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Las hermanas Mirabal

De donde salieron el fatídico día.

En el día de no mas violencia contra las mujeres vale la pena recordar a estas tres heroínas.

Patria, María Teresa y Minerva nacieron en el poblado de Ojo de Agua, provincia de Salcedo. Fueron sus padres Enrique Mirabal Fernández, distribuidor regional de productos como el café y el cacao, y Mercedes Reyes Camilo.

Estudios

Las tres estudiaron hasta el cuarto curso de primaria en su pueblo nativo, ya que el máximo grado de enseñanza que se impartía en él. En 1937 sus progenitores las enviaron a completar sus estudios al colegio Inmaculada Concepción de la Vega. Al concluir el octavo curso, y con solo dieciséis años, Patria contrajo matrimonio con el hacendado Pedro González, estableciéndose ambos en la pequeña población de Conuco.

Trayectoria

Patria Mirabal
Minerva
Maria Teresa

Desde muy corta edad, Minerva empezó a desarrollar una conciencia social sobre la realidad de su país, gobernado por el tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina. Su primera rebeldía se manifestó al revelarle su compañera de escuela Daysi Ariza que su padre, el general Daniel Ariza, había sido torturado y asesinado en la cárcel de Nigua, situada en las afueras de la capital, en 1934, al descubrirse un complot para derrocar a Trujillo organizado por Juan Isidro Jimenes Grullón. María Teresa se graduó de agrimensora en la Universidad de Santo Domingo en 1958 y se casó con el ingeniero Leandro Guzmán. Por su parte, Minerva obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras en 1946 y cuando quiso continuar los estudios de Derecho su madre se lo impidió, temerosa de la seguridad física de su hija, ya señalada como enemiga de la tiranía trujillista. A los veintitrés años, era una mujer sumamente atractiva.

En cierta ocasión en que Trujillo ofrecía una de sus fiestas en la ciudad de San Francisco de Macorís, invitó a ella a la familia Mirabal. Doña Chea, como así era llamada Mercedes Reyes, quiso rechazar la invitación, pero tuvieron que asistir para no desairar al tirano. Manuel de Moya Alonso, el hombre que organizaba las fiestas de Trujillo, sacó a bailar a Minerva y luego se la cedió a su jefe. Mediada la diversión, empezó a llover fuertemente y las personas asistentes se retiraron para protegerse del aguacero debido a que estaban al descampado.

Enrique Mirabal se aprovechó del momento para regresar a su casa con su mujer e hijas. Al enterarse, Trujillo montó en cólera y, al día siguiente, el senador por Salcedo, Juan Rojas, le expresó a la familia la conveniencia de enviar un telegrama a Trujillo pidiéndole disculpas, lo que hizo. Sin embargo, Minerva y sus padres fueron detenidos. Las dos quedaron en arresto domiciliario en el hotel República, mientras Enrique fue trasladado a la fortaleza Ozama de Santo Domingo, lo mismo que Minerva más tarde.

En ella el general Fausto Caamaño y Manuel de Moya la sometieron a interrogatorios, acusándola de ser comunista, y le exigieron que escribiera una carta a Trujillo para mostrar su arrepentimiento. Pese a que Minerva se negó a complacerlos, los tres salieron de la cárcel dos semanas después. En 1952, Minerva pudo al fin ingresar en la Facultad de Derecho de la universidad, alojándose en una residencia de monjas carmelitas, pero el Gobierno le puso trabas para que se reinscribiera. En ese alto centro docente conoció a Manuel Tavárez Justo, quien ya se había graduado de doctor en la misma disciplina que ella estudiaba y con el que se unió en matrimonio en noviembre de 1955. Dos años más tarde, Minerva obtuvo también su título, pero fue impedida de ejercer su profesión por expreso mandato de Trujillo .

En 1959 fue apresada de nuevo en la casa que sus suegros tenían en Montecristi y conducida a la cárcel de La 40, donde se le obligó a presenciar las torturas infligidas a sus compañeros de la resistencia. Puesta en libertad el 17 de febrero de 1960, ella y su hermana María Teresa fueron detenidas y condenadas a treinta años de prisión, reducidos luego a cinco, y el 9 de agosto recuperaron su libertad. Mientras tanto Manuel Tavárez y Leandro Guzmán seguían presos en la fortaleza de Salcedo, a donde sus esposas iban a verlos una vez a la semana desde Conuco. Esa era la situación cuando Trujillo  ordenó al subjefe del Servicio de Inteligencia Militar, el coronel Cándido Torres, que preparara un accidente a las Mirabal.

Asesinato

El 25 de noviembre, las tres hermanas salieron una vez más para su acostumbrada visita a Manuel y Leandro en un jeep. En horas de la tarde se retiraron del recinto penitenciario. Cerca de la cañada de Mara Picá, el chofer del jeep, Rufino de la Cruz, aminoró la velocidad debido a la estrechez de la carretera. Un vehículo azul y blanco la bloqueó y Ciriaco de la Rosa, agente del SIM, les ordenó bajar para llevarlas, según les dijo, ante el coronel Torres. El vehículo partió con las tres hermanas.

Las tres mujeres fueron obligadas, a punta de pistola, a subirse al asiento trasero del vehículo de sus verdugos, mientras tres de éstos se montaban con el chofer en el jeep, dirigiéndose hacia La Cumbre donde estaba la casa, en la que les esperaba el capitán Peña Rivera para darles las instrucciones finales.

Los dos vehículos entraron al patio de la casa. Las hermanas y el chofer fueron llevados a la fuerza por los sicarios dentro de la casa. De inmediato Peña Rivera hizo una seña a de la Rosa para que actuaran, retirándose hacia una lejana habitación de la casa. Entró a la casa y los repartió entre sus otros tres compañeros que debían ejecutar el plan al igual que pañuelos para ahorcar las víctimas. Fue así entonces que durante varios minutos unos quejidos y alaridos que no pudieron escucharse fuera de la estructura de la vivienda construida de adobe y forradas de caoba fueron emitidos, y con la respiración entrecortada, los sicarios dieron por teminada su labor de exterminio. Los cuerpos de las mujeres y el hombre ya no hacían ningún movimiento convulsivo, las apalearon hasta morir para luego introducir los cuerpos en el coche y simular un accidente de tráfico. El sargento de la Rosa se dirigió entonces al aposento donde estaba Peña Rivera y le dijo: «Señor, misión cumplida». A eso de las siete y media de la noche un lugareño, Mateo Núñez, oyó un ruido estruendoso. El jeep había sido arrojado a un barranco.

Fragmento de articulo en www.ecured.com

Puerto Rico: el baile entre el paraíso y la eterna crisis

 

Especial para En Rojo

Para el extranjero, el Caribe entraña un lugar místico, mágico y exótico. Un destino veraniego, con mujeres bellas y en constante fiesta. Se podría decir que el Caribe ha figurado en la memoria del visitante como lugar codiciado, donde sus deseos se hacen realidad; Puerto Rico no es la excepción. A pesar de estar sumergida en una crisis sin precedentes por motivos que abarcan lo natural, social, político y, por supuesto, lo económico, la menor de las Antillas Mayores parece reverdecer en los ojos y manos del foráneo.

Aun en pandemia, el archipiélago se vio lleno de turistas, cerveza en mano y exceso de protección solar en el cuerpo, mientras sonaba música tropical de fondo. Para los acaudalados, el paraíso viene con botín incluido, pues disfrutan de día al sol en algún hotel cinco estrellas, mientras aprovechan las exenciones contributivas al 0%.

Mientras invitan al visitante por la puerta ancha con medidas que protegen sus intereses e inversiones, para el local todo se encarece. Ha habido habido un proceso privatizaciones y encarecimiento de los servicios esenciales, que incluyen la universidad pública, cuyo costo de matrícula ha aumentado 154% en cuatro años; el servicio de energía eléctrica, que en tres meses subió un 7.6%; y el servicio de agua potable, con incrementos anuales de 2.5%.

No es sorpresa que, como consecuencia del imparable aumento en el costo de vida, un 44.5% de la población se encuentre bajo los niveles de pobreza, según el Negociado del Censo de los Estados Unidos. La paradoja se hace aun más evidente cuando, en la primera mitad del 2021, Puerto Rico ocupó la posición 33 entre los 139 países más caros para vivir, según publicó Nummbeo.

Las colonias han sido por siempre ese lugar donde el colonizador viene, se enriquece y divierte, hace negocios y se va cuando le conviene. Para el nativo, es tierra de lucha, de sobrevivencia y conflicto; jamás de armonía o esperanza. La realidad económica del país y sus habitantes nos obliga a salir por la ventana: ya dos tercios de la población (6 millones) se encuentra en el extranjero, y a los 3,285,874 que quedamos en el suelo que nos vio nacer se nos empuja, en especial a los jóvenes, a la migración.

Otro factor para el desplazo es el mercado de bienes raíces. La tasa de viviendas vacantes en Puerto Rico asciende a un 16.1%, que se combina con un limitado acceso y encarecimiento del mercado debido a la gentrificación, consecuencia del capital ausente.

La decisión de marcharse, para muchos, viene de manera obligada y, para otros, es la decisión que le dicta la lógica. Al parecer, el viejo consejo de educarnos para obtener mejores trabajos y salarios no ha rendido frutos. Porque, aun siendo la población de 25 años en adelante los que contamos con un nivel más alto en educación –un 78.8% se graduó de escuela superior y un 27.2% completó al menos un bachillerato–, ostentamos la tasa más alta de inmigración. Con pocas protecciones laborales y un panorama de crecimiento económico nulo, estamos cansados del baile infinito, que solo pueden disfrutar los que tienen boleto de ida y vuelta.

Sin embargo, los que nos vamos y los que se quedan añoramos en nuestro imaginario un país en donde sean más las bienvenidas con bombos y platillos que las despedidas llorosas de nuestros compatriotas en el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín; uno en donde se pueda nacer, crecer y permanecer. Pero esa añoranza, por sí sola, no provee las herramientas para hacer la permanencia en Puerto Rico una realidad.

Históricamente, la mayoría de quienes estamos con maleta en mano nos trasladamos con especial recurrencia a los países que nos dominado: Estados Unidos y España. Tener el título de la colonia más vieja del mundo se ha cimentado en nuestro ADN. Somos el país sin patria. Caminamos desplazados por el mundo, con una bandera reconocida, incrustada al lado izquierdo de nuestro pecho, pero carecemos de una nación jurídica que la acompañe.

Aunque, como dice la canción de Noel Estrada, soñemos con volver a nuestro Viejo San Juan, que el mar nos rodee a vuelta redonda, es más probable que, con el tiempo, nos convirtamos en ellos: un turista con pinta de local, que disfruta de sus vacaciones de una tierra inherentemente familiar, pero nunca suya.

Poesía de Carlos Eduardo Silva

 

Nació en Ponce en 1993. Estudia Lingüística en la UPRRP. Su primer libro, Urban feels (2016), fue ganador del Premio de Poesía del Ateneo Puertorriqueño.

 

Blind spots

En los pedales de aquella bicicleta

dejé rincones sin descubrir,

sonrisas sin devolver

y destellos que quise abandonar.

Cuando sus cintas giran en mi cabeza,

simulan luces cruzando ventanas,

recortan a cierta conveniencia

los robles arrojando su llanto al suelo

para esconder el tamaño del barrio.

La piedra que nunca pudimos sacar

de la esquina dos calles más abajo

es gato negro pisando, suave, las persianas.

 

El tiro que me ofrecieron

en forma de diamante

enmoheció en la piscina que puso mi abuela.

 

Todavía me caigo bajando por la cuesta prohibida.

Resucito sin mi piel cuando asomo la cabeza.

 

 

(inédito)

Humedad

 

Si existen los ojos

supongo

que existen peces de titanio

para navegarlos:

peces con aletas quemadas

y un color específico

para cada pestañeo.

Hospedarlos

es la primera función del lagrimal.

Enviarlos al mundo,

la segunda.

Se caen y se doblan,

pero regresan

halando en sus colas

pedazos de Sol para el iris.

(inédito)

 

Seco

 Contando alfileres,

dibujo pequeños círculos

alrededor de mis yemas.

Consigo un ventrilocuo

y lo contrato

Lo programo para que haga bailar los alfileres

hasta que la carne se despegue.

Necesito quedar

expuesto al mundo

hecho fibra, nervio y hueso

para que el sol endurezca

cada músculo.

(inédito)

 

La piel en capas

 Cuando abandoné la aridez de mi rostro,

nadie pensó tres veces en voltearse

a decirme que la vida abunda

pero que no debería abundar en mi cara.

Todo pareció un calco,

no aparecía libertad para mis dientes.

Tanteando mapas y señales,

viví muchos años bajo el hierro,

afilando cuernos para deshacerme

y correr bajo la tierra.

Ahora que llegó el acero a mis manos,

la boca no abre de la misma manera,

la sangre no tiene comisura

para derramar carreteras nuevas.

Cierro un ojo y me reviso:

al mango de esta espada todavía le queda árbol.

(inédito)

 

Bozal

 Me voy conociendo

mediante la duración de mis chistes:

cuánto tiempo abandono

cuando me rasco los impulsos.

A mi alrededor se ríen

quienes quiero que se rían,

pero un bozal aprieta.

 

Huelo fuertemente el cuero.

 

Desmayado inhalo

la duración de los gritos.

Detengo enunciados posibles

y regreso al lugar de siempre.

Todos me miran

con ganas de reírse.

Intento complacerlos

pero ya el reloj está cerrado.

(inédito)

 

Esmalte

Me convenzo

todos los días

de un odio que no llega.

Mis tenis apenas tienen tierra

y el lago no queda tan lejos.

Pero yo me muero

y pido venganza por la herida

que me ha dejado la calle.

Insisto y debato

para asegurarme de que bebo

agua limpia de todas las mangueras,

pero algunos saben que no,

que las tuberías tierrean,

que las tuberías sangran

y esa sangre nunca ha estado limpia.

Yo me convenzo

todos los días

de que un filtro es suficiente

y tomo atajos por el parque

para llegar al río.

Trago todas las fechas del monte,

huelo todo el dolor de las fiestas,

aspiro el clamor de mis venas

y vuelvo y derrito mi piel,

diciéndome al fin

que definitivamente

algo anda

demasiado bien.

(inédito)

 

Estados de la quietud

No estoy construido para este mundo,

me dieron la piel muy fina,

vulnerable a las espinas de las trinitarias,

y tengo los ojos demasiado abiertos;

me doy cuenta de lo que hacen los demás

mientras estoy ausente,

me doy cuenta de cómo guardan

entre sus huesos

los pedazos puntiagudos de sus días,

me doy cuenta de cómo asumen

que por mis venas corren vidrios similares.

 

Pero no.

 

Mis venas van llenas de aire

y se corroen con cada palabra que suelto a oídos abiertos.

Yo sé lo que estoy diciendo

y aún así lo digo,

les dejo de souvenir citas sin contexto,

nubecitas grises que desenrosco de mi pelo,

y cuando regreso del grito que me sostiene la suerte,

caigo de costado sobre un puente que cuelga.

Quedo.

Quieto.

Mirando pasar las nubes y reconociéndolas.

 

de Frente frío (inédito)

 

Tiempo

Me pregunto

qué te habrán dicho las tortugas

cuando las viste ayer de lejos.

Si te habrán hablado de sus vidas

destinadas a la eternidad

o del sencillo aleteo

suficiente para sus maromas.

 

La perspectiva que te dieron,

desde qué ángulo la agarraste,

si de la sal, la arena, el mangle, el mar

o sus caparazones.

 

Hoy que me miras con los ojos tan enormes

como si no quisieras nunca

cerrar las cortinas

no pienso quejarme

de lo que te dijeron ayer las tortugas.

(inédito)

 

bartaco

Harta extrañeza usar QR codes para el menú

mientras te miro a los ojos después de un año y medio,

pero vine solo y lo único que quiero

es verte comer tacos ante la esperanza

de dormirnos abrazados entre la saciedad.

El recuerdo de lo desconocido no es dulce,

sino que pica como la salsa que rodea a estos camarones;

pero mientras más largo el camino,

más piadosa la leche que nos recoge en las aceras.

 

Ya me lo dijiste, con la vista clavada a la mía,

“qué extraño tener tu rostro sobre estos árboles”.

 

Parecería que el viento todo lo mezcla.

 

Pedir más tacos, planear un helado sin mencionar tu pecho.

No tomar agua inmediatamente.

Dejar que las manos se dibujen poco a poco

como si nosotros no nos diéramos cuenta.

 

de Seaport (inédito)

 

Eterno retorno

 

“Le metiste mucho voltaje al dedo índice”

 – Daddy Yankee

Papito, hay que aguantarse

cuando te miran mal en la carretera.

Los tiempos no están

pa’ acumular más sangre.

Ya parece que la tierra sí es plana

porque todo me llega a los tobillos

y ya no aplica decirle a alguien

que no te llega a los talones.

Lo que puedes es ganarte un tiro

y seguir tapando las alcantarillas.

 

Cuando un huracán llegue de verdad

se te va a joder el cuerpo,

va a llegar a la puerta que fue tuya

y todos recordaremos

que estos ríos

nunca han estado limpios.

de Fireworks (2015)

Editorial  UPR: por una verdadera gobernanza universitaria

Cartel del Taller de Garvin Sierra

 

El proyecto de Reforma Universitaria que hace unos días no fue aprobado- por apenas un voto- en la Legislatura colonial, representa una iniciativa seria por desarrollar una amplia y funcional gobernanza en la Universidad de Puerto Rico (UPR) que sirva de ejemplo al país y de motor al futuro de la universidad pública. Cuando se trata de la gobernanza, las universidades ponen en juego mucho más que su prestigio y  buen nombre con aquellos y aquellas nombrados a su Junta de Gobierno, principal cuerpo rector de las instituciones de educación superior. Para evaluar si sus máximos directivos dan la talla que una universidad requiere, se debe profundizar en el rol de una universidad en el desarrollo de un país o sociedad. En nuestro caso, la UPR, nuestra única institución de educación superior pública, ha sido desde su origen la solución principal para resolver la gran necesidad que tenía Puerto Rico de profesionales de todo tipo, que pudieran conformar la zapata para el desarrollo de un servicio público y una empresa privada robustos en nuestro país.

Más allá de los altos grados, o rangos académicos que ostenten, las y los miembros de una junta de gobierno universitaria deben exhibir las cualidades de liderazgo, el conocimiento profundo de las políticas y programas de la institución que dirigen, y el más alto sentido de pertenencia y orgullo por la universidad que representan. A base de esas cualidades, podemos concluir que muchas de las juntas de gobierno de la UPR- o juntas de síndicos, como se les llamaba hace unos años- han dejado mucho que desear, no solo por su desempeño mediocre, sino también por el comportamiento anti universitario  de algunos de sus miembros.

Es cierto que al conformar las juntas de gobierno universitarias, se debe perseguir alcanzar diversidad en la formación y saberes de sus integrantes. De este modo, podrían nutrirse unos y otros recíprocamente de sus respectivas experiencias, y aplicarlas más creativamente a la tarea principal de trazar el rumbo estratégico de la universidad. Pero diversidad no significa disfuncionalidad, y mucho menos debe significar dar prioridad a intereses particulares o de política partidista que, de ningún modo, deben prevalecer en un ambiente universitario.

De esos rasgos nefastos y divisivos ha habido un exceso en las más recientes juntas de gobierno de la UPR.  Por eso, las mismas se han convertido en generadoras de conflictos y en madriguera de malas prácticas de gobernanza, teñidas de politiquería de la peor clase. Un ejemplo de estas malas prácticas  es la decisión de la actual Junta de Gobierno de imponer sanciones a  los recintos en huelga, mientras se llevan a cabo negociaciones entre los comités de diálogo. Esta decisión fue denunciada por improcedente por los representantes del claustro y los estudiantes en dicha Junta. Otro ejemplo sería el patrón reiterado de actuaciones impropias y consideraciones político partidistas denunciado en el pleito civil del último presidente en propiedad de la UPR, doctor Jorge Haddock, contra la Junta de Gobierno que lo despidió de su puesto en forma abrupta e inesperada. Según Haddock, dichas actuaciones estuvieron matizadas por una agenda  ajena al interés y el beneficio de la UPR. La situación descrita en la demanda de Haddock era un secreto a voces al interior de la institución, y repetidamente mencionada  por estudiantes, docentes y empleados. Lo que es aún peor, ni esta ni ninguna otra Junta de Gobierno de la UPR por los pasados cinco años ha defendido la integridad de la institución frente a la agenda extrema de austeridad que le ha impuesto la Junta de Control Fiscal, como parte de su esfuerzo por lograr la aprobación e implantación del Plan de Ajuste de la Deuda de Puerto Rico, dilucidado en estos días ante la Jueza Taylor Swain del Tribunal de Quiebras de la Ley Promesa.

Una Junta de Gobierno que abdica su principal responsabilidad para servirse a sí misma no puede pretender ostentar un liderazgo genuino en la UPR. Una junta de gobierno que verdaderamente encarne los valores de la universidad pública debe ser un ejemplo brillante, y no una piedra de tropiezo. Debe sentir orgullo de abogar, defender y representar  los valores de la educación superior pública y contribuir a elevar el perfil de la UPR y las distintas unidades del sistema universitario. Debe defender y garantizar que existan los fondos para que los programas de la institución crezcan, se fortalezcan y continúen alineados al propósito de una educación superior pública asequible a la mayoría de nuestro pueblo. La UPR merece mucho más de lo que recibe de sus llamados directivos. Merece ser respetada y gobernada por una Junta de Gobierno competente cuyo principal objetivo sea servir bien a la comunidad universitaria y a Puerto Rico.

 

 

Esta semana en la historia

 

 

25 de noviembre de 1960

En memoria de las Hermanas Mirabal

Los levantamientos sociales acontecidos en América Latina a finales de la década de los 50, en especial la insurrección organizada en contra de Fulgencio Batista en Cuba, provocaron la creación de un movimiento en contra de la dictadura de Trujillo en República Dominicana, éste llevó por nombre Agrupación 14 de junio –en honor a una expedición armada proveniente de Cuba que llegó a República Dominicana en dicha fecha–. En esa lucha las hermanas Mirabal jugaron un papel clave en la disidencia, eran conocidas como “Las Mariposas”.

En represalia a su trabajo, Minerva, María Teresa y Patria fueron capturadas por un grupo de agentes del gobierno, golpeadas brutalmente, ejecutadas y arrojadas a un barranco al interior del jeep en que fueron emboscadas.

La fecha en que sus cuerpos fueron encontrados, el 25 de noviembre, se ha convertido en la celebración internacional del “Día para eliminar la violencia contra la mujer”, instaurado por la ONU en 1999.

Con esos asesinatos, Trujillo buscaba acallar a los rebeldes, pero la muerte de las jóvenes sólo incrementó la presión contra su gobierno y el dictador fue ejecutado en otra emboscada el martes 30 de mayo de 1961 por un grupo de combatientes.

(www.gaceta.unam.mx/quienes-eran-las-hermanas-mirabal.)

29 de noviembre de 1835

Nace Cixi

Emperatriz de China del 1861 al 1908. Le arrebató el trono a su hijo y enfrentó intentos europeos de dominar a China.

29 de noviembre de 1924

Natalicio de Andrés Figueroa Cordero

Nació en el barrio Lagunas de Aguada; tuvo que abandonar la escuela para ir a trabajar muy niño, y ayudar de alguna forma al sostén de la familia. De joven militó en la Organización Juvenil Pro Independencia; luego pasó a las filas del Partido Nacionalista de Puerto Rico que dirigía nuestro patriota revolucionario Pedro Albizu Campos. La pobreza del país lo obligó a marchar a Nueva York el 2 de julio de 1948, donde continuó con su compromiso por la liberación del yugo colonial.

Y así fue que el 4 de marzo de 1954, junto a Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores y Lolita Lebrón, atacaron a tiros la Cámara de Representantes del imperio EUA.

En presidio Andrés enfermó de cáncer. Hubo reclamos desde Puerto Rico y de la comunidad internacional pidiendo su libertad y el presidente de EUA, J. Carter, lo liberó para que no muriera en la cárcel.

Una de las voces solidarias fue la del escritor Gabriel García Márquez, quien se hizo sentir cuando le escribió a Carter:  “Sin otro título que el de escritor latinoamericano, le pido que considere, en el fondo de su corazón cristiano, la severa situación del patriota puertorriqueño Andrés Figueroa Cordero, quien ha cumplido 23 años en la cárcel en Estados Unidos, y ahora se enfrenta a la muerte debido a una enfermedad incurable”.

Ante la precariedad de su salud llegó a Cuba el 23 de julio de 1978. En la nación hermana, además de convalecer en el Hospital Fajardo, recibió honores varios, entre ellos, la medalla Pablo de la Torriente Brau, otorgada por la Juventud Comunista y la visita del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Andrés falleció poco después en Puerto Rico.

Fragmento de Andrés Figueroa Cordero, por Israel Ruiz Cumba

Dicen que Andrés Figueroa Cordero

no derramó ni una lágrima al salir ayer de la prisión.

Dicen que no dijo ni esta boca es mía,

ni por aquí me pudro.

Dicen que no dijo ni hizo nada.

Que se reía cuando le dio esa luz de su país que te tumba

si no estás bien parao.

(Tomado principalmente de RedBetances y página del MINH. Israel Ruiz Cumba, Encuentros de memoria, Isla Negra, 1996.)

1 de diciembre de 1955

Rosa Parks encabeza actos de desobediencia civil

La señora Parks era una trabajadora y activista del pueblo negro en EUA. Ya en 1943 había tenido un incidente en una guagua en Montgomery, Alabama (EUA) donde rehusó obedecer la ley de que las personas negras debían pagar el pasaje, bajarse y entrar de nuevo por la puerta de atrás de la guagua; ese día Parks prefirió no seguir en la guagua antes de tener que obedecer la regla.

Esa misma imposición en Alabama, obligaba a negros y negras a sentarse en los asientos de atrás de las guaguas, dejando los de al frente para la gente caucásica. El día del famoso incidente, Rosa estaba sentada en una de las filas reservadas para las personas negras, pero entró un pasajero blanco y el chofer -un negro- quiso obligarla a que se levantara y le dejara el asiento. Rosa rehusó levantarse, siendo uno de los actos que marcaron una etapa de rebelión del pueblo negro en EUA, que todavía seis décadas después está vigente. (National Geographic; https://www.history.com/topics/black-history/rosa-parks).

Otras fuentes: página de Facebook de Darío Ortiz Seda; diversos calendarios revisados por José M. Escoda