Obreros; Ortiz fue secretario general de esa organización.

41. La sombra de _____ huella; poema fílmico sobre el Viejo San Juan dirigido por Ortiz.

43. Elevó la bandera en el asta.

46. San _____; ciudad donde falleció Ortiz.

49. Medida inglesa de superficie.

51. Francisco _____; pintor puertorriqueño.

53. Francisco (Pancho) _____; músico cubano virtuoso del tres, Premio Nacional de Música 2010.

54. Quinta vocal.

55. Corta las mieses o hierba.

56. Machaqué, trituré.

57. Que no cree en dios alguno.

58. Manuel _____ Gandía; médico y escritor puertorriqueño.

Verticales

1. La _____ es una flauta perdida; (1977) poemario de Ortiz.

2. 13 de _____ de 1936; nacimiento de Ortiz. Grabó los discos «El tiempo recobrado» y «Cien años de amor».

3. Tela de seda sin brillo.

4. _____ juguetería encantada; película dirigida por Ortiz.

5. Adjetivo demostrativo.

6. La memoria extraviada y _____ distancias; (1994) poemario de Ortiz.

7. _____; periódico de la UPR del cual Ortiz fue uno de sus fundadores.

8. _____ tiempo recobrado; disco de Ortiz, antología de poesía puertorriqueña.

12. _____; ciudad natal de Ortiz.

13. Dos creaturas _____ la ternura; disco de Ortiz con poemas de Julia de Burgos y música de Sylvia Rexach.

15. Derrocar.

16. Antonio Cabán _____ (El Topo); poeta y cantor puertorriqueño.

17. Vestido típico de las mujeres en India.

19. Cantidad de ladrillos que puede llevar una persona de una vez.

24. Albizu _____. Cien años de Pedro Albizu Campos; (1991) documental de Luis Molina narrado por Ortiz.

27. Superstición.

29. Desmenucé con los dientes.

30. Amarré.

32. Minoría étnica de China.

33. Símbolo del decilitro.

35. Carta de la baraja.

36. Dios egipcio.

39. Entregué.

40. Decimoséptima letra del alfabeto griego.

42. 19 de _____ de 2014; fallecimiento de Ortiz.

44. David _____ Angleró; autor de «Me llaman cimarrón y mi apellido es el tambor». Algunos de sus discos son: «Confieso que he vivido», «Dos creaturas de la ternura» y «Madre».

45. Soy de una _____ pura y rebelde; poema de Ortiz musicalizado por Tony Croatto y cantado por Lucecita Benítez.

46. Perfil de _____ de Diego; disco de poemas grabado por Ortiz.

47. Municipio en la provincia de Västra Götaland, Suecia.

48. Del verbo negar.

49. Cien años de _____; disco de Ortiz declamando poemas de José Antonio Dávila.

50. Comandos Armados de Liberación; siglas de guerrilla urbana puertorriqueña.

52. Símbolo del radio.

53. Antes del mediodía.

Esta isla no es ficción: Tari Beroszi escribiendo con luz

 

 

En Rojo

 

  1. Nuestra isla -y sus habitantes- ha sido representada de muchas formas. Si pensamos en los años desde la firma de la ley PROMESA a los meses de encierro en la pandemia debemos concluir que solo la lucidez del sueño, la sustancia de lo imaginario, el claroscuro -paradójicamente- nos confirman que no somos una ficción. Que estamos aquí. O quizás, que somos esta formidable ficción viva.

Asistir al proceso e instalación de la exhibición de ESTA ISLA NO ES FICCIÓN de Tari Beroszi, es presenciar el modo en el que la artista, con mirada prospectiva, intenta comprender el presente y anticipa un posible futuro. Está claro que el futuro no es un lugar predefinido e inevitable, sino un espacio de posibilidades. Beroszi crea diferentes escenarios a partir de datos, investigación, observación del presente y creatividad. La artista nos dice:

Antes de comenzar a tomar las fotos para mis proyectos, escribo una declaración de artista. Imagino, escribo, leo, escribo, imagino. Este proceso se repite hasta que llega el momento de la verdad: el shooting -fotográfico, por supuesto-. Para Esta isla no es ficción, escribí durante meses. En plena pandemia, sin tener a donde ir, hice varias versiones del texto.

Durante el encierro -ese claroscuro en el que nada sabíamos de los alcances del virus- la fotógrafa se apropio de su tiempo y de su espacio para imaginar, anticipar, visualizar. Beroszi conceptualiza e inicia sus proyectos a través de un puntilloso diagrama de ideas. Es posible seguir una serie de textos sobre el arte -sobre el trabajo propio- que culmina en un trabajo como el que hoy reseñamos. Escribe:

Conceptualicé dos proyectos de exhibición durante el 2020 y 2021, en el confinamiento por la pandemia. Este es uno de ellos. Tenía el tiempo de escribir, leer e investigar todos los días. Hacía bocetos de las imágenes que quería fotografiar. También compraba materiales en internet: papel celofán de colores, guantes, pantimedias, leotardos, sobres, letras adhesivas. Las ferreterías fueron otro lugar donde iba encontrando objetos que, al llegar allí no sabía que quería, pero al verlos lo supe. La pandemia me dio el tiempo y espacio de introspección para desarrollar la exposición que abrirá en varios días. Fueron años de temor, frustración y pérdida para muchas personas. Yo, no paraba de imaginar las escenas que, cuando finalmente pudiera acercarme a otros cuerpos, retrataría.

2.Durante los primeros días de la pandemia, se me ocurrió leer clásicos. Me interesé por la teoría de los colores de Johann Wolfgang von Goethe. La leí junto a una ventana al fondo de la casa, donde el sol era más fuerte, pensando en que así me libraría del contagio. Supe que la teoría de Goethe, quizás polemizando con Newton, se basa en la observación y la experiencia subjetiva, en lugar de en la física y la óptica. Goethe argumentaba que el color no es una propiedad de la luz, sino que es una experiencia subjetiva que surge de la interacción entre la luz y el ojo humano. He de suponer que la teoría de los colores hoy, es una rama de la física. O sé si escuchan mi tono irónico.

Lo que sí tengo claro -ya al final de la pandemia y escuchando a Tari hablar de su trabajo- es que los colores tienen una capacidad intrínseca para evocar emociones y sentimientos. Mientras trabajaba en la secuencia en la que se presentarían las fotos de ESTA ISLA NO ES FICCION disertaba sobre cómo los colores pueden afectar la percepción de la temperatura, la luminosidad, el espacio y la forma. También sobre los efectos fisiológicos como el ritmo cardíaco y la respiración. Entonces, ¿la fotógrafa tiene su propia teoría de los colores que le permite en una serie de fotos evocar lo hermoso y lo siniestro? Sin duda, hay algo sublime en la muestra. El rojo, el verde, el luminoso dorado nos guían hacia una experiencia subjetiva que une esas sensaciones aparentemente contradictoria -la contemplación de lo hermoso y lo siniestro, lo claro, lo oscuro-. Lo complicado el presente se nos presenta en un relato visual sin fisuras. Dice Beroszi:

Enfrentamos un presente complicado. Quizás coincidencia o ironía del destino, un virus pandémico en forma de corona y una ley llamada PROMESA – que no auguran honores ni bien alguno – nos alejan del futuro que alguna vez imaginamos. La angustia que impone aislar los cuerpos entre sí, en un país aislado por su geografía y sin poder político, impide el sosiego. En una isla que cada día nos es más ajena, dejo la huella de mi existencia. Mis imágenes dicen que no somos ficción. Estamos aquí.

Fotos por Tari Beroski3.Cuerpo aislado, difuminado, con los consabidos guantes -pero estos como para cantar en una ópera clásica-, la herida en el pie. El rojo. El verde. El dorado. La tensión entre el cuerpo y el entorno o el impacto del encierro están aquí pero el ojo de Beroszi -y la presencia de elementos que facilitan la deriva de la visión- permiten explorar dimensiones emocionales y simbólicas del cuerpo. La belleza de las fotografías no escapa a la exploración de la vulnerabilidad y a la capacidad de resistencia del cuerpo -¿acaso la belleza en su enorme espectro de posibilidades no es un modo de resistencia?-. Isla/cuerpo, espejeado en las fotografías, y allí en el centro de la exposición -como el punto cero- un espejo. Pienso en una política del cuerpo. En el arte como un mecanismo que pone a la vista -con una escritura de luz- un modo de administrar el cuerpo. Si bien se trata de una respuesta a la pandemia -y al virus colonial de PROMESA- puede extrapolarse a una puesta en secuencia de poemas visuales de los que podemos intuir reflexiones sobre el cuerpo humano como construcción social y transformados y moldeados por la acción política. Lo digo porque no ebemos olvidar cómo se administró el modo en el que nos movíamos, el modo en el que debíamos equiparnos para respirar en público. Todavía.

Para mí, que estas 30 fotografías nos permitan reflexionar sobre la forma en la que se experimenta y se comprende la propia corporalidad ante los embates de lo exterior me parece importante. Necesario. Que esa corporalidad la experimentemos a partir de las coordenadas en las que se encuentra la territorialidad que construimos e imaginamos y cómo se le administra y niegan los recursos, como se le conmina al desarraigo, también es altamente pertinente.

4. Tari Beroszi, es una viajera incansable. Su formación académica lo confirma. En el directorio de artistas del Museo de Arte se destaca que terminó su Maestría en Fotografía en Spéos Paris École de Photogtaphie donde fue alumna de Georges Fèvre, impresor personal del renombrado fotógrafo Henri Cartier-Bresson.  Ese interés por estudiar allí surgió de su primer viaje estudiantil. He seguido su trabajo desde que realizaba su Maestría en Bellas Artes con concentración en Fotografía del Savannah College of Art & Design en Atlanta. .  Poco después de terminar su maestría gana la Beca Lexus para Artistas en el 2013. También conozco de sus viajes a la india donde realizó cursos de meditación. Hace apenas tres años recibió el Pollock-Krasner Foundation Grant. Ha sido conferenciante invitada en la Universidad de Salamanca, en la escuela de arte y diseño LCI Monterrey en México, en L’Annexe en París y en Parsons School of Design en la ciudad de Nueva York. Su trabajo ha sido exhibido en Brasil, Hong Kong, Francia, España, Estados Unidos y Puerto Rico.  A mí me gustaría decir que su modo de resistir los límites que imponen las políticas del cuerpo y las reclusiones es formidable. En medio de la pandemia viajó a Egipto y a Perú. La isla es un lugar desde el que se planifican los vuelos. Los imaginarios y los reales. Aquí estamos.

 

La exposición de fotografías de Tari Beroszi se encuentra en La Casa de los Contrafuertes en el Viejo San Juan. Es un hermoso espacio en el que los artistas Ana Rosa Rivera y Charles Juhasz fomentan las artes, la literatura, los intercambios y creaciones a través de prácticas colaborativas. Hay magia en ese lugar porque hay trabajo y creatividad.