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NaciÓN

La Universidad de Puerto Rico en peligro: “9.6% para la UPR”

Arnaldo Carrasquillo Jiménez

Hoy quiero compartir unas ideas sobre la importancia de la Universidad de Puerto Rico como horizonte de futuro para el pueblo puertorriqueño. Y como guía de ruta, voy a reflexionar primero sobre un pensamiento que no es mío. Se le atribuye a Ghandi:

La madre tierra – en nuestro caso Borikén – es capaz de alimentar a todos y cada uno de sus hijos, pero es incapaz de satisfacer los caprichos de un puñado de sus hijos más avaros.

En este caso, los hijos naturales de Borikén somos todos y cada uno de nosotros los puertorriqueños y, el puñado de sus hijos más avaros a los que yo me refiero son esos representados por la junta de control fiscal, los bonistas, aunque muchos de ellos ni siquiera sean de aquí.  También me refiero a sus secuaces, que aquí en Puerto Rico aveces llamamos los “colmillús”, o los “amigos de lo ajeno”… a todos esos no los vamos a poder “satisfacer”. Esto es importante saberlo, para no volver a equivocarnos, porque la avaricia es infinita en sus excesos.

Ya en Puerto Rico (PR) nos hemos equivocado muchas veces a un costo social muy alto. Nos equivocamos cuando abandonamos el sistema de salud público universal que teníamos aquí en PR para sustituirlo por el sistema de salud más caro del planeta Tierra – que es el sistema de salud que se usa en la metrópoli, Estados Unidos (EEUU) – un sistema que llamamos “privado” aunque no lo es. Y no lo es, porque el dinero lo suple el gobierno y los servicios más caros también los suple el gobierno a través del Centro Médico de Puerto Rico y lo apoya la UPR a través de su Recinto de Ciencias Médicas. Es en esas salas de emergencia públicas, vinculadas a la UPR, a donde se derivan los casos más caros y más difíciles, por ejemplo de trauma, de todo PR. Lo único que se privatizó total y perdurablemente fue la ganancia. Eso fue un error muy costoso. También nos hemos equivocado en el pasado a un costo de billones de dólares, cuando prohibimos la participación de la autoridad de energía eléctrica en el mercado de las telecomunicaciones, a un costo enorme para todos los puertorriqueños. Y ahora estamos a punto de volver a equivocarnos nada menos que con la educación superior del país. Estamos siendo dirigidos, por una junta de control fiscal impuesta antidemocraticamente, a abandonar un proyecto social y económico de suma importantancia para PR. Ese proyecto social es la UPR. Por eso les quiero hablar de la Universidad de Puerto Rico como horizonte de futuro para el pueblo de PR.

Explica el boliviano Álvaro García Linera, que toda persona necesita un horizonte de futuro. Necesita poder imaginar un futuro mejor al presente actual, porque esa imaginación la va a guiar en sus acciones para dar unos pasos que luego la llevarán a su destino final individual. La Universidad de Puerto Rico representa eso… un horizonte de futuro para cada alumno. Pero los horizontes de futuro no solamente son necesarios para los individuos. También son importantes para los colectivos.  Un historiador muy popular es el historiador israelí Yuval Noah Harari. Él explica que la característica más importante del ser humano, del homo sapiens como especie, es su capacidad de adaptación organizándose cooperativa y colectivamente precisamente a través de un horizonte de futuro imaginario colectivo. Esto permite que millones de individuos puedan unirse hacia una causa común. Una meta compartida. De tal forma que los horizontes de futuro son igualmente importantes para los individuos que para los colectivos, y por tanto, lo son para el desarrollo de las sociedades modernas y para toda organización humana. Y la universidad de Puerto Rico se creó, con ese espíritu… ser un horizonte de futuro para los puertorriqueños y para PR. Hoy se están tomando pasos para destruir esa universidad.

Las metas fundacionales de la UPR eran múltiples y todas ellas asequibles.  Se le asignó, por ley, un 9.6% del presupuesto consolidado anual de PR. Ese 9.6% era una promesa… “hagamos lo que hagamos en este país, esta fracción la vamos a invertir en nuestro futuro colectivo. 9.6%, para la educación superior de nuestros hijos. 9.6% para la UPR”. ¿Qué facilita ese 9.6%? Lo primero que facilitó fue la contratación de los mejores profesores y de las personas mejor preparadas. Esto era importante para Puerto Rico, ya que en aquel momento éramos una economía bastante sub-desarrollada. Con el 9.6% fue como se educó y se formó a los ingenieros que diseñaron nuestras carreteras y las edificaciones de Puerto Rico, a los agrónomos, los abogados, los políticos, los médicos, los enfermeros y los maestros – en fin, a los actores y los planificadores que edificaron nuestra sociedad actual, que aún está en vías de desarrollo.

Lo segundo que facilitó ese 9.6% – que es igualmente importante que atraer a las mejores mentes para edificar el futuro del país – es que esa inversión permitió que los estudiantes (nuestras/os abuelas/os, tías/os hermanas/os hijas/os, sobrinas/os y nietas/os) estudiaran a un costo mínimo, casi nominal. Y eso fue muy importante. Les ofreció, a las clases desaventajadas, un horizonte de futuro económico que les permitía salir de la pobreza extrema. Por ejemplo, mis padres fueron así… mi padre pasó de la pobreza extrema que representaba ser hijo de una madre soltera que tenía otros cinco hijos más, y quien tenía que trabajar cosiendo dentro de su casa de madera en una maquinita Singer de pedal. Y él, pasaría de aquella condición a una condición mucho mejor estudiando en la UPR.  ¡Ese era el horizonte de futuro… salir de la pobreza! Pero se lograba salir de esa pobreza, porque no se endeudaban.

Por eso les quiero hablar del tipo de deuda en específico que se evitaban nuestros hijos con ese 9.6%. En el sistema legal y económico bajo el cual vivimos hoy en PR – el estadounidense – existen precisamente dos tipos de deuda que son esclavizantes. Son deudas que son irrenunciables. Ustedes conocen que el presidente de aquel país, Donald Trump, se ha ido a la quiebra en múltiples ocasiones. Es muy bueno, que ese individuo se haya podido desatar de sus malas deudas, porque si usted no puede descartar su deuda mala a través de un proceso de quiebra usted queda esclavizado a esa deuda, y no va a poder superarse de ahí. Queda permanentemente sirviendo en pago a perpetuidad. A eso le llaman “bondage” en inglés y es ilegal en muchos lugares de los Estados Unidos. Aquí era legal antes, y le llamaban la “libreta de jornada”. En ella se anotaba la deuda de la persona con un patrono o finca, y no podía abandonar esa finca hasta cancelar su deuda por medio de su labor o mano de obra. La quiebra, por tanto, es útil, y permite que la persona se libere legalmente de una mala decisión o deuda. Pero existen dos tipos de deuda a los que no se pueden renunciar a través del proceso de quiebra dentro de la ley estadounidense federal y una de ellas es, precisamente, la deuda estudiantil. Los préstamos estudiantiles federales no se pueden rechazar a través de procesos de quiebra. Son muy lucrativos, por tanto, para la banca americana que los emite y para los grandes intereses. Y nosotros por mucho tiempo le economizábamos a nuestros jóvenes ese tipo de deuda, y les evitamos entrar en ese estado de “bondage”, y por tanto ellos podían escapar fácilmente de la pobreza si estudiaban en la UPR. Ante el advenimiento de la inteligencia artificial y la robótica, esto será importante para el futuro de nuestros hijos: ellos deben poder educarse, permaneciendo libres de deuda y listos para luchar por re-educarse edad según sea necesario.

El segundo tipo de deuda que es así, que es irrenunciable, y que no quiero que quede sin mencionar, es la deuda del estado libre asociado de PR. Debo aclarar que no es así la deuda de los otros 50 estados de EEUU, porque en los otros 50 estados que constituyen la nación estadounidense ellos si pueden acogerse a la quiebra. Sin embargo, el estado libre asociado no puede acogerse a la quiebra por un decreto del congreso de EEUU. Ese decreto nos excluyó de algo que ellos disfrutan, y nos excluye porque nosotros no tenemos representación ni voto allí. Nuestra deuda, de acuerdo con ese decreto, es irrenunciable y por tanto estamos en “bondage” con una “libreta de jornada” moderna a perpetuidad. Llevamos bajo una Junta de Control Fiscal impuesta desde hace 10 años por aquel país sobre el nuestro para cobrar ese tipo de deuda. Esa Junta hoy pretende dirigir nuestro destino e impone un plan distinto a lo que plantean las leyes actuales de Puerto Rico en referencia a la UPR.

La decisión que va a hacer Puerto Rico en estos momentos es si vamos a seguir apostando a la Universidad de Puerto Rico invirtiendo un 9.6% de como lo estipula la Ley habilitante del sistema universitario, o si, por el contrario, vamos a “satisfacer” lo que nos exige la junta de control fiscal que es que dejemos de invertir ese 9.6% en la educación superior del país para transferir ese dinero a los bonistas y a los «colmillus». En violacion a nuestras propias leyes, hoy no invertimos ni un 5% en la UPR por imposición de una Junta de control fiscal nombrada por edicto y anti-democráticamente. Hoy se propone invertir menos aún, y cerrar 8 de los 11 recintos existentes, porque los colmillus y los bonistas tienen otro horizonte de futuro distinto al nuestro. El suyo es quedarse con todos nuestros recursos: nuestras carreteras, nuestras playas, nuestra agua del carso norte, nuestro cobalto* y nuestro cobre, nuestras infraestructuras eléctrica e hídricas privatizándolas, y sí, también… quieren nuestros recintos universitarios.  Por eso hoy ellos están tomando pasos para destruir la Universidad de Puerto Rico, y están sometiendo proyectos de ley a esos efectos – quiero decir con esto que quieren darle un color de legalidad a lo que ya iniciaron por decreto – e inundan los medios de comunicación del país con argumentos falsos que se reducen a una misma creencia o ethos:  La UPR no tiene vigencia ni en el presente, ni el futuro del país. ¡Mienten!

Es fácil demostrar que la UPR hoy si tiene un rol importante a pesar de que se le ha asfixiado fiscalmente en contravención a la ley, y a pesar de que se le ha aumentado las cuotas estratosfericamente a todos sus estudiantes (en casi un 300%). Dando un ejemplo a mínimos – quiero decir, reduciendo todo valor humano a lo económico – la UPR representa un freno al aumento de cuotas en otras instituciones. Las instituciones académicas privadas en PR no pueden subir sus cuotas muy por encima de lo que está cobrando actualmente la UPR, que ya es mucho. Hoy algunas de esas universidades privadas cobran más del doble que la UPR. En ausencia de la UPR, el mercado de la educación superior en PR sería tan costosa como el de los EEUU continentales, que es el mercado de referencia aquí en la colonia. En EEUU, el precio promedio de la matrícula de bachillerato es de $38,000 dólares anuales y el de la UPR hoy es $5,700 dólares. Hoy no pueden aumentar el precio a esos niveles de EEUU – y endeudar a nuestros hijos con ese nivel de deuda – porque existe la universidad de Puerto Rico proveyendo mayor calidad a un costo menor. A los “prestamistas” les gustaría eso, quieren endeudar a cada estudiante desde el inicio de su vida laboral con $152,000 dólares (38,000×4 = 152,000). Cito a un artista egresado de la UPR, y a su co-autor quien es médico, “nos quieren mansos, pobres y brutos**”… – pero le añado muy respetuosamente – y endeudados. Pero eso no lo pueden a lograr mientras exista la UPR y por eso desdeñan y destruyen su imagen sistemáticamente en los medios de comunicación locales.

Si ampliamos mínimamente el marco de los ejemplos, otro aspecto relacionado al futuro del país y que no debe quedar sin mencionar es que desde las universidades del mundo es de donde emergen, en otros países, los nuevos movimientos económicos y políticos que se están formando en el mundo. A esto también le temen, los amigos de lo ajeno. Por ejemplo, de la Universidad Complutense en Madrid surgió el grupo Podemos. De otra universidad, en México, salió la estructura formativa que apoyó a Morena – el nuevo partido político en el poder en México – que desbancó al PRI y al PAN (los dos partidos que se alternaban el poder en México por muchos años). Por todo esto, la UPR es relevante para la creación del futuro que el pueblo de Puerto Rico merece – Un futuro diferente, más próspero, más sano, más libre. No podemos darnos el lujo de seguir equivocándonos. El futuro y el desarrollo económico y social de Puerto Rico será muy complejo, pero lo será aún más si no protegemos nuestra Universidad. Yo voy a hacer todo lo que pueda, a esos efectos.

*Junto a Cuba, Puerto Rico tiene algunos de los depósitos más grandes de Cobalto en America y carece de un Instituto dedicado al estudio de sus usos y aplicaciones.

El autor es profesor en UPR – Recinto de Universitario Mayagüez