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2021: Los males se repiten, pero hay esperanza

CLARIDAD

El 2021 fue un año cargado de noticias repetidas y circulares, típico de una colonia que también lleva 513 años repitiéndose. Este año no enfrentamos huracanes ni terremotos y los temas que coparon la atención de los medios vienen destacándose desde hace décadas: violencia contra la mujer, agresiones al ambiente, el peso enorme de la deuda pública y la eterna corrupción que brota del llamado “sector privado” para arropar el público.

Sólo cambia el nombre del corrupto

La noticia que cerró el año fue el destape de algunos actos de corrupción que, a pesar de ser tan comunes, siguen sorprendiendo. A finales del año anterior los destapados fueron legisladores del PNP –María Milagros Charbonier y Néstor Alonso- y al cerrar el 2021 se abrió el pozo séptico de varias alcaldías. Al 20 de diciembre ya eran 4 los municipios impactados -Cataño, Guaynabo, Aguas Buenas y Trujillo Alto- pero todo indica que la lista será más larga porque en el centro del lodazal están dos empresas que tienen contratos con al menos 38 ayuntamientos.

En este artículo no hablaremos del esquema, tan repetido como la corrupción misma, ni de los personajes que, para resaltar el bipartidismo podrido, se dividen por mitad entre el PNP y el PPD. Vamos a hablar de lo que las noticias nos dicen del impacto que estos esquemas tienen en el servicio al pueblo. El robo al nivel municipal se concentra en las dos áreas que consumen el porcentaje más alto del presupuesto municipal: el recogido de basura y el arreglo de calles. Los nombres de los dos entes corporativos utilizados para el robo así lo indican: Waste Collection y J.R. Asphalt.

Desde hace veinte años los gobiernos del PNP y del PPD, mayormente los primeros, vienen vendiendo la privatización de los servicios públicos como la gran panacea, mientras proyectan el “sector privado” como un modelo de eficiencia y efectividad. Al amparo de esa doctrina, los municipios disolvieron los departamentos encargados del recogido de basura y arreglo de calles, despidiendo o mandando a retiro a sus empleados. Ahora vemos cómo esa privatización se convirtió en el combustible que alimenta la corrupción. De igual forma. tras los últimos arrestos nos explicamos por qué hay tanta basura en las calles y los vertederos están colapsados, y también por qué esas mismas calles están llenas de rotos.

Otro efecto residual del binomio privatización-corrupción es el empobrecimiento de la clase trabajadora. Distinto a cuando estos servicios se ofrecían con empleados municipales, que tenían protecciones laborales y beneficios marginales legislados para el sector público, los privatizadores pagan el más mínimo de los salarios con cero beneficios. De esa forma los empresarios del “sector privado” aseguran tanto su ganancia como el dinero necesario para los sobornos. En resumen, es el pueblo el que carga con todas las consecuencias, aporta el dinero que roban y sufre el mal servicio.

El martirio de Andrea, Keishla y muchas más

La violencia contra la mujer fue otra noticia repetida en 2021, incluso, más que la corrupción, pero, diferencia de esta, dejó un largo rastro de sangre y dolor. Todos los casos fueron dolorosos, pero hubo varios que sobresalieron por la crueldad empleada contra la víctima o porque demostraron la inefectividad de los mecanismos creados para protegerlas.

Entre los más crueles destaca el caso de Keishla Rodríguez, la joven veinteañera que acudió con alegría a la cita donde informaría de su embarazo y encontró la muerte. El presunto padre de la criatura primero la agredió, luego la drogó y finalmente la asesinó.

Ese caso fue esclarecido con rapidez y sus asesinos están presos en espera de juicio. El sustrato que dejó es el de siempre, el de un agresor producto de una sociedad patriarcal donde la mujer sigue siendo tratada como un objeto. También refleja la inoperancia de las instituciones creadas para atacar esa realidad. Como sucede con la corrupción, en Puerto Rico hay un entramado institucional y un cuerpo de leyes que se supone protejan a las mujeres, pero igual como ocurre cuando roban fondos públicos la efectividad de estas depende de quienes las dirijan o las hagan cumplir.

El fracaso de ese entramado quedó evidenciado en otro caso notorio de feminicidio que nos impactó en abril y cuyas repercusiones todavía se sienten: el de Andrea Ruiz Costas. El asesinato de Keishla tal vez no podía haber sido prevenido porque no había dado señales de sus intenciones. Muy distinto fue el caso de Andrea.

Contrario a Keishla, que casi era una niña, Andrea era una joven madura, educada y conocedora de los mecanismos de protección que le da el marco legal. Cuando se sintió perseguida y amenazada de inmediato reclamó el amparo que se supone le den las leyes y el sistema judicial que las implementa. Lo hizo en una ocasión y le fallaron. A pesar de ese fracaso volvió a intentarlo motivada por ese mecanismo de defensa propia que todos llevamos dentro. Otra vez las instituciones fallaron.

Curiosamente fueron otras dos mujeres, juezas del Tribunal de Primera Instancia, las que dejaron a Andrea a disposición de su asesino. La primera, Ingrid Alvarado, uno de esos casos súper repetidos donde el nombramiento es producto del contacto político y no del talento (ejemplo adicional de corrupción pública) la atendió de noche, llena de fastidio, y ni siquiera la escuchó. La segunda, Sonya Nieves, la interrogó, pero no le creyó. “Que pase un buen día”, le dijo cuando la despidió con las manos vacías. Ese buen día nunca llegó porque el querellado que el tribunal dejó ir la estaba esperando.

La gran herida social que dejó este caso se agrandó con la actuación posterior del mismo sistema judicial. Esa estructura, que no se movilizó en defensa de Andrea, dejándola a disposición de su asesino, sí actuó con prontitud para amparar a las dos juezas que la habían dejado indefensa. Los expedientes judiciales fueron sellados y mantenidos en secreto, para que nadie pueda conocer lo que de verdad ocurrió. A pesar de los reiterados pedidos de la familia de Andrea, el secreto protector se mantiene. La investigación que supuestamente hizo la Administración de Tribunales sobre lo sucedido en las salas “especializadas”, terminó exonerando a las magistradas, protegidas por el vago concepto de “discreción judicial”.

El recuerdo de Andrea, cuyas hermosas manos perduran en una obra de arte de nuestro Antonio Martorell, quedará como recuerdo de un año en el que la violencia volvió a repercutir con fuerza sobre la mujer por el solo hecho de serlo.

El ambiente como víctima y estímulo

El ambiente fue otra víctima del año 2021, pero las transgresiones que sufrió estimularon una lucha de la que podemos sentirnos orgullosos. La primera parte del año sirvió de escenario a un caso que puso sobre el tapete todos los factores que de ordinario se juntan para atacar nuestros recursos naturales y, similar a lo que ocurrió con la corrupción, terminamos el año con otro del mismo tipo.

El caso que capturó la atención del país a principios del año se escenificó en Rincón donde los titulares de un condominio playero, erigido en plena zona marítimo-terrestre, habían conseguido todos los permisos para construir una piscina privada en plena playa. Curiosamente, hecho de que las olas que levantó el huracán María habían destruido otra que tuvieron en el mismo lugar no fue señal de transgresión para los funcionarios públicos que otorgaron los permisos. El historial indicaba que la ubicación era impropia, pero tras un proceso cargado de interrogantes la impropiedad se repitió.

La naturaleza misma se encargó de denunciar la ilegalidad de la construcción, cuando una tortuga marina con la urgencia de desovar quedó atrapada en la verja que cercaba la playa. Las denuncias de los defensores del ambiente, junto a la evidencia dramática aportada por la naturaleza, hicieron que aflorara la cadena de irregularidades durante el proceso de otorgación de los permisos. Estas fueron tan evidentes que la propia Junta de Planificación acudió a los tribunales a solicitar la cancelación de la autorización.

Este caso dramatizó, ¡una vez más!, toda la corrupción que subsiste en el proceso para el otorgamiento de los permisos de construcción, desde los “gestores” que certifican como correcto lo que evidentemente no lo es, hasta los funcionarios que evitan mirar la irregularidad. Puede que ese proceso sea el resultado de algún soborno o de la influencia de un político o empresario poderoso, pero independientemente de si hay o no dinero de por medio, la corrupción es la misma y también el efecto nocivo sobre los bienes públicos. En el caso de Rincón, la movilización ciudadana que, como siempre, debió enfrentar en ocasiones la represión policial, obligó a detener la construcción, pero en el país hay miles de casos similares que escapan de la denuncia pública y que solo afloran cuando algún fenómeno natural los destapa.

Lucha en Rincón Foto Alina Luciano.

Rincón evidenció otro factor presente en todo caso de corrupción pública: la impunidad. Ninguno de los funcionarios que burlaron la reglamentación, comenzando por el Secretario d Recursos Naturales Rafael Machargo, ha enfrentado consecuencias luego de haberse probado su actuación ilegal. Todos siguen en sus cargos haciendo lo mismo que antes.

La corrupción callada que se manifiesta en el proceso parta otorgar permisos de construcción, resurgió a finales del año cuando residentes del Luquillo, otro municipio costero, fueron sorprendidos por las excavadoras que tapaban un humedal para construcción de un hotel. Igual que en Rincón, el desarrollador, que es otro protegido del Gobierno, tiene todos los permisos a pesar del delicado ecosistema que estará siendo arrasado.

La quiebra termina con otra en el horizonte

A lo largo de 2021, igual que en los últimos siete años, el tema de la quiebra de las finanzas públicas copó las páginas de los periódicos y la atención de la ciudadanía. Este año, además, el debate tuvo consecuencias porque comenzamos el año con la certeza de que la deuda es impagable y lo términos sabiendo que de todos modos la pagaremos y, peor aún, la garantizamos con una hipoteca que se prorroga por otros cuarenta años.

Al menos desde 2014, cuando así lo reconoció el entonces gobernador Alejandro García Padilla, se sabe de forma “oficial” que la deuda pública de Puerto Rico es impagable. Desde 2016 conocemos, además, que el Congreso de Estados Unidos nos impuso una Junta de Control Fiscal para que se asegurara que los acreedores, que en ese momento ya estaban representados de manera prominente por los fondos buitres, cobraran sus acreencias. Para asegurarse ese objetivo, nos sometieron a los dictámenes de un tribunal especial que sesiona desde Nueva York, con una juez seleccionada por el presidente del Tribunal Supremo estadounidense, ante quien la Junta comparece “en representación del pueblo de Puerto Rico”.

En la segunda mitad de 2021 la JCF sometió ante la jueza de Nueva York un Plan de Ajuste de la Deuda que le entregaría $9 mil millones a los buitres a modo de pronto pago. Tras ese adelanto, nuestro País queda obligado a pagar $1,500 millones anuales por otros 40 años. A pesar de que los economistas más prestigiosos advirtieron que el acuerdo asegura que habrá una segunda quiebra, porque la deuda volverá a ser impagable, el proceso siguió su curso y el Plan será ratificado por la jueza neoyorquina a principios de 2022.

El proceso hacia la conformación del Plan de Ajuste se dio durante la segunda mitad del año y todo el País observó cómo los funcionarios electos por el pueblo puertorriqueño, divididos entre el PNP y PPD, se plegaron a los deseos de la Junta. Para que la propuesta avanzara era indispensable que la Legislatura puertorriqueña actuara, autorizando, entre otras cosas, la emisión de nuevos bonos que sustituirán a los que ahora mismo están en manos de los buitres. Ese poder reconocido a la Legislatura pudo haber sido utilizado para detener el golpe, pero la mayoría del PPD que controla el poder legislativo impuso un proceso confuso y ambiguo que, con un fraseo que parece proteger tanto a la UPR como a los pensionados, autoriza la nueva emisión que la Junta requería. Ahora el asunto está planteado ante la jueza de Nueva York que se apresta a “interpretar” lo que decidió la Legislatura puertorriqueña, según el pedido de la JCF.

El golpe se confirmará a principios del nuevo año y seguirá sintiéndose por otros cuarenta.

Pero la esperanza llegará

El rechazo a LUMA fue creciendo durante el año. Foto: Juanma Hernández

El 2021 repitió muchos males. También añadió otros, como el pésimo servicio eléctrico que nos trajo la nueva privatizadora, LUMA Energy. Pero a lo largo del año vimos que, a pesar de los golpes y las traiciones, el País cuenta con un pueblo vivo que irá imponiendo cambios. Las movilizaciones que vimos en Rincón a principios de año se repitieron más tarde en las protestas contra el pésimo servicio eléctrico, a pesar de la pandemia. El despertar que se manifestó en las urnas en las elecciones de 2020 seguirá su curso.

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Firme la manifestación civil contra construcción de hotel en Luquillo

Foto suministrada por la autora

CLARIDAD

 gortiz@claridadpuertorico.com

 

Acogiéndose al derecho constitucional de la libertad de expresión, un campamento ciudadano pacífico permanece organizado frente a la construcción de lo que será el hotel Fairfield Inn & Suit by Marriott, en las inmediaciones del balneario La Monserrate en Luquillo. El juez superior Juan A. Robles Adorno del Tribunal de Fajardo, por medio de un injuction permanente emitido el 23 de diciembre, ordenó a este grupo de manifestantes a “cesar de bloquear el acceso a la propiedad de Luquillo Hotel Company LLC y a que se abstuvieran de interferir con la seguridad de las instalaciones, empleados y terceras personas autorizadas a visitar el proyecto”, que empezó a construirse el 29 de noviembre de este año.

El enfrentamiento ocurrido el pasado 13 de diciembre entre dos grupos de personas que llegaron hasta el área en construcción para expresarse a favor y en contra del desarrollo del proyecto hotelero terminó en la demanda radicada por Luquillo Hotel Company contra varias de las personas que se oponen a la construcción, entre ellas el excandidato independiente a la gobernación, Eliezer Molina, porque alegadamente estas impidieron el paso al proyecto, dañaron maquinaria y agredieron a trabajadores.

Yamize Elías, residente de Luquillo y una de las manifestantes demandadas, reconoció en entrevista con CLARIDAD que el establecimiento del Campamento Cangrejos surgió espontáneamente como reacción de coraje luego de que el pasado 13 de diciembre un grupo formado por un aproximado de 80 personas les recibiera en el lugar en construcción “para darnos palos y no permitirnos protestar”.

El presidente de la organización Brigada Legal Solidaria, José Luis Lebrón, que ha servido como observador durante estos días de manifestaciones, dijo a CLARIDAD que “los dueños del proyecto contrataron unas guaguas y los que llegaron en ellas fueron los que comenzaron a amedrentar y agredir”.

Yamize Elías y el grupo de manifestantes reclaman el cese del desarrollo de ese proyecto porque destruirá el humedal Monserrate, lo que provocará inundaciones en las comunidades vecinas. “Las dos urbanizaciones aledañas, Vistas de Luquillo (El hoyo) y Estancias, además de la carretera de al frente del proyecto y los kioskos ya se están viendo afectados por inundaciones”, dijo Elías durante la entrevista. También piden que se detenga el desarrollo del hotel pues, según la portavoz, los permisos fueron obtenidos ilegalmente porque hace unos meses el Tribunal Apelativo anuló el Reglamento Conjunto de Permisos de 2019 y 2020.

Por su parte, las personas a favor de la obra alegan que el proyecto cuenta con todos los permisos y acciones requeridas para proteger y mejorar el ambiente, y que traerá empleos y desarrollo económico para la región este del país. Tanto el gobierno estatal como el federal y la administración municipal han avalado la construcción del hotel  al argumentar que la empresa desarrolladora ya tomó e implantará nuevas medidas para mitigar cualquier daño al entorno natural.

En ese sentido, el ingeniero Javier García, socio gerencial a cargo de Luquillo Hotel Company, ha asegurado públicamente que por los pasados tres años han completado el proceso de estudios y permisos, incluidos los del Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos y del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Según García, la obra fue modificada para reducir el impacto a los humedales existentes, lo que incluye la creación de 0.81 acres de humedal y el mejoramiento y restauración de 1.61 acres de humedal degradado.

Piden transparencia en la otorgación de permisos

Elías y Lebrón coincidieron durante las entrevistas con CLARIDAD que las personas manifestantes exigen que se clarifique cómo se han otorgado los permisos para desarrollar ese proyecto a sabiendas de que se construye sobre un humedal. Según Lebrón, tiene que haber transparencia respecto a “las estructuras del gobierno que están repartiendo permisos a pesar de las protecciones ambientales establecidas por ley que tiene ese espacio”.

Relacionado a esto, recientemente, la representante del  Movimiento Victoria Ciudadana, Mariana Nogales Molinelli, radicó la Resolución de la Cámara 631 para realizar una “investigación exhaustiva” sobre el proceso de permisos del hotel, sus planes de mitigación, impacto sobre los recursos naturales y consecuencias en la zona circundante, entre otros asuntos.

Según se ha indicado en los medios, los suelos sobre los cuales se está construyendo el hotel cambiaron de clasificación entre 2015 y 2019. De acuerdo al Plan de Uso de Terrenos del 2015, esos suelos eran considerados “SREP-E” o “Suelo Rústico Especialmente Protegido-Ecológico” y desde 2019, cuando se propusieron nuevos mapas de clasificación y calificación de suelos en Puerto Rico, se modificaron las categorías de ese terreno a “SU” o “Suelo Urbano” y “DTS” o “Desarrollo Turístico Selectivo”, por lo que se permitió el desarrollo del hotel.

Un suelo clasificado como SREP es aquel no contemplado para uso urbano o urbanizable en un Plan Territorial, y que por su especial ubicación, topografía, valor estético, arqueológico o ecológico, recursos naturales únicos u otros atributos, se identifica como un terreno que nunca deberá utilizarse como suelo urbano.

A raíz de este cambio, han surgido dudas entre la comunidad luquillense sobre cuál fue la justificación para cambiar la clasificación y la calificación de ese terreno, quién solicitó ese cambio, cómo el DRNA, la Junta de Planificación (JP) y la Oficina de Gerencia de Permisos avalan esa construcción.

Precisamente, el pasado 14 de diciembre  la JP recibió una querella ciudadana por la supuesta falta de permisos de corteza terrestre para la construcción del hotel frente al balneario en Luquillo.

Este próximo jueves 30, comenzando a las 5:00 de la tarde, habrá una jornada educativa en el Campamento Cangrejos para conversar con las personas que se den cita sobre estos temas. Se transmitirá en vivo a través de la página de Facebook de Campamento Cangrejos. De otra parte, un grupo identificado como “Puerto Rico preservation concerned citizens” inició un recogido de firmas a través de la plataforma en línea change.org para detener la construcción del hotel.

 

Mirada al País: Mensaje de Navidad

Especial para CLARIDAD

Estamos en tiempo de Navidad, así que no está de más reflexionar sobre su mensaje y significado. Tomo para eso dos pasajes de Hechos de los Apóstoles, que me gustaría escuchar más en discusiones sobre este tema. Se trata de dos comentarios sobre la forma de vida de los primeros cristianos. El primero lee como sigue: “Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno.” (Hechos 2:44-45) El segundo pasaje, vuelve sobre el mismo tema: “La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común.” (Hechos 4:32) Y unas líneas más abajo sigue: “No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad.” (Hechos 4:34-37)

Lo primero que llama la atención es la afirmación tan rotunda y clara: tenían “todas las cosas en común”. No algunas cosas, querido lector o lectora, todas. Y entre ellos “ninguno decía ser suyo lo que poseía”. Es decir, no existía entre ellos propiedad privada: “las cosas eran de propiedad común.” Pero se plantea, sin embargo, que los que tenían posesiones las vendían. Los estudiosos del tema se han preguntado, si lo tenían todo en común ¿cómo es que vendían sus posesiones? En ese caso, parece que retenían algunas propiedades particulares. Para entender esta aparente contradicción hay que ver la segunda regla: la comunidad se aseguraba de que todos y todas cubrieran sus necesidades. Ese era el valor supremo. Es decir, la propiedad privada que pudiera subsistir estaba sujeta al bienestar de la comunidad y se entregaba cuando el bienestar de la comunidad lo exigía. La regla suprema era: a cada cual según sus necesidades. (A quien le interese el tema le recomiendo el libro de Roman E. Montero, All Things in Common. The Economic Practices of the Early Christians, 2017.)

¿Cómo compara esto con las reglas de la sociedad capitalista en la que vivimos y celebramos la Navidad? No se trata de reglas distintas, sino de reglas opuestas. En el capitalismo no se tiene todo en común. En el capitalismo reina la propiedad privada. No dominan el bien de la comunidad sino la lógica de la competencia entre empresas, individuos y países. De esa guerra de todos contra todos se supone que aparezca la armonía social. Del choque de los egoísmos debe nacer el bienestar social. Pero cada cual debe asegurarse lo suyo. La idea de que nadie llame “suyos” a los recursos de la comunidad es anatema para esta sociedad. Y, por supuesto, la defensa de la propiedad privada y sus derechos está por encima de la satisfacción de las necesidades. En la actualidad, por ejemplo, la humanidad necesita vacunas en abundancia para todos y todas en el planeta. Para eso sería necesario suspender las patentes y permitir la producción masiva de vacunas. Pero esto afectaría las ganancias privadas de las grandes empresas farmacéuticas. Lejos de ponerse las patentes en manos de la comunidad para que todos y todas satisfagan sus necesidades (como harían lo Apóstoles), se respetan las patentes, a pesar de que esto sea una tendencia de muerte para millones y atrase la superación de la pandemia. De igual forma, enfrentar el cambio climático exige un sistema económico que no se fundamente en la acumulación e incremento incesante de la ganancia privada y, para empezar, convertir la industria de la energía y del automóvil en propiedad pública (tenerlo en común, dirían los Apóstoles) y redirigirla en la dirección de un desarrollo sustentable; garantizar servicios de salud adecuados para todos y todas exige acabar con el reino de las aseguradoras y grandes proveedores privados; hacer posible la recuperación de los países y poblaciones empobrecidas impone cancelar sus deudas insostenibles… Pero todo eso afectaría el principio supremo de la propiedad y de la ganancia privada, así que tampoco se hace.

Habrá quien diga que no podemos pretender vivir en el siglo XXI con las reglas de los Apóstoles del Siglo I. Muy bien, pero entonces acéptese francamente que se considera que sus enseñanzas son imprácticas. Son buenas para el discurso, no para la vida. Cuando esas ideas entran en conflicto con el capitalismo, no es el capitalismo lo que se debe cambiar, sino las ideas las que deben adaptarse para hacerse compatibles con el capitalismo. De hecho, el lector o lectora puede encontrar decenas de exégetas que intentan interpretar los pasajes citados para que digan lo opuesto de lo que tan claramente dicen y convertirlo, de algún modo, en una defensa del capitalismo. En Hechos incluso se critica a un tal Ananías, que luego de vender sus propiedades se quedó con una parte, en lugar de colocarla en el pote común. “Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, y se quedó con {parte} del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo la otra parte, la puso a los pies de los apóstoles. Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con {parte} del precio del terreno?” (Hechos 5:1-10). Todo indica que Pedro no estaba en las de tolerar alianzas público-privadas.

En esto me declaro fundamentalista. Pienso que, en el Siglo XXI, al menos en esto de la propiedad, estaríamos mejor viviendo al pie de la letra y de acuerdo con lo que dice el libro: teniendo las fuentes de riqueza en común y como norte supremo la satisfacción de las necesidades de todos y todas. De hecho, soy menos radical que Pedro y sus camaradas. Me conformo con la propiedad común de los grandes bancos, de las grandes empresas industriales, de transporte y comerciales. Y para la gran mayoría de nosotros esto no conlleva gran sacrificio. El capitalismo ya nos transformó hace tiempo en desposeídos. La gran mayoría no somos dueños ni de fábricas, ni talleres, ni bancos, ni grandes comercios. Su transformación en propiedad común no nos privará de propiedad, nos convertirá en copropietarios. Sé que esta idea, aunque es menos extrema que la de los Apóstoles, sigue siendo una propuesta radical. Radical pero correcta. Los Apóstoles tenían razón: la única manera de asegurar que no haya necesitados es tener todo en común. Y sí, ya de qué me van a acusar. No es de cristianismo. No le tengo miedo a esa otra palabra. Para mí no es un insulto. Y, en mi humilde opinión, todos y todas los que aspiramos a un mundo distinto, cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, debemos perderle el miedo.

 

Sindicato de Bomberos exige transparencia al gobernador sobre negociaciones secretas con la Junta

Foto Internews Service

 

Tras el anuncio que hiciera anoche el gobernador Pedro R. Pierluisi sobre  acuerdos que concretó con la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) para mejorar el retiro a los policías, el Sindicato de Bomberos Unidos de Puerto Rico (Sbupr) exigió al primer ejecutivo que aclare si estas negociaciones secretas incluyen a los primeros respondedores.

“El gobernador tiene la obligación moral de informarnos si los bomberos de Puerto Rico formamos parte de los beneficios que obtendrán nuestros compañeros servidores públicos producto de estas negociaciones”, sentenció José Tirado, presidente del Sbupr.

Agregó: “Lamentamos que el gobernador esté llevando a cabo negociaciones secretas que pueden afectar a los primeros respondedores de Puerto Rico y que nosotros no conozcamos”, agregó el sindicalista.

Pierluisi presentó anoche el acuerdo ante la jueza Laura Taylor Swain para su aprobación. Según la comunicación del gobernador, el acuerdo es un plan alterno para atender los objetivos de las leyes 80, 81 y 82 y que según Pierluisi “no son consistentes en su totalidad con el Plan Fiscal”.

“La comunicación enviada por el gobernador destaca que el propósito de estos acuerdos es mejorar la calidad de vida de todos los puertorriqueños, particularmente de los servidores públicos, policías y maestros. Sin embargo, no precisa si en ese deseo de una mejor calidad de vida están nuestros primeros respondedores, quienes en toda esta emergencia de salud han estado en pie, ofreciendo un servicio vital, sin excusas”, destacó Tirado.

La Ley 80 concede el derecho a los empleados públicos de reclamar voluntariamente una ventana de retiro temprano, con excepción de los miembros de la Policía de Puerto Rico, los sistemas de retiro de maestros, energía eléctrica y la Rama Judicial. INS

 

Venezuela: La lucha por el alma de la Revolución Bolivariana (1)

 

Recientemente estuve de visita en Caracas, la quinta que realizo a dicho país hermano desde 1978, esta vez en calidad de invitado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para servir de veedor u observador internacional en sus comicios del pasado 21 de noviembre. En la semana que estuve compartiendo allí con viejos y nuevos compañeros, pude darme cuenta que Venezuela es hoy un orden civil en el que se libra una lucha intensa por el alma de la revolución bolivariana.

Los estragos dejados por el bloqueo criminal e inhumano de los yanquis y los europeos, ha sumido a ese país hermano sudamericano en una de sus peores crisis. Precisamente, esa es la receta imperial: producirle el mayor daño y sufrimiento al pueblo venezolano, para que este se vuelva contra el gobierno bolivariano; e impedir que la economía política del país pueda desarrollarse normalmente y tener éxito en sus objetivos de salir del capitalismo para transitar progresivamente hacia una sociedad socialista que pueda garantizar el progreso para todos sus miembros, en plena libertad e igualdad. La desestabilización se extendió al ataque brutal sufrido por el sistema monetario venezolano, lo que produjo la desvalorización casi absoluta de su moneda, el bolívar.

Vale la pena mencionar aquí los objetivos y planes suscritos por el Departamento de Estado y el Pentágono en el documento Golpe Maestro para derrocar la revolución bolivariana, de 2018: “Intensificar el derrocamiento definitivo del chavismo, socavar el apoyo popular, alentar la insatisfacción popular aumentando el proceso de desestabilización. Incrementar la inestabilidad interna a niveles críticos, intensificando la descapitalización del país, la fuga de capital extranjero y el deterioro de la moneda nacional, mediante la aplicación de nuevas medidas inflacionarias que incrementen ese deterioro”.

Un viejo amigo, el compañero jurista, docente y militante revolucionario Silio Sánchez, vio el valor de su salario mensual, equivalente a unos tres mil dólares, reducirse en poco tiempo a tres tristes dólares. Ante ello, tuvo que reinventarse para poder alimentar a su familia. Adquirió una casita y un pequeño terreno en el Cerro El Ávila o como se conoce hoy como el Cerro o Parque Nacional Waraira Repano, situado al norte de la ciudad capital. Allí se dedica a criar cabras, gallinas y panales de abejas, además de continuar dando clases de derecho en la Universidad Bolivariana. Con ello consiguió garantizar lo necesario para su familia y también para la venta en mercados en la ciudad. Esta admirable gesta personal del compañero fue la misma a la que se vieron forzados a protagonizar muchos venezolanos decididos a resistir heroicamente las agresiones imperialistas y a no dejarse amilanar en su compromiso revolucionario.

Venezuela va dejando atrás lo peor del bloqueo imperialista

Hoy el gobierno venezolano ha acudido a la dolarización de facto de sus transacciones económicas y comerciales, sustituyendo en gran medida el uso de su moneda nacional acechada y colapsada, como recurso de emergencia para romper el cerco estadounidense y europeo a su sistema monetario. Asimismo, el gobierno bolivariano acudió a la liberalización de las importaciones para facilitar la ruptura del cerco imperialista que pretende matar al pueblo de hambre y negarle también acceso a medicinas en medio de la actual pandemia. Pude ver como medidas extraordinarias como éstas permitieron que poco a poco la economía y el comercio interno en general se pudiesen ir normalizando.

Votaciones en Caracas. Fotos cortesia del autor

El pueblo con sus mascarillas o cubrebocas está en las calles, los comercios están abiertos y con mercancía, incluyendo los centros comerciales y los puestos de frutas, viandas y vegetales tan comunes en nuestras tierras. Todo luce como si ya se ha dejado atrás lo peor de la crisis que le impuso Washington y Bruselas. La producción petrolera supera ya el millón de barriles diarios. Además, continúan sumándose los vuelos oficiales de retorno de aquellos que decidieron en su momento emigrar al extranjero en busca de una mejor vida pero que sólo encontraron el discrimen y la persecución, y ahora vuelven a su patria al ver como progresivamente han ido mejorando las condiciones de vida. Hasta se empieza a registrar lo que podría constituir una desaceleración de la inflación rampante provocada por la agresión imperial a su moneda nacional.

Hay quienes proponen, como la economista venezolana Pasqualina Curcio, que en lo que se puede retomar la transición hacia una economía socialista, que se mejore la condición salarial de los trabajadores y trabajadoras, en particular lo que se conoce como el salario mínimo vital, para compensar en algo por el impacto que ha tenido la hiperinflación sobre el acceso a la canasta básica (Curcio, 2021). Esta propuesta se opone al enfoque típico de los monetaristas y neoliberales que insisten por doquier, incluso en Venezuela, que el incremento en salarios y en el dinero que circula, es el causante principal de la inflación y no, como ya hemos descrito, la agresión imperial a la moneda nacional, a lo que se añade entre otros factores la baja dramática de un 73% entre el 2013 y el 2020 en el Producto Interno Bruto (PIB), según estimados de la Conferencia Económica para América Latina (CEPAL). Durante ese mismo periodo, la demanda agregada cayó en un 62% y el consumo en los hogares disminuyó en un 52 por ciento. En ese sentido, hay que tener mucho cuidado al interior del gobierno con la adopción de recetas monetaristas y neoliberales que en nada reconocen la otra cara de la moneda: el deterioro en el poder adquisitivo de la población para la satisfacción de sus necesidades básicas.

Por otro lado, hay que destacar que ya donde únicamente se sigue reconociendo al fantoche y corrupto “presidente encargado” Juan Guaidó es en Estados Unidos y en algunos pocos aliados neocoloniales suyos como Colombia, así como la cada vez más patética Organización de Estados Americanos (OEA), símbolo del intervencionismo imperial en nuestra región. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ya ha reconocido sin ambages al gobierno constitucional que preside Nicolás Maduro como único y legítimo representante del pueblo de Venezuela.

Ya vimos como también, en la VI Cumbre celebrada en Ciudad de México el 18 de septiembre pasado, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) también se reafirmó en dicho reconocimiento, como también al gobierno revolucionario cubano. El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador parece haber retomado la batuta dejada por Chávez a favor de la apuesta por una integración regional independiente y por la constitución de la América Latina y el Caribe en un nuevo polo de poder internacional. Tanto Maduro como el presidente cubano Miguel Díaz-Canel fueron voces destacadas en dicha VI Cumbre a favor de la agenda propuesta por su homólogo mexicano. La CELAC se va así posicionando crecientemente como la institución regional con capacidad para sustituir en el futuro próximo a la desacreditada OEA.

La derecha extremista y golpista se va aislando

 En cuanto a los megacomicios del pasado 21 de noviembre, éstos contaron con el aval y participación de la casi totalidad de la oposición, lo que se traduce en un reconocimiento a la legitimidad del actual gobierno constitucional presidido por Maduro. Se logró aislar al extremismo opositor de la derecha, el cual apenas cuenta en estos momentos con seguidores internos. Hasta la delegación de observadores de la Unión Europea, tuvieron que reconocer este hecho, aunque salpicadas de la acostumbrada prepotencia y parcialidad propias de aquellos que pretenden seguir tratando a los latinoamericanos y caribeños como pertenecientes a culturas políticas inferiores que necesitan de su sello de aprobación. Su lamento sobre la inhabilitación de personeros de la derecha extremista hallada culpable de crímenes tipificados bajo el Estado de derecho venezolano, fue un patético intento por servir de fotutos de la derecha criolla y restarle valor a la victoria oficialista.

El evento electoral del 21 de noviembre resultó en una gran victoria para el Gran Polo Patriótico, encabezado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y del que forma parte también Patria para Todos (PPT), Por la Democracia Social (Podemos), el Movimiento Revolucionario Tupamaro, entre otros. El Gran Polo Patriótico ganó 19 de las 23 gobernaciones y la derecha 3.

Queda por decidirse la gobernación de Barinas —el estado natal de Hugo Chávez y su familia—, la cual está pendiente de una nueva elección el 9 enero de 2022 como resultado de una orden impartida por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia en la que encontró que el candidato de la derecha Freddy Superlano estaba inhabilitado por haber sido hallado responsable criminalmente de actos de desfalco de la nación y de traición a la patria. ¿Por qué entonces lo dejaron presentarse como candidato si estaba inhabilitado? Además de ese hecho, contribuye a la controversia surgida a raíz de lo ocurrido la información de que fue indultado por el presidente Maduro poco antes de iniciarse la campaña electoral. Se alega que ello formó parte de una serie de acuerdos con la derecha en las negociaciones que se llevaban a cabo en Ciudad de México, las cuales en la actualidad están suspendidas. A la inhabilitación ex post facto de Superlano, se sumó luego la posterior renuncia del candidato del PSUV, Argenis Chávez, quien aunque hermano menor de Hugo Chávez, no resultó ser un candidato viable. Lo ocurrido en Barinas ha sido finalmente el único hecho controvertible en el seno de un proceso electoral que fue calificado de ejemplar por la casi totalidad de los sobre 300 veedores u observadores internacionales que allí estuvimos presentes.

Finalmente, el Gran Polo Patriótico, encabezado por el PSUV, venció también en 205 de las 335 alcaldías del país. Como veedor internacional, pude observar en ese sentido una democracia real y vibrante en la que los venezolanos estaban determinados a dirimir sus diferencias y conflictos por la vía electoral y entre venezolanos sin intervenciones extranjeras.

Ahora bien, dicho lo anterior hay que resaltar también el hecho de que el Gran Polo Patriótico obtuvo el 45.7 % del voto emitido y la participación general en el evento electoral fue de 42.26%. En el primer caso, el Gran Polo Patriótico registró 2,172,879 votos menos que en las elecciones de 2017 para gobernaciones y alcaldías. En cuanto al sufragio general en el 2021, resultó en 2,781,501 votos menos que en el mismo evento en el 2017. Me decía una periodista venezolana que ha ido emergiendo en los últimos tiempos un sector de la ciudadanía que podría identificarse como “antipolítica”, cansada de la guerra continua entre la izquierda y la derecha, y las grandes dificultades que sufre en su vida cotidiana debido a las agresiones extranjeras. El propio Maduro explica la preocupante abstención como un fenómeno causado por la ineficiencia y la corrupción de algunos ministros, gobernadores y alcaldes, además de los efectos nefastos del bloqueo criminal y los sufrimientos que le ha causado al pueblo en general.

El imperativo de una revolución judicial

Más allá, pude tomar conocimiento de cómo la potenciación exponencial de la necesidad ante la precarización de la vida cotidiana producto de ese maldito bloqueo imperial, se ha constituido en caldo de cultivo para agravar el fenómeno de la corrupción en la vida pública, no sólo en el gobierno sino que también más preocupantemente en la rama judicial y la práctica de la abogacía en los tribunales. No tengo duda alguna que ello es una muestra más de las actividades desestabilizadoras propiciadas por las agencias de inteligencia enemigas, con la complicidad fácil de funcionarios caracterizados más por su oportunismo político que por su compromiso ético con los principios de la revolución bolivariana. Son mercaderes en el templo de la justicia que lo único que les motiva es el estrecho beneficio personal, desde el monetario hasta el reconocimiento individual. No hay en sus consciencias lugar para el bien colectivo.

Pocos días antes de mi llegada a Caracas, salió una Resolución judicial de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, a cargo del Magistrado Luis Damiani Bustillos, en la que se ordenó la separación inmediata de cuatro jueces de sus cargos y la apertura de una investigación fiscal por el Ministerio Público, la Inspectoría de Tribunales y la Comisión Judicial. El motivo inmediato fue el desacato por estos jueces de criterios vinculantes de la Sala Constitucional, la encargada de ser la última y máxima intérprete de la Constitución.

Esta decisión, del 5 de noviembre de 2021, fue vista como una acción ejemplarizante y necesaria para poner fin a la arbitrariedad y corrupción de muchos jueces y juezas en el país. Damiani Bustillos, un Magistrado con un destacado historial revolucionario, se ha erigido en un valiente opositor de las mafias y fuerzas políticas que pretenden socavar la credibilidad y legitimidad de la administración de la justicia en Venezuela. Hasta Washington lo ha hecho objeto de sus sanciones a figuras destacadas de la revolución bolivariana, sin hablar de las amenazas a su seguridad bajo las cuales se ve forzado a ejercer sus funciones. Damiani Bustillos tiene hoy a su cargo la formación de magistrados y magistradas bajo un Instituto que fue creado con un currículo centrado en la crítica jurídica y el uso alternativo del derecho.

A tal extremo ha llegado la situación de la corrupción en el seno de la judicatura venezolana que hace pocos meses ameritó la intervención del Consejo de Estado, dirigido por el presidente Maduro, quien ordenó una “Revolución Judicial”. Por su parte, el diputado y vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, se manifestó sobre la urgencia de ponerle fin a la dolarización de servicios que son gratuitos en el seno de la judicatura.

Se me llegó a expresar que se ha llegado a un punto en que de no tomarse las medidas correctivas apremiantes ante la situación antes descrita, se puede poner en peligro el proyecto ético-político de la revolución bolivariana. O, tal vez, de lo que se trata es de ver cómo se actualiza continuamente éste a la luz de circunstancias cambiantes y los nuevos retos, tanto estratégicos como inmediatos, que surgen.

Hasta ahora el gobierno bolivariano bajo Maduro ha demostrado una gran capacidad de maniobra frente a los ataques externos e internos, lo que ha permitido su consolidación. Ello no quiere decir, se me advierte, que todos en su entorno estén remando en la misma dirección que él, que no es otra que crear las condiciones para retomar cuanto antes la transición hacia el socialismo. En ese sentido, a todas luces Maduro ha demostrado ser merecedor de la confianza depositada en él por Chávez para que fuese su sucesor. Washington, Bruselas y sus achichincles locales en Venezuela cometieron el gran error de subestimarlo.

Continuará…

 Este artículo es la primera parte de una versión editada y resumida por el autor del aparecido bajo el título “¡Comuna o nada! El futuro de la revolución bolivariana” en el Boletín “Crítica jurídica y política en Nuestra América”, Número 11, Grupo de Trabajo Crítica jurídica y conflictos sociopolíticos del Consejo Latinoamericano de las Ciencias Sociales (CLACSO), noviembre-diciembre 2021, Buenos Aires, pp. 25-45