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Cucaracha americana y otras variantes de la cercanía

 

 

Especial para En Rojo

Nunca es tan imprecisa la gestión del arte como cuando intenta contener la piel de los afectos. Más allá de una textura, al margen de toda posibilidad o encuentro, las vivencias siempre se transforman. Como cuerpos que nacen unos de los otros, prestidigitan sus formas hasta perpetuar el asombro. Con esta apertura discursiva, el texto Cucaracha americana, (Ediciones del Flamboyán, 2020) primera publicación de la escritora Ana Nadal Quirós, encumbra la vitalidad que sobrepasa los límites de la escritura y ofrece un inventario de experiencias que, si bien atañe al simbolismo de una generación, permite la identificación de todos los lectores. Pues, como suele ocurrir con los títulos de aura kafkiana, se insta a la transformación de una perspectiva.

De todas las virtudes que evidencian los dieciséis relatos del texto, sobresalen la síntesis y la ironía. En ese contrapunto, la autora plasma la incertidumbre delante de los grandes proyectos de la adultez: la familia, los estudios, el trabajo. Con ello, emerge la convocatoria de una vitalidad más auténtica: el silencio, el amor, la huida. Esa “mejor versión de uno mismo”, que no es la que “suelen aconsejar los amigos”, como sucede en el cuento “El representante”, retrato de un guionista frustrado que diluye su caracterización bajo la sombra de Nick Cave y las argucias de su propia cobardía: “y no estaba mintiendo, solo que en el contexto en el que lo decía, parecía más un nostálgico de los roadtrips iniciáticos que un miedoso incurable obligado a viajar en avión.”

El quiebre de conjuntos ideológicos en la narrativa de Nadal Quirós resulta en una exploración lúdica de la cotidianidad y su trascendencia. De ahí que la niñez supone un espacio inagotable de discusión, más allá de ser una mirada en retrospectiva. Ante todo, expone el carácter siempre vigente de la transformación; la potencialidad que renueva las vías de interpretación y referencialidad del mundo: “Lo que aconteció no se sabe a ciencia cierta, pero siempre quedan los rumores.” Así, los personajes de estos cuentos no resisten la vulnerabilidad y proyectan su intención, tan loable, de rendirse. Con cada protagonista, el personaje de “los otros” es una extensión de la búsqueda, el paisaje que diluye el mito de la individualidad y el optimismo tiránico de los tiempos que corren: “No te asustes si escuchas un tiroteo, es normal”.

La percepción es equívoca y se despliega en el texto como un bildungsroman invertido donde no es posible adecuarse. Por ello, los personajes también encarnan identidades fluidas que permiten apreciar el diálogo con narrativas contemporáneas, como son las cuentísticas de Luis Negrón y Ana Lydia Vega, perfiladas en el prólogo de Jimena Gamba; sumado a referencias de otras tradiciones discursivas como es la experimentación de Augusto Monterroso, a quien se alude directamente en uno de los cuentos. Sin duda, más allá de la temática del viaje y otras exploraciones estéticas, se trata de un libro muy puertorriqueño, si es que fuera posible hablar de gradaciones identitarias. Ello, en respuesta a una creciente tonalidad picaresca de la narrativa, como es, por ejemplo, la caracterización antiheroica en los cuentos de Cezanne Cardona, la exploración del cuerpo en la narrativa de Vanessa Vilches y la exposición de un nuevo proyecto discursivo para la diversidad en medio de la crisis, como se ve en la crónica de Xavier Valcárcel: Aterrizar no es regreso (Ediciones Alayubia, 2019). Del mismo modo, atisba lo que podría considerarse un leit motiv de la poesía más reciente:   la insatisfacción como resistencia, presente en autores como Cindy Jiménez Vera, Anthony Hernández, Gegman Lee Ríos, entre muchos otros.   En este sentido, llama la atención cómo, si bien desborda el pesimismo y la descreencia de los discursos tradicionales de la superación, sobresale también un interés por reivindicar su nivel lúdico y celebrar los ritos de la cultura popular como en las propuestas de Ivelisse Álvarez (La tomadora de Soda, Ediciones Aguadulce, 2018) y Mariela Pabón (Check-in Mela). El cuento “The Queen of the Jungle” narra cómo: “El cable tv, en aquellos días, era nuestro santo grial.”

Precisamente, a tono con estas propuestas, el texto de Nadal Quirós no se limita a un contexto o discurso particular, pues se enriquece de la experiencia individual que le infunde su autora y se amplía en la afirmación de un entorno heterogéneo y cambiante, matizado por la inmediatez virtual y el, cada vez más tempestivo, paisaje de la isla. Sobre este particular, el relato que da título al texto recrea, a manera de cierre, la vehemencia de una territorialidad caribeña que transforma la vida cotidiana en rituales de supervivencia. El huracán María es esa violencia sostenida que rememora los miedos de la infancia y su inventario de primeras veces, con los que se desdibujan los límites del trauma y la sorpresa. La niña que ve morir una gallina, el preadolescente que despierta en la búsqueda de algún propósito, la extranjera que descubre la fragilidad de los estereotipos en su cuerpo y la sexualidad irreverente, son lugares comunes a la exploración de ese carácter opresivo del entorno social que amenaza la libertad y la experiencia vital auténtica. La intemperie que construyen los hábitos dialoga con el detrimento del paisaje para dar constancia de la incompletud y la movilidad de los recuerdos. “Ni tú ni yo somos iguales al resto. Larguémonos, dejemos esta charca apestosa y montemos un negocio, metámonos en política, seamos artistas, de lo que sea, cantantes, bailarines…”

Como eje estructurador del libro sobresale el gesto de la mirada. Porosa y plurivalente, se impone a la incertidumbre y los mitos de la felicidad. En las últimas páginas, por ejemplo, Lucía vislumbra “una pequeña sombra negra que se había deslizado bajo sus pies” y acto seguido, la foto que ella había tomado poco antes de que Félix fuera aplastado por el transformador del poste, se hizo viral. Como estas, abundan las imágenes a destiempo de las voluntades; ese rastro ineludible de la contemporaneidad que, como dice Julio Ortega, hace anacrónico cualquier intento de apalabrar su efervescencia. A cambio, se convocan otras vías de la referencialidad. En este sentido, las ilustraciones de Mya Pagán ofrecen un acompañamiento puntual a las inquietudes discursivas que se vienen dirimiendo con mayor énfasis desde hace algún tiempo. ¿Cuál es el alcance del lenguaje? ¿Cuáles son sus derroteros al margen de la realidad y de las páginas? ¿Cuál es el lugar de la escritura en el tiempo de los perfiles distorsionados?

 Cucaracha americana no se instala en variedades específicas de la narrativa. Pues, resulta evidente un cuestionamiento que rebasa la diégesis de los relatos y lleva a los lectores por vías de su propia identificación. La mirada de los personajes es el recorrido de una época y también de un desencuentro ideológico.   La prosa de Nadal Quirós evidencia así el sitial de quienes pierden el rumbo. No ya para entender razones o consagrar algún camino, sino como el registro de un pacto vital y estético cuyo único estandarte es la autenticidad. Con gran destreza, el libro fusiona el humor, la ironía y lo escatológico, con otros recursos, donde pueden rastrearse agudas reflexiones ontológicas: “¿te acuerdas de tu nombre?”, sobresale como primera línea de uno de los cuentos.

El encuadre de un contexto que abarca los tempranos noventa y la actualidad, funge como trasfondo de la imprecisión y la búsqueda de los personajes. A la manera de una red social, son más los espejismos que las conexiones. ¿Es cierto que la realidad supera lo ficticio? ¿A qué lugar pertenece lo que no puede percibirse?: “Los huevos de cucaracha americana eclosionan aproximadamente en dos meses.” Convocados por la incertidumbre y la búsqueda, es imposible acercarse a estos personajes y no acompañarlos en el pacto de su intimidad subversiva. Después de todo, como sugiere el relato “Pillow talk”, nada es tan cercano como parece. En el fragor de la vida cotidiana y en el delirio de su trascendencia, “cada uno pone su alarma, se dan la espalda y apagan la luz.”

 

El Plan de Ajuste de Deuda y la destrucción de los recursos naturales

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Para justificar la reducción de los procesos de evaluación ambiental en el país, en su Plan de Ajuste de Deuda, la Junta de Control Fiscal utilizó como exhibit un documento desautorizado por el Banco Mundial. No son tan solo las pensiones y los salarios lo que el Plan de Ajuste de Deuda (PAD) de la Junta de Control Fiscal (JCF) lacera en Puerto Rico. La inviabilidad del país con el PAD incluye la destrucción de los recursos naturales. Así se desprende del análisis del contenido del PAD respecto a la exigencia de reformas al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.

El veterano litigante de derecho ambiental, licenciado Pedro Sadeé Lloréns, aseguró que en los últimos dos planes fiscales la JCF ha planteado que en Puerto Rico hace falta reformar los procesos de permisos. En torno a esta reforma, aunque tiene diversas partes, como la de poder acelerar la inscripción de propiedades en el Registro de la Propiedad, la visión que surge de la Junta es que es necesario reducir el escrutinio ambiental y aumentar el que los proyectos se eximan de análisis ambiental.

La reducción del escrutinio ambiental se pretende hacer incrementando la lista de actividades para que califiquen en la categoría de exclusiones categóricas. De hecho, ya el DRNA había hecho este ejercicio, el cual fue objetado por varios grupos ante el tribunal. El 29 de octubre de 2021, el secretario del DRNA, Rafael Machargo Maldonado, creó un llamado Comité de Evaluación de Procesos Ambientales para esos mismos fines. En la comunicación al personal del DRNA, el secretario admite que eso es disposición del Plan Fiscal de la JCF.

Sadeé Lloréns puntualizó que la teoría de la Junta es que el reducir las exigencias ambientales va a atraer capital al país y que, por ende, será uno más competitivo. “Cuando se dice atraer capital reduciendo el escrutinio ambiental es que no se tenga que respetar la salud ambiental y los recursos naturales que se pueden afectar y destruir más”.

Denunció que el PAD incorpora ese concepto de reforma en los procesos de permisos, pero no entra en el detalle de qué en específico es reducir los trámites ambientales. Lo incluye porque usan la misma fuente del concepto competitividad. Ese concepto de competitividad incluye: las leyes laborales, la exención   de impuestos y lo que en inglés se conoce como ‘Doing Business’, o bien, ‘facilidad para hacer negocios’.

A juicio de Sadeé Lloréns es censurable que la Junta esté planteando en el PAD que esos cambios estructurales hacen falta en Puerto Rico supuestamente para generar desarrollo económico y que el país pueda enfrentar el déficit en que va a caer en el 2035. Puntualizó que hay tres premisas fundamentales de parte de la Junta. Una admite que el país no va a poder pagar la deuda porque va a haber un déficit en el presupuesto del 2035 en adelante; dos, que para atender ese déficit tiene que haber cambios en el desarrollo económico y, tres, que parte de esa estructura de desarrollo económico es la afectación, el deterioro en la salud ambiental y la protección de los recursos naturales. “Ese es el bosquejo de lo que está dicho”.

En apoyo a su PAD, la Junta sometió como exhibit el llamado el Informe Wolff (2018-2020), Doing Business. Este informe fue preparado por el banquero colaborador del BM Alan Wolff y Anne Kruger. En él se plasma la visión de que se puede lograr un desarrollo económico reduciendo las protecciones ambientales. El 16 de septiembre de 2021, el Banco Mundial anunció la desaprobación del informe, el cual estaba bajo investigación desde junio del 2020 debido a denuncias de irregularidades y faltas éticas.

El ambientalista resaltó que la premisa de que reducir las protecciones ambientales va a atraer inversionistas es incorrecta porque en Puerto Rico ya se han reducido los protecciones ambientales y no tenemos el desarrollo económico prometido. Las causas de la falta de desarrollo económico son otras, no la protección ambiental.

“Aquí, desde Fortuño, se han hecho reformas y se han ido reduciendo las protecciones ambientales y las agencias ambientales y eso no ha producido ningún desarrollo. Además de que no hay relación causal, lo que se está haciendo es llevando al país a una situación de insostenibilidad que es contradictoria con el mismo desarrollo económico porque si se destruyen las playas, la salud de la gente, el recurso del agua, eso lo que va a tener es un impacto negativo en el supuesto desarrollo. El ambiente se necesita para proteger la vida”.

Sadeé cuestiona cómo se va a plantear reducir el escrutinio ambiental en tiempos de cambio climático. “Puerto Rico lo que necesita es escrutinio y decisiones sabias de qué hacer, no eliminar el proceso decisional para que el país pueda enfrentar el cambio climático”. Para el veterano en luchas ambientales, el PAD es uno descabellado y fuera de la realidad de lo que es el cambio climático y lo delicado de nuestros recursos naturales. Incluso indicó que el plan ignora que esta visión de desregulación no ha funcionado en otros lugares.

“Se ve que es un análisis puramente económico mirando solo la visión del supuesto interés del capital, del inversionista, de cómo el margen de ganancia es lo principal; pero eso tampoco encaja porque hay otros lugares donde hay inclusive capital que busca lugares que protejan el ambiente”.

Confirmó que el PAD no dice en qué los inversionistas quisieran invertir y que el informe Wolff no entra en eso. Pero que la premisa es la misma. Comentó que la Junta no le dijo a la jueza que el Informe Wolff fue suspendido por el Banco Mundial. La JCF pretende justificar la necesidad de hacer reformas y reducir los procesos alegando que Puerto Rico está en el número 75 del índice de competitividad mundial.

A la interrogante de si el propósito de la Junta es vender los recursos naturales, Sadeé Lloréns admitió que eso no estaba en PAD, pero que es una pregunta que está sobre la mesa. “Eso ha sido una preocupación de los grupos ambientales desde el principio, de que la crisis económica nos lleve a vender recursos naturales y otros recursos para sacar dinero; pero creo que la amenaza es igual o peor por la otra ruta”.

Resaltó que el daño que se le está haciendo al País viene por esta ruta de la desregulación ambiental. Tampoco se puede escapar al hecho de que aquí los desarrolladores hace tiempo que llevan presionando para que se reduzcan los escrutinios ambientales. A ello también se suma la colaboración del Ejecutivo con esta visión de la Junta, a través del DRNA. La confirmación está en la creación del ya mencionado Comité de Evaluación de Procesos Ambientales. “Lo cual nos lleva, por supuesto, a la necesidad de estar más atentos y poder generar más movilización”, afirmó el entrevistado.

 

 

 

Para que esta celebración de Navidad sea nueva

Especial para En Rojo

Aunque tengamos muchos motivos para preocuparnos y estemos terminando un año de muchos desafíos y sufrimientos, es bueno ver en esta celebración de la Navidad una llamada a la esperanza y a la renovación de la vida. De hecho, antes de ser una fiesta cristiana, Navidad era la celebración del solsticio del invierno y tenía un sentido de agradecer por el renacimiento del Sol y la victoria sobre las tinieblas. Actualmente, de nuevo, esas fiestas van más allá de su dimensión religiosa y expresa un llamado al constante renacimiento interior y social.

En cada edad física, el ser humano deja una edad y renace a otra. María Zambrano, filósofa española, enseñó que, como todo animal, el ser humano es mortal. Sin embargo, lo que le caracteriza no es ser mortal sino ser natal, es decir, estar llamado a una renovación permanente del ser y de la vida. El poeta Pablo Neruda dijo: «Nacemos como un proyecto. Siempre debemos renacer. Nacemos para renacer«. Podemos decir que renacemos cada vez que damos los pasos que la vida requiere y nos abrimos a una nueva etapa.

El significado más profundo de la celebración de la Navidad es abrir nuestro corazón y nuestra vida a esta perspectiva de vida nueva, tanto en el plano personal, como en nuestras relaciones y actividades sociales e incluso políticas. Vivir el espíritu de la Navidad no es sólo recordar Belén y el pesebre en lo cual Jesús nació. Los relatos evangélicos que describen la navidad se han escrito ya con la intención de ayudarnos a ver en el niño nacido en Belén al Señor resucitado que, por su Espíritu, nos llama a renacer siempre.

Tenemos que entender que este proceso de renovación interior tiene sus raíces en lo más profundo de cada persona, pero se concreta en un modo de vida comunitario. Esto significa asumir la realidad en la que vivimos y reanudar nuestras relaciones con las personas, en un camino comunitario de servicio a la paz, la justicia ecosocial y el cuidado de la madre tierra y de toda la naturaleza.

Para que este renacimiento de la vida sea posible, es necesario denunciar y combatir la política que sirve a la muerte y al desamor. Óscar Arnulfo Romero, mártir de la jornada liberadora, insistió en que la verdadera espiritualidad consiste en acentuar la dignidad de la política y hacer que ésta esté al servicio de los más pobres y pueda ser transformadora.

Si creemos que, en Navidad, Jesús asumió la condición humana con todas sus fragilidades y problemas, cada celebración de la Navidad nos invita a ser personas cada vez más capaces de amar, cada vez más disponibles al diálogo y, en todo, humanas, como Jesús.

Mirada al País La Cultura de Corrupción en Puerto Rico

 

 

Especial para CLARIDAD

Cerramos el año 2021, todavía inmersos en la incertidumbre de la pandemia del virus del COVID-19, con acusaciones de corrupción pública contra varios funcionarios, incluyendo, al menos a dos alcaldes en funciones. Los eventos de acusaciones de corrupción han captado la discusión pública, que se ha centrado primariamente en los detalles de la cuantía monetaria, de los artículos que se utilizaron como objeto de soborno y en los métodos para concertar el fraude al interés público. Somos testigos de una endémica situación de actuaciones criminales de los funcionarios públicos involucrados en el más reciente episodio de una larga trayectoria de incidentes activados por las agencias federales responsables del cumplimiento de la ley en nuestro régimen colonial. El arresto de los exalcaldes de Cataño y de Guaynabo, sin embargo, es reflejo de un patrón de comportamiento articulado, una especie de simbiosis, de un patrón de conducta que involucra la utilización de entidades públicas en contubernio con entidades privadas movidos por un afán desmedido de riqueza, es decir, de avaricia, a modo de una perversa “alianza público-privada”. Esta simbiosis, este “junte”, utiliza el aparato partidista como medio para alcanzar el poder político y con el objetivo de viabilizar el enriquecimiento de individuos particulares. En esta trama participan “contratistas colaboradores” con los partidos políticos coloniales y sus dirigentes que invierten para recibir, a modo de prebenda, cuantiosos contratos para realizar dudosas obras o servicios públicos. Servicios y obras o proyectos que se promueven a precios inflados y que, en muchos casos, no añaden valor social o beneficio colectivo, sino que, por el contrario, en muchas instancias nos traen altos costos de operación y mantenimiento y otros perjuicios que degradan el bien común. En este contexto, los funcionarios públicos corruptos y sus “contratistas colaboradores”, funcionan como los nobles que gozaban de derechos feudales otorgados por la realeza, como si fueran “barones” en el sistema económico neoliberal puertorriqueño.

Los acontecimientos recientes corresponden, en cuanto a forma y procedimiento, con la estructura de corrupción que viene operando desde la década del 1980 en la política partidista colonial. El inicio de este proceso de corrupción, de “contratistas colaboradores” junto a los “barones” de la administración pública colonial, puede ubicarse en el 1987 con la creación del Instituto del SIDA, adscrito al gobierno municipal de San Juan. Este Instituto se creó el 28 de agosto de 1987 como un ente gubernamental, cuando el Dr. Pedro Rosselló dirigía el Departamento de Salud municipal. El Instituto fue organizado con el objetivo de proveer ayuda clínica y orientación a las víctimas del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y con la condición de SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). La operación de ese Instituto se contrató a una entidad privada organizada por el Dr. Yamil Kourí, incorporada como Advance Community Health Services (ACHS). Esta entidad ACHS, desde su inicio, desarrolló un patrón de soborno a funcionarios electos, funcionarios públicos y partidos políticos, desviando millones de dólares previstos para apoyar y dar servicio a los enfermos de SIDA, muchos de los cuales carecieron y sufrieron, innecesariamente, de atención médica, emocional y social, mientras un grupo de “barones” disfrutaban, como parásitos, de enriquecimiento material y de poder político. La situación de este Instituto fue investigada por el Representante David Noriega y con la información levantada la fiscalía federal organizó un Gran Jurado en octubre de 1996. El Gran Jurado presentó acusaciones a Yamil Kourí, que para esa época era asesor del gobernador Pedro Rosselló, contra todos los funcionarios ACHS y contra el entonces senador del Partido Popular, Edgardo Rosario Burgos. En una segunda fase del proceso judicial fueron también acusados y convictos el abogado estadista Luis Dubón Otero, el médico cubano Jorge Garib Bazaín y el vicepresidente de la Cámara de Representantes, José Granados Navedo. En el juicio, Granados se declaró culpable y testificó contra Garib Bazaín, de quien había recibido $200 mil dólares ilegales en apoyo a su campaña a la alcaldía de San Juan en el 1988. En ese juicio, el acusado Ángel Corsino Maurás, contralor de ACHS, se convirtió en Testigo del Pueblo. Corcino declaró, como el testigo principal de la fiscalía, que Pedro Rosselló González recibió $250 mil para su campaña para gobernador en el 1992 y, además, el candidato a gobernador del PPD en el 1996, Héctor Luis Acevedo, alcalde de San Juan entre 1988 y 1996, recibió pagos de $5 mil mensuales por un largo período de tiempo para financiar sus actividades políticas. Tanto Rosselló como Acevedo negaron las imputaciones del testigo y los federales no les formularon cargos. No obstante, el jurado que entendió en ese juicio le dio credibilidad a Corcino Maura para la convicción de Kourí y de todos los individuos imputados de fraude federal, conspiración y lavado de dinero.

La historia de la cultura de corrupción gubernamental tiene otro ejemplo de actividad de “alianza público-privada” en los acontecimientos de corrupción del contratista José “Cuqui” Ventura Asiris, de María de los Ángeles “Angie” Rivera Rangel (ayudante personal del exgobernador Pedro Rosselló), de Ángel Luis Ocasio Ramos (sub-secretario de la gobernación de Pedro Rosselló), y de Oscar L. Ramos Meléndez (exadministrador del Fondo del Seguro del Estado {CFSE} para finales de la década de 1990). Según la prensa comercial, a Ventura se le acusó de actividades de soborno para conseguir contratos de arrendamiento de edificios al gobierno y para otras actividades. Se le imputaron varios delitos y resultó convicto. Rivera Rangel resultó convicta por cargos relacionados a la utilización de su función privilegiada en La Fortaleza a cambio de venta de influencias a empresarios que realizaban contratos con agencias gubernamentales; en el juicio se presentaron 41 cheques endosados por Ventura Asiris a nombre de Rivera Rangel por cantidades que fluctuaban entre $2 mil y $5,775 que totalizaron cerca de $125mil. A Oscar L. Ramos Meléndez se le imputó en mayo del 2003 de haber recibido un soborno de $60 mil de parte de Ventura Asiris para conseguir un contrato de arrendamiento de $4 millones de edificios del CFSE. Aparentemente, Ramos resultó absuelto de la acusación, pero el hecho que haya sido señalado me resulta relevante para la historia que más adelante comparto con los lectores. Además de estos casos relacionados a Fortaleza, surgieron otros casos de corrupción asociados a la construcción de Superacueducto de la Costa Norte. La fiscalía federal le imputó a René Vázquez Botet, ex director de campaña de Pedro Rosselló, y a Marcos Morell Corrada, ex secretario del PNP, cargos de extorsión y lavado de dinero relacionado a sobornos a los desarrolladores que construyeron el Súper Tubo durante la gobernación de Pedro Rosselló. Ambos, Vázquez y Morell, cumplieron 5 años de cárcel al resultar convictos de esas acusaciones.

De forma indirecta, tuve la ocasión de relacionarme, profesionalmente, con un asunto que derivó de las actuaciones de corrupción atribuidas a José Ventura Asiris y a los administradores de CFSE. Veamos. A pocas semanas de que el huracán Georges impactara a Puerto Rico entre el 21 y 22 se septiembre de 1998, llevé mi vehículo de motor a un taller de mecánica que, entonces ubicaba en la carretera 8838, cercano al Jardín Botánico en Río Piedras. Mientras esperaba el servicio del mecánico, noté que en un solar contiguo frente al taller habían colocado una barrera formada por planchas de hierro galvanizado (cinc) que obstruía el campo visual hacia el Jardín Botánico. Pregunté al mecánico si sabía qué se proponía hacerse en ese solar e indicó que le habían comunicado que el gobierno utilizaría ese sitio para ubicar, provisionalmente, escombros vegetativos producidos por el huracán. La curiosidad me movió a cruzar la calle y atisbar el espacio semi oculto a través de dos láminas de cinc y, para mi sorpresa, lo que en realidad ocurría era una incipiente actividad de construcción de edificaciones en ese solar que colinda con el cauce del río Piedras. Haciendo averiguaciones nos percatamos que en ese solar se construiría una edificación para la CFSE.

El proyecto no tenía permiso de construcción, ni había documentación formal sobre su viabilidad y análisis de impacto ambiental. La construcción, en parte, estaba ubicada en el cauce mayor de inundación del río (donde se prohíbe cualquier construcción) y, tal como se proponía, podía afectar la entonces pensada obra de canalización que realizaría el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Ese proyecto era uno de los que Ventura Asiris había conseguido de forma nebulosa, sino ilegal, en sus gestiones de contratista. Un grupo de vecinos del Barrio Venezuela llevó un caso legal contra el gobierno cuestionando la validez de la construcción. Los vecinos contaron con la ayuda de la Clínica de Asistencia Legal de la Escuela de Derecho de la UPR y para dicho proceso suplí voluntariamente servicios profesionales periciales. En el alegato llevado al tribunal se planteó que la intervención de la construcción ya estaba afectando la integridad física del cauce del río, que existía un potencial que el cambio en el comportamiento de la inundación podría comprometer la estabilidad del puente histórico sobre el río (uno de los más antiguos construidos en Puerto Rico-1853) y que, además, podría incrementar los riesgos de inundación a las estructuras de la UPR en el Jardín Botánico. Durante ese proceso de cuestionamiento legal, los contratistas sometieron a posteriori una solicitud de permiso de construcción a la entonces Administración de Reglamentos y Permisos en marzo de 1999, casi seis meses después de iniciada la construcción. Como dato histórico, en una crecida alta del río en el 1999, el puente histórico colapsó y fue necesaria una multimillonaria rehabilitación.

Se cuestionó en corte que la obra se llevaba a cabo sin una Consulta de Ubicación solicitada y aprobada por la Junta de Planificación (JP), que el proponente no había solicitado a la JP un cambio en la zonificación vigente que autorizaba una estructura comercial pequeña colindante con la carretera 8838 y que no se había satisfecho el requisito de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Cuando parecía que el caso judicial se resolvería favorablemente a favor del Cese y Desista de la construcción, venció el término del nombramiento de la juez que veía el caso, esta no fue renombrada y, hasta donde recuerdo, el caso se quedó en un limbo pues creo que no se reasignó a otro juez. El ente regulador de estado no actuó y el contratista terminó la construcción de los edificios en el año 2000. En el 2001 el edificio fue adquirido por el gobierno, pagando un precio sobreestimado de la tasación que hubiese tenido en el mercado a esa fecha. Recuerdo haber sugerido públicamente que la nueva administración de Sila Calderón debía demoler esas estructuras a modo pauta de no tolerancia a la corrupción. Sin embargo, el edificio se asignó para la ubicación de las agencias ambientales: el DRNA, la Junta de Calidad Ambiental y la Autoridad de Desperdicios Sólidos. Paradójicamente, las estructuras que se hicieron contrario a las leyes, los reglamentos, normas y políticas públicas que principalmente son responsabilidad del DRNA y la JCA, la convirtieron en sus cedes ministeriales. Equivaldría decir que el “crimen paga”.

La edificación, sede del DRNA, no sólo es una estructura construida ilegalmente, producto de gestiones corruptas de delincuentes convictos, sino que también posee serios vicios de construcción y que, por la ausencia de un mantenimiento mínimo, las edificaciones parecen casi dilapidadas. En ese espacio donde se supone se analice, se piense, se razone científica y objetivamente la conservación y protección de los recursos naturales y de la calidad del ambiente, esta gestión vital se lleva a cabo en un ‘producto’ de la cultura de corrupción que asola nuestro Pueblo.

En síntesis, pienso que la cultura de la corrupción tipifica nuestra estructura colonial carcomida. Esa cultura, tal como hace la polilla y el comején, va consumiendo poco a poco la salud, el bienestar, las virtudes, la felicidad y la esperanza de nuestro Pueblo. Las circunstancias exigen que pensemos más allá de la mediatez o inmediatez de las noticias y acontecimientos sobre arrestos e imputaciones de corrupción. La identificación y arresto de individuos corruptos no resuelve ni ha resuelto este problema creciente. La cultura de la corrupción es un problema estructural del contrato social que, como grupo humano, llevamos a cabo. La “alianza público-privada” entre “contratistas colaboradores”, funcionarios públicos corruptos y partidos políticos corruptos, hay que desmontarla mediante nuevos proceso creativos de propuestas y gestión política que no sólo supere la situación de subordinación colonial, la quiebra fiscal y financiera, la adaptación al cambio climático y calentamiento del Planeta, sino también promueve una propuesta de desarrollo y convivencia social y económica fundamentada en principios profundos éticos y morales. La cultura de la corrupción es como un cáncer que corroe nuestra integridad física y espiritual. La agenda para un paradigma de calidad de vida superior requiere de hombres y mujeres honrados, laboriosos, sensibles, instruidos y comprometidos con el bien común. Si no actuamos pronto contra la corrupción institucionalizada, Puerto Rico en general se parecerá a la imagen repugnante que se observa en ese edificio de las agencias ambientales, producto y portaestandarte de la cultura de la corrupción: sucio, dilapidado, inservible. Urge la concertación social hacia una cultura con modos de vida y costumbres fundamentada en valores superiores de convivencia humana.

 

 

Sesiona en Cuba la XX Cumbre del Alba-TCP con la integración como eje central

Sacha Llorenti Foto: cortesía del autor

Corresponsal de CLARIDAD

La Habana, Cuba-Con el tema de la pandemia de la Covid-19 como eje central sesionará este martes la XX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Libre Comercio (ALBA-TCP) en La Habana.

El organismo multilateral, que este 14 de diciembre cumple sus 17 años de fundado, llega a la cita con la mirada puesta en la necesidad de fortalecer y defender la integración regional frente a los nuevos –y viejos– ataques imperialistas de Estados Unidos y su intento por dividir la región.

La Cumbre servirá además para coordinar los esfuerzos y mecanismos de cooperación y solidaridad en medio de la crisis sanitaria provocada por el Sars-Cov-2 y la desigual distribución de vacunas contra el virus que sufre particularmente América Latina y el Caribe.

En vísperas del encuentro, el secretario ejecutivo del organismo, Sacha Llorenti, destacó los logros alcanzados por el ALBA-TCP en casi dos décadas de existencia y aunque admitió que la Alianza hoy “enfrenta desafíos”, aseguró que sigue siendo “tan necesaria como hace 17 años”.

“Para nosotros es una prioridad que la comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe se fortalezca, se convierta en una instancia genuina de integración de los pueblos y que se respeten los principios y los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”,dijo el Secretario en conferencia de prensa desde el emblemático memorial a José Martí en la capital cubana.

Llorenti afirmó también que “están soplando nuevos vientos de cambio en nuestra región”en referencia al regreso de la democracia a Bolivia –tras el golpe de estado contra Evo Morales en 2019– y las recientes victorias de movimientos progresistas en países como Honduras y Nicaragua, a la vez que expresó su contento con la participación en esta Cumbre de Santa Lucía, “país que hace unos años no participaba”.

En momentos en que Cuba, Venezuela y Nicaragua sufren la arremetida de las políticas estadounidenses y facciones golpistas intentan desestabilizar el orden constitucional y la paz en la región, será de medular importancia también para los Estados del ALBA-TCP reunidos en La Habana encontrar nuevos espacios de integración –y fortalecer los ya existentes– con principal

En esa línea, Llorenti recordó que la Organización de Estados Americanos (OEA) ha perdido legitimidad y credibilidad en medio de las acciones injerencistas de su secretario Luis Almagro y el papel protagónico que esa institución ha jugado en golpes de estado y movimientos desestabilizadores en países progresistas.

“Ni Cuba, ni Venezuela son parte de la OEA, y Nicaragua anunció su salida […] eso es una muestra de la relevancia cada vez menor que tiene esa organización”, puntualizó.

ESENCIAL LA LABOR DEL ALBA DURANTE LA PANDEMIA

 Con respecto al desafío que ha supuesto para Nuestramérica la emergencia de la Covid-19, el secretario ejecutivo del ALBA-TCP expresó que la entidad “ha funcionado de manera ejemplar”y puso como ejemplo la construcción de un fondo humanitario y la habilitación de un puntea aéreo, acciones gestionadas por el organismo y que han permitido la movilización de materiales e insumos médicos a los países más necesitados, así como el transporte de profesionales de la salud cubanos que han brindado apoyo a otras naciones.

“Estoy convencido –recalcó–de que el puente aéreo habilitado por [la aerolínea estatal venezolana]Conviasa ha ayudado a salvar muchas vidas”.

 Sobre este particular, se espera además que la XX Cumbre aborde la oferta de Cuba de enviar sus vacunas anti-Covid19 a demás pueblos de la zona, en especial aquellos países que se encuentran más atrasados en la inmunización de su población.

Por último, a preguntas de este medio sobre la postura del ALBA-TCP con respecto a la situación colonial de Puerto Rico, Llorenti subrayó que “muchos de los países de nuestra Alianza han manifestado el carácter latinoamericano y caribeño” de la isla.

“Los países del ALBA se manifiestan en el Comité de Descolonización de la ONU, además de los propios pronunciamientos de la CELAC, y han manifestado su apoyo a la independencia y soberanía de Puerto Rico”, señaló.