La responsabilidad de redes sociales y la salud mental de los jóvenes

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TikTok, Snapchat, Instagram y Facebook saben lo que sus productos están hacendo a jóvenes. Saben los niveles de adicción y suicidio. Desde el 2019 Arturo Béhar alertó a CEOs de las firmas sobre diseñar mecanismos de protección para niños y adolescentes.

La Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones es una ley de Estados Unidos que protege a las plataformas en línea de la responsabilidad legal por el contenido publicado por sus usuarios. En esencia, impide que las empresas de redes sociales sean tratadas como editoras del contenido generado por los usuarios, lo que significa que no son automáticamente responsables por difamación u otros contenidos ilegales compartidos por estos.

Su comportamiento impune ante el bienestar de niños, por la codicia y la ambición de lucro de accionistas y administrativos, tiene que ser tatuado en el cerebro de padres, pues desconocen el daño que están causando a sus hijos.

Las firmas de redes sociales saben que los niños y adolescentes están vulnerables, y lo justo es que se les asigne la responsabilidad de daños. Por esto, el Social Media Victims Law Center, quien representa a sobre 4,000 familias, reclama las firmas paguen por sus actos maliciosos y deliberados de las muertes de sus hijos y el sufrimiento de familiares, a sabienda del mecanismo dañino de sus algoritmos manejados por Inteligencia Artificial.

Argumentan los abogados Mathew Bergman, Laura Márquez-Garret y Glen Draper, que son las aplicaciones, las responsables de crear la adicción. Los niños pueden entrar buscando algo, pero el sistema les ata nuevos posteos basado en el tiempo empleado en la pantalla. Las firmas saben que los varones tienden a mirar violencia, y la aplicación le refuerza más violencia para mantenerlos dentro del Ap. Esto incluye suicidios y muertes reales.

“No es justo,” dice Bergman. “Por un lado tienes la plataforma con algoritmos creada por los más talentosos y sofisticados ingenieros y creativos, y por otro un cerebrito que todavía no se ha desarrollado.” El objetivo es retener a tu hijo en TikTok por ejemplo, donde estará expuesto a de 3 a 4 anuncios o promociones por minuto. Arturo Béjar y Frances Haugen, los denunciantes o whistleblowers de Instagram y Facebook recopilaron evidencia de la negligencia y conocimiento de las plataformas y como héroes han reportado el abusador comportamiento a las autoridades.

Lo trágico es que una vez adictos, ¿podrán los adolescentes parar el uso de redes sociales? Según Hubberman, de la Universidad de Stanford, difícilmente pues viven en contra de prominentes ingenieros que diseñan para mantenerte atrapado y cautivo. Saben si eres fémina, que te gusta tener un efecto social y emocional, y si eres varón, la violencia y el sexo son el magneto. Y las ganancias son priorizadas sobre la seguridad y bienestar de los usuarios. La competencia entre los medios sociales es feroz para mantener tu hijo en la aplicación, y como a la fecha subsisten impunemente, no hay motivación para genuinamente hacer lo máximo para proteger los usuarios. Para comprender esta competencia, hay que tener en cuenta qué es lo que venden: la atención de tu hijo. Y si la vida es tiempo, lo que pretenden hacer estas aplicaciones es robarle parte la vida a tu hijo, la que están viendo la pantalla. Y cuando fuera de la pantalla, la calidad dado el daño y consecuencias que hayan calado.

Entre los casos de sobredosis por droga, 90% son adjudicados a Snapchat. Su diseño facilitaba la conexión entre los traficantes de droga y niños. Esto lo facilita su propiedad de borrar toda comunicación a las 24 horas. Michael Brewer. sobreviviente de una sobredosis, e incapacitado en una silla de rueda, explicó cómo Snapchat lo llevó al menú de drogas y a dónde ir a buscarla. En este caso, fue a comprar Oxycodon, en la calle conocido como Percoset, y le suplieron Fentanilo. En un experimento, nuevos usuarios solicitando drogas por Snapchat, terminaron recibiendo 5 de 6 mensajes sobre el tema. La abogada Carrie Goldberg manifestó que “Snapchat sabía desde hace mucho tiempo que el producto está defectuoso.” Lo que reclama Goldberg es que Snap no es un intermediario pasivo, y que carga con una profunda responsabilidad.

Snapchat también tiene un gancho o trampa llamado Snapscore que motiva a aceptar e invitar amigos. Tenemos que empatizar con los niños y adolescentes, para quienes la popularidad es tan o más importante que efectivo o cash. Snap ha sido muy hábil en mantener los chicos dentro del Ap, y los sonidos y visuales reflejan su inversión en las mentes más competitivas para mantener tu hijo frente al celular.

Alegan los abogados que el daño de la aplicación ocurre cuando el mecanismo basado en algoritmos toma el volante de lo que ve el usuario. La heroína Frances Haugen lo describe claramente en su exposición cuando dice que los “Tweens” van como reses al matadero. Y en especial las chicas quienes se sienten peor, con ansiedad, depresión y soledad. La madre de Jordan DeMay, quien se suicidó a los 17 años, dice que darle un celular a un adolescente es como dejar a tu hijo por la noche en la zona más peligrosa de la ciudad.

Hoy todo padre debe estar aterrado por lo que su hijo pueda estar expuesto. Uno de los mogules de las redes sociales, Mark Zuckerberg, manifiestó ante el Senado de Estados Unidos, que sus procesos son protegidos por la Sección 203 y que sus procesos de algoritmos manipulados por Inteligencia Artificial son filtrados luego por humanos, doctores y expertos en seguridad que toman en consideración las idiosincrasias de las diferentes etapas de crecimiento de sus usuarios.

Los padres de víctimas y expertos te recomiendan a ti cuidador: habla con tu hijo.

 

El autor es educador e investigador de Bullying, Cyberbullying y Adicción a la Tecnología

 

 

 

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