Respuesta del Caucus Claustral y el Caucus Estudiantil del Senado Académico del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico a la ‘carta abierta’ de la Presidenta Zayira Jordán Conde a TODA LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA del 27 de marzo del 2026
Las palabras sólo adquieren validez cuando van acompañadas de acciones que las respalden. En ese sentido, no podemos dejar de señalar las múltiples contradicciones presentes en la carta abierta de la presidenta Zayira Jordán Conde a la Comunidad Universitaria de la UPR del 27 de marzo de 2026.
En su comunicación, la presidenta plantea la necesidad de canalizar un proceso de cambio “desde el respeto y el diálogo” y afirma que este no debe darse de espaldas a la comunidad universitaria, sino mediante la escucha activa, la apertura y la voluntad genuina de atender los planteamientos. Sin embargo, dichas expresiones contrastan profundamente con las acciones recientes: la destitución de los rectores de los recintos de Río Piedras y Mayagüez, así como la solicitud de renuncia a otros rectores del sistema, realizadas de manera simultánea, sin explicaciones claras y sin propiciar los espacios de diálogo que ahora se invocan. Este proceder, lejos de fomentar confianza, debilita los principios que se alegan defender, por lo que reiteramos nuestro firme repudio a dicho proceso. Además, estas acciones ponen en riesgo la acreditación de los recintos de la UPR puesto que la agencia acreditadora Middle States Commission on Higher Education en su Estándares de Acreditación y Requerimientos de Afiliación (14ta Edición), Estándar VII de Gobernanza, Liderazgo y Administración, Criterio 2f, claramente indica que la Junta de Gobierno debe “nombrar y evaluar periódicamente el desempeño del CEO de cada recinto” (CEOs =. Rectores(as) de los recintos) y eso no se hizo previo a la destitución de los rectores.
La presidenta sostiene que las decisiones tomadas no responden a la improvisación ni a intereses ajenos a la institución, sino a una realidad que exige acción. Si esto es así, corresponde explicar dichas determinaciones de forma ordenada, transparente y justa, utilizando los mecanismos establecidos en la Ley Universitaria y en el Reglamento de la Universidad de Puerto Rico. La negación a participar de ese proceso a pesar de que repetidamente diferentes sectores han solicitado ese espacio de diálogo mina la confianza de nuestra comunidad ante estas frases que a todas luces son vacías.
Por otro lado, se indica que los nuevos rectores deberán establecer como prioridad un diálogo abierto, directo y continuo con sus comunidades universitarias. Siempre hemos defendido la importancia de ese principio; pero un diálogo requiere estar dispuestos a escuchar a la comunidad a la que se pretende dirigir, reconociendo que es esa comunidad la que conoce sus retos y fortalezas. El liderazgo efectivo logra que la comunidad sea partícipe de las decisiones que afectan su futuro. La responsabilidad primaria de explicar, rendir cuentas y sostener diálogos también recae en la máxima autoridad ejecutiva de la institución. El liderazgo auténtico exige no sólo tomar decisiones, sino también discutirlas públicamente con transparencia y apertura.
Cabe señalar además que los Senados Académicos de los distintos recintos, junto con la Junta Universitaria, se han expresado reiteradamente mediante certificaciones formales sobre sobre la falta de capacidad de la actual administración para liderar adecuadamente la institución. Esto, luego de reiterados intentos de solicitar reuniones en donde la presidenta no fue capaz de contestar preguntas, ni permitía que los funcionarios que sí podían contestar estuviesen presente, además de censurar sectores y cerrar reuniones arbitrariamente. Este historial demuestra que la comunidad universitaria no ha sido escuchada de manera efectiva.
Finalmente, aunque la presidenta convoca a compartir un mismo propósito en favor del bienestar y el futuro de la Universidad de Puerto Rico, lo cierto es que su visión sobre estos conceptos no ha sido claramente articulada. Más aún, sus acciones recientes generan serias dudas sobre si dicha visión está alineada con el proyecto de país que representa nuestra Universidad.
Coincidimos, no obstante, en un principio fundamental que debe regir dentro de la UPR: en la Universidad de Puerto Rico el derecho a pensar distinto, a cuestionar y a expresarse libremente no sólo se respeta, sino que constituye la esencia misma de nuestra institución. Reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la defensa de ese derecho y con el fortalecimiento de una universidad verdaderamente participativa, transparente y al servicio del país.
Es importante que entre todos estos acontecimientos y la desinformación que persiste en la consciencia mediatica seamos cautelosos al momento de buscar información sobre los acontecimientos del Recinto de Río Piedras. Es para nosotros importante exhortar a la comunidad universitaria y al pueblo de Puerto Rico buscar información directamente en las páginas y/o redes sociales de los distintos gremios, colectivos y cuerpo de deliberación que representan a nuestro recinto. Entre ellos, el Consejo General de Estudiantes (CGE-UPRRP), la Asosiación Puertoriqueña de Profesores Universitarios(APPU), la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND), el Senado Académico del Recinto de Río Piedras y la Junta Administrativa del Recinto de Río Piedras.



