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No rotundo a la ubicación de una asfaltera en Bayamón

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

“Ninguna agencia ha dado información, estamos bien a oscuras. Cada día un  ciudadano descubre otra cosa. Hay muchas irregularidades e inconsistencias. Nos  han dado tan pocas contestaciones a nuestros reclamos que no nos queda de otra que comenzar a piquetear”.

La portavoz del colectivo Asamblea de Pueblo de Bayamón (APB), Jackeline Hernández Caraballo, se refiere a la negativa de la Oficina de Gerencia de Permisos (OGP), Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA ) y al mismo Municipio Autónomo de Bayamón, a ofrecer información sobre la ubicación de una asfaltera, DB Asphalt, justo al norte del mogote Santa Ana y al lado de la Reserva Natural del Parque Julio Monagas. Ante el silencio gubernamental, un grupo de más de100 residentes de Bayamón llevaron a cabo una manifestación frente a la planta de asfalto el pasado miércoles.

Hernández Caraballo, narró a CLARIDAD que personas que pasan diariamente por el área y  vecinos de las comunidades más cercanas, como Villa España, que queda detrás del mogote, comenzaron a notar movimientos de construcción en el área desde antes del paso del huracán Fiona, en septiembre. Luego, con el derrumbe de parte del mogote debido al huracán, bajo la excusa de motivos de seguridad, el alcalde de Bayamón bloqueó la carretera número 6. Entre los meses de noviembre y diciembre, las comunidades comenzaron a notar una chimenea y es ahí que comienzan a buscar información y se enteran de la intención de ubicar la asfaltera en esa área.

Tanto la APB como residentes de distintas comunidades han tratado de llamar a OGP, al DRNA  y a la alcaldía. En particular, en esta última, en ocasiones han reaccionado de manera grosera a la solicitud de información. “Creo que es bien característico que cada vez que hay algo mal, el gobierno responde con esa actitud, es bien característico. Es hora de que en Bayamón se sepa, porque aquí se vive bajo la mística de que aquí todo está bien, de que en Bayamón nunca se dice nada, porque se invisibiliza. Y ya hoy no”.

Además de colindar con el conocido Parque Monagas, justo al lado queda el Centro de Manejo de Emergencias del municipio; al frente, una empresa de suplido de gas; a pasos, los almacenes de alimentos de la empresa Goya; a metros, la cárcel de mujeres, y detrás del mogote (lado sur), las comunidades de Villa España y El Coquí.

La activista ambiental Myrna Conty, presente en la manifestación, denunció que la DB Asphalt comenzó su ubicación en Guaynabo Sur, en el barrio Guraaguo y Mamey. Describió que esta planta afecta ambos municipios porque está justo al lado del Río Bayamón, que es la colindancia entre Guaynabo y Bayamón. Compartió su sorpresa al visitar la planta en Bayamón y ver que queda detrás del mogote, cuya parte sur se derrumbó encima de la urbanización Villa España con unas fuertes lluvias.

Fotos: Axel Torres

Esta dio a conocer que en Guaynabo se está llevando un proceso de vistas públicas sobre la ubicación de la asfaltera, en el cual ella es interventora, y que en una recién vista se enteraron de que la asfaltera se retira de Guaynabo para irse a Bayamón. La activista denunció que el proceso en Bayamón se hizo en cuartos oscuros y responsabilizó al alcalde, Ramón Luis Rivera, por aprobar un permiso ministerial.

Ángel de Jesús, residente de Villa España presente en la manifestación, denunció a CLARIDAD, que lo primero que averiguaron fue que la Junta de Residentes no le informó a la comunidad sobre este proyecto. La comunidad tampoco recibió ninguna información por parte del municipio, el cual se mostró “tímido” en dar información, dijo. Este expresó preocupación por los efectos en la salud que pueda tener la asfaltera. “Lo que nos importa a nosotros es que tenemos condiciones respiratorias desde el  nacimiento y no queremos enfermarnos, ni nuestras familias. Vemos el deber del Estado, en este caso del municipio, porque es un municipio autónomo: es dejarnos saber el nivel de riesgo en que nosotros estamos”.

El especialista en medicina interna, doctor Ángel González Carrasquillo, también presente en la protesta, expuso que toda la  literatura que ha estudiado es bien concluyente en cuanto a los peligros a la salud pública que implican todas las emisiones de sustancias tóxicas, como el polvo de sílice (polvo cristalino abrasivo)  y el diesel, que provoca el proceso de fabricación del asfalto: “Es quizás de las  emisiones más tóxicas que se conocen”. Está comprobado desde el 2012 que igual que el benceno, que es una sustancia carcinógena que está bien presente en estas emisiones, las monopartículas que surgen de la gravilla que se utiliza en esa construcción y la cantidad de diesel de los camiones que van a circular cerca del proceso más el que se quema en el calentamiento del asfalto provocan emisiones tóxicas al aire.

El doctor, quien es  presidente del Comité de Salud Pública del Colegio de Médicos de Puerto Rico (CMPR), catalogó de  barbaridad el que hayan siquiera considerado colocar esa máquina tan cerca de las comunidades. Advirtió que el  área es una ya bastante peligrosa por toda las otras industrias que hay: “Está el Centro de Emergencias del municipio, el resto de los trabajadores del área, los que frecuentan el parque. Hay una cantidad  de gente que queda en peligro por esta localización, por el afán de lucro de los dueños de la asfaltera”.

Reacciona el alcalde

En horas de la tarde del miércoles, mientras transcurría la manifestación, se dio a conocer que el alcalde hizo declaraciones públicas alegando que el municipio de Bayamón estaba atendiendo las solicitudes de información sobre el proyecto y las querellas presentadas en la OPM . “He dado instrucciones para que dichas querellas se atiendan con todo el rigor y se verifique con las agencias gubernamentales concernidas que todo lo relacionado al proceso de endosos que se requieren para emitir el permiso esté en un cumplimiento con todo los requisitos y reglamentos aplicables”.

Por su parte, la Asamblea de Pueblo de Bayamón reaccionó declarando que lo anunciado por el alcalde era una mera respuesta administrativa y que este no ha asumido una postura en la que responda públicamente si está del lado de los intereses del pueblo o si está del lado de los intereses de los inversionistas del PNP.

“Exigimos el cierre de la asfaltera. Exigimos reparaciones a los daños con los que nos dejaría la construcción mediante la destrucción de un mogote. Y exigimos explicaciones”.

 

 

 

Mirada al País Entender la situación histórica: el fundamento de la convergencia

 

Especial para CLARIDAD

La crisis de los dos partidos de gobierno es inseparable de la política neoliberal que ambos adoptaron de forma oficial a partir de 1988. Es una expresión compleja de la crisis económica profundizada por el fundamentalismo de mercado. El neoliberalismo no creó la crisis, pero agudizó de forma inédita todas sus contradicciones. Al hacerlo alteró de forma nunca antes vista la relación entre lo público y lo privado. El proceso sigue todavía su curso sin ninguna reflexión. Sucede, sin embargo, que la crisis ahora viaja escondida bajo la vestimenta y el disfraz de los fondos federales.

La política neoliberal tiene ya una larga historia. No se pueden olvidar tres procesos principales de privatización ocurridos en la década del 90 del siglo pasado: el sistema de salud, la Telefónica y la administración de la AAA. El caso de la administración de la AAA desembocó en un fracaso doble y fue revertido. Ahora bien, sin dejar de lado pasos decisivos de la andadura neoliberal, como fue la Ley 7 de 2009, su movimiento adquirió una potencia mayor a partir de la quiebra fiscal del gobierno con la aprobación, en 2016, de la Ley PROMESA. Con la presencia de la Junta de Control Fiscal y sus propuestas reformas estructurales se hizo visible algo fundamental: el impulso principal de las privatizaciones viene del Congreso de Estados Unidos. La Junta de Control Fiscal (JCF), como criatura de la Ley PROMESA, ha puesto al descubierto la acción dictatorial directa del Congreso de Estados Unidos sobre Puerto Rico.

Ante esta nueva situación, que ha transformado cualitativamente la política neoliberal en Puerto Rico, la JCF ha desplegado ataques sistemáticos en tres direcciones: hacia la universidad pública (UPR), hacia los municipios, y hacia la Autoridad de Energía Eléctrica. Recientemente el secretario de Hacienda reveló un recaudo de $115.6 millones más de lo esperado, pero el gobierno no hace el más mínimo gesto para aumentar el presupuesto de la UPR, reducido de forma violenta e injustificada. Y aunque quisiera hacer algo, se lo impide su docilidad ante el poder de la JCF.  Me interesa ahora abordar el caso de la privatización de la AEE debido al trasfondo histórico de esta importante corporación pública. Me parece que se ha olvidado un aspecto fundamental de su desarrollo. La Autoridad de Fuentes Fluviales obtuvo el control de la producción de energía eléctrica en tiempos de guerra, con el fin de atender una severa crisis de combustible en la isla como resultado de la incesante actividad de los submarinos alemanes en el Caribe. La situación creada por la guerra, con una peligrosa escasez de combustible, llevó a Tugwell a decir que éramos “como sobrevivientes de un naufragio”. Ante la emergencia existente fue que el presidente Roosevelt firmó la ley de incautación que permitió acabar con las compañías privadas de energía eléctrica. Fue posible, entonces, la integración del sistema eléctrico bajo la Autoridad de Fuentes Fluviales. El desarrollo económico de Puerto Rico, para sacar la sociedad colonial de su terrible situación de pobreza, requirió expropiar los estrechos y mezquinos intereses de las compañías eléctricas privadas. Entre los enemigos principales del proceso expropiatorio estuvo el Congreso federal.

Vale la pena oír el relato de Rexford G. Tugwell, quien fuera entonces gobernador de la isla. “El genio del proyecto era el señor Antonio Lucchetti. Fue él quien, con la ayuda del señor Curry, manejó la incautación y tuvo la responsabilidad subsiguiente de rechazar los intentos por recuperar las propiedades, los cuales, por supuesto, comenzaron de inmediato y continuarían durante dos años. El señor Lucchetti había comenzado hacía un cuarto de siglo antes como ingeniero de irrigación en la costa sur donde el agua se traía de las montañas hacia las secas tierras costeras para utilizarse en las fincas azucareras. De estas operaciones nacieron los desarrollos energéticos gradualmente. Se había forjado su camino a través de muchas batallas legislativas, y una intervención tras otra en el Congreso Federal realizada por los cabilderos de energía privado. Los legisladores populares le habían premiado maravillosamente otorgándole una nueva ley que establecería permanentemente la Autoridad de Fuentes Fluviales; pero hasta ahora los tribunales habían encontrado razones para proteger a las compañías privadas de la expropiación. La orden de incautación convirtió esta temporada oscura en un día brillante.”

Los sicofantes que ahora hablan de una nueva era de energía en Puerto Rico es posible que no sepan que los pasos de la actual privatización de la AEE son un regreso a la temporada oscura del pasado. Tugwell se refirió en ocasiones a la falta de sensibilidad del Congreso y pudo observar que con la presencia cada vez más poderosa de grandes compañías y sus cabilderos, esa institución servía a grandes intereses económicos que bloqueaban los procesos democráticos. Entendió que para modernizar a Puerto Rico y sacarlo de la pobreza hacía falta un proceso de planificación. Debido a que “el capital era holgazán”, era urgente forzar la industrialización desde el gobierno. Tugwell no defendía a Puerto Rico frente al poder de Estados Unidos. No. El desarrollo planificado, con intervención del gobierno, era necesario para suavizar el colonialismo y evitar que Estados Unidos eventualmente perdieran su control sobre Puerto Rico.

La cruda realidad histórica de la política neoliberal ha desembocado en el desmantelamiento de aspectos fundamentales del gobierno cuyo propósito fue darle alguna estabilidad al coloniaje en Puerto Rico. Con la adopción de la política neoliberal, el PPD ha colaborado con el PNP en el desmantelamiento del gobierno y sus logros históricos. Ha propiciado el regreso a una política parecida a la política de la Coalición “anexionista” que combatió desde su fundación en 1938. Al adoptar la misma política neoliberal se parece cada vez más al PNP. Debido a ese parecido creciente comenzamos, desde 2012, a hablar de bipartidismo.

Este trasfondo histórico es necesario para entender los poderes reales que impulsan el neoliberalismo. Si no se insiste en el carácter dictatorial de la JCF, como figura del Congreso, las conversaciones de alianzas, tan urgentes, pueden estar caminando sobre la ilusión. Ante la posibilidad de articular alianzas y transformarlas en un poder de cambio social deben tenerse presente las enormes movilizaciones sociales que se han manifestado contra la política neoliberal durante décadas. Son múltiples y persistentes: marzo 28 de 1990, 1 de octubre de 1997, la huelga del pueblo en julio de 1998, la movilización contra la marina de guerra estadounidense a comienzos del 2000, las movilizaciones contra la Ley 7, sobre todo el 15 de octubre de 2009, las huelgas universitarias de 2010-11 y 2017, las enormes movilizaciones laborales del primero de mayo de 2009, 2017, 2018, las movilizaciones que obligaron la renuncia de Ricardo Rosselló en julio de 2019, y la movilización magisterial del 9 de febrero de 2022, que obligó al gobierno y a la JCF a conceder un aumento salarial de $1,000 mensuales al personal docente del sistema público.

El diálogo de la convergencia es, sin duda, electoral. Pero no debe perder de vista que su contexto es laboral y comunitario. La enumeración de las movilizaciones entre 1990-2022 no se dieron en el ámbito electoral, aunque tuvieron el efecto de debilitar a los dos partidos de gobierno. Mientras ellos desmontaban el gobierno, en un lago de corrupción, la población movilizada fue desmontando su poderío electoral. Ahora ambos partidos tienen estructuras débiles en el contexto de una economía privada en crisis y un estado debilitado. La presencia congresional a través de su figura local, la JCF, lejos de fortalecer el coloniaje lo ha debilitado, desnudándolo. No hay peor exhibición que un rey desnudo caminando por las calles de su colonia. Tienen el poder de los fondos federales, pero cargan con la debilidad de la corrupción federal y local que los acompaña. Una convergencia electoral laboral-comunitaria, en tiempos de cambio climático y campamentos de lucha por el ambiente ante la voracidad del capital, puede dar frutos inesperados si predomina una cultura de respeto y entendimiento.

Publicado en la edición impresa de Enero 2023.

 

 

 

 

 

 

Fundación DAR, respiro para quien le necesite

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Como todo lo que tiene que ver con la salud en Puerto Rico, las necesidades son muchas y los recursos muy pocos. Esas necesidades incluyen equipo médico y en el país hay una sola entidad —por supuesto, una organización sin fines de lucro— que procura proveer equipo médico a personas que no pueden sufragarlos por sus propios medios: Fundación DAR (Donativo y Ayuda para la Rehabilitación).

En entrevista junto a otros miembros de la Fundación, Wanda Caraballo, directora ejecutiva, conversó con CLARIDAD sobre la Fundación DAR y su situación. Con casi  50 años de trabajo, esta Fundación procura ofrecer ayuda en todo Puerto Rico a personas de todas las edades y de toda condición que requiera algún equipo médico. Esta nos narró que todo comenzó temprano en los años 70, con un esfuerzo de la contadora retirada Ángela Tous y  un grupo de  compañeras, para recaudar fondos para un niño que necesitaba una operación de trasplante de hígado. En ese tiempo, había que viajar a Estados Unidos para poder hacerse la operación. Lamentablemente, el niño falleció antes de que se le pudiera dar el donativo. Aun así, decidieron entregar lo recaudado a los padres del menor, pero estos les indicaron que lo dieran a otras personas necesitadas, y ese fue el primer donativo que tuvo la fundación.

“Desde ahí hemos auxiliado a más de 20 mil familias. En estos momentos, son menos los pacientes que estamos  ayudando por el  incremento del costo de los equipos, que no comparan con lo que era hace unos años, aun teniendo el mismo presupuesto”, indicó Caraballo.

Las personas llegan a la Fundación referidas por agencias gubernamentales y otras entidades o por medio del boca a boca, de personas que han recibido el servicio y comparten la información. Caraballo expresó que reciben muchísimos referidos: “Tristemente, no podemos atenderlos todos”.  Según llega la solicitud para algún equipo hasta que la persona recibe la ayuda, suelen transcurrir 30 días.  Los   equipos más difíciles de obtener generalmente son los más costosos, como sillas motorizadas.  Los efectos ortopédicos también son  bastante caros. El mayor problema no es conseguir el equipo, porque en el país  hay proveedores, el problema es el costo, por lo que tienen que establecer prioridades.

El doctor Luis Peña Figueroa, voluntario que sirve como asesor médico, indicó que como reflejo de las solicitudes que reciben se observa que existen muchos problemas congénitos, que requieren más equipo; personas que han tenido accidentes (las estadísticas lo dicen); también hay problemas auditivos y problemas de visión. “Para nosotros es una satisfacción ver la felicidad que ellos sienten. Los evaluamos para ver la necesidad de cada paciente y tratamos de ayudarlos”. Uno de esos momentos fue en noviembre pasado cuando lograron proveerles a unos hermanos gemelos sordos unos audífonos.

Agregó que la necesidad en el país es de todo, en el sentido de que en ocasiones el plan médico no  cubre ciertas cosas y ahí acuden a la Fundación  para tratar de complementar sus necesidades. La directora ejecutiva aprovechó la oportunidad para traer a la atención que el Plan Vital, el plan de salud del Gobierno, que es el que tiene el 70 % de la población, no tiene cubierta para equipos médicos.

Además de Caraballo  y Peña Figueroa, en la entrevista participaron el doctor Luis A. Walter, presidente de la Junta de Directores; la  secretaria Marian King y el licenciado Ramón Amador López, asesor legal; todos voluntarios. Estos mostraron su preocupación en cómo hacer llegar fondos y por la reducción de Fondos Legislativos de este año.  La directora ejecutiva detalló que cada año hacen una proyección del presupuesto que logran allegar y la lista de espera de las peticiones que reciben. Para tener un presupuesto de acuerdo con las peticiones que reciben, según Caraballo, (la entidad necesitaría un aproximado entre  $500 a $700 mil al año.

“Eso es porque no nos conocen mucho; pero si tuviéramos un millón para ayudar, estoy segura de que fuésemos más conocidos. Nunca hemos  tenido un millón de presupuesto. Trabajamos con un presupuesto de $290 mil, precisamente porque tratamos de eliminar la mayor cantidad de gastos”.

Los miembros de la Fundación  lamentaron y censuraron que este año la cantidad de $100 mil de los fondos de Donativos Legislativos que solían recibir desde que existe ese fondo fue reducida de manera sustancial, casi en un 60 %. Reclamaron que el dinero que recibían es uno vital para la fundación y uno del cual dependían. Con indignación y asombro comentaron que ellos reciben referidos desde la misma Fortaleza, del Departamento de Estado, de legisladores y otras agencias, siendo estos quienes más personas les refieren. Sin embargo, este año  fiscal les cortaron los fondos.

“Este año se han creado unas nuevas  fundaciones que no tienen historial, y a esas instituciones, por obra de gracia, se les ha beneficiado con una cantidad de dinero no comparable con la función que nosotros ejercemos, no se han probado como fundación. Nosotros llevamos 50 años con estados financieros siempre auditados, con un récord positivo, y no entendemos”, expresó el doctor en podiatría, Walter King.

Por su parte, Caraballo expuso que en los diez años que lleva como directora se  ha reunido,  desde el gobernador hacia abajo, con  todas las administraciones, y considera que la ley que creó el fondo  (Ley 20-2015)  está mal desde el nombre.  Llaman donativos a los fondos que les asignan y “tristemente  hay una idiosincrasia, tanto en Cámara y Senado, de que es algo que ellos están dando, y como donativo, se da a quien quieran darlo”. Subrayó que entiende que ese es dinero público, por lo que no es una donación, es una inversión. Considera que se debería tomar mucho más en serio la manera en que se hace esa distribución y conocer las entidades que reciben fondos para poder tener una visión de cómo se administra el dinero y qué tan seria es la entidad con relación a su trayectoria. Además estima que se debería tener un protocolo para determinar la asignación.

Caraballo compartió la experiencia de que en dos ocasiones tuvo  la visita de dos presidentes de Cámara y Senado de diferentes administraciones que se quedaron sorprendidos cuando ella les mostró  los listados de referidos de niños y niñas del Programa de Educación Especial del Departamento de Educación. Los legisladores le expresaron que se supone que el Departamento de Educación tiene dinero para  proveer el equipo médico que requiera un estudiante de EE.

“El problema de por qué la entidad recibe tantos niños que atiende el Programa de Educación Especial es que si se solicita, por ejemplo, unos espejuelos para un estudiante en tercer grado, puede que los reciba cuando llega a cuarto año, si es que no ha desertado antes, explicó.

La Fundación DAR cuenta con un comité de voluntarias retiradas del Fondo Seguro del Estado, con experiencia en la recomendación de equipo médico, que evalúan las peticiones. De haber duda, consultan con el asesor médico. Incluso, en ocasiones han tenido que regresar órdenes médicas por entender que lo que le han recetado a la persona no es lo que esta necesita. Esto ha ocurrido en especial con los niños, porque se tienen que asegurar que el equipo a donar sirva para el mayor tiempo de uso posible.

Las donaciones de la Fundación no son de equipo usado. Debido a la falta de espacio, la entidad no puede recibir donaciones de equipo médico en sus instalaciones. Si alguna persona desea donar algún equipo puede llamar, y entonces, de las solicitudes que tengan, si hay alguien a quien pueda beneficiar, les ponen en contacto.

La Fundación DAR está  bajo la sombrilla de Fondos Unidos de Puerto Rico desde su creación, por lo que reciben fondos del Fondo de Inversión Comunitaria de esa organización. Además, colaboran con otras 70 entidades.

Las personas interesadas en colaborar pueden escribir a fundaciondarpr@hotmail.com o a su portal, fundaciondar.org.  Sus teléfonos son 787-793-6504 y 787-793-6506.

 

 

Mirada al País Las Tribulaciones de Salinas y Guayama con Las Cenizas de la Carbonera

 

 

Especial para CLARIDAD

Desde hace semanas los medios de comunicación comercial han reseñado los reclamos de múltiples residentes de la comunidad Ranchos Guayama, en Salinas; por las condiciones de las calles de acceso en el sector. Los vecinos están afectados por la condición de deterioro de las calles producto de la acción de la lluvia y complicado por la presencia de cenizas de carbón depositadas como sustrato de esos caminos. Algunas calles, como la Luís Llorens Torres, están prácticamente intransitables por los vehículos de motor. El material superficial de asfalto y grava de estas calles ha ido erosionando por la acción de las lluvias de los huracanes María y Fiona dejando expuestas las cenizas tóxicas que se depositaron cuando se desarrolló esta comunidad y sus calles en el año 2006. Las cenizas se desplazan en el aire por la acción del viento y son transportadas por la escorrentía pluvial hacia una quebrada que discurre por el sector. Con toda seguridad los metales peligrosos contenidos en estas cenizas, diluidos por la acción de la lluvia, migran a través del suelo hacia los acuíferos del sector. Pero el problema se complica porque muchos vecinos denuncian que la presencia de las cenizas está afectando la salud respiratoria de la población. La solución al problema vecinal se ha complicado por la estrategia propuesta por el gobierno municipal de Salinas que suponía la remoción del material tóxico depositado junto al residual de asfalto y tierra para depositar estos materiales en el vertedero industrial en Peñuelas. La acción promovida por el municipio desde hace varios años contaba con la financiación de FEMA como parte de los fondos asignados de reconstrucción del desastre provocado por el huracán María en el 2017. La situación de Ranchos Guayama es demostrativa del serio problema de salud ambiental, salud pública y gestión gubernamental que plantea la deposición, sobre y bajo el terreno, de cientos de miles de toneladas de cenizas tóxicas provenientes de la operación de la carbonera termoeléctrica AES (Applied Energy Systems) desde el año 2002.

Después de 20 años la complejidad de la problemática comienza a manifestarse de forma aguda en ese espacio geográfico. En el caso de Ranchos Guayama, el municipio solicitó y recibió cerca de $3 millones, administrados por FEMA, dirigidos a remover el material depositado en las calles deterioradas, incluyendo las cenizas, y disponer de esos materiales en el vertedero industrial de Peñuelas para luego repavimentar las vías. Ni el municipio ni FEMA ponderaron el problema de toxicidad de las cenizas, y la prohibición expresa por la Ley 40 de 2017 que impide disponer esos residuos peligrosos en cualquier vertedero en Puerto Rico. El DNRA denegó la autorización para el depósito de las cenizas tóxicas en el vertedero, y, según requiere la Ley 40, esos materiales deben disponerse en una instalación adecuada en los EE.UU.. Realizar esa gestión en cumplimiento de la ley, dice el municipio que puede costar sobre $8 millones de manera que han articulado una petición a FEMA de enmiendas a la solicitud previa con la esperanza de que la agencia federal autorice esa erogación de fondos. Predeciblemente esa gestión ante FEMA tomará meses, sino años en autorizarse, y si así ocurre, podrá tomar años en la articulación del proyecto de remoción y disposición correcta de los residuos tóxicos y, eventualmente, la reconstrucción de las calles. Mientras este drama gerencial ocurre, los residentes de Ranchos Guayama seguirán expuestos al potencial contaminante de las cenizas, los cuerpos de agua superficiales y subterráneos seguirán contaminándose y la comunidad seguirá sufriendo las limitaciones de acceso vehicular.

La problemática de las cenizas tóxicas en el aire y en las aguas subterráneas ha sido documentada objetivamente en diversas iniciativas, públicas y privadas. Los requerimientos reglamentarios que se han establecido para las instalaciones termoeléctricas a base de la quema de carbón mineral, han demostrado la presencia de múltiples contaminantes asociados a las cenizas residuales en las agua subterráneas y en el aire bajo y cerca de las instalaciones de la empresa AES. La contaminación por AES continúa, puesto que en las instalaciones de la carbonera se mantiene un depósito superficial de cientos de miles de toneladas de estos residuos que no han sido removidos y transportados fuera de Puerto Rico como requiere la ley. La empresa sigue operando y, diariamente emite gran cantidad de contaminantes al aire y genera, a su vez, cientos de toneladas de cenizas. La alegada necesidad operacional de AES como suplidor de electricidad al sistema que pronto dejará de manejar la AEE (cerca de 15% de la demanda total del país) ha servido a modo de chantaje para que esta operación contaminante y ambientalmente agravante desista de forma definitiva. Mientras el gobierno central sigue posponiendo las determinaciones para transformar la producción de electricidad a fuentes renovables y limpias de energía, se nos plantea que Salinas y Guayama deben seguir tolerando esta agresión a la salud ambiental y a la salud pública. En este proceso, deliberadamente lento de la transformación del sistema energético han colaborado y colaboran los gobiernos electos en Puerto Rico durante los últimos 20 años.

En septiembre de 2021 el Colegio de Químicos de Puerto Rico hizo público unos datos altamente preocupantes sobre el impacto de las cenizas de quema de carbón mineral sobre los acuíferos del sur y sobre la salud de las comunidades en Salinas y Guayama. Esta entidad, desde su iniciativa privada, coordinó la realización de muestras de agua potable tomadas en plumas de varias residencias que demostraron analíticamente la presencia en concentraciones medibles de arsénico, cadmio, cobalto, cromo, molibdeno, plomo, selenio y vanadio. Según la metodología de análisis de este estudio, las muestras de agua se tomaron en residencias que están servidas mediante pozos donde, en su área de influencia de recarga, se depositaron miles de toneladas de cenizas tóxicas sobre y a pocos metros bajo la superficie del suelo entre los años 2004 y 2009, aproximadamente. En las muestras de agua tomadas, estos contaminantes se encontraron, a esa fecha, en concentraciones más bajas que los estándares de agua potable reglamentados por ley. Pero la presencia de todas esas sustancias en el agua que consume la población, significa dos circunstancias altamente preocupantes. Primero, se reconoce que, aunque esas sustancias están bajo el estándar de potabilidad, la presencia de múltiples elementos tóxicos en el agua que ingiere toda la población de estos acuíferos, tiene efectos sobre la salud pues plantean lo que en la ciencia se conoce como efecto sinergético. Cuando las agencias con responsabilidad y autoridad adoptan un parámetro como estándar de potabilidad, lo realizan a base del potencial efecto de esa sustancia o mineral de forma individual en la salud humana. En este tipo de análisis no se pondera el efecto combinado o la toxicidad resultante de exposición continua a múltiples sustancias peligrosas, aunque estas estén en relativa bajas concentraciones. Por otro lado, cuando se fija un estándar de agua potable, no se toma en cuenta la ingesta de ese contaminante por otros medios como el aire o los alimentos. Es decir, la toxicidad de esas sustancias se pondera con criterios de laboratorio de forma individual e independiente de los medios ambientales en los que se encuentra. Así planteado, una persona que ingiere agua con niveles de contaminantes de múltiples sustancias y a la vez respira aire con los mismos contaminantes y se le agrega que algunas de estas sustancias pueden estar presente en algunos alimentos que se ingiere, entonces el agregado de todas estas ingestas puede representar un problema de salud pública significativa. Y para complicar este cuadro, se debe reconocer que, conceptualmente, agencias como la Food and Drug Administration (FDA), OSHA (Occupational Safety and Health Administration) y la EPA establecen estos niveles de contaminantes a base de la exposición de un adulto de mediana edad, saludable y hábil para realizar funciones laborales. Hasta donde conozco profesionalmente, los estándares de niveles de contaminación de sustancias peligrosas, tanto en el agua potable, el aire ambiental como en los alimentos, no ponderan los efectos, ni individuales ni en conjunto en poblaciones de edad avanzada, niños, personas con condiciones metabólicas crónicas de salud y los inmunocomprometidos, todos los cuales en conjunto componen una parte mayoritaria de la población de cualquier grupo comunitario. En conclusión, la población en Salinas-Guayama que toma agua potable con los metales tóxicos encontrados en el estudio del Colegio de Químicos, están amenazados en su salud.

Segundo, la identificación de sustancias tóxicas en las muestras de agua potable analizadas por el Colegio de Químicos valida contundentemente la preocupación de múltiples expertos que señalaban que las cenizas tóxicas depositadas sobre y bajo la superficie de las áreas de influencia de recarga de los acuíferos, eventualmente, por disolución y migración, contaminarían las fuentes de agua subterráneas que sirven de fuente y abasto para la AAA. Los minerales encontrados en estos análisis no se producen de forma natural en lo suelos ni en la geología de los acuíferos del sur, sino que corresponden químicamente con la composición con las cenizas del carbón mineral. Es decir, tenemos un problema de contaminación en desarrollo en los acuíferos del sur que constituyen las fuentes de agua potable. Esa contaminación deriva de las cenizas tóxicas depositadas irresponsablemente en la superficie de la corteza terrestre. La disposición negligente de esas cenizas es responsabilidad de AES y de las entidades gubernamentales que autorizaron o toleraron la práctica de uso de las cenizas tóxicas como relleno en proyectos de desarrollo urbano y en fincas agrícolas de la región. Estamos ante un problema de fenomenal envergadura de salud ambiental y salud pública.

Los resultados de los análisis informados por el Colegio de Químicos correspondían a muestras tomadas el 1 de marzo y el 8 de agosto de 2021. A esa fecha la entidad planteaba que intentó acceder a algunos pozos de AAA para tomar muestras en los mismos pero la corporación no lo permitió. La AAA reaccionó a la información. divulgada del Colegio de Químicos planteando, entre otros asuntos, que las concentraciones determinadas estaban bajo los niveles de preocupación de la reglamentación que aplica y que los análisis que realiza la entidad confirman que el agua que suple es potable. Lo que no dijo la Autoridad es que ellos no realizan análisis para las sustancias encontradas en las muestras tomadas en el estudio de referencia. Hasta donde sabemos, no se han hecho estudios específicos sobre el potencial incremental de las concentraciones de estas sustancias tóxicas en el agua subterránea. Es predecible pensar que, con las lluvias intensas que se registraron en el área de Salinas y Guayama durante el paso del huracán Fiona en septiembre de 2022, se haya propiciado el movimiento de estos metales contaminantes hacia la zona saturada del acuífero de donde se extrae el agua para el consumo humano. Conviene recordar que la AAA sólo aplica cloro a modo de estrategia de desinfección preventiva al agua que extrae del acuífero y que suple a sus clientes bajo la premisa de que la calidad natural del agua en el acuífero satisface los estándares de potabilidad reglamentaria. Es decir, si la premisa es que el agua del acuífero no contiene sustancias contaminantes derivadas de las cenizas de carbón, entonces no se analiza la fuente para estos compuestos peligrosos. Así las cosas, si el acuífero está contaminado con los metales peligrosos resultantes de las cenizas sobre el acuífero, Acueductos no lo sabe porque no lo ha analizado.

Informalmente he tomado conocimiento que, en respuesta a los legítimos reclamos de las organizaciones comunitarias en Salinas y Guayama, La EPA ha asignado dinero y coordina con un comité interagencial, el diseño de un estudio más sistemático sobre la situación de contaminación ambiental que afecta a las comunidades de Salinas y Guayama. La información recibida indica que se llevarán a cabo análisis de muestras de agua, tanto en el sistema de acueductos como en los acuíferos. También se tomarán muestras en acuíferos de la región que se presumen no están afectados por la disposición de las cenizas tóxicas sobre su área de influencia de recarga. Estas muestras servirán de referencia y comparación para los acuíferos afectados por la contaminación. Si esta gestión de la EPA se realiza como se me ha informado, me surge la interrogante de qué surgiría si se confirma que la disposición de cenizas tóxicas ha contaminado los acuíferos y qué curso de acción, si alguno, se tomará para la remoción de todo el material tóxico presente en la superficie de buena parte de esta región y cuál responsabilidad legal y financiera se le va asignar a AES como ente productor y distribuidor de los residuos peligrosos de sus cenizas. ¿Quién responde y quién pagará por el daño ambiental y perjuicios a la salud pública de las comunidades afectadas? Levanto bandera de que la experiencia y la práctica histórica de la EPA en sus actuaciones en Puerto Rico y en EE.UU. relacionadas a identificación de entes responsables y de limpieza y saneamiento ambiental, es uno extremadamente lento y engorroso. Ordinariamente los procesos de fijar responsabilidad y de limpieza de áreas contaminadas se abruman por conflictos y determinaciones legales administrativas y judiciales que en la práctica dilatan la solución del problema de salud ambiental y salud pública. A modo de ejemplo, tenemos la limpieza de contaminantes en Vieques producidas por las operaciones del Departamento de Defensa de los EE.UU., con las áreas contaminadas por actividades industriales en Vega Alta, Dorado, Barceloneta y Maunabo, para mencionar algunas. La contaminación de Vega Alta, por ejemplo, fue determinada por la EPA en el1983, o sea, hace 40 años. Y hasta donde sé aún no se ha terminado la limpieza del acuífero en esa región.

Las comunidades de Salina y Guayama requieren pronta acción y gestión gubernamental para solucionar el problema de su exposición a la grave contaminación ambiental que los abruma. El País, por otro lado, requiere una acción integrada para la solución del problema de la contaminación de las cenizas de la carbonera AES. El gravamen ambiental, social y económico que plantea la negligente disposición de las cenizas tóxicas no se puede transferir a una próxima generación de puertorriqueños. Las circunstancias exigen compromiso y respuesta decisiva de los actores gubernamentales responsables y con autoridad para resolver este problema. Algunos de estos actores sociales, particularmente los que son políticamente electos, deberán ser evaluados en la próxima consulta electoral a la que está convocado el País en el 2024. Como Pueblo debemos ser cuidadosos y escrupulosos en quién delegamos la autoridad de proteger la salud ambiental y la salud pública de Salinas-Guayama y del País.

 

 

Guatemala. Amenazas al proceso electoral

 

Por Isela Espinoza

La no participación de candidatos opositores, el financiamiento electoral ilícito y medidas que generen condiciones desiguales son algunas de las principales amenazas que visualiza Juan Pappier, subdirector en funciones para las Américas de Human Rights Watch.

Durante una entrevista con el diario Voz de América, Pappier comentó que el actual proceso electoral de Guatemala se desarrolla en un contexto de deterioro del Estado de derecho en donde las principales instituciones encargadas de verificar y observar “carecen de independencia y credibilidad para muchos guatemaltecos”, comentó.

Sus declaraciones son reafirmadas en el informe presentado por Human Righst Watch y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) que señala que el escrutinio internacional es esencial para asegurar los derechos humanos durante el proceso electoral del país.

Pappier resaltó la importancia de realizar un examen “exhaustivo” de las condiciones electorales. Sobre todo de las instituciones encargadas de “garantizar y proteger la legitimidad” de los comicios entre ellas: el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte Suprema de Justicia (CSJ), la Corte de Constitucionalidad (CC), la Contraloría General de Cuentas y el Ministerio Público.

En el informe presentado a finales de enero, WOLA y Human Rights Watch resaltaron su preocupación debido a que una parte de las autoridades de las instituciones involucradas en el proceso electoral han sido nombradas mediante procesos que no fueron transparentes ni independientes.

“En los últimos años, las autoridades en Guatemala han debilitado la separación de poderes y las garantías de derechos humanos con el propósito de asegurar la impunidad de la corrupción generalizada en las altas esferas del poder. El Ministerio Público ha impulsado cargos penales espurios contra periodistas independientes, fiscales y jueces que investigaron o revelaron hechos de corrupción, violaciones de derechos humanos e instancias de abuso de poder”, agrega el documento.

 

Reproducido de resumenlaitonoamericano.org