Paulo A. Rodríguez Aponte
Hace varios años, en el 2019, cuando aún cursaba el bachillerato en Estudios Hispánicos en la IUPI, me incliné por prestarle mayor atención al cine como medio de creación artística. En algún momento acudí a una proyección de la película Code Unknown (2000) del cineasta austriaco Michael Haneke, en la ya clausurada tienda de ropa antigua Johnny & June, en la Avenida Fernández Juncos en Santurce, donde tuve la oportunidad de ir a una muestra independiente de cine por primera vez en un espacio alternativo que no era la sala común de Caribbean Cinemas.
Esto generó interés en cursar materias en teoría y creación cinematográfica, lo me llevó de intercambio estudiantil a la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, no sin antes participar de las protestas masivas de ese verano que culminaron en una victoria momentánea para muchos. Buscando ahondar en mi inclinación por el séptimo arte, aprendí que allí igualmente habían espacios alternativos que presentaban películas, y en algunos casos, las discutían.
Comencé a acudir al Cine Club Kowalski los martes y al Cine Club La Garra los jueves, este último implementando la dinámica de discusión abierta a partir de las películas presentadas esa noche. En el espacio, que era una gran casa de circo donde se ensayaban malabaristas locales, se vendía sopa y empanadas de lentejas, acompañadas por un vino tinto que se disfrutaban sobre los colchones de gimnasia mientras se veían y tenían las discusiones de las películas. Al final de mi morada por la capital argentina, me reuní con las compañeras coordinadoras de La Garra, Miranda y Lucero, para entender mejor el funcionamiento del cine club y expresar mis intenciones de exportar el proyecto hacia Puerto Rico.
En febrero del 2020, de vuelta en la isla, estaba por iniciar la primera proyección del antes llamado Cine Club Amigos en el espacio Pública en la Avenida Ponce de León, cuando cae la pandemia del COVID-19.
Tres años más tarde, en agosto del 2023, nace el Cine Club Caribe formalmente, utilizando un proyector y bocinas prestadas, operando desde el Módulo de Mejoramiento Comunitario (MMC) en Río Piedras donde fungía como gestor cultural asociado.
Comencé a proyectar y discutir películas con el filme de la DIVEDCO, Los Peloteros (1951) de Jack Delano. Asistieron 15 personas a la primera proyección. La discusión se generó a partir de la importancia de este filme, el proyecto de la División de Educación a la Comunidad, y la trama que tanto nos entretuvo y educó sobre el Puerto Rico de aquel entonces.
Para la segunda proyección, decidí presentar La Familia de Camello (2004) del cineasta boricua Ari Maniel Cruz. Sin expectativa de lograr su contacto, el compañero del proyecto Cine Nuestro, Gabriel Berdecía, etiquetó al director en una publicación en las redes sociales que promocionaba la presentación.
Antes de culminar la presentación, apareció sorpresivamente el director con su pareja, la actriz Julieta Rodríguez, lo que nos llevó a dialogar sobre la producción de esta película, ahondando en la discusión temática y técnica del cine. Esto abrió el espacio a la intervención de los cineastas puertorriqueños para conversar sobre sus proyectos y que el público interactúe con ellos, cementando un motivo importante para el funcionamiento y desarrollo del Cine Club.
Posterior a esto, las presentaciones persistieron de manera bisemanal, presentando clásicos como Maruja (1959, O. Orzabal), Chona: La Puerca Asesina (1990) y La Guagua Aérea (1993) de Luis Molina y el documental Seva Vive (2011, F. Serrano), ampliando una selección de películas puertorriqueñas que no estaban disponibles en las carteleras corrientes.
Considerando la importancia de presentar cine hecho a nivel global, me llevó a programar carteleras semanales con dos películas puertorriqueñas y dos internacionales, todos los miércoles a las 7:30 p.m., sosteniendo siempre una discusión a posteriori de cada proyección, iniciando en enero del 2024.
Ese año presentamos alrededor de 40 películas y contamos con diversos invitados/as, incluyendo: Isla Chatarra (2007, Karen Rossi), Emergencia: Un Documental sobre Superaquello (2016, Gisela Rosario), Luisa Capetillo: Pasión de Justicia (1993, Sonia Fritz), Julia Todo En Mi (2002, Ivonne Belén), 12 Horas (2001, Raúl Marchand), La Operación (1982), Cocolos y Rockeros (1992) y I’m Not Sorry For What I Did: Historia de Rafael Cancel Miranda (2021), todas de la documentalista Ana María García. Además, presentamos el documental Cities On Speed: The Bogotá Change (2009, Andreas Dalsgaard) donde contamos con la participación del candidato a la alcaldía de San Juan por el Movimiento Victoria Ciudadana, Manuel Natal, de cara a las elecciones de ese año.
El espacio del Cine Club Caribe se había vuelto uno de posibilidades políticas, ampliando las discusiones más allá del cine, y reconociendo la viabilidad de conversar sobre asuntos relacionados a nuestra historia y contexto colonial. La continuidad y consistencia del proyecto logró aglutinar un grupo de personas que asistían semanalmente al espacio a consumir y conversar acerca de las películas que se presentaban, creando una comunidad de aficionados, donde se entablaron relaciones interpersonales y de afectos, que redundaron posteriormente en la creación de proyectos artísticos.
En el 2025 decidí trasladar operaciones a La Escuela de Teatro, frente a la Plaza de la Convalecencia en Río Piedras, donde reanudamos las proyecciones con dos documentales de Ana María García, Tax Paradise (2024) y Manual Para Robarse Las Elecciones (2024). Sostuvimos una cartelera entre enero y mayo, destacando temas de Sociedad, Historia, Teatro, Ecología y Literatura. Presentamos Las Carpetas (2011, Maite Carbonell), El Clown (2006, E. Rodriguez y P. Adorno) y Todos Íbamos a Ser Reyes (2020, Marel Malaret), ampliando las conversaciones sobre el cine y su rol en el presente puertorriqueño. En junio colaboramos con el proyecto Feria Calle en el Festival de Arte y Basura en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) para una proyección de diversos materiales relacionados al uso y reuso de la basura, en pro del festival que pretende crear conciencia y generar entretenimiento mediante el uso de la basura.
Actualmente estamos coordinando presentaciones en la Casa Cultural Ruth Hernández Torres en Río Piedras, donde recientemente proyectamos La Pecera (2023, Glorimar Marrero Sánchez) y Agricultores del Mar (2025, Juan Carlos Dávila) a favor de la discusión sobre Vieques, la lucha contra la Marina de Guerra de Estados Unidos, y líderes como Ismael Guadalupe y Carlos Zenón.
Concedo y reconozco que el Cine Club Caribe tiene varias funciones, tanto de proyectar películas no accesibles para un público general, pero que además se cree un tercer espacio para que la ciudadanía converse críticamente sobre el arte y logren crear comunidad que aporte positivamente al desarrollo de sus intereses. Igual y no menos importante, busca que se fomente el cine como medio artístico para generar diálogos sobre asuntos políticos, históricos y culturales.
Para enterarse de nuestras carteleras pueden buscar el Cine Club Caribe en Instagram y Facebook.








