Inicio Blog Página 1154

EDITORIAL   El aeropuerto Luis Muñoz Marín y el riesgo de una nueva ola de COVID-19

 

Desde el comienzo de las medidas de control de la pandemia del COVID-19 en Puerto Rico hace más de tres meses, existe una preocupación generalizada por el punto vulnerable que representa el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín para la entrada del virus a la Isla. Esto,  dado el ininterrumpido tráfico aéreo que se mantiene entre Puerto Rico y lugares de Estados Unidos, como Nueva York, Nueva Jersey, Chicago y Florida, todos con altas tasas de COVID-19. Miles de pasajeros, principalmente puertorriqueños, han llegado y continúan llegando a la Isla en medio de la emergencia, y muchos más llegarán ahora que el verano está en pleno apogeo y el Gobierno propicia la reapertura de la economía, flexibiliza las condiciones para las operaciones de los  sectores privado y público,  y permite a las personas reincorporarse a sus labores y rutinas diarias luego de la prolongada cuarentena.

Se ha anunciado que el próximo 15 de julio se reanuda el turismo internacional en Puerto Rico, que se compone en más de un 90%  de viajeros de Estados Unidos. Como se sabe, la alarma por la rápida propagación del COVID-19 es enorme en dicho país, con más de 2.6 millones de casos confirmados, una cuarta parte del total de casos en el mundo entero. No sería de extrañar que familias estadounidenses deseen cogerse un respiro viajando a Puerto Rico donde el azote del virus ha sido mucho menor.

Estas nuevas reglas del juego obligan al Gobierno de Puerto Rico a actuar con verdadera energía y efectividad en sus estrategias de contención en el aeropuerto Luis Muñoz Marín. Por eso, las medidas que anuncie próximamente la Gobernadora tienen que ser claras, directas y firmes, y tener un impacto real en la detección y control de los contagios. Sólo de esa manera puede evitarse que la reapertura del turismo y  las actividades económicas se conviertan en otra ola epidémica que fuerce a un nuevo cierre del País.  De eso ocurrir, sería demasiado para nuestra población que, en su inmensa mayoría, ha cumplido sin quejarse con el sacrificio enorme que ha representado el prolongado cierre, no solo en la economía de individuos y familias sino también en las consecuencias emocionales del encierro y el aislamiento social.

Desde el principio, la estrategia del Gobierno en el aeropuerto ha sido débil. Ni la Gobernadora, ni la Guardia Nacional, ni el Departamento de Salud han podido articular un plan firme y efectivo que no dependa de la voluntariedad de los viajeros en el cumplimiento de las medidas de control, detección y rastreo. Al cabo del primer mes, había ya más de un centenar de personas- entre pasajeros y personal del aeropuerto- que habían sido identificadas como posibles casos sospechosos o confirmados. Al menos 70 empleados y contratistas del aeropuerto habían presentado síntomas compatibles con el virus, o habían dado positivo en la prueba. También había un número considerable de viajeros a los que se les había recomendado mantenerse preventivamente en aislamiento por 14 días. Sobre estos casos, jamás se informó si recibieron el obligado seguimiento. Sí se sabe ya que los serios brotes de COVID-19 que se generaron entre familias completas en distintos pueblos de Puerto Rico, en Canóvanas, Ciales, Guayanilla y San Germán, entre otros, ocasionando infecciones leves y graves, hospitalizaciones y hasta fatalidades,  han sido todos asociados a viajeros que llegaron desde distintos puntos de Estados Unidos durante la cuarentena, cuando las restricciones para viajar eran un poco más estrictas.

Solo basta imaginar el gran riesgo que supone tener, a partir de ahora, el aeropuerto Luis Muñoz Marín operando a capacidad,  con su tráfico usual de miles de pasajeros diarios, y sin que se cuente con un plan de control efectivo  para detectar y rastrear posibles casos de COVID-19 que entren a Puerto Rico. La experiencia citada ampliamente de otros países que han controlado efectivamente la pandemia resalta el éxito de estos en establecer controles estrictos de monitoreo y rastreo en los aeropuertos y otros puntos de entrada en sus respectivos países.

La población de Puerto Rico ha sido generosa y paciente durante esta emergencia, y en su inmensa mayoría, ha demostrado respeto y adhesión a las reglas. La cooperación extraordinaria de la ciudadanía con las autoridades gubernamentales y sanitarias ha sido, indudablemente, el factor principal para el relativamente bajo nivel de contagios y fallecimientos por COVID-19 en Puerto Rico hasta el presente.

Le toca ahora al Gobierno, y a las autoridades federales y del aeropuerto Luis Muñoz Marín, garantizar que, de aquí en adelante, ese punto neurálgico de entrada a Puerto Rico no se convierta en el foco principal que eche a perder los esfuerzos y logros obtenidos en el control de la pandemia hasta el presente.

 

 

 

 

 

“Las Vidas Negras Importan” en el Deporte

 

Por Elga Castro Ramos/Especial para CLARIDAD

 Las crisis a veces crean condiciones únicas que en otros momentos serían impensables. Dentro de la crisis de salud y económica creada por la pandemia del COVID-19, se añadió la crisis creada por el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de la policía de Minneapolis la cual creó una ola de manifestaciones y protestas masivas en todo Estados Unidos, incluso en otros países. El mundo del deporte, aún dentro de su “parón” causado por la pandemia, no se quedó callado y ha sido uno de los protagonistas de este movimiento, el llamado “Black Lives Matter”.

La historia del activismo en contra del racismo y a favor de los derechos de los negros en Estados Unidos en el deporte es amplia y sin duda motivo de otro escrito. Pero es importante señalar el legado de Mohammed Ali y de John Carlos y Tommy Smith. El primero por su oposición y luego condena por negarse a ir a la Guerra de Vietnam y sus posturas en contra del racismo institucionalizado en Estados Unidos y los segundos, por el impacto que tuvo su protesta en los Juegos Olímpicos de México en el 1968, cuando en el podio olímpico levantaron sus puños en protesta, lo cual causó su suspensión y expulsión de la Villa Olímpica y el rechazo a su regreso a Estados Unidos. Estos al igual que otros ejemplos menos conocidos, como Kareem Abdul Jabbar, Roberto Clemente, Jim Brown, entre muchos otros que levantaron su voz en sus respectivos deportes contra el racismo. En años recientes, Colin Kaepernick, jugador de fútbol americano, ha sido el protagonista de este movimiento al decidir arrodillarse mientras tocaban el himno antes de cada partido de la NFL en protesta por los múltiples asesinatos y abusos en manos de la policía con negros. Kaepernick también sufrió represalias, en términos laborales quedándose desempleado y recibiendo el rechazo de muchos en la opinión pública. Estos tres ejemplos descritos, muestran diferentes momentos en la historia, pero tienen en común que han sido atletas activos que han tomado acción de protestar en el terreno de juego en momentos álgidos y todos sufrieron repercusiones por sus acciones. Curiosamente, con el paso del tiempo, se han “perdonado” e incluso “exaltado” como héroes, como el caso de Ali y Tommy Smith y John Carlos. Kaepernick, sin embargo, ha sido objeto de críticas en estos años, desde el Presidente Trump, la NFL, las fuerzas armadas y policiales, muchos en la prensa y aficionados, incluso generando reglamentos específicos para evitar que se protestara durante el himno en eventos deportivos. Solo ahora, en medio de una pandemia y en medio de múltiples protestas, es que se ha venido no solo a entender su acto, sino a reivindicarlo con muchos atletas e incluso policías y políticos alrededor del mundo arrodillándose, lo que se ha convertido en el símbolo de que las “Vidas Negras Importan”.

Desde que Kaepernick comenzó a arrodillarse cuando sonaba el himno, algunos atletas manifestaron su apoyo, ya sea arrodillándose como lo hiciera la futbolista Megan Rapinoe o a través de declaraciones. Hubo atletas que mostraron su rechazo a las políticas policiales actuando sin interferir con el protocolo ni con el juego en sí. Por ejemplo, cuando la muerte de Eric Garner a manos de la policía de Staten Island, quien al igual que George Floyd muriera asfixiado y diciendo “I can’t breathe”, muchas de las estrellas de la NBA, como LeBron James, hicieron su calentamiento con camisas con esa frase. Sin minimizar esos actos de protesta, es importante señalar que no implicaban un desafío directo a las autoridades deportivas ni gubernamentales, ya que ni eran una afrenta directa al himno que se toca antes de cada partido, ni hacían sus actos durante la competición.

Con las protestas actuales los actos y las repercusiones en el mundo deportivo han sido diferentes, aún teniendo en cuenta que la actividad deportiva es mínima. Por ejemplo, los primeros en mostrar su apoyo fueron los futbolistas de la Bündesliga, la liga de fútbol alemana (que fue la primera grande de Europa que se reanudó), cuando algunos se arrodillaron alzando el puño para festejar un gol. También lo han hecho atletas colegiales y de otros deportes, pero en menor grado ya que estas competiciones están casi todas suspendidas. Lo que ha sido interesante ha sido la reacción institucional del mundo deportivo a esta nueva ola de protestas, que sin duda ha sido la más masiva y amplia desde la década del 60. Por ejemplo el comisionado de la NFL Roger Godell, que es la liga de fútbol americano profesional, sacó un video con un enunciado arrepintiéndose de su política anterior de condenar a quien se arrodillara durante el himno nacional, siendo explícitamente “estuvimos equivocados”. Cierto es que no menciona por nombre a quien más se afectó, Colin Kaepernick, pero sin duda es un avance de cara al inicio de la próxima temporada al dejar abierta la posibilidad de que se permitan estas protestas. La historia de la relación del himno nacional y el deporte profesional en Estados Unidos y la militarización de estas ligas es una fascinante y que será objeto de un escrito en el futuro cercano, pero es importante saber que es una muestra del excepcionalismo estadounidense ya que en el resto del mundo el himno y los símbolos nacionales se reducen a competiciones deportivas entre naciones y no forman parte de la rutina de las ligas profesionales. La MLS, que rige el fútbol que en Estados Unidos se conoce como “soccer”, también cambió su reglamento y se retractó de la prohibición que implementó luego de que Megan Rapinoe se arrodillara. También el comisionado de la NBA y algunos equipos han dado fuertes declaraciones de apoyo. De todas las manifestaciones, la más impresionante, a mi entender, ha sido la de NASCAR, las carreras automovilísticas, las cuales se caracterizan por ser un deporte blanco. Las protestas iban dirigidas a quitar las banderas confederadas que ondeaban en las competencias, a lo cual NASCAR accedió. A uno de los pocos pilotos negros de este circuito, Bubba Wallace, le pusieron una horca en su garaje, lo cual causó una gran reacción de protesta y solidaridad por parte de sus compañeros.

Obviamente hay una diferencia entre mostrar una condena al racismo poniendo un mensaje en una red social y hacer cambios a reglamentos que castigan las protestas. Ha habido incluso quienes han ido más allá con medidas que inciden en cambios estructurales, lo cual ha sido el mayor problema, ya que el racismo es un problema institucional en Estados Unidos. Por ejemplo, cuando se ven los números de la NFL y la NBA y se compara el % de jugadores negros con el porcentaje de negros en posiciones de poder y administrativas y de dirección, es mínimo. Lo mismo sucede con los medios deportivos, donde existe muy poca diversidad.

Sin duda es muy pronto para saber las repercusiones que tendrá esta nueva ola de protestas contra el racismo y la brutalidad policiaca en Estados Unidos en el mundo deportivo. Ya se ha visto cómo han habido cambios reales en múltiples departamentos de Policía. En el ámbito deportivo casi toda la nueva reglamentación se ha limitado a la desregularización de las protestas, pero serían necesarios cambios estructurales importantes que van a requerir mucha voluntad  y que van más allá de las ligas pues incluyen los auspiciadores, los medios, los aficionados, entre otros.

Disminuye cada vez más el presupuesto de la UPR

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

Representantes del sector docente y estudiantil ante la Junta Universitaria denunciaron, mediante comunicado de prensa, que el presidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Jorge Haddock Acevedo, recesó súbitamente la reunión de la Junta Universitaria el pasado 24 de junio, evitando completar la discusión sobre el presupuesto y dejando inconclusa su consideración y aprobación. Ubaldo Córdova, vicepresidente ejecutivo de la UPR, rechazó estas alegaciones y que, por tal razón, el presupuesto de la institución quedara en el limbo.

Según expresan en el comunicado, la propuesta de presupuesto consolidado no es el proyecto de presupuesto final integrado que debe considerar por ley la Junta Universitaria. Aunque fue presentada por Haddock Acevedo y aprobada en la reunión extraordinaria de la Junta Universitaria (JU) el pasado 15 de junio, los representantes señalan que ese mismo día, “El Presidente admitió que era un borrador, puesto que el proyecto de presupuesto de la UPR a presentarse a la Junta de Gobierno para su aprobación final no había sido confeccionado, ya que todavía no se contaba con el Plan Fiscal certificado para la UPR de la Junta de Supervisión Fiscal”.

El Plan Fiscal 2020 para la UPR (Plan Fiscal), fue certificado el viernes 12 junio por la Junta de Control Fiscal y presentado el martes 16. Como parte de sus disposiciones, dicho plan pospone los aumentos en la matrícula, reducciones en transferencias de fondos del Gobierno y aumentos de cuota. También establece respaldo a fondos de becas, los programas de ingresos requeridos y la reforma del sistema de retiro para evitar insolvencia en el fondo de pensiones.

Según el Artículo 6.D.(4), la Ley Universitaria indica que corresponde a la Junta Universitaria “Considerar el proyecto de presupuesto integrado para el Sistema universitario según haya sido formulado por el Presidente de la Universidad para ser sometido a la Junta de Gobierno y formular recomendaciones que juzgue pertinentes”.

En cambio, el Vicepresidente ejecutivo de la UPR sostuvo mediante comunicación escrita que el proceso se ha realizado conforme a la reglamentación y gobernanza universitaria; que antes de ser aprobado, el presupuesto fue ampliamente discutido en la JU y que Haddock Acevedo dejó claro que podría tener enmiendas debido a que la JCF no había remitido el Plan Fiscal y la proyección de ingresos.

Córdova dijo que durante la reunión celebrada el pasado 15 de junio, el Comité de Presupuesto de la JU tuvo la oportunidad de presentar un informe con recomendaciones ante el organismo, compuesto por representantes estudiantiles y del claustro, así como miembros de la administración. Además indicó que en dicha reunión la mayoría de los miembros de la JU avaló la propuesta de presupuesto presentada por el presidente con una votación 18-14.

Por otra parte, en la reunión del 24 de junio, miembros estudiantiles y docentes cuestionaron los conflictos en la aportación patronal al Plan Médicode los empleados y las aportaciones confusas al Edificio de Ciencia Moleculares, entre otros puntos en el proyecto de presupuesto presentado por el Presidente de la UPR.

“Mientras se reduce el presupuesto a varios recintos, se aumenta el gasto de la Administración Central al crear varias instancias para ampliar los poderes de la oficina del Presidente. Igual práctica ocurre a nivel de los recintos con la excusa de una supuesta eficiencia institucional”, según en el comunicado publicado ese mismo día, 24 de junio.

Roberto Guzmán, representante estudiantil, y Jorge L. Colón, representante claustral, ambos del Recinto de Río Piedras, señalaron que en la presentación del presupuesto no quedó evidenciada la distribución de fondos para fomentar proyectos académicos, de investigación, sabáticas, descargas para redacción de propuestas y servicios comunitarios, fondos para publicaciones, mentorías para estudiantes, entre otras, todos dirigidos para reforzar los servicios académicos a los estudiantes y a la comunidad.

La semana pasada, Ángel Rodríguez Rivera, presidente de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), cuestionaba en entrevista con CLARIDAD el que el Plan Fiscal reitera el allegar fondos externos a la Universidad, pero, en cambio, no hay fondos para invertir en investigación, que sería una manera obtener más fondos. La ausencia de fondos y la falta de evidencia en cuanto a su distribución, según lo que señalan los sectores estudiantiles, contradicen las exigencias de la JCF y el plan de transformación institucional en ruta hacia una supuesta eficiencia.

“Llevamos un año desarrollando, directamente con los recintos y unidades, un nuevo modelo de presupuesto que incorpora los principios del presupuesto base cero y persigue incentivar la generación de ingresos, el aumento del número de estudiantes y ahorros en los recintos y unidades del sistema universitario. Es preocupante la desinformación que provocan personas desde posiciones de liderazgo. Confunden a la comunidad y al pueblo y laceran la reputación de la universidad. Logramos presentar un presupuesto que considera las necesidades de los estudiantes ante el impacto del COVID-19, por lo que no se incluyen aumentos en los costos de matrícula y cuotas”, puntualizó Córdova.

La Administración Central ha condicionado la aportación presupuestaria a los recintos a la búsqueda de nuevas fuentes de recursos externos sin invertir en recursos para lograr aumentar los fondos propios. Los recintos han tenido que recurrir a redistribuir el presupuesto menguado asignado y buscar ahorros.

Mientras tanto, en el presupuesto se incluyen aportaciones del Fondo General para financiamiento de la Oficina de Transformación Institucional (OTI), una oficina impuesta por la Junta de Supervisión Fiscal que crea una estructura administrativa paralela sobre la ya establecida en los recintos. OTI ha contratado a compañías externas tales como Bluhaus Capital, LLC, para llevar a cabo una reestructuración académica-administrativa y presupuestaria, cuando ya hay oficinas en la Administración Central con esas mismas encomiendas.

Guzmán y Colón destacan en el comunicado que los rectores habían presentado un presupuesto preliminar basado en una aportación presupuestaria asignada desde Administración Central sin conocer las premisas y la fórmula utilizada para calcularla. El 24 de junio, se revelaron cuáles eran las premisas mediante las cuales se distribuye el presupuesto entre los recintos.

 

Un contrato innecesario el de la AEE

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Foto por Vicente Vélez/ CLARIDAD

Un contrato innecesario y una privatización inoficiosa es lo que representa el contrato de privatización concedido a la empresa LUMA Energy para la operación del sistema de transmisión y distribución de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Así lo denunció el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez.

Las declaraciones fueron hechas en entrevista exclusiva con este semanario. Emmanuelli Jiménez, es el representante legal de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), sindical que ha intervenido en el proceso de quiebra de la AEE mediante la ley Promesa. Este censuró, al igual que otros denunciantes, que el proceso de privatización llevado ante el Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) se negociara a oscuras y a espaldas de la gente y que no se le permitiera a la UTIER participar en un proceso donde se va a ver directamente afectada.

“La UTIER intentó intervenir en el proceso ante el Negociado, que nos enteramos de casualidad porque nadie se había enterado de que se había radicado la propuesta. Se le negó la intervención, lo cual es una cosa absurda, ya que se supone que uno pueda participar en el proceso si uno tiene interés legitimación activa y la UTIER la tiene”.

No obstante, señaló que el caso está abierto. El jueves 25 de junio la UTIER radicó una resolución ante el NEP solicitando la inhibición del comisionado Edison Avilés, por conflicto de intereses. Avilés fue miembro del comité que seleccionó a Luma para el contrato, por lo que habiendo sido parte del proceso, se convierte en juez y parte. Tiene conflicto de intereses, por lo que están pidiendo que se recuse. De no prosperar la solicitud ante el NEPR, acudirán al tribunal.

Luego de haber leído por completo el contrato negociado a través de la Autoridad para las Alianzas Público Privadas, el experto en procesos de quiebra denunció que el contrato es totalmente innecesario. Es una privatización inoficiosa en el sentido de que lo que hacen es pagarle todos los gastos operacionales a LUMA para que asuma la gerencia de la AEE y corra la transmisión y distribución sin tener que invertir un solo centavo.

“Y además de pagarle toda la operación, le van a dar $125 millones. Es un contrato totalmente inútil porque no sostiene nada de la participación de LUMA, porque no aportan nada”. Se refiere a que según el contrato, LUMA no va a aportar nada a la infraestructura de la AEE, no va a aportar a los gastos operacionales y no tendrá ninguna responsabilidad con la deuda de la AEE ni con el retiro de los empleados. El contrato lo que conlleva es que la AEE le reembolsa a Luma todo el dinero para que administre la AEE y además de eso le da $125 millones de ganancias. Precisó que hay un artículo en el contrato que tiene 122 puntos de desembolsos.

“El proceso, por ende, no deja nada a la Autoridad. Lo que deja es desasosiego porque vienen a sustituir primero a la gerencia y después vienen a darle la vuelta al convenio colectivo de la UTIER, a violar el convenio y contratar directamente a los unionados, quitándole las protecciones del convenio colectivo”, alertó.  Añadió que esto es contrario a la ley 20, la cual se supone obligue a que la privatización respete los derechos y prerrogativas que tienen los unionados de la Autoridad a quienes representa la UTIER. El licenciado Emmanuelli Jiménez afirmó que LUMA está dándole la vuelta y no ha hablado ni se ha comunicado con la UTIER. En su lugar, están hablando directamente con los empleados.

Otro aspecto del contrato que trajo a la atención y que cuestionó es de dónde y cómo la AEE va a conseguir los $125 millones adicionales que le van a dar a Luma  si le van a reembolsar todos los gastos de distribución y transmisión. Desmintió las alegaciones de que la privatización va a bajar los costos de la energía. El licenciado Emmanuelli Jiménez reveló que el mismo contrato establece un itinerario de trabajo donde se habla de cuándo van a someter la solicitud de una nueva tarifa ante el NEPR.

“Esto es totalmente contradictorio a lo que ha venido diciendo la Junta de Control Fiscal desde que llegó, de que había que bajar el costo de la factura. Ahora la van a subir antes del aumento que ya se había hablado en el acuerdo de los bonistas. Así que con LUMA sería el segundo aumento”. Aseguró que el aumento pondrá el costo del kvh (kilovatio hora) cerca de los 30 centavos, diez centavos más de lo que ya se paga.

Emmanuelli Jiménez resaltó los señalamientos hechos por el sociólogo investigador Héctor Cordero Guzmán, quien el pasado año realizó un estudio que confirmó que con la privatización los sectores más vulnerables tendrían que destinar una parte sustancial de sus ingresos, entre el 20 a 30%, para el pago de la energía, situación insostenible para miles de familias.

Una vez más, el representante legal de la UTIER afirmó que el contrato no aporta nada y destacó que es uno leonino porque todas esas cláusulas lo que implican es que LUMA no pierde nunca. Respecto a la experiencia de la empresa recordó que no tiene ninguna, ya que fue incorporada este pasado mes de enero y todo lo que hará LUMA será sustituir a la gerencia de la AEE, que ya está operando y que tiene su salario.

Denunció que en el calendario de lo que van a ganar los primeros ejecutivos de LUMA hay unas tarifas por hora altísimas “porque ellos vienen primero a la fase de transición inicial y eso lo van a facturar también; o sea, no pierden. Por dondequiera que lo miras, Luma tiene reembolso y tienen ganancia en esta operación. Eso es un terrible negocio para Puerto Rico”.

En el proceso de transición lo que hará LUMA será aprender de los trabajadores de la AEE para después botarlos.

Otra denuncia escandalosa del contrato que trajo es que la privatizadora viene “detrás del bizcocho” de los $18 mil millones de dólares que se anunciaron para la reconstrucción de la AEE. “Esto no es que yo me lo estoy imaginando. Ellos lo dijeron en su página en una comunicación a sus inversionistas: que tenían la expectativa de guisar en esos $18 mil millones”.  Esto lo confirma el hecho de que el contrato especifica que Luma está autorizada a contratar a sus afiliadas para que haga los trabajos de reconstrucción. “Así que se acabó la libre competencia de los licitadores y la mano va a estar cargada para darle los contratos a los matrices de Luma”.

En cuanto a cuál cree que será la postura de los acreedores de la AEE, dijo que el grupo principal el Comité de Acreedores no Asegurados que se opone al acuerdo de la privatización no ha comentado todavía. Indicó que la privatización afecta de manera dramática las posibilidades de que ellos puedan cobrar un centavo de lo que se les debe porque no solo la AEE tendrá que buscar dinero para retiro, sino dinero para los bonistas, y ahora tendría que buscar los $125 millones adicionales para LUMA, cifra que, dijo, no es poca cosa.

Añadió que se supone que se presente una solicitud ante la juez Laura Taylor Swain para que los pagos a LUMA se concedan como un gasto administrativo. Eso está en el contrato y se supone se presente dentro de los 10 días de haberse firmado, pero el acuerdo también se va a presentar como parte del plan de ajuste de deuda al final del camino, cuando se apruebe el plan de ajuste de deuda. Sin embargo, hasta ahora no han presentado nada. El hecho de que la JCF haya dado un plazo de un año para la transición pactada es con el fin de que se pueda aprobar el plan de ajuste de deuda. “Ellos (LUMA) no se van a quedar si no se aprueba el plan de ajuste de deuda”.

Sobre la expectativa de cuándo se volverá a ver el caso en el tribunal indicó que, a la luz de la pandemia, según las proyecciones, no van a poder para pagar lo que se les prometió a los bonistas, ya que tampoco se ha aprobado el plan fiscal de la AEE, al cual ahora hay que agregarle los $125 millones que se le han ofrecido a LUMA Energy.

El licenciado Emmanuelli Jiménez expresó que la verdad es que el contrato ha levantado mucha indignación, por lo que confía que se vaya desmenuzando poco a poco. “Cuando los trabajadores vean que todos los sectores se van a afectar y que LUMA va a venir a ofrecerles empleo donde renuncian a todo su seniority y que van a entrar bajo la reforma laboral, cuando vean eso, se van a tener que indignar”.

 

 

 

 

 

 

Allende sin pedestal

Por Manuel Cabieses Donoso

Salvador Allende nació el 26 de junio de 1908, hace 112 años. Pero los años no pasan, está vivo en el alma del pueblo que lo considera uno de sus héroes. Sus críticos lo llamaban “El Pije” porque era muy cuidadoso en el vestir. Eso gustaba a las mujeres y a Allende le gustaban las mujeres. Siempre fue valiente, no solo el 11 de septiembre en La Moneda. En 1952 se batió a duelo con el senador Raúl Rettig. Dispararon a matarse una fría madrugada de agosto. Para el público el motivo fue lavar injurias, para los íntimos fue un lío de faldas.

Sus familiares y amigos lo llamaban “El Chicho”. Luchó toda su vida para ser Presidente de la República. Candidato cuatro veces. La primera en 1952 obtuvo 5,4% de los votos, la nada misma. No se rindió. El mismo acuñó el chiste de la la lápida de su tumba: “Aquí yace el Dr. Salvador Allende, futuro Presidente de Chile”.

Tenía un olfato político extraordinario. En su tercer intento, 1964, todo parecía indicar que triunfaría. A media mañana, en las puertas de un recinto electoral, nos dijo al Negro Jorquera y a mí -eufóricos por el ambiente de victoria que se respiraba-: “No, cabros, vamos a perder otra vez…” Y así fue. Aunque Allende logró 38,92%, lo aventajó el demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, cabalgando una campaña del terror que le costó (a la CIA) seis millones de dólares.

La tenacidad de Allende era admirable. En 1964 lo acompañé -como redactor político de “El Siglo” – en la elección complementaria de un diputado en Curicó. Detrás de cada candidato estaban Allende, Frei y el radical Julio Durán, apoyado por la derecha. A diario había mítines en pueblo y caseríos de la provincia. En las mañanas Allende salía a recorrer los campos en su vehículo provisto de un altavoz. Donde veía un grupo de campesinos labrando la tierra se detenía y dirigía a ellos: “Compañeros, buenos días, les habla el doctor Salvador Allende….”. Y seguía un breve discurso en tono coloquial sobre reforma agraria, la nacionalización del cobre y otros cambios que necesitaba Chile. La semilla política quedaba sembrada.

La elección complementaria la ganó el candidato socialista. Pero eso motivó que la derecha se volcara a favor de Frei. Corrían ríos de dinero y toneladas de mentiras.

Pero Allende no levantó bandera blanca. Representaba una Izquierda vigorosa con un programa socialista acorde a la realidad del Chile de entonces. Un “socialismo con sabor a empanadas y vino tinto”. La piedra angular: la nacionalización del cobre. En el plano regional la Revolución Cubana iluminaba nuevas esperanzas. En septiembre de 1970 Allende recibió el 36,6% de los votos. La decisión quedó en manos del Congreso Pleno y se tejió una conspiración que permitiría la reelección de Frei después de un gobierno express de Jorge Alessandri. La CIA armó un comando terrorista que en octubre asesinó al comandante en jefe del Ejército, René Schneider. Allende firmó entonces un pacto de garantías democráticas para obtener los votos de la DC. Una camisa de fuerza que luego serviría a la oposición para una sucesión de acusaciones constitucionales contra ministros, intendentes y el propio Presidente Allende, que dio cobertura al golpe de 1973.

Al grupo de amigos de suma confianza de Allende, lo llamaban la “Orden del Baño”. Entre ellos Víctor Pey, Manuel Mandujano, Jaime Faivovich y los periodistas Augusto Olivares y Carlos Jorquera. Los tres últimos mis compañeros en “Punto Final”. A veces Allende participaba en nuestras reuniones en el departamento de Faivovich en Pedro de Valdivia Norte. Allende era valiente en todos los terrenos y arriesgaba todo su capital político cuando lo veía necesario. Lo demostró en 1968: era presidente del Senado y acompañó a Tahiti a Pombo, Urbano y Benigno, los cubanos sobrevivientes de la guerrilla del Che, lo que desató una virulenta campaña en su contra.

Cuando “el doctor” se transformó en el “compañero Presidente” estuve con él en algunas ocasiones. Una vez recibí una invitación a cenar en la casa de calle Tomás Moro. También estaban su hija Beatriz (la Tati) y el novelista Jorge Edwards. Nunca supe para qué me invitó. En su novela “Persona non grata”, la imaginación de Edwards me hace aparecer como un “comisario político” encargado de dar visto bueno a su designación como ministro consejero de la embajada de Chile en La Habana. La verdad es que yo no tenía idea de su nombramiento, por cierto un error de Allende. Otra vez fue cuando estuvimos a punto de ir a una huelga en “Noticias de Ultima Hora”, diario propiedad del PS. Para evitar el escándalo político que significaría, el Presidente Allende nos llamó a la directiva del sindicato a La Moneda. Nos sacó el compromiso de llegar a un acuerdo con la empresa. Lo que no supo fue que no teníamos intención de llegar ir al paro, sólo presionábamos por un arreglo mejor. Otra vez fue en la primera Asamblea de Periodistas de Izquierda, en abril de 1971. Presidí la comisión organizadora y Felidor Contreras, era el secretario. Ambos hicimos los discursos de rigor y luego habló el Presidente. Un discurso que abarcaba las rutas probables de un periodismo libre y democrático, compañero de las luchas del pueblo. Fue una Asamblea histórica: baste decir que la delegación más numerosa era de periodistas de “El Mercurio” y que las deliberaciones las presidió Eliana Cea, redactora política de “La Segunda”.

Bueno, sí, eran otros tiempos. Pero quién asegura que no volverán. Con otros nombres, nuevas ideas y otras propuestas. Pero con el coraje y lealtad al pueblo que tuvieron Salvador Allende y otros héroes de nuestra Izquierda.

Reproducido del blog: www.puntofinal.cl