Especial para En Rojo
La famosa frase en cuanto a que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” es un principio de propaganda universalmente atribuido a Joseph Goebbels, quien fuera el ministro de Instrucción Pública y Propaganda de la Alemania nazi.
En honor a la verdad, no existe verdaderamente registro en sus diarios personales ni en sus discursos oficiales de que haya pronunciado o escrito estas palabras exactas.
La idea base proviene en realidad de Adolf Hitler, quien en su libro Mein Kampf (Mi Lucha) describió la técnica de la «gran mentira» (große Lüge), argumentando que las masas creen más fácilmente una mentira colosal que una pequeña.
En la psicología moderna, este fenómeno se conoce como el efecto de ilusión de verdad. Los estudios demuestran que la repetición de una información aumenta su credibilidad, independientemente de si es cierta, debido a que el cerebro procesa con mayor facilidad aquello que le resulta familiar.
Siguiendo ese precepto sobre la gran mentira, cuando se produce un enfrentamiento callejero con las autoridades represivas, la administración del presidente estadounidense Donald Trump y los republicanos más conservadores en el Congreso inmediatamente publican declaraciones en las que culpan a las víctimas. A menudo utilizan el lenguaje más fuerte posible: las llaman “terroristas domésticos” o “sediciosos”.
Es espantoso lo que han dicho sobre Renee Good y Alex Pretti, dos residentes de Minnesota que fueron abatidos a tiros por agentes federales en las calles de Minneapolis. Kristi Noem acusó a Good de cometer un acto de “terrorismo doméstico”. El vicepresidente JD Vance calificó sus acciones de “terrorismo clásico”. El presidente Trump afirmó que ella “atropelló de forma violenta, deliberada y despiadada al agente del ICE”. Todos ellos sin presentar pruebas disponibles.
La calumnia del gobierno contra Pretti puede haber sido aún peor. Gregory Bovino, que entonces aún servía en Minnesota en calidad de comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza, dijo que Pretti (que tenía un permiso válido para portar armas de fuego y llevaba una pistola, pero no la tocó, ni mucho menos la blandió contra los agentes federales que intervienen contra él), se le acusó en declaraciones oficiales de haber intentando “causar el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden”. Noem también lo acusó de “terrorismo doméstico”, y Stephen Miller lo llamó “asesino” que “intentó asesinar a agentes federales”. Vance compartió la calumniosa acusación de Miller.
El gobierno hace estas declaraciones antes de que haya ninguna investigación. E incluso antes de haber tenido la oportunidad de revisar todas las pruebas disponibles. Si el enfrentamiento no es mortal, a menudo presentan cargos penales y publican comunicados de prensa con acusaciones de terrorismo doméstico.
Si algún miembro de los medios de comunicación trata de informar cuidadosamente de los hechos y pone en duda la versión del gobierno, eso se considera un “fake news” de un aliado al terrorismo doméstico contolado por los demócratas. Para el movimiento MAGA, la reseña periodística que contradice la versión oficial es un ejemplo del sesgo manipulador de la información.
Las protestas, el buen periodismo y la rendición de cuentas son intolerables para el movimiento MAGA. Entonces, se recurre a la gran mentira o al precepto atribuido a Goebbels de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. La mentira se convierte en un ardid político y táctica recurrente de los ultraderechistas republicanos de MAGA.
Paralelamente —y esto resulta todavía más peligroso— se pretende concentrar todo el poder gubernativo en la Rama Ejecutiva y en la Casa Blanca. Se menoscaba adrede el Poder Judicial. Por ejemplo, Patrick Schiltz, juez jefe del Tribunal de Distrito de Minnesota, emitió una orden extraordinaria en la que catalogaba un total de 96 órdenes judiciales que, según dijo, el ICE había violado en 74 casos diferentes. “Es probable que el ICE haya violado más órdenes judiciales en enero de 2026″ —escribió el juez— “que algunas agencias federales en toda su existencia”.
Después de la muerte a tiros de Renee Good, la jueza Sara Ellis, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, expuso detalladamente una serie de mentiras del gobierno de Trump utilizadas para justificar sus tácticas en las calles de Chicago.
Se pretende convertir a Trump en un Emperador de un nuevo poder imperial en Estados Unidos. En otras palabras, imponer un nuevo orden. Así, pues, Estados Unidos se va transmutando sistémicamente en un régimen autoritario que se perfila paulatinamente como un neofascismo totalitario.


