Marla Pagán Mattos
Llegó como una invitación de Willy Wonka, solo que sin el billete dorado y sin las letras pequeñas de un siniestro contrato. Llegó en la forma de un correo electrónico anunciando que la estudiante ha sido seleccionada para participar de Un Verano Contigo: Talleres de Arte. Este programa, coordinado por el equipo de la Good Bunny Foundation, ofrece otros 3 talleres de verano adicionales. Estos son talleres de música, deportes y un programa piloto que inició este año de diseño de modas. Durante las semanas del 7 al 18 de julio, Good Bunny Foundation coordinó la tercera edición de los talleres dirigidos a estas especialidades para estudiantes puertorriqueños entre las edades de 12 a 17 años.
Con una presencia mediática modesta, Good Bunny Foundation se ha dado a conocer por ser un proyecto asociado con las iniciativas de Benito Martínez, aka Bad Bunny. Este verano de 2025, los talleres coincidieron con la histórica residencia que el artista y su equipo han preparado en Puerto Rico. Según la página web de la Fundación, la misma se creó a partir de 2018 con la misión de “impulsar a niños y jóvenes de sectores con recursos limitados en Puerto Rico a desenvolverse en la música, las artes y el deporte”.
Este año, Un Verano Contigo invitó a un poco más de 300 estudiantes para participar de los talleres. Además, el equipo anunció que en esta tercera edición de los talleres los mismos se llevarían a cabo en un mismo lugar, en la Universidad de Sagrado Corazón. Un dato para destacar es que por primera vez integra a estudiantes de municipios fuera del área metropolitana tales como Fajardo, Yauco, Cayey y Humacao, en el estreno de una “residencia estudiantil” que incluye hospedaje para estos estudiantes, según Elizabeth Barreto Ortiz, Directora de Un Verano Contigo: Talleres de Arte. Hasta el momento, la participación en los talleres ocurre a partir del acercamiento que el equipo coordinador hace a una selección de escuelas donde solicitan que las maestras recomienden a estudiantes. De esas recomendaciones, el equipo hace un escogido. Los padres y madres no tuvimos acceso a conocer los criterios de selección. A pesar de la limitación de esta información, los talleres transcurrieron de manera ordenada, segura y responsable.
Para algunos, estos talleres parecerían propios de un campamento de verano que incluía dos camisas de uniforme y materiales sin costo para los participantes. Entre los materiales se incluyeron un ipad con un stylus, un bulto Adidas, una botella de agua con el logo de los talleres, entre otros. Lo más importante de los talleres se concentró en las experiencias proporcionadas por artistas, diseñadores, entrenadores, músicos, gestores culturales, líderes comunitarios y educadores con una consecuente trayectoria de colaboración y quehacer en Puerto Rico.
Solo puedo comentar sobre los talleres de arte, los cuales celebro por la variedad de medios y por su conceptualización. Muchos, inspirados por Dtmf y el lema de No me quiero ir de aquí, organizaron sus talleres a partir de motivos asociados a la residencia. “Archipiélago cerámico” y “Ejército de cangrejos” de Nitzayra Leonor Canales Dalmau, por ejemplo, invitó a los estudiantes a generar propuestas de cerámica que obligaban a pensar sobre la geografía y culturas de Santurce y el Caribe. “Ancestralidad en la naturaleza caribeña”, el taller de pintura de Rafique, o “Con encanto y con primor”, taller de pintura al óleo de Jaime Rosa, entre otros, ejemplifican el interés por generar un ejercicio de imaginación y creación que obligó a los estudiantes a pensar en sus historias, sus circunstancias, su relación con ideas sobre Puerto Rico y el Caribe, tal y como parece que la residencia de Bad Bunny ha provocado en un fenómeno de carácter intergeneracional.
Entre los artistas que dirigieron talleres de arte se encuentra una cepa de creativos comprometidos con su campo y la colaboración, ofreciendo un modelaje ante lo que promete ser una nueva generación de artistas en Puerto Rico. Entre los artistas colaboraron Nitzayra Leonor Canales Dalmau, Rosa Colón Guerra, Jaime Rosa, Madelise Ríos Medina, Javier Moreno, Rafique, Mari Robles López, Marcos de Jesús Carrión, Tania M. González Justiniano, Mya Pagán, Rosenda Álvarez Faro, entre otros. Todos estos artistas se destacan no solo por sus destrezas en sus medios de expresión, sino que integran una mirada crítica, conciencia social y compromiso con el carácter transformador del arte.
En estos momentos, cuando mucha de la conversación cultural se concentra en temas de celebridades, influencers, acceso a “merch”, además de la precariedad nuestra de cada día, Puerto Rico debe darle la bienvenida a esta iniciativa. Hacia el cierre de los talleres se prometió una “sorpresa especial”. Creo que todos esperaban celebrar y agradecer a don Benito, quien dejó a todos alborotados al no presentarse; alborotados, sí, pero inspirados.
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