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Cuba conmemora 49 años de solidaridad y hermandad con el Caribe

 

 

Corresponsal CLARIDAD

La Habana, Cuba-Cuba conmemoró este pasado 8 de diciembre el 49 aniversario del establecimiento de sus relaciones diplomáticas con el resto de los países caribeños, un primer acercamiento basado en el respeto mutuo y la solidaridad entre la mayor de las Antillas y otras cuatro naciones del orbe y que abrió las puertas, poco después, a la creación de movimientos de integración regionales como la Comunidad del Caribe (Caricom).

Una ofrenda floral fue colocada la fecha durante un acto oficial en el monumento a los Próceres Caribeños en La Habana, en el que participaron el cuerpo diplomático de la Comunidad del Caribe acreditada en Cuba y representantes del gobierno cubano y organizaciones sociales.

“Los cubanos ratificamos nuestro agradecimiento a un gesto que jamás olvidaremos, la formalización de los vínculos diplomáticos con nuestro país de cuatro de las primeras naciones caribeñas que recién habían alcanzado su independencia, Guyana, Trinidad y Tobago, Barbados y Jamaica”, destacó durante la actividad el vicepresidente de Cuba, Salvador Valdés Mesa, refiriéndose a aquel histórico 8 de diciembre de 1972 cuando el cuarteto de países instauró sus relaciones con la isla.

Fotos cortesía del autor

Durante su discurso, el alto ejecutivo también reiteró la voluntad de su país de “continuar consolidando las relaciones de hermandad” con las naciones vecinas y destacó que “los pueblos del Caribe siempre podrán contar con el respeto, la amistad y la eterna gratitud el pueblo cubano”, a la vez que saludó la reciente proclamación de la República de Barbados.

Por su parte, George Goodwin, embajador de Antigua y Barbuda en La Habana y portavoz de la Caricom, resaltó los lazos históricos que unen a Cuba con el resto de Caribe y destacó la unidad de sus pueblos, pese a los constantes ataques de Estados Unidos.

“El 8 de diciembre de 1972 ha demostrado ser un factor de cambio para la región. Cuatro líderes visionarios tuvieron la valentía y la fortaleza, dada la tendencia política del momento, de entablar relaciones diplomáticas con la República de Cuba bajo el liderazgo del Comandante Fidel Castro”, sostuvo Goodwin.

“Los éxitos son numerosos –continuó el embajador– y se forjaron frente a las persistentes y agresivas maniobras de la política exterior de los Estados Unidos, que pretendían mantener a Cuba aislada en la región, socavando y minimizando sus influencias hemisféricas”.

La relación de Cuba con los países de la Caricom se ha hecho más evidente aun durante los casi dos años que ha durado la pandemia del COVID-19. En medio de la emergencia sanitaria que ha golpeado con particular fuerza a la región, la isla ha enviado más de 2.000 profesionales de la salud a 19 países y territorios del Caribe. En cambio, varias naciones miembro del grupo regional han donado cargamentos de ayuda humanitaria a la isla.

“Las consecuencias económicas, políticas, sociales y humanitaria que han provocado esta terrible enfermedad demuestran que es más urgente que nunca la necesidad de la cooperación internacional aún vergonzosamente insuficiente”, puntualizó el vicepresidente cubano.

LAZOS HISTÓRICOS DE HERMANDAD

Los lazos históricos entre Cuba y el resto de países caribeños –y Antillanos, no hay que olvidarlo– comenzaron a forjarse a inicios de la década de los ’70, cuando Trinidad y Tobago, Guyana, Jamaica y Barbados se pronunciaron, por vez primera, en diversos foros regionales para reclamar la reincorporación de la isla al concierto de naciones latinoamericanas y caribeñas.

Décadas antes, sin embargo, otro había sido el escenario. A inicios del siglo 20, miles de braceros haitianos y jamaicanos, y de otras islas de la región como San Cristóbal y Nieves, Martinica y Guadalupe, llegaron a Cuba buscando lograr un espacio en la por entonces próspera industria azucarera.

Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, el gobierno cubano cambió la mirada a sus vecinos, que hasta entonces habían sido vistos y tratados como fuente de mano de obra barata. La firme postura de La Habana en torno al fin del colonialismo en la región vino a ocupar el nuevo enfoque en las relaciones de Cuba con el resto del Caribe.

Ya en 1972 se habían creado las condiciones necesarias para el acercamiento diplomático entre los mencionados países. Una relación que crecerían con el pasar de los años y se sostendría basado en el respeto mutuo y la solidaridad inherente a la cultura caribeña y antillana.

 

 

Nelson Sambolín, incógnito

 

Especial para En Rojo

 Sin afanes de protagonismo, es decir, sin anunciarlo ni hacer del acontecimiento un gran espectáculo, el artista salinense Nelson Sambolín está exhibiendo en la Galería Guatibirí una colección de las pinturas que ha creado entre el 2019 y el 2021. Su silencio no es extraño para quienes le sabemos conversador pausado, maestro poco dado a la instrucción directa, humorista compasivo y residente internado a tiempo completo en una de las pocas zonas boscosas que le quedan a San Juan: Caimito.

En el nombre de este barrio rural hay una historia que no se escribirá. Y esa historia inenarrable, que llevamos por dentro los que habitamos este recinto que se extiende hasta Cupey, es una de las cosas más importantes que comparto con Sambo. Sin duda, desde hace rato cada uno de nosotros vive su propio acto de comunión con este entorno, y el arte  ̶ la palabra, en mi caso; la plástica y la gráfica, en el suyo ̶ , es el instrumento de vinculación con unas fuerzas que no nos son del todo propias ni ajenas. La poeta en su jardín de signos, el artista en su selva de pigmentos, trabajan mientras pasean, como quien no se ocupa de nada. De ese silencio surge un vocabulario nuevo, que sería jerigonza incomprensible, de no ser porque se vale del lenguaje y del espectro conocidos.

No se es parte del vacío, ni se empieza desde cero.

Hay una belleza insobornable por los números de la economía. Pudiera ser la naturaleza, si el ser humano se abstuviera del poder de destruirla. Pudiera ser el humano, si los elementos no le fueran adversos. Nunca la he tocado, mucho menos lograría retenerla. Pero la conozco en los momentos y espacios más inesperados que la vida me reserva. Esperar que su revelación llegue de las manos de un artista parecería algo obvio, un asunto común y desgastado, de no ser porque aquí, en este pequeño archipiélago de origen volcánico cuyas islas el huracán eriza, los números de la economía amenazan con imponer su silencio de muerte sobre los ojos. Cuando afirmo: “Hay una belleza insobornable”, es cierto, como hay verdad en la belleza.

Luz del sur de Nelson Sambolin
Sale el sol

Entonces, no antes, recibes la llamada. “Voy hacer una exposición subterránea con mis pinturas y a imprimir un catálogo. Y voy a dejarte una página para que escribas lo que te dé la gana”. El arte, que ahora viaja liviano a través de la nube y se despliega delante de mis ojos, hace presente una realidad que me resulta familiar y extraña al mismo tiempo. Estoy en mi paisaje, lo reconozco, pero estoy también ante el relato de un caos. “Juracán”, “Guayabex”, “Vendaval” …, son títulos que conocí después de haber redactado el poema que la gana me regaló. El Sambolín artista del cartel y amante de las flores tropicales está aquí, lo reconozco, pero su ojo se ha distendido en abstracciones como de vidrio roto. La gama es alegre, si hay alegría en los colores, pero también cierta tristeza de parto (la vida irrumpe de algo que se rasga, sea esto semilla, corteza terrestre, útero). En veinticuatro piezas, he recorrido un barrio, dos huracanes, varios mitos, y la infancia de los ciclos estacionales.

Tal vez hay aquí, también, una metáfora, y él no sabe que la estoy escribiendo: la de un artista que se quedó sin estudio, no por azares del viento, sino por causalidades gobernadas por mano humana institucionalizada. El estudio es esa casa apenas sugerida entre los despojos, el espacio que se reconstruye para la mirada.

…Aunque el tiempo enrolle y desenrolle su lengua para arrancarnos del suelo, hay un arte que emerge de los destrozos para sostenerse en vilo, sólido en la mancha polícroma o fragmentado en trazos, no por inconexos imprecisos. Lo que aquí se mece ya no es hoja ni flor,  ni lo que suena es himno ni epitafio. Mientras una mano hace girar el viento, la otra dibuja al aire un reino resistente y prístino.

Ladrón de amores, 2021 acrílico sobre canvas 12 ½” x 13 ½”
Adiós, Guayabex, 2019 acrílico sobre canvas
Adiós, Juracán, 2019 acrílico sobre canvas
Pero mal dijo al ver dugo mayoral, 2021 acrílico sobre canvas
El callejón de los rumberos (tríptico), 2021 acrílico sobre canvas 45” x 72”

(Él no lo dice, pero yo lo digo: Nelson Sambolín ha sido nombrado por sus colegas del Senado Académico profesor emérito del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, después que un (ex) presidente universitario lo desplazó del taller que mantenía como “artista en residencia” en el Jardín Botánico de la UPR; hoy el espacio se “usa” como almacén de suministros. En otro jardín más ameno, el artista siguió creando. “Pinturas 2019-2021”, es el deseo hecho siembra en solar propio, aunque nada en este mundo sea absolutamente nuestro, sino el deseo mismo. Esta exhibición, que estará presentándose hasta el 18 de diciembre, forma parte del esfuerzo del artista por establecer un estudio nuevo en su paraíso caimiteño. No lo dice él, lo digo yo, aunque se enoje conmigo. Con su permiso, eso sí, comparto con CLARIDAD varias piezas de la colección, a la venta en Guatibirí, y el poema “que la gana me regaló” para abrir su catálogo. Las fotos son de Alonso Sambolín.)

(…) el sabio ruiseñor descompone la sombra y la traduce al iris sonoro de su endecha.

Rubén Martínez Villena , “Insuficiencia de la escala y el iris”

El animal florece si la flor respira.

Muerto el animal,

multiplica la flor

su geometría.

Por la vena del papel

la raíz percola

soluciones de plasma

o clorofila.

La tierra

abre en fuego

su vulva:

preñado

el aire carga

a perpetuidad

el prisma

no del hombre

ni su huella

mineral.

 

(Otra forma

semejante

a un corazón

brota del magma,

que por hacer sonar este tambor

entre partículas

porfía

al vendaval

la floración perenne

en el ciclo estacional

de la ceniza.)

La  hoja: tul

atravesado

por la música

polícroma,

bajo el envés

es ojo para el ojo,

canción del iris.

Aquí expande su lírica:

“toda carne es vegetal”.

 

Rosa Vanessa Otero, “Del iris sonoro”

 

Editorial: Puerto Rico y la enfermedad endémica de la corrupción

 

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la palabra “endemia” como “enfermedad que reina habitualmente, o en épocas fijas, en un país o comarca.” Sin duda, esa definición le ajusta perfectamente al caso crónico de corrupción endémica que reina en Puerto Rico, una infección generalizada que se ha enquistado en el servicio público en nuestro país, principalmente a partir de los cuatrienios comprendidos entre los años 1992 al 2000. Un ciclo de corrupción pública y privada (porque casi siempre hay ciudadanos privados involucrados en los casos de corrupción con dinero público) que se repite una y otra vez en la historia política puertorriqueña contemporánea, y frecuentemente tiene como eje y objetivo el dinero que el gobierno de Estados Unidos asigna a ciertos proyectos públicos o servicios a la población a distintos niveles del gobierno de Puerto Rico y sus agencias y organizaciones relacionadas.

La experiencia de Puerto Rico nos indica que la espiral de corrupción pública y privada en nuestro país está directamente relacionada al creciente acceso y dependencia de fondos federales para financiar la gestión pública, conexión que no pasa inadvertida a los mercaderes que buscan el “tumbe” perfecto que los haga ricos con dinero ajeno, en el menor tiempo posible. También la corrupción está conectada al esquema de financiamiento de los candidatos de los dos partidos principales, mediante el cual los donantes invierten en las campañas de los candidatos para cobrar en contratos después del triunfo.

El caso más reciente está calientito. El renunciado Alcalde de Cataño, Félix “El Cano” Delgado, del Partido Nuevo Progresista (PNP), hace unos días se declaró culpable ante la Fiscalía del Gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico, por los delitos de conspiración, soborno con fondos federales y “kickbacks”, palabra en inglés conocida como la  “mordida” en algunos países de nuestra América, en referencia a las “propinas” en efectivo y especies que reciben los funcionarios públicos corruptos por “ejercer sus buenos oficios” en beneficio de unos y otros, a costa del pueblo que dicen representar.

Según el pliego acusatorio, en este caso los “kickbacks” fueron pagados a Delgado por el abogado Oscar Santamaría, donante recurrente del PNP, y dueño de la empresa Waste Collection, contratada por el municipio de Cataño para la recolección de desperdicios. Ha trascendido públicamente que el botín que recibió Delgado consistió de la suma de $90,000 en varios pagos en efectivo, además de relojes de marcas de lujo valorados en decenas de miles de dólares.  Curiosa coincidencia es que la ex jefa de Delgado- la persona que lo llevó al gobierno como su chófer en algún momento- fue la ex representante a la Cámara y también abogada María Milagros “Tata” Charbonnier, hoy también acusada en la esfera federal por corrupción con fondos públicos.

Esta ha sido la historia durante las pasadas tres décadas, con tantos y tan sonados escándalos de corrupción pública y privada en Puerto Rico, que se ha ido minando la confianza del país en sus sucesivos gobiernos y en las agencias e instituciones que una vez fueron respetadas. Los cuatrienios entre los años 1992 y 2000 fueron el escenario desbordado y surreal de la corrupción pública en su expresión más burda.  Más de 40 políticos y altos funcionarios del entonces gobierno del doctor Pedro Rosselló y el PNP estuvieron en el centro de la racha más prolongada y escandalosa de corrupción con dinero del pueblo. Recordemos los años del 1996  al 1999, y el impacto del escándalo del Instituto del Sida, cuya caída y eventuales acusaciones y convicciones contra su director, y otras once personas, por apropiarse de millones de dólares en fondos federales destinados a servicios para los pacientes de Sida, estremecieron la conciencia del país.  Durante esos años, cayeron por corrupción con fondos federales muchos “pejes grandes” relacionados al gobierno y la política: un Secretario de Educación; el presidente y vicepresidente de la Cámara de Representantes; el presidente de la Comisión de Nombramientos del Senado; el alcalde del municipio de Toa Alta; el subsecretario de la Gobernación y la principal ayudante del Gobernador; un director de la Autoridad de Puertos; el director de la Administración de Instituciones Juveniles; el director de la Administración de los Sistemas de Retiro; un director de campaña del entonces Gobernador y un ex secretario general del PNP.

Ciertamente, la corrupción se trata de una enfermedad grave y con un alto nivel de contagio, que se ha perpetuado en nuestro aparato público, y se ha repetido con dolorosa frecuencia, una y otra vez, durante los pasados treinta años. ¿Quién puede pretender, entonces, que no haya deterioro en el tejido social de nuestro pueblo si nuestras últimas dos generaciones han nacido y crecido bajo el asedio de la enfermedad endémica de la corrupción en nuestro país?

Cuba apuesta por el turismo “inclusivo” con su primer hotel orientado a la comunidad LGBTTQ

Corresponsal de CLARIDAD

 

Ciego de Ávila, Cuba –Después de más de un año de pandemia, Cuba ha vuelto a recibir turistas internacionales y poco a poco la industria hotelera vuelve a la normalidad, por lo que el país refuerza sus atractivos turísticos con nuevas propuestas que incluyen, entre otras, espacios de inclusión especialmente dirigidos a la comunidad LGBTTQ.

El pasado 1 de noviembre reabrió sus puertas el Gran Muthu Rainbow Hotel, el primer hotel de Cuba y del Caribe particularmente enfocado al sector LGBTTQ, históricamente carente de espacios inclusivos como este tanto en la isla como el resto de países de la región.

Ubicado en el sistema de cayos Jardines del Rey, al Norte de la céntrica provincia de Ciego de Ávila, el complejo hotelero, pensado sólo para adultos, fue inaugurado en 2019. A pocos meses de su apertura, sin embargo, se vio forzado a cesar operaciones debido a la pandemia de la Covid-19, que frenó las operaciones turísticas en todo el país.

A la entrada del centro destaca la bandera multicolor de la comunidad LGBTTQ y en su interior, desde el diseño de los espacios y habitaciones hasta los espectáculos de baile, llevan el sello de orientación a ese sector poblacional. El concepto del hotel ha tenido tan buena aceptación que ya Cuba trabaja en la pronta inauguración de El Telégrafo, un segundo hotel de este tipo localizado en el emblemático Paseo del Prado en La Habana.

“Este específicamente es el primer hotel en el Caribe dirigido para la comunidad LGBTTQ, yo he estado en otros hoteles, en otras islas, donde no te sientes muy cómodo, pero este hotel es genial porque te sientes cómodo, te sientes bienvenido”, explicó a CLARIDAD, Kevin McGrath, un canadiense de 37 años quien visita por primera vez el Gran Muthu Rainbow.

 Aunque está dirigido especialmente a la comunidad LGBTQ, el hotel no es exclusivo para ese sector, de hecho, son frecuentes las parejas heterosexuales que eligen el centro hotelero por “su tranquilidad y su buen servicio”.

“Aquí no se discrimina a nadie”, es la consigna que repiten sus empleados.

“Esta tipología de cliente son clientes muy especiales, que llevan un tratamiento diferenciado para que se sientan como de la casa, en su estabilidad. Acá todos los clientes se tratan por igual, todos los clientes son bienvenidos”, afirmó Arlenis Rodríguez Morales, empleada del hotel desde sus inicios y quien sostiene sentirse cómoda con su trabajo en el lugar.

Si bien a la fecha el Gran Muthu Rainbow apenas cuenta con un 30% de ocupación, sus directivos esperan ir levantando los números en los próximos meses a medida que se vaya normalizando el flujo de visitantes. Según datos de la cadena hotelera, es Canadá el país que más visitantes aporta a sus instalaciones, seguido de algunos países europeos, por lo que el paulatino restablecimiento de las operaciones turísticas en la isla y el avance de la vacunación contra el Sars-Cov-2 a nivel mundial deberían ayudar a levantar los números de turistas alojados en el hotel.

“Hay muchos canadienses que buscan un espacio seguro para venir, especialmente en el Caribe, y es bueno sentirte que eres parte de la comunidad”, añadió McGrath.

Se trata de una apuesta grande la de Cuba por brindar un espacio a la comunidad LGBTTQ, pero que da cuenta de la voluntad del país por avanzar en temas de inclusión y de reconocimiento de todos los sectores de la población. Actualmente, el país también discute a todos los niveles el nuevo proyecto de Código de Familia, con el que se busca dotar de carácter constitucional la unión de parejas del mismo sexo, entre otros aspectos de la sociedad cubana.

 

Castillo sigue a merced de aguas procelosas

 

Esta semana el Congreso de Perú debatirá si aplica, una vez más, la manipulada vacancia para sacar al Presidente del poder

No le han dejado respiro desde que llegó al Gobierno, y la agitación de las aguas en que intenta poner rumbo al barco, se acrecienta.

El próximo martes, un Congreso variopinto que no aprendió de las protestas provocadas por sus malas artes en noviembre de 2020 debatirá si también al presidente Pedro Castillo lo demueven mediante la vacancia, como eufemísticamente se llama el mecanismo jurídico que en Perú ha permitido cesar a un mandatario por alguna causa alegada que, en el caso más reciente, no se demostró.

Martín Vizcarra, su antecesor en estas lides precedido a su vez por el impopular Pedro Pablo Kuczynski, fue sacado del cargo hace exactamente un año por «permanente incapacidad moral» sin juicio ni otro trámite, bajo acusación de sobornos no demostrados.

Ello provocó la airada reacción de miles de manifestantes que no tomaron las calles para defenderlo, sino en repudio al accionar de un legislativo que actuó «por su cuenta», movido solo por los intereses de sus tiendas políticas.

Ahora la jugada se quiere repetir argumentando la misma justificación, en este caso de modo más falaz, porque las ojerizas contra Castillo no provienen de reparto de cuotas de poder ni de las presuntas ilegalidades que habría cometido cuando, como se le acusa, recibió fuera del Palacio Presidencial a un grupo de empresarios en lo que el mandatario afirma fue una visita estrictamente particular.

La componenda es un asunto netamente político y, más que eso, ideológico. Lo que molesta es él mismo y, obviamente, un programa de Gobierno que apenas ha podido emprender, descontando la que llamó segunda reforma agraria y algunas medidas de corte económico-social: ciertamente, no resulta poco, agobiado el mandatario, como lo ha estado, por las presiones y las zancadillas derechistas.

Él mismo, con sus palabras sencillas, pero profundas de maestro, lo denunció durante la breve alocución de hace una semana, al defenderse de las patrañas con que se le quiere señalar de estar «moralmente incapacitado».

«Nunca aceptaron que un campesino, un rondero, dirija la nación y promueva cambios estructurales del país», dijo en alusión a los partidos y a los grupos económicos que, como él también recordó, no aceptaron el resultado electoral y siempre han buscado atentar contra la voluntad del pueblo.

«Rechazo enérgicamente haber tenido algún tipo de participación en actos irregulares que hayan favorecido cualquier interés particular», afirmó.

Pero lo que diga el Presidente no basta a quienes no se conforman con entorpecer su mandato sin dejarlo gobernar.

De hecho, la vacancia está en boca de la oposición desde antes de esas criticadas reuniones en su casa que se usan para endilgarle la vacancia, y que fueron antecedidas por sucesivos pulsos con los cuales la derecha le torció el brazo, mientras Castillo contemporizaba tratando de evitar una desestabilización mayor de la que, de cualquier forma, sigue siendo víctima.

Así, apostando supuestamente al «diálogo», se le obligó primero a prescindir del canciller Héctor Béjar con tal de que le aprobaran su primer gabinete y, luego, del primer ministro Guido Bellido y, en definitiva, de toda la nomenclatura ministerial, que él debió renovar de todos modos, tratando de otorgar carteras a nombres que satisficieran el desprecio derechista o, al menos, no incomodaran a sus bancadas parlamentarias, que acusan a quienes les incomodan de estar vinculados a lo que fue Sendero Luminoso.

Tal actitud le costó al Presidente la primera fricción seria y lamentable con el partido Perú Libre, la agrupación que lo postuló a la primera magistratura y que es víctima, al mismo tiempo, de una campaña manipuladora que sataniza a su secretario general y fundador, Vladimir Cerrón, exgobernador que es blanco, hace rato, de acusaciones de corrupción tampoco demostradas.

Aunque no existen elementos para afirmar que sea definitivo el resquebrajamiento de una relación que debió ser tan estrecha, lo cierto es que, sin el también joven e inexperto Perú Libre, a Pedro Castillo se le siente más solo.

No se sabe con qué cuadros contará como asesores, sin partido propio ni aliado, virgen en relaciones políticas como llegó este maestro cajamarquino al Gobierno, aunque avalado precisamente por su limpieza, su humildad, y una procedencia que lo emparenta con las mayorías peruanas relegadas.

Se estrecha el círculo

Cincuenta y dos votos se requieren en el Congreso para iniciar el debate en torno a la vacancia, que ya fue presentada, y los trascendidos dicen que los opositores ya tienen seguros 48 hasta esta semana, por lo que analistas del patio dan por descontado que el requisito será aprobado.

Pero otros observadores aseguran que los 52 votos no están a la mano, y que será definitoria la actitud que asuma Perú Libre, postura que no ha avanzado.

Diputados promotores de esa sesión afirman que el único propósito es que Castillo «rinda cuentas» ante el legislativo. Pero ello parece poco probable y ni siquiera consta que el Presidente estuviera dispuesto a aceptarlo.

Si la vacancia avanza y al mandatario se le forzara a renunciar, le sustituiría la vicepresidenta Dina Boluarte y las cosas retornarían otra vez al punto cero.

Para ello, algunos cuentan con el desgaste que la inestabilidad ministerial provocada por los cuestionamientos de la oposición haya podido provocar en la ciudadanía. De hecho, en los días recientes se observaron algunas manifestaciones no muy nutridas a favor de la vacancia, pero ninguna que la rechace.

Si las expresiones populares de respaldo al Presidente no se producen de modo espontáneo, posiblemente la única voz con capacidad para hacerlo sería la de Perú Libre; pero el partido ha dedicado buena parte de sus esfuerzos recientes a promover y recoger las firmas que permitirían acudir a la Corte para que se apruebe la Asamblea Constituyente, que fue punto principal del programa de campaña de Castillo, y que obviamente ha pospuesto. Un referendo con vistas a ello no está recogido por la Constitución, y sería complicado asumirlo en medio del maremagno que le provoca el Parlamento.

Poco habrá logrado el electorado de Perú si la partidocracia en el Congreso —como diría Rafael Correa— le roba a su presidente. Rodeado de aguas procelosas, muchos pueden preguntarse si las fuerzas afines a los propósitos de Castillo, aun con diferencias, serán capaces de enviar el bote que rescate su mandato.

Reproducido de www.pagina12.com.ar