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Recordando a Juan Forn

Juan Forn

 

†

Juan Forn era un escritor y editor que descubrió textos de otros. Los pulía y los lanzaba a las librerías. Así “descubrió” a Rodrigo Fresán y a Hunter Thompson lo popularizó en español. Pero, además, hay que decir que nadie escribía como él. Publicó por años sus cuentos crónicas los viernes en Página/12. Ganó una legión de lectores en el mundo. Y en ese mundo, claro, incluimos a Puerto Rico.

El En Rojo -la revista cultural de Claridad- era su paseo por la isla. La directora del periódico le escribió pidiéndole permiso para publicar sus textos en este periódico de la última colonia americana. Forn contestó con humor y con alegría. Que publicáramos lo que quisiéramos que con que lo leyeran acá tenía. Y lo cierto es que sin conocerlo, sin jamás habernos tomado un café con él. Juan Forn se convirtió en nuestro amigo.Imaginamos su voz grave y un cigarrillo eterno. Y hace apenas un año el corazón dijo basta. Tenía 61 años. Hoy lo recordamos con cariño y agradecimiento, releyendo sus textos, imaginando que nos visita y edita los nuestros. Gracias, Juan, por tu solidaridad.

SOL BLANCO, UN CUENTO TARTARO DE TERROR

Juan Forn

Siberia, 1919. Un ejército de fantasmas llamado La Legión Checa tiene el control del Transiberiano. Ignoran que la guerra ya ha terminado, allá en Europa; ellos siguen en Siberia, y el confín del mundo se les ha subido a la cabeza en forma de delirio: mientras el bueno de Tomáš Mazaryk intenta sacarles permiso a los vencedores para que las antiguas provincias de Bohemia y Eslovaquia del imperio vencido puedan convertirse en la República de Checoslovaquia, La Legión anuncia desde Siberia que esa lonja de tres metros de ancho por nueve mil kilómetros de largo, que va desde el límite de Europa hasta el Océano Pacífico, es suelo checo.

Esto sucede mientras en Rusia hay una salvaje guerra civil. Los bolcheviques han creado el Ejército Rojo para combatir el Ejército Blanco, de zaristas, cosacos y mencheviques. Ambos bandos necesitan el control del Transiberiano para vencer: sin tren es imposible trasladar hombres y armas por aquel territorio tan vasto. Por eso es que ninguno de los rivales logra imponerse al otro, y La Legión Checa ya les está colmando la paciencia a todos. Los blancos acusan a la Legión de haberse quedado con el oro de los Romanov; los bolcheviques necesitan ese oro más que los blancos. La Legión Checa son cincuenta mil desharrapados en uniformes de diferentes ejércitos, un bestiario de cuero y pieles desparramado en lotes de cien por las paradas del Transiberiano. Son irremediablemente extranjeros en aquel territorio que defienden como suelo patrio, son una incongruencia hasta para ellos mismos, pero nadie puede moverlos de su estratégica posición a lo ancho de toda Rusia porque las vías del tren son suyas.

El capitán Matula, al mando de sus cien hombres (que, entre todos, suman 945 dedos de los pies, el resto perdidos por congelamiento), llegó en el tren a Yaziky tomó la aldea sin resistencia, porque los antecedía la noticia de la matanza que venían de perpetrar en la vecina aldea de Staraia Krepost. Los hombres del capitán Matula han peleado, a lo largo de cinco años, por el emperador de los austríacos contra el emperador de los rusos, por el emperador de los rusos contra el terror rojo, codo a codo con cosacos, zaristas y mencheviques, y luego contra ellos, mientras se iban internando cada vez más en Siberia. Pero lo que ven en el capitán Matula los habitantes de Yazik es una nueva forma del enemigo inmemorial, el Oscuro, y adoptan la misma táctica pasiva que repiten desde tiempo inmemorial: cerrar filas, simular obediencia y esperar que una nueva encarnación del Oscuro destrone al capitán Matula.

Me faltó decir que los habitantes de Yazik eran en su mayoría miembros de los Palomas Blancas, una secta cristiana no violenta, que no comía carne y sólo creía en la propiedad comunitaria y la asistencia mutua. Una especie de amish siberianos, pero castrados: el único derramamiento de sangre que aceptaban los Palomas Blancas era el cercenamiento de sus propios genitales, condición sine qua non para iniciarse en la secta. Como eran pacíficos, reconstruían la aldea cada vez que era arrasada. Como eran cristianos, el zar los toleraba. Como tenían contacto con los espíritus del bosque, los cosacos no los exterminaban: sólo les decapitaban alguno cada tanto, pero les permitían, cada vez que moría uno, que castraran a otro, y así la secta no se extinguía. Un poco el mismo procedimiento existía en La Legión Checa: cada vez que caía un oficial, el siguiente en la cadena de mando arrancaba las jinetas del muerto y adoptaba su rango. Así había llegado a capitán el cabo Matula: arrancando jinetas a los muertos, o matándolos para arrancárselas. Tenía veinticuatro años y sus ojos ya lo habían visto todo.

O eso creía, hasta que una noche, una patrulla trae arrestado del bosque a un fugitivo barbudo, piel y huesos. El fugitivo dice que viene escapando de un gulag mil kilómetros al norte, lleva meses caminando. Pero eso no importa, dice: él no es nadie, apenas un estudiante que llegó a aquel campo en Siberia condenado a diez años. Y no habría sobrevivido ni un invierno si no lo hubiera adoptado Samarin, el tártaro anarquista, el penado más temido por todos, hasta por los guardias. Samarin se encargó de que el estudiante estuviera bien comido cuando les daban la ración, y picaba piedras a su lado para protegerlo de los guardias,y dormía a su lado para protegerlo de los presos, y cuando llegó la primavera lo arrastró con él cuando se fugó del campo. El deshielo no había comenzado aún, caminaban por la nieve y no había nada que comer y de pronto el estudiante comprendió que Samarin lo había cuidado y se lo había llevado con él como alimento.

Desde entonces venía huyendo, pero Samarin le seguía los pasos de cerca. Eso era lo que importaba, dijo el estudiante: que Samarin estaba cerca, y que estaba anhelante de carne humana. Porque Samarin era algo más que un caníbal: Samarin era la destrucción misma. Hasta los espíritus del bosque lo habían percibido, confirmaron los Palomas Blancas, que tenían sus maneras de oler el peligro. Samarin era las cien mil maldiciones que los pueblos mascullaban diariamente contra su condición de esclavos. Samarin venía a terminar con todo. Yazik no sería la misma cuando llegara Samarin. Y de hecho no lo fue. El dicho dice que la revolución se comió a sus hijos, pero en este caso fue Samarin y ocurrió así: mientras los checos lo buscaban por el bosque, lo tenían adentro de su propio cuartel. Samarin era el estudiante. Y Samarin estaba hambriento.

Allanado el camino por él, las tropas bolcheviques al otro lado del bosque procedieron a entrar en Yazik, chapaleando en sangre checa, y así fue como el Ejército Rojo comenzó a tomar control del Transiberiano y así fue como ganó la guerra civil. Pero primero esperaron que Samarin abandonara el pueblo, porque los bolcheviques no creían en dios ni temían al diablo pero preferían no cruzarse con Samarin si podían evitarlo.

Los Palomas Blancas duraron poco en la era soviética. Su extinción no se debió a motivos ideológicos: les descubrieron dos mil vacas escondidas en el bosque y los fusilaron por enemigos del pueblo. Pero antes se extinguió La Legión Checa, que luego de perder Yazik fue cediendo posiciones precipitadamente y retrocediendo a los tumbos hacia el este, hasta toparse con Vladivostok. Lograron embarcar de apuro hacia Alaska, y cruzaron toda América y luego el Atlántico para llegar a su país. Hay quienes quienes dicen que lo lograron porque tenían el oro de los Romanov y con él fueron pagando su retirada. El capitán Matula no estaba entre ellos: su cabeza había rodado en el barro de Yazik; Samarin le comió los ojos y la lengua y después el corazón, según el único checo que logró escapar de Yazik.

Los tártaros de Siberia, cuando es verano, y nunca anochece, y el sol castiga sin descanso y sin clemencia, se cuentan historias de terror: dicen que nada aplaca tanto el calor como un poco de frío en el alma. Los cuentos de terror tártaros deben paralizar el tiempo y helar la sangre del que escucha, la única manera de sobrevivir al calor cuando el sol de Siberia no te da tregua.

 

 

Historia a Oscuras

El Moro

 

 

Post María

Comentario crítico-literario: El nacimiento de un tambor de David Santiago Torres

 

Especial para En Rojo

A Benjamín Ramos Rivera (tresero y músico) a 25 años de tu partida del plano terrenal al celestial (4 de julio de 1997). ¡Gracias por tus enseñanzas!

 El nacimiento de un tambor de David Santiago Torres. Río Piedras: La Chiringa, 2022. Ilustraciones de Gabriela Vázquez Martínez, Prólogo de Tina Casanova, Diagramación de Natalie A. Martínez Valles, Asociada en Producción, Hilda Mélendez Martínez.

Este cuento  inicia con la dedicatoria: “…a nuestros niños  caribeños herederos  de una afrodescendencia del ritmo  amoroso del tambor en sus corazones.” (Santiago-Torres ). El libro está  pensado de manera holística. Trata de cubrir todas las bases de  lo que es una publicación para  la niñez.  Así se percibe desde la portada, dedicatoria, ilustraciones coloreadas, contenido del texto; pues apelan a un proyecto editorial.

Editorial-Ditribuidora: “La Chiringa”  está dedicada :” a elevar el intelecto de la niñez”. Por otro lado, su  logo empresarial Ilustra al globo terráqueo con una diversidad de imágenes y colores.  El proyecto editorial sugiere que apelará a  boricuas, dominicanos, cubanos, haitianos, trinitarios, jamaiquinos, migrantes  o  residentes en la colonia boricua; en fin a toda la niñez caribeña. La dedicatoria inicial del autor recoge ya el sentir viajero  de “la guagua aérea”, la migraciones de nuestra gente  caribeña.

La palabra “tambor”  en el título nos remite al África ancestral.” África en mi piel, África en mi ser” (Reinat- Pumarejo ,Iles 9).  Por otro lado,   las palabras del autor confirman la premisa anterior: “El primer sentido que desarrollamos es del oído por el que percibimos la música del torrente del vibratorio de la Madre Tierra.” (Santiago-Torres viii). El autor nos recuerda,  que cuando nacemos el(la) médic@ nos da dos nalgadas con toques percutivos que nos reciben a la vida…” . Si  leemos este cuento desde  la perspectiva de los sentidos, apuntando al   auditivo, como el primer sentido que utiliza el doctor o la doctora para estimular el primer respiro del bebé o beba esto le da una relación muy estrecha con el oído y las palpitaciones del corazón. L@s estudios@s  sobre música y antropología dicen: que el sonido del tambor es casi igual o similar al del corazón. Imagínense, la importancia  de este  órgano ; pues bombea la sangre a todo el cuerpo y necesario para que estemos vivos. Esto  lo hace un libro que podría ser útil desde la perspectiva del conocimiento de las ciencias (biología, matemáticas) , las artes, las humanidades y otras materias académicas y necesarias para  vivir.  Además la historia contada por Carabuco, el protagonista  de este cuento ; debe ser   leída ,  tanto por adultos como pequeñ@s . ¡Verdaderamente, es un cuento hermoso!

La voz narrativa que podría ser la del autor; pero es Carabuco un viejo sabio de cabello blanco y piel  melaza.  Carabuco nombre sonoro  al oído con  fuerte carga musical, nos remite al Padre de Patria Antillana, Ramón Emeterio Betances. Carabuco es nieto de doña Bantú. Esta abuela es  “heredera de la sabiduría de los esclavos secuestrados  en las costas africanas  y transportados hasta el Caribe.” (Santiago Torres 10) .  El nombre de  Bantú nos remite al Congo de habla francesa; pues según algunos estudios@s: “la bomba no nace en Puerto Rico; sino que llega desde África por la parte del Congo de habla francesa.” (Ramos Rosado ,43-46) (Véase también Álvarez-Nazario ,62-63). Otros personajes son: La Ceiba, Baobab,  un Chiivo, Osaín (Orisha del Panteón Yoruba ),  las hormigas, el pájaro carpintero, etc.

Finalmente, según Carabuco: “El bosque se llenó de redobles. Todos los animalitos  se pusieron a bailar en las ramas al golpe del cuero. Hasta las hormigas salieron  de su agujero  y, olvidándose  de su comida para el futuro, también se pusieron a bailar… Y así nació el gran corazón del bosque : el tambor.” (Santiago Torres 28)

El cuento tiene aire de fábula que podría ser una historia real en cualquier parte del planeta Madre Tierra. No les narraré el final; sin embargo les dejo con esta interrogante: ¿Qué suceso fundamental le pasó al Chivo dentro del bosque en  “El nacimiento de un tambor? de David Santiago-Torres.

Recomendamos la lectura de: El nacimiento de un tambor de David Santiago-Torres. El cuento  podría hermanarse con otros textos de literatura infantil o juveni,l tales  como: Del Nacimiento de la isla de Borikén (1981) de Kalmam Barsy,  “Otra Maldad de Pateco” (1983) o  En la Bahía de Jobos: Celita y El Mangle Zapatero (1998) de Ana Lydia Vega;  Aventuras de la Juntilla (2006) de Marcos A. Rivera Ortiz, Tulipán y la jirafa puertorriqueña (2013) de Ada Haiman  ,  Buen viaje, Kekái (2018) de C.I. García, María Calabó: de niña curiosa a mujer líder (2016)  o  Capitán Cataño y las trenzas mágicas (2015) de Yolanda Arroyo Pizarro ,  Aidara en el país de las nubes de Mayra Santos-Febres (2016), Imali, dada y la Calabaza (2018) de Rafael Acevedo, entre otros. Pues,  todos estos textos literarios de alguna manera fomentan el amor por la naturaleza con la defensa de una identidad, unido a la libertad. Valores muy necesarios para el desarrollo de una niñez feliz y saludable.

En fin, El nacimiento de un tambor de David Torres Santiago exalta los valores de   una identidad caribeña: “turinturintumplá “  donde  el tambor representa la unidad posible. Le deseamos éxito en esta primera edición. Reciba un abrazo solicaribeño .

La autora es Investigadora, crítica, artista de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras

 

Bibliografía mínima:
  1. Álvarez Nazario, Manuel. El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974.
  2. Ramos Rosado, Marie. Destellos de la Negritud:Investigaciones Caribeñas. San Juan:Isla Negra, 2018.
  3. Santiago Torres, David. El Nacimiento de un Tambor. Ponce: La Chiringa, 2022.

 

 

 

 

 

 

Crucigrama: Juan Formell

Especial para En Rojo

Horizontales

1. Los Van _____; legendaria orquesta cubana fundada por Formell, una de las figuras más importantes de la cultura musical popular cubana del siglo XX y XXI.

4. Perteneciente o relativo al sijismo.

7. Desafié.

9. Municipio brasileño del estado de São Paulo.

10. Padre de Matusalén.

11. Madera resinosa usada para alumbrar.

12. Río que sirve de frontera natural entre Paraguay y Brasil.

14. Parte del ave.

15. Juan C. _____ Cortina; recibió la Medalla Alejo Carpentier (1988), la Orden Félix Varela de Primer Grado (2002), el Premio Nacional de Música (2003), Premio Mundial Especial de la Música (2008) y el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical (2013), entre otros reconocimientos.

19. Al _____ del Caribe; duodécimo disco de Formell con Los Van Van.

20. Esto _____ bueno; álbum recopilatorio de 1991 de Los Van Van dirigido por Formell.

21. Ondas.

22. Estruja.

23. _____ Guillén; escritor cubano cuyos poemas fueron musicalizados por Formell.

27. Movimiento nervioso habitual.

28. Cada uno de los dos puntos opuestos en que la órbita de un astro corta la eclíptica.

31. Cebo de pesca hecho de huevas de bacalao, pl.

32. Plaza donde se lidian toros.

33. Nombre de la letra b.

35. Señal de socorro.

36. Símbolo del bario.

37. 2 de _____ de 1942; nacimiento de Formell.

39. Joan Manuel _____; cantautor catalán.

41. Acción y efecto de tasar.

42. Sitio donde el río es más profundo.

43. La Habana _____; álbum de 1985 de Formell y Los Van Van.

45. Impar.

46. Prefijo que indica negación o privación.

48. _____ maquinaria; grabación de 2011 de Formell y Los Van Van.

49. Efecto cómico inesperado en un filme o espectáculo.

50. Dios egipcio.

51. ¡_____ Dios, ampárame!; álbum de 1996 de Formell y Los Van Van.

52. Reza.

53. _____; patria de Formell.

54. Juan _____ Burgos; poeta puertorriqueño.

Verticales

1. Conducto por donde retorna la sangre al corazón.

2. Amarro.

3. Terco y porfiado en lo que hace o dice.

4. Delicado, tenue.

5. Asistiré.

6. _____ Formell Cortina; escribió música para el teatro, televisión y cine. Destacó como director, bajista, arreglista, compositor, cantante, y productor discográfico.

7. Del verbo repasar.

8. _____ Habana; ciudad donde Formell nació y murió.

12. Medalla _____ Carpentier; otorgada a Formell en 1988 en reconocimiento a la labor realizada en pro del enriquecimiento de la cultura nacional cubana.

13.  _____ Torresola Roura; prima de Blanca Canales, ambas héroes de la Patria puertorriqueña.

15. Admirador o seguidor de alguien.

16. Piedras.

17. Pronombre personal, fem., pl.

18. _____ Van Van vol. I; disco de 1969 de Formell y su agrupación.

19. Cercado hecho de matas o arbustos.

22. _____, ven y muévete; álbum de 1984 de Formell.

24. Símbolo del iridio.

25. Instrumento musical de viento, semejante a la dulzaina.

26. Campeón.

28. Juan Clímaco Formell _____; al morir, sus cenizas, fueron expuestas en el Teatro Nacional de Cuba. Su pueblo, junto a miembros del estado cubano, de la cultura, familiares y amistades, le rindieron allí un merecido homenaje.

30. Especialista en obstetricia.

32. Chinches.

34. Séptima letra del alfabeto griego.

36. Concreción calculosa en las vías digestivas y urinarias de algunos mamíferos, y a la que se atribuyeron propiedades curativas.

38. Símbolo del osmio.

39. _____; disco de 1988 de Formell y Los Van Van.

40. Sujetar.

44. 1ro de _____ de 2014; fallecimiento de Formell.

47. Ave australiana similar al avestruz.

48. _____ fantasía; álbum grabado y publicado por EGREM en 2015, en homenaje a Formell.

Razones por las que catalogar un archivo no es solo anotar papelitos: el caso Emilio Díaz Valcárcel.

 

Especial para En Rojo

  1. : Los libros perdidos.

Me detengo en el documento AEDV. OA. 020. Una reseña de Asalea Rodríguez-Seda sobre El Hombre J.B de Cruz Barreto. De inmediato, llama mi atención una cita de esta novela corta:

“Negro o Puertorriqueño: con una de las dos cosas era suficiente para que ella me considerara lo último del mundo”

Busco referencias a la obra publicada en el 75 y me percato de que son apenas unas 5 y de ellas y solo dos, incluida esta reseña, discuten brevemente el texto. Por lo que la novela es uno de tantos #librosperdidos de nuestro acervo literario. Esos textos, producto del esfuerzo personal del autor y que por múltiples razones no se reproducen o distribuyen ampliamente. Entonces intuyo que el libro debe formar parte de la biblioteca personal de EDV que también preservo en el Centro Literario EDV del Municipio De Trujillo Alto. Y allí está, entre los libros autografiados y dedicados a la familia Díaz Cosme.

  1. Fueron más de 13.

En entrevista con Melba Ferrer ante la publicación de la antología Cuentos Completos de EDV en diciembre de 2002, el propio autor sostiene que dejó fuera de este importante volumen “unos cuatro o cinco” cuentos. Sin embargo, gracias a su costumbre de preservar su archivo personal, pudieron identificarse más de 13 cuentos que no aparecen en la antología mencionada. De ese conjunto surge Idilios Extraviados en el Cruce; la pequeña pero importante antología que publicamos con Editorial La Secta de los Perros. Los mismos se seleccionaron porque, en su conjunto, pueden leerse como un cuerpo narrativo previo a la cuentística que conocemos del escritor ya que estos tienen como escenarios el campo y al jíbaro como protagonista. No obstante, quedan otros como Banzai, que aunque aparece en la bibliografía del escritor no está presente en Cuentos Completos.

ref: El San Juan Star, Sec. Portafolio, pág 45. 23 de diciembre de 2003.

Es archivar, guardar, atesorar, parte de nuestra memoria histórico literaria.