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Colombia: tras la represión policial, Iván Duque anunció el retiro de la reforma tributaria

 

Por Guido Vasallo

El retiro de la reforma tributaria del presidente de Colombia, Iván Duque, no convenció a los miles de ciudadanos que volvieron a salir este domingo a las calles de las principales ciudades del país. Todos los partidos políticos, incluyendo al Centro Democrático, cuyo líder es el expresidente y mentor de Duque, Álvaro Uribe, se pronunciaron en contra de la iniciativa, que fue calificada como un «engendro» pero que el mandatario insistió en defender hasta las últimas consecuencias. Como era de esperarse, nada dijo Duque sobre las denuncias de abusos durante la represión policial que se multiplicaron en los últimos días.

Después de cuatro días de silencio, la Procuraduría General de la Nación reconoció que 14 personas fallecieron durante las masivas protestas, aunque investiga las circunstancias. En paralelo, organizaciones no gubernamentales elevan la cifra de muertos a 21. «El gobierno de Duque reprime de diversas maneras el derecho legítimo que tenemos los ciudadanos a protestas. Estamos siendo gobernados para que algunas personas sigan manteniendo sus privilegios, por eso los colombianos le estamos diciendo: ya no más», expresó en diálogo con PáginaI12 Óscar Yesid Zapata, miembro de la Fundación Sumapaz.

Rodeado de varios de sus ministros y de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, Duque le comunicó al país la retirada del proyecto «para evitar incertidumbre financiera» pero en ningún momento se refirió a las decenas de miles de personas que se manifestaron en los últimos cinco días para oponerse a esta iniciativa que buscaba ampliar la base tributaria y gravar con el IVA del 19 por ciento a los servicios públicos, entre otras medidas. «Es una derrota política para Duque y para Uribe, quien ha estado impulsando siempre estas reformas tributarias. Se da en medio de una crisis profunda de este gobierno que tiene que ver con la manera en que se ha agenciado la pandemia y la crisis social que ha seguido con ella», destacó el senador Iván Cepeda, del partido Polo Democrático Alternativo.

Miles de colombianos volvieron a las calles el domingo para seguir manifestando otros reclamos al gobierno nacional. «Hemos logrado uno de los objetivos del paro, detener el proyecto de reforma tributaria, pero aún nos queda la reforma a la salud, la reforma a las pensiones, las postergadas medidas que debieron dar continuidad a los Acuerdos de Paz», señaló el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en un comunicado. Por su parte, Zapata destacó que «la gente se sigue movilizando porque está cansada, tiene un cansancio acumulado de los últimos gobiernos en el país que nos están empobreciendo, están recortando los derechos y las libertades de las comunidades».

El pueblo colombiano tumbó la reforma tributaria y va por más

 En ciudades como Medellín, Pasto, Villavicencio o Santa Marta y en municipios más pequeños, cientos de manifestantes volvieron a ocupar parques y activar cacerolazos espontáneos. A las 15 horas del domingo ya habían llegado miles de manifestantes (muchos de ellos en bicicletas o motos) a la histórica plaza de Bolívar, en el centro de la capital. Las protestas también llegaron hasta la casa del presidente Iván Duque, cuya popularidad araña un escaso 33 por ciento.

También continuaban las movilizaciones en Ibagué, capital del departamento de Tolima, donde un joven de 19 años identificado como Santiago Murillo murió el sábado por la noche por una herida de bala en el tórax. Testigos afirmaron que el disparo que hirió a Murillo fue efectuado por un policía. El miércoles pasado murió otra persona en el primer día de protestas en Cali, por lo que esa ciudad fue puesta bajo control militar. El gobierno decidió enviar allí más de 700 soldados, 500 hombres del temido Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y 1.800 policías. «Lo que ha ocurrido son hechos realmente pavorosos. En algunos lugares se han apagado las luces y empezaron las balaceras, prácticas que no es exagerado tildar de terrorismo de Estado», dijo el senador Cepeda.

El ministerio de Defensa dio a conocer el que hasta el fin de semana era el único balance oficial sobre la represión de las protestas: apenas reconoció un civil muerto, 209 policías heridos y uno fallecido, y 203 detenciones. El titular de la cartera, Diego Molano, apeló a un argumento típico de los gobiernos uribistas al afirmar que se produjeron disturbios orquestados por «organizaciones criminales», entre las que se encuentran disidencias que no se plegaron al Acuerdo de Paz firmado con la exguerrilla de las FARC en 2016.

Sin embargo, la Procuraduría General de la Nación señaló el domingo que los cinco días de manifestaciones «arrojan un saldo trágico de 14 muertes». La entidad pidió recabar pruebas, adelantar investigaciones y entregar resultados sobre las violaciones de derechos humanos que se llevaron a cabo durante las marchas, «en especial de todas aquellas relacionadas con casos que involucran víctimas mortales».

 Al silencio del gobierno frente a las víctimas se sumó el de organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA). «La OEA es muy diligente cuando se trata de pronunciarse contra Venezuela, pero no hemos escuchado una sola palabra ante hechos como los que están ocurriendo en Colombia», destacó en ese sentido Cepeda.

 

La organización colombiana de derechos humanos, Temblores, documenta hasta el momento 940 casos de violencia policial. “En las últimas horas, nuestro equipo ha trabajado rigurosamente para establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que los miembros de la Policía, de manera deliberada y premeditada, asesinaron a al menos 21 personas en medio de las protestas convocadas a lo largo y ancho del país”, indicó Temblores.

La ONG también indicó que a través de la plataforma Grita, con la que busca facilitar las denuncias ciudadanas, se registraron 672 detenciones arbitrarias, 12 víctimas de agresiones oculares, 30 casos de disparos de armas de fuego y cuatro víctimas de violencia sexual desde el miércoles 28 de abril al primero de mayo.

Lejos de disminuir el poder represivo, el presidente Duque aseguró el sábado que la «asistencia militar» se mantendrá hasta que «cesen los hechos de grave alteración del orden público» y que ésta será coordinada con alcaldes y gobernadores. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, fue una de las primeras en rechazar la militarización de la ciudad desde su cuenta de Twitter: «La movilización pacífica fue mayoritaria y vibrante en Bogotá; algunos actos vandálicos aislados obligaron a la intervención policial y nuestra policía tiene la situación bajo control; no se requiere, ni he solicitado, ninguna militarización».

Alerta frente a la posibilidad de nuevos incidentes en las calles de Colombia Luis Alfonso Castillo, vocero del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE), celebró el retiro del proyecto de reforma tributaria pero llamó a la ciudadanía a «no bajar la guardia y exigir en las calles la construcción de una paz con dignidad». Castillo le dijo a este diario que el traspié de Duque «se constituye en una victoria del pueblo colombiano, pero es también una convocatoria a continuar las movilizaciones, exigiendo respeto y garantías a los derechos humanos y al derecho a la vida, para que termine el asesinato de líderes y lideresas sociales, así como de los firmantes del Acuerdo de Paz frente a un gobierno que no es capaz de escuchar la voz de la ciudadanía».

 

Reproducido de www.pagina12.com.ar

Mirada al País:Barrunto

Mirada Cooperativista

Especial para CALRDIAD

En cada elección general del país, al menos en las pasadas dos décadas el movimiento cooperativo se ha ocupado de hacer acercamientos a los candidatos (tas) a la gobernación para poner sobre la mesa propuestas de colaboración entre el gobierno y el movimiento cooperativista. Incluso eran invitados a participar a un evento pautado específicamente para que se expresaran ante el liderato del país. Eso quedó en el pasado no solo por la situación de la pandemia sino porque muchos cooperativistas se cansaron de escuchar promesas y discursos dulces al oído que al quedar instalados en el Palacio de Santa Catalina quedaban en el olvido.

Para esta pasada elección, los cooperativistas estudiaron detenidamente los programas de todos los aspirantes y prepararon un excelente documento en el cual detallaban estrategias específicas de desarrollo, protección y defensa del modelo cooperativo.  Además de las propuestas específicas el documento incluía perspectivas de aportación de parte de los cooperativistas. Dicho documento fue divulgado y remitido a todo candidato a la gobernación y a otros cargos políticos. Para completar el proceso invitaron a todos a participar en reuniones virtuales con los directivos del organismo que los representa, la Liga de Cooperativas de Puerto Rico. Todos comparecieron.

En el caso del actual gobernador, Pedro Pierluisi Urrutia, el 22 de septiembre de 2020 compareció como candidato y fue enfático en afirmar que reconocía el rol de la organización que representa el cooperativismo, la Liga de Cooperativas. Se comprometió a consultar, mantener buena comunicación, a dialogar y hasta a designar un enlace en la Fortaleza. En enero de este año juramentó como gobernador y comenzó la saga. Sus acciones de inmediato se apartaron de lo prometido.

Sin abrir el diálogo prometido en ese mismo mes recomendó una persona para la presidencia ejecutiva de la Corporación para la Supervisión y Seguro de Cooperativas. Lo interesante es que a ese momento no había vacante en el puesto que era ocupado desde el verano anterior por el Sr. Emilio Torres Antuñano. Este funcionario había pasado por el crisol de la Junta de Directores de COSSEC y de la Junta Rectora de la Comisión de Desarrollo Cooperativo según lo disponen las leyes cooperativas.

El reclamo inmediato de los cooperativistas por distintas vías fue exigir el cumplimiento de la ley aplicable y recordar al gobernador Pierluisi su compromiso destacando que en esa posición se requería una persona capaz, conocedora y comprometida con el cooperativismo.  En esa dirección solicitaron el retiro de la nominación ilegítima y la apertura a un proceso de consulta como lo había prometido. A pesar de todo esto el 19 de enero de 2021 la Junta de Directores de COSSEC aprobó la separación de su cargo del hasta entonces Presidente Ejecutivo, Sr. Emilio Torres, decretándose, en su consecuencia, una vacante en el puesto.

Es importante señalar que desde hace varios años la COSSEC fue incluida en la agenda de la Junta de Supervisión Fiscal y sean promulgado varios planes fiscales. El más reciente se aprobó el 29 de junio de 2020 y propone cambios que van a requerir legislación. Los cooperativistas están atentos y dispuestos a proteger el sistema de aquellos aspectos que pueden ser lesivos a su desarrollo futuro y trayectoria de servicio a los nuestros. En la actualidad se discute otro borrador internamente. El liderato cooperativista ha mantenido diálogos directos con los funcionarios de la JSF. Todas sus acciones están enmarcadas en la protección del modelo y en asegurar su continuidad y funcionamiento.  Las cooperativas siguen siendo las entidades que le sirven a un gran sector del país, pequeños y medianos comerciales y a los más necesitados o vulnerables. También se encargaron de recabar respeto para el marco jurídico que rodea el nombramiento de ese puesto. Destacaron los parámetros de ley aplicables contenidos en el Art. 9 de la Ley 114- 2001, según los cuales el nombramiento del principal funcionario de COSSEC es una facultad exclusiva de su Junta de Directores con la aprobación de la Junta Rectora de la Comisión de Desarrollo Cooperativo de Puerto Rico (CDCOOP). En esta última debe obtener allí el favor de 7 de los 10 miembros del cuerpo. Este organismo se compone de cinco representantes de gobierno y cinco del movimiento cooperativo.

Estas disposiciones fueron impulsadas por el liderato cooperativista desde el año 2008. En ese momento la Liga de Cooperativas impulsó legislación a esos fines. Esto fue motivado por el celo por procesos transparentes en una corporación pública en la cual el gobierno no coloca un solo centavo (todo el dinero proviene de las cooperativas). Ese es un reclamo constante de los cooperativistas. Todos hemos presenciado la quiebra y deterioro de las corporaciones públicas que a lo largo de nuestra historia han sido víctimas de los desmanes politiqueros con nombramientos excesivos y contratos a allegados, entre otras prácticas.

En la actualidad el nombramiento de la Sra. Mabel Jiménez Miranda no procede. A pesar de que fue nombrada por la Junta de COSSEC al someter para aprobación el asunto a la Junta Rectora de la Comisión de Desarrollo Cooperativo no contó con los 7 votos requeridos. La movida que siguió preocupa más. La nombraron Presidenta Ejecutiva Interina y está ocupando el puesto. Esta movida constituye un mal ejemplo de una entidad reguladora cuyos procesos deben ser ejemplares.  Lo correcto hubiera sido abrir un proceso de consulta para ese puesto. El empeño en imponer a esa persona    comienza a inquietar. Hay aprensión. Barrunto.

Comentarios a: mildredkairo@gmail.com 

 

Mirada al País:La rabia razonada

 

Especial para CLARIDAD

Escribo estas líneas con la rabia que comparte todo Puerto Rico ante los recientes asesinatos de Keishla Rodríguez Ortiz y Andrea Ruiz Costas. Dos eslabones más en la larga cadena de violencia contra las mujeres en Puerto Rico. No es momento de palabras, ni proclamas, ni lamentaciones vacías a los que tantos políticos nos tienen tan acostumbrados. Es momento de acción y de estar alertas ante la manipulación y las falsas soluciones. Estos hechos nos colocan ante varias realidades que, a falta de mejores nombres, hemos llamado la hipocresía de la derecha, las inconsistencias de los neutrales o del centro y el oportunismo del poder, o, más concretamente, de los federales.

La hipocresía de la derecha la conocemos. Es la hipocresía de los que dicen que rechazan la violencia contra las mujeres, pero se oponen a la educación con perspectiva de género. Dicen que se oponen al odio, pero no quieren prohibir las terapias de conversión. Dicen que hay que rechazar la violencia, pero contra todos, sin «privilegiar» a las mujeres. Dicen que rechazan la violencia, pero van al tribunal para invalidar un estado de emergencia que pretende atenderla. Su mejor ejemplo es la política del partido Proyecto Dignidad y su delegación legislativa. La posición es clara: decir que se rechaza la violencia contra las mujeres y hacer todo lo que se pueda por bloquear toda acción que pretenda atenderla. Y es una posición hipócrita pues, aunque dicen lo contrario, en realidad piensan que el problema no existe, que es un invento de las feministas, que es un invento para imponer la perspectiva de género, que es un invento para acabar con la libertad religiosa, que es un invento para que el estado controle nuestras ideas. Que nuestra indignación no deje de señalar a estas posiciones, que se convierten en cómplices de la violencia que dicen rechazar.

Las inconsistencias del centro no son menos indignantes. Estos y estas son los que dicen, estoy contra la violencia, pero no soy feminista. Dicen: cada grupo tiene su punto de vista, y hay que respetarlo. Son expertos en evadir el punto, en no comprometerse. Quieren estar bien con todos. Dicen: estoy contra el machismo, pero quizás no hay que hablar de perspectiva de género, podemos hablar de derechos humanos. Dicen: estoy contra las terapias de conversión, pero hay que entender que el tema es complejo. Y siguen: creo en los derechos de la mujer, pero no es el momento de levantar el tema de la falta de servicios de terminación de embarazos. En su deseo de estar bien con todos, de no querer comprometerse, acaban por casi caer en la hipocresía de la derecha. No son iguales, pues los del centro saben que hay un problema, y les preocupa, pero más les preocupa perder los votos de la derecha o quedar retratados o retratadas como feministas o radicales.

El oportunismo de los federales entra por vía de la pena de muerte. Desde hace más de veinte años los fiscales federales han tratado de imponer la pena de muerte en Puerto Rico. Hasta ahora no han podido. Esta es una intención infame. La pena de muerte nada resuelve. No restaura vidas. No cambia comportamientos. No repara daños. Tan solo añade una violencia más a las que ya sufrimos. Tenemos que rechazar a los asesinos y por eso mismo no podemos imitarlos. Es una práctica que Puerto Rico tiene el mérito de haber abolido en 1929 (luego de una larga lucha abolicionista) y de haberla prohibido constitucionalmente. Y el gobierno federal quiere reimponerla. Ahora pretenden usar la indignación ante el asesinato de Keishla Rodríguez para lograrlo. Es su gran oportunidad. Ya están desviando la atención: hasta el domingo estaba el país debatiendo el problema de la violencia contra las mujeres, ahora nos tienen debatiendo sobre la pena de muerte.

Demás está decir que aquí también se plantea nuestro problema colonial. Tenemos una constitución que para mérito suyo y nuestro prohíbe explícitamente la pena de muerte, pero a los federales poco les importa. Sabemos que tienen el poder de ir por encima de la constitución del ELA. Pero al menos debieran tener respeto a la voluntad del país, pero ni eso.

Así que tenemos una agenda ardua pero irrenunciable. A la derecha hipócrita hay que denunciarla y combatirla, como cómplice de la violencia que queremos abolir. Al centro inconsistente hay que plantearle que ya no hay espacio para las vacilaciones. Piérdanle el miedo al feminismo. El país está cansado de resoluciones vacías y lamentaciones emotivas y llamados al consenso por el bien de todos. A los legisladores y legisladores, actúen: aprueben las medidas que ya están radicadas para enfrentar el feminicidio y el transfeminicidio, para combatir el acoso callejero, para prohibir las terapias de conversión, para convertir en ley la educación con perspectiva de género y otras medidas contra la violencia, entre otras.  Queremos y necesitamos acción, no discursos que vayan en busca de aplausos fáciles.

A los federales digámosle claramente: rechazamos la violencia contra las mujeres, repudiamos a los asesinos y rechazamos por lo mismo su pena de muerte. No permitiremos que ustedes nos regresen a un pasado que ya superamos. En todo caso ustedes debieran imitarnos, aboliendo esa reliquia de la barbarie.

En estos momentos tan difíciles para nuestro país reafirmamos nuestro compromiso con esta agenda, dentro y fuera de la legislatura.

Un primero de mayo diferente

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Aunque por segundo año consecutivo la pandemia del Covid-19 impidió una manifestación en las calles, en esta ocasión cientos de miles recorrieron el Área Metropolitana en caravana en ocasión de celebrar el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Bajo el lema de “Todo Puerto Rico contra Luma”, el movimiento obrero, organizaciones de la sociedad civil, comunitarias, feministas, educadores, entre otros, todos convocados por el peligro que representa la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), junto a las políticas de austeridad que impone la Junta de Control Fiscal (JCF) a todo el país.

Las caravanas salieron de cinco puntos diferentes: la Universidad de Puerto Rico (UPR) Recinto de Río Piedras, Bosque Punta Salinas, en Toa Baja, Aeropuerto Internacional, Ave. Isla Verde y desde el peaje Buchanan, se suponía que transcurrieran su ruta hasta pasar frente al Capitolio para en su salida de San Juan llegar al expreso frente al área de Plaza las Américas.

En la isla de Vieques también hubo su caravana en donde prevaleció el reclamó de la construcción de un hospital para Vieques y un servicio de transporte marítimo digno para Vieques y Culebra.

Foto cortesía: Fabrique Pesquera

La caravana que salió del frente de la UPR en Río Piedras, considerada por los organizadores como la más larga, transcurrió por la avenida Ponce de León hasta llegar a la intersección de la Avenida Roosevelt. Una vez más la Policía se prestó para proteger el área que ya parece ser propiedad del Banco Popular y desvió la caravana hacia la Roosevelt para tomar el expreso las Américas hacia San Juan. Esta no era la ruta que habían trazado los organizadores, la ruta original era recorrer toda la Ponce de León para entrar a San Juan.

El despliegue policiaco fue evidente abrumador en toda la ruta; la avenida Roosevelt, la Ave. Ponce de León, el expreso, la entrada hacia San Juan. En un principio la Policía no permitió que las caravanas dieran la vuelta frente al Capitolio y desvió los vehículos en la calle antes, un poco más tarde quedó libre el acceso para hacerlo. Una vez tomaban la salida de San Juan las caravanas se fueron movilizando hacia el área de Plaza las Américas para la concentración final.

Como parte de las actividades de ese día un grupo del colectivo Se Acabaron las Promesas recorrió los pasillos del centro comercial Las Américas, en reclamo de que se derogue la llamada Reforma Laboral (ley 4 del 2017) y que se revise la antigua ley laboral para ampliar los beneficios y protecciones para la clase trabajadora. reduce las licencias acumuladas, reduce a 6 días de vacaciones acumulados al año, reduce el bono de Navidad y aumenta el tiempo acumulado para recibirlo.

Fotos: Alina Luciano/ CLARIDAD

La llamada Reforma Laboral redujo el tiempo para hacer reclamaciones laborales, redujo la protección por despido injustificado reduciendo el pago (mesada) por esta causa. Aumentó el periodo probatorio a 9 meses. Limitó la compensación por discrimen. Eliminó la Ley de Cierre, forzando a los trabajadores a tener que laborar en día de madres, padres, Navidad entre otros. Limitó la compensación por represalias en el empleo. Discrimina contra jóvenes y empleados de nuevos reclutamientos. Redujo el pago de menos por horas extras. Entre los resultados que ha provocado esta reforma es una mayor desigualdad económica entre las madres solteras.

Y precisamente mientras el pueblo se manifestaba en las calles ese mismo día en la Legislatura la delegación del Partido Popular Democrático (PPD) le votaba en contra a enmiendas presentadas por los representantes del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) y del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Proyecto Dignidad (PD) para restituir el pago doble por horas extras de trabajo.

En conferencia de prensa, Mariana Nogales Molinelli, José Bernardo Márquez, ambos del MVC y Denis Márquez Lebrón del PIP, denunciaron que al derrotar las enmiendas el PPD incumplió su promesa de campañay el compromiso que hizo el presidente de la Cámara, Rafael Hernández, en la sesión inaugural, de derogar la reforma laboral y restituir todos los derechos que esta eliminó. Los legisladores denunciaron que aunque se restituyeron varios derechos no fueron todos.

La medida aprobada retiene el “flexi-time”, que opera en perjuicio de la clase trabajadora al permitir que trabajen más de 8 horas en un periodo de 24 horas. El proyecto también reduce de paga doble a tiempo y medio la compensación que recibe un trabajador por trabajar tiempo extra, durante horas de descanso o en su periodo de almuerzo.

“En un día como hoy, nos resulta imposible avalar una restitución parcial y por eso nuestro voto en contra del Proyecto de la Cámara 3”, expresó Márquez, representante por acumulación.

“Hoy vemos el resultado del cabildeo de los sectores patronales que levantan la bandera de la defensa del pequeño comerciante cuando realmente a quienes representan son a los grandes patronos y a las multinacionales. Hoy no hemos podido ni restituir los derechos laborales del siglo 20 en pleno siglo 21 – hoy se le ha hecho una afrenta a la gente trabajadora, hoy la balanza se inclinó una vez más a favor del poderoso. Nuestra lucha continua y no descansaremos no solo hasta que los derechos laborales sean restituidos en su totalidad sino hasta que sean ampliados a tenor con el nuevo siglo y los nuevos tiempos”, denunció Nogales Molinelli, portavoz del MVC en la Cámara de Representantes.

Por su parte, el portavoz del PIP, Márquez Lebrón, expresó que, “en el día de hoy, la mayoría popular se quedó corta en el esfuerzo por derogar la mal llamada Reforma Laboral”.

Los legisladores suscribieron que una de las consecuencias más terribles de la reforma de 2017 fue la extensión de la jornada en exceso de ocho horas. No existe ningún incentivo para que los patronos contraten más empleados cuando la extensión de la jornada laboral tiene un costo insignificante. El tiempo y medio incentiva la extensión de la jornada y desincentiva la contratación de más personas.

 

Las siguen matando

CLARIDAD

 En este espacio de ordinario se comentan los eventos noticiosos de un país enfermo de colonialismo. Como la enfermedad es grave, y la realidad circular, casi siempre hay de qué hablar. Hoy, por ejemplo, podríamos escribir de la lucha de los trabajadores contra la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica y el indignante contrato con LUMA. Miles ya han sido desplazados y, ante el monumental abuso, se levanta una protesta que no escuchan.

Pero hay otra realidad desdoblándose ante nuestros ojos que reclama atención. Esta también es repetitiva, aunque, más que circular, se mueve en espiral. Quien miró las noticias que conmovieron a Puerto Rico durante el fin de semana del 1ro de mayo sabe que me refiero a la peor manifestación de la violencia contra la mujer, el feminicidio, el asesinato por ser mujer.

Son muchos los nombres que se han ido juntando en el Puerto Rico de los últimos años. A esa larga lista de mujeres asesinadas o mutiladas se unen Keishla Rodríguez y Andrea Ruiz, ambas jóvenes, trabajadoras, alegres y con evidentes deseos de vivir. Dos más, o dos menos, es demasiado, pero en estos casos se juntan situaciones que enervan un poco más. En ninguno de los dos casos la muerte fue el resultado de una reacción espontánea, producto del arrebato de una conducta enferma. En ambos hubo planificación y acecho, junto a una incompetencia institucional que, además de ser su cómplice, estimuló al asesino.

Andrea se sabía en peligro, ante el acecho y ante los actos de quien fue su pareja. El miedo que debió haber sentido no la paralizó y acudió a las instituciones que, según la ley, los manuales y la propaganda oficial debían protegerla: primero el Tribunal, luego la Policía y el ministerio fiscal, y otra vez el Tribunal. Nadie la ayudó.

La “orden de protección”, esa que en muchas ocasiones se emite y sólo algunas veces efectivamente protege, ni siquiera llegó, porque la juez asignada, Ingrid D. Alvarado, no convocó a la vista que la ley y hasta el sentido común reclamaba. Ante ese primer portazo, insensible y cruel, Andrea no se detuvo. Su segunda gestión fue acudir a la Policía desde donde trasladaron su pedido a Fiscalía, como mandata el manual. Tras esa intervención por fin llegó la añorada vista.

No conocemos cómo transcurrió la audiencia, pero sí sabemos que concluyó en el “no ha lugar” que tantas veces los jueces dictaminan sin dar explicaciones, porque ninguna ley ni regla les ordena darlas. Luego de ese segundo portazo, más doloroso que el primero porque una juez la escuchó y no le creyó o, peor aún, ni siquiera la escuchó, dicen los informes de prensa que Andrea se sentía “desanimada”. La palabra debió ser burlada, rechazada o, al menos, frustrada ante la inacción de la institución que el país creó para que la protegiera. El fiscal, por su parte, pudo haber seguido en alzada, pero ya tenía un caso menos en la lista y la sensación de haber cumplido.

Ese sistema diseñado para proteger a una potencial víctima de violencia machista, aun operando, a veces no resulta efectivo, pero en este caso sólo sirvió para estimular al asesino. Es lo que pasa siempre cuando se manifiesta la impunidad. El agraciado se siente estimulado porque ni siquiera la advertencia del juez o jueza lo persigue.

Desde la presidencia del Tribunal Supremo ya se anunció la consabida investigación y ojalá sea rigurosa, no para salvar a Andrea, sino para que al menos, la impunidad no resulte absoluta. De mi brega en los tribunales sé muy bien que el problema de la judicatura boricua, contrario a otros lugares, no es corrupción, sino la incompetencia que nace del patronazgo político. Pocos llegan al cargo sólo por sus méritos, sin depender del empujón de algún padrino. A veces el agraciado resulta ser un buen juez, pero no se le escoge por eso.

A Keishla Rodríguez no le falló el sistema judicial. Tal vez en sus 27 años ni siquiera se acercó a la sala de algún tribunal. No le dieron tiempo para gestionar ayuda. A pesar de la franqueza, la alegría y la ternura que proyectan sus fotos, el machismo orquestó una ejecución de tipo mafioso, de esas que se hacen con saña, en las que la muerte es un castigo. En su caso, lo que precipitó el castigo es haber quedado embarazada.

Por esas horribles particularidades y, además, por ser el sospechoso una figura pública, el interés mediático se ha disparado, llegando en ocasiones a lo morboso. Con esa realidad, producto del afán de “rating”, tenemos que vivir, pero la cubierta noticiosa no es el problema. El dedo tiene que seguir apuntando hacia un aparato público que habla y pocas veces actúa.

Desde hace años se viene clamando por un diseño institucional que ataque la violencia machista en su raíz, pero avanzamos a paso de tortuga. Hasta hace poco tuvimos una gobernadora que se burlaba del feminismo, resistiéndose a reconocer la crisis que afecta las mujeres. El que la sustituyó, reconoció oficialmente el ambiente de crisis, sin que hasta ahora ese reconocimiento se traduzca en acciones efectivas. La Oficina de la Procuradora de la Mujer se ha tornado inoperante como resultado de repetidos nombramientos políticos. En la judicatura, por su parte, se anuncian “salas especializadas” contra la violencia de género, pero, como vimos con Andrea, los fallos del sistema son frecuentes

Donde radica el poder real, el del colonizador que actúa por conducto de la Junta de Control Fiscal, la situación es aún peor. En estos días el amigo José Rivera Santana denunció que los $7 millones presupuestados por el gobierno para atender la violencia de género, fueron reducidos por la Junta a sólo $200 mil. Para los procónsules con unos centavos basta.

Es ahí es dónde radica el problema y no en el sensacionalismo de la prensa.