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Plan Fiscal UPR, un juego de números y palabras

 

CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

 

Las expresiones hechas por la Directora Ejecutiva de la Junta de Control Fiscal (JCF), Natalie Jaresko, sobre una posible declaración de quiebra de la Universidad de Puerto Rico (UPR) fueron calificadas por varios sectores de la comunidad universitaria como un intento de intimidación para seguir impulsando una política de austeridad en la institución.

La semana pasada, la JCF anunció la certificación del Plan Fiscal 2020 para la UPR (Plan Fiscal), que pospone los aumentos en la matrícula, reducciones en transferencias de fondos del Gobierno y aumentos de cuotas. El Plan establece respaldo a fondos de becas, programas de ingresos requeridos y la reforma del sistema de retiro para evitar insolvencia en el fondo de pensiones.

En lo que respecta al tema de las pensiones, el presidente de la Junta de Retiro de la UPR, Eduardo Berríos, dijo que se trataba de un juego de palabras entre la JCF y la Junta de Gobierno de la UPR (JG-UPR), buscando a quién adjudicar responsabilidad. Por otra parte, Ángel Rodríguez Rivera, presidente de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), manifestó que lo que hacen es jugar con los números aludiendo al aumento en 3% de la partida presupuestaria para docencia según el Plan Fiscal.

Según en el comunicado de prensa emitido por la JCF el 16 de junio, el Plan Fiscal requiere a la Universidad aumentar su personal docente en un 3% entre los años 2021 y 2024 para mantener su nivel de excelencia académica. Rodríguez aclaró que lo que se propone no es exactamente aumentar el personal, sino aumentar en 3% la partida presupuestaria para docencia. Jaresko, según cita el comunicado, sostiene que la UPR tiene que enfocarse en “conservar sus profesores”, entre otras cosas.

“Es decir, que eso puede ser profesores que advengan a su ascenso, lo que no es un aumento de salario. Por ejemplo, si yo tengo un ascenso y cambio de catedrático a auxiliar o cualquiera que sea el caso, eso implica un aumento en la remuneración. Pues, ese aumento va a estar dentro de ese 3%. Lo que quiere decir que no es realmente que vamos a salir a contratar un 3% adicional de profesores. Por otro lado, lo que hace es que, en el recorte general que se va a hacer, saca de unas partidas para ponerla en ese 3% que puede ser para cubrir cualquier aumento en salario de profesores; pero eso quiere decir que se quedan las otras partidas sin el dinero suficiente”, explicó Rodríguez.

Otra de las cosas que reitera el Plan Fiscal es allegar fondos externos a la Universidad. Rodríguez señaló que, en cambio, no hay fondos para invertir en investigación y de esa manera atraer más fondos.

“O sea, que es un juego de números. Movimientos de unas partidas a otras, de manera que dé la impresión de que se está haciendo algo; pero el recorte, en términos absolutos, sigue. Todavía ni siquiera han tenido la fuerza de voluntad de definirlos claramente. Si nos dijeran que esto quiere decir que va a aumentar un 3% la plantilla de profesores, entonces podríamos hacer ese análisis, pero no es ni siquiera eso lo que dice el Plan Fiscal. Como está en el Plan Fiscal, abre espacio para que ellos puedan decir los gastamos en eso, pero en realidad no se adelantó nada”, recalcó.

El hecho de que no se vayan a hacer recortes por el momento representa para Rodríguez un respiro para recuperar fuerzas y ver qué batalla darán el año que viene. La JCF expone en el comunicado, como justificación a uno sus requerimientos para transformar la institución, que el sistema de pensiones enfrenta un gran riesgo de insolvencia en 10 años y una infraestructura obsoleta.

“Usted no puede decir que algo está insolvente, porque eso implica que no tiene dinero para pagar. El plan de pensiones nuestro, basado en un fideicomiso, lleva 72 años pagando las pensiones y nunca ha dejado de hacerlo. La teoría de insolvencia que plantea la Junta de Gobierno es acomodaticia”, sostuvo Berrios.

Según mencionó el presidente de la Junta de Retiro de la UPR, el único plan de beneficios definidos con más solvencia es el de la UPR. El más parecido es el de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), cuya capacidad de pago ha disminuido, pero siguen pagando sus pensiones. Señaló que el licenciado Walter Alomar y la licenciada Zoraida Buxó están adjudicando esta insolvencia erróneamente a la deuda actuarial que tiene la Universidad con el plan de pensiones. La Universidad les debe a los 19 mil participantes del Plan de Pensiones $2,144 millones.

En el comunicado de prensa publicado ayer martes a raíz de las expresiones de Jaresko, Berríos señala que la Junta de Retiro nunca ha exigido saldar dicha deuda de manera inmediata: “Lo que hemos requerido es que se cumpla con el pagaré anual que se aprobó. Eso no pone a la UPR en posición de acogerse al artículo 3 de la Ley PROMESA.”

Sobre la deuda actuarial, Berríos dijo a CLARIDAD que tanto Buxó como Alomar plantean que este problema se corrige cambiando el plan de pensiones de uno de beneficios definidos a uno de contribución definida. Los estudios actuariales realizados por la Junta de Retiro concluyen que de adoptarse un plan de contribución definida (401k) y congelar el Plan de Retiro, el fideicomiso quedaría insolvente para el 2033. Opción que están promoviendo la JCF, Buxó y Alomar. “Porque ellos entienden que al congelar el plan de retiro le quitan la responsabilidad de la Universidad de pagar su deuda actuarial. Eso no es correcto tampoco”.

“La Junta de Control Fiscal está señalándole ahora la pajita a la Junta de Gobierno, pero se olvidan que ellos son los que han promovido los $500 millones que le recortaron al presupuesto de la Universidad” dijo Berríos refiriéndose al juego de palabras.

Le salen al paso a Jaresko

Además de la Junta de Retiro y la APPU, la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND), la Asociación de Profesores del Recinto de Mayagüez (APRUM) y la Asociación de Jubilados del Sistema de la Universidad de Puerto Rico firmaron el comunicado impugnando las declaraciones hechas por la Directora Ejecutiva de la JCF.

En el documento se menciona que la deuda de la UPR siempre ha estado presupuestada, que la Universidad nunca ha dejado de pagarles a los bonistas y que, al contrario, el problema de este pago podría surgir como consecuencia de los recortes impuestos por la propia Junta en los últimos años.

Rechazo a la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica

Foto por: Vicente Vélez

Por Cándida Cotto/CLARIDAD
ccotto@claridadpuertorico.com
La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), junto a la Junta de Control Fiscal (JCF), la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas (AAPP) y en esta ocasión junto al Negociado de Energía (NEPR), entidad  que se supone vele por los consumidores, se confabularon para pactar la privatización de la citada corporación pública a espaldas de los y las consumidoras(es) del pueblo de Puerto Rico.
Este lunes 22 de junio en un anuncio inesperado la JCF dio a conocer que había aprobado el acuerdo alcanzado por AAPP para ceder a la empresa LUMA Energy la operación del sistema de transmisión y distribución de la AEE. Aunque el anuncio de la privatización no es sorprendente ya que ese es uno de los fines manifiestos de la JCF, de la actual administración del Partido Nuevo Progresista (PNP) que fue la que aprobo la ley así como de miembros del Partido Popular Democrático (PPD). Lo que perturba es que el Negociado de Energía según dijo la JCF había aprobado hacia una semana el acuerdo. EL NEPR nunca dio a conocer al público que tenía ante su consideración el citado acuerdo.
Según informó la JCF la AEE retendrá la titularidad de los activos del sistema de transmisión y distribución, en tanto LUMA Energy se encargará de las operaciones del sistema, lo que incluye el servicio al cliente y la facturación. El contrato incluye un periodo de transición de 12 meses, antes de que entre en vigencia el contrato por 15 años. Este periodo de transición es con el propósito de la AEE complete su proceso de la negociación de su deuda bajo el Titulo III de la ley Promesa.
Frente a este desarrollo las organizaciones agrupadas bajo la propuesta de Queremos Sol repudiaron la privatización la cual calificaron como el de una transacción carente de transparencia y participación pública, que solo beneficia a intereses particulares.
«La contratación, que compromete otros $1,500 millones del pueblo, se suma al largo trayecto de transacciones irregulares y desacertadas que han lacerado la imagen y capacidad de esa corporación pública y que retrasan la agenda hacia la eficiencia y la energía renovable distribuida, ubicada principalmente en techos. El contrato es leonino y no protege los intereses del pueblo», dijo Ingrid Vila Biaggi, presidenta de CAMBIO.
Las organizaciones instaron a los ciudadanos y ciudadanas a expresar su rechazo a la transacción, así como a orientarse sobre la alternativa democrática y sostenible que ofrece Queremos Sol. «Hemos compartido la propuesta con comunidades y otras organizaciones. Es importante que cada ciudadano y ciudadana sepa que Puerto Rico tiene opciones más costo efectivas para todos. Debemos reclamar al gobierno que desista de la privatización y considere nuestra propuesta con seriedad», expresó Adriana González, coordinadora de Sierra Club.

Mientras el licenciado Pedro Saadé Lloréns describió el acuerdo como «otro más en la trayectoria de malas transacciones de gobierno que perjudican al país y enriquecen a intereses privados con el potencial de aumentar el costo de energía a los consumidores». Myrna Conty, coordinadora de la Coalición Anti-incineración, reparó en el que si el contrato fuese una buena transacción para el pueblo no hubiesen tenido que ocultarla del escrutinio público como hizo la alta gerencia de la AEE. El grupo destacó además que, lejos de contar con una visión energética abarcadora y de largo plazo, la propuesta de privatizar la AEE fue utilizada como subterfugio por el gobierno de Ricardo Rosselló ante su desastre en el manejo de la emergencia y el restablecimiento rápido del sistema eléctrico.

En esa línea se expresó el doctor Agustín Irizarry, catedrático del Departamento de Energía Eléctrica de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez (PR-M) y una de las máximas autoridades en el tema energético en Puerto Rico.
“Aquí los directivos de la AEE y el gobierno deciden abdicar en su deber de administrar los bienes públicos ante su propia incapacidad en el manejo eficiente y efectivo de esa corporación. Los servicios esenciales, como es el servicio eléctrico, no pueden estar a la merced del mercado ni sujeto a motivaciones de ganancias. Esto aumenta la vulnerabilidad de nuestro pueblo, particularmente de las comunidades más necesitadas”.
En tanto el presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (Utier), Ángel Figueroa Jaramillo, indicó que el proceso dejó fuera a los empleados de la AEE, cuya plantilla ha sido reducida en los últimos años como estrategia para favorecer a intereses corporativos y justificar la venta de la utilidad. «Ahora, los trabajadores están expuestos al riesgo de perder sus trabajos a discreción de la empresa contratante. De igual forma, el contrato abre la puerta para la quiebra del Sistema de Retiro de los empleados. Un proceso de transformación serio hubiese integrado a los trabajadores que conocen de primera mano las necesidades y las oportunidades de proveerle a Puerto Rico un sistema eléctrico confiable, costo-efectivo y sostenible», indicó.
El presidente de la Asociación de Empleados Gerenciales de la AEE, Abraham García Román, también rechazó expresiones vertidas por directivos del gobierno que indicaban que los empleados de la AEE estaban complacidos con esta transacción. “Este nefasto acuerdo traiciona al pueblo de Puerto Rico, la confianza y lealtad de los empleados de la AEE que, a pesar de todas las dificultades por falta de mantenimiento, materiales y equipo, nos mantuvimos trabajando y logramos levantar el sistema eléctrico hasta el último cliente luego del paso del huracán María, el terremoto y que hoy lo mantenemos a pesar de la pandemia del COVID-19”.

Por otro lado, Federico Cintrón, director de El Puente sentenció que la transacción representa otro retraso en la agenda de transformación del sistema hacia la eficiencia y la energía renovable distribuida, pues se perpetúa el modelo centralizado. Advirtió que la empresa contratada se especializa en generación centralizada y en infraestructura de transmisión a gran escala, no en la generación distribuida, que es el modelo más conveniente para Puerto Rico.
Otra de las participantes de Queremos Sol, la licenciada Ruth Santiago argumentó que el contrato es contrario a la propia política pública de lograr que las y los ciudadanos sean productores de energía a través de sistemas fotovoltaicos en techos, baterías, eficiencia energética y otras alternativas a las grandes plantas centralizadas que tanto dependen de un sistema de transmisión y distribución vulnerable a los huracanes y a tormentas cada vez más frecuentes e intensas.
Las organizaciones adelantaron que continuarán alzando la voz para que quienes gobiernan entiendan que Puerto Rico no está dispuesto a dejarse engañar más y que próximamente darán a conocer nuevos esfuerzos en busca de evitar que el gobierno siga hundiendo al país con más proyectos y contratos nocivos para el pueblo.

El senador por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y candidato a la gobernación licenciado Juan Dalmau Ramírez, también hizo expresiones de rechazo a la privatización. «este gobierno le entregó a una corporación extranjera la administración de un servicio esencial y necesario para todos, residentes y comerciantes. El impacto será aumento en las facturas, ya no solo por la determinación del acuerdo de la Juez Swain sobre la AEE en la fase de la generación, sino porque ahora la distribución se privatiza. Son dos aumentos señalados que causan enorme daño al bolsillo de los consumidores residenciales y aumenta los costos operacionales de los pequeños y medianos comerciantes», advirtió.

El nuevo partido político Victoria Ciudadana es otra de las voces que han rechazado el acuerdo de privatización. “Por décadas hemos visto lo nefasto que han resultado las políticas de privatización. Servicios que antes ofrecía el gobierno se le dejan al sector privado, pasan de ser un bien público para convertirse en una empresa más en búsqueda de ganancias. Cuando el fin es la ganancia, el servicio y los costos para los consumidores pasan a ser consideraciones secundarias. Quizá el caso más dramático sea el del sistema de Salud”, expresó el candidato al Senado por acumulación, Rafael Bernabe, en comunicado de prensa. La entidad exhortó a un frente común para exigir que se cancele el contrato.

Pedro Henríquez Ureña y el oficio de la crítica

 

Por Néstor E. Rodríguez/ Especial para En Rojo

El 5 de junio de 1932, apareció en las páginas de El Mundo una entrevista de Ángela Negrón Muñoz a Pedro Henríquez Ureña, quien se encontraba en San Juan por su investidura como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Puerto Rico. En la misma, el prestigioso académico dominicano, a la sazón en el pináculo de su carrera, se explaya en consideraciones de índole política que resaltan como muy extrañas en un intelectual conocido por su comedimiento público ante tales asuntos.

Entre las cuestiones que aborda Henríquez Ureña en la entrevista está su visión sobre la cultura puertorriqueña, que él desarrolla a partir del tema del nacionalismo: “Yo creo que todo nacionalismo profesional es inconveniente, y que solo una especie de nacionalismo es justa, el nacionalismo defensivo. Así como hay una especie injusta, el nacionalismo agresivo. Pero importa (y creo que ese es el objetivo principal de todo nacionalismo defensivo) no abandonar un tipo espiritual para sustituirlo con otro: en ese cambio pierde siempre el pueblo que cambia. Es preferible ser un pueblo rebelde a la imposición ajena, a ser un pueblo próspero, pero sin espíritu por culpa de la sumisión. Los pueblos espiritualmente sumisos no significan espiritualmente nada”.

Como se puede apreciar, la visión de la cultura puertorriqueña por parte de Henríquez Ureña se alinea con la de Pedro Albizu Campos, a quien le unía una sólida amistad. Prueba de ello es la carta que el presidente del Partido Nacionalista de Puerto Rico le cursara en 1934 para presentarle al correligionario Francisco Pagán Rodríguez a su paso por Buenos Aires: “Muy querido amigo: Permítame la presentación [a] Ud. de Don Francisco Pagán Rodríguez, Presidente de la Federación Nacional de Estudiantes. Es un magnífico orador y un patriota. Con él le envío un abrazo. Su fraterno, P. Albizu Campos”.

Estos ejemplos, aparte de ciertos matices de su obra ensayística, evidencian el marcado afán sociológico que orientó el pensamiento de Henríquez Ureña al punto de derivar en una abierta militancia política al final de sus días. El examen de ese archivo poco conocido en torno a su obra tiene hoy por hoy una extraordinaria vigencia, especialmente en lo relativo al papel del intelectual en la sociedad.

Para entender las posturas políticas e intelectuales de Henríquez Ureña conviene examinar uno de sus textos capitales: “La utopía de América”. En esta conferencia dictada en la Universidad de La Plata en 1922, Henríquez Ureña parte de la historia de México y su afán de transformación como ejemplo del empeño creador que debería caracterizar la evolución política de Latinoamérica. Ese impulso vendría a través de la orientación de “hombres magistrales” o “espíritus directores”, como menciona en otra de sus conferencias de esos años, la titulada “Patria de la justicia”.

La idea del intelectual como guía del devenir político tiene una larga tradición en la historia del continente, pero quizás el texto que mejor la representa sea “Nuestra América” de José Martí. En este artículo de 1891, Martí desarrolla una tipología del sujeto latinoamericano en la cual el intelectual se presenta como modelo moral frente a la historia de tiranías que caracterizaron la vida política del siglo XIX. Para Martí, el intelectual capaz de interpretar los signos de la “naturaleza” americana sin la mediación de esquemas mentales foráneos es el único que puede engendrar instituciones y formas efectivas de gobierno.

Henríquez Ureña asimiló bien esa idea de la necesidad de encontrar modelos autóctonos de organización social y política, pero a pesar de las obvias consonancias entre las utopías políticas imaginadas por Martí y Henríquez Ureña, son contados los análisis comparativos en torno a “Nuestra América” y “La utopía de América”. La crítica se ha ocupado más de analizar el diálogo por oposición entre Sarmiento y Martí que en sopesar las equivalencias y distancias de este último con respecto al pensamiento de Martí.

Piénsese, por ejemplo, en el modo en que los textos de Martí y Henríquez Ureña se enfrentan a la necesaria pregunta de quién está capacitado para regir los destinos de los pueblos latinoamericanos, pregunta de corte moral que desata a su vez la articulación de toda una epistemología. En Martí esa pregunta se resuelve cerrándole el paso al intelectual para dejar el camino libre al héroe. En Henríquez Ureña la intervención del intelectual en el devenir de la sociedad estará mediada por una actitud vacilante ante la cosa pública que tomará variados matices a lo largo de su vida.

Henríquez Ureña entendía la función del intelectual como una suerte de arúspice que ejerce vaticinios a partir del examen meticuloso de esos momentos “de crisis y de creación” de los que habla en “La utopía de América”. El resultado de semejante operación no era propiamente una síntesis, sino el hacer inteligible lo confuso en momentos en que la cercanía de los eventos históricos amenaza con nublar toda posibilidad de análisis. En otras palabras, identificar en la contingente vorágine social un lenguaje.

Visto desde este ángulo, es posible apreciar mejor el alcance del concepto de “cultura social” que Henríquez Ureña desarrolla en “La utopía de América”: “No se piensa en la cultura reinante en la era del capital disfrazado de liberalismo, cultura de diletantes exclusivistas, huerto cerrado donde se cultivaban flores artificiales, torre de marfil donde se guardaba la ciencia muerta, como en los museos. Se piensa en la cultura social, ofrecida y dada realmente a todos y fundada en el trabajo: aprender no es sólo aprender a conocer sino igualmente aprender a hacer”.

La ansiedad de Henríquez Ureña por no acercarse demasiado a la esfera de las consignas políticas mientras al mismo tiempo las implica en el producto de su oficio como intelectual tiene un antecedente preciso en la obra de Matthew Arnold. Henríquez Ureña saca del pensador inglés la concepción del crítico como poseedor de la “verdad filosófica”, especie de don al que se llega a partir de la distancia de este con respecto a la imaginación del “hombre práctico”. Esta distancia se funda en el ejercicio de una actividad “desinteresada” que permitirá al crítico identificar lo mejor de las ideas de su entorno.

En 1957, otro pensador poco recordado en estos tiempos, el canadiense Northrop Frye, recurrió a esa misma concepción de cultura para adelantar su visión sobre la crítica en Anatomy of Criticism: “El eje dialéctico de la crítica tiene un polo en la aceptación total de los datos en torno a la literatura y otro en la aceptación total de los posibles valores de esa información. Este es el verdadero nivel de la cultura y la educación humanista, el fertilizar la vida a través del conocimiento, toda vez que el progreso sistemático de la crítica se traduzca en progreso sistemático del gusto y del intelecto”.

Como se ve, tanto para Frye como para Henríquez Ureña el pensamiento de Arnold resuena con claridad: solo la educación que emana del oficio, bien llevado, de la crítica puede controlar la vorágine social. En el Henríquez Ureña de “La utopía de América” ese impulso pedagógico de cuño clásico es lo que va a sustentar su proyecto intelectual; así lo expresa en otro fragmento de “La utopía de América”:

“Ensanchemos el campo espiritual: demos el alfabeto a todos los hombres; demos a cada uno los instrumentos mejores para trabajar en bien de todos; esforcémonos por acercarnos a la justicia social y a la libertad verdadera; avancemos, en fin, hacia nuestra utopía”.

Este fragmento recoge los principales axiomas de esa utopía ética que Henríquez Ureña parece proponer para Latinoamérica. En la médula de ese discurso lo que resalta es el potencial transformador del sujeto una vez este, por medio de la educación, adquiere conciencia de su condición de agente del cambio social. En ese sentido, el avance hacia la utopía que ambiciona Pedro Henríquez Ureña supone lo que se podría entender como una propuesta de democracia radical que constituye la máxima expresión de la actualidad de su pensamiento.

 

 

Minutos de cine: “Love, Death & Robots”

 

Por Marcos I. López Ortiz/Especial para CLARIDAD

Marcoslopez614@gmail.com

 

Love, Death & Robots” es una serie animada original de Netflix (2019-), creada por Tim Miller que abarca varios géneros, incluyendo ciencia ficción, fantasía, horror y comedia. Animadores geniales le dan vida a historias cautivadoras en forma de una experiencia visual única. La serie de antología incluye cuentos que exploran historias alternas, vida para robots en una ciudad post-apocalíptica y una trama para dominar el mundo con yogurt.

Comienzo puntualizando que esta serie se siente como un suspiro de aire fresco. Es cierto que tener una historia que se desarrolle a través de varios episodios o temporadas es algo genial y es la norma debido a que funciona y engancha a su audiencia. Aunque no es nuevo, pienso que tener una serie donde los episodios no tienen nada que ver uno con el otro es revelador y nos deja contar historias cortas. Especialmente cuando sabemos que esta serie es de la mente creativa de Tim Miller, quien es el creador de Deadpool, un filme de superhéroes del 2006 sumamente exitoso con fans y la crítica. La influencia de Miller es marcada y ver todas estas historias con diferentes tipos de animación fue un deleite visual.

Aunque la gran mayoría de los episodios fueron sólidos hubo algunos que no sobresalieron tanto, pero esto es algo normal en las antologías. Lo más que me gusta de esta serie es que cada episodio es sumamente diferente al otro. Uno de mis episodios favoritos de la serie es “Sonnie’s Edge”. Este narra la historia de un futuro en el cual existe un deporte donde los humanos controlan cuerpos de criaturas feroces para luchar por fama, dinero y poder. Los personajes en este episodio están muy bien desarrollados y los conocemos bastante en el poco tiempo que pasamos con ellos, en especial la protagonista, quien es una mujer que ha pasado por lo peor y entiendes su actitud durante el corto. También las criaturas son muy creativas y si eres fan de Godzilla o Pacific Rim, éste te dará algo que no sabías que necesitabas.

Otros de los episodios que más sobresalen es uno llamado “Three Robots”. Narra la historia de un grupo de robots que se toman unas merecidas vacaciones en un planeta tierra post apocalíptico. Este corto es el episodio más gracioso en toda la temporada y se darán cuenta que su humor es bastante oscuro. La química entre los tres robots es genial y graciosa. Vemos cómo estos rondan un mundo destruido y lleno de cadáveres, pero estos la están pasando súper mientras tienen sus diferencias como cualquier grupo en unas vacaciones.

“Love, Death & Robots” es una serie sumamente creativa. Esta serie tiene algo para todo el mundo: acción, ciencia ficción, horror, entre otros.  Por lo tanto, les garantizo que alguno de los episodios (o su estilo de animación) conectará con ustedes. La misma solo tiene una temporada en Netflix, pero hace poco fue renovada para una segunda temporada. Si eres fan de alguno de los géneros que mencioné anteriormente esto es un must.

 

 

 

El racismo que se multiplica con los años

 

Por María Cristina/En Rojo

Desde el asesinato de George Floyd somos testigos de la ceguera oficial y voluntaria que existe en ese país que siempre ha proclamado acoger a todxs sin importar su procedencia, etnia, raza, género, preferencia sexual, diversidades corporales y mentales. Hemos participado a través de las redes de manifestaciones de todo tipo a través de ciudades y pueblos de los Estados Unidos, multitudes solidarias a través de las grandes capitales europeas (ver foto de Amsterdam) y discursos y posiciones de políticos (el sentir de Bernie Sanders sobresale), líderes religiosos y comunitarios, diversidad de representantes de #blacklivesmatter, expresiones de jóvenes, adultos y viejos en su carácter individual. PBS rápidamente montó un programa especial el viernes 5, seguido de su documental de 2016, Policing the Police (dirigido por James Jacoby; narrado y documentado por William Jelani Cobb) y Democracy Now! ha estado cubriendo todas las manifestaciones con trasfondos detallados y entrevistas a los participantes. TODOS los presentadores/anfitriones de los programas televisivos nocturnos (no solo Stephen Colbert, Seth Myers y Samantha Bee quienes siempre priorizan la cobertura de las posiciones y actos absurdos del innombrable) han puesto sus espacios a la disposición de todos los que quieran expresar su rabia, angustia y confusión. Trevor Noah, en estas semanas de encierro y ahora con este nuevo asesinato, es un ejemplo de cómo utilizar los medios—en su caso la comedia y la sátira inteligente—para concientizar al público. Como en mis otras columnas de cine, hago un escogido temático del cine que anuncia y denuncia la relación antagónica entre los representantes de la ley y el orden (todas las agencias con el poder de detener, interrogar, arrestar) y la población afroamericana. El factor que ha cambiado la visión general de estas injusticias y asesinatos es el acceso que la población—no importa lugar de donde provienen—tiene de un celular que puede captar lo inmediato de todos los ángulos posibles y poder diseminarlo en segundos de haber ocurrido. Esta es el arma más democrática de nuestros tiempos.

 

Clockers (Spike Lee, 1995)

 

Spike Lee, desde su primer gran éxito, Do the Right Thing (1989), ha puesto en primer plano el racismo endémico de la sociedad estadounidense. Y lo ha hecho, a sabiendas de que eso significa tener que pelear por presupuestos reales para sus proyectos, establecer su propia casa productora (40 Acres & a Mule), tardarse mucho tiempo entre cada proyecto, pelear para tener igual cobertura y distribución y ser incluido en festivales y premiaciones (sus peleas con la organización de los Oscares es requete conocida). Así que escoger Clockers no significa que sus otros filmes no hagan la misma denuncia a través de historias del pasado (Malcolm X, Blackkklansman) como del presente. Clockers es una historia centralizada en un joven de 20 años en Brooklyn que tiene un punto de drogas en uno de los proyectos de vivienda donde la población es predominantemente negra. Esta vez, debido a la seriedad del tema, Lee comienza su filme con tomas de cerca de cuerpos de jóvenes negros abaleados en las calles, parques y callejones de la ciudad. No permite que el público pueda posar su mirada en algún otro lugar ya que llena toda la pantalla de cuerpos mutilados por las armas que proliferan en estos lugares y que manejan las gangas y los traficantes. El antagonista principal lo será un detective de homicidio, Rocco, que no le perderá la pista a quien él considera el manejador del «punto»: Strike.

 

Crash (Paul Haggis, 2004)

Este filme no solamente presenta un retrato mordaz de la sociedad estadounidense, también desmitifica el sueño americano. Aquí nos encontramos con policías que abusan de su autoridad, otros que desinteresadamente ayudan a los que lo necesitan, los que están «on call» 24 horas en un empleo poco recompensado para poder asegurar un hogar a su familia, las mujeres invisibles pero indispensables en las casas de los riquitos blancos que nunca reconocen su trabajo, los que creen que una pistola les da el poder que necesitan para darse a respetar. Lo que hace de Crash un filme tan desafiante es que expone el aparente sistema de odios que se desarrolla en los Estados Unidos para poder sobrevivir y progresar, aunque ese progreso casi no se pueda medir. El lugar es Los Angeles y en 24 horas se presenta un microcosmo de la población de una ciudad grande. Los policías provienen de los sectores más excluidos: los blancos pobres, negros y latinos. Ser policía no es solamente tener un sueldo que le permite vivir «bien» en una ciudad con un desempleo y subempleo muy alto, es también la oportunidad de ostentar el poder amenazando a los riquitos, aceptando o requiriendo sobornos, llegando a acuerdos debajo de la mesa que le pueden resultar beneficiosos, aunque solamente sea a corto plazo. Todos han internalizado el odio como instrumento de supervivencia.

 

Detroit (Kathryn Bigelow, 2017)

 

Este excelente filme recrea lo sucedido en una noche en el Motel Algiers durante los motines en la calle 12 de esta ciudad, el 25 de julio de 1967. A través de múltiples miradas se recrea lo que cada uno de estos personajes reales estaban haciendo antes que la noche desembocara en el asesinato de dos jóvenes negros, y las golpizas de siete otros hombres negros y dos jóvenes mujeres blancas a manos de la policía. La recreación de los hechos—que fueron publicados en múltiples periódicos, noticieros y testimonios judiciales—se presenta como algo sucedido en el presente pero escondido y distorsionado por el aparato judicial.

 

“When They See Us” (Ava DuVernay, 2019)

En esta serie de cuatro episodios de Netflix, la directora utiliza la realidad de un caso policíaco y judicial para exponer de manera clara, directa y dramática el discrimen y prejuicio que arropa a la población afroamericana en los Estados Unidos desde sus inicios. El caso de 1989 de los cinco adolescentes acusados de golpear, violar y dejar casi por muerta a una mujer blanca que corría/trotaba en el Parque Central de Nueva York es revivido en todos sus detalles para enlazarlo, en las mentes de los espectadores, con todos los asesinatos a manos de la policía que han ocurrido a través de los años y su intensificación durante la presidencia de Barack Obama y ahora con Trump. A pesar de todas las violaciones de los derechos de estos menores de 18 años, la fiscal logra conseguir veredictos de culpable para los cinco adolescentes: cuatro de ellos en reformatorios juveniles (Kevin Richardson, Antron McCray, Yusef Salaam y Raymond Santana) y a Korey Wise de 16 años juzgado como adulto y encarcelado con la población general por casi 12 años.

 

The Hate You Give (George Tillman, Jr, 2019); Queen & Slim (Melina Matsoukas, 2019)

Richard Brody en The New Yorker llama a The Hate You Give uno políticamente explícito en vez de uno de tema político que se resuelve según el cuadro ideológico del director/escritor. Aunque me parece que su definición de cine político no se parece en nada a la mía, coincido en que el cuadro social que presenta es el factor principal de los incidentes que ocurren y cómo o si se resuelven. La protagonista es Starr, una chica de 16 años, que proviene de un grupo familiar estable y vive en un vecindario clase media/trabajadora en Georgia, precisamente donde asesinaron a  Ahmaud Arbrey. Starr parece vivir una doble vida—según ella misma narra—ya que vive en Garden Heights, pero su escuela secundaria privada se ubica en el sector blanco de la ciudad. Por mantener amistades en ambos grupos, Starr no se siente desubicada, aunque tiene sus preferencias. En el caso de Queen & Slim, donde los personajes principales no están muy bien delineados ya que apenas sabemos quiénes son y de dónde provienen, conocemos a Slim (Daniel Kaluuya) y a Queen (Jodie Turner-Smith) en su primera cita donde intentan conocerse, aunque ninguno parece muy interesado en impresionar al otro.

Lo que ambos filmes tienen en común es que se insertan en el clima racista que impera en la sociedad estadounidense, especialmente en su relación entre ciudadanía y agentes policíacos. Ambos tienen incidentes similares lo que parece ya ser la normalidad: una patrulla detiene a un chofer negro (en estos dos casos, parejas jóvenes) por cualquier supuesta infracción leve pero la intensidad de ese encuentro escala de manera que resulta en arresto, golpes o asesinato. Starr será la testigo del crimen que tanto la policía como otros miembros de la comunidad quieren disuadirla de no atestiguar, mientras ella no quiere que lo sucedido a su amigo se vuelva otra estadística y pase al olvido hasta que vuelva a suceder algo similar. A Queen y Slim no les queda otro remedio que irse a la fuga e imaginar que lograrán escapar de un sistema que solamente ve un policía muerto y no la provocación que causó la violencia.

 

Just Mercy/Buscando justicia (Destin Daniel Cretton, 2019)

El título en español resume tanto la historia como el propósito del filme. Nos situamos en Monroe, Alabama en 1989 con un aparato defensor de la ley y el orden completamente blanco y racista sin excusas. Si eres negro tienes que ser culpable de lo que sea que cualquier blanco te acuse. Si eres negro eres pobre y dependiente de los otros sectores de la sociedad. Si eres negro no conoces las complejidades de la ley y por la tanto no puedes montar una defensa justa. Si eres negro no puedes ser un profesional a menos que esos estados del Norte te lo hayan permitido y, como quiera, no es válido en los estados del Sur. Este es el cuadro al que se enfrenta Bryan Stevenson (Michael B. Jordan), joven abogado negro, graduado de la Escuela de Leyes de Harvard, que trabaja para el Equal Justice Initiative, y que decide que ser abogado significa defender a los que no tienen ninguna oportunidad de tener un juicio justo y, especialmente, los que han sido condenados a esperar que se les aplique la pena capital que en este caso es ser electrocutado en la silla eléctrica. La historia está basada en las experiencias de Stevenson enfrentando estos casos donde la vida de un hombre queda a la merced de un grupo que cree que la verdad es absoluta y que matar a otro ser humano es justo y necesario.