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NaciÓN

Plan B Independencia: Intervención ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (2026)

Hacemos un llamado directo al gobierno de Estados Unidos, pues hoy tiene la oportunidad histórica de resolver simultáneamente varios problemas: poner fin al régimen colonial, reducir los costos económicos asociados a la dependencia territorial y cerrar, de una vez y por todas, la posibilidad de la anexión de Puerto Rico, una alternativa que amenaza con quebrantar la cohesión interna de los Estados Unidos.

Por eso hoy proponemos al gobierno estadounidense y al Presidente Trump adoptar una medida concreta e inmediata: la emisión de una Orden Ejecutiva presidencial que reconozca el derecho del pueblo de Puerto Rico a la independencia y establezca un proceso formal de transición ordenada hacia la independencia.

Esta Orden Ejecutiva debe disponer la renuncia de los Estados Unidos al Tratado de París de 1898, iniciar la transferencia de la soberanía al pueblo de Puerto Rico y detener los actuales procesos de remilitarización, que no benefician a Puerto Rico ni a Latinoamérica y el Caribe, y tampoco a Estados Unidos.

Asimismo, debe establecer el marco para la negociación de acuerdos bilaterales sobre la deuda, la ciudadanía, el comercio y la defensa, permitiendo sustituir gradualmente la dependencia colonial por un proyecto nacional de desarrollo.

La necesidad de una medida de esta naturaleza surge de dos realidades que ya no pueden ignorarse.

Primero, nos preocupa que ciertos sectores del Partido Demócrata utilicen el futuro de Puerto Rico como objeto de cálculos partidistas. Existe la posibilidad de que intenten forzar la anexión si obtienen una mayoría legislativa en las elecciones de medio término y eventualmente la presidencia. La anexión no constituye una solución descolonizadora y sólo serviría para profundizar las tensiones internas que ya afectan a los Estados Unidos.

Segundo, en Puerto Rico nos encontramos ante una crisis y coyuntura histórica excepcional. El régimen colonial ha agotado toda capacidad para sostenerse: perjudica tanto a Puerto Rico como a los Estados Unidos y alimenta una élite política corrupta cuyos privilegios dependen precisamente de la continuidad de la colonia.

Por ello, la independencia ya no constituye únicamente una aspiración moral o ideológica: es la única alternativa viable para superar la crisis colonial. En 2024 alcanzó el mayor respaldo de su historia y el movimiento independentista obtuvo resultados electorales sin precedentes.

Las crisis excepcionales requieren respuestas excepcionales.

Por eso reiteramos nuestro llamado al Presidente Donald Trump para que emita la Orden Ejecutiva mencionada anteriormente.

La independencia constituye la solución que sirve mejor a los intereses tanto del pueblo de Puerto Rico como también al de Estados Unidos.