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Mirada al País: Un nuevo escenario, dos nuevas cooperativas

 

MIRADA COOPERATIVISTA

 Por Mildred Santiago Ortiz/Especial para CLARIDAD

 

La democracia participativa es una característica esencial del sistema cooperativo. De hecho, ese es el segundo principio cooperativo “control democrático de los socios”. La Junta de Directores de cada cooperativa se reúnen con regularidad y rinde cuentas a los socios en las asambleas anuales. En estas asambleas se debe garantizar un genuino proceso de participación en el cual se facilite el ejercicio de voz y voto de cada socio presente. Además, este es el momento de rendir cuentas y de participar en la elección a los cuerpos directivos.  Pero llego la pandemia y esto plantea un nuevo escenario para la democracia cooperativista.

Esta realidad trastocólas vidas de todos y el cooperativismo no fue la excepción. Durante el pasado mes de agosto la gobernadora Wanda Vázquez Garced firmó la resolución Conjunta Núm. 55-2020 que tiene el propósito de eximir a las cooperativas de la celebración de las asambleas anuales por este año. Es una disposición acertada porque suelen ser actividades sumamente participativas. A lo largo de nuestra trayectoria hemos asistido a asambleas muy concurridas de sobre 300 personas y conocemos de la experiencia, por ejemplo, de la Cooperativa de Yauco que han asistido más de 1,200 socios.  La medida fue respaldada por el movimiento cooperativo por ser cónsona con la protección y seguridad que debemos adoptar ante este inusual momento que vivimos. Los líderes que ocupan puestos y vencían se mantendrán en ellos hasta la celebración de la próxima asamblea donde se escogerán sus sucesores. 

 No empecé a esta orden ejecutiva ya el cooperativismo había adoptado medidas ante esta situación.  Ser cautelosos es necesario mientras seguimos aprendiendo nuevas formas de enfrentar esta realidad en la esperanza compartida de que vendrán tiempos mejores. Ya son muchas las reuniones que se efectúan mediante el uso de plataformas virtuales y muchas labores se realizan vía remoto.  De la noche a la mañana hemos aprendido nuevos métodos y formas para relacionarnos con resultados positivos.

En el caso del sector financiero, compuesto por 113 cooperativas, dos aseguradoras (COSVI y Grupo Cooperativo Seguros Múltiples) y el Banco Cooperativo se adoptaron medidas diversas de inmediato y continuaron brindando servicios.  Muchos limitaron el acceso a las instalaciones y organizaron los procesos a través de servicarro y en línea por redes o telefonía. La protección y seguridad de empleados y visitantes para evitar contagios es la prioridad. De ahí que las mascarillas, termómetros, protocolos, dispensadores de desinfectante, protectores en escritorios y áreas de servicio son la orden del día. Trabajaron moratorias, comunicación directa con los socios, participaron ayudas del Programa de Protección de Nómina (PPP) de la Administración de Pequeños Negocios y se desembolsaron más de $16 millones, en especial a microempresas y cooperativas. Con pocos casos de cierres por contagio, en términos generales, este sector ha manejado de manera airosa esta inusitada situación.

Otros sectores no financieros, llamado de Tipos Diversos, han tenido sus altas y bajas. Ese es el caso de las 13 cooperativas de vivienda que han articulado planes de acción con resultados positivos. Han adoptado normas para asegurar la protección en la convivencia comunitaria. Las comunican constantemente, algunas a través del canal comunitario de televisión. Han explicado el porqué del cierre de algunas áreas comunes, la importancia del uso de la mascarilla, normas en lavanderías y ascensores, entre otras. Al momento no se han detectado brotes ni dificultades en estas comunidades que desde su fundación son partícipes de un modelo diferente de concertación y participación comunitaria. Otra importante mención positiva es el caso de las cooperativas del sector de la aguja. Estas lograron desarrollar nuevos productos como la elaboración de mascarillas de tela. Esto demuestra una capacidad de adaptación a la nueva realidad.

Un breve sondeo realizado esta semana demostró que, de once cooperativas no financieras, cuatro, operaban a cabalidad incorporando el trabajo remoto entre otras medidas. El resto han sentido de cerca el impacto. Una de estas cooperativas opera en el sector turístico y recesó específicamente ante la cancelación de los cruceros.  Otras han reducido sus operaciones y otras batallan por no cesantear empleados. Aunque la muestra es limitada arroja información que valida el esfuerzo que se realiza para paliar los efectos adversos de esta pandemia en el ámbito económico.

El organismo que agrupa las cooperativas en nuestro hemisferio, afiliada a la Alianza Cooperativa Internacional, llamado Cooperativa de las Américas realizó un seminario virtual el 6 de agosto de 2020 de cara a los procesos de planificación estratégica. El tema fue: “Empresas cooperativas de América Latina y el Caribe frente a la pandemia de COVID-19: estrategias para la reactivación”. En este se ofrecieron datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), adscrita a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Destacaron que para finales de 2020 podrían cerrar 2,7 millones de empresas, equivalentes al 19% de todas las firmas de la región. En términos de empleo, esto generaría la destrucción de más de 8,5 millones de puestos de trabajo que representan el 8,1% del total del empleo formal en el sector empresarial.

En el evento destacaron las fortalezas del modelo cooperativo para resistir y paliar la adversidad en comparación con otros modelos productivos de la economía. Esa premisa valida las experiencias que reseñamos y que vivimos desde los huracanes de 2017. Un modelo sostenido por sus valores y principios que anteponen el bien común, que resiste y que ha logrado superar numerosas situaciones. Prueba de esto es que en esta pasada semana se constituyeron dos nuevas cooperativas: una compuesta abogados y abogadas, Legal Coop y La Ventana de Cantera Coop, un colectivo de mujeres valientes que darán vida a un local de alimentos en ese entorno.

 Esa es la fuerza del cooperativismo que nos ayuda a sobrevivir y a resistir. Mientras, tenemos el deber de continuar con el apoyo a nuestras cooperativas en espera de que pasemos la página; en la esperanza de un mejor 2021 en el cual podamos reunirnos nuevamente como solemos hacer para ejercer el principio de participación democrática.

Mi vida según Guillermina Mulero

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Según mi carpeta creada en la División de Inteligencia de la Policía puertorriqueña, en todos los lugares donde viví a partir de 1966 hubo al menos un vecino o vecina reclutado por los guardias que les informaba todo lo que veía. Una de las primeras reclutadas es una tal Guillermina Mulero, vecina de la calle Madrid en Río Piedras.

Dice uno de los primeros memorandos del dosier policiaco: “6:30 PM: Fue entrevistada Sra. Guillermina Mulero residente en calle Madrid #996 quien informó conoce al vigilado como un individuo de ideales independentistas que lleva un año estudiando leyes en la U.P.R. que el vigilado no es visitado por otros líderes independentistas. Informó también que el vigilado posee un auto Rambler digo Volkswagen lic 566-495. Que estará más pendiente del vigilado y que está dispuesta a cooperar.” El memorado es de 1967 cuando no había concluido el bachillerato ni tenía automóvil, pero a pesar de esos errores la “cooperadora” promete.

A partir de ese momento los informes fueron casi diarios y quisiera pensar que a veces intencionalmente engañaba a los vigilantes inventándose historias que los despistaban. En un informe fechado 30 junio de 1967 se le cita informando “que el vigilado casi no sale de residencia, no trabaja, ni estudia y cuando sale lo ha visto acompañado de su padre. También lo ha visto salir de su residencia durante la tarde, pero regresa temprano antes de la 9:00 pm… se nota bastante inactivo ya que cuando sale regresa temprano”. Como ven, la imagen trasmitida por Guillermina es de un muchacho que apenas abandona la casa y que, cuando sale, lo acompaña su padre.

Esa imagen se refuerza en otro informe de 11 de septiembre realizado, según el guardia que lo escribe, en “cumplimiento de instrucciones relacionadas con el plan de intensificación de vigilancia”. Dice el documento: “Se hizo chequeo de su residencia pero no fue visto. Pero la cooperadora Sra. Mulero informó que él se encontraba en su residencia y que estaba lo más tranquilo en estos días.” En el memorando del 13 de septiembre se añade: “Informó la Sra. Mulero que el vigilado sale a veces con su padre bien temprano por la mañana y regresan temprano en la tarde.”

Entre abril y octubre de 1967 aquel muchacho hogareño que, según Mulero, apenas salía de su casa, realmente estaba viviendo la vida de un cuadro político “entregado” a la lucha patriótica. Mirado desde el siglo XXI el activismo parece alucinante. En abril de aquel año ’67, el muchacho hogareño salía todos los días a sus clases y actividades en la UPR y a reuniones nocturnas relacionadas con la FUPI, de la que era Secretario de Prensa. En la propia carpeta aparecen múltiples de esas reuniones, reportadas por un infiltrado que asistía a todas. Cuando no había reunión se trabajaba en la redacción y confección del boletín “Información Estudiantil”, que se repartía en la mañana siguiente en los portones de acceso al campus. De cada repartición hay constancia en la propia carpeta. Militaba, además, en el organismo local de Río Piedras del MPI, llamado “Misión Hugo Margenat”.  El activismo universitario condujo a mi suspensión sumaria de la UPR a principios de mayo de 1967, cuando apenas me faltaban algunos exámenes finales para graduarme.

Según la carpeta, el activismo durante septiembre, cuando también Guillermina me describía metido en la casa, fue aún mayor. El día 6 los policías me colocan participando en un “sit-in”,organizado por la FUPI, para denunciar nuestras suspensiones. El día 9, otro informe policial me coloca participando en una reunión del MPI en Humacao y después, en la misma carpeta, se reproduce un artículo de mi autoría, en CLARIDAD, reseñando unas prácticas antimotines de la Guardia Nacional en ese pueblo. El 11 participo en una reunión de la FUPI en la noche, resumida en el informe de un infiltrado, y al otro día en los actos para conmemorar el natalicio de Pedro Albizu Campos celebrados en Río Piedras. El 17 de septiembre participo en la asamblea de la Juventud del MPI, celebrada en Ponce, y el 18 vuelvo a estar en una reunión del Comité Ejecutivo de la FUPI, también reportada por un informante de la Policía.

Posterior a aquel septiembre no hubo más aportaciones de la vecina porque dejó de serlo, pero ¿por qué se mantuvo hasta el final describiéndome como muchacho hogareño, que sólo salía de su casa acompañado del padre? Es tentador pensar que quería protegerme. En The life of others, la película alemana premiada con un Oscar en 2006, sobre la persecución de la policía secreta de la Alemania del Este contra algunos escritores considerados opositores, el agente de la Stasi encargado de la vigilancia del protagonista, terminó protegiéndolo. Quisiera pensar lo mismo de mi vecina, aun cuando tal vez, como al agente de la policía secreta alemana, le pagaban para vigilarme. Me la imagino en las rejas de su balcón, conversando diariamente con el policía que se hacía pasar por transeúnte, inventando historias de prisa antes de sentarse a ver la novela de las siete.

Como punto final a estos informes, debo comentar la actuación de otra “cooperadora”, identificada como Liana Pérez Orraca. Esta resulta ser la casera de mis padres, es decir, la propietaria de la vivienda que ellos rentaban. Igual que Guillermina, vecina del #996, y Rafaela Ramírez, quien residía en el #993 (como pueden ver, los del #995 estábamos cercados),la casera también era “cooperadora” de la Policía y, en su caso, hizo algo más que informar. En uno de los memorandos le dice al policía entrevistador que mis padres tenían que mudarse porque ya les comunicó que “había vendido la casa”. Esas “ventas” sirven muy bien a los arrendadores cuando quieren salir de un inquilino problemático. Por decisión de la casera, el #995 de la calle Madrid tenía que ser desalojado y en poco tiempo, mis padres consiguieron otra vivienda donde estuvieron hasta el fin de sus días (viví allí poco tiempo). Hasta donde sé, nunca se enteraron de que, en todo momento, entre su casera y ellos hubo otros interlocutores que conocieron primero de su forzada mudanza.

Mari Brás en mi memoria

 

Por Olga I. Sanabria Dávila/Especial para CLARIDAD

 

Para Marta Brás Vilella y a toda la familia de Juan que lo compartió con nuestro pueblo.

 

Para mí  no ha sido fácil rememorar sobre Juan Mari Brás en el décimo aniversario de su deceso. Juan fue para mi un mentor, ejemplo y amigo. Lo conocí en la dimensión de la persona que siempre nos toca en lo hondo, la dimensión de su sensibilidad humana, desgarrada por el asesinato de su hijo político y de Paquita, Santiago Mari Pesquera. Entonces rememorar por su ausencia entristece al igual que entristece la ausencia de toda amistad ya sea por su deceso, distanciamiento o meramente por el curso de la vida.

Pero la lucha por nuestra descolonización e independencia también tiene su curso y para nuestra gran alegría en estos pasados diez años de ausencia de Juan la nuestra ha seguido su curso de manera honrosa como siempre lo ha hecho.

Solo hay que recordar nuestro contundente rechazo en el 2012 al estatus territorial actual, el logro de la excarcelación de nuestro Oscar, las movilizaciones de los Primero de Mayo recientes, las movilizaciones contra la nefasta Junta de Control Fiscal, las movilizaciones de mujeres, las luchas de las comunidades, el Verano de 2019, la continua presentación de nuestro caso colonial a nivel internacional, la continua búsqueda del uso del foro electoral a favor de nuestros intereses, para convencernos que aunque nos falta mucho hemos podido navegar problemas irresueltos y coyunturas nuevas. En estas como antes, en las circunstancias más adversas nuestros jóvenes aguerridos y aguerridas compensan por los corruptos, ineptos y ñangota’osy ñangotás.

En el transcurso de mi amistad y colaboración con Juan, tuve el honor de coordinar la última visita de Juan a Nueva York al igual que coordiné otras en años anteriores, él siempre con Marta a su lado. Primero eran muchos sus compromisos en un solo día, luego varios, hasta que prácticamente, por su salud quebrantada, quizás tenía un compromiso por día, como fue el caso de su última comparecencia pública que fue en el Centro El Maestro en el corazón de lo que era antes nuestra comunidad en Nueva York, ahora transformada.

Juan Mari Brás Foto: Archivo CLARIDAD

Ahí puso a un lado sus palabras escritas, a pesar de su estado físico se puso de pie y habló magistralmente, como siempre hacía, durante más de una hora. Desde la audiencia todos nos pendimos de sus palabras por su lucidez, pero también por nuestra preocupación. Pero como siempre, Juan demostró su tenacidad, su fortaleza, su valentía y su desprendimiento, de siempre darnos todo de sí como hizo hasta su último suspiro.

La gran diversidad del momento actual de la lucha por nuestra descolonización, en el sentido amplio de la palabra, y por nuestra independencia, evidencia una enorme sub corriente en nuestro honroso curso de lucha donde es nuestra esperanza que día a día nuestro pueblo recuerde más y más a quienes lo han afirmado como Juan Mari Brás. Y es que Juan no solo está en mi memoria sino también en mi presente como debe estar en el presente de nuestra lucha y nuestro pueblo. En la colonia y las mentalidades coloniales, lamentablemente incluso de luchadores y luchadoras, y afortunadamente con buenas excepciones, no hay la visión de traerlo a nuestro presente como la figura nacional e internacional de lucha que es. Pero por lo general igual pasa con nuestros demás próceres – hombres y en particular mujeres.

Aunque suene trillado debemos recordar que anuestro pueblo durante ya más de 120 años nos ha tocado una lucha muy dura como colonia clásica frente al imperio más poderoso que ha conocido la humanidad. Una lucha en que independentistas y más allá hemos enfrentado la persecución, la represión, la inteligencia gringa, en entrampamiento y el asesinato político entre otros recursos de la caja de herramientas utilizada contra nuestra lucha. Pero como nos recordaba Juanen el universo Puerto Rico es lo que tenemos y por eso uno de los muchos libros de la autoría de Juan se titula Patria y universo. Por eso luchamos con corazón, y también con sabiduría y creatividad.

Ojalá que próximamente Estados Unidos vaya concluyendo, aunque no sea explícitamente, que como pueblo no ha podido vencernos y que no le queda otra que descargar su responsabilidad de reconocer nuestro carácter y tenacidad como pueblo y nación y encaminar un proceso legítimo de descolonización. En la nueva coyuntura que se avecina el camino puede que en algo se allane o puede que siga tan tortuoso como siempre. En ese camino tenemos que asirnos en nuestro valores y haberes. Para ello recordar a Juan nos hace palpable siempre que nuestro pueblo no ha sido un pueblo huérfano, ni apátrida, sino un pueblo tan guerrillero como cualquiera otro, tan luchador como cualquiera otro y tan solidario y soñador como cualquiera otro. Así me gusta recordar a Juan Mari Brás, a lo que obliga en particular este momento del 10mo Aniversario de su deceso.

Comunidades de Puerto Nuevo: “Nosotros no quisiéramos vivir un CAPECO”.

LA explosión de CAPEC cogió desprevenido al gobierno de Fortuño.

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Las comunidades que rodean la planta de gasificación de la empresa News Fortress Energy (NFE) en los Muelles A, B y C de la bahía de San Juan han quedado al margen de toda consideración del Gobierno de Puerto Rico. Las agencias de gobierno de Estados Unidos y de Puerto Rico que tienen que ver con el ambiente no las han incluido en la discusión del establecimiento de News Fortress. Tampoco lo ha hecho Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

Alrededor de la planta de NFE se encuentran las comunidades de Pueblo Viejo, los sectores Amelia, Sabana y la barriada Vietnam de Guaynabo; el sector La Puntilla y el pueblo de Cataño; el sector la barriada Borinquén, en Puerto Nuevo, y el noroeste y noreste de la Urbanización Puerto Nuevo, en San Juan. Miles viven a tan solo a una milla de distancia, algunos a solo 400 metros de la planta de NFE.

Hay temor y, más que temor, se tiene la advertencia de que la experiencia de la explosión de la planta de Caribbean Petroleum (CAPECO), ocurrida en octubre de 2009, podría repetirse esta vez con resultados catastróficos. Rafael Díaz Santiago es oriundo de la comunidad Borinquén, en Puerto Nuevo y miembro de la Iglesia Discípulos de Cristo de la misma comunidad, el reverendo Carlos Negrón Sánchez es presidente de la Hermandad Pastoral de Puerto Nuevo y la reverenda Sary Rosario Ferreira es vecina de la Urbanización Puerto Nuevo. De no ser porque la reverenda Rosario Ferreira es miembro de la organización ambiental El Puente, la comunidad de Puerto Nuevo, y otras, no se hubiesen enterado del proyecto. Fue en una charla con expertos a la que asistió, patrocinada por El Puente y otras organizaciones, que se enteró del proyecto de gasificación.

“Cuando nos enteramos, a mí particularmente me tocó, porque yo vivo aquí en Puerto Nuevo, y cuando nos explicó un experto que si ocurre una explosión en esa planta de electricidad con gas metano, que es un gas volátil, eso puede generar una nube de gas metano que puede llegar a una milla o hasta dos millas o esa nube que se genera puede viajar hasta donde dé el viento, puede volar para Puerto Nuevo o Amelia. Al darme cuenta de que mi casa está a una milla y media y la iglesia a una milla, me preocupé”.

De inmediato compartió la información con el reverendo Negrón Sánchez y de ahí comenzaron los esfuerzos de orientación a la comunidad respecto a lo que es el gas metano y el peligro que representa la planta de NFE.

En ningún momento, confirmaron los entrevistados, la AEE ni ninguna otra agencia del gobierno de Puerto Rico, como el Departamento de Recursos Naturales (DRN) o la Junta de Calidad Ambiental (JCA), les informaron o celebraron alguna vista pública respecto al proyecto. No fue hasta agosto del 2019, en una vista pública celebrada por la Guardia Costanera, donde se enteraron un poco más del proyecto. En esa vista pública, contó Rosario Ferreira, se les preguntó a los representantes de NFE que de ocurrir una explosión hasta dónde podría llegar y estos respondieron que “se quedaba allí”, quiere decir, en la planta. “Todo el mundo se echó a reír porque saben que eso no es verdad”, recordó.

La reverenda y activista ambiental señaló que otro elemento importante a considerar es que ya toda el área de Puerto Nuevo es una zona industrial rodeada por gasolineras, por lo que de haber una explosión tendría un efecto multiplicador. En el caso de la comunidad Amelia de Guaynabo, por ejemplo, hay casas que solo están a 400 pies de distancia de esa instalación.

En enero de este año, luego de varios meses de labor, un grupo de diez religiosos de diversas comunidades aledañas a la planta de NFE envió una carta a la gobernadora, Wanda Vázquez Garced, en la que planteaban sus preocupaciones y le solicitaban una reunión. En la carta, firmada entre otros por el presidente del Concilio de Iglesias, Obispo Felipe Lozada, y por el reverendo Negrón Sánchez, coordinador de la Hermandad Pastoral de Puerto Nuevo, el grupo llevó ante la atención de la gobernadora que:

“Nuestras investigaciones revelan también un hecho sorprendente: ninguna agencia del Gobierno de Puerto Rico ha considerado los riesgos potenciales a la seguridad humana, tanto de residentes cercanos o de empleados de la AEE, aquellas en la Avenida Kennedy o en los barcos tipo cruceros. Se concedieron permisos para construir facilidades de New Fortress Energy, pero en forma aislada y fragmentada de las implicaciones del tránsito y manejo del gas metano. Peor aún, un estudio comisionado por la AEE a la empresa Galway Energy Advisors, LLC, en el 2015 señaló problemas de riesgos y seguridad de la opción de un barco flotante para almacenar y entregar gas metano. Así pues, la AEE conocía y conoce de esos riesgos al contratar New Fortress Energy.”

La reverenda Rosario Ferreira denunció que se mantuvo llamando hasta el mes de abril a La Fortaleza y nunca recibió una contestación. Mientras, el grupo además participó de las vistas ante el NEPR. El reverendo Negrón Sánchez en su exposición compartió su preocupación por la seguridad para todas las comunidades y reconoció que durante la participación de los miembros de la comunidad en las vistas, parte de la estrategia del Negociado fue pretender hacerlos sentir intimidados. La sala, dijo, estuvo llena de personas de las comunidades.

Por su parte, Díaz Santiago, quien es ingeniero, expresó que una de las cosas que más trataron de hacer ver al NEPR es que hay organizaciones que tienen también su bagaje técnico con propuestas de energía solar y que hay un muchas compañías privadas que están proveyendo esa solución a las personas. “El planteamiento y reto es por qué la Autoridad, que tiene los recursos y personal técnico y que hay fondos federales para energía alternativa, no se envuelve en un proyecto que beneficie al ciudadano con un sistema como ese. ¿Por qué no se invierte en eso? Queríamos utilizar ese foro para hacer una petición formal de que abogara por el pueblo, para que se hagan los esfuerzos de inversión en alternativas como esas y no cosas que ya sabemos que son tan riesgosas y tienen un impacto tan negativo en la vida de la gente”.

En las vistas ante el NEPR, la AEE reconoció que no tiene planes de análisis de riesgo para las comunidades ni planes de desalojo. Los entrevistados y otros grupos de activistas, abogados y organizaciones ambientales cursaron una carta a la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC, en inglés) en la cual se presenta un relato del desarrollo del proyecto y se le solicita a la agencia que haga cumplir a NFE con el proceso de pedir autorización para construir y operar una planta de gasificación.

Esta petición coincidió con gestiones que otros grupos hicieran ante el congresista Alex Grijalba, quien a su vez le pidió explicaciones a la FERC. En el mes de junio la FERC se movió entonces a solicitarle a NFE que le mostrara causa de por qué no estaba sujeta a su inspección y autorización.

Entre los argumentos presentados ante la FERC están el que NFE construyó el terminal para importar diariamente entre 600 mil y 850 mil galones de gas licuado natural (conocido como gas metano o GLN) para suministrar el gas a las unidades 5 y 6 de la Central de ciclo combinado de la AEE en San Juan a través de un gasoducto. Sin embargo, NFE no obtuvo los permisos y la autorización necesaria de las agencias federales y estatales para la construcción del gasoducto y comenzó a operar sin notificar a las agencias concernidas.

La reverenda Rosario Freire reconoció que, al presente, aunque se dice que la planta está operando, como hay un ciclo combinado, parece que no se nota; pero ya empezaron a atracar los barcos. Reparó, por ejemplo, que en su caso, este año ha tenido tres episodios de asma, y ella no era asmática. “Comoquiera ya estamos afectados de tantos años expuestos a la quema de petróleo y diesel”.

El reverendo Negrón Sánchez se expresó sobre la intervención de grupos religiosos en la situación: “El valor que tiene el asunto de defender la vida y el valor de las personas y el derecho que tiene la gente a estar tranquilos en sus casas, sin temor a riesgo a la vida, sobre cualquier cantidad de dinero, contrato y beneficios, donde uno sabe que siempre detrás de estos contratos hay arreglos, hay alguien que está haciendo dinero. Para nosotros la vida vale más que cualquier otra cosa y desde la perspectiva de nuestra fe creemos y predicamos y enseñamos que esto es parte de este proceso”.

En entrevista al licenciado Pedro Saadé Lloréns, este confirmó que no hubo ningún tipo de comunicación a las comunidades aledañas al proyecto de NFE. Lo único que se hizo fue poner un cartel a la entrada del puerto de NFE, que queda al otro lado del mar; es decir, no puede ser visto por ninguna de las comunidades.

Afirmó que no fue hasta que las comunidades se organizaron y junto a varias organizaciones ambientales enviaron la carta a la FERC, que se empezó a levantar el asunto en la citada agencia. A raíz de la carta, que entre los firmantes también está un comité de vecinos del barrio Sabana, fue entonces que FERC emitió la orden contra NFE para que explique y presente argumentos de por qué la agencia no tiene que intervenir en su proyecto. También apuntó a que la carta coincidió con gestiones por otras vías de otros grupos ante el comité que preside el congresista Grijalba.

Las comunidades y las organizaciones además solicitaron a la Guardia Costanera, que es la agencia que tiene jurisdicción sobre la seguridad en las aguas, que no permitiera más tanqueros de NFE en los muelles, ya que hay un problema de seguridad. La Guardia Costanera se negó a la petición bajo el argumento de que estaba en espera de lo que decidiera la FERC.

En estos momentos, técnicamente, se supone que NFE no esté operando. Aunque FERC le dio 30 días a NFE para que presente sus argumentos y la empresa cumplió con el plazo, Saadé Lloréns alertó de que la reglamentación de la agencia no dice en cuánto tiempo debe tomar su determinación. Si la FERC decide que tiene jurisdicción sobre el proyecto, se confirma entonces que todo lo que hizo NFE fue ilegal.

En su estudio sobre el historial de NFE, el licenciado encontró que sale a relucir que la empresa, a raíz del huracán María, hizo un cabildeo brutal y acercamientos para montar ese proyecto. “Se reunieron con el Coast Guard, con FERC y con otras agencias federales para aprobar el proyecto, sin los requerimientos de ley. Lo que pasa es que cuando la comunidad se organiza y se envía la carta de la comunidad es que se empieza a levantar el asunto FERC”, reveló.

En tanto, por parte del Negociado de Energía de Puerto rico (NEPR), luego de una vista, su acción se ha limitado a enviarle una carta a la empresa ordenándole que cese de entrar barcos con gas por ser peligroso y no tener las autorizaciones adecuadas. Saadé Lloréns, asesor legal ambiental y veterano de muchas luchas comunitarias, destacó que independiente del trámite ante la FERC, “las gestiones y lucha de la gente debe continuar”.

 

 

 

Justicia social y acceso a alimentos sanos

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

En Puerto Rico hay hambre, desempleo y mucha tierra que no se está sembrando. Mientras que aproximadamente la mitad de la población vive bajo los niveles de pobreza, no hay una política pública de acceso a tierras. La libertad de poder llevar a nuestras mesas alimentos frescos y saludables, producidos y procesados por puertorriqueños, es el principio de nuestra libertad como pueblo.

Este fin de semana pasado documenté parte del proceso de elaboración y entrega de cajas, realizado por Apoyo Mutuo Campesino en Utuado. Son diversos y variables los proyectos y agricultores que hacen posible la entrega de cajas de comida cada dos semanas. También cabe señalar que en otras regiones de la isla se dan iniciativas similares, como lo son Terranova Urbana, Finca Agroecológica Bohití o Hacienda Agroecológica Renacer.

 

La caja básica para la semana en curso incluía: 5 plátanos, 2 libras de batata, 6 limones, 1 mazo de cilantro, 1/4 libra de col, tamarindos y tostones. De esta manera, se busca ofrecerle al consumidor una alternativa complementaria de viandas, frutas y vegetales y productos procesados por los mismos agricultores (pan de guineo, elixir de cúrcuma, kombucha).

En la gestión se considera esta complementariedad como una forma de garantizar el acceso a alimentos frescos, principalmente a aquellas personas que viven en la región central. También ayudar a los pequeños agricultores a salir de las cosechas que no pueden vender en supermercados, colmados y restaurantes por los criterios de cantidad o consistencia.

Los supermercados pueden incrementar el valor del producto, llegando a cobrarle al consumidor hasta un 70% más. Por otra parte, el agricultor asume el grueso de la pérdida; viéndose incapacitado de poder devengar las ganancias que genera para el intermediario el incremento sobre el precio de los bienes producidos. Apoyo Mutuo Campesino cobra un 10% para costear la operación. Este número, según se me explicó, sale del cooperativismo y de otros procesos organizativos económicos que cobran de 10% a 15% por servicios de mercadeo.

Algunos de los proyectos  de producción y elaboración de alimentos que participan de Apoyo Mutuo Campesino son: Finca Verde Luz, Guayaba Cherry, Pura Pesca Borikén, Finca Remedio, Kyv Farm, F&A Horti-Products, Finca El Guaraguao y Unitaria Común, entre otros.

Aproximadamente, se elaboran 50 cajas semanales. La idea es que se distribuyan en el territorio en que se produce la comida. Sin embargo, tienen puntos de entrega en San Juan y Aguadilla, además de Utuado y Arecibo. A continuación las fotos de una mañana de trabajo por la justicia social y el acceso a alimento sanos.