CLARIDAD
“Esta es una de las cosas más importantes que he hecho en mi vida. Él tiene 38 años, estuve sola cuidándolo. Mi familia ayudaba poco porque todos eran mayores. Para trabajar con él hay que tener mucha paciencia, fuerza y comprender muchas cosas que las generaciones anteriores no habían podido manejar. Para mí, poder mantener este espacio, con esta comunidad lo es todo. Yo no sabía de los programas que había aquí.”
Es el testimonio de Ana Margarita Cordero Álvarez, madre de un varón con discapacidad intelectual, que no encontraba apoyo ninguno. El lugar al cual se refiere es a la Fundación Rigoberto Figueroa Figueroa, cuyo propósito es dar apoyo a personas adultas con discapacidad intelectual y a sus cuidadores, fomentar las bellas artes, la cultura puertorriqueña y ayudar a los pequeños comerciantes, expresó a CLARIDAD su director ejecutivo, el licenciado Rafael Cintrón Perales, esposo de Cordero Álvarez y padre del hijo de ambos.
Según narró su director ejecutivo, la Fundación Rigoberto Figueroa Figueroa se comenzó a gestar por el mismo Figueroa en el 2018, quien hizo su testamento en el 2019 e instituyó como su única y universal heredera a la fundación y nombró a Cintrón Perales como se albacea.
Figueroa Figueroa nombró como directores a la Junta de la fundación a Juan Cancel Alegría y al Dr. José Manuel Toral Muñoz, economista, por lo que la junta inicial quedó compuesta por el fundador, Cancel Alegría, secretario, y Toral Muñoz a los cargos de vicepresidente y tesorero. Figueroa Figueroa proveyó para que cuando él faltara, Toral Muñoz pasara a ser presidente de la Junta. Según estatuto de la fundación, en todo momento deben de haber tres miembros en la Junta, por lo que también nombró a Juan Carlos Vega Martínez, maestro de música. Todo eso ocurrió en el 2019, antes de su fallecimiento el 7 de diciembre.
En el 2020 Cintrón Perales, quien ya era el albacea, asumió como director ejecutivo de la fundación.
En marzo del 2020, los trabajos se movieron a la casa heredada de la fundación en Guaynabo. Una finca de 11 cuerdas, y en cuya casa vivió toda su vida Figueroa Figueroa. De acuerdo al director ejecutivo, ese fue un año de resolver los asuntos tras la muerte y el andamiaje para la fundación. En el 2021 comenzaron a planificar las actividades para darla a conocer. Entre esas, surgió el especial, Los tres Reyes a caballo, filmado en los terrenos de la fundación, y que ha sido transmitido por el Canal 6 desde el 2021 hasta el presente.
En el camino, denunció Cintrón Perales, han surgido diferencias y hostilidad de parte tanto del presidente de la junta, Toral Muñoz, y Cancel Alegría, contra su persona y el otro miembro de la Junta, Vega Martínez.
Entre sus acciones, Toral Muñoz acudió al tribunal a nombre de la fundación para que le autoricen a intervenir en las cartas testamentarias, para lo cual se buscó a los abogados Antonio Acha, Juan Hernández Mayoral y a Díaz Olivo. El caso se atendió en el Tribunal Superior en Guaynabo por el juez Alberto Varcárcel Ruiz, quien falló a favor de Toral Muñoz. Cintrón Perales apeló la decisión y el Tribunal Apelativo revocó la decisión del Tribunal de Primera Instancia y dictaminó que Toral Muñoz, no podía representar a la junta de la fundación en el caso testamentario sin una resolución de la junta. Esta decisión también fue sostenida por el Tribunal Supremo.
En lugar de convocar a la junta, alega Cintrón Perales, el presidente nunca ha convocado a la Junta a una reunión. La única reunión que, dijo, tuvo la Junta en pleno, debidamente constituida, fue el 4 de junio del 2021, donde él presentó un informe como albacea y como director ejecutivo. En lugar de atenerse a la decisión del Tribunal de Apelaciones, en su lugar, Toral Muñoz ha interpuesto demandas contra él y Vega Martínez. La demanda radicada contra Vega Martínez finalizó el 20 de septiembre del 2025 y, aun en febrero del 2026, denunció el director ejecutivo de la fundación, el tribunal no ha emitido una sentencia. El licenciado Cintrón Perales señaló que el caso tiene el agravante de que en este se cuestionó si el término de presidente de Toral Muñoz había vencido o no y el Tribunal decidió no resolver y obligó a Vega Martínez a someterse a juicio.
En el interín hay dos casos corriendo paralelos. Lo mismo que Toral Muñoz reclamó contra Cintrón Perales lo estaba reclamando en el caso de Vega Martínez. Ambos casos se ven en el mismo Tribunal Superior en Guaynabo. “Como abogado con práctica de 30 años, entiendo que es en sumo irregular que se vean casos paralelos sobre la misma parte, misma controversia, los mismos abogados. Tuve que ser testigo en el caso de Vega con la única intensión de sacarme información del albacea”, expuso.
“Las intensiones son evidentes, es que Toral quiere sacarme a mí y a Vega para el quedarse solo en la fundación. Un objetivo ulterior: 11 cuerdas de terreno en su estado natural, es el único remanente que queda en toda esta área en su estado natural. Este terreno tiene un valor incalculable. Si no se conserva, cae en manos de gente que lo único que le importa es el dinero, ya usted sabe…”
Cintrón Perales se expresó preocupado por la situación. “Ninguno de los jueces, ninguno de los tribunales Apelativo, Supremo, se ha preocupado por la fundación. Voy mas allá, en el caso de Vega le pedimos al tribunal uno que protegiera la fundación y que nombrara a un administrador independiente y nosotros nos íbamos; pero no sabemos qué va a decidir el juez”. En el caso de Toral Muñoz contra él, se presentó una moción urgente de que bajo la ley de corporaciones él, como director ejecutivo, tiene la facultad para convocar esa reunión, y el tribunal dio un no ha lugar. Eso fue antes de este 23 de enero.
“¿Qué vamos a hacer? Es una persona que ahora dirige un descubrimiento de documentos de todo lo que no se ha ocupado en seis años, cuyo término está vencido. Entonces yo me tengo que ver con la disyuntiva de negarme so pena de desacato o darle la información. No tengo problema, pero yo se la doy a una junta debidamente constituida, no a estos individuos. Prefiero ir preso que darle información. Yo no les tengo miedo. Yo no viene aquí a lucrarme de nada. Aquí no se mueve efectivo, todo es por cheque y está registrado. Es una cuestión de principio”, defendió Cintrón Perales.
En el juicio contra Vega Martínez, a Cintrón Perales llegaron a preguntarle si su hijo de verdad tiene discapacidad intelectual.
En medio de la tensión que le han causado tanto a él como a su familia los procesos legales, la fundación ha estado llevando talleres, charlas legales, psicológicas, nutricionales, tanto en la casa de la fundación como fuera y han tenido contacto con personas que quieren colaborar. Por medio de colaboración con Servicios Legales, han ayudado a cuidadoras y a la organización de Padres de Adultos con incapacidad Intelectual. Durante el huracán Fiona, la fundación sirvió de centro de acopio para las comunidades y grupos comunitarios.


“Esta es una población sumamente vulnerable y nosotros le hemos estado sirviendo con amor, con cariño, con la dignidad que se merecen no tan solo a ellos, sino a sus cuidadores. Como nosotros decimos aquí: si el cuidador no se cuida, no puede cuidar. Tenemos adultos con discapacidad intelectual que pasan los 50 años. Y la mayoría de las cuidadoras son mujeres adultas mayores con enfermedades”, describió sobre la población a la cual sirven.
Mientras, Cordero Álvarez se expresó con evidente sentimiento de lo que representa cuidar a un hijo con discapacidad intelectual. “Una vez salió de la escuela a los 21 años, me tocó la tarea de cuidarlo sin ningún respiro, sin ningún espacio. Es proveer este servicio a todas las cuidadores, que son en la mayoría mujeres, pelos blancos y con hijos muchos más severos que el mío en la mayoría de los casos. Tenemos una participante que tiene tres hijos con condición severa. Ella y su esposo no tienen apoyo de nadie. Esas son las historias que vemos aquí todas las semanas”.
Sobre cómo llegan las personas a la fundación, dijo que usan las redes sociales y poco a poco los mismos participantes han promovido los servicios entre las familias. El dinero proviene de los fondos de las corporaciones de su fundador. Cintrón Perales hizo la anotación de que el estatuto de la fundación dice que es a perpetuidad. Pero también se dice que la junta de directores la podrá disolver y utilizar los activos “y aquí es donde uno más uno es dos. La Fundación Rafael Hernández Colón no se arrima por amor al arte, porque en una situación hipotética, este señor Toral Muñoz con sus abogados, ¿a dónde cree que va a pasar ese dinero?”, atribuyó el albacea de la fundación Rigoberto Figueroa Figueroa. La fundación tiene $1.2 millones en inversiones.
“Esto va más allá de nosotros. Nosotros somos aves de paso, pero no el servicio que se está dando. En el primer taller que dimos las personas llegaban azoradas, muchas de estas personas han pasado por la experiencia gubernamental de todas las agencias, ya sus hijos son adultos, vienen con dudas, desconfiando. Hoy vienen y no se quieren ir. Los tratamos como una familia, con dignidad, a aquellos que hemos podido ayudar en cosas legales, ayuda psicológica, referidos tratamiento”.
Por su parte, la joven Raycherr Torres Pérez, quien tiene una función multifacética por ser la documentalista, productora de contenido, hasta tareas de mantenimiento y de las áreas verdes, comentó que antes de ese trabajo no había tenido una relación con personas con discapacidad intelectual, por lo que cuando le surgió la oportunidad vio la importancia de visibilizar a estas personas.
“Este ha sido el mejor trabajo que he tenido en mi vida. He trabajado en varios lugares, y cuando me mudo en el 2018 de Mayagüez, pasé por muchas dificultades, pero cuando me dieron la oportunidad de trabajar aquí, te digo que fue un cambio de vida total. Viendo a las personas que vienen aquí, sus sonrisas, ayudar a esta comunidad ha sido algo superimportante para mí”.



