En Rojo
Desde que vi Henry V (nominado en 1990 para el Oscar por Mejor Director y Actor y ganador por Mejor Vestuario, dirigido y protagonizado por un Kenneth Branagh de 29 años) quedé fascinada por la fuerza e intensidad de este joven actor y director totalmente nuevo para mí. En 1991 vi Dead Again, un filme de investigación de un crimen narrado en dos tiempos que parecen complementarse. Branagh llevó a la pantalla otras tragedias (Hamlet 1996) y comedias (Much Ado About Nothing 1993) de Shakespeare y en 2011 interpretó al célebre actor shakespeariano, Lawrence Olivier en la excelente comedia, My Week with Marilyn por la que recibió múltiples nominaciones por su papel de reparto. En All Is True (2018) interpretó a un cansado y retirado William Shakespeare en su regreso a su familia. Ha dirigido y protagonizado tres filmes basados en las historias de Agatha Christie y su excéntrico inspector, Hercule Poirot: Murder on the Orient Express (2017), Death on the Nile (2022), A Haunting in Venice (2023). Además, protagonizó la excelente serie “Wallander” (2008-2016 interrumpidamente). Este año es parte del grupo de The Devil Wears Prada 2 en un papel que describí como “Y hablando de pareja, tener a un actor de la altura de Kenneth Branagh interpretar el marido presente de Miranda, es una clase de actuación insuperable.” En 2021 estrenó Belfast, basado en sus memorias de la niñez que recibió 7 nominaciones y el Oscar por Mejor Guion Original. Para este 2026 tiene anunciado como actor el filme dirigido por Reed Van Dyk, Atonement, que no tiene conexión con el hermoso y doloroso filme de 2007, dirigido por Joe Wright y basado en la novela de Ian McEwan. Para que tengan una muestra del talento de Branagh (a quien pude ver en 2024 en el modernísimo teatro, The Shed, interpretando a un inolvidable King Lear), incluyo trozos de mis reseñas en Rescate del pasado en dos secciones comenzando con sus filmes como director: Dead Again y Mary Shelley’s Frankenstein. En la 2nda parte, incluyo una muestra de sus filmes ‘solamente’ como actor: Othello, All Is True, My Week with Marilyn.
Dead Again 1991
Dead Again sitúa su historia en dos épocas: los años de la posguerra y la ciudad de Los Angeles a finales de 1980. Este es un filme de suspenso, con una excelente ambientación y una fotografía maravillosa que capta la sugerencia, el silencio, la intimidad nunca expresada. Es una historia de misterio que evoca lo mejor de Hitchcock con labor detectivesca de Costa-Gavras. Es la mejor película de suspenso y misterio desde Chinatown de Roman Polanski. Narra una historia en blanco y negro de un amor apasionado que desemboca en una tragedia. Kenneth Branagh interpreta dos personajes: Roman Strauss, el apasionado compositor alemán de los años 1940 y el investigador privado norteamericano, Mike Church del presente. Su acento en ambas instancias es impecable. La 2nda historia, a colores, es sobre un caso que el detective se ha comprometido a esclarecer: una mujer amnésica (Emma Thompson) reclama bajo hipnosis ser la esposa del compositor Strauss. Las dos historias se entrelazan con escenas retrospectivas y con una teoría formulada por un hipnotizador que se gana la vida comprando y vendiendo antigüedades y por un ex psiquiatra, papel interpretado por Robin Williams con mucho control. Según estos peritos, dos personas pueden reencarnar en otros cuerpos, pero siguen atados a la memoria de su 1era existencia y pueden repetir sus errores o aprender de sus experiencias.
Branagh mantiene el suspenso del filme de principio a fin: no hay un solo momento donde pierde el ritmo. Y además de esta trama tan ingeniosa, Dead Again es una historia de amor, tan elocuente e íntima que solo respira ternura. No necesita de escenas ‘realistas’ para expresar el amor y pasión de esta pareja: Branagh escoge la sugerencia, el diálogo y la mirada.
Mary Shelley’s Frankenstein (1994)
Aquellos críticos que hace algunos años celebraron a Kenneth Branagh como el joven genio que protagonizó y dirigió una versión fílmica de Henry V que pudiera ser igual o mejor que la de Sir Lawrence Olivier, ahora condenan al protagonista y director de Mary Shelley’s Frankenstein por ser un egocentrista que no capta la esencia de esta obra a expensas de hacer sobresalir su propio personaje. ¿En qué quedamos? Comentemos primero sobre la autora y su obra literaria que de pronto tiene tantos expertos y defensores.
Mary Goodwin Wollstonecraft, mejor conocida como Mary Shelley, fue una mujer que logró destacarse después de la segunda mitad del siglo XX, 150 años después de haber escrito una de las mejores novelas góticas de la literatura en inglés: Frankenstein. Hija de pensadores de vanguardia, William Goodwin (Enquiry Concerning Political Justice) y Mary Wollstonecraft (Vindication of the Rights of Women) y compañera del poeta romántico Percy Bysse Shelley desde los diecisiete años, su vocación y su talento como escritora no pudieron manifestarse ni alcanzar la fama de su círculo de amistades. Cuenta la leyenda y la historia que una noche se reunieron Shelley, Lord Byron, Mary y otros poetas y decidieron que cada uno escribiera una historia de espectros (“a ghost story”). Mary crea en su cuento a un ser humano tan cerebral que necesita desarrollar su lado “femenino” creando una criatura que completase su existencia. Sin duda Mary ganó la “competencia”, pues nadie pudo imaginar algo tan “atroz”. Solo Mary sentía de forma muy personal el dolor de haberse criado sin una madre (como tantas otras mujeres de su época, muere poco después del parto), la cercanía del suicidio de la 1era esposa de Shelley, la muerte de tantos bebés que nunca lograron ser personas y la soledad de vivir en el exilio y de crear una nueva familia.
Al igual que en sus anteriores adaptaciones de una obra literaria al cine, Kenneth Branagh nos da su versión como lo hizo con Henry V y Much Ado About Nothing. En todas Branagh es el protagonista, pero siempre se rodea de personajes. A través del diálogo, de los gestos, del movimiento físico de los personajes y de la cámara, Branagh consigue sorprender e hipnotizar a la audiencia. Hizo de Henry V, un joven impetuoso que regresó con un reino conquistado, pero con un corazón destrozado al ver a dónde la valentía de sus soldados los había conducido. En Much Ado, hizo que el príncipe, el personaje de más alto rango, estuviera representado por un actor negro (Denzel Washington), y le dio la oportunidad a Michael Keaton de mover a un personaje marginal al centro de la producción. Ahora en Frankestein, Branagh nos humaniza a Victor Frankestein y le da nobleza de espíritu a la criatura, excelentemente interpretada por Robert De Niro.
Los escenarios en este filme son espacios que intentan recrear no solo una época, sino un ambiente donde se representa la desolación y el egoísmo de los personajes. De esta manera, el público capta uno de los rasgos principales del movimiento romántico. La entrega de Víctor a la experimentación científica al ver cómo la ciencia establecida se volvía otra institución da esperanza de cambio, su deseo de salvar vidas e ir más allá de darle vida a quienes la muerte tan injustamente se las arrebató, es parte del trasfondo emocional que el filme dramatiza con tanta elocuencia. Branagh expresa su visión crítica de la realidad cuando presenta su propia casa casi despoblada en Suiza, contrastada con las calles abarrotadas de gente pobre, estudiantes transitorios y los señores dueños de las riquezas en Alemania. El laboratorio de Víctor, así como la sala y la escalera de su casa, parecen pinturas surrealistas donde el pasado, presente y futuro se mezclan.
Víctor creará una criatura con el cerebro de un científico brillante y con el cuerpo de un asesino ahorcado. El resultado será un hombre que comenzará a definirse a partir de su concepción y que llevará la cicatriz de ser híbrido, de ser físicamente repulsivo y de sentirse abandonado y desprovisto. Víctor dará a luz a un hombre que se les escapa de sus brazos. Después de este increíble esfuerzo, Víctor será vencido por el agotamiento y abandonará a su criatura, casi condenándola a su propia muerte. Pero esta criatura híbrida será más fuerte que todos y vencerá los deseos de su creador, los prejuicios de los ignorantes y el rechazo de otros seres humanos. La huella que dejará esta batalla por sobrevivir llevará a la criatura a vengarse de su creador, privándolo del afecto y el calor humano que siempre se le negó.
Mary Shelley’s Frankenstein es un hermoso filme cuyo horror reside en cómo la falta de amor puede destruir a una persona y en cómo la indiferencia y el racionalismo científico son los peores enemigos del ser humano.







