En Rojo
El soneto #145 (publicado en un cuaderno de 1609) es único en estructura no solamente entre los sonetos de Shakespeare sino dentro de la poesía inglesa en general. Homofónicamente, sus últimas líneas incluyen “And[ne] saved my life” por decir “I hate not you”. Varios críticos piensan que este poema, desigual a los otros de la colección, pudiera haberlo escrito tan temprano como 1582, cuando el escritor tenía 18 años.
Leí la celebrada novela Hamnet (2020) de Maggie O’Farrell hace tres años. Me impresionó. Anunciaron su anticipada adaptación al cine para finales de 2025 pero la película tardó varias semanas más en llegar a los teatros Fine Arts de San Juan. La vi por “streaming” antes de poder apreciarla mejor en pantalla grande en febrero.
Hamnet es un cuento de tropos conocidos: binarios como el campo contra la ciudad, los márgenes transformando el centro, la esfera doméstica femenina en contraste a la social masculina, la naturaleza versus la ciencia (“nature /culture”); pero también provee vistazos de la modernidad como el padre proveedor distante, la ansiedad de la familia durante su ausencia y la tensión interpersonal causada por la separación y la muerte de un hijo. Es casi un cuento diaspórico, casi un tropo literario puertorriqueño. Pero hablamos de las últimas dos décadas del siglo 16, el país es Inglaterra y el padre es uno de los dos o tres escritores más conocidos de la historia humana.
A la misma vez, casi toda la trama de Hamnet, novela y filme, es apócrifa. Los datos y detalles de la biografía y vida personal, tanto en Stratford-upon-Avon como en Londres, de William Shakespeare son escasos. Su nacimiento en 1564, la caída de prominencia y endeudamiento de su padre, sus estudios formales truncados – ciertamente sabía y leía latín — como resultado y en 1582 su matrimonia a los 18 años a Anne (también conocida como Agnes, como su nombre en Hamnet) Hathaway.
Agnes-Anne también ha dejado huellas oficiales en el registro de Stratford. Vivía con su familia en una granja respetable en Shottery una milla y media del pueblo de Stratford. Ella recibía una pequeña herencia para casarse después de la muerte de su padre, pero la granja como tal quedó en manos de su hermano menor, Bartholomew. Agnes-Anne tenía 26 años cuando se casa con Shakespeare y su primera hija, Susanna, nace seis meses más tarde.
En 1585, nacieron los mellizos Hamnet y Judith, pero ya Shakespeare probablemente había empezado a viajar a Londres para trabajar. Según los historiadores, para 1589 Shakespeare ya estaba escribiendo, montando y actuando en sus propias obras históricas, cómicas y trágicas.
Su hijo Hamnet muere en 1596 y su tragedia mejor conocida, Hamlet, estrenó en 1599-1600 en el recién construido teatro “Globe”. Ya Shakespeare era exitoso como dramaturgo y dueño parcial del teatro y había comprado terreno y construido “la casa más grande de Stratford” como vivienda para su familia.
Así comienza la cronología de Hamnet en 1582 y se extiende a 1599-1600. Fuera del contexto de esa cronología, Shakespeare se retira de Londres y el teatro en 1613, regresa a Stratford y muere allí a los 52 años en 1616. Agnes-Anne lo sobrevive por siete años.
Dentro de esa tela porosa, la trama de Hamnet – tanto la novela como el filme – va entrelazando hilos con detalles, ambientes, texturas, personalidades, sonidos, colores y pedazos de historia para crear un rico y multi-capado tapiz de una vida compleja y creíble de Shakespeare y especialmente de su esposa Agnes.
Nada de lo inventado o imaginado cae fuera de lo posible. Agnes representa la naturaleza como “forest witch”, bruja silvestre, curandera, sabia, y vive fuera de la esfera doméstica de su familia. Shakespeare es más joven, pero tiene una necesidad de descubrirse y romper con el estancado papel de hijo de un padre desgraciado. Su prisa en amar y casarse y ser padres de Susanna se capta en imágenes visuales brillantes dentro del bosque y en los espacios de cosecha de la granja misma.
Son los espacios de Agnes: envuelta en las raíces de árboles ancestrales; echando a volar su halcón; dando a luz a Susanna sola en esas mismas raíces; y aún años más tarde cuando la familia entera –Agnes, William, Susanna, Judith y Hamnet –entierran el halcón y Agnes les enseña cómo soplar con sus manos dobladas para señalar el rito de pasaje de un mundo al otro. Ese rito de pasaje sirve como enlace desde el cuento de Orfeo y Eurídice a Hamnet pasar de la luz a la oscuridad y hasta la muerte del príncipe Hamlet en el Teatro al final de la película.
Las escenas más impresionantes quedan en manos de Jesse Buckley como Agnes: entre otras, ella en el bosque, los tres partos y el intento de salvar, pero finalmente perder su hijo Hamnet. Agnes también se atreve a viajar al mundo desconocido de Londres para descubrir la vida de su marido, el teatro y la obra y personaje Hamlet, Príncipe de Dinamarca, que también es la imagen de su hijo.
El enfoque cinemático alrededor de ella, su cara, sus movimientos, sus vestidos y el sentido de dolor desde el principio en el piso del bosque crea un ambiente visual en que lo del aire libre parece casi interior y los interiores –como la sala donde muere Hamnet y el teatro Globe — asumen dimensiones exteriores. Todas parecen como estar pintadas por un lente “chiaroscuro” para traer la yuxtaposición de vida y muerte, de luz a través de sombras, de telas de texturas pesadas.
No quiero obviar otras escenas ni los otros actores. Paul Mescal entrega una interpretación reveladora como un Shakespeare joven y oprimido por el endeudamiento de su padre. Agnes provee el rescate de su ser creativo, su poder soñar y escribir y de aventurarse en el mundo teatral de Londres. No obstante, su papel y actuación parecen casi secundarios al lado de Buckley, porque es la vida de Agnes que el filme nos muestra con mayor potencia.
Los mejores momentos de Pascal muestran la soledad: Shakespeare intentando escribir antes de decidir salir para Londres; viendo un halcón en el aire mientras cambia caballos en su intento de llegar a Stratford antes de la muerte de Judith, sin saber que es Hamnet quien ha muerto; él comiendo entre galopines en el fango del río Thames; su ensayo allí de “ser o no ser”; su actuación como el espectro del padre de Hamlet; y su presencia tras bastidores, mirando a Agnes en el público.
Los momentos de ensemble de la familia son impresionantes: Susanna, Judith y Hamnet actuando el coro de las brujas de Macbeth para el público de Agnes y William; el juego de espadas y las conversaciones íntimas entre Hamnet y su padre; y el entierro en el bosque del halcón. Cada uno tiene resonancias no solamente con el resto de la trama, pero con líneas e imágenes en obras y poemas de Shakespeare.
En cada instancia, las actuaciones de los personajes menores son excepcionales, y especialmente la de Jacobi Jupe como el Hamnet de once años, cuya muerte ocasiona la crisis emocional que finalmente fuerza a Agnes viajar a Londres.
Ese viaje refleja la subtrama de la relación amigable y cercana entre Agnes y su hermano. Bartholomew (actuado con gran presencia por Joe Alwyn) es su apoyo constante, abogando para ella a través de la acción en contra de su madrastra y, al principio, la familia de Shakespeare. Él la acompaña a Londres para encontrarse con Shakespeare, y cuando descubren su habitación pequeña y pobremente amueblada, pregunta ¿por qué el dueño de la casa más grande en Stratford vive así?
En esta versión, Shakespeare no sería Shakespeare sin Agnes, pero él no puede vivir en Stratford y ella no puede mudarse a Londres. La separación es tortuosa, si necesaria, y el amor (y finalmente el entendimiento) parece poder sobrevivir la angustia de la muerte de un hijo y la prolongada ausencia del marido de Agnes, quien es también el sufrido escritor de las tragedias dramáticas más importantes de los últimos 500 años.
Habría mucho más que decir. Otros filmes sobre la vida de Shakespeare – la comedia romántica Shakespeare in Love (1998) y All is True (2018) con Kenneth Branagh como Shakespeare cuando se retira a Stratford-upon-Avon en 1613 hasta su muerte en 1616 – no logran las especificidades profundas de la alegría y angustia, la creatividad y pérdida, el amor y casi odio (Hathaway se pronunciaba “Hate away”).
Tal vez el último mensaje de Agnes es, “te entiendo y no te odio”. Ese final en el teatro “Globe” con Agnes, y todas las familias del público que habían perdido hijos e hijas, queda grabado en la memoria de todxs nosotrxs que hemos visto este hermoso filme.



