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Reforma laboral: ¿Para quién?

Especial para CLARIDAD

Durante la pasada campaña electoral todos los partidos políticos expresaron la necesidad de revisar la Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral, mal llamada reforma laboral, que fue aprobada a principios del año 2017. Esta ley, conocida como ley 4, fue aprobada bajo el supuesto de que era necesaria para cumplir las metas de desarrollo económico que propone la Junta de Control Fiscal. La ley 4 derogó y enmendó decenas de leyes que protegían el empleo en Puerto Rico. De esta manera los trabajadores se afectaron negativamente, es decir perdieron derechos y/o se redujeron drásticamente sus beneficios. Por mencionar algunos, se redujo la acumulación de días de vacaciones y enfermedad, se aumento el periodo probatorio, se elimino el pago de horas extras en varias instancias, incluyendo sobre una jornada de ocho horas, se enmendó la jornada de trabajo y las horas a acumular para el bono de Navidad, se redujo la compensación en casos de despido injustificado y los patronos no tienen que probar en corte las razones del despido, entre otros. Una de las disposiciones de esta legislación, deroga la Ley de Cierre la cual desde hace décadas estaba bajo el fuego de los patronos.

Cuatro años luego de aprobarse la ley, no ha aumentado la participación laboral, los patronos alegan que no hay mano de obra disponible, las condiciones de trabajo de los empleados no han mejorado, en fin, que los datos y resultados no van de la mano con la legislación aprobada. Es por ello que en el año electoral los candidatos que aprobaron la ley expresaron su disponibilidad a enmendarla.

Tanto la representación del Partido Independentista Puertorriqueño y del Movimiento Victoria Ciudadana han radicado legislación para devolver a los trabajadores las condiciones previas a la ley 4 de 2017 (mal llamada reforma laboral). Sin embargo los legisladores del PPD y PNP han radicado y aprobado versiones que mantienen en general el espíritu de la ley 4 a favor de los patronos. La aprobación de dos versiones es una forma tradicional de trancar un debate y no cambiar nada. El gobernador ha expresado su oposición a las versiones aprobadas y expresado la necesidad de mayor estudio y garantías en alegada protección a los medianos y pequeños comerciantes.

El estado actual de los proyectos legislativos está estancado entre una lucha de poder entre los presidentes populares de Cámara y Senado y un gobernador PNP que se lava las manos de manera oportunista. Las asociaciones patronales aumentan la presión para que no se cambie nada. Los legisladores de minoría no tienen otra cosa que hacer que es quedar en record mediante la denuncia pública de los acuerdos de la mayoría y los patronos.

¿Y los trabajadores y trabajadoras? Aquellos que fueron empleados a partir del 2017, a quienes le aplican la ley, han aprendido a vivir entre las crisis de huracanes, terremotos y de pandemias. Han aprovechado las transferencias y “ayudas” económicas para sobrevivir. Se educan y se preparan para ser parte de la ola migratoria que se aventura a otras realidades. Y castigan a los patronos quienes alegan que no hay trabajadores para sus puestos de trabajo de salario mínimo. Estamos hablando de una juventud que no cree y no puede creer en el liderato político del país. Así las cosas se van polarizando las ideas de jóvenes y de otros sectores sociales no tan jóvenes que ven incierto su futuro como es el caso de los pensionados.

¿Y el movimiento sindical? Las organizaciones sindicales tienen que trascender de su realidad inmediata y proponer un plan de organización que responda a las actuales coordenadas del país. ¿Qué tiene que ofrecer el sindicato a un joven con estudios universitarios que asume tener dos y tres empleos de manera simultánea? ¿Cómo se organizan a los desempleados? ¿Cómo se organizan los pensionados ante el ataque brutal contra sus menguados ingresos? ¿Cuáles son las demandas políticas, sociales y económicas del sindicalismo en Puerto Rico 2022? ¿Qué puentes hay que cruzar para entrelazar las luchas comunitarias, ambientales y sectoriales y las de la clase trabajadora?

Mientras el hacha va y viene, los patronos se frotan las manos saboreando sus ganancias. La realidad de las grandes cadenas del comercio internacional que en Puerto Rico acumulan ganancias millonarias no se afectan negativamente por las disposiciones en discusión de la mal llamada reforma laboral. Tampoco le afectan los aumentos programados en el salario mínimo. Las demás empresas de naturaleza industrial y de manufactura también pueden asumir el costo de los cambios propuestos. La píldora venenosa es la que se han tragado los empresarios netamente puertorriqueños, los medianos y pequeños comerciantes. Estos han creído que la mal llamada reforma laboral les garantiza su existencia. La realidad es que la desregulación del mercado y la falta de protección a los trabajadores trabaja a favor de las grandes empresas. Las empresas del patio empezaron a desaparecer con la creación de los grandes centros comerciales fuera de la zona urbana. La eliminación de la Ley de Cierre favoreció a los grandes comercios y le quito protección a los medianos y pequeños comerciante que hoy luchan para sobrevivir ante las cadenas de farmacias, tiendas en las gasolineras y las grandes cadenas que abren 24/7. La aspiración clasista de ser gran burgués no le permite ver aliados en una comunidad que también lucha por sobrevivir.

Más allá de los cambios en las disposiciones de la ley, el debate fundamental es si el mundo del trabajo debe ser precario, con malas condiciones de empleo, baja participación laboral, dependencia de la condición colonial o si debemos aspirar a empleos dignos, garantías de un ingreso básico para todos, jornadas de trabajo completas, en fin, definir el país que queremos. Un país con justicia social, espacios realmente democráticos, libertad política y con una mayoría debidamente remunerada y reconocida. Recordemos, si a la clase trabajadora le va bien, al país le va bien.

Bahía Urbana, no todo lo que brilla es oro

Foto Alina Luciano

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Un proyecto ridículo, pasado de moda y con grandes cuestionamientos legales es la apreciación del arquitecto y planificador Pedro Cardona Roig sobre el anunciado proyecto de la nueva Bahía Urbana, en los muelles 6, 7 y 8 de San Juan.

Según presentado por el gobernador, Pedro Pierluisi, la directora del Distrito de Convenciones, Mariela Vallines Fernández, y el director de la Autoridad de Puertos, Joel Pizá Batiz, el proyecto a desarrollar tendrá un conjunto de islas flotantes ubicadas en la zona de la bahía, unas instalaciones deportivas, un anfiteatro al aire libre, un área de restaurantes, un bosque urbano de mil pies cuadrados y una torre de 200 pies de altura con una vista de 360 grados. El desarrollo y la administración del proyecto está en manos de las empresas Brisas Property Management y Caprock Partners mediante un arrendamiento por un término de 20 años, a razón de $100 mil al año y un aumento de un 5 % cada cinco años, además del 3% del ingreso bruto de la empresa.

Cardona Roig apuntó que el proyecto se desarrolla en terrenos públicos y que por lo tanto debió tener un proceso de subasta y no una negociación privada donde se adjudica un contrato a dedo. De hecho, los funcionarios públicos afirmaron en la conferencia de prensa que el proyecto fue uno por petición y que se concibió hace tres años.

Se sabe que desde hace años, la ahora secretaria de la gobernación, Noelia García, ha estado vinculada a este proyecto y que estuvo participando en la negociación, aunque no se sabe en calidad de qué ni en qué posición. “Pero ahora, como secretaria de la gobernación, se dice que tiene vínculos”, afirmó Cardona. Denunció, además, que ha habido conocimiento que desde La Fortaleza se ha estado negociando en privado terrenos públicos que se supone deben ir a subasta.

 

En términos del carácter del proyecto, el arquitecto expuso que sus imágenes son muy lamentables. “Cuando uno lo mira, se da cuenta, primero, que fue preparado por una firma que no conoce el contexto porque hasta en la manera en que se presenta la bahía de San Juan se nota que eliminan la Cordillera Central, eliminan Bayamón, Cataño. Eso me lleva a pensar quiénes son estos señores de Texas que están vinculados a este proyecto y cuál es su trasfondo y experiencias”.

Caprock Partners es una empresa que se dedica al desarrollo de almacenes.“A estas personas es que se les está dando un frente de bahía para que hagan un proyecto. No tienen experiencia en ese tipo de proyecto. Es decir, no hubo subasta, se le otorga a gente sin experiencia y las características del propio proyecto son muy lamentables”, recalcó.

En ese sentido criticó que el proyecto como un parque temático de mala categoría en el casco de San Juan que lo que hará será afectar lo que es el valor de los bienes patrimoniales únicos que tiene San Juan. “De pronto, se hace un desarrollo banal con bohíos, réplicas de estructuras que simulan estructuras del periodo colonial y con unas representaciones de catálogo, una decoración que no tiene nada que ver con nosotros, no tiene que ver con nuestra vegetación autóctona de costa, no resalta nada de lo nuestro. Lo que expone y proyecta es un futuro peor al presente”.

Aparte de eso, observó que está el aspecto de exclusividad, ya que se está diseñado para un público élite que viene a Puerto Rico a tener y que una experiencia exclusiva en sus megayates, en una experiencia desconectada totalmente del país. El arquitecto se refiere al anuncio en que se publicó una subasta para el desarrollo de una marina de megayates.

Cardona Roig comentó que este tipo de proyecto de parques temáticos se dio en los años 90 en distintas ciudades del mundo, pero hoy, en su mayoría, están abandonadas porque no fueron exitosos. Son construidos con material de poca calidad y aunque deslumbran por un breve instante, luego no son exitosos.

Añadió que en este caso se está hablando de crear una experiencia de chinchorreo en la bahía, lo que considera es incoherente si se mira a la luz de dónde deja esto la experiencia de lugares en pueblos que han creado sus nichos de chinchorreo.

Al coincidir con que el proyecto es uno ridículo para la entrada del Viejo San Juan, este planteó que debemos discutir si esa es la línea que debe seguir el VSJ, la de crear un centro de entretenimiento. “El país tiene extraordinarios arquitectos. Estoy seguro que localmente existe suficiente talento como para crear una alternativa a la que se presenta, de muchísimo mayor valor que eso, y por otro lado también hay muchos planificadores extraordinarios”.

De paso, hizo la observación de no estar seguro de que los planes de ordenamiento de San Juan vigentes permitan el desarrollo propuesto. “No los he revisado, pero de mi recuerdo de lo investigado de lo que fue el paseo de Puerta de Tierra, eso que se plantea allí, no estoy seguro de que esté a tono con la planificación vigente”, además de que ya existe el supuesto centro de entretenimiento que se llama Bahía Urbana.

Respecto al proyecto, hizo hincapié en que los frentes de playas urbanas existen en lugares que no tienen playas, pero que Puerto Rico tiene playas en el área urbana, por lo que hacer una réplica de una playa en ese lugar es una ridiculez importada, preparada por una mente extraña a este contexto. De hecho, el Plan de Mitigación Contra Peligros Naturales, Resiliencia, 2020, de la Junta de Planificación para el Municipio de San Juan, dice que San Juan tiene 27 playas en una línea de costa de 3.56 millas.

De igual forma, calificó de ridículo el desarrollo de un bosque urbano en una zona de mil pies cuadrados.

Otro aspecto que trajo a la atención es cuánto el Gobierno está subvencionando ciertos programas turísticos, como puede ser el recién inaugurado Distrito TMobil. Cardona Roig cuestionó si es razonable que el Estado subvencione esta operación. “¿Es eso algo que debemos subvencionar, tenemos que enajenar unos terrenos públicos para un proyecto de entretenimiento en la bahía de San Juan? Yo digo que no, en mi opinión eso no es razonable. No se puede justificar sin una subasta, sin una discusión pública. Tengo la impresión de que, igual que ha sucedido en otros casos, esto va a acabar recibiendo unas subvenciones del Estado y va a ser, nuevamente, algo lamentable”.

 

 

Es la impunidad lo que ciega… y estimula

 

CLARIDAD

“El poder ciega”, decía un titular de portada de El Nuevo Día citando a Félix Delgado, quien hasta hace unos días fue alcalde del municipio de Cataño, tras ser imputado de aceptar sobornos a cambio de contratos. La frase no tiene nada de original, es banal y repetida, pero el diario creyó necesario destacarla en portada a modo de advertencia a otros alcaldes y funcionarios que podrían ser “víctimas” de la misma tentación.

¿Cuál es el poder de un alcalde como el de Cataño? No creo que sea tan grande como para provocar ceguera. Se trata de un municipio cuya población no llega a los 25 mil habitantes por lo que la influencia política que pueda reunir es bastante limitada. En Puerto Rico los alcaldes presionan y hasta intimidan a los líderes nacionales porque controlan la maquinaria que mueve votos, pero si tu base poblacional es reducida la capacidad de intimidación también lo es. De modo que la manida frase de que “el poder ciega”, pertinente cuando se trata de jefes de estado de países poderosos, le queda bien grande al alcalde de Cataño.

De lo que la frase sirve de evidencia, cuando la pronuncia alguien como Félix Delgado, es de su gusto por la ostentación. No tiene poder, pero le gusta aparentar que lo tiene. Estamos ante un pequeño cacique de aldea de origen pobre, que creció mirando a otros con cierto poder, desarrollando en el proceso un enorme apetito por la apariencia. Mientras su batata era pequeña –empezó como chófer de una legisladora corrupta- no podía ostentar mucho, pero en la alcaldía el “show” comenzó tan pronto llegó.

La pasarela que montó el alcalde desde su pequeño feudo, que se asoma a la bahía de San Juan, nos lleva al tema central de este artículo, que adelantamos en el titular. Tan pronto tomó control del presupuesto municipal en 2017 comenzó a vérsele con camisas de diseñador, relojes caros y con aires de pequeño príncipe. Casi de un día para otro el exchofer se trasformó y, tanto él como su joven esposa, se convirtieron en aspirantes a modelos.

La ostentación del pequeño alcalde irradiaba numerosas luces rojas, pero nadie del gobierno central quiso mirarlas. Como he dicho en otras ocasiones, Puerto Rico tiene un entramado institucional para combatir la corrupción que, de su faz, luce apropiado, pero quienes lo crearon solo lo hicieron para ganar titulares. La efectividad de las instituciones depende de quienes las dirigen y los dos partidos que han controlado el gobierno colonial siempre han colocado allí a fieles cuadros políticos que nunca persiguen a sus patrocinadores.

La pasarela de El Cano, como apodan al mini cacique catañez, comenzó a operar en 2017, alimentándose de los contratos que repartía entre otros fieles del PNP que se pagaban con fondos municipales. A lo largo de los cinco años que duró el “show” nunca el Departamento de Justicia de Puerto Rico, que tiene una pomposa División de Integridad Pública, inició una investigación. Durante ese quinquenio el DJ fue de la siempre sospechosa Wanda Vázquez al pudoroso Domingo Emanuelli, pasando por otras fiscales de carrera, pero nadie se dio por enterado de lo que ocurría al otro lado de la bahía de San Juan. Ni siquiera después de que los traqueteos del alcalde se tornaron públicos gracias a reportajes periodístico, Justicia investigó. Hace más de un año que vienen publicándose noticias y no es hasta que el FBI anuncia el arresto del alcalde y uno de sus socios (hay muchos más) que Emanuelli anuncia que “está evaluando” la información “que ha trascendido”.

Y no solo se sabe de los traqueteos del alcalde. También se conoce que varios de los otros actores, utilizando similares mantos corporativos, están activos en otros municipios. Esa realidad, que resulta evidente para la gran mayoría de los puertorriqueños, no lo es para el Departamento de Justicia que sigue mirando el drama que se desarrolla frente a las narices de sus funcionarios.

Es esta impunidad lo que “ciega” a los caciques pueblerinos y no el menguado poder que alegan tener. Más que ceguera, lo que les da es entusiasmo, les sirve de estímulo para seguir apropiándose de dinero público. Ahora mismo se sabe que hay, al menos, 18 municipios que tienen contratada a alguna de las corporaciones del entramado ideado por el abogado Oscar Santamaría. La mayoría de esos alcaldes no enfrentará cargos, ni aun promovidos por el FBI que tanto alardea de su capacidad investigativa. Todos ellos ya han comparecido ante la prensa declarándose “limpios” y hasta ahí llegará la investigación.

Algunos de esos alcaldes llegaron al cargo tras las elecciones de 2020 y lo primero que hicieron fue cancelar el contrato de más dinero en el municipio, que es el que cubre el recogido de basura, para dárselo a alguna de las corporaciones montada por Santamaría. A nadie en Justicia esto le resultó sospechoso porque es el modus operandi de la politiquería. También es común que ese trasiego de contratos esté acompañado de sobornos y cualquier investigador acucioso podría descubrirlo, pero eso sería entrar en terreno prohibido.

Para mayor vergüenza, el DJ y el gobernador Pierluisi miraron impasibles mientras el alcalde de Cataño colocó como su sustituto y principal candidato a sucederle al abogado que lo había protegido en los pasados cinco años. Como los mafiosos cuando son arrestados, El Cano seguirá moviendo los hilos mientras trascurra el breve encierro que negoció con los federales. Gracias la impunidad oficial, el negocio seguirá abierto con nueva administración.

Proyecto Bahía Urbana “Debió mediar una evaluación ambiental”

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Acorde con las características físicas y ambientales del sector, para el proyecto de la nueva Bahía Urbana anunciado hace unos días por el Gobierno, al menos debió mediar una evaluación ambiental, señaló en entrevista el planificador Félix Aponte.

El exmiembro de la Junta de Planificación afirmó que es de conocimiento público que en ese espacio de litoral se han observado manatíes y delfines, que hay unos manatíes que usan la Laguna del Condado y se mueven por el canal San Antonio y que aunque el área portuaria es una de actividad marítima activa, no deja de haber especies que están protegidas. Al menos el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) debió pasar juicio sobre esos particulares. “Uno pensaría que por el lado de la fauna marítima por lo menos hay un factor mínimo que hay que trabajar”.

Félix Aponte/Archivo CLARIDAD

Aponte señaló que el secretario del DRNA, como miembro del Consejo de Cambio Climático (CCC), una estructura que se crea por ley para asesorar al Estado sobre la manera juiciosa de adaptar y limitar los impactos del cambio climático que ya tiene el país, el Gobierno y el proponente debieron ponderar los efectos potenciales que pueda haber con el alza en el nivel del mar con esta intervención.

“Por lo menos, una reflexión mínima era de rigor, porque supone una alteración física; pero también una intervención humana, estructuras y elementos funcionales que están de ordinario en un litoral, por lo que el área va a ser afectada, sobre todo en el alza progresiva del océano”.

Al igual que otros profesionales de la planificación, arquitectos y ambientalistas, señaló que en la práctica el proyecto es uno disonante porque el Distrito de Centro de Convenciones es, para todo lo que implica, la infraestructura turística, transportar pasajeros el abastecimiento de las embarcaciones, etc.

También subrayó que el turista que llega al Viejo San Juan está interesado en su carácter de patrimonio de la humanidad, en su arquitectura y su riqueza cultural, por lo que insertar unas actividades que pretenden ser recreativas en un sector de carácter histórico no corresponde con lo que el pueblo de Puerto Rico ha decidido que sea ese espacio.

Según lo anunciado por el Gobierno, se espera que la construcción del proyecto en los muelles 6,7 y 8 comience en el primer trimestre del 2022.

Un mejor uso de ese espacio

Como planificador, Aponte sugiere, que se remuevan las estructuras que ya existen, se permita que la actividad marina ocurra y se construya de manera natural un espacio de contemplación más armónico con la calidad del agua de la bahía. Advirtió que si se llega a construir el proyecto y este fracasa, las estructuras se inhabilitarían, por lo que en términos físicos tampoco van a tener interés económico y van a convertirse en estorbos públicos, como ocurre en los litorales de Rincón y otros lugares de la isla en donde hay casas destruidas y se discute quién es responsable de esos escombros que están en dominio público en la zona marítimo terrestre.

A juicio de Aponte, si no hay un uso productivo desde la perspectiva portuaria, lo mejor es no intervenirla y dejar que la naturaleza haga de forma acelerada su proceso de adaptación al alza del nivel del mar.

Junta cuestiona proyecto de Bahía Urbana

La Junta de Control Fiscal (JCF) advirtió a la directora ejecutiva de la Autoridad del Distrito del Centro de Convenciones, Mariela Vallines Fernández, de que el anunciado proyecto de la Nueva Bahía Urbana exige la aprobación de la Junta.

En la carta con fecha del 2 de diciembre enviada a Vallines Fernández por el asesor legal de la JCF, Jaime A. El Koury , la Junta da cuenta de que se enteró por fuentes públicas del proyecto, del contrato por 20 años entre la Administración del Centro de Convenciones y las empresas Brisas Property Management y CapRock Parthners. En particular, la Junta subraya que el contrato no fue por un proceso competitivo, sino que fue de una propuesta no solicitada por los desarrolladores.

El asesor legal precisa que la Sección 204(b) (2) de PROMESA exige la aprobación previa de la Junta de ciertos contratos para asegurar que “promuevan la competencia del mercado” y “no sean inconsistentes con el plan fiscal aprobado”. Además, la política se aplica a “todos los contratos o series de contratos relacionados, incluidas las enmiendas, modificaciones o extensiones, con un valor total previsto igual o superior a 10 millones de dólares” en los que el Estado Libre Asociado o cualquier instrumentalidad cubierta sea una contraparte.

En fin, que los contratos que haga el Gobierno por más de $10 millones deben ser presentados a la JCF   para su revisión y aprobación previo a su ejecución. El Koury advierte que si el contrato en cuestión ya fue firmado, no se considerará en vigor hasta tanto y en cuanto no sea revisado y aprobados por la Junta.

 

 

A que te lo cuento: Angel Luis Torres

 

Especial para En Rojo

La última vez que viajé a Parcelas Magas de Guayanilla a visitar al poeta Ángel Luis Torres, fui con mi gran amigo llamado Ismael Rivera Girona. Al llegar, lo llamé desde la calle, salió y al reconocerme desde la distancia gritó con alegría y entusiasmo; Aristooooo!(ese es mi apodo) Nos abrazamos, le presenté a mi amigo Ismael y nos mandó a entrar.

Ya me había percatado que algo no andaba bien. Estaba muy delgado, extremadamente barbudo y descuidado en su aseo personal. Los alrededores de su casa parecía la central de caña, y el perro que estaba enfermo y triste se encontraba en la capota de su carro que ya no funcionaba.

Comienzo a observar con disimulo hacia el área de la cocina mientras hablábamos. Quería saber si había comida en la estufa. No había nada de comer, pero algo que no esperábamos surgió de repente. Ángel Luis giró su cabeza y le habló a unos seres invisibles y les dijo: cállense la boca! Me están interrumpiendo y no me dejan hablar con mis amigos. Volvió a girar su cabeza hacia nosotros y nos pidió disculpas por la interrupción. Ismael y yo nos miramos y entendimos lo que pasaba.

Ángel Luis continuó hablando, le interrumpí y le dije: Ángel, nosotros necesitamos comer algo y te queremos invitar. Que te gustaría comer? Una tripleta, me dijo. Nos levantamos. Venimos rápido, le dije. Regresamos con la tripleta, pan, leche, jamón y queso. Mientras comíamos él hablaba de lo que estaba escribiendo, pero con las interrupciones de los seres invisibles…

Cuando nos fuimos a ir le dije: Ángel, si me lo permites, podemos regresar la próxima semana a ayudarte en la limpieza de los alrededores de la casa. Me dijo si.

Nos despedimos, saqué la cartera y le dejé algo de dinero. Ismael y yo fuimos un momento a la alcaldía del municipio y pedimos hablar con el alcalde( estoy resumiéndo) para hablarle sobre las condiciones infrahumanas en las cuales vivía el poeta y que de alguna forma se le pudiera ayudar.

Me sentía extraño. Nunca en la vida había entrado a una alcaldía a pedir un favor, pero lo hice por amor a mi amigo poeta. Nos atendió el alcalde y luego que nos escuchó nos dijo: No se deja ayudar, lo hemos intentado muchas veces, pero ha sido inútil nuestro esfuerzo…

Nos fuimos y a la semana siguiente Ismael y yo volvimos a la casa de Ángel Luis con trimmer, machete, escoba, recogedor y bolsas, pero esta vez el trato fue diferente debido a su condición. Apenas me pudo reconocer y cuando vió que saqué el trimmer para comenzar a trabajar nos dijo que nos fuéramos y que no nos atreviéramos a pasar.

Esto lo decía a la distancia mientras hacía un ademán sigiloso con su mano izquierda tras la puerta principal de la casa, como quien va a coger algo para golpear. Le dije a Ismael: vamos a tener que irnos. Guardamos todo y nos marchamos.

Nunca más volví a ver a mi amigo Ángel Luis Torres.

¡Qué en paz descanse!