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El Clásico más Clásico

A todas y todos los que estuvieron pegaos a este evento por las  últimas semanas y que están en conteo regresivo para el 2026

 

La misma sensación que sentí el 19 de diciembre, el día después que terminó la Copa del Mundo, la sentí el pasado miércoles 22 de marzo cuando me levanté y se había terminado el Clásico Mundial de Béisbol. Y es que para muchos de los que amamos ambos deportes el nivel de entusiasmo con ambos eventos fue muy similar. Aunque ya existe un mundial de béisbol, realmente tiene muy pocos seguidores y a diferencia del de fútbol, los mejores jugadores no van. Es por este motivo, y por el dominio absoluto de la liga profesional de Estados Unidos, la Major League Baseball (MLB), que se creó en el 2006 el Clásico Mundial de Béisbol (WBC, por sus siglas en inglés). Desde que se originó, el diseño era para que brillaran las estrellas de MLB, se hizo en acuerdo con los dueños de los equipos de MLB y la fecha es justo previo al inicio del torneo. Como mencionara en el artículo anterior, ha habido quejas constantes de los equipos de MLB para que sus estrellas no participaran por riesgo de lesiones, etc. También ha habido críticas de parte de un sector de la prensa estadounidense en cuanto a que a nadie aquí le importa el evento. Ambos argumentos se han ido derrumbando parcialmente con el Clásico. Y creo que a diferencia de las previas cuatro ediciones, esta vez el debate sobre las lesiones escaló y también sobre el impacto en Estados Unidos vis a vis a la mayoría de los países competidores.

Tuve la dicha de estar mitad del Clásico en Estados Unidos y mitad en Puerto Rico, aunque desafortunadamente no en persona. Pero sí pude ver las transmisiones y la cobertura mediática. Lo más que me impresionó es que tengo muchos amigos estadounidenses que son super apasionados del béisbol, lo que llamaríamos enfermos, de ir a los campos primaverales, no perderse los partidos de sus equipos, y ninguno, sin excepción, estaba siguiendo el Clásico. Había variaciones entre ni siquiera saber que estaba ocurriendo, a saber que existía pero cero ganas de verlo, a mirar una entrada algún día. Nada más que coger el avión y llegar a Puerto Rico era como otro planeta en términos beisbolísticos, era como estar en Nueva York cuando se jugó la Serie Mundial entre los Mets y los Yankees. Inmediatamente al bajarme del avión, ya los maleteros con los análisis del juego de esa noche entre Puerto Rico y República Dominicana. En el lobby del hotel no se hablaba de otra cosa. Y ni hablar de la cantidad de cabelleras rubio pollito. La previa empezaba más de una hora antes del partido con análisis con expertos en el set, algunos afuera vía video llamada, transmisiones en vivo donde habían fanáticos, encuestas. Un evento y el país paralizado. Como debe ser.

Audiencias

En Puerto Rico, que los juegos se transmitieron a través de Wapa Deportes, que no es el canal 4 regular, el juego contra la República Dominicana en los cuartos de finales tuvo un 60% de audiencia, es decir, 60% de los televisores encendidos en Puerto Rico en ese momento tenían el juego, esto es altísimo. Y hay que añadir la cantidad de personas que se juntaron a verlo en barras y otros establecimientos masivos. Además de la gente que no tiene televisor y lo vieron a través del internet. En términos de audiencia, el récord lo tuvo el partido entre Japón y Corea que se jugó en la fase de grupos, que lo vieron más de 62 millones de personas-solamente en Japón, un país de 125 millones, un récord para un partido de béisbol en cualquier país y en cualquier lugar. Para ponerlo en perspectiva, el juego que más se ha visto en Estados Unidos fue el de la Serie Mundial en el 1980 entre los Phillies y Kansas City, que promedió 54 millones de espectadores. El juego final del Clásico de este año fue visto por 5 millones de estadounidenses, entre Fox y Fox Deportes. Cabe señalar que a diferencia del juego del sábado en el cual Estados Unidos eliminó sensacionalmente a Venezuela en cuartos de finales y que fue transmitido en Fox regular, la final fue en Fox Sports 1, un canal que no tiene todo el mundo. Aún así, es el juego más visto en Estados Unidos en la historia de los 5 Clásicos, rompiendo el récord establecido en la final anterior en el 2017 en la cual Estados Unidos le ganó a Puerto Rico, la cual vieron 3.05 millones de personas. Falta por ver cuántas personas en Japón vieron ganar a su país su tercer Clásico.

Lesión de Sugar: El equipo versus tu País

Yo creo que el momento que fue determinante en la discusión de si el Clásico debe jugarse o no, qué riesgo representa para los equipos de las Grandes Ligas que pagan millones de dólares por estos jugadores, qué debe tener más peso: la camiseta de tu equipo o la de tu país, fue la lesión del estelar cerrador puertorriqueños de los Mets de Nueva York, Edwin “Sugar” Díaz, durante la celebración de la victoria de Puerto Rico sobre República Dominicana. Tras la lesión, y aún antes de saber que resultaría en una cirugía que lo hace perderse la temporada completa, las críticas, muchas de ellas de fanáticos Mets, al torneo y a la participación de las estrellas en él no se hicieron esperar. Parte de la prensa estadounidense se hizo eco de este argumento. En Puerto Rico, a pesar de la estupefacción de todos ante la inusual lesión, no había duda que el consenso era que fue un infortunado accidente, pero que pudo haber sucedido en cualquier contexto, ya fuera en la temporada regular o los campos primaverales. Entre las muchas reacciones cabe destacar la de su compañero de equipo en los Mets, el capitán del equipo de Puerto Rico, Francisco “Paquito” Lindor, quien dirigiéndose a los aficionados Mets les recordó cómo lo más grande para ellos es representar a Puerto Rico y la importancia de lucir la camisa con el nombre de tu país en el pecho.

Y creo que aquí es que está el centro del debate. Y es que en Estados Unidos, a diferencia de muchos otros países en el mundo, incluyendo el nuestro, el deporte profesional siempre va a ir por encima que el que represente al país, cualquier selección nacional, sea amateur o profesional, como en este caso. Y no quiere decir que Estados Unidos sea menos nacionalista que los demás países, para nada, solo que lo manifiestan de una manera diferente. Aunque esto es tema para otro escrito, el hecho de que cada juego de sus ligas profesionales comience con el himno nacional y haya un despliegue de banderas y símbolos militares en partidos entre dos equipos profesionales, es una manifestación nacionalista. Pero, para la mayoría, los Yankees o los Lakers o los Cowboys siempre van a estar por encima de una selección que represente a Estados Unidos. El otro día leía de uno que se quejaba de que el Clásico se jugara en medio de “March madness”, como se le conoce al mes de marzo donde se juegan las finales de baloncesto colegial. Entonces el problema no es cuándo se juega, ni dónde ni con quién, el issue es que siempre va a ser segundo al deporte profesional estadounidense.

Un clásico final para el CLASICO

Sin duda el torneo se diseñó para que la final fuera Estados Unidos y Japón, y a pesar de que Venezuela y México estuvieron muy cerca de arruinar estos planes, la final fue de dos de las grandes potencias beisboleras. Para los que amamos este deporte, fue un juegazo, tuvo todo lo que uno entiende que es un buen juego, como me enseñó el gran Pepe Crescioni. Si alguien hubiera tenido una bola de cristal y hubiera pedido cómo debía ser el último turno del torneo, quizás hubiera pedido que se enfrentaran los que muchos consideran los dos mejores jugadores de las Grandes Ligas y del mundo, los compañeros de equipo, Mike Trout y Shohei Othani. Y así fue, aún sin comenzar el juego como lanzador, Ohtani lanzó la última entrada para sacar los tres outs finales que le dieron su tercer campeonato a Japón, único equipo invicto en el torneo. Aunque muchos hubieran preferido que Trout la sacara del parque y empatara el partido, la estrella estadounidense se ponchó. Ohtani se coronó como el rey del béisbol, con un torneo descomunal tanto como lanzador como bateador y demostrando ser un líder de una selección muy sólida, que comete pocos errores y que juega un béisbol organizado y por el libro. Yo hubiera deseado que ganara Puerto Rico, y si no cualquiera de los otros países latinos, pero como amante de este deporte disfruté mucho ver a Japón jugando a este nivel. Y cabe destacar que los jugadores estadounidenses que participaron, estaban muy entusiasmados, hablando de regresar el próximo y de animar a otros colegas a que participen.

2026

Ya el comisionado de la MLB confirmó que el próximo Clásico se celebrará en el 2026. Ya muchas de las estrellas han demostrado que están listos para el próximo. Para quienes estuvimos pegaos estos días, nos queda un poquito de vacío que sabemos que pronto la temporada de béisbol nos irá llenando poco a poco. Pero al igual que Lindor, en el fondo yo sé que nada me mueve más como aficionada que esas dos palabras en la camiseta: Puerto Rico sigue siendo lo más grande. Por eso, ya empecé a ahorrar y la cuenta regresiva para el 2026.

Conflicto de intereses entre Genera y la AEE

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Del análisis del contrato que la Autoridad de Alianzas Público Privadas (AP3) firmó con la empresa  Genera para el mantenimiento y operación  de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) se desprende que hay un conflicto de intereses que muy probablemente alejará al país de la supuesta meta de la política pública del Gobierno de Puerto Rico de alcanzar para el 2050 el 100 % de su producción de fuentes de energía renovable. El análisis sobre el contrato de Genera fue preparado y presentado a la prensa por el director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía (CNE), el abogado y economista, Sergio Marxuach.

Aun cuando el contrato de privatización del mantenimiento y generación  de la AEE fue dado a conocer en enero por la AP3, su discusión respecto a su alcance y repercusiones no ha sido tan amplia ni criticada como el contrato de privatización de la transmisión y distribución (T&D) de la energía otorgado a LUMA Energy.

El primer aspecto que destacó Marxuach es que el contrato de Genera es uno de mantenimiento, no de venta de activos. Pero aunque no es una venta de activos es un punto que hay que analizar más adelante porque la ley que provee para este tipo de contrato exige que la compañía que obtenga el manejo y mantenimiento de estos activos, es decir, de las plantas generadoras de la AEE, no puede tener el control de más del 50 % de la generación. Por lo menos, a corto plazo, en lo que se van decomisando las plantas, esta compañía va a tener el 70 %.  Marxuach considera que hay que hacer un análisis más profundo que el que hizo la Comisión de Desarrollo Económico y Planificación de la Cámara, que preside el representante Luis Raúl Torres. Es por eso que el contrato fue referido  al Departamento de Justicia.

Las partes del contrato básicamente son tres: la parte de la AEE, que sigue siendo la dueña de los activos; la AP3, que es el administrador del contrato y técnicamente es quien va a supervisar al  operador,  y Genera PR. Lo de PR en referencia a Puerto Rico es proforma, porque la empresa Genera es una subsidiaria de la empresa News Fortress Energy (NFE), que se dedica al manejo del gas y que, de hecho, ya tiene un contrato con la AEE con una planta en el puerto de San Juan. El contrato de Genera  tiene un término inicial de 10 años.

Según el contrato, Genera va  proveer un servicio que ellos llaman de ‘desmovilización’, que se refiere al  periodo de transición Ese periodo se espera que dure 100 días. Pero el contrato provee hasta para 22 semanas. El  objetivo, apuntó el analista del CNE, es que sea un poco más de tres meses, pero da un poco de más espacio para en caso de alguna eventualidad.

También están los servicios de operación y mantenimiento, que es correr las plantas. Según el contrato, Genera recibirá la compensación de un reembolso de todos los costos/gastos “razonables”, (no dice qué es razonable) hasta $15 millones. Si la fecha de inicio se retrasa más de 90 días, entonces Genera pagará $1 millón por semana hasta $ 15 millones.

El tercer punto, que Marxuach considera es  el corazón del contrato, es el de cerrar las plantas de generación. A su juicio, es en este punto donde van a surgir los verdaderos  grandes ahorros del contrato; pero hace la salvedad de que eso será cuando se deje de  usar el petróleo y el gas natural y se empiece a integrar la energía renovable a gran escala.

“Es un proceso complicado porque, si se saca una planta generatriz, se tiene que tener el repuesto mano a mano, y Genera solo controla una parte del proceso, que son las plantas que están on line,  los que están a cargo de la energía renovable son el Negociado y la AEE”. Se refiere al Negociado de Energía.

Cuando se termine el  contrato, hay un periodo de desmovilización. De quedar algunos activos que no se pudieron decomisar por la razón que sea y si se cancela el contrato porque alguna de las partes decide cancelarlo antes de los 10 años, se le devuelve  el control a la AEE o la AP3 puede decidir buscar un  tercero. En teoría, cuando se acabe el contrato a los 10 años, si se decomisan todas las plantas que se tienen que decomisar, quedaría un puñado de  plantas que estarían bajo la AEE. Estas son plantas que servirían de respaldo para el punto pico y la generación renovable, y estarían bajo los contratos de los nuevos generadores que se supone que deben ser más de uno.

Es obvio que a cambio de proveer esos servicios, Genera tiene derecho a recibir una compensación, además de unos incentivos y unas penalidades. El analista de Política Pública del CNE, dijo creer sobre este aspecto que el Gobierno aprendió algo del contrato de LUMA al definir las métricas de desempeño.  El operador recibirá una cuota fija anual por un monto de $22.5 millones más un ajuste por inflación sujeto a un tope anual del 3 %. El ajuste de tarifa fija será a partir del año 6 y se reducirá gradualmente para tomar en cuenta el desmantelamiento de activos de generación, sujeto a un piso de $5 millones. Esto está establecido ya por una  fórmula en el contrato (Section I.B of Annex II).

Marxuach apuntó que aunque a corto plazo los ahorros que alega Genera se derivarían de la optimización de combustible —usar menos y más baratos—,  en el contrato no se dice cómo se va lograr.  Por el contrario, entiende que cualquier ahorro va a surgir de los ahorros que genere de decomisar las plantas, lo que tomaría de  5 a 7 años porque hay que tener las fuentes renovables.

Genera también tiene que proponer un plan para el uso de los fondos federales. La mayoría de los fondos federales que se han asignado para la energía eléctrica son para LUMA, pero hay cerca de $900 millones para construir unas unidades de gas natural que la AEE dice necesita para satisfacer la demanda. Eso es controvertible, advirtió el analista del CNE, por varias razones. Una de ellas, es el gasto enorme que ello conllevaría; la otra es que una planta se tardaría 25 años en decomisarse porque esa es su vida útil. “Tenemos que ver cómo concuerda eso con el objetivo de llegar al 100 % de renovable para el 2050”.  La tercera razón es que la planta Palo Seco en Cataño está clasificada como una planta difunta.

La compensación para este periodo básicamente va a ser por destaque y se va reembolsar hasta $15 millones. Según el contrato, si los servicios de desmantelamiento con respecto a un activo de generación heredado no son completados antes de la fecha de finalización del desmantelamiento aplicable, entonces el operador será sujeto a una multa por desmantelamiento de un millón de dólares ($1,000,000) por cada semana por la cual la finalización de los Servicios de Desmantelamiento se retrase más allá del fecha de finalización del desmantelamiento aplicable, hasta un máximo de quince millones de dólares ($15,000,000) en total.

Las cosas que no cuadran del contrato

 El economista y abogado resaltó que esos datos“no cuadran del contrato”. En  primer lugar, los ahorros estimados. Marxuach fue crítico del hecho que el Gobierno de Puerto Rico contrató a la firma FTI como consultora para que evaluara los planes de Genera. Este análisis es parte del informe de la AP3.    Según FTI, Genera  calcula ahorros de $100 millones por año, básicamente, con menos trabajadores y actividades más eficientes; pero no define cuáles son esas actividades. Segundo, Genera estima que los ahorros de combustible, sin convertir las plantas de gas natural, serían aproximadamente de $75 millones por año. “Optimizando” los contratos de compra existentes, Genera deduce que podría ahorrar $56 millones anuales. Genera también supone que va a  lograr mejores términos de crédito por $20 millones, y que hará  otros cambios operacionales para lograr la eficiencia de gastos de combustible.  En total, aduce que tendrá $104 millones anuales en ahorros.

Un planteamiento de Genera que Marxuach dijo “le voló la cabeza”, es el de que la empresa estima que, sujeto a la aprobación del Negociado de Energía, hay ahorros adicionales que se pueden lograr en exceso de $10 millones a través de la conversión de las unidades a gas natural; estas conversiones requerirán que se decomisen más plantas. Los ahorros en combustible más la conversión de las unidades serían de $100 a $200 millones anuales, según Genera,  y esos ahorros se dividirán 50 a 50 entre ellos y el Gobierno de Puerto Rico.

Marxuach tronó contra FIT, que dice que en Puerto Rico está garantizado un beneficio y el incentivo se pagaría con los ahorros. Según FTI, Genera está “más que motivado” de que su operación tenga éxito. “En los 19 años que llevo haciendo esto, no he visto algo tan chapucero. Como mínimo, le debieron haber pedido la documentación de Genera de cómo llegó a esos números. Al menos, en el informe que le dieron a la App, no lo incluyeron”.

En esa dirección hizo el señalamiento de que Puerto Rico no es un cliente gigante comprador de combustible. La cantidad que se compra es relativamente pequeña, por lo que llama la atención que como mínimo se debió hacer un esfuerzo para que se verificara de manera independiente cómo Genera dice que va  a lograr los ahorros.

También llama la atención que el contrato le prohíbe a  Genera, a NFE o a cualquier persona que esté localizada en un país relacionado con Crimea, Cuba, Irán, Corea del Norte y Siria a comparar petróleo o gas. «Sin embargo, notamos que Rusia brilla por su ausencia en esta lista”. Aun cuando esto puede ser un over  side, puede ser algo más profundo, dado que el petróleo ruso es relativamente barato. La prohibición del Gobierno de Estados Unidos no es para que no se le compre  petróleo a Rusia, lo que se prohíbe es que no se le compre a un precio por debajo  del mercado, por lo que la compañía que traiga el petróleo  tiene que verificar que la compra se haya hecho por debajo de ese precio. Al Marxuach reiterar que le llamó la atención que en la lista de países sancionados no esté Rusia, recalca que tendrían que enmendar el contrato.

A través de todo el contrato se nota que Genera está empujando la conversión de todas las plantas a plantas de gas natural, lo que es en contrario a la ley de política pública de la conversión a energías renovables. Genera dice que esas conversiones producirían más o menos el 50 % de los ahorros, pero levanta bandera el que ni Genera ni FTI dice quién pagaría por esa conversión de plantas a gas natural.

El director de política pública del CNE advierte que hay algunos gastos de capital que serían financiados por el Gobierno federal; pero en caso de la conversión a gas natural, se cuestiona cómo eso afectaría el perfil de los ahorros proyectados:“No se sabe si los incluyeron o no, y de  convertirse una unidad a gas natural, eso le extiende la vida útil. Si le extiende la vida útil, ¿no va eso  contrario al contrato, que es sacar esas plantas y movernos a renovable? El gasto de montar una planta de gas natural no se recupera en un año. Son preguntas que no me quedan claras”.

Otro hecho que dijo hay que traer a la atención es que Genera es una subsidiaria de NFE,  compañía  que opera toda la cadena de abasto de gas natural. Esta compra, transporta y opera plantas, lo que representa un conflicto de intereses. Marxuach reconoció que en este contrato, a diferencia del de LUMA, se establece una política pública para evitar el conflicto entre las partes, y que en teoría “se ve bien”. Aun así, se cuestiona cómo se asegura que los empleados de Genera no le faciliten información a la filial en la medida en que en cualquier transacción vaya a participar una afiliada. Pese a que se supone que hay un tercero para administrar la subasta, “está por verse cómo se va a implementar esto. Pero está claro hay un conflicto”.

 

 

 

El team Asere y el resurgir de la pelota en cuba

Tomado de www.cubadebate.cu

 

 Corresponsal de CLARIDAD

 La Habana, Cuba-Más de 15 años tuvieron que pasar e importantes cambios de estructura debieron ser implementados para que la fanaticada cubana pudiera volver a ver a su equipo nacional de béisbol alcanzar la semifinal de un Clásico Mundial de Béisbol (WBC, por sus siglas en inglés).

Después de años de encajar derrota tras derrota y fracaso tras fracaso en citas internacionales de ese deporte, el pasado 19 de marzo Cuba volvió a atizar la esperanza al discutir la semifinal del WBC ante Estados Unidos. Aunque el marcador final favoreció al equipo norteamericano (14-2), la hazaña de haber llegado hasta esa instancia volvió a colocar sobre el tapete la percepción de que el país caribeño sigue siendo una potencia en la pelota.

El equipo Cuba, la verdad sea dicha, llegó al quinto WBC con poco más que una esperanza de pasar de la primera ronda. Un sentimiento que muy pronto en el torneo pareció desvanecerse al tener que tragarse sendas derrotas en sus primeras dos salidas al terreno. Al fanático cubano -celoso de su béisbol cuando gana y verdugo de sus peloteros cuando pierde- poco le faltó para dejar de ver el Clásico.

 Tras hacer los ajustes necesarios, la novena cubana logró levantar cabeza, ganando el resto de sus partidos hasta alcanzar la fase semifinal, donde finalmente cayó ante el trabuco de los Estados Unidos, campeón defensor del WBC.

“Su participación sobrecumplió las expectativas que se tenían sobre Cuba antes de la competencia. La inmensa mayoría de los pronósticos daban a Cuba con posibilidades solo de llegar a la segunda etapa, sin embargo, llegaron a la tercera”, explica a CLARIDAD Pavel Otero, periodista deportivo cubano.

Llegado a este punto, la actuación de los cubanos en el Clásico Mundial se hizo tema central de las discusiones entre familiares y vecinos en el país; en las calles de La Habana, por ejemplo, se hizo habitual escuchar a la gente comentar y analizar las posibilidades de la selección nacional de llegar a la final. Fiel a una tradición que hace mucho no se veía en el país, tanto cubanos como cubanas discutían las alineaciones, las jugadas, los errores y hasta le daban consejos a distancia a la dirección del equipo.

La euforia de volver a ver a Cuba ganar en un torneo de tal nivel se hizo viral y en las redes sociales alguien acuñó la etiqueta #TeamAsere con la que en adelante se le llamaría al equipo y que pronto pasó a estar en camisas, gorras y hasta tazas de café. Por un momento, el pueblo cubano parecía no pensar en otra cosa.

“El Team Asere, imagínate tú… El béisbol es el deporte cubano, [y esto] ha cogido hasta los que no son aficionados a la pelota. Yo, que soy aficionada a la pelota, pero no soy tan asidua, ayer no me perdí ese juego porque indiscutiblemente iba a ser un espectáculo”, dice Yudaimi Borges, fanática cubana.

Asegura además que “fue excepcional la participación de Cuba después de tantos años de quedar eliminado en los Clásicos” y destaca que “aunque no hayamos estado en la final, es un éxito, porque dentro de 20 equipos [quedamos] en el cuarto lugar”.

Otero coincide con la percepción generalizada al asegurar que “el equipo cubano avanzó hasta donde podía y regresar a estar entre los cuatro grandes me parece que es una fabulosa actuación”.

Por su parte, Alfredo Despaigne, capitán y cuarto bate del equipo de Cuba, considera que lo más importante de la participación del Team Asere ha sido la influencia que pueda tener en el despertar de la pelota en su país.

“Pienso que con este paso que dimos, el futuro del béisbol [cubano] sobrevivió un poco más. Estaba un poco apagado y con este empujón que dimos ahora en el Clásico pienso que va a mejorar y con la inserción de más peloteros de Grandes Ligas y otras ligas seguirá mejorando”, afirma el estelar pelotero en palabras a CLARIDAD.

Por primera vez en la historia, la selección de béisbol de Cuba contó con la presencia de jugadores de las Grandes Ligas (MLB) y de otros circuitos internacionales, una movida que para muchos –como deja entrever el propio Despaigne– tuvo gran significado en el resultado que se obtuvo en esta quinta edición del Clásico.

Esta decisión, sin embargo, no por necesaria es la solución final a los problemas que entraña aún el béisbol cubano. Cuba, que llegó a ser uno de los equipos más temidos de la pelota a nivel mundial, llevaba años sin poder dar una demostración sólida en ese deporte. Las razones son disímiles. Entre ellas, el aumento del nivel y calidad de juego de otros países, sumado a un goteo constante de jugadores cubanos que han abandonado en las últimas campañas la selección nacional con la intención de alcanzar las Grandes Ligas.

Ante este panorama, Pavel Otero reconoce que Cuba necesita seguir mejorando en su pelota nacional si quiere volver a la senda de la victoria a nivel internacional.

“Después de esta actuación, la pelota cubana tiene que continuar. Que estemos de nuevo entre los cuatro grandes en un Clásico Mundial no significa que hayamos resuelto todos los problemas”, admite.

Para el periodista deportivo está claro que “hay que seguir potenciando” el béisbol cubano desde la base, así como “seguir rescatando instalaciones, terrenos”. En definitiva, dice, “toda la pirámide beisbolera del país necesita seguirse potenciando […] y solo logrando eso es que vamos a ratificar que este cuarto lugar del Clásico no es una ilusión óptica ni una excepción, es realmente el lugar que le corresponde a Cuba”.

Por el momento, los cubanos, dentro y fuera y del país, en su mayoría, han celebrado la gesta del Team Asere y lo que supone para el béisbol en la isla. A su regreso al país, la novena cubana recibió una cálida bienvenida del pueblo cubano. Como en los mejores tiempos de la pelota, miles de cubanos y cubanas salieron a las principales calles de La Habana para saludar a su paso la caravana de los jugadores antes de su llegada a la Ciudad Deportiva donde fueron recibidos por más de 10,000 personas.

Con el buen sabor que dejó este Clásico para Cuba, el sentimiento es de seguir apostando al Béisbol, deporteademás catalogado Patrimonio Nacional en la mayor de las Antillas.

En palabras de Yoelkis Guibert miembro y pieza clave en las victorias de la selección: “Yo pienso que ahora el nivel de la pelota siga subiendo porque esto motiva a los niños y todas las categorías tendrán más deseo de jugar pelota y va a salir más talento”.

 

 

50ta años de la galería más antigua en Puerto Rico: Guatíbiri

 

Entrevista a su director y fundador: Rubén Darío Malavé

 

Especial para En Rojo

Isamar Kristina Ansalota: Muy buenos días nos encontramos en la galería Guatíbiri ubicada en Río Piedras, Puerto Rico y nos acompaña Rubén Malavé, su fundador, a quien le estaremos realizando una serie de preguntas acerca del proyecto galería Guatíbiri, ya que se aproxima la celebración del 50ta aniversario de la Galería y taller de enmarcación. ¿Rubén yo no sabía que tú eres Rubén Darío? ¡Me tomó eso por sorpresa! (risas)

Rubén Darío Malavé: Mira lo que pasa es que cuando yo era jovencito, me vacilaban en la escuela y me decían “Ah el poeta” entonces yo le escondí el “Darío” y nadie sabía que yo era Rubén Darío. ¿Pero creo que ahora me pega verdad? (risas)

IKA: Si, me estuvo curioso que tengas nombre de poeta. Esta chévere. ¿De qué parte de Puerto Rico eres Rubén?

RDM: Soy nacido, criado y embotellado en Yauco, Puerto Rico la capital Taína.

Súper. Oye Rubén tengo una serie de preguntas aquí, pero quería comenzar preguntándote ¿Cómo te vinculas con la disciplina de las artes plásticas y visuales?

Pues mira, yo tuve la dicha a mis 12 años de estudiar con Carlos Marichal, un baluarte, aunque no puertorriqueño, pero se convirtió puertorriqueño después y tuvo que ver con los artistas Carlos Raquel Rivera y Tufiño, entre otros. Entonces a los 12 años yo tenía ya unas nociones de lo que era el arte, además que cuando yo vivía en Nueva York, tendría como 18 años por ahí, pues, yo era un vagabundo de las galerías y los museos. Siempre estaba pululando por ahí, por ejemplo, el Guernica de Picasso yo iba a verlo casi todos los días y Los Girasoles de Van Gogh también, es decir estaba bien relacionado y cercano con el arte.

Que bien, desde joven ya tenías un interés y te llamaba el arte de alguna manera u otra.

¡Si! Además, yo siempre dibujaba en la escuela, tú sabes los dibujos que a veces se hacen en las pizarras, los maestros me enviaban a mi hacerlos y pues eso siempre estuvo ahí, pero la verdad lo mío era más el cine. Yo quería ser actor, para bien o para mal (jaja) eso fue una de las razones por las cuales me fui a vivir a Nueva York. Pero yo nunca había actuado ni en la escuela ni en ningún lugar. A mí me fascinaba el cine y para aquellos tiempos era Marlon Brando y Paul Newman, entonces yo iba al cine todos los días con mi abuela. Y crecí en el cine. De lo más que sé es de cine.

Entiendo entonces el cine también fue un estímulo inicial para acercarte al arte.

¡Si! y la música, porque mi tío desde que se levantaba ponía el radio con música y la vitrola que él tenía, así que yo crecí con la música también, además tuve la oportunidad de ser productor de conciertos en la universidad de Puerto Rico y lo hice por 14 años y luego en Cuba. Yo era el que traía los artistas de Cuba para acá y viceversa, fue una experiencia bien linda, lo hacíamos de corte cultural, porque yo nunca he sido amante del dinero, son otras cosas las que me dan satisfacción. Así que estuve 14 años haciendo producciones en actividades culturales en la Universidad de Puerto Rico. Le dimos lustro a la universidad con esas cosas que hacíamos.

Que bien. Esto a manera de un resumen de tu “background” porque imagino que debe haber muchas más historias ahí de tu trayectoria. Pero entonces ¿Cómo nace la galería Guatíbiri? ¿Y por qué en Río Piedras?

Bueno es que para ese tiempo todas las galerías estaban ubicadas en Viejo San Juan y en el Condado, entonces era como de “élite” y yo como que no soy mucho de élite y decía si el arte lo hace la clase media para abajo porque no se lo devolvemos a ellos mismos. Entonces yo quería hacer esta galería de manera que estuviera a servicio del pueblo. Yo nunca he cobrado comisión y las personas me preguntan cómo una galería que no cobra comisión se sostiene. Y yo les explico que la entrada de nosotros siempre es y ha sido a través de la enmarcación.

Y a manera de explicación para las personas que nos leen; Rubén a las y los artistas que vienen a exponer nunca les ha cobrado comisión y esa dinámica es parte de su propuesta en su proyecto con Guatíbiri y también lo que lo distingue de muchas otras galerías en Puerto Rico.

Sí, yo sostengo la galería es decir la renta, el agua y la luz a través de los marcos.

¿Entonces siempre lo pensaste como galería? ¿O la idea del taller de enmarcación también estaba? Porque son dos cosas distintas que a la vez convergen y se complementan una de otra.

Si, pues mira es que yo tenía un gran amigo, Miguel Fronteras, que me decía “Rubén si pones un taller de enmarcación eventualmente tú vas a vivir del taller de enmarcación” y santas palabras, desde ese entonces he vivido del taller de enmarcación. Y es que yo no puedo vivir del trabajo de los demás ni de lo que hace otra persona, por eso es por lo que yo no cobro comisión.

Entiendo. Entonces tú un día andabas por Río Piedras, viste este espacio…¿Cómo fue que llegaste acá?

Si, yo estaba pasando por aquí en Río Piedras y de pronto alguien me dijo que este lugar estaba abandonado hacia como 8 años porque el dueño había fenecido, entonces tuve la oportunidad de hablar con la viuda y ella me dijo para entrar a ver el espacio. Luego yo entré, vi las posibilidades porque esto era un apartamento de 5 cuartos, pude escudriñar e imaginar a través del lío que había aquí y vi que habían posibilidades de montar una galería si tumbaba alguna pared, entre otras cosas, así lo convertí en este espacio.

Un espacio que de alguna forma se ha hecho grande.

Si porque también era un hogar y todavía se siente como un hogar. Era un espacio familiar y la gente se siente bien estando aquí y yo pues les dejo que se sientan bien. No es un espacio impersonal es un espacio personal.

Interior de la Galería. Fotos por Alina Luciano/CLARIDAD

Si eso esta bueno que se mencione, porque se siente en esta galería que a pesar de que en términos de espacio es “pequeña” en realidad cuando entras se siente grande y ahí está la magia del espacio, de la energía también de como uno lo va construyendo.

Si, Antonio Martorell el artista, desde el principio me decía que esto era una galería “sabrosa” que el entraba y sentía una galería sabrosa.

Esta linda esa palabra para describirla y coincido con él. Y hablando de Martorell, sé que has tenido una relación con muchos artistas a través de este proyecto y no solo artistas experimentados y con trayectoria como Martorell, por ejemplo, si no también has ayudado a los jóvenes y los que están comenzando su camino en el arte. ¿Cómo se da esa relación tuya con los artistas?

Si son muchísimos artistas que han pasado por aquí. A mí me interesa más que todo las relaciones humanas, más que la cuestión del dinero. Mi mayor satisfacción es tener muchas amistades, porque les hago como parte de mi familia a todo el que pasa por aquí, pues entramos en esa relación de alguna forma íntima. Entonces desde el principio fue como desde la gestoría, y yo siempre les he dado la confianza de cuando tengan problemas, si necesitan algún consejo, lo que sea estoy yo a su disposición y a partir de eso se ha formado una gran familia. Muchos están aquí otros ya han fenecido, pero se ha formado una gran familia y a eso yo le llamo la familia Guatíbiri y pues eso se siente, ¿Tú lo sientes verdad?

¡Claro que sí! Definitivo

Pues para mí esa es la magia de Guatíbiri.

Que lindo escuchar eso y viene a mi mente que aparte del trabajo de la galería con el arte visual y el trabajo de enmarcación, Rubén también ha hecho un trabajo de gestión cultural porque aquí en Guatíbiri hemos venido a actividades culturales, donde se crea como tú dices una comunidad, se exponen las obras y se conocen los artistas unos con otros.

Sí, Guatíbiri no es una galería comercial, aquí yo he hecho muchas cosas que no solo son exposiciones. Por ejemplo, cuando hicimos el homenaje a Francisco Matos Paoli el poeta puertorriqueño que fue nominado para premio Nobel de literatura, aquí hasta cerramos la calle. Hicimos una actividad diferente, es decir que aquí hemos hecho cosas que se salen de una mera exposición de arte, como lo que tú también hiciste aquí que fue una instalación y performance, tú sabes son cosas que son combinaciones y yo dejo que las y los artistas se expresen, no me meto en eso, que cada cual haga lo que quiera y eso le da una libertad pues aquí se pueden hacer actividades que no solo son la cosa comercial de vender las obras si no de expresarse de otras maneras.

Si, tal cual. Entonces Rubén también quería preguntar a partir de esto ¿Cómo crees que has podido aportar desde tu trinchera al movimiento independista del País?

Si como no, yo siempre he cooperado con eso, con el periódico CLARIDAD también siempre por años, sin buscar el lucro de ninguna forma, yo si soy independentista, crecí en una familia de estadistas, pero yo siempre he sido independentista. Antes era más activo, ahora estoy un poco más pasivo pero ese ideal siempre lo llevo en mi mente y corazón, así que en lo que yo siempre haya podido contribuir ha sido desde esta trinchera.

¿Oye Rubén y tú eres el galerista más viejo en Puerto Rico?

 ¡Ay no me dijo viejo! (risas)

Bueno…El más veterano digamos mejor.

Si yo creo que sí, ¡imagínate 50 años! En 50 años yo he visto muchas galerías abrir y cerrar y nosotros seguimos aquí dando la batalla, porque tú sabes por los embates que ha pasado Río Piedras y el país en general, la pandemia, los huracanes, y no ha sido fácil subsistir a todos esos embates de la vida. Pero aquí esta Guatíbiri todavía en pie y es por la SOLIDARIDAD del público que me apoya, porque yo dirijo a Guatíbiri, soy el director, pero esto se debe a mucha gente que te repito, algunos están presentes y otros ya no están, están en otro plano, pero son muchas las personas que han contribuido a que Guatíbiri todavía este en pie y se los agradezco infinitamente, Guatíbiri se les debe a ellos, yo la dirijo, pero ellos son los Guatíbiri.

Sí y añado a eso, las estudiantes y quienes llevamos tiempo residiendo en Río Piedras sabemos por todas las que ha pasado esto aquí y yo diría que también desde ese contexto ver que esta galería siempre está ahí, es como un pulmón en Rio Piedras, casi como ese rayito de luz en la oscuridad, porque una camina y ve el deterioro con el tiempo, pero esta galería siempre abre, dentro de todas las altas y bajas que ha habido en Río Piedras.

Si eso es la consistencia. Y mucha gente admira Guatíbiri por eso mismo que tú estás diciendo. Pero emmm, jum… No ha sido fácil tú sabes, yo he tenido que fajarme. Hay veces que económicamente el dinero no ha entrado y yo he tenido que hacer malabares. Pero entonces esa es como mi aventura y yo siempre tengo consiente que eso me fortalece, me da animo me da brío, me REJUVENECE.  ¿Entiendes? Esa lucha de mantener a Guatíbiri. Y espero que estemos 50 años más aunque yo no esté, porque algún día me iré pa’ otro plano y yo espero que este proyecto lo sigan todos estos individuos que hemos criado aquí, que puedan seguir con este proyecto y que no se vaya conmigo.

Así será Rubén. Y háblame de los 50 años que se van a celebrar, ¿En qué fecha es la actividad?

Si, el 50 aniversario será el jueves 23 de marzo 2023 de 5pm a 10pm. Vamos a tener el placer de tener al grupo Plenarium de plena, Majestad Negra de bomba y de rumba a Yuba Iré. Vamos a realizar la actividad al frente de la galería, vamos a cerrar este previo de la calle para albergar a toda la gente que viene, que yo creo que va a venir mucha gente. Así es que todos serán bienvenidos y que sepan que Guatíbiri es de ustedes no mío.

Y aquí estaremos para celebrar esos 50 años que en definitiva no son cualquier cosa. Gracias Rubén, para mi es un honor poder entablar y tener esta conversación contigo pues respeto y admiro mucho, tanto a ti como a la galería Guatíbiri. Muchas gracias nuevamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un boricua en Carnegie Hall

 

 

Especial para En Rojo

 

En sus memorias, libro que cada día confirma más y más su apropiado subtítulo – “una contribución a la historia de la comunidad puertorriqueña en Nueva York” –, Bernardo Vega apunta cómo los emigrantes puertorriqueños a esa ciudad, desde principios del siglo XX, fundaban organizaciones culturales y auspiciaban actividades artísticas – recitales, conciertos, representaciones teatrales – para, a principio, afincar su identidad cultural y, más tarde, para defenderse de los ataques políticos que se incrementaron tras la emigración masiva que se dio a partir del final de la Segunda Guerra Mundial.  El gobierno, que fomentó esa emigración como forma de solucionar los problemas económicos de la Isla, y otras organizaciones se dieron cuenta que algo debían hacer para apoyar a esos emigrantes que ya habían pasado “from colonia to community”, como reza el subtítulo de otro imprescindible libro, el de Virginia Sánchez Korrol, historiadora de esa comunidad.  Por ello no sorprende que el 25 de abril de 1948 el periódico El Mundo auspiciara una función musical en Carnegie Hall en la que participaron figuras de relevancia en el mundo artístico de la Isla.  En esta famosa sala de conciertos neoyorquina ese día se presentaron cultivadores puertorriqueños de música clásica y también, aunque en mucha menor escala, músicos que cultivaban géneros populares.

Reconstruyo el programa de esa velada partiendo de dos fuentes: una reseña del acto que apareció en The New York Times el día siguiente (26 de abril de 1948, p 27, firmada con las iniciales R.P.) y una nota más extensa escrita meses después por Luisa Quintero y publicada en una revista neoyorquina de enfoque hispanoamericano (“Son de Puerto Rico”, Norte: Revista Continental, septiembre de 1948, pp. 30-31).  Ambos textos están marcados por los prejuicios de sus respectivos autores.  La reseña del Times está teñida por condescendencia y paternalismo.  El autor de la misma se sorprende que una isla tan pequeña tenga tanto talento y que su música popular haya influido al jazz estadounidense.  Pero no deja de rebajar los éritos del evento por lo que llama la exuberancia latinoamericana que halla en ciertas presentaciones.  Luisa Quintero, en cambio, se desvive en elogios por la función.  Con un gesto que no deja de evidenciar la mentalidad colonial de ambos, Quintero apunta que “[e]l Comisionado Residente de Puerto Rico en Washington, Dr. Antonio Fernós Isern, solicitó la inserción en las Actas del Congreso del juicio crítico del New York Times”.  Tanto la reseña del periódico, como la nota de la revista hispana, como el gesto del político muñocista denotan claramente la actitud colonialista.

Pero mientras que el crítico del Times sólo le presta atención a los intérpretes de música clásica que participaron en el evento – José María Sanromá, los Hermanos Figueroa, Rina de Toledo, Graciela Rivera – Quintero, por suerte, nos ofrece un comentario más amplio y menciona a todos los artistas que participaron en el mismo.  Apunta, por ello, la actuación de Noro Morales y de la cantante Rosita Ríos, los representantes de la música popular en el programa.  Ambos comentaristas destacan la presencia de José Ferrer, actor ya muy destacado en los Estados Unidos.  Ferrer abrió el acto con una presentación general del programa en inglés y en español y presentó al maestro de ceremonias de la actividad, un joven estudiante puertorriqueño de artes dramáticas de la Universidad de Columbia, Eugenio Iglesias.

En su nota Quintero apunta que “Iglesias hizo las presentaciones de los demás artistas y en uno de los intermedios recitó con brío y buen gusto la composición negroide “Majestad negra”, del poeta puertorriqueño Luis Palés Matos”.  ¿Sería esa declamación la que llevó al crítico del Times a hablar del los toques de exuberancia latinoamericana?  Las palabras de Quintero también parecen indicar que la declamación de Iglesias en un intermedio no estaba programada.

Lo que sí sabemos es que casi un año después del evento auspiciado por El Mundo este mismo joven estudiante puertorriqueño de artes dramáticas en Columbia University a quien, según Quintero, Ferrer le “pronosticó un brillante porvenir en el teatro”, alquiló la sala de Carnegie Hall y produjo su propio recital de poesía hispánica.  Ni el crítico del Times ni la comentarista de la revista Norte reseñaron este acto que quedó olvidado por años, probablemente hasta ahora mismo.  Mis fuentes para comentar este segundo evento en Carnegie Hall son el programa del mismo y conversaciones que tuve con Iglesias hace años.  Creo que vale la pena comentar el evento porque ayuda a iluminar los esfuerzos de los puertorriqueños en Nueva York por dar a conocer su cultura y también ayuda a apuntar la labor de Iglesias, un actor menor en Hollywood, pero figura que hay que colocar en el desarrollo de contribución boricua al llamado cine latino en los Estados Unidos.

Un somero cotejo en el Internet nos provee los datos esenciales sobre la carrera de Iglesias en Hollywood y en la televisión estadounidense.  Desempeñó papeles secundarios en el cine; probablemente su mayor logro fue su participación en “The Brave Bulls” (1951), filme que no ha tenido gran trascendencia.  También trabajó en películas de vaquero y en series de acción para la televisión, como “Los intocables”.  En una entrevista que le hizo Miluka Rivera (El Nuevo Día, 7 de enero de 2001), Iglesias mismo hace un recuento de su carrera, pero no menciona el recital en Carnegie Hall.  Hay que apuntar que los estudiosos de la presencia de los latinos en el cine y la televisión estadounidense ignoran su carrera.  Por ejemplo, su nombre no aparece en Hispanic Hollywood… (1993) de George Hadley-García, ni en Latino images in film… (2002) de Charles Ramírez Berg ni en Latina/o stars in US eyes… (2009) de  Mary C. Beltrán.  Rescatar su labor, por menor que sea, es tarea por hacer.

Pero su carrera le produjo a Iglesias ingresos para invertir en bienes raíces, para comprar una gran casa en Hollywood y para amasar una muy amplia colección de arte europeo, particularmente de pintura académica francesa del siglo XIX.  Su interés en pintura es hoy redimible sólo si se ve desde la perspectiva historicista o desde la estética camp.  Pero no creo que su gusto por esta pintura de corte conservador estuviera marcado por esas líneas estéticas.

Pero en el momento no quiero hablar del actor ni del coleccionista de arte; quiero prestarle atención a ese recital que organizó el 6 de marzo de 1949.  No me cabe duda de que el joven actor, entusiasmado por el éxito de la función en Carnegie Hall auspiciada por el periódico puertorriqueño en la que tuvo una participación menor, decidió organizar su propio recital de poesía.

Esta función de 1949 constaba de dos partes.  La primera estaba compuesta por la declamación de poemas de Guillermo Valencia, de García Lorca, de José María Pemán y de José Antonio Dávila.  La segunda, por poemas de un poeta español hoy casi olvidado, imitador de Darío y más tarde asociado al franquismo, Emilio Carrere, y otros de Nicolás Guillén y Palés Matos.  Tanto en la primera como en la segunda parte hubo intermedios musicales por L. Burdge, tenor lírico, acompañado por Grace Webb al piano.  Los poemas de Lorca y Palés salvan al declamador de caer en un gusto plenamente cursi.  Estos poetas eran privilegiados por los declamadores del momento.  Recordemos que la declamación era un arte muy popular por esos años.  Recordemos también la inmensa popularidad de la argentina Berta Singerman y de la cubana Eusebia Cosme. Existen fotos de Iglesias con Cosme.  Todo esto sirve para confirmar el interés de estos declamadores por la poesía negrista.  De la misma forma la selección para el recital de varios poemas de Lorca y uno de Pemán, poeta también asociado al franquismo, evidencian el interés de Iglesias por la poesía de temas andaluces, poemas que no dejan de tener contacto con los de temática negroide.  El programa cabe perfectamente bien en el contexto de los gustos del momento cuando eran muy populares los declamadores, especialmente las declamadoras, que recitaban poemas en los que predominaba el ritmo y el folklorismo.  Pero no deja de sorprender la inclusión en el recital de Iglesias de dos poetas asociados a la derecha española de la post guerra, Carrere y Pemán, poetas casi olvidados hoy.

Ese recital en Carnegie Hall el 6 de marzo de 1949 no tuvo trascendencia inmediata, pero se puede ver como una pieza más en el complejo rompecabezas de la historia de la presencia puertorriqueña en Nueva York en la década de 1940.  No deja de sorprender que este joven actor pudiera llevar a cabo sólo por su voluntad y su esfuerzo ese recital con el que ilustra ciertos gustos poéticos imperantes en el momento y también una ambigüedad política donde se mezcla a Lorca con Pemán y a Palés con Carrere.

Pero el recital, bien visto, tiene cierta trascendencia y en el mismo se pueden ver antecedentes de lo que décadas más tarde pasará entre los puertorriqueños en los Estados Unidos.  Aunque muy lejos estamos de los recitales callejeros que los poetas neorricans practican desde la década de 1970, no deja de poder verse una conexión entre esos tan disímiles recitales ya que ambos evidencian un marcado gusto por la declamación dramática y por la poesía en la que domina la oralidad.  Un declamador se alberga en Carnegie Hall, templo musical de la clase poderosa, y presenta una mescolanza estética y política, mientras otros declaman en la calle para el pueblo sus propios poemas de corte progresista, estético y político.  Pero en el fondo ambos ven en la poesía una forma de redención.

Quizás este recital de 1949 en Carnegie Hall ayude a entender mejor el desarrollo de nuestra presencia en Nueva York.  Quizás ese recital, un aparente hecho pasajero y políticamente ambiguo, sí tuvo trascendencia.  Quizás, y sobre todo, este recital sea una pieza que ayude a entender la labor de Eugenio Iglesias (3 de diciembre de 1926 – 4 de febrero de 2023) al colocarlo en el contexto de un pequeño pero iluminador evento que refleja la historia de nuestra cultura, la de la Isla y la de la diáspora.