Destinada al fracaso la nueva Doctrina Donroe

33

 

Especial para En Rojo

Con la denominada Doctrina Donroe del actual presidencia Donald Trump, el “corolario” que combina el nombre de pila de Trump con la histórica Doctrina Monroe del presidente James Monroe durante su séptimo mensaje anual al Congreso el 2 de diciembre de 1823, aumentan exponencialmente los riesgos para Estados Unidos de involucrarse en un conflicto bélico.

Siendo la Doctrina Monroe originalmente un principio de la política exterior de Estados Unidos que proclamaba cuando varias naciones latinoamericanas acababan de obtener su independencia de España y existía el temor de que otras potencias europeas intentaran restablecer el control colonial en América, su posterior desvirtuacion encierra rampantes y díscolos propósitos imperialistas.

En un reciente artículo, Brandan P. Buck, investigador de política exterior en el Cato Institute y exoficial de inteligencia estadounidense, rememora que desde Herbert Hoover y su famosa «gira de buena voluntad» por América Latina, hasta la ‘Política del Buen Vecino’ del otro presidente Roosevelt, Franklin Delano Roosevelt, Estados Unidos finalmente aprendió que la intervención militar en en el hemisferio americano no era una buena idea.

«Entre el alarde actual se pierde el hecho de que muchos de los que llevaron a cabo políticas intervencionistas estadounidenses luego las consideraron errores. Sería prudente escuchar su experiencia, en lugar de dejarse llevar por una nostalgia infundada», señala el experto.

Añade que con la línea actual, «Mientras la administración Trump mantenga objetivos maximalistas en Venezuela y una visión ambiciosa y sin restricciones sobre su papel en el hemisferio occidental, seguirá creando y respondiendo a incentivos para enredos innecesarios y poco productivos», apunta al considerar prudente que la administración «se resista a una política exterior basada en la nostalgia».

Al modo de ver de los expertos en política internacional. contrario a tener el efecto de prevenir la intervención militar de otras potencias en el hemisferio americano y en Occidente, la Doctrina Monroe y su nuevo corolario, la Doctrina Donroe, que yo prefiero bautizar como la Doctrina Trumproe, lo que intenta no es otra cosa que imponer la hegemonía estadounidense.

La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump quiere imponer el designio imperialista de Estados Unidos y obligar a hacer lo que la política exterior estadounidense indique sobre cualquier asunto que surja.

Bajo la actual presidencia de Trump, Estados Unidos denota una predisposición depredadora en sus tratos comerciales con otros países y no hay indicios algunos de cooperación. Se recurre a las amenazas para conseguir lo que Estados Unidos quiere, sin bilateralidad en las negociaciones. La concomitancia de ello es que si Estados Unidos interfiere en las economías de sus vecinos, entonces tendr’ia que hacerse responsable de las condiciones económicas bajo su injerencia.

El prohibicionismo comercial de Washington no ofrece alternativas, al exigir a los países latinoamericanos que no compren productos chinos o rusos, que a veces son más baratos, con transacciones negociadas bajo condiciones favorables al comprador y de mejor calidad que los estadounidenses.

No parece haber bajo la presidencia de Trump la disposición de Washington a hacer inversiones de capital para mejorar las infraestructuras de los países latinoamericanos del llamado traspatio de Estados Unidos bajo los parámetros de bilateralidad y cooperación que lo hace China, por ejemplo, con el objetivo de sacar a la región de la pobreza; una región que constituye la vecindad de la mayor potencia económica del mundo, pero empobrecida.

Lo que Estados Unidos hace al presente es culpar de sus problemas a los inmigrantes y refugiados de Latinoamérica y matar sus sueños de una mejor vida y progreso con cierre de las fronteras y masivas deportaciones.

 

El autor es periodista.