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Otros Betances: masonería, pensamiento fraterno, heterodoxias y modernidad

 

La apertura ideológica de Ramón E. Betances Alacán no terminaba en el territorio del espiritismo: también fue por algún tiempo un masón activo. A la altura del 1864 cuando organizaba en el oeste del territorio la conjura que conduciría a la Insurrección de Lares en 1868 el catolicismo, por voz del Papa Pío IX, había condenado esa y otras prácticas en la encíclica Quanta Cura y el Syllabus Errorum: las sociedades secretas eran un acto contra la fe. La Iglesia Católica resentía y condenaba el carácter anticlerical y el potencial modernizador de las propuestas de aquella sociedad las cuales habían puesto en entredicho ciertos fundamentos del “cristianismo realmente existente”, es decir el institucional, expresión cultural que la tradición y la historiografía liberal y nacionalista había recodificado como uno de los pilares identitarios de la personalidad europea moderna. Los tiempos del ateísmo oficial de los burgueses radicales que se impusieron en cierto momento durante la Revolución Francesa habían sido dejados atrás por consideraciones de utilidad política.

 Masonería, retórica y política

El activismo masónico en Betances no fue extraño durante su formación. Su padre y sus protectores en Francia previo a su ingreso a la escuela de medicina de París estuvieron vinculados a la orden[1]. La experiencia masónica se desarrolló de forma paralela con su compromiso filantrópico (el abolicionismo como expresión de la igualdad), político (la independencia como expresión de la libertad) y fraterno (la solidaridad política que desemboca en la idea de la confederación como garantía de estabilidad). La masonería complementaba bien aquellos.

La cuestión de si Betances fue revolucionario porque militó en la masonería o, por el contrario, que militó en la masonería por sus convicciones revolucionarias no es más que una trampa. Enfrentar este dilema desde esa perspectiva maniquea evadiría el hecho de que durante el siglo 19 la masonería no fue en lo político y lo social ideológicamente homogénea: la masonería revolucionaria convivió y chocó con otra moderada y hubo numerosos revolucionarios que nunca fueron masones.

Betances mismo, según lo ha documentado el historiador francés Paul Estrade, fue un “masón inconforme”[2]. Su relación con las logias de París a partir de 1872 estuvo llena de tropiezos ideológicos en medio del debate entre el deísmo, el libre pensamiento y el anticlericalismo en la masonería. El centro de aquel debate giró alrededor de la concepción de Dios, la Naturaleza, la fe y el clero. Pero también, y esto es de mayor relevancia para el caso, hubo choques por cuenta del compromiso político que Betances exigía a sus hermanos masones con la causa de la separación de las Antillas. El intelectual de Cabo Rojo era un libre pensador y no deísta y un verdadero intransigente a la hora de reclamar la separación e independencia de la Antillas por lo menos desde 1850. Las tensiones fueron tantas que Estrade se vio forzado a afirmar que su vinculación con la masonería se había “deteriorado” o posiblemente “roto” entre 1877 y 1878, convirtiéndose en un hermano “durmiente”.

El Betances “masón inconforme” encaja bien dentro de la imagen de los “raros” y los “bohemios” del siglo 19. Resulta evidente que, aún dentro del espacio de inconformidad que era la masonería en una Europa cristiana que se reajustaba al giro de los tiempos, Betances era capaz de importunar y reafirmar la diferencia. Las causas de la “inconformidad” dentro de la “inconformidad” respondían a que el puertorriqueño era un filántropo exigente que abogaba por la abolición inmediata de la esclavitud en las Antillas y favorecía la separación e independencia de Cuba de la Monarquía Española durante la llamada Guerra Grande (1868-1878). Una opinión uniforme respecto a problemas tan complejos como aquel no era una prioridad para los masones franceses.

Las contradicciones afloraban porque muchos de los hermanos masones franceses poseían esclavos o no sentían afinidad alguna por las luchas políticas de los antillanos a quienes consideraban gente extraña. La cuestión nacional y cultural, más allá de la hipotética fraternidad, pesaba mucho a la hora de adoptar un programa de acción. La táctica discursiva de Betances, no siempre exitosa, fue apelar a los valores fundamentales de la masonería con el propósito expreso de politizar a sus miembros y moverlos en la dirección de un propósito que él considera legítimo.

Mi hipótesis es que, por un lado, el pensamiento masónico y el revolucionario no siempre tuvieron una relación armónica. Por otro lado, en última instancia y a contrapelo de la representación dominante, Betances no fue un masón que se transformó en revolucionario sino un revolucionario que se ordenó masón por consideraciones que de momento desconozco, cuya pasión y compromiso lo condujeron a experimentar una relación contenciosa con la orden. Aclaro, sin embargo, que ello no debe interpretarse como un menosprecio a los valores fraternales, filantrópicos y, en general, progresistas del pensamiento masónico en ambos hemisferios.

Un ejercicio de retrospección ayudará a comprender lo que digo. Veinte años antes de los conflicto de París, en 1857, Betances y el abogado de Hormigueros Segundo Ruiz Belvis fundaron una organización filantrópica y militante, la “Sociedad Abolicionista Secreta”, en la zona suroeste de Puerto Rico. Los comentaristas del evento han insistido en las similitudes organizativas entre las sociedades masónicas y aquel club híbrido que lo ejecutaba tanto tareas públicas y legales que clandestinas e ilegales. Sobre la base de aquella y otras experiencias que no voy a precisar en este momento, fue que ambos formalizaron en 1867 las “Sociedades Secretas” tipo “célula” que tendrían la responsabilidad de preparar el terreno para la Insurrección de Lares de 1868.

Algunos testigos de la época como es el caso de José Pérez Moris, autor de una valiosa obra sobre el acto rebelde, reconocían numerosos paralelos entre las sociedades secretas y las masónicas a la vez que tildaban a Betances y Ruiz Belvis, según la cita de varios testigos de la región oeste, de ser inmorales, ateos y materialistas por cuenta de su discurso anticlerical y su alarde de librepensadores.[3] Todo sugiere que a la altura de 1857 ninguno de los dos se había ordenado masón. En el caso de Betances como se ha dicho, aunque su padre había sido masón y el joven debió estar en contacto con masones durante el periodo de estudios en Francia previo a Paría, no fue hasta 1866 cuando se inició en la Logia “Unión Germana No. 8” cuyo templo ubicaba en San Germán.

En aquella logia, además del pensador y escritor abolicionista y autonomista moderado Francisco Mariano Quiñones, defensor de la estadidad para Puerto Rico después de 1898, estaba su amigo Ruiz Belvis. Es probable que las afinidades ideológicas, Ruiz Belvis a quien conocía desde 1857 también favorecía la abolición inmediata y la separación y la independencia de Puerto Rico de España, le movieran a asociarse con aquél para fundar la “Logia Yagüez” de Mayagüez durante el 1867 a las puertas del levantamiento insurreccional[4]. Aquel fue un año lleno de obstáculos para el separatismo independentista representado por Ruiz Belvis y Betances. Las relaciones entre el referido sector y los liberales reformistas se habían roto por cuenta de la cuestión de la lucha armada tras una serie de tensas reuniones preparatoria.[5] En mayo de 1868, cuatro meses antes del alzamiento, un grupo de separatistas anexionistas a Estados Unidos de Mayagüez decidió no apoyar la causa debido a la cuestión del futuro estatus del país separado que aquellos querían incorporar a Estados Unidos. Aquel fue un segundo deslinde dentro del seno de liberalismo que, en cierto modo limitó las posibilidades de la insurrección. La reacción de los anexionistas no fue monolítica. José Francisco Basora, un médico anexionista bona fide a quien Betances conocía desde 1856, permaneció fiel de Betances hasta el final de sus días.

En medio de las disputas locales, la concepción de la fraternidad masónica pareció proyectarse sobre la idea de una futura federación o confederación antillana alrededor de la República Dominicana. Alguna proclama rebelde mayagüezana de 1864 citada por Pérez Moris así lo sugiere. El protagonismo de Cuba en aquel proyecto transnacional antillano, eso y no otra cosa parece ser la confederación, fue un fenómeno posterior al 1868 y siempre estuvo repleto de dificultades y choques ideológicos y culturales entre cubanos, dominicanos y puertorriqueños.

Valdría la pena indagar la posibilidad de que en medio de la fastidiosa situación de 1867 y 1868 las fuerzas separatistas independentistas, aisladas de los liberales reformistas y los anexionistas, se vieron precisados a echar mano de la masonería con el propósito de animar un proceso de reorganización dentro de un sector bajo amenaza. La “Logia Yagüez” pudo haber sido un medio para adelantar ese fin. De más está decir que para espíritus republicanos como el de Betances y Ruiz Belvis, entre la noción fraternidad del 1789 y la fraternidad masónica debía haber una relación simbólica estrecha.

La lógica de aquella década no deja lugar a duda de que ambas logias, “Unión Germana No. 8” y la “Logia Yagüez”, tenían orientes dominicanos, elemento que ratifica el hecho de que los contactos más intensos de la promoción rebelde de aquella década fuesen con la República Dominica. Después de todo la independencia y la soberanía de aquel país había sido objeto de amenazas cada vez más intensas por parte de los gobiernos de España y de Estados Unidos durante la década de 1860.

Es probable que para Betances y Ruiz Belvis las relaciones entre masonería y revolución fuesen evidentes. Pero ello no significa que para todos los masones organizados en la “Unión Germana No. 8” y la “Logia Yagüez” lo fuesen. En el caso del Puerto Rico del siglo 19 la masonería y el separatismo independentista compartían, eso sí, un fuerte componente contracultural y antisistémico en la medida en que cuestionaban la herencia del antiguo régimen y la alianza entre el Estado Monárquico y la Iglesia Católica. Aquella actitud los hacía ver como una amenaza mayor y una combinación de fuerzas peligrosa.

La relación de Betances y Ruiz Belvis con la masonería resultó, en suma, instrumental para sus proyectos políticos. Ruiz Belvis dependió de sus contactos dentro de esa afiliación cuando realizó su viaje a Valparaíso, Chile buscando apoyo militar para la causa antillana durante el año 1867. En 1874, cuando Betances volvió a Europa con el propósito de radicarse en París, fue invitado a integrarse “El Templo de los Amigos del Honor Francés” (Temple des Amis de l’Honneur Français) como Miembro Honorario Grado 18 o Caballero de la Rosa Cruz. El grado reconocido plantea un interesante dilema. Algunas autoridades lo definen como uno de alto contenido religioso dirigido a conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Conociendo a Betances y ocurriendo el hecho en medio del debate entre los deístas y los librepensadores la contradicción es obvia. Otros investigadores lo asocian a la vida itinerante de algunos masones recién llegados a escenarios nuevos como era el caso de Betances, concepción que, me parece, se ajusta mejor al caso.[6]

Durante la etapa masónica francesa, como ya ha documentado Estrade, el caborrojeño escribió en los foros masónicos sobre temas de actualidad política, maduró su formulación antillanista con elementos teóricos del pensamiento fraterno y a la vez exigió, sin mucho éxito, un mayor compromiso de la orden con los proyectos progresistas y de cambio que proponía. Pero, insisto, la masonería puertorriqueña y francesa no poseían una opinión unitaria con respecto a la solución idónea para los problemas que Betances y Ruiz Belvis encontraban en la relación del Puerto Rico colonial con España.

 

Masonería, retórica y literatura

La presencia de la experiencia masónica en la discursividad literaria betancina excede sus formulaciones teóricas y políticas. Como recurso literario la cultura masónica lo preparó para dominar un lenguaje de enorme plasticidad de carácter hierático o esotérico cargado de simbolismos y sugerencias que colocaba su discurso en las fronteras de la pararealidad o lo fantástico. Betances, como se sabe, no fue el único caso de esa índole en la experiencia literaria puertorriqueña del siglo 19. El lenguaje innovador del pensamiento alternativo masónico tenía uno de sus focos de origen en la misma cultura ilustrada y neoclásica que desembocó en la experiencia de la Revolución de 1789 y de la cual bebió el liberalismo clásico y el republicanismo. Aquella fue una discursividad compartida por el pensamiento antisistémico del siglo 19 que, como el de 1789, minaba la cultura y la canonicidad heredada propia del antiguo régimen dominado por el cristianismo.

El renacimiento de los Estudios Clásicos y los Estudios Orientales durante el siglo 19, junto a su capacidad para penetrar la discusión cultural que se ofrecía en la universidad europea moderna, resultó determinante en aquel proceso.[7] Betances se había formado intelectualmente en medio de aquella efervescencia cultural y fue un buen discípulo de todo ello, sin duda. El efecto de aquel giro no se limitó, en un contexto puertorriqueño, a la figura de Betances. Uno de los maestros masones que intervino en su integración a la orden, Francisco Mariano Quiñones, pasó por la misma experiencia según demuestra la lectura de sus novelas Kalila (1875), Fátima (1885) y Riza-kouli (s.f) bajo el pseudónimo Caballero Kadosh de fuerte sentido mágico masónico.[8] Aquella poco conocida y compleja trilogía titulada Nadir Sha permaneció inacabada. Hace algunos años me topé con un intercambio de cartas entre Lola Rodríguez y Quiñones en la Casa Museo Aurelio Tió en la cual este aclaraba que la tercera parte nunca había sido escrita y la invitaba a leer las otras. En aquellos textos narrativos la cultura persa y la masónica sirvieron a Quiñones de escudo protector para evaluar desde una perspectiva moderna el problema de la humanidad en la historia y el de la libertad. Masonería y pensamiento oriental se identificaban en estos autores a pesar del hecho de que la masonería había sido un invento plenamente occidental.

Los estudios sobre la penetración de la retórica masónica, esotérica o mágica en la obra literaria de Betances no se han realizado todavía. Los modelos retóricos que se presenten en su obra son varios, pero no parecen llamar la atención de la crítica. Uno de ellos es la forma que este autor reinvierte el saber de la numerología en particular el tránsito o progreso del 12 y el 13, un asunto vital para la Astrología Fiduciaria, las artes adivinatorias y la predicción del futuro. El hecho es patente en el antes referido relato de “La Virgen de Borinquen” (1859). En aquel el “loco suicida”, una proyección trágica del Betances doliente, cuando una “viejecita con cara de momia” se sienta frente a él, se imagina prisionero en una habitación que “tenía en todas sus dimensiones trece pies (y) trece paredes sin salida”. El “loco suicida” había sido hecho prisionero en aquella caja inexplicable y oscura habitada por alimañas por el “genio maléfico, ciego y destructivo” que había matado a su novia.[9] Muerta en Viernes Santo parece una acusación directa a Dios.

De igual modo, en el relato satírico-político “Viajes de Escaldado” (1888), el viajero venezolano que en este caso representa la voz del autor y sus contradicciones filosóficas, regresa después de su trágico periplo a su “país” a un “bosque que me pertenecía”. En medio de la soledad que asegura la naturaleza, reflexiona en un interesante discurso en torno a las 12 virtudes humanas soñadas por la filosofía representadas en 12 animales.[10] El mejor comentario en torno a este texto sigue siendo en de Carmen Lugo Filippi, sin duda, y a él me remito.

Las virtudes de las cuáles carece el mundo burgués las encontró en aquellos seres incapaces de razonar como la humanidad y prefirió vivir rodeado por aquellos. La lista es por demás interesante: temperancia en el camello, silencio en la carpa, orden en el castor, resolución en el colibrí, economía en la hormiga, trabajo en el buey, sinceridad en el perro, moderación en el cordero, limpieza en el cisne, tranquilidad en el elefante, castidad en la cotorra, humildad en el asno.[11] Pero Betances / Escaldado evade asociar la virtud número 13 que no es otra que la inalcanzable, utópica y “demasiado noble” justicia. El desaliento tragicómico con el futuro de la humanidad y el ideal liberal era patente: occidente moderno, Europa y su emanación americana, no estaban preparados para la alcanzar la justicia. En su lugar coloca en letras de oro la palabra “tolerancia”. Se trata de un reclamo a la intolerancia europea y una reafirmación de la incapacidad de la civilización europeo-americana burguesa de cultivarla “no antes de seis mil u ocho mil años”. El occidentalismo europeísta de Betances es un mito. El asunto de que el viajero fuese venezolano complica el relato: después de todo en Venezuela comenzó el contradictorio “viaje” hispanoamericano hacia una “libertad” llena de ambigüedades que nunca se consolidó. La retórica masónica, esotérica o mágica volvía a encontrarse con la retórica política revolucionaria de manera puntual.

La numerología informa sobre el sentido atribuible a aquellas escenas trágicas. Según el mitólogo Juan Eduardo Cirlot (1916-1973) el número 12 significa el orden cósmico y la salvación, mientras que el 13 sugiere la muerte y el renacimiento, el cambio y la reanudación, la revolución en su sentido más clásico y estricto. En alguna tradición masónica, el 13 recuerda la muerte del Caballero Templario el viernes 13 de octubre de 1307 a manos de la Santa Inquisición; y en la cristiana, a los 13 comensales de la última cena cuya matemática marca la condición de Judas el traidor. La magia de este número no termina allí: en el capítulo 13 del “Apocalipsis” se manifiesta el Anticristo (666); y en la “Cábala” judía son 13 los espíritus malignos que amenazan a la humanidad y 13 son los años que marcan la “Bar Mitzvah” o ceremonia de la adultez del varón y la edad casamentera de la hembra.[12]

El asunto no termina allí. El 12 y el 13 también fueron apropiados por los discursos antisistémicos del siglo 19, si es que se prefiere una interpretación mágica pero secular de este juego. Charles Gide (1847-1922) uno de los padres franceses del cooperativismo y el asociacionismo que está en base del filantropismo y los primeros socialismos decimonónicos que influyeron sin duda a Betances, codificó las 12 virtudes del cooperativismo que Betances debió conocer. El lenguaje simbólico de la literatura de Betances es complejo en extremo como él mismo lo fue. En algún momento habrá que volver a mirar a este bohemio, revolucionario antillano que tan bien representó la síntesis entre la pasión y la ciencia, entra la ciencia y la emoción en aquel siglo 19 cambiante.

 

Otras retóricas en pugna

Dos tradiciones consideradas no literarias alimentan la retórica literaria betanciana a partir de 1888. El tema es apasionante y apenas ha sido tocado por la crítica. Una es la de los escritos de los naturalistas que a fines del siglo 19 giraba alrededor de la obra de Charles Darwin (1809-1882), el evolucionismo, la selección natural discutían sus conclusiones. El elemento anticlerical de aquella discusión era innegable. Un debate cardinal era si el ser humano era un animal según sugería Darwin o no, según afirmaba Jean Louis Armand de Quatrefages de Bréau (1810-1892). Betances parecía tener una respuesta tentativa para aquel dilema darwiniano. Me refiero a sus planteamientos en los textos “Nicolás. Inteligencia de los animales” (1891) y “Huelga en Jacmel” (1892).[13] El primero, el cual comentaré con más calma en otro artículo, representa una discusión de etología y sobre la base de un cuadro de la cotidianidad. El texto describe su relación con su perro faldero Nicolás y la forma en que este reaccionaba ante sus contertulios conservadores y liberales: con unos era agresivo y con los otros afectivo. Las posibilidades de un lenguaje animal y de la comunicación entre estos y los seres humanos llamaban la atención de algunos intelectuales entonces. Las observaciones satíricas sobre los lagartos, el gallo y las cotorras parlantes, le permitieron insertar la crítica política incisiva que le caracteriza. El escritor, el fabulador y el activista se integraban de manera armoniosa en estos oscuros y olvidados textos.

La segunda tradición, que también discutiré en otro momento es la de la de los panfletos de las izquierdas y las narraciones o poemas políticos con fines éticos y militantes en el estilo de Graco Babeuf (1797) o Henri de Saint-Simon (1803, 1819). No debe pasarse por alto que el anarquismo apeló mucho al lenguaje del naturalismo y el mundo animal para conjeturar sobre el fin del estado y afirmar la igualdad y la fraternidad. Ese fue el caso de Mijaíl Bakunin (1814-1876) y del anarco-comunista Piotr Kropotkin (1842-1921), entre otros.

La metáfora de la lucha de clases y los reclamos de las clases populares son comunes en textos como el de Nicolás y la huelga en Jacmel. La retórica del texto haitiano me trae a la memoria un extraordinario relato del polaco Leszek Kolakowski (1927-2009) titulado “La guerra con las cosas”[14]. En Betances el carbón, los huevos, la hierba y el asno se rebelan con un lenguaje propio de las izquierdas ante el abuso del mercado y el estado en el marco de una crisis haitiana. El pesimismo lo domina: la macana del policía los demuele y el relato cierra: “Ustedes se asemejan mucho, en todo, a las ilusiones humanas.” Aquella tradición convivió con la de las izquierdas y, juntas, minaron la seguridad de los valores burgueses y pusieron en duda la legitimidad del capitalismo y la democracia liberal. Betances Alacán fue parte de ello en “Viajes de Escaldado” (1888) y en “La estafa” (1896). En ambos reclamó a Estados Unidos y a Europa su insensibilidad respecto a Puerto Rico y Cuba ante la España criminal. Betances dejó una colección que se movió con libertad entre el cuento, la novella italiana, la leyenda, la crónica periodística y la fábula moral, conjunto que el canon, enamorado de la novela y el cuento burgués moderno, invisibilizó.

[1] Jacques Gilard (1977) “Betances y Francia” en Ramón Emeterio Betances (San Juan: Casa Nacional de la Cultura): 67-69.

[2] Paul Estrade (2017) “Betances, masón inconforme” en En torno a Betances: hechos e ideas (San Juan: Callejón): 275-290. El artículo es de 2007.

[3] Refiero al lector a Mario R. Cancel-Sepúlveda, notas (2011) “José Pérez Moris: la Insurrección de Lares” en Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura URL https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2011/03/29/jose-perez-moris-la-insurreccion-de-lares/

[4] He trabajado ampliamente ese escenario desde la microhistoria en la bitácora Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura URL https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/tag/masoneria/

[5] Germán Delgado Pasapera (1984) Puerto Rico sus luchas emancipadoras (San Juan: Cultural): 118-119, evalúa la naturaleza de las disputas en la reunión de la finca “El Cacao” como un deslinde dentro del liberalismo.

[6] Véase Francisco Ayala (2018) La masonería de obediencia francesa en Puerto Rico de 1821 a 1841. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2018: 68. Tomada de Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 491 (mayo 1991): 65-82. URL: https://www.cervantesvirtual.com/descargaPdf/la-masoneria-de-obediencia-francesa-en-puerto-rico-de-1821-a-1841-884556/

[7] Los interesados en el papel de aquellos campos en el desarrollo de las ciencias sociales modernas pueden consultar a Immanuel Wallerstein, coord. (1996) Abrir las ciencias sociales (México: Siglo XXI editores): 26-28.

[8] En 1998 preparé una edición de Kalila para el Círculo de Recreo de San Germán. La introducción produjo roces con los descendientes católicos de Quiñones. Hay que reconocer que esos prejuicios antimasónicos siguen vivos en las elites locales hallazgo la mar de interesante. Véase Mario R. Cancel (1998) “De Kalila a la literatura nacional o el oprobio del cosmopolitanismo” (Introducción) en Francisco Mariano Quiñones alias Kadosh, Nadir Shah-Kalila. (San Germán: Círculo de Recreo): I-XXXI. Colección del Libro Sangermeño. URL : https://www.academia.edu/3784491/De_Kalila_a_la_literatura_nacional_o_el_oprobio_del_cosmopolitismo_apuntes_en_torno_a_una_novela_de_Francisco_Mariano_Qui%C3%B1ones

[9] Véase Ada Suárez Díaz (1981) La Virgen de Borinquen y Epistolario íntimo (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña): 8.

[10] Carmen Lugo Filippi (1982) “Betances y Voltaire: Para un Scarmentado un Scaldado (problemas de intertextualidad en un cuento de Betances)” y Ramón E. Betances Alacán, “Viajes de Escaldado” (1888) en Caribe 3.4: 115-129. URL: https://puertoricoentresiglos.files.wordpress.com/2015/01/1164_betances_escaldado_lugo_filippi.pdf

[11] Ibid., 129.

[12] Juan Eduardo Cirlot (1992) Diccionario de símbolos (Barcelona: Labor, S.A.): 59, 148-149.

[13] Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade, editores (2008) Ramón Emeterio Betances. Obras completas. Escritos literarios (San Juan: Ediciones Puerto): 267-271 y 283-295.

[14] Leszek Kolakowski (1993) “La guerra de las cosas” en Las claves del cielo (Caracas: Monte Ávila): 147-152.

Responde la representante Mariana Nogales

 

CLARIDAD

La representante por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), licenciada Mariana Nogales Molinelli, desmintió que la Comisión de Ética, de la Cámara de Representantes le haya garantizado y completado el debido proceso de ley en la evaluación de sus informes financieros, como ha alegado el presidente de la Comisión, el representante Ángel Matos.

La Comisión de Ética de la Cámara de Representantes tiene ante su consideración la evaluación de un auto referido que le solicitara la representante en carta al presidente de la Cámara, Rafael Hernandez Montañez, el 15 de septiembre de 2021. La intención del auto referido fue solicitar una evaluación y que la Comisión le permitiera completar información omitida de manera inadvertida de la Sección 3 del Informe de Ética Gubernamental, sobre “puestos y cargos ocupados en y fuera del gobierno durante los últimos dos años”, conforme al Artículo 5.4 de la Ley de Ética Gubernamental.

La representante por el MVC defendió que ha cumplido con el procedimiento, conforme al reglamento de la Comisión de Ética, y sometido la información pertinente. Dio a conocer que el 23 de noviembre de 2021, solicitó por escrito una reconsideración y solicitud de vista en respuesta a las conclusiones de un informe, el cual observó se ha hecho público de forma prematura en vista que el informe no es final.

“Sin haber completado el proceso, y antes de que hubiera tenido oportunidad de ver y rebatir un informe preliminar, recibí un documento titulado ‘Informe Final’. El honorable presidente de la Comisión de Ética ha hecho expresiones públicas señalando que a esta servidora se le ha garantizado el debido proceso de ley en todo el trámite. Lo cierto es que el Debido Proceso de Ley aún no se ha completado porque está pendiente la reconsideración y solicitud de vista que sometí, que esperamos que se atienda”, declaró.

Añadió que los argumentos sometimos están basados en la jurisprudencia del Tribunal Supremo de Puerto Rico y en el derecho aplicable a la definición del debido proceso de ley. Además, solicitó una reconsideración de la sanción recomendada y de la multa, porque -dijo- no es proporcional a los hechos del caso. El primero, concerniente a su auto referido, considerado en su fondo por la Comisión de Ética, el cual hizo con el propósito de corregir su informe, tal como se le ha permitido a otros representantes.

Aclaró que en el contexto de esta investigación, solo hubo una omisión inadvertida, sin ninguna intención negligente, civil o criminal, al cumplimentar una sección del informe financiero, que no requería informar activos y pasivos de corporaciones con y sin fines de lucro. Lo que requería era informar los correspondientes puestos en dichas organizaciones; información que no cambiaba la situación financiera que se estaba informando y que es el propósito del informe financiero. En muchos casos, se refiere a actividades que cesaron antes de ser electa representante a la Cámara y en ningún caso estaba ni está recibiendo remuneración alguna, según surge de las declaraciones juradas que sometimos de los presidentes o vicepresidentes de dichas corporaciones.

Reiteró además que en dicho informe no se omitieron propiedades, inversiones, ganancias, ingresos, deudas o cualquier otra información requerida o que pueda apuntar a una situación económica distinta a la reportada.

“Tengo derecho a solicitar que se añada la información necesaria a mi informe financiero. Así también a ripostar el informe de la Comisión y que se considere dicha información antes de adjudicar o recomendar una sanción”.

Nogales Molinelli expresó que esperaba que la Comisión de Ética le provea un proceso justo y atemperado a los hechos del caso y que el proceso esté basado en la información plena que ha sometido sobre su bienes y en la información sobre su pasada participación en las corporaciones de las cuales ya está retirada.

“Mi intención ha sido la de enmendar información y cumplir plenamente con los requerimientos de mi cargo, un derecho que se le ha reconocido y permitido a otros representantes”, subrayó.

 

Derechos de los pueblos, de la Tierra y de la Vida

 

Especial para En Rojo

Este viernes se cumplen 73 años del 10 de diciembre de 1948, cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas(ONU) publicó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Aunque la formulación aún refleja una visión occidental, representaba un paso importante hacia el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano. La convivencia social y política se basa en la conciencia de que todas las personas tienen derechos inviolables que, en todo caso, deben ser respetados. Desgraciadamente, gran parte de la sociedad aún no está convencida de que cada vez que no se respeta el derecho de alguien, sea quien sea, se comete violencia a toda la humanidad.

Los derechos humanos suelen verse sólo como deseos que hay que cumplir. Desde 1948, la ONU ha reconocido la seguridad alimentaria, vivienda y salud como derechos esenciales de todos los humanos. Sin embargo, hasta hoy estos derechos básicos no son reconocidos. También el derecho de migrar fue aceptado. Actualmente, casi ningún gobierno respeta el derecho de migración. En las últimas décadas, los que más invocan Derechos Humanos son los imperios occidentales. Insisten en los derechos liberales, como la facultad de ir, venir y comprar. Sin embargo, para tenerlos, el pasaporte necesario es el dinero. En el mundo capitalista, sólo son ciudadanos los que pueden ganar y consumir.

Las antiguas civilizaciones de Asia, Oceanía y África, así como las comunidades indias y afrodescendientes de América, insisten en los derechos, no sólo individuales sino comunitarios y colectivos, como el derecho de los indios a su territorio, el derecho de todo ser vivo al agua potable para beber y vivir, el derecho al aire limpio para respirar, etc.

El amor incondicional y la solidaridad nos llevan a asumir una responsabilidad ética con las personas más frágiles y marginadas. Además de los derechos de los pueblos, la solidaridad nos lleva a una nueva forma de pensar y vivir nuestra relación con la Tierra, el agua, la naturaleza, los animales y todos los seres vivos. No podemos tratarlos como si fueran mercancía. Con nosotros forman una gran red de relaciones: la comunidad de la vida. Esta forma de vivir y entender la vida y los derechos humanos expresa una cultura del amor que llamamos espiritualidad integral o cósmica. Lo divino sólo puede encontrarse realmente en lo humano. La defensa de los derechos de cada ser humano, de los pueblos y de la naturaleza es método de intimidad con el Espíritu Divino, presente en el mundo.

El autor es monje benedictino y escritor.

 

 

 

Crucigrama: Carmen Gómez Tejera

Especial para En Rojo

Horizontales

6. _____; ciudad natal de Carmen Gómez Tejera, educadora y escritora. Catedrática de la UPR y defensora del idioma español.

12. Altiva, presuntuosa.

13. Producción impresa de ejemplares de un texto.

14. Del verbo vaciar.

17. Tisanas.

18. William _____ Ledea; combatiente revolucionario cubano. Miembro del Movimiento 26 de Julio en Oriente.

21. Señor, abrev.

22. Carmen _____ Tejera; impartió cursos de Filosofía de la educación, Metodología de la enseñanza del español, e Historia de la educación. Fundadora del Círculo de Maestros de Español en el año 1937.

23. Negación.

24. Emiten su voz los polluelos.

26. Distraídas.

28. Ficticio, imaginario.

30. _____ puertorriqueña para la escuela secundaria; libro de Gómez junto a Ana María Losada y Jorge Luis Porras Cruz.

31. 30 de _____ de 1890; nacimiento de Gómez.

34. Aventuras por mundos desconocidos: manual del maestro para el programa básico de lectura _____ el quinto grado; escrito por Gómez y publicado en 1963.

36. Juan _____ Jiménez: verso y prosa para niños; libro de 1936 de Gómez y Juan Asencio Álvarez-Torre, con prólogo de Jiménez.

38. Red de pesca.

39. Sonreí.

41. _____ Primera; cantautor revolucionario venezolano.

43. Código para la República Dominicana del Comité Olímpico Internacional (COI).

44. Arácnido.

46. Onda marina.

47. La novela en Puerto _____: apuntes para su historia; tesis de Maestría de Gómez publicada en 1947.

48. Cinco en números romanos.

49. Gorro militar español.

50. Onomatopeya que imita el sonido que hace un golpe.

Verticales

1. _____ Gómez Tejera; la Universidad de Puerto Rico la distinguió en 1959 como Catedrática Emérita de Pedagogía.

2. Caverna.

3. 31 de _____ de 1973; fallecimiento de Gómez en Río Piedras.

4. Perros.

5. Carmen Gómez _____; autora de «Rabindranath Tagore: verso y prosa para niños», y «Poesía puertorriqueña: prosa para niños», entre otras publicaciones.

7. _____ Suárez; historiadora puertorriqueña.

8. Impartió una conferencia.

9. Atase.

10. Artículo gramatical, pl.

11. Lecturas _____ historia y filosofía de la educación; libro de 1954 escrito por Gómez junto a América González Gregorich y Lloyd Suttell.

15. Sujetar.

16. Trasladan.

19. Ondulen.

20. Alabanzas.

24. Rubén Darío: selección de verso y _____ para niños; libro de Gómez de 1935.

25. Naves.

26. Ave de fuertes silbidos y su coloración llamativa que vive en el subcontinente indio y el sudeste asiático.

27. Cavidad grande y muy profunda en la tierra, pl.

29. Cincuenta y cinco en números romanos.

30. Símbolo del plomo.

32. Cólera.

33. _____ Zedong; político, filósofo y estratega militar chino.

35. Ardentía.

36. Manual del método de _____ para enseñar a leer en primer grado; escrito en 1934 por Gómez y otros educadores.

37. Parte del rostro.

38. Rabindranath Tagore: verso y prosa para _____; publicación de Gómez de 1937.

40. Según la «Odisea», nombre del Señor de los Vientos.

42. Sustancia líquida para fijar el peinado.

44. Símbolo del argón.

45. Programa _____ lengua y literatura españolas para las escuelas superiores; publicación de Gómez de 1938 para el Departamento de Instrucción Pública de PR.

A cinco años de su partida, “incorporar a Fidel ahora y en el futuro”

Fotos cortesía del autor

Corresponsal de CLARIDAD

 “Yo sé que alcanza con saber que hay alguien que cree en vos para salvarte”, Eduardo Galeano.

La Habana, Cuba-Cinco años han transcurrido desde que viajara a la inmortalidad el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro. Muchos cambios han tocado a la puerta de la mayor de las Antillas en el pasado lustro y una nueva generación de líderes toma las riendas del país con la encomienda –y el enorme peso en los hombros– de dar continuidad a un proyecto que ha sido más grande que el tiempo mismo.

Aquel 25 de noviembre de 2016, el Comandante partió a la eternidad –dirían algunos–, no sin antes dejar sellada para siempre la huella indeleble de su paso sobre una nación y un pueblo que hoy evoca su pensamiento en cada acción y en cada idea. No quiso nunca que se levantaran estatuas ni bustos con su imagen, pero fotos de su rostro se observan hoy en camisas, centros de salud y pancartas en todo el país. Es la expresión más viva de un pueblo acostumbrado a tenerlo y sentirlo cerca –esa necesidad de lo tangible– que sirve para engañar a la nostalgia y dar la impresión de que sigue entre nosotros.

A su muerte, no fueron pocos los que apostaron que todo se vendría abajo. Contaban las horas para llegar aquellos que hace tiempo “vienen llegando” y darle la vuelta a todo cuanto había ayudado a construir. No sabían –o no querían saber– que hace mucho había dejado de ser él para ser millones.

CLARIDAD conversó con Francisca López Civeira, Doctora en Ciencias Históricas, Profesora Titular de Mérito, a cargo de la cátedra Fidel Castro en la Universidad de La Habana. Hablamos de Fidel, su pensamiento y su vigencia en la Cuba de hoy.

¿Cuánta vigencia ve usted en el pensamiento de Fidel en la Cuba de hoy?

Fidel, quizás un poco, se puede comparar con Martí en que tiene una vigencia, una presencia en todo el quehacer y creo que hoy con mucha más razón, además del factor emocional. Sin duda, esa misma expresión de ‘Yo soy Fidel’, que surgió de los jóvenes al fallecimiento de Fidel. Pero también sus análisis, sus proyecciones, llevan a que, [por ejemplo], si viene un ciclón, la gente dice ‘ay, como se extraña Fidel’.

Es decir, es una presencia que las personas sienten, que se extraña, pero al mismo tiempo se recurre a él, por los análisis que hizo, por las propias proyecciones que hizo. Y no podemos olvidar que cuando ya prácticamente estaba al final de su periodo de dirección él fue a la Universidad de La Habana en noviembre de 2005 y allí dejó un grupo de alertas que tienen una vigencia y que la gente recuerda. Allí él hizo la pregunta: ¿es que las Revoluciones están destinadas a desaparecer? Él dijo la Revolución nuestra se puede autodestruir y sería responsabilidad nuestra.

Él mismo, en su misma proyección de la política hacia Cuba, de la política internacional, más ese mismo alerta, es algo que está muy presenta en la sociedad cubana y en los cubanos de hoy.

¿Usted cree que esa forma de extrañar a Fidel pone un peso mayor sobre la actual dirigencia del país, al querer emular, de algún forma, el pensamiento, el ideario y las acciones de Fidel?

No creo que la actual dirigencia del país se haya planteado emularlo, pero sí continuarlo, Y sin duda es un factor muy positivo al sentir que somos continuidad de lo que el propio Fidel construyó, proyectó. Eso creo que es muy positivo, pero también, sin dudas, ejerce una presión porque la responsabilidad es muy fuerte: darle continuidad al proyecto que Fidel lideró.

Como decía Raúl Roa, Fidel ‘ve lo que está al doblar de la esquina, Fidel oye crecer la yerba’. Es decir, una persona con una capacidad extraordinaria porque es capaz de proyectar hacia el futuro, a partir de un análisis que le permite entender cómo deber ser ese futuro.

Lógicamente, los dirigentes que continúan esta labor tienen una presión, porque no es fácil darle continuidad a algo que ha liderado alguien del peso tan extraordinario de Fidel. Pero al mismo tiempo creo que es una fortaleza porque no se está partiendo de cero, se está partiendo de todo un proyecto elaborado y que ha tenido el apoyo masivo del pueblo cubano.

Yo he escuchado muchas veces decir que Fidel tenía una luz larga, era casi un visionario.

En este sentido, yo lo comparo mucho con Martí porque Martí decía que el dirigente tiene que prever, tiene que ver más que los demás, porque tiene que proyectar y proyectar hacia el futuro. Y realmente, Fidel tenía esa capacidad. Claro, eso no es muy común, personas con esa capacidad; eso es uno de los elementos que le dieron esa enorme capacidad de dirigir, esa aceptación, esa admiración y esa identificación con él.

Usted hablaba de los jóvenes. Desde afuera se ha querido crear la matriz de opinión que son los jóvenes los que están desligados del pensamiento de Fidel o a los que su pensamiento no les llega con la misma profundidad que a las generaciones anteriores. ¿Cuán apropiada del pensamiento de Fidel ve usted a estas nuevas generaciones?

 Sin duda, los jóvenes de hoy no tienen la experiencia histórica de haber participado unto a Fidel en todo un proceso durante años. Para ellos su momento de esplendor de juventud va a coincidir con el fallecimiento de Fidel y, por tanto, esas son cosas que influyen. Pero yo creo que no hay que confundir las cosas: creo que la mayoría, una mayoría de peso importante, significativa, sí se identifica con el pensamiento de Fidel.

Claro, el tiempo va pasando y no es lo mismo, por ejemplo, mi generación, que la mayor parte del tiempo actuó teniendo a Fidel de cerca, esta experiencia no la tienen igual [las generaciones de hoy], pero esto no significa que no se identifiquen su pensamiento, con su acción.

Lógicamente, no podemos decir que son unanimidad. La unanimidad en ningún proceso es absoluta, pero sí creo que la gran mayoría se identifica con Fidel.

Fotos cortesia del autor

Hablemos de la posteridad y de cómo quedará el nombre y la historia que trazó Fidel de cara al futuro. En un libro del comandante sandinista Tomás Borge, hablando con Fidel reflexionaban sobre la llamada ‘historia objetiva’ y decía Fidel que no hay seguridad de que la historia se escriba con absoluta objetividad. ¿Cuál versión de la historia sobre su legado usted cree que imperará en el mundo en los años                                                                  venideros?

Todo eso depende de muchos factores. Por una parte, una cosa es Cuba y la identificación que podemos tener los cubanos en Cuba, y otra cosa las visiones que se construyen fuera de Cuba […] precisamente por la manera en que los medios masivos de comunicación manipulan la realidad de lo que ocurre en Cuba. Y esto, lógicamente, incide en cómo se va mantener, por un buen tiempo, la imagen, no solo de lo que ocurre en Cuba, sino de sus dirigentes y en especial de Fidel.

Y lógicamente el que va a escribir la historia es un ser humano que está condicionado por su tiempo, por sus ideas, por sus posiciones, todo esto incide en cómo se construye el conocimiento histórico. Habrá quien vaya un poco más a las raíces y cuente más esa realidad y habrá quienes se dejen llevar por lo que los medios masivos han proyectado de la imagen de Cuba y de Fidel.

Pero al margen de eso, la historia que se escriba dentro de 10 años, dentro de 100, no puede desconocer el papel de Fidel en esa segunda mitad del siglo 20 y a inicios del 21, a nivel de Cuba y a nivel internacional. Porque no podemos olvidarnos su papel dentro del Movimiento de Países No Alineados, dentro del llamado Tercer Mundo, su solidaridad con países en África y aquí mismo en América Latina.

La historia no lo puede desconocer, ahora, hasta donde será objetiva ya es más difícil. Para los que realmente quieran construir un conocimiento histórico que se atenga a lo que ocurrió tiene que reconocer la grandeza de Fidel y su extraordinario liderazgo, como una figura que realmente prestigia al ser humano.

Con el paso del tiempo, los escenarios cambian y como orden natural de las cosas también cambian sus actores. ¿Cómo lograr que el pensamiento de Fidel de una Cuba independiente, soberana y de justicia social, no caduque y que un día el polvo no le cubra?

Cuba no es una isla sola en el planeta, está directamente relacionada con lo que ocurre en el mundo y todo esto va creando condicionamientos de cómo uno se tiene que proyectar ante las nuevas realidades. Creo que precisamente la capacidad de creación, de ir estableciendo los elementos que permitan esa continuidad en los nuevos escenarios, en las nuevas circunstancias, es lo que debe permitir que un proyecto como este pueda continuar.

No podemos, de manera mimética, ir copiando, los principios es lo que hay que mantener. La idea estratégica hay que mantenerla, pero la aplicación concreta, la forma cotidiana de actuar tiene que ir tomando en cuenta los cambios, las realidades. La capacidad creativa no se puede perder, pero manteniendo los principios.

Hablar de Fidel es hablar de internacionalismo y recordamos la solidaridad que siempre mostró Fidel, siguiendo las líneas de Martí, con la lucha y la causa por la independencia y soberanía de Puerto Rico. ¿Cuán comprometida ve usted a la nueva generación de líderes con la causa de Puerto Rico?

Eso forma de los principios que hay que mantener y que son la brújula de la actuación. Ese internacionalismo, esa hermandad con Puerto Rico, no sólo que esté presente, es que tiene que estar presente, tiene que formar parte de la propia existencia de la Revolución cubana, porque es un principio cardinal y como tal tiene que estar ahí.

Es que además desde el punto de vista emocional, para los cubanos Puerto Rico es algo tan cercano… todos los cubanos conocen esos versos ‘Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas’. Eso forma parte de la cultura del cubano y, por tanto, no debe desaparecer.

Usted como académica y profesora, que conoce y ha estudiado a Fidel, ¿cómo cree usted que se debe pensar a Fidel?

En primer lugar, no se puede convertir a Fidel en una piedra. Tiene que verse a Fidel, pensarse a Fidel, de manera activa. Ir a su pensamiento, a su obra, para estudiarlo, para conocerlo, pero para podernos apropiar de es pensamiento y de esa obra para nuestro propia actividad y nuestro quehacer. Fidel se apropió de la obra de Martí, él incorporó los pensamientos de Martí a su propio pensamiento y su quehacer y eso es lo que debemos hacer, incorporarlo ahora y hacia el futuro como parte de nuestra propia vida, de nuestro propio quehacer. No sencillamente para citarlo, para repetir frases sino para que forme parte de nuestra vida, de nuestro actuar, de nuestra forma de proyectarnos ante Cuba y ante el mundo.