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Pandemia, rebeldía e irresponsabilidad

 

En pleno siglo XXI, en el contexto de la pandemia provocada por el Covid-19, salen a la luz otros “rebeldes”, los que desafían las medidas que los gobiernos toman para la prevención del contagio. No usan los aditamentos recomendados, ignoran las advertencias de evitar las aglomeraciones, gritan a los cuatro vientos su indignación porque se les están conculcando sus derechos individuales.

 Por Rafael Cuevas Molina*

Pertenezco a una generación para la que la noción de rebeldía tenía una clara connoctación: ser opositor al sistema dominante y llevar tal oposición hasta límites en los cuales se podía, incluso, perder la vida. La juventud rebelde se distinguía hasta por su porte, desafiante de las convenciones del buen vestir burgués y de sus normas morales. Decir “rebelde” remitía inmediatamente a jóvenes, generalmente en montañas remotas o la más cerrada clandestinidad urbana, que desafiaban el status quo en medio de grandes penurias.

Fue generación rebelde la de finales de los años sesenta, la francesa del 68, la que se expresó en Tlatelolco, la que se sublevó en Checoslovaquia, que tenía como denominador común desafiar el orden establecido con consignas como “la imaginación al poder” o “prohibido prohibir”. En América Latina, decir Ejército Rebelde inmediatamente remitía a la Sierra Maestra y a los barbudos entrando en La Habana.

Rebelde fue el movimiento hippie que nació en los Estados Unidos, el de la estética sicodélica, las cultura de las drogas y las aspiraciones de un mundo de paz y amor, mientras su gobierno devastaba Viet Nam tirando sobre su pequeño territorio más bombas que todas las que arrojó sobre Europa en la Segunda Guerra Mundial.

Era una rebeldía en el mundo de la posguerra, cuando los Estados Unidos se había erigido como la primera potencia mundial, el capitalismo iniciaba el paroxismo de la sociedad de consumo en la que aún vivimos sumidos, y se movía como Pedro por su casa en una América Latina tachonada de dictaduras.

El concepto de rebelde tenía una clara acepción: no aceptar el orden dominante odioso, y proponer uno alternativo que buscara igualdad y justicia. Podía ser el mundo de paz y amor de los hippies, o la sociedad socialista que el pueblo cubano se aprestaba a construir, pero se trataba de una sociedad distinta a la burguesa que parecía afianzarse en el “mundo occidental”.

En pleno siglo XXI, en el contexto de la pandemia provocada por el Covid-19, salen a la luz otros “rebeldes”, los que desafían las medidas que los gobiernos toman para la prevención del contagio. No usan los aditamentos recomendados, ignoran las advertencias de evitar las aglomeraciones, gritan a los cuatro vientos su indignación porque se les están conculcando sus derechos individuales. Son variopintos estos “rebeldes” contemporáneos: empresarios que anteponen la bolsa a la vida; militantes de la extrema derecha que consideran que las reglas coartan su derecho a morir como les dé la gana.

Un abanderado de tales “rebeldes” es el escritor Mario Vargas Llosa. El solo mencionarlo nos informa cuán en las antípodas de los rebeldes de los años sesenta nos encontramos. La prensa nos informó el 12 de abril: “El presidente de la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), el escritor hispanoperuano Mario Vargas Llosa, alertó este domingo contra quienes no creen en las libertades públicas y quieren aprovechar la pandemia de la COVID-19 para «incrementar» el papel del Estado”.

Vargas Llosa no se quedó en eso y promovió un manifiesto que firmaron 150 impresentables como él. Para muestra un botón: el español José María Aznar, el argentino Mauricio Macri, el mexicano Ernesto Zedillo, el colombiano Álvaro Uribe, la venezolana María Corina Machado (quien con este tipo de acciones debe estar haciendo puntos para sustituir como jefa de la oposición venezolana a Juan Guaidó).

Una cohorte de lo más rancio del pensamiento conservador contemporáneo. Ahora, ya no se trata de rebeldes sino de irresponsables.

 

*El autor es Presidente AUNA-Costa Rica. Tomado de Con nuestra América.

José Martí y el ballet: a propósito de la celebración del Día Internaciomal de la Danza: 29 de abril

 

Por Silvia María Alberti Cayro/ Especial para En Rojo

Comienzan estas páginas, presentando la definición de una voz que identifica al alto grado de las artes danzarías: el ballet. Esto desde dos tipos de recursos de. Información: la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, más conocida como Enciclopedia Espasa-Calpe y el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

 

La Enciclopedia:

Los orígenes del ballet son a la vez populares (danza morisca, danza de los matachines, canciones de baile, danzas de figuras) y cortesanos o palaciegos (baja danza, baile noble, «invenciones», mascar…

El ballet es una disciplina en la que la danza constituye el único medio a través del cual se representa la acción dramática, aunque para ello puedan intervenir otras áreas de las artes escénicas, com…

La música puede ser escrita expresamente para un montaje determinado o bien se puede adaptar una partitura ya existente a un argumento.

Ballet Nacional de Cuba (compañía de ballet). La Revolución cubana prestaría todo su apoyo institucional a la iniciativa que tomaría el nombre definitivo de Ballet Nacional de Cuba (1959).

¿Cómo define el Diccionario la Real Academia el término ballet?

Voz francesa, masculina. 1. Danza clásica de conjunto, representada sobre un escenario. II  Música para ballet. II 3. Compañía de ballet.

¿Cuál es el uso, en la lengua española, del vocablo?

ballet[balé] (del francés ballet; pl. ballets [balés]) masculino.Espectáculo de baile artístico en que participa un conjunto de bailarines. => Danza. Obra musical compuesta para este espectáculo. Compañía de bailarines que lleva a cabo este tipo de representaciones.

Una vez que se ha tratado la significación y uso del vocablo ballet, son mostradas las referencias en la obra escrita de José Martí:

Según refiere Blanchie Zacharie de Baralt en El Martí que yo conocí, él leyó el libro Les femmes du temps passé, de Arsène Houssaye, publicado en París, Imprimerie Bonaventure et Ducessois. 1863. La descripción del libro es: carpeta dura. 17,8 x 26,8 cm, de 440 páginas, finamente grabado.

A partir de la lectura del libro, apareció en sus escritos Marie-Anne Cupis de Camargo, conocida por La Camargo (Marie-Anne de Cupis Camargo, (Bruselas, 1710-París, 1770).  Martí copió la evocación del autor del libro: “Nunca una cierva en su matinal alegría tuvo movimientos más vivos y caprichosos; nunca un gamo herido por el cazador saltó con más fuerza y con más gracia”. Su retrato fue realizado a partir de La Camargobailando, un cuadro de Nicolas Lancret.

En “Heredia”, publicado en El Economista Americano, Nueva York, julio de 1888, hace referencia a “la fugaz belleza de María Pautret”.

En “Heredia”, discurso pronunciado en Hardman Hall, Nueva York, el 30 de noviembre de 1889: “(…) A la libertad y a la patria, las amó como amó  (…) a la andaluza María Pautret”.

En una de las “Cartas de verano” para el periódico El Partido Liberal, de México, aparece una alusión a otra artista de la danza a la que Martí denominó simplemente ”Madama Malvina”. Da una pista de quién pudiera tratarse, es que esa persona dominaba la técnica clásica, cuyo vocabulario el Maestro reflejo: “Otra levanta una clase de baile aéreo, entre los jóvenes de ‘lo mejor’, y van a donde Madana Malvina, huésped de un hotel del pueblo, a que se les enseñe el paso de entre dos, y el paso batido, y el otro paso animado que acaba echando por tierra con la punta del pie los sombreros”. (Rey, 2015, 72). Martí aludió a otra bailarina “de academia” que actuó en Nueva York en 1886, de ella solo dijo que provenía de Boston. En enero de ese año escribió: “En lo artístico, apenas hay una tentativa de crear ópera americana, con partitura de [Hermann] Goetz, sopranos de Berlín, tenor de Rusia, bajo inglés, y bailarina de Boston […]” (Vitier, 1982, p. 100-101). En octubre volvió a referirse a la bailarina –pudiera tratarse de la misma persona- sin aportar elemento nuevo: “acá se ha surcido una compañía de Ópera americana, compuesta de alemanes, franceses, suecos, italianos, y una bailarina de Boston. (…) (Méndez, 1953, p. 19). Bailarinas de nombre Malvina en tiempos de Martí c. 1890 fueron: Malvina Bartoletti, francesa y Malvina Cavallazzi, italiana. Les Ravel, la notable compañía francesa que lleva en su nombre heredado de sus fundadores franceses reunió en su quehacer la gimnástica, la pantomima, el circo, el vodevil y la danza, en 1883, Martí escribió: “y aplauden como en títeres o pantomima rabelesca [sic], a los corredores de bolsas”. (Martí, 9, p. 456). En 1889 señalaría: “¡esto tiene algo, dice uno, de pantomimas de Rabeles! [sic]: siempre sale el payaso de debajo de la mesa”. (Martí, 12, p. 339). Les Ravel presentaron en Cuba, la obra cumbre de la Era Romántica: Giselle, el 14 de febrero de 1849 en el Gran Teatro de Tacón. Gracias a este grupo, los cubanos conocieron, del baile teatral: Paquita, La bella Paquereta, El diablo enamorado…, y a notables bailarines: Harriet Wells,

Gionana Ciocca, Celestina Frank e Iraida Mathias.

El ballet se reflejó en la pintura y llegó a la obra martiana por medio de las creaciones de Edgar Degas, quien fue un pintor y escultor francés, nacido el 19 de julio de 1834 y falleció el 27 de septiembre de 1917.

Profundo conocedor del impresionismo, comentó: “[…] las Bailarinasde Degas, el cuadro atrevido que levantó tormenta, y en el que unas cuantas manchas de color que parecen desleídas con el dedo, reproducen fielmente el vago y vaporoso espectáculo que en noches de fiesta presentan los bastidores de un teatro de baile”. (Martí, 19, p. 22) Además, expresó: ”los elementos puestos a hervir por el Creador, les lleva [a los impresionistas] por irresistible simpatía por ángeles caídos del arte con los ángeles caídos de la existencia, a pintar con ternura fraternal, y con brutal soberano enojo, la miseria en que viven los humildes. ¡Esas son las bailarinas hambrientas!” Martí, 24, p. 94).

Cuadro inspirado, de cierta manera en el bailable conocido como “El baile de las monjas muertas” de la ópera, Robert le diable, deGiacomo

El baile de Roberto, de Degas, repugna al principio. ¿Eso es arte, esa mancha negra? Sí eso es arte: porque de ahi, según se va mirando, surgen cabezas humanas, tipos conocidos, la historia banal y sombría de todas las noches y sin que haya color rojo, se siente la sangre. No es nada: el cuadro cabe en una mano. Es la primera fila de lunetas, que asiste al baile de Roberto el Diablo. Tres, seis cabezas surgen de la sombra de la parte baja del cuadro, cada una es un vicio! Son las que van a ver de cerca. Este cerdoso y abrutado; el otro replete, como el que tiene a quien ver en la escena; otro, un vejete picaresco, de labios belfudos, cejas espesas, ojos centellantes, cabellera revuelta; otro es un bello mozo; allá en el fondo, como columnas de humo, las sombras danzan. (1)

A Excelsior, con coreografía  de Luigi Manzotti, música de  Romualdo Marenco, presentada en el Niblo’s Garden de Nueva York, en 1883, Martí le dedicó dos trabajos periodísticos, el primero está extraviado. El titulado “México en Excelsior”, publicado en La América, en octubre de 1883 refiere:

Los lectores de La América conocen, porque en nuestro número de junio se lo describimos, el baile sunruoso que como un himno cantado por los colores y los miembros armoniosos del cuerpo humano a las conquistas del hombre sobre la Naturaleza, Han dispuesto, con  notable alcance en el pensamiento y lujo en la forma, sus afortunados autores. (2)

Gracias a Excelsior, por primera vez en la historia de la danza subieron a escena temas relativos a la ciencia y a la técnica. José Martí pudo presenciar la obra en New York en 1883 y escribió una crónica para el diario La América de esa ciudad, en octubre de aquel año, donde la califica la obra como  baile suntuoso que, como un himno cantado por los colores y los miembros armoniosos del cuerpo humano a las conquistas del hombre sobre la Naturaleza, han dispuesto, con notable alcance en el pensamiento y lujo en la forma, sus afortunados autores”.

Elogia especialmente;  “un curioso baile de a cuatro […] en que la Civilización, en saya corta, y la Luz, con casco y largo manto relumbrantes, disputan a un cruel señor de esclavos, azuzado por el genio negro de la Oscuridad, un pobre siervo desnudo y maltrecho, con quien la Civilización, al cabo victoriosa, baila en conyugal abandono el paso de la igualdad y de la paz”. Precisamente ese dúo de la Civilización y el siervo es el que pudimos contemplar en la función reciente, aunque separado de su contexto original.

Excelsior es un ballet en dos actos y once escenas, concebido por el coreógrafo italiano Luigi Manzotti, sobre música de Romualdo Marenco, dedicado al desarrollo de la ciencia y el progreso de la humanidad, que deben ayudar a derrotar al Oscurantismo y la guerra. La obra partía de un estilo deliberadamente alegórico, en el que sus personajes encarnaban la Electricidad, la Ciencia, las Artes y otras abstracciones, en un espectáculo de formato grandioso. Estrenado en 1881 en el Teatro La Scala de Milán, pronto se difundió por el mundo. En París hubo que concluir en 1883 a toda velocidad el Teatro Eden para estrenar esta obra, de la que se ofrecieron 300 representaciones y así mismo fue un suceso en Madrid, New York, Buenos Aires.

 

Por último, agradezco la posibilidad de presentar la información a Francisco Rey Alfonso, autor de Incendio de alma:José Martí y la danza, publicado por el Centro de Estudios Martianos en 2015. Un epígrafe del cuarto capítulo: El ballet en tiempos de José Martí, fue desarrollado entre las páginas 67 y 69. A su autor le fue otorgado el Premio Anual de Investigación Cultural, de 2010 del Instituto de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana “Juan Marinello”.

Aún queda camino por recorrer para ofrecer información acerca del ballet a los lectores de CLARIDAD.

 

Referencias
José Martí. (1998). “Correspondencia particular para El Partido Liberal” , Nuevos escritos desconocidos de José Martí. Escenas norteamericanas, Carlos Ripoll (Presentación y Notas). Nueva York: Editorial Dos Ríos, 19-20.
(2) José Martí. (2011). “México en Excelsior”. OCED, 18, 187.
Bibliografía
Martí, J. (2000). “Heredia” (Dos exponentes con títulos homónimos). Obras Completas. Edición digital. La Habana: Centro de Estudios Martianos y Karisma Digital, 5, 134, 173; 9, 456; 12, 339.
Real Academia Española. (2014). Diccionario de la Lengua Española. Madrid: Autor, a/g, 269.
Rey Alfonso, F. (2015). Incendio de alma: José Martí y la danza. La Habana: Centro de Estudios Martianos, 67-86, 149
Sanderso, L. “Marie Taglioni the Italian Ballerina (1804-1884)”.Dancer on wings: Marie Taglioni . Life in Italy. Recuperado de https://www.lifeinitaly.com/heroes-villains/marie-taglioni.asp
Zacharie de Baralt, B. (1980). El Martí que yo conocí. La Habana: Centro de Estudios Martianos y Editorial de Ciencias Sociales, 47 – 48.

Comentarios a:silviamalberty@gmail.com

La autora es investigadora independiente de la vida y de la obra de José Martí.

 

 

 

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Eusebio Leal Spengler: el hombre historia

 

Por Elaine Caballero Sabugueiro • Cuba

La muerte, con su aparente poderío, trata de llevarse al hombre que le dio una vida inigualable a La Habana, al soñador que miró con ojos de bondad construcciones, calles, palacios y museos que daba miedo restaurar. La muerte cree que todas las almas son iguales, que puede hacernos olvidar, pero, con Eusebio Leal Spengler se ha equivocado, y de qué manera.

Foto: Internet

Siempre apostó por el ímpetu, un intelectual de acción y pensamiento. Imágenes de antaño, y otras más recientes, demuestran el temple de su carácter, de su gusto por hacer más, por forjar para el hoy y para el mañana, por crear contra viento y marea, porque venimos al mundo a ser ingeniosos y no a ser derrotados. Esa, entre muchas lecciones, enseñó el doctor Leal con su ejemplo de vida.

Entre las memorias que escuché de personas cercanas a él que nunca mentirían, recuerdo una en especial: la vez en que se acostó en el suelo porque querían cambiar la Calle de Madera. Se negó de la manera más enérgica posible. Solo sucedería si su cuerpo también quedara atrapado en el asfalto. Y así, el lugar donde la literatura se multiplica con nuevas luces, gracias al espacio Sábado del Libro y a otras presentaciones, mantiene la morfología que el Historiador preservó.

Para Leal, la amistad con los conservadores de las provincias a quienes consideraba sus iguales era fundamental. Intercambiar realidades y elementos del pasado en común de la Mayor de las Antillas, significaba fuente de conocimientos para una mente fecunda como la suya.

Tal es el caso de Baracoa. En declaraciones exclusivas a La Jiribilla, su historiador, Alejandro Hartmann cuenta: “lo conocí en el año 1975, ya Eusebio tenía toda una obra, era reconocido. En ese entonces yo tenía dos mentores, el doctor Manuel Rivero de la Calle e Irán Dupotey. Ellos me decían, tienes que conocerlo, lo que está haciendo en el Palacio de los Capitanes Generales tienes que hacerlo en Baracoa”.

El primer encuentro con el doctor Leal, continúa Hartmann, sucedió de forma imprevista: “iba caminando por Obrapía y Monserrate, jamás se me ha olvidado ese pasaje. Me presenté y me dice que su abuela es de Baracoa. Ahí empezó nuestra amistad de 45 años”.

Hartmann recuerda también la vez en que condujo al Maestro Mayor del Colegio universitario San Gerónimo en cayuca (embarcación de grandes dimensiones típica del Río Toa), hacia el naranjo que lleva el nombre del afluente. Y precisa: “Fue una experiencia muy linda de ambas partes, los toanos lo saludaban y le daban la bienvenida”. Como es casi lógico, la comida típica de la primera villa fundada en Cuba, aparecía casi como obligación: “le gustaba mucho el cucurucho (dulce de coco). En una ocasión escribí que hasta los helechos se meneaban haciendo una reverencia por su visita al Toa”.

Cuando Baracoa celebró sus 500 años de existencia, el doctor Leal dedicó unas palabras para describir la vida, la naturaleza, la personalidad de una ciudad como esa, tan conmovedora. “Fue importante para nuestro pueblo”, declara el también director del Museo Matachín.

Al más leal de todos los Eusebios pertenece, lo sabemos, el camino de la eternidad, “esa gran obra ha ganado un respeto universal. Siempre he dicho que se convirtió de un hacedor de sueños en un hacedor de realidades. Él será imperecedero en el tiempo, fue un restaurador del espíritu patriótico de Cuba”, indica Hartmann.

“Lo que más me ha impresionado ―continúa― es la cantidad de personas, de otros países, de Baracoa y de la Isla que me han llamado. Es un dolor de Cuba completa. Será siempre esa figura eterna entre nosotros, que nos dará fuerzas y empuje”.

Entre las lecciones ofrecidas por Eusebio Leal como presidente de la Red de Oficinas del Historiador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba, sobresale el siguiente consejo rememorado por Hartmann: “al combate hay que aceptarlo, hay que retarlo”.

Leal entre los artistas jóvenes

Como hijo de su tiempo, el Maestro de Juventudes se interesaba por descubrir talentos en el arte, por encontrar nuevas formas de plasmar la vida en diversos soportes creativos y, lo más importante: del arte cubano en sus múltiples expresiones.

En una ocasión, los colores e intenciones pictóricas del camagüeyano Chuli Herrera llamaron su atención. Así lo asegura el propio artista a La Jiribilla: “en la residencia de la embajadora de Holanda había montado una exposición privada mía. Me comunicaron que él quería saber quién había hecho esas piezas. El día llegó, quedamos en vernos en su oficina y yo estaba un poco nervioso. Conversamos sobre mi trabajo, sobre arte, me contó anécdotas de su juventud y de cómo se compenetraba con el arte y la pintura”.

La personalidad del doctor Leal Spengler conmovió a Chuli Herrera por completo: “fue un momento mágico, rodeado de arte, me hablaba y no podía dejar de mirarlo y atenderlo. Para muchas personas de mi generación ha sido un símbolo de tenacidad y de amor a su trabajo. Es el clásico ejemplo de amar lo que haces para que brilles. Cuando estás dentro de La Habana y te encuentras en el ámbito cultural sientes el legado de Eusebio”.

Otro creador joven, Rafael San Juan, autor de La Primavera, la monumental escultura ubicada en el mítico Malecón de la ciudad, sostuvo encuentros con el hombre que encontró en el patrimonio de la capital el amor perfecto.

Eusebio Leal junto al joven creador Rafael San Juan. Foto: Cortesía del artista

Cuando San Juan mostró interés por que La Habana contara con una obra de ese tipo, (existen cinco piezas anteriores en México al ganar un concurso en el país azteca), el Historiador de la Ciudad quedó cautivado con la propuesta.

“Fue una pieza que nos unió mucho por los resultados, relata el artista, juntos estábamos trabajando en replicarla en acero inoxidable para que se perpetuara como un legado perenne en la ciudad”.

La cercanía de sus hogares posibilitó conversaciones de todo tipo “y eso ayudaba a vernos de una manera no tan formal, como cuando iba a la Oficina la gran mayoría de las veces. En esos entornos hablábamos de trabajo, de las plantas, de la ciudad y de la vida. El Eusebio más personal, el que visitábamos en su casa, era mucho más cálido. Conversábamos de temas cotidianos, contaba anécdotas de su madre, de sus encuentros con Fidel, de la historia de La Habana, siempre muy ameno. Fue un privilegio tenerlo tan cerca y haberlo disfrutado tanto”.

Si Rafael San Juan tuviera que definir a Leal con una palabra, no dudaría en llamarlo padre: “fue alguien que me escuchó; tuvo el tiempo para darme una respuesta, un consejo, para demostrarme sus palabras con la vivencia, con hechos y con la historia”.

Desde el lente de una cámara

El poder de la imagen resulta único y contundente. Las fotos que pudimos tomarle al Historiador en sus conferencias, charlas y apariciones públicas se convierten hoy en memoria personal, y a la vez colectiva, de las vivencias junto a Leal Spengler.

El equipo de trabajo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana destinó a varios profesionales del lente para dejar evidencia visual, con la calidad requerida, del protagonista de la restauración del centro histórico de la capital.

Néstor Martí es uno de los especialistas encargados de esa labor. Confiesa haber presenciado visitas de presidentes, reyes y otras importantes personalidades que recibió el doctor Leal, un momento de tensión debido a la cantidad de personas, lo que significa un desafío para su oficio: “no puedo ser partícipe de la euforia porque la foto no me sale. Tienes que estar más cerca de tu centro. Eres un espectador que va a contar un testimonio, la memoria de lo ocurrido”.

“Leal es ese tipo de orador que convida al público, va a conciencia y va a complacer. Es un comunicador nato (…) Llegaba con igual entereza lo mismo a trabajadores, albañiles que a intelectuales. Su sentido del humor siempre estuvo presente”, añade.

Néstor Martí considera como la prueba más palpable sobre la importancia que le concedía Leal a la fotografía, la serie de libros Para no olvidar. Como hombre de letras, el Historiador vio necesario dejar evidencia de la restauración, del conceder una nueva vida a las edificaciones, combinando “lo bello con lo útil”, como explicó en varias intervenciones.

La música, otra de sus pasiones

En el corazón de la parte más añeja de la capital, Eusebio creó un templo para la música y las artes. En sus discursos hablaba de cuando descubrieron, como parte de las remodelaciones del Oratorio San Felipe Neri (antiguo templo religioso), un cofre con treinta monedas de plata y tres de oro, alegórico a la figura de Cristo. Allí se fundó el proyecto del Lyceum Mozartiano de La Habana dirigido por el pianista Ulises Hernández.

“Sabía el valor que tiene y que aporta a la sociedad la música, y no solo la más elaborada como puede ser la de concierto, sino también la buena música popular, aquella que manifiesta los más altos valores identitarios. Como martiano siempre repetía: ʻla música es la más bella forma de lo belloʼ, añade Ulises.

En un aniversario del Lyceum, el Historiador pronunció las palabras inaugurales y, una vez terminado el concierto, se acerca a Ulises Hernández y le enumeró una serie de defectos, como el deterioro de las butacas, la necesidad de bombillos, la falta de algunos cuadros originales en el lugar, “al día siguiente”, comenta el director del centro, “empezaron los arreglos, por eso nuestras salas están siempre reparadas para las funciones, y no solo son para la música”.

Cuando el dolor de un pueblo se muestra en silencio, en ofrendas de amor y respeto hacia el habanero que nos restauró la esperanza, cuando las muestras de afecto son tan sinceras, es seguro que el hombre no ha muerto, que sigue aquí indicándonos el camino.

Reproducido de: www.lajiribilla.cu

Viva la lucha contra la privatización de la AEE

 

Por la Redacción/CLARIDAD

Aunque satisfechos con la salida del director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) José Ortíz las organizaciones ambientales de la Alianza Energía Renovable Ahora (AERA) urgieron a que se atiendan ya problemas de fondo de la corporación pública.

La renuncia del ingeniero José Ortíz se produjo este lunes 3 de agosto, luego de que días antes la gobernadora Wanda Vázquez Garced hiciera expresiones públicas de que estaba insatisfecha con su labor. Esto ante el colapso del sistema de energía que dejo a miles de abonados sin luz desde el día antes (29 de julio) del paso de la tormenta Isaias por la isla. La renuncia de Ortíz que es efectiva este miércoles 5 de agosto se dio un día después de que la gobernadora se reuniera con el presidente de la Junta de Gobierno de la AEE, Ralpk Kreil.

“Aunque nos sentimos satisfechos con la salida de José Ortiz, reconocemos que con esto no se resuelven los problemas de la AEE. El problema de fondo de la autoridad es cómo la han estado administrando en los pasados años, convirtiéndola en una carga económica para Puerto Rico en lugar de ser un instrumento de desarrollo y beneficio al pueblo puertorriqueño”, manifestó Timmy Boyle, de la Alianza Comunitaria Ambientalista del Sureste y portavoz de AERA.

Boyle puntualizó que el empeño de Ortíz de entregar la AEE a una compañía privada, Luma Energy, no va a terminar con su salida porque esto es una política pública del gobierno. “La lucha contra la privatización no termina con esta renuncia o despido y tampoco la lucha del pueblo a favor de la energía renovable para Puerto Rico”, advirtió.

Mientras la activista Myrna Conty, de la Coalición de Organizaciones Anti Incineración y portavoz de AERA, indicó que “hacía tiempo tenían que haber despedido a José Ortiz, desde los contratos escandalosos multimillonarios para generadores temporeros que no se necesitaban y por insistir en la transformación de la AEE a plantas de gas metano sin consultar a las comunidades. Estaba pasada la fecha de su despido así que nos alegramos de que al fin se dio. Estamos muy pendientes ahora a quién van a escoger como su sucesor”.

Ante el hecho de que Ortíz ha sido un propulsor de la privatización de la AEE, Conty planteó que ya se ha demostrado que la privatización no es la alternativa ni la solución para un sistema energético confiable.

“Acabamos de vivirlo en los pasados días cuando Ecoeléctrica, una compañía privada, dejó a 500,000 personas sin energía el martes antes de la tormenta Isaías. Y tan reciente como el domingo AES, otra empresa eléctrica privada, dejó a otras 100,000 personas sin luz”.

Conty aseguró que Ortíz “es un enemigo de la energía renovable porque no estaba ayudando a cumplir la Ley 17 de 2019. La meta de esta ley que para el 2025 el 40% de la energía en Puerto Rico sea renovable y no se está encaminando a eso. Otra lección de la tormenta es que hubo familias en sitios remotos en el área sur y el área oeste que se quedaron sin electricidad y si hubieran tenido sistemas fotovoltaicos en los techos de sus casas no habrían estado sin luz. Insistimos que la transición a un sistema energético eficiente en Puerto Rico debe ser de energía fotovoltaica en los techos”.

Una de las razones por la que organizaciones que integran AERA están planteando que el contrato con Luma Energy debe ser anulado es precisamente porque no responde a las necesidades de Puerto Rico con el cambio climático. Además, el contrato de AEE con Luma mantiene un sistema arcaico con energías fósiles contaminantes y terminará en aumentos en las tarifas eléctricas para los puertorriqueños.