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Esta semana en la historia

27 de junio de 1791

Nace Roberto Cofresí Ramírez de Arellano

Cofresí gozaba de la protección y amistad de una parte de la población en las costas de Puerto Rico, con las que el pirata compartía su botín entre los más necesitados, principalmente su familia y sus amigos de Guaniquilla y los Morrillos del Faro de Cabo Rojo.

Según la información histórica, Cofresí atacaba buques mercantes con banderas extranjeras lo que provocó protestas de varias naciones ante el gobierno español. Dicho gobierno se vio obligado a perseguir y capturar al ilustre corsario junto a 11 compañeros caborrojeños. Roberto fue ejecutado el 29 de marzo de 1825 y sepultado en el cementerio de Santa María Magdalena en el litoral de San Juan. A su muerte tenía 33 años de edad.

27 de junio de 1898

Nace Ladislao Martinez (Ladí)

El músico y compositor Ladí nació el 27 de junio de 1898, en Vega Alta. Hijo de una familia de campesinos.

El Maestro Ladí recibió la distinción de ser el primer ejecutante del cuatro que se presentaba en un programa radial para el año 1922.

Ladí, quien vivió 16 años en Nueva York (1849-1965), contribuyó a difundir la música puertorriqueña en la Gran Urbe. Autor de mazurcas, boleros y danzas fue responsable de la fusión de la mazurca, lo que motivó a otros cuatristas a componer este tipo de música. Su creación Aurora es una de sus obras más conocidas. Ladí acompañó a Calandria, a Natalia y a muchas otras estrellas de la música criolla.

Ladí murió en San Juan el 2 de febrero de 1979.

28 de junio 1997

Encuentran los restos del Che y varios de sus compañeros

Después de largas y minuciosas investigaciones históricas y de trabajos geológicos de científicos cubanos apoyados por personal especializado de otros países, fueron encontrados en una fosa común los restos de siete miembros de la guerrilla boliviana, entre ellos los del comandante Ernesto Che Guevara, en la parte vieja de la pista de aviación de Vallegrande, poblado a 240 kilómetros de Santa Cruz, la capital departamental. Después de encontrados, los esqueletos se fueron numerando según su aparición, y posteriormente fueron sometidos a un minucioso análisis, que incluyó estudios odontométricos (medición de las coronas de los dientes) y odontoscópicos (análisis de las coronas). En la identificación de los restos se aplicó la técnica de superposición cráneo-fotográfica por sistema computarizado. Los restos ya identificados, fueron trasladados posteriormente a Cuba donde recibieron el homenaje de todo el pueblo, e inhumados en el mausoleo de la Plaza de la Revolución Ernesto Guevara de la ciudad de Santa Clara el 17 de octubre de 1997.

1 de julio de 1945

Nace Rita Elena Zengotita Ramos

Activista de derechos humanos, independentista y socialista. Nació en Ponce, el 1 de julio de 1945. Rita ha participado de manera destacada con varios organismos de carácter sindical, profesional y político. En 1973 presidió la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (ANTS), organismo creado para lidiar con los problemas sociales dentro de un marco liberador y descolonizador, y que apoyó la campaña de excarcelación de los cinco presos nacionalistas. Y, precisamente, el 12 de septiembre del 1979, día en que se celebraba la llegada de los cinco a la Isla, Rita fue arrestada en Vega Baja junto a dos patriotas, y encarcelada al imponérsele una fianza de $666,000. Tras prestar la misma, fue arrestada por segunda ocasión y encarcelada nuevamente. El 6 de febrero de 1981 los cargos fueron archivados, pero como parte de la persecución política fue despedida de su empleo. Esa experiencia selló su compromiso con la defensa de las víctimas de la represión del estado, incluyendo a los perseguidos por razones políticas. Actualmente permanece activa como parte del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico.

1 de julio de 1979

Abucheo Panamericano contra Romero Barceló

La celebración de los Juegos Panamericanos en Puerto Rico en 1979 estuvo marcada por la intención del gobernador de entonces Carlos Romero Barceló, de pedir entonar los himnos y alzar las banderas de Puerto Rico y Estados Unidos en la apertura de la competencia.

Sin embargo, el presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico de aquel entonces, Germán Rieckehoff Sampayo, se amparó en la postura del Comité Olímpico Internacional, de que solamente se entona el himno y se iza la bandera de la sede donde tienen lugar las competiciones deportivas que alberga.

Justo un año tras la apertura de los Panamericanos los independentistas Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado fueron asesinados a mano de un grupo de policías. El Gobierno de aquel entonces, dirigido por el anexionista Carlos Romero Barceló, alegó sobre el incidente que Soto Arriví y Darío Rosado pretendían derribar varias torres de telecomunicaciones.

Tras los asesinatos, Romero Barceló describió a los policías como «héroes», porque, según él, detuvieron una supuesta misión de los jóvenes independentistas.

Ambas situaciones encendieron las opiniones y críticas de la oposición a Romero Barceló, a quien abuchearonmasivamente y por un gran rato en la apertura de los Juegos Panamericanos en el Estadio Hiram Bithorn.

 

Fuente principal: página de facebook de Darío Ortiz Seda. Y: www.efe.com/efe/usa/puerto-rico/filme-juegos-panamericanos-79-refleja-roces-gobierno-de-p-rico-y-la-oposicion/50000110-3317648

 

Las razones del primo Levi: En casa

Por Juan Forn

Una de las razones por las que sorprendió tanto a Italia la muerte (el presunto suicidio) de Primo Levi en 1987 fue porque un año antes había publicado un libro tan breve como luminoso que, leído hoy, en el contexto de esta cuarentena por la pandemia, funciona como un ejercicio balsámico de serenidad y entereza. O quizás es que, en lo que leemos, sólo vemos lo que queremos ver. Me explico: el libro (titulado Los oficios ajenos) reunía los ensayitos breves que Levi había ido publicando en el diario La Stampa de Turín desde su jubilación como químico. Pero cuando se sentó a corregirlos y depurarlos, los ordenó de tal manera que casi parecen escenificar nuestra situación doméstica actual.

El libro empieza hablando de la casa donde Levi nació y pasó toda su vida, salvo el breve y terrible interregno en que fue enviado a Auschwitz. Hasta que se jubiló, es decir hasta el momento en que empezó a pasar todas las horas del día entre aquellas paredes, casi no le había prestado atención a aquel viejo departamento de principio de siglo en el Corso Re Umberto de Turín, cuya característica principal era “su falta de carácter”. Ya jubilado, Levi recorre sus habitaciones descubriendo a cada paso sorpresivos recuerdos y silenciosas virtudes en esa construcción inexpresiva, carente de adornos y ambiciones, que demostró ser, durante la Segunda Guerra, igualmente funcional y sólida, resistiendo con callada templanza los bombardeos, cuyas marcas carga como el combatiente veterano lleva sus cicactrices.

Durante más de medio siglo, Levi entró en su departamento sin dedicarle la menor atención al paragüero al costado de la puerta que yace ahí desde los tiempos en que se usaban bastones para salir a la calle. Pero lo que llama su atención en realidad son dos clavos en la pared: de uno cuelga una llave cuya función ha sido largamente olvidada, del otro una oxidada herradura de los tiempos en que pasaban caballos por los adoquines del Corso Umberto, y que quizá funcionó como amuleto cuando caían las bombas en Turín. Al pasar frente a un enorme aparador recuerda cuando su hija se refugió ahí, jugando a las escondidas con su hermano, y reapareció con un diente en la mano que había encontrado hurgando en el yeso de la pared y que el propio Levi había escondido ahí cuando era niño.

El viaje al pasado continúa habitación por habitación. El salón principal que alguna vez sólo se usaba tres o cuatro veces al año para recibir visitas importantes y que después supo ser sala de partos de sus hijos, cuarto de costura, laboratorio fotográfico, taller de reparación doméstica de juguetes y dormitorio improvisado para los nietos es ahora el lugar preferido de lectura para Levi, desde que acomodó un sillón junto a una ventana donde alguna vez su madre se asomó a escuchar la declaración de matrimonio que le hizo su prometido desde la calle.

En el pasillo al aire libre que comunica con la cocina Levi recuerda el preciso lugar donde le permitían dejar un fuentón en el cual criaba renacuajos recogidos de las alcantarillas de la calle cuando aún parecían minúsculas anguilas y, a lo largo de los días, iban desarrollando una protuberancia en su cola que poco a poco se hacía bífida y se iba convirtiendo en sus patas traseras, mientras de los costados de su cabeza surgían, primero de un lado y luego del otro, unas manitos transparentes que les permitían nadar estilo pecho por el fuentón, cada vez más frenéticamente, como si no supieran en qué extraño ser se estaban convirtiendo. Alguna vez leí, en esa maravilla de novela que Carson McCullers bautizó El corazón es un cazador solitario, que las crías de cualquier especie que tanto nos fascinan en nuestra infancia son nuestra primera experiencia del instinto materno y paterno, la confirmación de que en nosotros conviven ambos sexos en forma enigmática pero inequívoca. Carson remata el párrafo, con su expresividad inigualable, diciendo que se trata de esa clase de momentos en que sentimos “que la fuerza con que palpita tu corazón podría matarte”; pero permítanme dejar a Carson para mi próxima contratapa, y volvamos a la serena mesura de Primo Levi.

El paso siguiente en su recorrido desemboca en un cuarto donde se acumulan valijas y baúles de tiempos pretéritos. Levi encuentra allí la caja de su viejo Meccano y recuerda al instante su primer amor, una niña de nueve años llamada Lydia, recién operada de las amídgdalas. Lydia debía guardar reposo y contemplaba a la distancia cómo jugaban los demás chicos en la calle. Uno de ellos, llamado Carlo, atraía especialmente su atención. Carlo tenía una versión del Meccano superior a la de Primo, pero si juntaban las piezas de ambos juegos, podían construir artefactos imposibles de lograr cada uno por su lado.

No sólo las piezas eran complementarias, también lo eran las mentalidades de ambos: los objetos que armaba Carlo eran simples, sólidos y pedestres; los de Primo eran más complicados e inventivos pero inestables, porque no tenía la paciencia de Carlo para ajustar bien cada tuerca. Primo sugiere a Carlo construir algo único para el cumpleaños de Lydia: algo que ni siquiera los manuales del Meccano enseñen cómo hacer. Carlo se inclina por un motor, un artefacto que funcione por sí solo. Primo acepta pero aspira a algo simbólico, que funcione como ofrenda de amor. Luego de mucho discutir convence a Carlo de que hagan un reloj, el reloj más hermoso jamás construido.

Carlo acepta a regañadientes el rol subalterno que tiene en la tarea, Primo siente que el amor inspira su audacia creativa. Llega el cumpleaños de Lydia, Carlo cede a Primo el honor de entregar el regalo elaborado en conjunto. Cuando Primo intenta poner en marcha el reloj, el mecanismo fracasa miserablemente. Carlo da entonces un paso al frente y entrega a la cumpleañera el regalo que llevaba oculto debajo de su camisa: una bombonera, que Lydia recibe encantada y muestra con orgullo al resto de los invitados.

Primo Levi dice que nunca esperó de su casa más que satisfacciones elementales: cobijo y privacidad. Nunca intentó embellecerla, ni refinarla, ni agrandarla, ni apropiársela. No cree que haya influido en su forma de vivir, así como no cree que se refleje en los libros que ha escrito: “He vivido en esta casa como he vivido en mi propia piel: conozco mejores, más amplias, más bellas y más resistentes, pero me resultaría antinatural cambiarlas por la mía”. Cerca del final del libro, Levi habla del miedo al encierro y del miedo a la falta de techo, tanto en nuestra infancia como en nuestra adultez, y dice estas singulares palabras: “Según nuestro carácter, en esas situaciones algunos sienten que están perdidos y que su fin se avecina inexorable, y otros encuentran en la misma adversidad la fuerza para resistir. No es una cuestión de creencias, no es una cuestión de fe ni de inseguridad; la mayoría de nosotros ha sido o será de una manera y de la otra, sin especial lógica ni coherencia, en las sucesivas encrucijadas que nos plantee la vida”.

El autor es escritor, fundador del suplemento Radar.

Reproducido de www.pagina12.ar.com

Asistentes de maestra de Educación Especial ¿Por qué Wanda, por qué?

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpueertorico.com

 

Tras años de lucha porque el Departamento de Educación (DE) les otorgue el estatus de empleadas permanentes, en su mensaje de Presupuesto dirigido al país la semana pasada la gobernadora Wanda Vázquez Garced dio a conocer el otorgamiento de 400 de estas plazas como permanentes.

Este lunes 22 de junio Karen de León, la presidenta de la Unión PASO afiliada al Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT) que acoge a las asistentes le dirigió una carta al secretario Eligio Hernández en la que expresa que, aunque estiman que el anuncio se queda muy por debajo de sus expectativas ya que se trata de 3,500 asistentes de maestras de Educación Especial, la acción va en la dirección correcta. En la carta además De León le pidió al secretario que a la mayor brevedad posible le comunique los requisitos y criterios que utilizara el DE para otorgar los contratos regulares a estas 400 asistentes.

En entrevista De León, vicepresidenta de la SPT indicó a Claridad que estamos hablando de unas 3,500 asistente por contrato individuales, que se renuevan todos los años con las particularidades que eso conlleva. Describió como terrible el proceso de tener que someter la misma documentación todos los años.

“Desde que comenzó la pandemia y se decretó el cierre las trabajadoras no cobran las del área sur la mayoría no tiene ingresos desde los terremotos y agotaron su desempleo”, denunció.

A la interrogante de por qué el DE se ha negado a darle la permanencia a estas trabajadoras De León dijo que han sido varias las excusas, pero la que más usa el DE es que hay que esperar a que culmine el proceso de matrícula del PEE. Esta excusa -destacó- no es válida ya que la realidad es que la población de Educación Especial todos los años independiente de la situación que tenga el país siempre tiende a subir.

“Para nosotros eso no tiene ningún sentido aparte de que estamos hablando de trabajadoras que llevan 10, 12 años quien menos debe llevar son unos 9 años por contrato así que es evidente la necesidad del servicio no hay ninguna excusa válida realmente nos han dicho muchas cosas ahora con la pandemia todo se retrasa que la Junta de Control no lo quiere aprobar así que bueno de todo un poco.  No hay ninguna excusa valida que no sea falta de voluntad política y administrativa de la agencia”.

De León describió que la mayoría de estas trabajadoras son madres solteras jefas de familia.  Pero más allá de esto destacó que la realidad es que los niños de EE establecen un vínculo con las asistentes quienes los acompañan en su proceso educativo por lo que su proceso educativo se retrasa cada vez que la asistente tiene que renovar su contrato.  “Hay una amalgama que afectan que esas compañeras no tengan un contrato con la agencia la verdad es que una cuestión de voluntad”.

Aun cuando reconoció que la preparación de las asistentes es mínima de cuarto año señaló que la realidad es que muchas de ellas tienen certificaciones como de lenguaje de señas, lenguaje para ciegos, manejo de emergencia CPAR, e incluso algunas son maestras. El DE no les remuneran el que tengan algún tipo de certificación.

En entrevista por separado la maestra de Educación Especial y presidenta de la sindical Educamos, Migdalia Santiago también resaltó el papel que juegan las y los asistentes de maestra de educación Especial.

“Ese personal es imprescindible como en todos lados hay gente que no debería estar ahí pero también hay maestros que no deberían serlo, gobernadores que no deberían serlo. La inmensa mayoría son unos seres espectaculares acompañan a los estudiantes les ayudan en las destrezas, apoyo emocional, todo lo que tiene que ver con higiene”.

 

La líder magisterial acusó que el DE ha sido cruel con este personal, y confirmó que el DE no les pagoo en Acción de Gracia, ya que dice que ‘día que no se trabaja no se cobra’ muchos no cobran desde los temblores y tampoco desde que arrancó la pandemia.

 

La dedicación de las y los asistentes contrasta con el proceder del DE. Trajo el ejemplo de que uno de los asistentes de su escuela no dejo de acompañar a su estudiante en ninguno de los días que duro el semestre en medio de la pandemia. Para la líder magisterial la razón por la cual el DE no quiere dar la permanencia a estas trabajadoras es porque no quiere contratar gente para ahorrarse el dinero.

La falta de seguridad ha provocado la renuncia de algunos por ejemplo en su escuela hay dos que renunciaron para irse a Estados Unidos -en el caso de ambos son bilingües- en donde se estima su trabajo y ganan lo que gana un maestro aquí.

“Ese recurso es parte de la familia su dependencia es mayor que con la familia cortar esa relación es un daño terrible al estudiante más ahora que después de toda esta crisis cuando nos volvamos a ver tendrán una regresión terrible y encima de eso le pones un asistente que no conoce, quien más daño han recibido en este proceso han sido los estudiantes de Educación Especial”.

 

En entrevista por separado la portavoz del Comité en Defensa de la Niñez (CDN) Jeannette Morales, describió sobre la tarea de las asistentes. “La figura del asistente es tan importante para un niño de educación especial porque yo me siento que cuando esta con mi hija es como si yo estuviera ahí están mis ojos ahí. Esta la persona que ellos necesitan para lograr un progreso académico y son los peores pagos en el DE”.

 

Frente a la incertidumbre que prevalece sobre el futuro del PEE en el próximo año escolar y con ello el papel de las asistentes la madre activista reafirmó; “Yo me solidarizo con ellas y le pido al gobierno que tiene que buscar una forma ya sea la metodología que vayan a usar no queden fuera de nómina porque eso es un acto de injusticia”.

 

 

Editorial: Basta de discrimen hacia la Educación Especial 

 

En momentos en que el mundo entero observa incrédulo las nefastas consecuencias del racismo sistémico en Estados Unidos, y se fomenta la reflexión y discusión sobre cómo el discrimen contra individuos y grupos particulares mina las bases y los entendidos de las llamadas sociedades democráticas, y crea divisiones, niveles y jerarquías artificiales y dañinas entre los ciudadanos de un país, llamamos la atención a la situación de los estudiantes de Educación Especial en Puerto Rico. El hecho de que el discrimen contra dicha población no sea un fenómeno exclusivo de nuestro país, no debe ser excusa para desatender un problema que afecta a un número tan alto de nuestra población estudiantil, y a sus maestros, terapistas, padres y familiares. Según nota publicada en CLARIDAD, sobre la situación de la educación especial en Puerto Rico en octubre del 2018, más de una tercera parte de la población estudiantil del país- aproximadamente 120,000 niños y niñas- está registrada  en el Programa de Educación Especial. Esto significa que contamos con una altísima tasa de estudiantes con condiciones serias que inciden sobre su capacidad de aprendizaje.

La ley especial del gobierno de Estados Unidos para estos estudiantes es la “Individual with Disabilities Education Act”- IDEA, por  sus siglas en inglés- una ley muy abarcadora que establece que estos niños y niñas pueden estar afectados por una o  más de las trece categorías de condiciones o impedimentos que cubre el estatuto. Algunos de estos son fáciles de detectar por lo evidentes,  y otros no son tan detectables a simple vista pero sí igualmente incapacitantes. El espectro abarca desde impedimentos físicos como la ceguera o la sordera en todas sus variantes o los impedimentos ortopédicos, hasta condiciones emocionales, cognitivas o intelectuales, o problemas específicos de aprendizaje como los impedimentos del habla y el lenguaje, el trauma cerebral, o impedimentos múltiples como la perlesía cerebral y el Síndrome Down, entre otros. Incluye también, con lujo de detalles, los reglamentos,  requerimientos y procesos a completarse para garantizar que los estudiantes con dichas condiciones, o con cualquier otra condición especial que impacte su aprendizaje, no puedan ser discriminados, ni sus derechos atropellados, en  los sistemas de educación pública cobijados bajo dicha ley. Además de esa ley Federal, en Puerto Rico hay otras leyes y reglamentos aplicables. La Sentencia Judicial por Estipulación del 2002 en el pleito de Rosa Lydia Vélez vs. Departamento de Educación fue un gran logro de justicia para esta población. La sentencia favorable en este pleito de clase obliga al Departamento de Educación de Puerto Rico a cumplir con todos los mandatos de ley aplicables a la Educación Especial, y suple mecanismos adicionales a la población de educación especial para obligar al Estado a cumplir, como el Remedio Provisional, entre otros.

Pero la realidad en el Departamento de Educación ha sido otra. Por décadas han seguido arrastrando los pies con los estudiantes de Educación Especial, a pesar de contar con un presupuesto descomunal, uno de los más grandes entre todas las agencias del gobierno de Puerto Rico. El Departamento de Educación sigue siendo negligente en el cumplimiento de su obligación, y con obstinación se dilatan y complican el acceso y los procesos para la educación a que tienen derecho estos estudiantes. En estos momentos, cuando la crisis de servicios provocada por la epidemia de COVID-19 ha afectado de dramáticamente las formas y medios en que se imparte educación en Puerto Rico, resalta más que nunca la gran vulnerabilidad y carencia del Programa de Educación Especial.  Los estudiantes y sus asistentes, padres, terapistas, y maestros y maestras se han quedado sin un interlocutor interesado, ante un Departamento de Educación colapsado, con un liderazgo nulo, que ha demostrado durante esta crisis su total incapacidad para proveer respuestas y soluciones asertivas y concretas a las necesidades educativas de toda su población escolar, particularmente la de Educación Especial.

Ahora y hacia el futuro los  avances logrados tras la sentencia judicial en el de caso Rosa Lydia Vélez están amenazados. Los niños y niñas de educación especial siguen en un limbo. Tampoco hay visos de la permanencia prometida a las maestras asistentes, quienes son los ojos y oídos de estos estudiantes en los salones de clase, y llevan décadas trabajando por contrato, sin garantía ni seguridad de empleo. Y mucho menos hay comunicación con los padres y madres, sobre cuáles serán las condiciones del aprendizaje de sus hijos e hijas con condiciones especiales durante el próximo semestre escolar, que comienza en agosto.

 

La experiencia profesional indica que estos niños y niñas se benefician mejor del aprendizaje y refuerzo  continuos. Sus distintas condiciones físicas, cognitivas y emocionales ya son barreras suficientes para su progreso. Su reclamo más urgente y enérgico es que se derriben las barreras burocráticas, el discrimen y la  incompetencia en el Departamento de Educación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo quise mucho por bueno

Por Florencio Merced Rosa/Especial para CLARIDAD

 

Conocerlo era comenzar a quererlo. Lo conocí en el Aeropuerto Internacional JFK. “Mari Brás me ordenó que te viniera a buscar y te cuidara” -me dijo. Ese fue el primero de innumerables cuentos orales a través de medio siglo de entrañable compañerismo y amistad. Esa  misma tarde me invitó  al cine. Estaban dando La Gran Esperanza Blanca. Se presentó ante la joven boricua en la taquilla con su sonrisa habitual, pero también con su afro, su boina y su “pin” con la bandera de Puerto Rico. No quiso cobrarnos la joven boricua. Entramos gratis.  Se los dije: Conocerlo era comenzar a quererlo.

Tres hijos procrearon Doña Obdulia (Yuya) Pizarro y Don Juan Romero, a saber: Juan Manuel, Soledad y Osvaldo Romero Pizarro. Cuenta el más antiguo y cercano de sus amigos, Benjamín (Papo) Torres, que fue en la casa de Juan y Yuya donde por primera vez vio tantos libros juntos. Esa casa ubicaba en el barrio de la Central en el pueblo de Canóvanas.

Estoy escribiendo para CLARIDAD digital y advertido estoy de lo conveniente que resulta la brevedad. Y todavía no he dicho que nuestro Osvaldo murió en la mañana del domingo, 21 de junio. Tampoco he dicho que fue un hijo ejemplar, buen hermano, padre de dos mujeres extraordinarias: Mariela e Isa María. Abuelo amoroso, de  verdad amoroso. Se me acaba el espacio y no acabo de decir que nunca lo vi tan orgulloso como cuando mostraba la foto cartel del Cuerpo de las Enfermeras de la República del Partido Nacionalista de Don Pedro, y apuntando con el dedo preguntaba: “¿Reconoces a Yuya?”

Bueno, tampoco he dicho que fue militante, combatiente y dirigente del Movimiento Pro Independencia y del Partido Socialista Puertorriqueño.           Luchó en la diáspora y en el archipiélago. Fue organizador y dirigente sindical de honestidad a toda prueba. Gozó del aprecio y la confianza de Juan Mari Brás, Julio Vives Vázquez y Pedro Grant. Igualmente de sus hermanos de la Facción Viva del PSP, a la que perteneció hasta el día de su muerte. Fue querido y apreciado por sus compañeras de trabajos y de luchas.

A mitad de la década del 1970 se desató una lucha sin cuartel,  con motivo de la huelga en  Puerto Rican Cement en el Sur de la Isla.  Fue tan destacada, difícil y riesgosa la participación de Osvaldo en un momento dado que la máxima dirección del Partido decidió sacarlo del país. Como parte de su periplo, y estando de observador Osvaldo en un evento internacional que se llevaba a cabo en un salón del Hotel Habana Libre, se dirige hacia él Fidel y posándole  la mano sobre el hombro le dijo:  “ Me dicen que te están buscando en Puerto Rico, que tú haces por acá “?  No esperó respuesta. Él sabía.