Especial para En Rojo
En la novela En el tiempo de las mariposas, de Julia Álvarez, las hermanas Mirabal -Patria, María Teresa y Minerva- asisten a un baile en el palacio presidencial. Trujillo, el dictador, a invitado a la familia. No pueden negarse. Al generalísimo Chapita le interesa acercarse a Minerva. Un alzacolas hace todo lo necesario para que ella termine aceptando bailar. Entonces la escritora, Álvarez, hace hablar a Minerva:
«Empujo un poco para que aflojé la presión, pero él me acerca más. Siento que me hierve la sangre, que aumenta mi enojo. Lo aparto, con más decisión, pero él vuelve a apretarme contra su cuerpo. Empujo fuerte, y por fin debe dejarme ir.
-¿Qué pasa? -Hay indignación en su voz.
-Sus medallas -me quejo, señalando la banda sobre su pecho-. Me lastiman.
Demasiado tarde recuerdo el afecto que siente por esas chapitas.
Me fulmina con la mirada, luego se quita la banda por encima de la cabeza. Se aproxima un asistente para recibirla con reverencia. El jefe sonríe con cinismo.
-¿Hay alguna otra cosa de mi vestimenta que la moleste, para poder quitármela? -Me tira de una muñeca, haciendo un movimiento vulgar con la pelvis, y veo que mi mano se levanta, como con una mente propia, y descarga una bofetada sobre la alelada, maquillada cara.”
Pero no fue ese rechazo lo que motivó la muerte de estas tres hermanas. Las Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa, jugaron un papel fundamental en la lucha por los derechos humanos en la República Dominicana durante la dictadura de Rafael Trujillo. Formaron parte del grupo «14 de Junio», que buscaba derrocar al régimen. Su valentía y compromiso con la justicia social las convirtieron en figuras emblemáticas de la resistencia.
Aparte de su oposición política, las Hermanas Mirabal también fueron defensoras de los derechos de las mujeres. Su lucha contribuyó a visibilizar la situación de las mujeres en la sociedad dominicana y a fomentar un movimiento que abogara por la igualdad de género. Su activismo se centró en la oposición a la represión política y la defensa de la democracia, así como en la promoción de los derechos de las mujeres en un contexto de grave violación de derechos humanos. Por eso fueron perseguidas. Arrestadas, torturadas, fueron liberadas de la cárcel con el único propósito de poderlas asesinar simulando un accidente.
Aquél terrible suceso, ocurrido el 25 de noviembre de 1960 en la República Dominicana, tuvo profundas repercusiones tanto a nivel nacional como internacional. Este crimen se convirtió en un símbolo de la lucha contra la opresión y la violencia hacia las mujeres.
A nivel nacional, el asesinato generó una fuerte indignación y movilización en la sociedad dominicana. Las Hermanas Mirabal, conocidas por su activismo político y su oposición al régimen de Trujillo, se convirtieron en símbolos del movimiento por los derechos humanos y la democracia en el país. Su muerte contribuyó a debilitar la imagen del régimen y a fomentar la resistencia contra la dictadura.
Internacionalmente, el caso de las Hermanas Mirabal llamó la atención de organismos internacionales y activistas de derechos humanos. La ONU, reconociendo la importancia de su legado, estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en 1999. Hoy aún se lucha por erradicar la violencia de género en todo el mundo y Patria, María Teresa y Minerva, son parte de los rostros en la conciencia global sobre este tema.
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