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Hugo Chávez y la revolución espiritual

 

 

Especial para En Rojo

 

Hace diez años, el 5 de marzo de 2013, el mundo se despidió de Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela. Agencias internacionales de noticias siempre presentaron a Chávez como un populista de izquierdas, o dictador comunista. No podía ser de otra manera, ya que Chávez fue el líder político latinoamericano que más directamente se enfrentó al imperialismo estadounidense y nunca se doblegó ante las grandes potencias.

Hugo Chávez incorporó a su vida la propuesta de Simón Bolívar, el venezolano que, a principios del siglo XIX, renunció a sus riquezas, liberó a los esclavos y, con un ejército de negros, indios y pobres, lideró las luchas de liberación de varios países sudamericanos.

Bajo el liderazgo de Chávez, el pueblo venezolano aprobó la nueva Constitución del país y actualizó el bolivarianismo, con tres objetivos

1 – integrar a los países de América del Sur, en una alianza que permita a Nuestra América ser una gran patria.

2 – liberar al continente de todo tipo de imperialismos.

3 – avanzar hacia una economía de inspiración social más justa y desde las culturas latinoamericanas.

Como era de esperar, la guerra mediática que el imperio lanzó contra Venezuela provocó intentos de golpe de Estado y toda clase de calumnias y acusaciones. Sin embargo, en pocos años, Chávez logró eliminar el hambre en el país y acabar con el analfabetismo. Llevó a cabo una reforma agraria que limita el tamaño máximo posible de las propiedades rurales. Llevó a cabo programas de educación, salud popular y vivienda que, en pocos años, cambiaron el país. En marzo de 2013, tras resistir dos años al cáncer, Chávez partió. Durante siete días, millones de venezolanos lloraron ante su cuerpo. Siete países latinoamericanos declararon luto oficial.

Tras la muerte de Chávez, el imperialismo intensificó su guerra contra Venezuela. Se apoderó de los dólares que el gobierno venezolano tenía en bancos internacionales. Intensificó un bloqueo económico que impide el comercio exterior y busca estrangular la economía. Utiliza a las propias elites y comerciantes del país contra el gobierno. Como siempre, son los más pobres los que más sufren. Incluso personas críticas con el actual gobierno dicen admirar al presidente Chávez.

En el VI Foro Social Mundial, celebrado en enero de 2006 en Caracas, fui elegido por los movimientos sociales para coordinar el momento inicial de un encuentro con el presidente Chávez. Debía presentarlo al público de más de 20.000 personas presentes en el estadio Poliedro.  Estaba esperando en el pasillo mi turno para entrar en escena cuando un joven soldado venezolano se me acercó y me preguntó: «¿Es usted el sacerdote que ha venido a bendecir nuestra revolución? Sin mucho pensar, respondí:

– Si nuestra revolución es verdadera revolución, ya es sagrada en sí misma. No necesita ser bendecida. Ella es la que nos bendice a nosotros.

Y añadí: – La verdadera revolución abarca todos los niveles de la liberación humana. Da igualdad de derechos y condiciones a hombres y mujeres, supera las desigualdades sociales y económicas y nos ayuda a todos a ser personas más humanizadas y renovadas.

El joven de 18 o 19 años, negro y con cara de pobre respondió sin dudar: – Esto es lo que vive y nos enseña a hacer el Presidente Chávez.

Conte esta conversación con el soldado cuando, aquella tarde, presenté al Presidente Chávez a militantes de movimientos sociales de todo el mundo. Cuando me despedí de él en aquella ocasión, me sugirió que escribiera un libro sobre cómo vivir una Espiritualidad ecuménica y laical, con visión liberadora para animar a personas y comunidades en el nuevo camino bolivariano. A partir de entonces nos hicimos amigos y hablamos varias veces sobre este tema. Con el Presidente Chávez aprendí que la única motivación posible para cualquier compromiso político es el Amor Social y esto sólo se explica por la adhesión a un proyecto mayor que, como cristianos creemos que es el reinado divino sobre nosotros mismos y sobre el mundo.

 

 

Esta semana en la historia

Juan A. Corretjer

 

3 de marzo de 1908

Nace Juan Antonio Corretjer

Líder revolucionario y poeta nacional, nació en Ciales. Fue expulsado de la escuela de Ciales en octavo grado por organizar una protesta estudiantil en contra de que se impartieran clases en Semana Santa y exigiendo que el nombre del plantel cambiara de Horace Mann a José Gautier Benítez. Fue periodista desde los 16 años y es una de las figuras cimeras de la literatura y la política puertorriqueñas del siglo 20.

En 1936, era secretario del Partido Nacionalsita, se niega a entregar los nombres de los miembros del Partido al gobierno y se le encarcela por desacato. Posteriormente, va a prisión en Atlanta junto al resto del liderato del Partido acusados de conspiración sediciosa para derrocar al gobierno de EEUUAA en Puerto Rico. Su sentencia fue de seis años en prisión y cuatro bajo palabra. En 1939 en Atlanta le ofrecen a los prisioneros la excarcelación inmediata si se comprometen a abandonar la lucha por la independencia y así ser candidatos a gobernar la colonia con apoyo yanki. Todos rechazan la oferta. En la Insurrección Nacionalista de 1950 Corretjer es arrestado, acusado de incitar a motín. Entre 1961 y 1963 actúa como portavoz de Acción Patriótica Unitaria, y luego organiza la Liga Socialista, la que dirigió hasta su fallecimiento en 1985.

4 de marzo de 1925

Acuerdos de paz en Panamá

La población aborigen guna se sublevó en armas contra la occidentalización que intentó imponerles el gobierno panameño y proclamó su independencia el 21 de febrero. Tras una semana de batallas, se logra un armisticio que condujo al reconocimiento a la autonomía respecto a las costumbres del pueblo aborigen.

4 de marzo de 1970

Asesinato de Antonia Martínez

De la BBC: “los agentes de la Fuerza de Choque de Puerto Rico repartían porrazos a mansalva a los estudiantes ‘rebeldes’ y ‘bocones’. . . . la isla era también un hervidero de protestas contra la guerra de Vietnam y contra Estados Unidos. . . . desde un balcón en el segundo piso de una residencia estudiantil en la avenida Ponce de León, otro grupo de jóvenes le gritaba ‘abusadores’ y ‘asesinos’ a la policía antimotines. Fue entonces cuando uno de los guardias desenfundó su pistola. La apuntó minuciosamente hacia el edificio de donde venían los gritos. Jaló el gatillo sin vacilación: fue un único disparo. En el espacio de un pálpito, atravesó el cuello de Celestino Santiago, uno de los jóvenes que estaba allí, y siguió su curso de muerte hasta la sien izquierda de Antonia Martínez Lagarez, de 20 años. Le reventó el cráneo.” (bbc.com/mundo/noticia)

5 de marzo de 1871

Nace Rosa Luxemburgo

Militante, líder e ideóloga marxista. Entre sus libros más conocidos están “Reforma o revolución” (1900), “Huelga de masas, partido y sindicato” (1906), “La acumulación del capital” (1913) y “La revolución rusa” (1918), en el cual critica constructivamente a la misma y sostiene que la manera soviética de hacer la revolución no puede ser universalizada para todas las latitudes.

9 de marzo de 1915

Nace Francisco Matos Paoli

Nace en Lares. En la escuela superior conoció a don Pedro Albizu Campos y fue inspirado a unirse a la lucha por la independencia.

En 1950 Matos fue arrestado al comienzo de los levantamientos Nacionalistas. Entonces estaba sirviendo como Secretario del Partido Nacionalista. Su casa fue registrada con la expectativa de encontrar en ella armas o explovivos. Sólo encontraron en ella una bandera puertorriqueña. Por cuatro discursos patrióticos que pronunció el PPD lo sentenció a 20 años, los que fueron luego reducidos a diez.

“Luz de los héroes”, “Canto a la locura” y “Jardín vedado” son parte de los cientos de libros que escribió.

9 de marzo de 1894

Nace don Pedro Flores

Se graduó de maestro especial de inglés y trabajó como mayordomo en la central azucarera Esperanza en Vieques, sirvió posteriormente como soldado y empleado del correo federal.

A partir del 1926, se radicó en Nueva York, donde residió durante 30 años. También vivió en México y Cuba. Fue contemporáneo de otro de nuestros gigantes en la música, Rafael Hernández.

Allí, en la ciudad de los rascacielos, fundó el Sexteto Flores con Pedro Ortiz Dávila (Davilita) como primera voz. El grupo musical obtuvo grandes éxitos en ciudades norteamericanas con comunidades hispanas, así como en países de Centro y Sur América.

Se hizo muy popular en todo el hemisferio con éxitos que todavía se cantan: “Amor perdido”, “Perdón”, “Linda”, “Se vende una casita”, “Borracho no vale” y muchos más.

8 de marzo de 415

Turbas asesinan a matemática

Este día marca el asesinato de Hipatia. Su muerte, ocasionada por una turba cristiana, fue producto de las luchas políticas del imperialismo cristiano-romano imponiéndose en la cultura.

8 de marzo

Día Internacional de la mujer trabajadora

El 8 de marzo de 1908, murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarias que les lanzaron ante la negativa de abandonar una protesta por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo.

Era una época en la que cada vez más mujeres se incorporaban a la producción, especialmente en la rama textil, donde eran mayoría absoluta.

En 1910, durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, que la alemana Clara Zetkin propuso que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista.

En febrero 1917, cuando se conmemoraba este día en Rusia -calendario ruso- las obreras textiles tomaron las calles reclamando “Pan, paz y libertad”, marcando así el inicio de la revolución socialista soviética.

8 de marzo de 1895

Nace Clara Lair

Mercedes Negrón Muñoz, mejor conocida por su seudónimo Clara Lair. Nació en 1895 en Barranquitas, en una familia de escritores, poetas y políticos.

Entre 1916 y 1917, publicó una serie de ensayos sobre los derechos de la mujer. Su primer poemario, “Arras de cristal”, lo publicó en 1937 bajo el seudónimo de Clara Lair. Posteriormente, publicó “Trópico amargo” y “Más allá del poniente” (1950).

Fuentes utilizadas: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda, Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; sobre Corretjer: de Corretjer: archivos de Casa Corretjer y otros calendarios consultados por José M. Escoda

 

 

 

 

 

 

 

¿Puede Europa sobrevivir a este momento?

 

Por Boaventura  de Sausa Santos

 

Un nuevo-viejo fantasma se cierne sobre Europa: la guerra. El continente más violento del mundo en cuanto al número de muertes causadas por las guerras durante los últimos 100 años (para no ir más atrás e incluir las muertes sufridas por Europa durante las guerras religiosas y las muertes infligidas por los europeos a los pueblos sometidos al colonialismo) se dirige a una nueva guerra.

Casi 80 años después de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto más violento hasta el momento, que provocó la muerte de entre 70 y 85 millones de personas, la guerra que se avecina puede ser aún más mortífera. Todos los conflictos anteriores comenzaron aparentemente sin una razón de peso y se suponía que iban a durar poco tiempo. Al comienzo de estos conflictos, la mayoría de la población acomodada seguía con su vida normal: comprando y yendo al teatro, leyendo periódicos, tomando vacaciones y disfrutando de charlas ociosas sobre política.

Siempre que surgía un conflicto violento localizado, prevalecía la creencia de que se resolvería localmente. Por ejemplo, muy pocas personas (incluidos los políticos) pensaron que la Guerra Civil española (1936-1939), que provocó la muerte de más de 500.000 personas, sería el presagio de una guerra más amplia, la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que las condiciones sobre el terreno así lo indicaban. Aun sabiendo que la historia no se repite, es legítimo preguntarse si la actual guerra entre Rusia y Ucrania no es el presagio de una nueva guerra mucho más amplia.

Es legítimo preguntarse si la actual guerra entre Rusia y Ucrania no es el presagio de una nueva guerra mucho más amplia.

Se están acumulando señales de que un peligro mayor puede estar en el horizonte. A nivel de la opinión pública y del discurso político dominante, la presencia de este peligro se manifiesta en dos síntomas contrapuestos. Por un lado, las fuerzas políticas conservadoras no solo controlan las iniciativas ideológicas, sino que también gozan de una acogida privilegiada en los medios de comunicación. Son enemigos polarizadores de la complejidad y la argumentación sosegada, que utilizan palabras extremadamente agresivas y hacen llamamientos incendiarios al odio.

A estas fuerzas políticas conservadoras no les molesta la doble moral con la que comentan los conflictos y la muerte (por ejemplo, la diferencia entre las muertes resultantes de los conflictos en Ucrania y Palestina), ni la hipocresía de apelar a valores que niegan con sus prácticas (exponen la corrupción de sus oponentes para ocultar la propia).

En esta corriente de opinión conservadora se entremezclan cada vez más posiciones de derecha y extrema derecha, y el mayor dinamismo (agresividad tolerada) proviene de esta última. Este dispositivo pretende inculcar la idea de la necesidad de eliminar al enemigo. La eliminación por las palabras conduce a una predisposición de la opinión pública hacia la eliminación por los hechos.

Si bien en una democracia no hay enemigos internos, solo adversarios, la lógica de la guerra se transpone insidiosamente para asumir la presencia de enemigos internos, cuyas voces primero deben ser silenciadas. En los parlamentos, las fuerzas conservadoras dominan la iniciativa política; mientras que las fuerzas de izquierda, desorientadas o perdidas en laberintos ideológicos o cálculos electorales incomprensibles, vuelven a una defensa tan paralizante como incomprensible. Como en la década de 1930, la apología del fascismo se hace en nombre de la democracia; la apología de la guerra se hace en nombre de la paz.

Pero este clima político-ideológico está señalado por un síntoma opuesto. Los observadores o comentaristas más atentos son conscientes del fantasma que acecha a Europa y sorprendentemente han confluido expresando sus preocupaciones al respecto. En tiempos recientes, me he identificado con análisis de comentaristas que siempre he reconocido como pertenecientes a una familia política diferente a la mía: comentaristas conservadores, de derecha moderada. Lo que tenemos en común es la distinción que hacemos entre los temas de la guerra y la paz y los temas de la democracia. Podemos divergir en lo primero y converger en lo segundo. Todos estamos de acuerdo en que solo el fortalecimiento de la democracia en Europa puede conducir a la contención del conflicto entre Rusia y Ucrania e, idealmente, conducir a su solución pacífica. Sin una democracia vigorosa, Europa seguirá caminando sonámbula hacia una nueva guerra y hacia su propia destrucción.

Sin una democracia vigorosa, Europa seguirá caminando sonámbula hacia su propia destrucción.

¿Hay tiempo para evitar la catástrofe? Me gustaría decir que sí, pero no puedo. Los signos son muy preocupantes. En primer lugar, la extrema derecha está creciendo a nivel mundial, impulsada y financiada por las mismas partes interesadas ​​que se reúnen en Davos para ocuparse de sus asuntos. En la década de 1930 tenían mucho más miedo al comunismo que al fascismo; hoy, sin la amenaza comunista, tienen miedo de la revuelta de las masas empobrecidas y proponen la represión policial y militar violenta como única respuesta. Su voz parlamentaria es la de la extrema derecha. La guerra interna y la guerra externa son las dos caras del mismo monstruo, y la industria armamentística gana por igual con ambas guerras.

En segundo lugar, la guerra de Ucrania parece más confinada de lo que es en realidad. El flagelo actual, que asola el continente, donde hace 80 años murieron tantos miles de inocentes (en su mayoría judíos), se parece mucho a la autoflagelación. Rusia hasta los Urales es tan europea como Ucrania, y con esta guerra ilegal, además de la pérdida de vidas inocentes, muchas de las cuales serán personas de habla rusa, Rusia está destruyendo las infraestructuras que ella misma construyó bajo la antigua Unión Soviética.

La historia y las identidades étnico-culturales entre Rusia y Ucrania están mucho más entrelazadas que con otros países que una vez ocuparon Ucrania y ahora la apoyan. Tanto Ucrania como Rusia deben garantizar un mayor énfasis en sus procesos democráticos para poner fin a la guerra y asegurar la paz.

Europa es mucho más grande de lo que pueden alcanzar los ojos de Bruselas. En la sede de la Comisión Europea (o sede de la OTAN, que es lo mismo) domina la lógica de la paz según el Tratado de Versalles de 1919, y no la establecida bajo el Congreso de Viena de 1815. El primero humilló a la potencia vencida (Alemania) después de la Primera Guerra Mundial y la humillación condujo a una nueva guerra 20 años después; el segundo honró a la potencia vencida (la Francia napoleónica) y garantizó un siglo de paz en Europa.

La paz que se propone hoy es la del Tratado de Versalles. Presupone la derrota total de Rusia, tal como la imaginó Adolf Hitler

La paz que se propone hoy es la del Tratado de Versalles. Presupone la derrota total de Rusia, tal como la imaginó Adolf Hitler cuando invadió la Unión Soviética en 1941. Incluso suponiendo que esto ocurra al nivel de una guerra convencional, es fácil predecir que si la potencia perdedora tiene armas nucleares, no dudará en usarlas. Habrá un holocausto nuclear. Los neoconservadores estadounidenses ya incluyen esta eventualidad en sus cálculos, convencidos en su ceguera de que todo ocurrirá a miles de kilómetros de sus fronteras. América primero… y última. Es muy posible que ya estén pensando en un nuevo Plan Marshall, esta vez para almacenar los desechos atómicos acumulados en las ruinas de Europa.

Sin Rusia, Europa es la mitad de sí misma, económica y culturalmente. La mayor ilusión inculcada en los europeos por la guerra de la información durante el último año es que Europa, una vez amputada de Rusia, podrá recuperar su integridad con la ayuda de Estados Unidos, que cuida muy bien de sus intereses. La historia muestra que un imperio en declive siempre trata de arrastrar sus zonas de influencia para frenar su declive. Ojalá Europa supiera cuidar de sus propios intereses.

Reproducido de www.cubadebate.cu

 

Amor en los tiempos del Feisbuc [Musarañas: sainete en dos actos]

 

Especial para En Rojo

Comienzo mi escrito diciendo que no conozco personalmente a Egidio Colón Archilla. Sin embargo, he leído las columnas que publica en la sección Zona Ambiente del periódico digital El Post antillano. Además, sin saberlo, tenemos amistades en común en las redes sociales. Hace unos meses, nos hicimos amigos por Facebook y poco a poco, he ido conociendo sus intereses, sus gustos por la literatura, la música, el teatro y el buen cine. Me llamó la atención que ama sin tapujos a Sara Montiel y a Francisco Contreras Molina, el Niño de Elché, cantaor español de música flamenca. En su página, recomienda películas, obras de arte, comparte los logros de sus amigos y de aquellos que no lo son, pero que ponen en alto el nombre de su país. En su muro también encontramos frases del día y reflexiones: “A veces me pregunto cómo será la copa de un pino” o “Ninguna herida sana sin cicatriz.” De igual forma, aparecen palabras del día como sorete, muy usada en Argentina, para referirse a una persona desagradable. En fin, Egidio Colón Archilla, como dicen los jóvenes, está juqueado con Feisbuc.

El 15 de febrero, noté que actualizó su foto de portada y colocó una imagen de su libro Musarañas, cuyo título me atrajo porque recordé a mi amada abuela cuando me decía: “Nena estás pensando en musarañas” para referirse a que tenía la mente perdida o me encontraba distraída. A continuación, le pregunté dónde podía conseguirlo y me contestó: “Nellie Bauzá en Librería La Esquina”. Más tarde, por Messenger, me escribió: “Si me das tu dirección postal te los envío de regalo.” Es decir, pregunté por un libro y el 21 de febrero recibí dos: Musarañas y Ramalazos.

Comencé a leer el primero y me atrajo la dedicatoria: “No te me asustes, kiss, ¡kiss! Yiyo.” Como dice el refrán: “Muerto quieres misa” ya que esa dedicatoria fue el gancho perfecto para invitarme a su lectura. Musarañas es un libro corto que tiene noventa y seis páginas. Se divide en dos partes y una ñapa. De inmediato, atrajo mi atención el manejo por parte del autor del humor combinado con la ironía, al escribir la Advertencia del Cirujano General de la República Bananera del Toloso que sobre el texto señala: “Léanlo a su cuenta y riesgo…” (p.4). Luego me encontré con una cita: “La memoria es un cuento que nos contamos a nosotros mismos” (p.5) de Rosa Montero Gayo, una de mis escritoras españolas favoritas, cuya literatura conocí en los noventa. Para esa época, tuve el privilegio de escucharla en un conversatorio en la ciudad de Filadelfia.  No olvido la lectura de sus maravillosas novelas: Crónica del desamor (1979),  La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado amo (1988), La hija del caníbal (1997), El corazón del tártaro (2001) y La carne (2016) que no me gustó tanto. A la cita incluida por Colón Archilla en su sainete, a mi juicio, le faltó una parte importante: “…cambiamos continuamente y nos resulta esencial para vivir.”  Y por qué menciono que esta parte de la cita es de suma importancia porque cuando leemos el texto Musarañas, nos encontramos que los personajes están en una continua evolución, en un cambio perpetuo.

Antes de ponerme a leer la obra, me encuentro con unas palabras interesantes que asumo son del propio autor: “ Porque me gusta y porque me da la gana, al cumplir mis 75 años he decidido romper la alcancía que guarda mis recuerdos… y desnudarme ante el mundo” (p.6).  Vemos pues de nuevo el tema del cambio como leitmotiv, de esta interesante historia de llamadas y mensajes de correos electrónicos. En la primera parte del texto, hay tres hombres que no tienen nombre propio. A través de sus relatos, los conocemos como Lovinant, descrito como el epítome de las dragas bitchas; Yo, el epítome de las locas confundidas y closeteras y Él, un machote boricua confundido. Al no usar nombres propios, me acordé de Bodas de sangre de Federico García Lorca. Quizás, Colón Archilla, no quiso etiquetar a nadie emulando al autor granadino, porque Yo o Él, puede ser cualquiera que se encuentre en las mismas circunstancias de estos personajes. Esa primera parte, que se desarrolla en un balcón de condominio medio-clasero, a las 7 p.m., inicia con una conversación vía celular. En la llamada, Yo afirma que desde que descubrió Caralibro (Facebook, dándole un toquecito criollo, ¡por aquello de la Patria! p.11) ya no usa otros sites. Desde aquí comienza a marcarse el tema del cambio que se da en los seres humanos y que tan bien trabaja Colón Archilla. En el diálogo telefónico, Yo confiesa que conoció en la red a un hombre con el que comparte el gusto por la Sara Montiel. Yo, le dice a Lovinant, que puede pasarle por e-mail las memorias de este individuo. Así, termina el primer acto y pasamos al segundo donde conversan Él y Yo, de manera entretenida, desde sus e-book. Los dos intercambian información y así el lector descubre que Yo (que en su tiempo libre se dedica a escribir y tiene setenta y pico de años) es de Aibonito y Él, de Hato Rey. Desde este punto se marca una diferencia en cuanto a los ambientes de los cuales provienen estos dos hombres.

En la segunda parte del libro, el lector encuentra veintitrés correos electrónicos donde el autor trabaja con diversos temas sociológicos. En esas páginas, aparece el rol de las instituciones sociales, las relaciones de poder, la construcción de la identidad. Todos estos van de la mano con la soledad: “Me preguntas que por qué me comuniqué contigo? Soledad, confusión, necesidad de re-encontrarme al mirarme en un espejo” (p.24). La religión: “… mis abuelos eran líderes de una iglesia de avivamiento en Santurce”(p.25); el nomadismo familiar que hace que el individuo no se sienta parte de ningún lugar: “En 1950, cuando nos mudamos a una exquisita casona, diseñada por el famoso arquitecto Nechodoma… mi abuela paterna escogió otra escuela bilingüe del Condado para mi educación” (p.43). El alcoholismo: “Como siempre, el conflicto con el padre nos matiza a los gays. Yo mismo nunca entendí el por qué mi padre comenzó a beber de una manera descontrolada” (p.44) ; el acoso escolar: “ Yo realmente creo que mi experiencia escolar fue devastadora. ¡Qué doloroso ser objeto de burla solamente por hablar inglés con acento y a la vez ser gordo! (p.46) este va de la mano de la adicción “… la única adicción que he tenido: las pastillas calmantes. Me las chupaba cual golosinas, pasando la mayor parte del tiempo en un marasmo total” (p.48). Luego participamos de sus primeras experiencias sexuales: “Comencé a temblar cual poseído y elevé mi vista hacia la cara del hombre acechante” (p.50).  Resulta desgarrador el abuso sexual por parte del padre hacia el hermano de uno de los protagonistas: “Lo odio cuando pasa su mano por mi cuerpo y me abre la bragueta y me lo agarra. No puedo más…” (p.52). Por eso, se desencadena la depresión: “Hoy me siento deprimido. Cual caballitos de fiestas patronales que giran sin cesar, entran y salen de mi vida aquellos ángeles disfrazados de demonios…” (p.65).

Así pues, termino con las palabras que le escribí el 21 de febrero de 2023, a Egidio Colón Archilla, sobre su libro: «Acabo de leer tus Musarañas de un tirón y me ha fascinado. Es un himno a la aceptación de nuestro yo con dignidad y respeto. Es un llamado a mirarse en el espejo y quererse tal y como uno es. Es un grito desgarrador ante el dolor y la impotencia del padre que abusa de su hijo. Es una comparación fabulosa de los viejos tiempos y los nuevos para que las generaciones actuales tengan memoria histórica porque antes que ellos, hubo unos que los precedieron. Es una exaltación y manifestación de que se puede disfrutar la sexualidad porque somos seres sexuales.  Te aplaudo y 👏 aplaudo tu libro que según tu criterio es un sainete de dos actos. Me disfruté el título Amor en los tiempos del Feisbuc.  Me cautivaste con tu pasión por la Sara Montiel. En fin, tu obra merece ser leída por muchos y muchas, que como el protagonista son el epítome de las locas confundidas y closeteras. Excelente trabajo.» 

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Mirada al País-Junta de Control Fiscal ¿cambios estructurales?

 

Por Rafael Bernabe

Especial para CLARIDAD

El nuevo director ejecutivo de la Junta de Control Fiscal (JCF), Robert Andújar, indicó recientemente que las agencias de gobierno requieren “reformas estructurales”. Esto es cierto, pero se queda corto: no solo el gobierno, sino toda la economía de Puerto Rico necesita cambios estructurales. La pregunta es ¿qué cambios necesitamos y qué quiere decir Andújar con “reformas estructurales”?

Para cambiar una estructura primero hay que identificarla. ¿Cuál es la estructura fundamental de la economía de Puerto Rico, más allá de la estructura básica de toda economía capitalista? En el siglo XX y lo que va del XXI, esa estructura se formó y evolucionó en un ámbito específico: el movimiento irrestricto de mercancías, dinero y capital entre Puerto Rico y Estados Unidos. Como consecuencia de esa relación, la economía de Puerto Rico se estructuró como una economía dependiente y colonial que incluye los siguientes aspectos:

  1. El control de su mercado por productos importados provenientes de Estados Unidos.
  2. El control de sus sectores productivos más importantes por el capital externo, fundamentalmente de Estados Unidos.
  3. La especialización unilateral de la economía de Puerto Rico de acuerdo con los intereses del capital externo.
  4. La fuga de parte importante de las ganancias o el excedente que se genera en la economía de Puerto Rico.
  5. Dada la no reinversión de ganancias, la incapacidad crónica de esa economía unilateral de proveer empleo para buena parte de la fuerza laboral.
  6. La presión del desempleo masivo crónico sobre los salarios, que se mantienen a un nivel bajo, comparados con los de Estados Unidos.
  7. Los niveles relativamente altos de pobreza y de bajo ingreso per cápita, comparados con los de Estados Unidos.
  8. La tendencia a la emigración de parte de la fuerza laboral, dada la falta de empleo y los bajos salarios.
  9. La elegibilidad de buena parte de la población para programas de ayuda federal a personas pobres, que mitigan, pero no eliminan, las carencias de una economía dependiente y colonial.

El predominio del capital externo en la producción se estableció en la primera época de la relación colonial con Estados Unidos, entre 1900 y 1930. A partir de 1947, la política económica del gobierno, que se mantiene hasta hoy, se orientó a perpetuar ducha estructura a través de la exención contributiva y el ofrecimiento de los más bajos salarios “bajo la bandera americana”. Con altas y bajas, esta política logró un indiscutible crecimiento económico entre 1950 y 1975 y entre 1990 y 2006, aunque acompañada por la emigración masiva en la década de 1950 y el aumento de fondos federales a partir de la década de 1970. Pero esta estructura en ningún momento logró reducir la población bajo el nivel de pobreza a menos del 40 por ciento. Tampoco logró convertir el crecimiento en desarrollo mínimamente orgánico y autosustentable.

Esta estructura entró en una crisis aguda a partir de 2006, cuando se inició lo que podemos describir como la gran depresión de Puerto Rico del siglo XXI. Varios factores contribuyeron a desatarla, entre ellos la eliminación de parte de la exención contributiva federal (la sección 936) y las políticas de libre cambio que dieron acceso al mercado de Estados Unidos a nuevos países. La economía de Puerto Rico empezó a contraerse, el empleo se redujo, lo recaudos del gobierno cayeron.

Ante esa realidad, en lugar de reconsiderar su política económica, el gobierno aumentó tímidamente los impuestos al capital foráneo (el impuesto de 4 por ciento a algunas de sus transacciones), empezó a implantar medidas de austeridad (Ley 7 en 2009, Ley 66 en 2014, etc.) y se endeudó cada vez más. Economía deprimida y deuda creciente es una fórmula que conduce al impago, que se materializó en junio de 2015 cuando el gobierno anunció que no cumpliría con el servicio de la deuda. Ante ese hecho, el Congreso de Estados Unidos decidió tomar control sobre el proceso de renegociación de la deuda a través de la imposición de la JCF.

¿Qué políticas ha implantado la JCF? ¿Acaso corresponden a los cambios estructurales que Puerto Rico necesita? Muy lejos está ese de ser el caso. La JCF ha aplicado el libreto neoliberal, favorable al gran capital. Según ese libreto, la crisis de la deuda se debe al “gigantismo gubernamental” y la crisis económica se debe a que los trabajadores tienen demasiados derechos. La solución, por tanto, es la privatización y la reducción del gasto público (incluyendo reducir a la mitad el presupuesto de la UPR) y la reducción de derechos laborales (la llamada reforma laboral de 2017, que la Junta sigue defendiendo en los tribunales). El argumento del “gigantismo” es falso: la cantidad de empleados públicos comparado con la población de Puerto Rico es igual o menor que la de muchas otras jurisdicciones en y fuera de Estados Unidos. Si el empleo estatal en relación con el privado es mayor que en otros lugares, esto se debe, no al “gigantismo” del gobierno, sino al raquitismo de la economía privada que no reinvierte buena parte de sus ganancias en el país.

Las políticas de privatización, reducción del gasto público y eliminación de derechos laborales de la Junta no buscan transformar la estructura de nuestra economía. Al contrario, aumentan la dependencia en el capital foráneo y pretenden vender nuestros recursos y capacidad de trabajo lo más barato posible. Es decir, las “reformas estructurales” que anuncia Andújar no pretenden cambiar las estructuras dependientes y coloniales existentes, sino perpetuarlas, a la vez que aseguran el mayor pago posible a los bonistas Es lo opuesto de lo que necesitamos.

A pesar de esto, el gobernador ha proclamado que la economía está en plena recuperación. Debemos señalar que las economías capitalistas siempre fluctúan entre momentos de expansión y contracción. En todo caso, lo sorprendente es que no haya habido prácticamente ningún periodo de recuperación en los pasados quince años. Sabemos la causa de esta recuperación relativa: el influjo masivo de fondos federales para reconstrucción. De esta forma se logra algún crecimiento sin cambio estructural alguno. Lo mismo ha ocurrido en el pasado (fue el caso de los fondos ARRA durante la administración de Luis Fortuño). El gobierno apuesta a que con el estímulo federal podrá pagar el ajuste de la deuda acordado sin tener que incrementar medidas de austeridad. Pero sabemos que ya asoma una nueva recesión de la economía capitalista global, que no dejará de afectar a Puerto Rico.

Incluso sin la recesión, el pago de la deuda impone sacrificios. Cada vez que se diga que no hay fondos para aumentar salarios o ampliar servicios de gobierno o que se señale que las agencias no tienen el personal necesario para ofrecer servicios adecuadamente, hay que recordar que en lo que va de año fiscal el gobierno ha pagado cerca de $1.1 mil millones en el servicio de la deuda de obligaciones generales y más $494 millones de COFINA, para un total de $1.6 mil millones.

Corremos el peligro de que cuando se sequen los programas federales, sus fondos hayan pasado por el país sin que se hayan hecho los cambios estructurales necesarios, dejándolo ante una nueva depresión, que llevará a un nuevo impago de la deuda. La ausencia de planificación en la realización de los distintos proyectos de reconstrucción también contribuye a ese resultado.

Sin dejar de atraer inversión externa, Puerto Rico necesita incentivar las iniciativas internas (estatales, cooperativas o privadas, según convenga en cada sector) que reinviertan sus ganancias o excedentes en el país. Sin abandonar la exportación, es necesario fomentar la producción más diversificada para el mercado interno. Es necesario asegurar que una parte mayor de las ganancias del capital foráneo se reinviertan en Puerto Rico. Debemos recuperar parte de esas ganancias a través de impuestos, que correspondan al volumen de las primeras. Debemos asumir como fundamento una clase trabajadora cualificada con alto potencial productivo y altos salarios, en lugar de ofrecer al país como plataforma de bajos salarios y superexplotación laboral. La utilización de los fondos federales de reconstrucción (en vivienda, carreteras, energía, etc.) debe coordinarse de acuerdo con estos objetivos.

Nada de esto ocurrirá espontáneamente como resultado de la competencia en el mercado. Al contrario, ese mecanismo no hará más que reproducir la estructura colonial existente, como ha ocurrido desde 1900. Estos objetivos requieren un radical salto al frente en planificación y en la dirección pública de la actividad económica. Esto también exige una radical democratización de la gestión pública, con participación laboral y ciudadana.

Globalmente, el movimiento ecologista ha puesto en duda la relación entre desarrollo y crecimiento. Sabemos que el crecimiento ilimitado es imposible en un planeta limitado. Es necesaria una concepción del desarrollo como vida segura y aumento del tiempo libre, en lugar de la acumulación incesante de mercancías. En Puerto Rico hemos tenido crecimiento sin desarrollo y recientemente carencia de ambos. Ahora debemos aspirar al desarrollo, pero no como el capitalismo lo ha definido y define. Es la perspectiva que debemos formular y defender ante la agenda neoliberal, privatizadora y antiobrera de la Junta.