Exigen paz para el país en medio de remilitarización

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CLARIDAD

 

Múltiples colectividades se dieron cita a la entrada principal de la base militar más grande en el país

Bajo el estruendo de aviones militares que despegaban y aterrizaban en la pista aérea de la base Roosevelt Roads, distintos grupos acudieron, el sábado pasado, al llamado de Madres contra la Guerra para expresar su rechazo a la reocupación militar del país.

Para Sonia Santiago Hernández, fundadora de la organización, la milicia “adormeció” sus actividades en Puerto Rico luego de las manifestaciones que desembocaron en la salida oficial de la Marina en Vieques y Ceiba. Empero, la líder arguye que la huella y presencia del ejército persisten en varias partes del archipiélago.

“Tenemos una nefasta historia. De Puerto Rico, salieron a ocupar a Guatemala en el 54, que sacaron a Jacobo Árbenz, que era un presidente democráticamente electo, solamente porque él quería hacer una reforma agraria… Definitivamente, la reocupación activa de todas estas instalaciones lo que denota es la bota del imperialismo estadounidense en Puerto Rico”, declaró Santiago Hernández a CLARIDAD.

Del mismo modo, la activista recordó los intereses económicos que siempre rigen los conflictos geopolíticos de los Estados Unidos, como la narrativa actual de que Venezuela opera, bajo la presidencia de Nicolás Maduro Moros, como un narcoestado. Ante ese cuadro, Santiago repudió los intereses que han impulsado a EE. UU. a librar guerras contra países como Venezuela e Irán bajo pretextos falsos.

“Las mentiras y patrañas que dijeron cuando mi hijo estuvo en la guerra de Irán, de que supuestamente iban a salvar vidas porque Irán tenía armas de destrucción masiva, resultaron totalmente falsas. No había tal cosa como armas de destrucción masiva. Y ahora, en Venezuela, tenemos una situación de que supuestamente hay drogas. Mentiras. Lo que está pasando en Venezuela es exactamente lo que pasó en Irán”, continuó Santiago Hernández.

Con relación a la intervención estadounidense en América Latina, Madres contra la Guerra coincidió con Trabajadores y Estudiantes Comunistas por el Cambio Social (TECC), quienes recordaron “el largo historial” injerencista de los EE. UU. en todo el mundo. Particularmente, sostuvo la organización, en la región que considera su “patio trasero”.

“Como un intento de preservar y salvar al imperio en decadencia, se ven obligados una vez más a recurrir a estas tácticas de intimidación neofascista y de ocupación, exponiendo así su verdadera cara de hipocresía con su doble moral y su supuesta lucha por la democracia, que no es otra cosa que defender los intereses exclusivos de las empresas norteamericanas”, expresaron por escrito.

Además de petróleo, Madres contra la Guerra destacó la riqueza mineral que subyace en el suelo venezolano, recursos que nutren la industria armamentista estadounidense. De acuerdo con otros manifestantes, es el mismo apremio de los EE. UU. por materia prima que acaba saldando terrenos polucionados, como Roosevelt Roads.

Entre otros efectos, el grupo recordó que las bases militares como Roosevelt Roads o Ramey  –en Ceiba y Aguadilla, respectivamente– contaminaron la tierra donde operaron con mercurio, plomo, solventes industriales, explosivos y asbesto. Cada uno de estos químicos o materiales puede aumentar la incidencia de cáncer, provocar daños neurológicos, complicaciones durante embarazos y se percolan a los humedales y acuíferos de la zona.

“Dañando las tortugas marinas, llegando hasta el océano, dañando toda la vida marina. Cuando la gobernadora dice que no hay problema, de que a las aves y anfibios no les hacen daño, ella miente. Tenemos que denunciar esta situación, que no es otra cosa que una preparación bélica. Hay que denunciar también la guerra psicológica que han declarado en el Caribe, asesinando a más de 80 personas inocentes. Decimos inocentes porque existe la presunción de inocencia”, agregó Santiago Hernández.

Piquete en Roosevelt Roads. Fotos suministradas por el autor

Y sobre las decenas de cabezas que coreaban, al son de bongós, cencerros y maracas, consignas como “No vendrán a los jóvenes alistar”, “Si quieren aventurar, que se acuerden de Vietnam”, tres aviones militares tronaron por entre el cielo nublado, irrumpiendo, de acuerdo con los manifestantes, los patrones migratorios de las aves locales. Poco después, una llovizna acompañó a los truenos armados.

A modo de paliación, Madres contra la Guerra exige:

  1. El cese inmediato del uso de Puerto Rico como plataforma para intervenciones militares, incluyendo cualquier preparación ofensiva contra Venezuela u otro país soberano.
  2. Transparencia absoluta en todas las operaciones militares, incluyendo una explicación pública del cierre del espacio aéreo entre Vieques y Ceiba.
  3. La publicación inmediata de todos los estudios ambientales actualizados sobre la contaminación en Roosevelt Roads.
  4. La remediación completa de suelos, aguas subterráneas y ecosistemas afectados.

“Puerto Rico nunca le ha declarado la guerra a ningún país, sin embargo, más de 200,000 boricuas han guerreado en guerras estadounidenses. A los militares les exhortamos a acogerse a la objeción por conciencia, derecho legal. Les podemos orientar. Más de 1,000 han muerto en esas guerras”, aseveró la colectividad.

Por su parte, el portavoz de la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación (UNETE) Armando Pérez se opuso a que los jóvenes del sistema de educación –sobre todo los que cursan su undécimo o duodécimo grado– sirvan de “carne de cañón” para la milicia estadounidense. “Tenemos que hacerles conscientes de que Puerto Rico es un blanco de ataque. Tenemos que combatir la mentira de Jenniffer González cuando indicó que con qué Maduro va a atacar, que si con yolas. Hay que decir la verdad, que Venezuela tiene mucho más que yolas. Tienen un ejército poderoso, un ejército bien armado, bien entrenado. Una milicia con siete millones de venezolanos”, advirtió el educador.

El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano secundó el mensaje de UNETE. Poco antes de concluir la manifestación, el poeta Luis Torres declamó unos versos ante las pancartas y banderas.

Todas las organizaciones quedaron convocadas, de nuevo, para rechazar la remilitarización en un piquete fechado para el 17 de enero. Aún se discute la ubicación.