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El planeta tierra que todxs queremos conservar

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En Rojo

El 22 de abril se celebra el 56 aniversario del día del planeta tierra. Gaylord Nelson, senador demócrata progresista del estado de Wisconsin junto a Denis Hayes son los propulsores de esta conmemoración que comenzó con un “teach-in” en miles de universidades a través de los Estados Unidos como una manera de hacer consciente a todxs los habitantes de este planeta de la importancia de cuidar nuestro aire, mares, cuerpos de tierra, fauna y flora tanto para conservarlos como para protegerlos. Este movimiento universitario de 1970 también estuvo ligado a detener el bombardeo de Camboya y Vietnam por el gobierno de Richard Nixon.

Quizá el peligro mayor de nuestro ambiente ha sido la explotación del petróleo, un recurso natural no renovable. Ante la adicción, al parecer sin remedio, de los individuos poseer autos y otras maquinarias y la riqueza imparable de los dueños de esos pozos de petróleo y, por lo tanto, el poder que ejercen en las economías mundiales parece imposible detener el deterioro de nuestra capa de ozono y los giros de temperaturas que desafían pronósticos y patrones. Si añadimos los desperdicios químicos y los materiales no desechables que contaminan todo nuestro medioambiente, además de la destrucción de aves, plantas, bosques, vida marina y silvestre por una población desenfrenada, la defensa de este planeta es un llamado urgente. No voy a comentar todos los reversos de las leyes aprobadas por la 1era y 2nda administración del innombrable aspirante a rey y Papa que ha decimado la Agencia de Protección Ambiental. Prefiero comentar varios filmes de ficción donde la propuesta para crear conciencia y ser proactivo son parte esencial de su narrativa.

El periodismo investigativo y los casos legales contra empresas y gobiernos que causan la mayoría de los daños al ambiente y los habitantes son las historias narradas en el cine de ficción.  Comienzo con un filme que debe ser obligatorio cuando gobiernos y empresas celebran los incontables beneficios del poder nuclear. A pesar de haber agencias que se supone supervisen muy cuidadosamente estas plantas—al igual que cualquier inversión que genera tanto dinero—siempre hay un atajo/shortcut para burlar esas reglas. The China Syndrome de 1979, co-escrito y dirigido por James Bridges y protagonizado por Jack Lemmon, Jane Fonda y Michael Douglas, es la historia de una mujer periodista que se cansa de cubrir tan solo “asuntos de mujer” (lo que los periodistas llaman noticias blandas) y mientras cubre los supuestos beneficios de la energía nuclear es testigo de un accidente en la planta y decide entonces investigar el incidente. Vemos cómo niegan la verdad y cómo intimidan a trabajadores y a los propios periodistas para que no se haga público la noticia.

Silkwood de 1983, dirigido por Mike Nichols, co-escrito por Nora Ephron y protagonizado por Meryl Streep, vuelve a poner la mirilla en los peligros de la energía nuclear pero esta vez en el peligro a los trabajadores que bregan con plutonio. Nuevamente la empresa busca atajos para obtener la ganancia más grande posible aun poniendo en peligro la potencial contaminación de sus empleados. Cuando una de las trabajadoras, Karen Silkwood, decide investigar y luego denunciar esta ilegalidad, es amenazada y luego desaparecida. La historia se basa en hechos reales.

A Civil Action de 1998, escrito y dirigido por Steven Zaillian, basado en un libro de Jonathan Harr, y protagonizado por John Travolta y Robert Duvall plantea las acciones legales que una comunidad de bajo ingreso puede traer contra los dueños de una fábrica de cuero que ha contaminado el agua y como resultado ha causado enfermedades terminales como leucemia. Probar causa y efecto es muy difícil, especialmente si la parte demandada cuenta con poderosos abogados. Sabemos esto muy bien en Vieques con el desproporcionado nivel y casos de cáncer que la Marina y el gobierno de EU rehúsa aceptar como responsables.

Erin Brockovich del 2000, dirigido por Steven Soderbergh y basado en la vida de la mujer del título, interpretada por Julia Roberts, también se basa en una demanda que presenta una pequeña firma de abogados, donde Erin consigue trabajo como asistente legal y hace toda la investigación. Nuevamente es la contaminación del agua y sus consecuencias para la comunidad. Vemos cómo Erin logra persuadir a estas familias a no temer a las grandes empresas y luchar por el bienestar y la salud de su familia.

Syriana de 2005, dirigido por Stephen Gaghan y protagonizado por dos conocidos ambientalistas, George Clooney y Matt Damon, se basa en la codicia del petróleo que enriquece a un grupo privilegiado mientras mantiene a la gran mayoría de la población en la pobreza, o el subempleo, o la simple explotación de trabajadores y mujeres. Aquí, los inversionistas y dueños de las compañías estadounidenses que explotan estos yacimientos están dispuestos a sobornar, cometer perjurio, implicar a otros, violar todas las leyes para adueñarse de la mayor parte de la producción petrolera. El filme nos traza líneas que cubren un territorio sin límites de personas que se benefician del petróleo: los trabajadores migrantes, las familias gobernantes de estos países que siguen asegurando su riqueza a expensas de un pueblo mantenido en la pobreza y la supresión de la mujer; los pequeños negociantes que logran acomodarse con los grupos correctos y de pronto sus finanzas toman un vuelo inesperado.

Ya que mencioné a Matt Damon destacó 4 de sus filmes que plantean temas de preservación ambiental. Hereafter, de 2010 y dirigido por Clint Eastwood comienza con el tsunami que arrastró el Océano Indico el 26 de diciembre de 2004. Contagion de 2011 dirigido por Steven Soderbergh, sigue la trayectoria de los contagiados de un virus desconocido según los investigadores y contextualiza el comportamiento, las opiniones y decisiones de los familiares afectados, los administradores y oficiales de la salud, las agencias gubernamentales y los intereses neoliberales de las farmacéuticas. We Bought a Zoo, también de 2011 y dirigido por Cameron Crowe, es el intento de un padre viudo de relacionar a sus hijos con la naturaleza. Promised Land de 2012, dirigido por Gus Van Sant y co-escrito por Damon trata de un vendedor de una compañía de gas natural que se aprovecha de la precariedad económica de una comunidad para comprar terrenos y así extraer ese gas supuestamente limpio a través de fracking o fracturación hidráulica que contamina el agua en el proceso.

El original Avatar, de 2009, escrito y dirigido por James Cameron, es una mirada futurista a un tiempo y lugar que quedó protegido por la naturaleza a pesar de las armas destructivas del poder militar y empresarial utilizadas para dominarlo todo. A pesar de las amenazas y los ataques continuos, este filme es una celebración de los sentidos, de la fusión de colores, del verdor de los árboles milenarios, de la vida en comunidad, de la muerte como otra etapa de una existencia tan efímera como permanente ya sea en la tierra o en su regreso a su origen.

Termino con También la lluvia de 2010 y El olivo de 2016, ambos de la española Icíar Bollaín son historias que traen la realidad del deterioro y destrucción de nuestro medio ambiente en un mundo tan acelerado que no tiene tiempo de pensar en las consecuencias a largo plazo.  En la 1era, Sebastián es un director que junto a su productor Costa han escogido filmar en Bolivia por los bajos costos de producción. El gran problema que surge es que el protagonista—un indígena de la región de Cochabamba—es también un activista por el derecho del pueblo al agua. Mientras empresas y gobierno quieren privatizar lo que debe ser libre para todos, Daniel organiza a la gente para reclamar lo que es suyo por derecho propio. En El olivo una joven se da a la tarea de rescatar un olivo milenario que su familia vendió para reinventarse como empresarios y dejar atrás ese mundo agrícola del abuelo.

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