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En Reserva-Un espacio sonoro para caminar y reflexionar sobre la ciudad

Ilustración por Estefanía Rivera Cortés

 

 

Especial para En Rojo

En Puerto Rico por lo general se camina muy poco o al menos no con la frecuencia que quisiéramos. Una de las cosas que más me contenta es caminar. Me consta que no soy la única, pero sí somos minoría. Caminar a pie, reiteración que siempre me ha parecido graciosa, no está en nuestros hábitos culturales a menos que decididamente nos lo planteemos y actuemos. Cuando localicé el lugar donde quería establecerme, el primer requisito autoimpuesto era que no tuviera que manejar en auto para ir a comprar pan o papel higiénico. Había estado “engreída” (decían) por varios años sin necesidad de usar el carro para aprovechar el diario vivir. Soy enfática en ello, porque para mí guiar es una pérdida de tiempo a menos que al otro lado me espere una novedad o aventura. El andar es solo uno de los aspectos del caminar. Sabemos hoy que el ejercicio físico mejora efectivamente la concentración, la creatividad y la calidad de vida. Sin proponérselo mucho Aristóteles aplicaba hace más de dos mil años lo que los campos científicos, particularmente el de la neurociencia moderna, respalda. Es probable que por ello sus alumnos de la escuela Peripatética no solo aprendieran lógica o ética, sino también la forma de mirar el mundo mientras lo recorrían y observaban activamente.

Como hacemos todavía la minoría mientras caminamos hacia… la guagua. Lo desesperante es saber que en esta latitud habiendo ya una infraestructura de transportación pública primaria, al menos probada en la zona metropolitana, no se gestione hacia el nivel consecutivo de eficiencia y confiabilidad. Surgen amagos loables como la recién interconexión de la Ruta 55 de la Autoridad Metropolitana de Autobuses, que permite aproximarnos en colectivo a los municipios de Carolina, Loíza y Canóvanas. O la eliminación de tarifas por el uso del transporte, en transición a las esperadas mejoras. La confiabilidad de esa nueva ruta junto con las mejoras y permanencia de estas tienen que probarse. También nuestra voluntad de soltar el carro está entredicha. Aspiramos abarcar necesidades en varios frentes, pero exigir lo básico, que es la transportación colectiva, no puede aplazarse más. Es tan importante como la recuperación de los centros urbanos sin necesidad de fragmentar las unidades de vivienda para que solo las adquieran inversores que ni vida hacen entre nosotros.

Hace varios meses un par de investigadores puertorriqueños que trabajan temas relativos al urbanismo y la arquitectura concluyeron un proyecto sonoro tan singular como necesario, una prolongada e intermitente conversación a través del tiempo. La mirada forense. Tres crímenes arquitectónicos es un trabajo que bebe de las disciplinas humanísticas interdisciplinarias como la historia urbana, la arquitectura y el diseño de la planificación en beneficio de discutir abierta y profundamente cómo es que se han transformado los espacios comunes que habitamos. Ya sea desde la brega peatonal misma o desde la escucha del programa, la serie sugiere una intencionada evaluación de cómo es que el diseño (o la omisión) sumado a los intereses puntuales de una cadena de actores, así como la construcción y el desarrollismo han influenciado en el comportamiento ciudadano y relativiza cuáles han sido los resultados de las pasadas décadas.

¿Por qué hay que reclamar o visibilizar la ciudad de los crímenes no resueltos? ¿Qué relación directa tiene la práctica incisiva de la crítica cultural con nuestro porvenir como ciudadanos? El podcast con su propia seña de tonos histriónicos radiales y con reflexiones profundas del periodismo permite una escucha amena de crónicas breves basadas en un análisis sociohistórico y de observación contínua. ¿Qué pasó con aquella incipiente urbanidad propuesta en distintos momentos entre las décadas 70 y 80? ¿Por qué la transición hacia la vertiente suburbana se dio con tanta facilidad? Tanto el arquitecto Miguel Rodríguez Casellas como el periodista Mario Roche Morales elaboran sus “hipótesis” desde los respectivos peritajes teóricos que dominan y, por supuesto, desde la experiencia individual del flaneur. Administrada en cuatro episodios de treinta minutos cada uno, y a la tradición del film noir, los personajes de Beno y Eneido (¿versión criolla de la tira cómica Benitín y Eneas?) son dos seudo detectives que se dejarán caer por los recovecos fallidos del Escambrón, trazarán la lamentable historia expropiatoria de los cimientos de Ciudadela, incluida su zona verde complementaria del Parque de Santurce e investigarán lo que por décadas es el crimen “más emblemático”: la despoblación del casco urbano de Río Piedras y su incidencia en zonas aledañas con su consecuentes, y también paradójicos, tapones diarios.

Roche Morales y Rodríguez Casellas realizaron un ejercicio crítico sostenido, lo subrayo porque la dialéctica de los cuatro episodios sonoros, podemos acotar que tuvo su germen hace una docena de años tras una entrevista radial realizada por el periodista al arquitecto y cuyo trabajo de transcripción y cuidadosa edición posterior se recoge en el libro Los imprescindibles.Temas para entender el Puerto Rico de hoy (Callejón, 2014). La publicación fue subvencionada en gran parte por Humanidades Puerto Rico, organización dedicada al estudio crítico y práctico de la pluralidad de las disciplinas que comprenden las humanidades. Posteriormente La Fundación Derecho a la Cultura, bajo el liderado investigativo y programático de Roche Morales y Rodríguez Casellas, participó de la convocatoria regular de 2025 de Humanidades Puerto Rico y obtuvieron la subvención para los episodios, reiterándole de este modo el interés continuo en discutir la integración arquitectónica en relación con lo común, el paisaje y cómo encaja (o no) en el contexto de lo urbano. Le invito a que visite la sección de podcast de la página web Cosecha Cultural para que encuentre los episodios sonoros. Cada capítulo de la serie tiene una cuidadosa musicalización y alusiones tanto a la cultura popular puertorriqueña como a conceptos propios y relativos del cuerpo urbano y su cuestionable ordenación en nuestra ciudad.

 

Calce: En la imagen la periodista y directora del programa de Subvenciones de Humanidades Puerto Rico, Dalila Rodríguez Saavedra, dialoga con los investigadores Mario Roche Morales y Miguel Rodríguez Casellas. Foto por Thais Llorca, cortesía de Humanidades Puerto Rico.

 

Cuando bajan una bandera: archivo, silencio y Palestina en Puerto Rico

 

Christian Vélez

Especial para En Rojo

La madrugada del sábado en el estadio Hiram Bithorn. La escena, a los ojos de cualquiera, podría parecer mínima. Pero en la distancia ondeaban dos banderas que no eran decoración: eran memoria, lucha, resistencia. De pronto se acerca una grúa, un contingente policial, y el viento mueve las telas con más fuerza, como si se resistieran a bajar. La bandera de Lares desaparece como si su historia estuviera escrita en un papel mojado por el tiempo. La bandera palestina baja del mástil con el cuerpo doblado, cargando  la sangre de un pueblo acribillado. No llamaré “censura” aunque lo parezca. Prefiero describir lo que leí y vi. Me enteré el sábado por la página social de Claridad. Pero la Junta Directiva del periódico, quienes montaban tarimas, las personas que dormían sin saber que al amanecer faltarían dos símbolos… todos ellos vivieron otra cosa. Un gesto que parece pequeño, pero que abre una grieta. Mientras la bandera baja, pienso —sin querer pensarlo— que esto ya había pasado antes. No en la tradición de las oficinas gubernamentales de mantener junto a la bandera de Puerto Rico otra que representa subordinación y coloniaje. En las páginas de la prensa antigua. En los periódicos amarillentos y despedazados. Un silencio que se repite. Una omisión que regresa. Un atropello a la libertad de expresión.

Para entender lo que vi esa madrugada, tuve que buscar en otro lugar: en las páginas amarillentas del pasado.

Estoy en el archivo digital. El papel ya no huele a humedad, pero mis manos están sudadas de tanto mover el mouse. La vista cansada por el azul de la pantalla. Me topo con El Imparcial, junio de 1928. Busco “Palestina”. Encuentro ruinas. La nota dice que la tierra será visitada por “numerosas expediciones arqueológicas”. Habla de Rockefeller, de museos, de tumbas bíblicas, de sinagogas antiguas. No hay árabes. No hay conflicto. No hay política. Palestina es un museo. Una excavación. Un paisaje bíblico sin habitantes. La prensa comercial construye un país sin pueblo. Un territorio sin historia viva. Una geografía disponible para ser interpretada por otros. Me detengo. Pienso en la bandera bajada en el Bithorn. En cómo ciertos símbolos parecen no tener derecho a existir en el presente porque fueron borrados del pasado. Ese borrado del pasado tiene consecuencias en el presente: Palestina sufre un genocidio que muchas miradas también prefieren no ver.

Cambio de periódico. Unión Obrera, octubre de 1929. Ese título es lo que estaba buscando: “Contra la opresión colonial. Los acontecimientos de Palestina.” Aquí no hay ruinas. Aquí hay lucha. Leo que “las masas obreras árabes han sido empujadas a la lucha por la explotación política y económica del imperialismo”. Veo en sus líneas que “el sionismo es instrumento del imperialismo inglés”. Que la insurrección debe convertirse en “una verdadera revolución nacional”. La prensa obrera ve lo que la comercial no puede —o no quiere— ver: que Palestina es un territorio colonizado, que hay un pueblo que resiste, que la lucha no es religiosa sino política, que el imperialismo británico es la estructura que organiza la violencia. Aquí Palestina no es una ruina. Es sujeto. Es clase. Es un pueblo. Y Puerto Rico aparece en el subtexto, aunque no se mencione: la explotación, la administración extranjera, la lucha obrera, la soberanía como herida.

Avanzo en el archivo. Escribo “Palestina” en la barra de búsqueda. Aparece El Imparcial, mayo de 1936. La Gran Revuelta Árabe está en pleno apogeo. El lenguaje cambia. La ideología no. Los árabes son “revoltosos”, “pandillas”, “terroristas”. Los judíos son “colonos” que necesitan protección. Gran Bretaña es “árbitro”, “moderador”, “garante”. Leo que los árabes “han ido demasiado lejos”. Que los británicos “no han querido usar la violencia contra la violencia”. Observo en las líneas de la columna que la lucha es “enteramente estúpida” y que “Gran Bretaña nunca entregará Palestina”. La prensa comercial narra la resistencia como si fuera un problema de orden público. Se interpreta como si el Mandato Británico no fuera un régimen colonial. Se ve como si la violencia no fuera estructural sino étnica. Se percibe a Palestina como si fuera un territorio que necesita administración, no autodeterminación. La misma prensa que en 1928 veía ruinas, en 1936 ve disturbios. En ambos casos, no ve a los palestinos ni a las palestinas.

En esas columnas se pueden observar tres Palestinas. Una bíblica, arqueológica, vacía. Otra obrera, antiimperialista, sobre todo viva. Luego está la peligrosa, ingobernable, racializada. Tres imaginarios, distintos modos de interpretar silencios que se tocan. La prensa comercial borra. La prensa obrera revela. Y Claridad —hoy— hereda esa segunda tradición.

Bandera Palestina

Vuelvo a la madrugada del Bithorn. Al contingente policial cerca del metal vibrando. Las banderas descendiendo como cuando se arresta a un inocente. La bandera de Lares es otra historia que tengo presente. En este instante me preocupa Palestina. El comunicado de Claridad dice que bajar la bandera palestina es una violación a la libertad de expresión. Pero también es otra cosa: es la repetición de un gesto histórico. El eco de un silenciamiento que viene del pasado. La bandera bajada el sábado dialoga con la Palestina convertida en ruina por la prensa comercial en 1928. Se expresa con la Palestina convertida en amenaza en 1936. Alcanza su conversación más latente con la Palestina convertida en pueblo por la prensa obrera en 1929. La historia no es lineal. Es un archivo repleto de diálogos inconclusos. De silencios estratégicamente declarados. Representaciones que necesitan interpretación.

Pienso en el archivo digital. En las páginas que sostuve. En las palabras que todavía no han sido nombradas. En las gestas que sobrevivieron. Me detengo en la bandera bajada. En la mano que la bajó sin entender lo que cargaba. En las manos que la volverán a izar. Pienso en los niños y niñas de Gaza que siguen vivos entre los escombros. Escombros que también son ruinas habitadas por cuerpos —niños, niñas, mujeres, abuelos—, no vacías como las de El Imparcial en 1928. Las banderas no solo se levantan en los mástiles. También en la memoria, en la prensa obrera de 1929, en la vista cansada por la pantalla de mi computadora. En los silencios que decidimos romper. Palestina vuelve a subir cuando la nombramos, cuando la leemos en el archivo, cuando no aceptamos su silenciamiento en el presente. La bandera de Lares también.

 

El planeta tierra que todxs queremos conservar

En Rojo

El 22 de abril se celebra el 56 aniversario del día del planeta tierra. Gaylord Nelson, senador demócrata progresista del estado de Wisconsin junto a Denis Hayes son los propulsores de esta conmemoración que comenzó con un “teach-in” en miles de universidades a través de los Estados Unidos como una manera de hacer consciente a todxs los habitantes de este planeta de la importancia de cuidar nuestro aire, mares, cuerpos de tierra, fauna y flora tanto para conservarlos como para protegerlos. Este movimiento universitario de 1970 también estuvo ligado a detener el bombardeo de Camboya y Vietnam por el gobierno de Richard Nixon.

Quizá el peligro mayor de nuestro ambiente ha sido la explotación del petróleo, un recurso natural no renovable. Ante la adicción, al parecer sin remedio, de los individuos poseer autos y otras maquinarias y la riqueza imparable de los dueños de esos pozos de petróleo y, por lo tanto, el poder que ejercen en las economías mundiales parece imposible detener el deterioro de nuestra capa de ozono y los giros de temperaturas que desafían pronósticos y patrones. Si añadimos los desperdicios químicos y los materiales no desechables que contaminan todo nuestro medioambiente, además de la destrucción de aves, plantas, bosques, vida marina y silvestre por una población desenfrenada, la defensa de este planeta es un llamado urgente. No voy a comentar todos los reversos de las leyes aprobadas por la 1era y 2nda administración del innombrable aspirante a rey y Papa que ha decimado la Agencia de Protección Ambiental. Prefiero comentar varios filmes de ficción donde la propuesta para crear conciencia y ser proactivo son parte esencial de su narrativa.

El periodismo investigativo y los casos legales contra empresas y gobiernos que causan la mayoría de los daños al ambiente y los habitantes son las historias narradas en el cine de ficción.  Comienzo con un filme que debe ser obligatorio cuando gobiernos y empresas celebran los incontables beneficios del poder nuclear. A pesar de haber agencias que se supone supervisen muy cuidadosamente estas plantas—al igual que cualquier inversión que genera tanto dinero—siempre hay un atajo/shortcut para burlar esas reglas. The China Syndrome de 1979, co-escrito y dirigido por James Bridges y protagonizado por Jack Lemmon, Jane Fonda y Michael Douglas, es la historia de una mujer periodista que se cansa de cubrir tan solo “asuntos de mujer” (lo que los periodistas llaman noticias blandas) y mientras cubre los supuestos beneficios de la energía nuclear es testigo de un accidente en la planta y decide entonces investigar el incidente. Vemos cómo niegan la verdad y cómo intimidan a trabajadores y a los propios periodistas para que no se haga público la noticia.

Silkwood de 1983, dirigido por Mike Nichols, co-escrito por Nora Ephron y protagonizado por Meryl Streep, vuelve a poner la mirilla en los peligros de la energía nuclear pero esta vez en el peligro a los trabajadores que bregan con plutonio. Nuevamente la empresa busca atajos para obtener la ganancia más grande posible aun poniendo en peligro la potencial contaminación de sus empleados. Cuando una de las trabajadoras, Karen Silkwood, decide investigar y luego denunciar esta ilegalidad, es amenazada y luego desaparecida. La historia se basa en hechos reales.

A Civil Action de 1998, escrito y dirigido por Steven Zaillian, basado en un libro de Jonathan Harr, y protagonizado por John Travolta y Robert Duvall plantea las acciones legales que una comunidad de bajo ingreso puede traer contra los dueños de una fábrica de cuero que ha contaminado el agua y como resultado ha causado enfermedades terminales como leucemia. Probar causa y efecto es muy difícil, especialmente si la parte demandada cuenta con poderosos abogados. Sabemos esto muy bien en Vieques con el desproporcionado nivel y casos de cáncer que la Marina y el gobierno de EU rehúsa aceptar como responsables.

Erin Brockovich del 2000, dirigido por Steven Soderbergh y basado en la vida de la mujer del título, interpretada por Julia Roberts, también se basa en una demanda que presenta una pequeña firma de abogados, donde Erin consigue trabajo como asistente legal y hace toda la investigación. Nuevamente es la contaminación del agua y sus consecuencias para la comunidad. Vemos cómo Erin logra persuadir a estas familias a no temer a las grandes empresas y luchar por el bienestar y la salud de su familia.

Syriana de 2005, dirigido por Stephen Gaghan y protagonizado por dos conocidos ambientalistas, George Clooney y Matt Damon, se basa en la codicia del petróleo que enriquece a un grupo privilegiado mientras mantiene a la gran mayoría de la población en la pobreza, o el subempleo, o la simple explotación de trabajadores y mujeres. Aquí, los inversionistas y dueños de las compañías estadounidenses que explotan estos yacimientos están dispuestos a sobornar, cometer perjurio, implicar a otros, violar todas las leyes para adueñarse de la mayor parte de la producción petrolera. El filme nos traza líneas que cubren un territorio sin límites de personas que se benefician del petróleo: los trabajadores migrantes, las familias gobernantes de estos países que siguen asegurando su riqueza a expensas de un pueblo mantenido en la pobreza y la supresión de la mujer; los pequeños negociantes que logran acomodarse con los grupos correctos y de pronto sus finanzas toman un vuelo inesperado.

Ya que mencioné a Matt Damon destacó 4 de sus filmes que plantean temas de preservación ambiental. Hereafter, de 2010 y dirigido por Clint Eastwood comienza con el tsunami que arrastró el Océano Indico el 26 de diciembre de 2004. Contagion de 2011 dirigido por Steven Soderbergh, sigue la trayectoria de los contagiados de un virus desconocido según los investigadores y contextualiza el comportamiento, las opiniones y decisiones de los familiares afectados, los administradores y oficiales de la salud, las agencias gubernamentales y los intereses neoliberales de las farmacéuticas. We Bought a Zoo, también de 2011 y dirigido por Cameron Crowe, es el intento de un padre viudo de relacionar a sus hijos con la naturaleza. Promised Land de 2012, dirigido por Gus Van Sant y co-escrito por Damon trata de un vendedor de una compañía de gas natural que se aprovecha de la precariedad económica de una comunidad para comprar terrenos y así extraer ese gas supuestamente limpio a través de fracking o fracturación hidráulica que contamina el agua en el proceso.

El original Avatar, de 2009, escrito y dirigido por James Cameron, es una mirada futurista a un tiempo y lugar que quedó protegido por la naturaleza a pesar de las armas destructivas del poder militar y empresarial utilizadas para dominarlo todo. A pesar de las amenazas y los ataques continuos, este filme es una celebración de los sentidos, de la fusión de colores, del verdor de los árboles milenarios, de la vida en comunidad, de la muerte como otra etapa de una existencia tan efímera como permanente ya sea en la tierra o en su regreso a su origen.

Termino con También la lluvia de 2010 y El olivo de 2016, ambos de la española Icíar Bollaín son historias que traen la realidad del deterioro y destrucción de nuestro medio ambiente en un mundo tan acelerado que no tiene tiempo de pensar en las consecuencias a largo plazo.  En la 1era, Sebastián es un director que junto a su productor Costa han escogido filmar en Bolivia por los bajos costos de producción. El gran problema que surge es que el protagonista—un indígena de la región de Cochabamba—es también un activista por el derecho del pueblo al agua. Mientras empresas y gobierno quieren privatizar lo que debe ser libre para todos, Daniel organiza a la gente para reclamar lo que es suyo por derecho propio. En El olivo una joven se da a la tarea de rescatar un olivo milenario que su familia vendió para reinventarse como empresarios y dejar atrás ese mundo agrícola del abuelo.

Salud mental de Trump se convierte en una interrogante

 

Especial para En Rojo

Las interrogantes sobre la salud mental del presidente de Estados Unidos, Donald Trump,vienen de personas que en su día trabajaron con él y que desde entonces se han convertido en sus críticos.  Ty Cobb, abogado de la Casa Blanca en el primer mandato de Trump, dijo al periodista Jim Acosta que el presidente es “un hombre que está claramente delirante” y que su reciente cadena de publicaciones beligerantes en las redes sociales a medianoche “reflejan el nivel de su locura”.

Por su parte, Stephanie Grisham, exsecretaria de prensa de Trump en la Casa Blanca, escribió en internet la semana pasada que “está claro que no está bien”, refiriéndose a su desequilibrio mental.Julian E. Zelizer, historiador de Princeton y editor de un libro sobre el primer mandato de Trump hace la observación de que Donald Trump“como presidente [estadounidense] hace caso omiso de cualquier límite de seguridad o sentido del decoro…  para dar rienda suelta a su rabia interior y actuar por impulso”.

En su segundo mandato, Trump parece aún menos moderado y por momentos más incoherente. Utiliza más palabras vulgares, habla por más tiempo y con frecuencia hace comentarios más basados en fantasías que en hechos. Días atrás, en una imagen suya generada por inteligencia artificial en su plataforma digital “Truth Social”, Trump aparece como una figura mesiánica que realiza sanaciones sagradas con la luz divina que emana de sus manos, junto a la bandera estadounidense y la Estatua de la Libertad.

Al reaccionar a la prensa sobre las críticas generadas por la atrevida imagen en la que se asemeja a Jesús, Trump sostuvo; “Se supone que soy yo como médico curando a la gente. Y sí, hago que la gente mejore. Hago que la gente mejore mucho».

La imagen, ya eliminada, generó múltiples críticas tanto dentro de Estados Unidos, como también fuera del país. De hecho, el mandatario de Irán, Masoud Pezeshkian, hizo una alusión este lunes al respecto: «La profanación de Jesús (la paz sea con él), el profeta de la paz y la hermandad, es inaceptable para cualquier persona libre. Le deseo el honor de Alá», escribió Pezeshkian en X.

Trump divaga por tangentes singulares: una divagación que duró ocho minutos en una recepción navideña sobre serpientes venenosas en Perú. Tuvo una interrupción divagatoria en una actualización sobre la guerra en Irán para elogiar las cortinas de la Casa Blanca. Ha confundido Groenlandia con Islandia y más de una vez se ha jactado de haber puesto fin a una guerra ficticia entre Camboya y Azerbaiyán, dos países separados por más de 6000 kilómetros. (Evidentemente, se refiere a Armenia y Azerbaiyán). Acusa de sedición, delito castigado con la muerte, a los críticos a su política que provocan su enfado. De manera peculiar dijo que el director de Hollywood Rob Reiner, quien murió supuestamente apuñalado por su hijo, fue asesinado “debido a la ira que causó” al oponerse a Trump. Cuando murió Robert S. Mueller III, exdirector del FBI y fiscal especial, Trump dijo: “Bien, me alegro de que haya muerto”.

Recientemente, declaró que “el nuevo presidente del régimen de Irán” estaba “mucho menos radicalizado y era mucho más inteligente que sus predecesores”. Excepto que el nuevo presidente de Irán es el mismo que el anterior. No ha habido ningún cambio de presidente. Es posible que Trump se refiriera al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, pero se le considera de línea aún más dura que su padre, el ayatolá Alí Jameneí, quien murió en la guerra.

Una diferencia con respecto al primer mandato es que hay actualmente pocos asesores de la talla de Kelly, si es que hay alguno, que consideren que es su responsabilidad evitar que Trump vaya demasiado lejos. “Cuando hace lo que hace, todos los que lo rodean miran hacia abajo y no dicen nada”, dijo Zelizer, el historiador, escritor y profesor de Princeton.  “A diferencia del primer mandato, ni siquiera parecen maniobrar tras bastidores para detenerlo”.»Quizás tal conducta alocada pueda tener un margen de aceptación en los extremistas de la base republicana ultranacionalista. “Hay un elemento de la política estadounidense en la era de la polarización, sobre todo dentro del Partido Republicano, al que le gusta este estilo de liderazgo”, comenta Zelizer. “¿Qué puede haber más antisistema que quien está dispuesto a estar fuera de control?”.

La exrepresentante Marjorie Taylor Greene, la republicana por Georgia que rompió vínculos recientemente con Trump, abogó por usar la Vigésimoquinta Enmienda y argumentó en la cadena CNN que amenazar con destruir la civilización iraní no era “retórica severa, es locura”.

 

Los Rodantes invitan a “mirar para dentro” en su disco nuevo

Sin cohibiciones, vienen a “tocar la vida entera” con su música y a dar una “pulsión de vida” en medio del fatalismo

Especial para En Rojo

La banda Rodantes se formó “sin querer queriendo”. Así lo narran los integrantes Tito Auger, Rucco Gandía, Nore Feliciano y Nitayno Arayoán. A 12 años de aquel junte improvisado, la receta para perdurar la explican fácil: “Seguimos porque la pasamos bien, en realidad”, confesó Rucco. Describen también la evolución del grupo acústico a una banda de rock en español como el resultado natural de quienes se permitieron divertirse y experimentar. “No fue nada que nosotros decidimos… eso empezó a pasar”, relató Tito. A través de esa experimentación, Rodantes produjo un tercer álbum que aborda “la vida entera” e invita a sus oyentes a “mirar para dentro”. El álbum titulado “Un sitio mejor” propone justamente eso en medio del caos de este tiempo.

A un día de que suban a la tarima Eliott Castro de la 51 edición del Festival de Apoyo a CLARIDAD, Rodantes se sentó con CLARIDAD para rememorar sus orígenes, definir cuál es ese “sitio mejor” al que quieren llevar a su audiencia con su nueva propuesta musical, y hablar de por qué cada generación necesita cantautores.

En la formación anterior junto a Mikie Rivera y Walter Morciglio, los Rodantes lanzaron dos álbumes de estudio y varios sencillos. Este mes, se preparan para lanzar el tercer álbum.

Laura: Antes del festival de 2014, ¿había intención de hacer un junte así?

Tito: No, esto surgió bien accidentalmente sin querer queriendo. Alguien llamó que cancelaron a última hora, y a mí me llaman desesperados buscando a alguien para llenar el espacio.

Rucco: Y dio la casualidad que a la gente le gustó y nos empezaron a preguntar: «¿Qué van a hacer? ¿Van a seguir?». Y dijimos: «Pues dale». Seguimos porque la pasamos bien, en realidad.

Nore: En mi recuerdo está la llamada de Walter porque ese día fue marcante para mí… Y él decía: “El punto es que los cinco toquemos todos los instrumentos”. Yo creo que eso fue marcante en que el grupo siguiera porque tuvimos que escucharnos, montar arreglos y hacer un trabajo.

Rucco: Yo me acuerdo que yo le decía a Nore: “Nore, pero canta”.

Nore: No me salía la voz. Yo estaba tan nerviosa. Yo recuerdo que yo hacía covers con mi banda en high school de la música de Tito, de la música de Rucco. Entonces, de repente, estoy tocando con ellos.

Laura: Antes era acústico. Ahora, es más rock. ¿Cómo sucedió eso? 

Nore: Ahí mucho tuvo que ver la inclusión de la batería… Eso fue en 2018. Rucco recomienda que entre Nitayno, y eso fue como una avalancha porque una vez ya tenemos esa fuerza en vivo era como: “Diantre, nos estamos quedando cortos”. Y ahí empezó Walter a integrar la guitarra eléctrica.

Tito: O sea, que no fue nada que nosotros decidimos: “Vamos a hacer esto”. No, eso empezó a pasar. Y pues, aquel cogió la guitarra eléctrica, y yo: “¿Ah, sí? ‘Pues, yo tengo una de esas”.

Rucco: Cuando entra Nitayno, entra otro elemento porque es una persona también supercreativa y dada a su opinión. Cuando venimos a ver, se va transformando este monstruito, que es lo que hemos logrado con este disco y que aún tenemos deseos de seguir desarrollando.

Laura: ¿Qué es lo más que les gusta de este nuevo disco; de esta propuesta?

Nitayno: Estamos haciendo lo que nos gusta y entonces el proceso siempre se disfruta, y el resultado es como llegar a la cima.

Tito: Este proceso se sintió bien relax. Fue heavy porque es mucho back and forth, o sea, las canciones las fuimos manoseando por meses. Le metimos, pero todo ese proceso fue bien fácil…  Me gusta mucho estar aquí porque ha sido una carretera que agarré que me sacó de mi zona de confort, y me ha obligado a aprender y a adaptarme y crecer musicalmente y como persona.

Nore: El camino que hemos recorrido nos entusiasma. Tenemos en común que queremos hacer música buena; queremos hacer música diferente; que estamos abiertos a experimentar… El camino musical es duro. Para mí, este espacio es un taller de trabajo, pero también es un espacio de acompañamiento en esta industria. Hemos sido quizás un ejemplo de esa colaboración… Y este disco reúne nuestras preocupaciones y nuestros anhelos. Los condensa. Nosotros estamos todos en diferentes etapas de nuestra vida, pero es como si fuera un retrato de nosotros. Es mi trabajo favorito de la banda. Hay añoranza y hay crítica social rabiosa. “Folklor” utiliza la ironía, pero es una crítica bien puntillosa.

Laura: Estaba escuchando el estribillo “Arréglate como puedas”.  ¿Hay algo en particular que la provoca?

Rucco: El diario vivir. Yo escribí la canción porque me pasaba viendo como nuestros gobernantes decían que todo estaba bien, y entonces pues era como decirnos a nosotros, “arréglense como puedan”. Siempre hemos estado escribiendo sobre lo que pasa en el mundo y lo que nos pasa a nosotros en el mundo, como lo vemos. Ahora, llegamos a la decisión de que cuando traemos una canción a la banda, pues la canción deja de ser de uno. Por ejemplo, en “Folklor”, yo escribí la letra básica… [pero] fuimos sugiriendo y cambiando y poniendo hasta que decidimos: “Okay, esta se va así”.

Laura: ¿De qué quieren escribir en esta etapa?

Tito: Cuando uno se sienta [a escribir], es que uno empieza a encontrar lo que tiene [dentro], pero el mundo está… Hay temas aquí a vicio.

Nitayno: El mundo está esforzándose mucho en crear temas para conversar.

Nore: Tito escribe mucho sobre la madurez emocional. “Otro amanecer” es una canción increíble porque reflexiona sobre la realidad que vivimos, que cada día nos despertamos y nos enfrentamos a una mala noticia. Estar expuesto a estas malas noticias y normalizarlo, te deshumaniza. El coro dice “nunca te olvides tanto”, o sea, no te deshumanices tanto, que te olvides de ti mismo y te olvides del amor.

Rucco: “Lorca” trata de cómo la locura del planeta amenaza siempre la expresión artística. Yo lo traté de poner a través de las palabras de Lorca y cómo mataron la poesía.

Nore: Aquí no dejamos afuera nada. Por ejemplo, “Quiero”, otra canción que yo compuse, la escribí en el momento en que estaba a punto de enterarme si tenía cáncer de tiroides. Quise escribir una canción no en el tono trágico; yo quería escribir una canción que sirviera para que otras personas que estuvieran pasando por un proceso similar sintieran esa pulsión de vida, que era lo que yo estaba sintiendo en ese momento. Aquí nos permitimos todos estos temas.

Tito: Nosotros queremos tocar la vida entera.

Laura: ¿De qué trata “Un sitio mejor”?

Tito Auger. Fotos Alina Luciano

Tito: Es un sitio mental. Hay una bomba de información increíble por todos lados. Vemos cómo las mentes nuestras han ido cambiando con el scrolling. No aguantamos argumentos largos, lecturas densas o profundas… La mente está  corriendo mucho. Si nuestra resistencia mental no está, estamos bastante en peligro… Y es una canción que está sugiriendo que podemos hacer un movimiento para sentirnos mejor, y que hay que moverse allá a un sitio mejor. Yo no creo que el mundo sea más desastroso ahora que era antes. Yo creo que siempre ha sido así. Pero nosotros no nos afectábamos tanto antes por estas cosas.

Nitayno: Es que estamos renunciando a ser quien nosotros somos realmente, a ser seres humanos. Eso cuando se pierde, pues entonces, ¿qué somos nosotros?

Tito: Exacto, ¿qué somos? Para adquirir un sentido de vida, tú tienes que mirar para dentro. No hay otra manera.

Rucco: Y está todo el mundo mirando para fuera...

Tito: Entonces, cuando miras para afuera es la dirección de otra persona, no es la tuya, la que tú estás siguiendo.

Laura: ¿Cuál ustedes entienden que es la urgencia de escribir ahora desde Puerto Rico? ¿De tener cantautores en esta época?

Tito: El [rol] de siempre: conectar el corazón con todo lo que está pasando; buscar esa pureza, buscar la conexión sin que esté contaminada con nada. [Dar] perspectiva.

Rucco: Es importante que siga habiendo una ventana y un lugar de expresión para eso. Esa es una de las grandes aportaciones del Festival Claridad. Siempre ha sido la plataforma para que estos artistas emergentes, que no son pop comercial, tengan una tarima donde expresarse ante una multitud que los vea y que los reconozca y los pueda seguir apoyando.

Tito: Cuando nosotros empezamos, yo estaba viendo gente que estaban tratando de servir de noticias, por decirlo así. Estaban tratando de darle voz a gente que no tenía voz.  Ahora mismo, estamos en una época donde eso ha cambiado un poco. Todo el mundo tiene una página de Internet, todo el mundo tiene una página de Instagram y todo el mundo se expresa. Y uno dice: «Pues ya no hay que darle voz a la gente como tal». La gente ya tiene toda su voz. Ahora, para mí, el trabajo es hacer sentido de todo eso.

La autora es periodista independiente, que colabora con CLARIDAD. También, es editora del medio periodístico 9millones.com, nombrado así por los 9 millones de boricuas en el mundo.