Inicio Arte Espejo de Artistas : María Antonia Ordoñez

Espejo de Artistas : María Antonia Ordoñez

2

Especial para en Rojo

 

Pienso que mi trabajo ha sido principalmente una búsqueda de identidad. Dos preocupaciones aparentemente contradictorias han sido el hilo conductor de esa búsqueda. El misterio y la mística de lo propiamente femenino,  la parafernalia que lo rodea, el modo en que nos vestimos y adornamos; y a la vez la necesidad de entender y expresar la angustia de ser una persona, quien además es mujer, en el contexto de una sociedad patriarcal.

Aún vestidas, mis mujeres tienen ropas transparentes que muestran su desnudez. Pienso que esos semidesnudos, más que un elemento erótico, insisten en mostrar que somos mujer y somos persona. Además, nunca pude decidir qué me daba más placer, si dibujar los pliegues de un desnudo o los de un vestido transparente.

En la vida, nuestras profundidades y nuestras llanezas tienen necesariamente que coexistir y así se manifiestan en mi trabajo. No creo en la autocensura, la cual resulta en una cosa superficial y unidimensional. De modo que en mi trabajo comparten el mismo espacio lo doloroso, lo cotidiano y mi sentido del humor.

Comencé investigando figuras de poder femenino como reinas y santas ( (!) Ay, las estampitas religiosas ! ). Luego, el autorretrato y la figura solitaria un poco arquetípica. Poco a poco di paso a otras figuras en mi imagen. Exploré mi relación con los hombres y sobre todo mi relación con otras mujeres. Y entonces entró a mi imagen la tribu femenina, donde dejé de ser yo para ser las otras.

En cuanto a la técnica, soy dibujante. He explorado casi todos los otros medios, pero me identifico como dibujante. Lo hago sobre diferentes soportes, principalmente papel, pero a veces plexiglás, madera y dibujo digital.

Luego de trabajar durante años con la figura humana, principalmente la femenina, ando experimentando con el abstracto. Confieso estar totalmente perdida y sin dirección, lo cual me da una agradable sensación de chiringa sin rabo, de abismo sin fondo, de no saber absolutamente nada. A la edad de los 73 años es un reflejo fiel de cómo me percibo ante la vida.

 

Texto publicado originalmente en la edición impresa de CLARIDAD del mes de febrero.

Artículo anteriorRenuncia el director del Centro Nacional Antiterrorista de EEUU: «Irán no representaba ninguna amenaza»
Traducir»