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Mujeres artistas representadas en el cine

 

Por María Cristina/En Rojo

Como señalé en un escrito anterior, las mujeres en el cine—especialmente como actoras—han sido un tema fascinante para escritores y directores. Pero en la danza, el performance y especialmente las artes plásticas, el cine ha encontrado un tesoro visual y de movimiento para crear hermosos filmes casi siempre de artistas sufridas. Como el sufrimiento es parte de cada una de nuestras vidas, celebro ese viaje de avances y retrocesos que marca cada una de estas artistas, celebradas en su tiempo muchas veces por las razones equivocadas: escándalos públicos, ser esposas/amantes de hombres prominentes en su tiempo.

Isadora (Karel Reisz, 1968)

Escoger a Vanessa Redgrave para interpretar a una de las bailarinas más experimentales del siglo XX es el gran acierto de este filme. El cuerpo y cara huesuda de la Isadora Duncan de Redgrave da el sentido de fuerza, flexibilidad y agresividad que sus movimientos exigen. Como sucede con filmes de mujeres artistas que pretenden ser biográficas, lo que se resalta es lo “anormal” (amoral o inmoral para la época) de sus vidas y por eso el énfasis en las relaciones amorosas por encima del arte que impulsa su creatividad. Es precisamente esa creencia en lo que hace y la voluntad de llevarlo a cabo lo que hace que la Duncan (1877-1927) pueda sobreponerse a tantas pérdidas en su vida. El vestuario, la recreación de la época, sus estadías en Londres, Atenas, Berlín, especialmente el Moscú de Lenin y luego Stalin y sus últimos años en Niza le dan al filme una movilidad a la par con su propuesta de danza moderna.

The Josephine Baker Story (Brian Gibson, 1991)

Es sencillamente imposible reunir en un solo filme la polifacética vida de Josephine Baker (1906-1975). Merece una película para cada una de las etapas de su vida en su rápida evolución a ser una artista/performera reconocida y admirada internacionalmente por la combinación de sus talentos en el baile, canto, coreografía, vestuario, actora en cine silente y sonoro y, para seguir añadiendo, colaboradora de la Resistencia francesa durante la 2nda guerra mundial y activista en el movimiento de los derechos civiles en los Estados Unidos. Quizá hoy se podrían reunir todos estos aspectos en una serie de las plataformas Netflix, Prime o Hulu (aunque este intento quedó corto en la biografía de la emprendedora millonaria negra, Madame C. J. Walker), pero por eso en este filme se dan escenas del pasado para poder ubicar a la Baker (interpretada por Lynn Whitfield) en el momento más desarrollado en la historia: su relación con el que se convierte en su promotor y agente, el conde dudoso Giuseppe Pepito Abatino, en otra maravillosa actuación de Rubén Blades.

 Carrington(Christopher Hampton, 1995)

A pesar de su titulo, Carrington tiene como personaje central no a la pintora Dora Carrington (en otra gran actuación de Emma Thompson), sino al escritor Lytton Strachey (1880-1932), interpretado hermosamente por Jonathan Pryce. Es la historia de la relación de estas dos personas desde que se conocen en 1915 hasta la muerte por enfermedad de Strachey y la muerte voluntaria de Carrington. Mientras Carrington busca definir su sexualidad, Strachey observa desde cerca y establece una unión con esta mujer-amiga y amante platónica quien lo cuidará en sus momentos más críticos y quién nunca lo abandonará. Pero el filme es también sobre una mujer, de la cual sabemos poco de ella como artista, que no quiere ser encasillada como «mujer» aún en el espacio bastante amplio de su mundo de libertad bohemia. Los hombres que se le acercan insisten en formar lazos permanentes con ella, y se ofenden enormemente, hasta el punto de volverse violentos, si ella los rechaza o cambia la naturaleza de la relación. Se enamora de Strachey precisamente porque éste no le exige nada, sólo quiere compartir un espacio con ella donde puedan intimar en la conversación, la convivencia diaria, la obra artística. Aunque a veces surgen los celos, el respeto y el amor que comparten los hace refrenarse de estas emociones tan destructivas.

Hilary and Jackie (Anand Tucker, 1998)

Como indica el título, esta es la historia de las talentosas hermanas du Pré en la música—Jacqueline en el cello y Hilary en la flauta—desde la perspectiva de la que no se volvió un genio musical internacionalmente. El profesor Luis Agrait, quien prácticamente se crio dentro y en los alrededores de la Universidad de Puerto Rico, todavía recuerda la extraordinaria presentación de Jacqueline du Pré en el Teatro de la UPR. El filme capta muy bien el ambiente que permeaba en una familia donde cada miembro sobresalía y era motivado a desarrollar su talento al máximo. Pero una vez Jackie es reconocida en el mundo de la música como una súper dotada, la historia gira alrededor de personalidades conflictivas que incluye celos y seducción. En la vida real y no semi-ficticia del filme, Jackie (1945-1987) muy temprano en su carrera llegará a estar entre las mejores cellistas del mundo, conocerá al pianista y luego director, Daniel Barenboim, con quien se casará, viajará el mundo ofreciendo sus conciertos y cesará su vida pública a la edad de 28 años cuando a causa de esclerosis múltiple no podrá sostener el cello. Morirá 14 años después bajo el cuidado de Barenboim sin haber podido tocar nuevamente. Este lado de su vida lo cuenta de manera excepcional el ballet, ”The Cellist” estrenado en febrero de 2020 por el Royal Opera House de Londres que pueden ver por YouTube.

Frida (Julie Taymor, 2002)

Fridarecoge momentos sumamente importantes en la vida de Frida Kahlo como artista y persona reconocida más allá de ser la esposa oficial del reconocido e influyente muralista de la época, Diego Rivera. Tanto la talentosa directora Julie Taymor como Salma Hayek en el papel principal presentan su historia con una visión feminista donde esta mujer no solamente se valoriza como artista, sino que logra preservar su integridad y auto respeto al alejarse de Diego cuando ya no puede tolerar sus infidelidades. En esta versión es él el que pide el regreso y las segundas nupcias, y no ella la que agoniza al encontrarse sola. El filme delinea con mucho cuidado y detalle el desarrollo de Frida como artista. Los primeros dibujos, su concentración en pintar con colores fuertes y nunca diluidos mientras permanece casi paralizada por meses después de su accidente, culminan en el juego que hace Taymor de tomar las pinturas de Frida y darles movimiento después de haber contemplado los cuadros detenidamente. No se establece diferencia entre la obra y la vida de Frida. Las actuaciones son impecables y el reparto está muy acertado desde Ashley Judd como Tina Modotti, Antonio Banderas como Siqueiros, Edward Norton como Nelson Rockefeller, todos en papeles breves, pero visualmente dominantes. Hayek logra recrear esa belleza extraña, esa inocencia ambigua, esa fortaleza contra el dolor físico y emocional que caracterizó a Frida.

Georgia O’Keeffe (Bob Balaban, 2009)

Aunque el filme hecho para la TV tiene el nombre de la pintora modernista Georgia O’Keeffe (1887-1986), gran parte de la historia es sobre su relación con el fotógrafo y comerciante de arte, Alfred Stieglitz. Es su interés en ella como artista y como persona lo que lo hace exponer en 1916 su obra y hacerla parte del grupo de vanguardistas que exhibía en su galería 291. Y como un torbellino que alborota todo a su alrededor, puede Stieglitz (un genial Jeremy Irons) entrar y salir de la vida de O’Keeffe (Joan Allen casi como su espejo) aunque no esté con ella en las distintas fases del desarrollo de su arte. El filme tiene el tono pausado de sus pinturas y la profundidad de sus dibujos. Esto se mezcla con las múltiples fotos que le toma Stieglitz a través de los años que compartieron (1918-1946), aunque fuera una relación tormentosa. El filme meticulosamente presenta las geografías que la inspiraron hasta el punto de que la producción fílmica fue la primera que la Fundación de O’Keeffe autorizó para fotografiar y filmar en su casa-estudio-museo.

Nina (Cynthia Mort, 2016)

Este es un biopic muy sabio: enfoca en la Nina Simone (1933-2003) que decide irse a vivir a Francia y dejar atrás la violencia, el discrimen, el prejuicio y la injusticia para los negros en Estados Unidos. Ella recluta y la acompaña un joven enfermero, Clifton Henderson (el actor británico nigeriano David Oyelowo), que llega a conocer todas sus debilidades y le da apoyo para lidiar con ellas para luego convertirse en su amigo y apoderado. Zoe Saldaña hace una gran interpretación de la Simone y para rematar, ella misma interpreta las canciones de la afamada cantante. No se dejen influenciar por las críticas—muy personales y ofensivas—contra Saldaña, que es dominicana-puertorriqueña, por haberse atrevido interpretar a una afroamericana. Es la misma pelea que cuando Jennifer López interpretó a Selena en 1997.

En claves: ¿Cómo Cuba ha podido contener la COVID-19?

No sabríamos a ciencia cierta si en este tiempo, la devastadora experiencia de la COVID-19 le ha bastado a la humanidad para ¿aprender? que somos tan dependientes unos de otros, como vulnerables. Pero sí ha evidenciado la urgencia de acortar las brechas de desigualdad existentes en todos los órdenes. Una de ellas, esencial, lograr que la salud universal sea realidad y no quimera.

El argumento: las miles de personas que murieron sin derecho siquiera a una atención médica. Un argumento mayor: las miles que cada día mueren de otras causas y enfermedades evitables, “comunes”, olvidadas, y que las comparaciones estadísticas de la pandemia también han venido a restregarnos en la cara. Porque antes de la era COVID-19, esos “dinosaurios” ya estaban ahí.

Era difícil imaginar el 31 de diciembre de 2019, cuando las autoridades de la ciudad de Wuhan en la provincia de Hubei, China, reportaron un conglomerado de 27 casos de síndrome respiratorio agudo de etiología desconocida, la tormenta que se avecinaba. Para el 11 de marzo la OMS declaraba pandemia a la COVID-19, y de este lado del Atlántico, Cuba reportaba sus primeros tres casos positivos al nuevo coronavirus.

Poco más de 100 días después, la nación caribeña casi en su totalidad, exceptuando la ciudad de La Habana, y las provincias de Matanzas y Mayabeque, lleva al menos 15 días sin reportar casos positivos al SARS-CoV-2 y 14 de sus provincias junto al municipio especial Isla de la Juventud han entrado en la primera fase de etapa de recuperación de la COVID-19.

Cuba ha contenido la pandemia, eso es un hecho. Pero para entender cómo ello ha sido posible desde el sistema de salud pública cubano hay que partir de dos elementos: el primero, la voluntad política expresa de que la salud de las personas es prioritaria. El segundo, anticipación al riesgo y prevención.

El Plan Nacional se adoptó desde enero y se reforzó en marzo

Mientras en China y en el mundo se desataba la cadena de acontecimientos antes narrados, Cuba ya reaccionaba a la alerta. La nación ponía en marcha la elaboración de estrategias de respuesta en fecha tan temprana como el 29 de enero, cuando el Consejo de Ministros aprobó un Plan para la Prevención y Control del Coronavirus que luego sería actualizado constantemente.

Dicho plan involucró desde su concepción a organismos y organizaciones sociales y comunitarias y sería evaluado todos los días por un Grupo Temporal Nacional, presidido por el Presidente de la República.

Para el 3 de febrero “comenzó la primera etapa de la capacitación para los profesionales de la salud y trabajadores de los organismos de la Administración Central del Estado en los temas de bioseguridad y el 12 de febrero se creó el Grupo de Ciencia para el Enfrentamiento a la COVID-19”, apunta el artículo Gestión gubernamental y ciencia cubana en el enfrentamiento a la COVID-19, de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba y Jorge Núñez Jover Presidente de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Sociedad, Universidad de La Habana.

En el texto, publicado en la Revista Anales de la Academia de Ciencias de Cubase recoge minuciosamente cada paso que se dio entonces y que permitió a la Isla, porqué no, ganar el tiempo para minimizar el impacto de una crisis segura. Percepción del riesgo oportuna.

“El 17 y el 26 del mismo mes se establecieron, respectivamente, el Observatorio de Salud COVID-19 y el Comité de Innovación. El 28 de febrero se aprobaron los primeros cinco proyectos de investigación para la COVID-19. A la altura del 1 de junio se desarrollaban 460 investigaciones, de ellas 85 dirigidas por el Grupo de Ciencia del Grupo Técnico Nacional”.

Atendiendo a la expansión en el mundo y las experiencias internacionales, a principios de marzo, el General de Ejército Raúl Castro, primer secretario del Partido, convocó a una reunión del Buró Político solo para abordar el tema de la nueva enfermedad y el peligro real que representaba para nuestro país.

En esa reunión se tomó un grupo importante de decisiones, como actualizar el plan existente, con el fin de hacerlo más detallado y poder actuar ante cualquier caso que se presentase, además de desarrollar reuniones territoriales en oriente, centro y occidente con los dirigentes provinciales y municipales, para presentarles el plan actualizado y evacuar inquietudes y preguntas.

También se decidió sumar los hospitales militares del país –con excepción del Carlos J. Finlay, en el municipio de Marianao, en La Habana– a las instalaciones ya previstas para tratar los casos sospechosos.

El 5 de marzo se desarrolló una reunión del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros para analizar este tema, y esa misma tarde se reunió de manera extraordinaria el Consejo de Ministros para aprobar la nueva versión actualizada del Plan Nacional para la Prevención y Control del Coronavirus.

 

Los días 6 y 7 de marzo, el Presidente de la República y el Primer Ministro encabezaron las reuniones territoriales en el centro, occidente y oriente, por ese orden, con la participación de los primeros secretarios del Partido, los gobernadores, jefes de regiones militares, delegados del Ministerio del Interior y los directores de Salud de las provincias, así como con los secretarios del Partido, presidentes de las asambleas municipales del Poder Popular, intendentes y directores de Salud de todos los municipios del país.

En esos dos días, encabezados por el presidente de Cuba, un grupo de dirigentes nacionales y de las organizaciones políticas tuvimos contacto directo con 759 compañeros que de primera mano recibieron la explicación del Ministro de Salud sobre este plan actualizado; además, se efectuaron precisiones y se escuchó la opinión de los presentes”, informaba en la Mesa Redonda del 9 de marzo el Primer Ministro Manuel Marrero Cruz.

Dos días después se confirmaban los tres primeros casos positivos en Cuba.

Abordaje integral, el mayor acierto

Ilustración: José Alberto Rodríguez Ávila/Cubadebate.

Las experiencias de cómo cada uno de los 185 países han afrontado la crisis sanitaria son diversas, en un contexto donde el SARS-CoV-2 sigue siendo una amenaza real.

Cuba llegó al cierre de este sábado 27 de junio, el día 110 de la epidemia en la isla caribeña, con 2 332  casos confirmados a la COVID-19; de los cuales 43 permanecen activos, mientras un total de 2 201 pacientes se han recuperado de esta enfermedad, más del 90 % de todos los contagiados.

Se acumulan 86 personas fallecidas, para una letalidad de 3.69 (por cada 100 personas) que ubica al país en el lugar número 19 en cuanto a este indicador en la región de las Américas y en el puesto 96 en el mundo.

Junto a medidas de probada efectividad como el cierre de escuelas y las fronteras, la suspensión de eventos deportivos y culturales, así como el transporte público, fue decisiva la rápida organización del sistema de salud pública, que creó y adecuó las capacidades necesarias para asegurar la atención médica en todo el territorio nacional.

Ni un solo eslabón dentro del sector sanitario quedó fuera de esta estrategia, basada en la integración de elementos epidemiológicos, asistenciales y del potencial científico cubano, con el manejo clínico y preventivo de la infección como una prioridad.

De esa forma, la respuesta a la emergencia sanitaria se estructuró desde la atención primaria de salud hasta el resto de los niveles de atención. Las acciones de contención de la pandemia comienzan en la comunidad y terminan en este mismo escenario, mediante vigilancia y otras medidas preventivas, profilácticas, de recuperación y rehabilitación de las personas, una vez recuperadas.

“El modelo se sustenta en el sistema de información de estadística y la vigilancia en salud. El mismo se caracteriza por ser un sistema integrado e integral de vigilancia en todos los estadíos epidemiológicos; intersectorialidad en las acciones; transdisciplinariedad en las intervenciones, inmediatez en la toma de decisiones, así como una atención individualizada, sin exclusión. Su concepción integra a la industria biotecnológica y farmacéutica cubana”, explicaba en días recientes en intercambio virtual con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el doctor José Angel Portal Miranda, ministro de Salud Pública.

Cubadebate comparte con sus lectores algunos de estos elementos que caracterizaron la estrategia de salud exitosa de Cuba frente a la pandemia:

  • Búsqueda activa de casos mediante pesquisa a toda la población, autopesquisas virtuales, vigilancia especializada a sospechosos, aislamientos de contactos y pruebas diagnósticas, entre otras acciones.
  • Más de 28. 000 estudiantes de las Ciencias Médicas vinculados a la pesquisa activa en las comunidades.
  • Certificación de seis laboratorios en todo el país para el diagnóstico confirmatorio de COVID-19, mediante PCR.

  • Al cierre del 27 de junio, Cuba acumula 166.335  muestras realizadas y  2.332 confirmados (1,4%). (14,4 PCR por 1000 habitantes).
  • Total de Kit rápidos realizados, 134.548, de ellos positivos 625 (1,2%) (12 Kit rápidos por mil habitantes).
  • Entre los PCR realizados y los Kit rápidos, se han realizado 26.4 estudios por cada 1000 cubanos.

  • Se estableció de modo escalonado y regionalizado la atención a pacientes con COVID-19, con garantía de disponibilidad de camas de hospitalización, incluidas las Unidades de Cuidados Intensivos, ventiladores suficientes, así como el resto de los requerimientos médicos y tecnológicos.
  • Habilitación de los hospitales para la atención exclusiva a pacientes confirmados, sintomáticos, asintomáticos y sospechosos de alto riesgo.

  • Activación de centros de vigilancia para todos los contactos de casos confirmados y sospechosos, con adherencia a los protocolos aprobados, así como centros de viajeros, teniendo en cuenta el riesgo y las condiciones previas de salud, lo cual permitió un mejor uso de las camas hospitalarias para aquellas personas con mayor vulnerabilidad.

  • Se conformó un Comité de Innovación con varios grupos de expertos.
  • Se aprobó el protocolo de manejo clínico, el cual está concebido con un escenario preventivo y un escenario terapéutico a partir de un escalonamiento de los niveles de complejidad de los servicios.
  • El escenario preventivo es el elemento clave en el modelo de gestión de la epidemia, y en ese sentido las acciones sobre el personal de salud que atiende casos de contactos, sospechosos y confirmados fueron priorizadas.
  • Cuba dispone de 22 productos de la Industria Biotecnológica y Farmacéutica , tanto en la prevención como en el tratamiento y la recuperación de los pacientes. Entre ellos, el Interferón Alfa 2B ha demostrado efectividad en el tratamiento a casos sospechosos y confirmados.
  • Para minimizar la evolución desfavorable de los pacientes hacia la criticidad, se ha implementado el uso de productos innovadores de la biotecnología cubana, entre ellos el anticuerpo monoclonal Anti CD6 (Itolizumab), el péptido CIGB 258(Jusvinza), así como el uso del plasma de pacientes convalecientes.

En el país, ya se han tratado con esta ñultima terapia 29 personas, a las que se le ha administrado este suero. Para lograr tratar estos 29 pacientes se han procesado 138 muestras de suero de personas recuperadas que han donado su plasma.

  • Se modificaron las técnicas de ventilación para esta enfermedad, lo cual ha permitido, junto al trabajo de los intensivistas y el uso de los medicamentos, que apenas, el 7,1 % del total de pacientes confirmados llegaran a la categoría de graves y el 2,9% a críticos.
  • Se implementó el protocolo para el seguimiento de los convalecientes, por parte del médico y enfermera de la familia y la atención especializada a pacientes con secuelas por especialistas de alto nivel.
  • Se encuentran en curso más de 500 investigaciones y 12 ensayos clínicos en ejecución.

“No se reportan niños, niñas y adolescentes fallecidos, tampoco hemos tenido que lamentar muertes maternas, ni de ningún personal sanitario”, destacaba el Ministro de Salud Pública en días recientes.

Tampoco ha colapsado el sistema en ninguno de sus niveles de atención, lo cual no solo ha permitido sortear la pandemia, sino prepararse para la reapertura y vuelta a la normalidad de un grupo de servicios que redujeron sus actividades en medio de la contingencia epidemiológica.

La base de una sólida organización y capacitación de los recursos humanos, permitió a Cuba además aportar a la lucha contra el virus en el escenario internacional. En estos meses han salido 38 brigadas del Contingente Internacional de Médicos Especializados en el Enfrentamiento de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”, conformadas por más de 3 440 profesionales de la salud, a 31 países, que han atendido más de 126.000 pacientes. Estos profesionales se unieron a los más de 28 000 colaboradores presentes en 59 países.

De estos meses hay un sinnúmero de lecciones, pero una sobresale y Cuba es el ejemplo. Que las naciones garanticen el acceso a la salud universal de sus ciudadanos, mediante el fortalecimiento de sistemas de salud que pongan a las personas en el centro de sus prioridades no es un lujo. Si esta premisa hubiese dejado de ser una aspiración y se hubiese materializado en cada rincón de este planeta, la historia de la COVID-19 y sus escalofriantes números sería otra.

No deberíamos esperar a la próxima amenaza.

Reproducido de www.cubadebate.cu

Crucigrama Nelson Sambolín

 

 

Por Vilma Soto Bermúdez/ Especial para CLARIDAD

Horizontales

2. El _____; barrio de Salinas donde nació Sambolín, artista y diseñador gráfico, pintor y educador puertorriqueño.

5. _____ tempestad, o ¿quién es Calibán?; (1973) serigrafía de Sambolín para la obra teatral de Aimé Césaire presentada en Puerto Rico.

7. _____ de aurora; serigrafía, serigrafía de Sambolín de 2014.

9. Amarillo, amarillo, _____ plátanos; acrílico sobre lienzo de Sambolín.

10. Asistiré.

12. Utensilio que se emplea en las iglesias para dar o esparcir agua bendita.

16. _____ Sambolín Bonilla; se distinguió como profesor en la Escuela de Arquitectura y de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

19. Época.

20. Moneda japonesa de cobre.

22. _____ Barreto; pintor puertorriqueño.

23. Vigesimotercera letra del alfabeto árabe.

24. Reuní.

26. Grabados a _____; portafolio de 12 obras de Sambolín sobre los cuentos del escritor estadounidense.

27. Parte del año.

28. Nave.

30. _____ Otero; pianista y concertista puertorriqueña.

31. _____ Suárez Díaz; historiadora puertorriqueña.

32. Perteneciente o relativo al electrón, fem.

39. Unidad monetaria de varios países árabes.

40. Astro rey.

41. Apuntar.

43. La _____ amarilla; pintura en acrílico de 2001 de Sambolín.

44. Yegua.

45. _____ Santamaría; héroe revolucionario cubano.

46. Libertad _____ los revolucionarios puertorriqueños; serigrafía de Sambolín de 1972.

48. Allí.

50. Nelson Sambolín _____; nació en Salinas en el barrio El Coquí. Entre sus obras están: “Helen en la calle Luna”, “Superpuerto, colonialismo, pillaje, veneno”, “Luz de aurora” y “De Olimpia a Mayagüez”.

Verticales

1. 10 de _____ de 1944; nacimiento de Sambolín.

2. Pieza de la armadura antigua que cubría y protegía la cabeza.

3. Troya.

4. George _____; músico húngaro, fue un niño prodigio.

6. Negación.

8. Antigua ciudad de Caldea.

11. Divinidad griega, patrón de la salud, la belleza y las Bellas Artes.

12. _____ en la calle Luna; retrato de Sambolín.

13. Cólera.

14. Nelson _____; fundador junto a Rafael Rivera Rosa del Taller Gráfico Bija. Colaborador del periódico Claridad.

15. Superpuerto, colonialismo, pillaje, _____; serigrafía de Sambolín de 1972.

17. Rojizo claro.

18. Hija del hijo o hija de una persona.

20. Adicionar.

21. Primer mes del calendario hebreo bíblico; actualmente ocupa el séptimo lugar.

25. _____ Olimpia a Mayagüez; portafolio de Sambolín por los X Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Mayagüez en 2010.

29. Cantor épico de la antigua Grecia.

33. Enfada.

34. Acción y efecto de catar.

35. Formación anatómica que media entre dos lugares del organismo.

36. _____ Rosado Morales; combatiente nacionalista puertorriqueña.

37. Del verbo coser.

38. Canto popular de algunas provincias del norte de España.

42. Dios egipcio.

43. Símbolo del calcio.

47. Matarás _____ dios del miedo y sólo entonces serás libre; serigrafía de 1981 de Sambolín.

49. Sebastián en _____ calle de los artistas; obra de Sambolín.

 

Mira a País: Estudiantes con diversidad funcional en tiempos del Corona virus

 

Por Josefina Pantoja Oquendo/Especial para CLARIDAD

 

Trabajar de forma remota desde la casa ha sido un gran reto durante estos más de tres meses a partir de que el Corona Virus invadió nuestras vidas.   Una cosa es redactar documentos legales, hacer informes o preparar conferencias en el hogar, porque en muchas ocasiones el tiempo en las oficinas se hace corto. Otra es estar más de siete horas y media frente a la computadora, usando los expedientes digitales, versus el que está en papel con el cual vas directamente al punto.  Las vistas y reuniones en línea propician la ansiedad por las interrupciones en el Internet y en el servicio de energía eléctrica. Las amigas y el grupo laboral donde me desempeño conocen mis despistes y tropiezos en el área de la tecnología, por lo que sin nadie al lado a quien consultar, he pasado muchos corajes y frustraciones mientras aprendo.  Creo haberlo logrado pues una representación legal de calidad es lo menos que merecen las niñas, niños y jóvenes con diversidad funcional, a quienes sirvo. La otra particularidad que he sentido y me han compartido personas de otros escenarios laborales, es que los patronos parten de la desconfianza  respecto a si el tiempo se está utilizando en las gestiones por las cuales se recibe salario o en pajarear, como decía mi abuela.  Esta actitud persiste a pesar de los mecanismos existentes para corroborar el desempeño del personal.  Ante la situación de pandemia que seguimos sobreviviendo, debería prevalecer el ánimo colaboración y de solidaridad, inclusive en las relaciones de trabajo.

Ha sido precisamente en el desempeño a distancia de las tareas relacionadas con la clientela de Educación Especial y el intercambio de experiencias con compañeras y compañeros que tienen práctica legal en esta área, que me he percatado de las dificultades que han enfrentado este sector estudiantil y sus familias para recibir los servicios educativos y las terapias a las que tienen derecho, establecidas en sus Programas Educativos Individualizados (PEI).  Aunque no contamos con estadísticas y las generalidades ofrecidas por el Secretario de Educación son altamente cuestionables, impresiona que los servicios educativos en línea no alcanzaron a un alto número de estudiantes, inclusive de la corriente regular.  Entre otras cosas, se debió a falta del equipo o a la capacidad limitada de su servicio de Internet.  Difícilmente con un teléfono celular sencillo, si es que lo tienen, pueda manejarse tanta información.  En otros casos las personas a cargo de la familia carecen de las destrezas tecnológicas o académicas para apoyar la ejecución de las tareas por el o la estudiante. Además, las condiciones objetivas del hogar, agravadas por el COVID-19 pudieron hacer imposible llevarlas a cabo.

Sin embargo, en el caso de estudiantes con diversidad funcional, que incluye un enorme abanico de condiciones como el espectro de Autismo, Deficiencia Intelectual, Impedimentos Múltiples, Déficit de Atención, Sordera, Problemas Específicos, condiciones de Salud Mental y en muchas ocasiones combinaciones de dos o más de ellas, las dificultades son aún mayores.  Cuando se trata de condiciones severas, necesitan supervisión constante para que no pierdan la atención y ejecuten, adaptación de currículos y materiales, así como una gran cantidad de tiempo y paciencia para que dominen destrezas.  Aunque hay padres que se involucran en la educación de sus hijas e hijos, la experiencia corrobora el hecho de que mayormente son las madres quienes se encargan de las gestiones relacionadas con su proceso de aprendizaje y las que estuvieron desde el 16 marzo que comenzó el aislamiento  hasta la primera semana de junio, cuando finalizó el semestre escolar virtual, recibiendo mensajes, instrucciones, materiales, tareas del personal docente con un término para ser completadas y devueltas para corrección. Las madres, entre las que abundan las que son jefas de familia y abuelas con la custodia de estas niñas, niños y jóvenes, han señalado que les atosigaron mucho material a través de “Whatsapp”, de correos electrónicos, mensajes de texto refiriéndolas a distintas plataformas.  En la medida en que trataban de ayudarles, tuvieron dificultad para ejecutar las tareas por su complejidad y cantidad, inclusive para ellas, quienes en no pocas ocasiones hicieron el trabajo para que la chica o el chico “cumpliera”.   Es cuestionable el beneficio que esto puede reportarles.  Fueron casos excepcionales aquellos en los que las maestras y maestros se conectaron directamente con estudiantes, en  grupo o individualmente, para la enseñanza.  Probablemente hubo circunstancias en que la falta de equipo o de conocimiento tecnológico lo impidió.  Parte del personal docente tiene retos en esa área.

En cuanto a las terapias, servicios relacionados a la educación para que las y los estudiantes con diversidad funcional puedan obtener un mayor beneficio de ésta, la situación fue peor.  El número de quienes las recibieron fue menor en comparación con los servicios educativos que se les ofrecieron.  Además, comenzaron semanas después de la suspensión presencial de clases. En gran medida porque de forma unilateral el Departamento redujo sustancialmente las tarifas de especialistas que las proveen a través del Remedio Provisional y rechazaron hacerlo en esas condiciones.  Por otro lado, los diagnósticos de un número significativo de estudiantes hacen difícil, sino imposible, que se beneficien de terapias si éstas no son directas.  El deber ético de profesionales que atienden esta población es reconocer  cuando esa es la situación e informar a las familias.  Las y los estudiantes del Programa de Educación Especial tienen el derecho a exigir que los servicios educativos y de terapias que no les fueron provistos o que no recibieron beneficio de ellos, a pesar de que la agencia educativa lo intentó a través de distintas estrategias, les sean compensados cuando comiencen las clases de forma presencial.

La fecha del inicio de clases en los salones es aun incierta pues el Secretario de educación todavía está hablando vaguedades.  No se trata de abrir las escuelas por presión de nadie, como ha ocurrido con algunas decisiones tomadas por la gobernadora, sino de establecer criterios para hacerlo contando con la opinión y recomendaciones del magisterio y sus gremios, con las comunidades escolares, con personas especializadas en los campos de la educación y la salud, cuyos intereses políticos no estén en juego.  Queremos oír del Sr. Eligio Hernández Vélez algo con más sustancia que sus acostumbrados “lindo día”, “sin embargo” y “no obstante”, sin olvidar los “devices”.  Decisiones tomadas por este funcionario con relación a la apertura de los comedores escolares y las escuelas Montessori, en detrimento del Pueblo y del estudiantado han recibido el repudio de la gente.  A esto se suma su declaración de maestras y maestros como excedentes y la negativa de abrir escuelas que fueron cerradas para, sumados ambos factores, reducir el tamaño de los grupos y hacer posible el distanciamiento físico en las aulas que, de paso, hará más efectiva la enseñanza.

La reapertura escolar de forma presencial para el año 2020-2021, tiene que tener como alta prioridad el sector más vulnerable de la población estudiantil, que recibe servicios en el Programa de Educación Especial.  Si fuera necesario comenzar en línea, no pueden hacerlo con estrategias, métodos y materiales generalizados, como si se tratara de la misma receta para todas y todos.  Su derecho, aun en tiempos del COVID-19, es recibir una enseñanza individualizada, apropiada a sus necesidades.

 

772 monumentos, 100 escuelas y el Cervantes de Mayra Montero.

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

A finales de 2019 se cerró en España el monumento más grande al “generalísimo” Francisco Franco. Con cautela y vigilancia extrema sus restos fueron removidos del “Valle de los Caídos”, el mausoleo que él mismo se preparó. Habían trascurrido 44 años desde la muerte del dictador y 41 desde la aprobación de una constitución que inauguró la monarquía parlamentaria. Durante 22 de los 44 años trascurridos el gobierno estuvo controlado por los socialistas, pero fue el último de sus tres presidentes, Pedro Sánchez, quien se atrevió a remover la momia de Franco de su mausoleo. Los que le precedieron ni siquiera lo intentaron.

La explicación para que se tuviera que esperar tanto tiempo es que el franquismo no terminó con la muerte su creador. La variante del fascismo que él personalizó siguió controlando las instituciones coercitivas del estado y cautivando a un sector significativo de la sociedad española. Sus herederos políticos suavizaron un poco las consignas y escondieron algunos símbolos, pero la ideología sobrevivió con mucho de su poder intimidatorio. Por eso, a pesar de los avances, acercándonos al medio siglo de la muerte del dictador, todavía quedan numerosos nombres y monumentos repartidos por España.

Lo que sucedió y sucede en España con los monumentos que aplauden las figuras y fechas del franquismo, ocurrió en grado aún mayor en Estados Unidos con los símbolos del esclavismo y el racismo. Y por la misma razón.

Las fuerzas supuestamente derrotadas en la guerra civil que terminó en 1865 debieron soportar, tras la derrota militar, que se aprobara una enmienda constitucional aboliendo la esclavitud y alguna legislación protectora de la población negra. Después de esos cambios formales, poco a poco fueron retomando las instituciones de poder en los antiguos estados confederados. Ese proceso se agudizó posterior a 1870 cuando los ejércitos de la Unión terminaron por retirarse del sur. Entonces, una vez los supuestamente derrotados retomaron el control de los gobiernos sureños, se produjo la virazón.

Una de las peores manifestaciones de esa retoma del poder fue el nuevo marco legal creado a partir de 1870, conocido en Estados Unidos como “las leyes de Jim Crow”, recordando un personaje de comedia que se burlaba de los negros. Pero lo que ocurrió a partir de entonces no fue una mera burla teatral, sino la creación de una cruel estructura legal que formalizó, no ya el discrimen, sino el sometimiento abusivo de la antigua población esclava y sus descendientes.

Aquella estructura que legalizó la barbarie ha ido trabajosamente cambiando desde mediados del siglo XX, cuando el Tribunal Supremo ilegalizó la segregación racial escolar en Brown v. Board of Education (1954). Luego hubo que esperar otros 13 años para que el mismo tribunal invalidara la legislación que prohibía y convertía en delito el matrimonio entre una persona negra y una blanca. Esas decisiones, junto a la legislación federal que se aprobó a partir de 1964, fueron poco a poco desmantelando las “leyes de Jim Crow”, creando un marco estatutario más humano. Pero ninguna legislación sirve para erradicar el racismo y el odio. Este sigue muy vivo en una gran parte de la población blanca que controla las estructuras de poder, y se manifiesta en abusos policiales y en discrimen más o menos encubierto.

Ese control es lo que explica que 155 años después de concluida la guerra civil permanezcan repartidos por Estados Unidos 772 monumentos que “honran” a quienes provocaron el conflicto buscando mantener la esclavitud.  Esa enorme cantidad de estatuas y obeliscos está repartida por 23 estados, además de la propia capital federal. Tres estados – Georgia, Virginia y Carolina del Norte- tienen 300 de esos monumentos. Pero, tal vez peor que esas alabanzas pétreas, son las más de cien escuelas con el nombre de Robert Lee, jefe de los ejércitos confederados, o Jefferson Davis, presidente de la Confederación, repartidas por esos estados. Muchos de los que van a esas escuelas son descendientes de los esclavos que Lee y Davis trataron de conservar como tales.

Luego de que en 2015 un supremacista blanco asesinara a 9 personas negras en una iglesia de Charleston, surgió un movimiento exigiendo la remoción de esos monumentos. Para entonces había cuatro estados sureños que habían aprobado legislación prohibiendo tal acción. La respuesta al reclamo fue que otros dos, Alabama y Carolina del Norte, inmediatamente se les unieron.

Esa larga lista de estatuas, obeliscos y nombres de escuelas – que aplauden el racismo oficial – son las que se han convertido en objetivo de la oleada de protestas que recorre Estados Unidos. A ese reclamo se une el rechazo a otras figuras que promovieron el abuso, como el expresidente Woodrow Wilson, abierto defensor del Ku Klux Klan.

Como sucede con frecuencia en los movimientos reivindicatorios, en esa campaña de sanación que se da en Estados Unidos hay excesos injustificados, pero no es en esas excepciones en las que hay que poner el énfasis, sino en los 772 bochornosos monumentos que siguen en pie. Por eso resulta lastimoso, para decir lo menos, que una escritora y columnista de El Nuevo Día, Mayra Montero, dedique un largo artículo a criticar con sorna que alguien en California pintara un busto de Miguel de Cervantes. Esa acción, obviamente condenable, no es el asunto que debemos destacar, lanzándolo contra el movimiento esperanzador y liberador que recorre Estados Unidos.

Quedan en pie 772 afrentas a la población negra, casi todas protegidas por el mismo tipo de legislación de la “era de Jim Crow”, y al menos cien escuelas donde obligan a los niños a llevar en el pecho a un renombrado racista. Ese es el problema y no el busto de Cervantes que alguien pintó. Ya es hora de terminar con esa anomalía histórica, como finalmente hicieron en España con el mausoleo de Franco.