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Una mujer indígena presidirá el órgano encargado de redactar una nueva Constitución para Chile

 

Elisa Loncón, una mujer indígena, ha sido elegida este domingo como presidenta del órgano que redactará la nueva Carta Magna de Chile.

El nuevo texto, que deberá refrendarse en otro plebiscito en 2022, sustituirá al actual, heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y criticado por muchos por su corte neoliberal.

Loncón, una ligüista y activista mapuche -la etnia indígena mayoritaria en Chile-, ha sido elegida por mayoría absoluta en segunda vuelta, en la sesión inaugural de la convención que ha tenido lugar en el antiguo Congreso Nacional de la capital, un acto que se ha suspendido durante casi una hora por la protesta de un grupo de constituyentes.

«Quiero agradecerle a todo el pueblo de Chile por votar por una persona mapuche y mujer para cambiar la historia de este país», ha celebrado Loncon, tras su elección, en idioma mapudungún y luego en español.

Primera Constitución en el mundo redactada por un órgano paritario

Con este acto, Chile ha dado el pistoletazo de salida a la redacción de la nueva Constitución, la primera en el mundo redactada por un órgano paritario y la primera del país en la que se incluirá a los indígenas, un grupo que supone el 12,8% de la población pero que nunca había sido reconocido en la ley fundamental.

Un grupo de constituyentes ligados a las protestas sociales de 2019 han irrumpido en el acto inaugural exigiendo el cese de la represión policial y pidiendo liberar a manifestantes detenidos, lo que ha obligado a suspender durante una hora la reunión.

Al grito de «No más represión», varios constituyentes se han negado a sentarse mientras sonaba el himno al inicio de la ceremonia de la primera sesión de la convención, como muestra de apoyo a cientos de personas que se manifestaban a las afueras del antiguo Congreso Nacional y que fueron dispersados por la Policía.

«Tenemos familiares que han venido a acompañarnos y que están siendo reprimidos por la Policía. En el momento más hermoso de nuestra historia, nuevamente el Estado se comporta pésimo», ha dicho la constituyente Elsa Labraña de la Lista del Pueblo, un grupo de ciudadanos independientes de izquierdas. «No vamos a empezar la ceremonia hasta que no nos aseguren que afuera no se dejó de reprimir a nuestro pueblo», ha añadido la mujer, que ha salido a apoyar la marcha.

Cientos de personas se concentran en diversos puntos de la capital

Horas antes, cientos de personas, entre indígenas, estudiantes, profesionales y sindicalistas, se congregaron en diversos puntos de la capital para celebrar el inicio de la convención en ambiente festivo, aunque se produjeron algunos disturbios que la Policía trató de dispersar con vehículos lanza-aguas y botes de gas.

«Chile cambió y no podemos ser hipócritas. No podemos estar dentro de la convención haciendo como si no pasa nada mientras afuera la Policía reprime a la gente», ha dicho el abogado Daniel Stingo, otro de los 48 constituyentes independientes.

La idea de redactar una nueva Carta Magna se gestó en 2019 como un acuerdo entre los partidos políticos para tratar de rebajar la mayor crisis social en tres décadas de democracia, que estalló con masivas marchas por un modelo socioeconómico más justo y que dejó al menos una treintena de fallecidos y miles de heridos.

Otra de las demandas de algunos constituyentes es conceder indultos a todos los detenidos durante esa grave ola de protestas. Según la Justicia, 26 personas seguían en prisión preventiva en enero de 2021 después de más de un año.

El órgano, compuesto por 155 personas, de forma paritaria -algo inédito en el mundo- y con 17 representantes de pueblos indígenas, ha elegido a su mesa directiva y tendrá hasta un año para redactar la primera Constitución que emanará de un proceso plenamente democrático en la historia de Chile.

Reproducido de www.cubadebate.cu.

Cómo es vacunarse contra la COVID-19 en Cuba

 

Corresponsal de CLARIDAD

La Habana, Cuba-El pasado 22 de junio, después de tanto esperar el momento, los residentes del edificio en el que resido, en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución, fueron citados por las autoridades de salud a recibir la primera de tres dosis de la vacuna Abdala contra la Covid-19, como parte de una intervención sanitaria que se realiza en La Habana con ese fármaco.

Abdala, junto a Soberana 02, es una de las cinco vacunas que desarrolla Cuba contra el Sars-Cov-2 y quizás la que mayor conmoción informativa haya generado en las últimas semanas, luego que los científicos cubanos que trabajan en ella anunciaran que tiene un 92.28% de eficacia –haciéndola una de las más efectivas hasta ahora en el mundo.

No es difícil, entonces, imaginar mi tranquilidad al saber que al fin comenzaría mi inmunización contra el impresentable portador de coronas y que además lo haría con una vacuna de tanta efectividad y que con tanto esfuerzo se ha logrado.

El martes estipulado llegué relativamente temprano al consultorio de la familia, que me queda a una cuadra, con la esperanza de ser uno de los primeros. Ya conocía la dinámica, en mis coberturas periodísticas había asistido a varios vacunatorios, y sabía que el proceso podía demorar un poco. Pero esas batallas nunca se ganan si te toca competir con adultos mayores. No importa si es Puerto Rico, Cuba o en la China, ellos siempre son los expertos en llegar temprano. Así que me tocó esperar.

Al llegar pedí el último en la cola –como le llaman en Cuba a preguntar por el último en la fila– y enseguida entablé conversación con otros vecinos del edificio que ya esperaban por su turno. El proceso se movía pausado, pero constante, y la espera me dio chance para socializar con los vecinos a los que veo en pocas ocasiones por el trabajo o por la pandemia.

Al llegar mi turno, me sorprendió la sencillez y la celeridad del proceso. De una vez, entregué mi carnet de identidad y el doctor encargado llenó los papeles de rigor con mis datos. Me tomó la presión, la temperatura, las pulsaciones, hizo las preguntas de rigor –edad, condiciones previas, alergias a algo–, me explicó el procedimiento, los posibles síntomas de la vacuna y las atenciones que debía tener después de la vacunación. Lo demás fue aún más rápido.

En otra sala del consultorio aguardaba una enfermera y una estudiante de Medicina –bajo el sistema de enseñanza del país, los estudiantes de la carrera son integrados de forma práctica desde el primer año en disimiles áreas de la sociedad. La joven tomó nuevamente mis datos y me entregó un pequeño cartón con la fecha de la primera dosis y las de las próximas dos. Me instruyó a no perderlo, pues me haría falta en lo de adelante. La enfermera concurrió con ella: a partir de ahora, guarda ese cartón como si fuera tu carnet, llévalo a todas partes” – me dijo entre broma y enserio la Seño (apodo de cariño y ampliamente extendido que se le da en Cuba a las enfermeras).

El pinchazo lo recibí en el brazo izquierdo. Todo estaba listo. Ahora debía esperar. En un edificio aledaño al consultorio, una veintena de asientos estaban dispuestos guardando las distancias necesarias para la ocasión. Otro estudiante de Medicina monitoreaba constantemente a los recién vacunados. Debíamos esperar una hora antes de poder marcharnos; es una medida preventiva que permite a los médicos detectar inmediatamente si alguno de los participantes desarrolla un efecto adverso al medicamento.

En los 60 minutos que estuve esperando, nadie tuvo ningún síntoma adverso. Pasado el tiempo de espera, el joven estudiante me tomó nuevamente la presión y la temperatura. “Todo bien –dijo– nos vemos en un mes”. Ya tenía mi primera dosis, ahora sólo restaba monitorear otros posibles efectos secundarios.

Según los científicos a cargo de su desarrollo, Abdala sólo ha mostrado efectos adversos entre leves y moderados –es decir, dolor de cabeza o en el área de la vacuna, cansancio general y somnolencia– en alrededor del 90% de las personas que la recibieron. Estos síntomas son, en su mayoría, los mismos previstos para otras vacunas que hoy se aplican en el mundo contra el Sars-Cov-2.

En mi caso, sólo sentí una leve pesadez en el área del hombro donde recibí la inyección. Nada más. Superamos la primera prueba.

La segunda dosis de la vacuna debía ser el 6 de julio, pero la tormenta tropical Elsa, que atravesó la isla –sin dejar mayores afectaciones– obligó a mover las fechas de inmunización en varios municipios del país. El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) ha asegurado que reprogramar la vacunación no es un problema mayor, pues “existe un periodo de tiempo en el que se admite poder administrar las dosis sin que se pierda la inmunidad”.

Por el momento, los municipios capitalinos de Regla, Guanabacoa, La Habana del Este y San Miguel del Padrón, ya culminaron la intervención sanitaria con Abdala a su población. En el resto de los territorios de La Habana la inmunización marcha sin contratiempos y deberá culminar a mediados de este mes de julio.

Según cifras oficiales, hasta el pasado 4 de julio unos 2 millones 897 mil 404 cubanos habían recibido al menos una dosis de uno de los candidatos vacunales cubanos; mientras, 1 millón 624 mil 481 personas ya culminaron el esquema de vacunación con las tres dosis requeridas. Por otro lado, el país aguarda por la agencia reguladora de medicamentos para que autorice el uso de emergencia de los candidatos y así dar paso a la vacunación masiva de la población.

Con mi primera dosis, ya espero con ansias lograr la inmunización contra la Covid-19 antes de que acabe el mes corriente. La situación epidemiológica en Cuba se ha complicado en las últimas semanas, con la detección de nuevas y más virulentas cepas, y poder alcanzar ese 92.28% de eficacia que otorga Abdala será de suma importancia y tranquilidad para mí y mi familia.

 

 

 

 

 

 

Reflexiones: ¿por qué la fuerza abandonó a Rosselló González en el 2000?

 

 

La derrota del PNP en las elecciones de 2000 parecía inevitable. La candidatura de Sila M. Calderón Serra (1942- ) se fortaleció gracias al papel protagónico que desempeñó la aspirante durante el ejercicio plebiscitario y a su bien articulada campaña de la “fuerza positiva”. El agotamiento del perfil mediático de Rosselló González a fines de la década de 1990, su mito ha sobrevivido reformulado a través de su hijo hasta el presente, fue un elemento clave. En un partido como el PPD, el cual poseía un intenso pasado patriarcal marcado por figuras masculinas fuertes, una candidatura como la de Calderón Serra, sin ser la primera dado que Muñoz Mendoza se había postulado en 1992, era toda una promesa. La empresaria y activista a diferencia de la hija del patriarca, sintetizaba ciertos valores propios de la burguesía educada y exitosa muy bien combinados con lo más selectos valores de la aristocracia criolla decimonónica. Su presencia sugería, sin embargo, una innovación ideológica que nunca se materializó.

El discurso cargado de optimismo de la candidata, tendencia que se ha convertido en uno de los componentes más significativos del discurso del PPD desde la oposición en la era del neoliberalismo, llamó la atención incluso de ciertos sectores vinculados a las izquierdas por razones que nunca llegué a comprender del todo. Calderón Serra era lo más distante del izquierdismo nacionalista puertorriqueño de su tiempo. La afirmación proviene de una experiencia personal. En enero de 2001, en un encuentro auspiciado en por la Asociación de Periodistas de Puerto Rico por los canales 6 y 3 del gobierno de Puerto Rico a tenor de la publicación del volumen Cien años de sociedad: los 98 del Gran Caribe, un colega de expediente radical cuestionó mi pesimismo con el nuevo gobierno[1]. Desde mi punto de vista, todo me sugería que para una parte de aquella intelectualidad en retroceso tras el fin de la Guerra Fría, la derrota del PNP y de la estadidad tenía una relevancia fuera de lo común

La apelación al optimismo neopopulista se reiteró cada vez que el entre juego bipartidista permitió a un cada vez más débil y conservador PPD hacerse con el poder a través de las elecciones. Era como si, dada la incapacidad de mejorar al ELA o de adelantar la independencia, todo se redujese a frenar la estadidad promovida por el PNP y su fe neoliberal, o por cualquier otra fuerza independiente de aquella organización como el Estadoísmo Radical social demócrata que ya asomaba en el horizonte. La retórica optimista del liderato del PPD no era difícil de descifrar. La intención, cumplida o no, era un acto de melancolía. La intención era traer a la memoria de los electores cierta nostalgia por una suerte de “tiempo perdido” e irrecuperable. Me refiero a una visión edulcorada y folclórica de la era del novotratismo, del liberalismo de posguerra y del asistencialismo de la guerra fría. El fin último era proyectar la organización como una capaz de rescatar ciertas tradiciones administrativas del estado benefactor que el neoliberalismo había comenzado a derrumbar.

Ello representaba una contradicción. Aparte del programa de comunidades especiales creado por la Ley 1 de 2001, el populismo redivivo preelectoral ha sido consistentemente desmentido una y otra vez por los actos de una parte significativa e influyente del liderato del PPD que, en efecto, no ha resentido las políticas neoliberales sino que más bien las ha apoyado. En ese sentido, la administración Calderón Serra puede interpretarse como un punto de giro en la intrahistoria del PPD y la historia reciente de Puerto Rico. Calderón Serra creó el borrador de una “era pos Hernández Colón” en la que las fuerzas revisionistas soberanistas, promisorias en aquel momento, comenzarían a retroceder ante las fuerzas conservadoras y el inmovilismo ideológico que hoy caracteriza esa organización.

Ante las fantasmagorías de la corrupción que creció en los intersticios del orden neoliberal rossellista, Calderón Serra convirtió la transparencia del gobierno o glasnost, parte del rico lenguaje de la fase final de la Guerra Fría, en uno de los pilares de su campaña. El lenguaje encarnaba una acusación a la administración Rosselló González. Las posibilidades de que Calderón Serra pudiese completar la tarea inacabada por Muñoz Mendoza en 1992, es decir, conducir a una mujer a ocupar la jefatura del ejecutivo, eran altas.

La derrota de una aspirante como Muñoz Mendoza, hija del fundador del PPD, debió ser interpretada como una señal de que ciertos aspectos del pasado del partido -la sombra diluida del venerable Muñoz Marín- habían sido dejados atrás de una manera irreversible. El tema de la hijas de los patriarcas y sus actitudes políticas -Victoria y Rosario Ferré (1938-2016) son solo dos modelos atractivos pero no los únicos-, plantea un problema de historia cultural apasionante que no ha llamado mucho la atención de los investigadores. Todo sugiere que, tras el ejercicio electoral del 2000 la retórica muñocista y la apelación a su imagen se ha reducido a los días intensos de los cierres de campaña, cuando las contiendas electorales apremian, o a las conmemoraciones oficiales o no oficiales de los “logros” del Estado Libre Asociado cuando son conmemoradas.

En cierto modo, Calderón Serra le dio un nuevo tono a los restos de populismo con su discursividad comprometida con los nuevos pobres identificados con la metáfora de las comunidades especiales. Con aquella actitud la líder aseguró el apoyo de los sectores más tradicionalistas del partido, revivificando el discurso del compromiso con los desposeídos que el PPD había abandonado desde que se embarcó en el proyecto de industrialización por invitación en 1947. Ello según dije, atrajo a numerosos electores no populares que valoraban el estado benefactor. Es probable, no lo pongo en duda, que ello podría explicar las simpatías de un segmento de las izquierdas moderadas con el discurso de la candidata.

El lenguaje del programa de las comunidades especiales implicaba el reconocimiento de uno de los grandes fracasos de la relación colonial instituida en 1900 y refrendada entre 1950 y 1952: la dependencia y la pobreza habían caminado de la mano a lo largo de todo el siglo 20. Calderón Serra quería saludar el siglo 21 con un gobierno que enfrentará el problema de una manera eficiente. Todo ello y su vinculación y afinidad con el caudillo Hernández Colón, la convirtieron en una candidata atractiva incluso para aquellos estadoístas que habían terminado chocando con el estilo atropellado, agresivo y mediático de Rosselló González. La leyenda de Calderón Serra como la “primera secretaria de estado” abonaba las posibilidades de que fuese también la “primera gobernadora”.

Por último, los resultados de la consulta de estatus de 1998 y la victoria de la quinta columna o “ninguna de las anteriores”, podían verse como una expresión de que la gente no estaba dispuesta a resolver el estatus en lo inmediato. Nunca lo están. Para el PPD aquello era promisorio: posponer la discusión del estatus en nombre de los problemas inmediatos se convirtió en una condición sine qua non para su supervivencia política. La postura ha beneficiado más a los quietistas y a los estadolibristas conservadores, siempre remisos a respaldar un cambio sustancial en la relación con Estados Unidos. La imagen de la “dama impecable”, signifique eso lo que signifique, que poseía Calderón Serra tendría que pasar la prueba del sexismo del “político vociferante” que dominaba el escenario electoral colonial. Como se sabe, Muñoz Mendoza no resistió el empuje. Derrotar a Rosselló González y acceder al poder era, en ese sentido, una prueba histórica.

¿Qué explica la debilidad del PNP y Rosselló González después del 1998? Si prescindo de la derrota de la causa estadoísta en el plebiscito, asunto que siempre llama la atención de un electorado compuesto por ciudadanos-consumidores que perciben las contiendas electorales como un deporte o un juego de habilidades, las razones son muchas. El gobernador había tomado una serie de decisiones y posturas que erosionaron la imagen de líder progresista, secular, atrevido y pragmático que le habían llevado al triunfo en 1993. La iconización del rossellismo le restó complejidad a una figura y una discursividad cuyo magnetismo había sido comparable al de Muñoz Marín en su mejor momento. El encanto de Rosselló González se levantó sobre la base de la estadidad a la vuelta de la esquina, y el de Muñoz Marín sobre la base de la independencia. En Puerto Rico las promesas utópicas incumplidas han movilizado más que las probables y cumplidas siempre.

La necesidad de mantener el poder en nombre de una causa, había generado un culto a la personalidad que emasculó tanto a Muñoz Marín como a Rosselló González reduciéndolas a la condición de una caricatura. El fenómeno recuerda una idea nietzscheana en cuanto a la “historia monumental”. Al reducir el pasado a una imagen edulcorada, el culto podía justificar el desprecio del presente y la ansiedad reaccionaria de regresar a aquel. La veneración extrema del pasado podía convertirse en “parodia” o generar una versión irreal de las cosas. Muñoz Marín y Rosselló González encajaban bien en el insípido aserto de que “todo tiempo pasado fue mejor”.

Me parece que las personalidades públicas de esta categoría deberían saber cuándo guardar silencio y reconocer en qué momento despedirse o echarse a un lado. Aquella sería una manera elegante de evitar que los silencien o los echen a un lado por la fuerza. Es cierto que el culto a la personalidad de Muñoz Marín es históricamente insuperable. Pero los efectos adversos de la voluntad de perpetuarse en líderes como Rosselló González, Berríos Martínez o los recientemente fallecidos Hernández Colón o Romero Barceló, entre otros, no dejan de llamar la atención. La falsa conciencia de que son “necesarios” para que el país funcione los consumió transformándolos en caricaturas o parodias. Las decisiones erráticas de Rosselló González fueron varias.

  • Primero, estrechó vínculos con sectores del fundamentalismo evangélico, proceso que desde 2016 también ha tocado a una parte del liderato del PPD, y llegó al extremo de donar tierras de dominio público al culto-empresa denominado       “Clamor a Dios”, propiedad del evangelista-empresario Reverendo Jorge Raschke. El acto llamaba la atención por la vinculación del predicador con el republicanismo estadounidense más conservador, hecho que contrastaba con la imagen de un gobernador que siempre había hecho alarde de su compromiso con la praxis demócrata. Claro y estos es una broma, en un Puerto Rico libre-asociado, se podía ser demócrata-republicano o católico-protestante: el arte del acomodo y la mímesis en nombre de las causas que se defienden no tiene límite en ese aspecto. El Rosselló González del final de su octenio era distinto del que inició el mismo.
  • Segundo, la política de privatización y la conflictividad que la misma generó fueron decisivas. No se puede pasar por alto que aquellas eran las primeras expresiones concretas de aquella praxis. Las mismas materializaron la tendencia al desmantelamiento del Estado Interventor que había crecido como expresión del orden emanado de la segunda posguerra mundial y la Guerra Fría. Los observadores de aquel periodo coincidieron en que el caso clave fue el de la PRTC y la huelga general que produjo la resistencia a su privatización. La valoración del orden tardomoderno había sido común en los dos partidos políticos con acceso al poder desde 1968: el PNP y el PPD. Desde 1993 en adelante hubo un deslinde. El liderato PNP favoreció con más intensidad el desarrollo del neoliberalismo y el PPD comenzó a seguir sus pasos un poco más tarde, quizá desde el 2000. De acuerdo con los medios de comunicación masiva, Rosselló González había actuado al margen de la opinión ciudadana, hasta el punto de autorizar la represión de la protesta pública, como ya se ha comentado antes. Rosselló González, no había sido menos autoritario y represivo que Muñoz Marín en 1948 a tenor de la Ley de la Mordaza, pero los tiempos eran otros.
  • Tercero, no puede obviarse el papel que tuvo un desastre natural, el huracán “Georges”, una tormenta categoría 3 que afectó la isla desde el 21 de septiembre de 1998. Algunos sectores, sobre la base de un precario discurso humanitario, presionaron para que, dada la crisis material producida por el fenómeno, se pospusiese la consulta estatutaria. El gobernador fue sordo a aquellos reclamos por lo que la imagen de Rosselló González como un dignatario autoritario o soberbio se confirmó y acabó por disgustar a “electorado flotante” siempre indeciso. Si a ello se añadía la percepción generalizada de que aquel era un “gobierno corrupto”, se comprenderá bien la fragilidad de este candidato a la altura de 2000. La capacidad de Calderón Serra para reunificar las fuerzas dispersas del PPD en el marco de la erosión del rossellato no puede ser puesta en duda.

 

 

 

[1] El hecho ocurrió en el programa “Cien años de sociedad: los 98 del Gran Caribe” en Frente al pueblo con Leyla Andréu, Juan González Mendoza y Antonio Gaztambide-Géigel. WIPR-TV, Canales 6 y 3, San Juan, P.R. 13 de enero de 2001. Auspiciado por la Asociación de Periodistas de Puerto Rico. No fue la única situación que llamó mi atención. Otro colega historiador militante del PIP, cuyo nombre me reservo, me aseguró que con el proyecto de comunidades especiales Calderón Serra se había asegurado un lugar privilegiado en la historia.

 

Crucigrama: Roy Brown

Especial para En Rojo

Horizontales

1. _____ Brown Ramírez; cantautor y precursor de la Nueva Trova en su País. Luchador por la independencia de Puerto Rico.

4. _____; disco de Roy de 1987 producido por Silvio Rodríguez.

9. Niños _____; álbum de 2017 de Roy y Tato Santiago.

12. Del verbo osar.

14. Fruto del haya.

16. Alaba.

17. Augusto _____ Bastos; escritor paraguayo.

19. Lirio.

21. _____ ya… Revolución; disco grabado por Roy en 1971.

24. _____ carta, Sarah; poema de Edwin Reyes musicalizado por Roy.

25. Apócope de papá.

27. _____ banquete de los Sánchez; composición de Roy en su disco «Que vaya bien».

29. Símbolo del rutenio.

31. Balcón _____ fin del mundo; disco de Roy de 2004.

33. _____ fuga; grabación de Roy de 1994.

34. En la vida todo es _____; poema de Corretjer musicalizado por Roy.

35. Último término a que alcanza la vista.

37. Zonceó, hizo o dijo tonterías.

39. Quise.

42. Roy Brown _____; algunos títulos de su discografía: «Distancias», «Aires Bucaneros», «Casi alba», «Nuyol», «Árboles», «Balada de otro tiempo», «Habanandando» y «Nocturno».

45. Tate, interjección.

47. Fruto del limero, pl.

48. Antonia murió de _____ balazo; canción de Roy dedicada a nuestra mártir Antonia Martínez Lagares.

49. _____; disco de Roy grabado en 1983.

50. Natural de Turquía, fem.

52. Río de Suiza.

53. Antes del mediodía.

55. _____ venden; composición musical de Roy.

56. Asistiré.

58. _____; canción de Roy en su disco «Yo protesto».

60. _____ es mi vida; composición musical de Roy del álbum «En fuga».

62. Clamó.

63. Soasó.

64. _____ en la luna; poema de Corretjer musicalizado por Roy.

65. Poeta en _____ Juan; grabación de Roy de 1998.

Verticales

1. La noche de _____ Brown; álbum de Roy de 1999.

2. Forma de pronombre.

3. En Chile, pájaro pequeño con plumaje gris y pico amarillo.

4. _____ Suárez Díaz; historiadora y escritora puertorriqueña.

5. Decimoséptima letra del alfabeto griego.

6. Abrió los _____; composición de Roy y Desirée Morales en el álbum «Niños Sol».

7. Interjección usada para preguntar, llamar, reprender o advertir.

8. _____ a caminar; canción de Roy Brown en el álbum «Balada de otro tiempo».

9. Adjetivo posesivo, pl.

10. Occitano, lengua romance de Europa.

11. La luna de _____ pobres; poema de Mario Benedetti musicalizado por Roy.

13. Yo _____ sé cuál es la verdad; canción de Roy.

15. Poema de _____ y yang; poesía de M. Blumenthal musicalizada por Roy.

17. Dios egipcio.

18. Símbolo del astato.

20. 18 de _____ de 1945; nacimiento de Roy Brown, autor de «Bohemia», «Balcón del fin del mundo», «Mima» y «Electrochócame».

21. Roy _____; fundó el grupo Aires Bucaneros. Con Zoraida Santiago grabó «Bohemia».

22. _____ Bucaneros; álbum musical grabado por Roy en 1979.

23. Intervine quirúrgicamente.

24. Tisana.

26. _____ hombre nuevo. A la brigada de la zona minera; composición de Roy.

28. _____ protesto; primer álbum grabado por Roy.

30. Alguno.

31. _____; quinto álbum de Roy Brown con poemas de Corretjer. Disco Libre 1977.

32. Dominio de internet para Afganistán.

35. _____ alba; séptimo álbum de Roy de 1980 y segundo con el grupo Aires Bucaneros.

36. _____; álbum de Roy de 1991.

38. Balada de _____ tiempo; grabación musical de Roy de 1989.

39. Ameos, planta aromática de la familia de las umbelíferas.

40. _____; composición de Roy Brown.

41. Época.

43. Allí.

44. Punto cardinal.

46. _____, ay, ay de la grifa negra; poema de Julia de Burgos musicalizado por Roy.

48. Uno de los primeros continentes de hace unos 3.000 millones de años en el Eón Arcaico.

49. Navíos.

51. Medio o máquina destinados a atacar o a defenderse.

52. Dueña.

54. A la _____, valientes; canción de Roy dedicada a Vieques.

55. Movimiento convulsivo habitual.

57. Mil millones de años.

59. Símbolo del niobio.

61. Afirmación.

62. _____ profecía de Urayoán; álbum de Roy de 1976.

¡Hasta el próximo batey, querido Nadal!

 

 Chiqui Vicioso

De todos mis amigos, Nadal Walcot era mi mitómano favorito y el único que hablaba con faltas de ortografía. Alto, negro y delgado, con la cintura muy baja como los hombres de Senegal, Nadal era uno de los cocolos más bellos de San Pedro de Macorís.

Hablaba una jerigonza donde según él se mezclaban el griego, el alemán, noruego, japones, “holandez” y por último “tres tipos de inglés” que “conclullen” de esta manera: el ingles británico, el americano y el ingles de las isla como “Jamaika”, Trinidad y las “WetIndies”.

A veces me traía sus cuentos que destilaban originalidad y buen humor, a pesar de que fuesen trágicos, y donde demostraba un vocabulario de antología. De cada lectura fui compilando un listado de los términos de su diccionario particular.

“Ubiera, abia, Maxsista, desir, ilezo, ayi, Beljica, asta, trankila, iso, cullos, abian, peyejo, aserme, rasista, dulsura, veces, proxsimo, difisil, resive, valla, ofisinas, susedio, estraña, nasido, aber, digera, felizida, exsilados, juyendo, hodio, amenasaba, ceria, ubiera, efurecieron, finao, mazana, azado, desia, abia, inmajinar, mendicar, oxsidados, iso, mardito, raises, barcones, esenas, resibo, Ejipto, ausilio, cer, pribilejio, simbolojias, mardecida, espardas, precensia”.

En inglés habría que compilar un diccionario aparte, pero primero tendría que descifrar lo que quieren decir las palabras, una tarea ardua para lingüistas, o para quienes puedan ocuparse de convertir en idioma el creole cocolo.