Inicio Blog Página 1170

Minutos de cine: Idiocracy

 

Po Marcos Iran López Ortiz/Especial para CLARIDAD

Idiocracyes un filme de ciencia ficción/comedia dirigido por Mike Judge y protagonizado por Luke Wilson, Maya Rudolph y Dax Shepard.  Narra la historia de Joe Bauers, quien es seleccionado para un experimento de hibernación junto a una mujer llamada Rita. Todo se complicará cuando el proyecto es cancelado y estos despiertan 500 años después en un mundo donde el nivel de inteligencia promedio ha decaído tanto que Joe es considerado el hombre más inteligente del mundo.

Esta cuarentena sin duda alguna nos ha afectado a todos de diferentes maneras. Salir a pasar un buen rato o comer algo no será como antes y esta es una realidad a la que debemos adaptarnos. La gran mayoría de los ciudadanos están siendo conscientes al tomar las debidas precauciones para evitar el contagio y su propagación. Pero en los noticieros comenzamos a ver un grupo de personas “peculiares”. Se trata de un grupo de norteamericanos que protestan para que se abra la economía sin importar las consecuencias del virus. Este comportamiento me puso a pensar enIdiocracy, una sátira que lentamente se va transformando en una reflexión de lo que podría convertirse nuestra sociedad.

Vamos a comenzar con los temas que explora el filme y cómo estos lentamente se han convertido en algo que muchos consideran irónicamente “poético”.  Me encanta que desde la primera escena te presentan que el término “selección natural” ya no existe y esto significa que no necesariamente el más fuerte se reproduce, sino que gracias a un sistema capitalista hasta el más tonto puede tener un árbol genealógico extenso. En este futuro vemos la estupidez humana a la máxima expresión en diferentes aspectos. Puedes buscar tratamiento médico en un hospital como es de esperarse, pero si no tienes seguro médico hay una sección donde puedes jugar en un “casino” por el derecho a tratamiento médico. Otro ejemplo son las cortes, que pasan de ser un foro de justicia y verdad a uno donde las partes se difaman hasta que el público decide si es culpable o no. Este futuro es sumamente gracioso, pero comienzas a ver situaciones a través de nuestros protagonistas que están pasando hoy día y pasa a ser más preocupante.

En cuanto a los personajes siento que tengo una relación rara con ellos. Joe es el hombre más básico y aburrido en el mundo, pero me parec que esto fue a propósito. Literalmente lo escogen para el proyecto porque es un hombre súper “plain” y si se llegaran a complicar las cosas nadie lo extrañaría. Me encanta el momento en el que este sale de la cápsula e intenta razonar con unos sujetos que están cerca y estos se alteran diciendo que Joe habla muy elegante, pero debemos recordar que el lenguaje ha decaído tanto que la formalidad desapareció. Los personajes secundarios también son muy entretenidos. En especial Terry Crews como el presidente de los Estados Unidos, que es un ex-luchador que entra al congreso con su propio tema musical.

Idiocracyes un filme fascinante. Es fácil ver esta película y pensar que los escenarios que nos presenta son tan absurdos que son increíbles, pero solo debemos recordar quién es el presidente de los Estados Unidos y todo comienza a tener sentido. Es triste que este filme no recibió apoyo o amor cuando estrenó en 2006, pero me llena de emoción saber que lentamente encontró su público y que muchos lo están viendo como un posible reflejo de lo que puede pasar en nuestra sociedad.

Comentarios a: Marcoslopez614@gmail.com

Mujeres del pasado: Bette Davis

Por María Cristina/En Rojo

Que conste, conocí a Bette Davis a través de la TV local porque en esas décadas de 1959 y 60 llenaban los espacios de las tardes con cine clásico de Hollywood, mayormente melodramas. Así descubrí a las divas hermosas, misteriosas, amorosas, sufridas y a veces vengativas como la Davis, Joan Crawford, Barbara Stanwyck y Susan Hayward. Aquí destaco algunos de los filmes de la Davis que más me impresionaron entonces y que al volverlos a ver siguen impactando mis sentimientos. El enlace de los ocho filmes comentados es el melodrama como un género que se volvió tan popular que su público seguidor—en su mayoría mujeres—exigía continuas producciones y convertía a sus actoras en estrellas sin privacidad posible, pero con carreras muy exitosas por largos años. En el caso de Davis, Warner Brothers, como una de las principales casas productoras de Hollywood, sería su dueño con un contrato que duró de 1932 a 1949, el que ella trató de cancelar sin lograrlo legalmente y que fue responsable, casi sin querer, de sus éxitos que culminaron con 10 nominaciones al Oscar y dos premiaciones. Sus años como estrella/diva se extendieron desde la década de 1930 hasta mediados de 1950. Siguió actuando en todo tipo de papeles para un cine que complacía otras preferencias y abordó la TV, que al principio se consideraba un bajón del status de Hollywood.

 

Of Human Bondage(John Cromwell, 1934)

En este filme basado en la novela de Somerset Maugham, conocido por sus personajes femeninos destructores de hombres, Davis interpreta a Mildred Rogers, chica pobre y trepadora, que logra seducir a Philip Carey, hombre bueno y pudiente pero muy sensitivo, casi destruyendo su futuro. Mildred miente continuamente para conseguir lo que quiere y, aunque puede que le tenga algún afecto a Philip, su interés es conseguir lo que necesita sin importarle lo que él pueda sufrir en el camino. Ella aparece y desaparece de su vida y cada vez tiene fuerzas o debilidades diferentes que hacen que la Davis sea el centro de la historia a pesar de su aparente maldad o indiferencia al sufrimiento de otros.

 

The Letter(William Wyler, 1940); Jezebel(William Wyler, 1938)

William Wilder, alemán que emigró a Estados Unidos en 1920 donde hizo su carrera como director, es elogiado por todos los historiadores de cine por su particular estilo de filmar sus escenas. También bajo obligación de los estudios de Hollywood (aunque en los primeros años tuvo gran libertad por tratarse de una compañía de la familia), tuvo que aceptar cambios de producción (tan graves como cambiar el final de Wuthering Heights), pero también tuvo la oportunidad de trabajar con los mejores actores y equipo técnico desde 1925 hasta 1968. La Davis hizo tres filmes con Wyler que resultaron en tres nominaciones y un Oscar. En The Letter, Davis puede ser la esposa amorosa, la propietaria arrogante, la mujer que no tiembla al disparar y la a veces asustadiza pero nunca temerosa de los hechos perpetrados. Leslie Crosbie es la esposa del administrador de una plantación de goma en Singapur que comete un crimen del que nunca se arrepiente, aunque esconde el hecho hasta el último momento. En Jezebel(con todas las implicaciones de llamar a una mujer así), la Davis, como Julie Marsden, parece tener la misma altivez de creerse superior a todos y todas en esta historia de mediados del siglo 19 en el Sur de Estados Unidos. Aquí, en un melodrama de época, Julie cree que puede maltratar a su prometido y que, por ella ser tan preciada, Preston (Henry Fonda), un exitoso banquero, no le cuestionará su comportamiento. Sucede todo lo contrario y esto hace que Julie intente reconquistarlo utilizando todos sus encantos que pueden o no surtir efecto a estas alturas del juego.

 

Dark Victory(Edmund Goulding, 1939); The Old Maid(Edmund Goulding, 1939)

Otro de los elementos esenciales del melodrama puede ser la rivalidad entre mujeres ya sea por la atención de alguien influyente, el amor de un hombre codiciado por ambas o los celos porque una de ellas parece ser más privilegiada. En Dark Victory, Davis es Judith Traherne, nuevamente una mujer que se siente libre por tener dinero y una posición social que le permite moverse y hacer lo que desee. Esa vida de desprecio al compromiso y desinterés por el colectivo se ve truncado cuando descubre—aunque nunca lo acepta totalmente—que tiene un tumor cerebral inoperable. Al saber que tiene los días contados, Judith apreciará la amistad con Ann King (Geraldine Fitzgerald), el cuido de sus caballos a cargo de Michael O’Leary (Humphrey Bogart) y el amor incondicional del que fue su médico y es ahora su marido, Frederick Steele (George Brent). En The Old Maid/La solterona, drama que se desarrolla durante la Guerra Civil, Davis como Charlotte Lovell es una mujer que se preocupa por su única familia, su prima Delia. Es ella la que parece ser el centro de la historia al enfocar en su boda que es interrumpida cuando su anterior prometido aparece a reclamarle su compromiso y luego cuando vemos que su matrimonio le ha traído la felicidad que ella esperaba. Pero en verdad es la historia de Charlotte que suscita terribles celos en Delia al punto de utilizar la mentira para romper su compromiso con Joe Ralston y luego quitarle el amor de su hija. Aquí la Davis es la que confía y cree que la amistad entre dos primas solo puede tener beneficios para ambas, mientras Delia es la que conspira todo el tiempo para hacerle daño a quien confía en ella.

 

The Private Lives of Elizabeth and Essex(Michael Curtiz, 1939); The Virgin Queen(Henry Koster, 1955)

En el filme del director húngaro, Michael Curtiz (mundialmente conocido por Casablanca), Elizabeth I ya sabe que la línea de los Tudors no tendrá heredero. Aunque el ambiente exterior al palacio es de guerras para mantener la unidad del reino, adentro Elizabeth mantiene su poder centralizado y mantiene una vida afectiva que ella escoge cuándo y con quién. Uno de estos amantes es el conde de Essex, Robert Devereux, alguien con quien Elizabeth pensó compartir su corona tanto por la intensidad de su relación como por las proezas guerreras para defender el reino. La Elizabeth de Davis tiene la seguridad personal, dureza de estilo e intensidad amorosa que revela su complejidad sentimental. Dieciséis años más tarde, Davis reinterpreta a una Elizabeth soltera, pero con la insistencia de su corte de casarse para asegurar la corona en The Virgin Queen, del director alemán Henry Koster. Esta vez el affair tumultuoso será con Walter Raleigh (Richard Todd) que generará intrigas de palacio entre los otros interesados en compartir el poder de la corona. Los viajes aquí serán al nuevo mundo y los resentimientos contra los irlandeses seguirán igual de intensos. Al igual que en el filme de Curtiz, los romances serán muy intensos, los juegos entre decir verdades y esconder intenciones son lo que adelanta la trama y los celos y la venganza entre mujeres serán esenciales para la humanización de Elizabeth. Sobre este personaje histórico hay hermosas interpretaciones que recomiendo totalmente: Elizabeth R(1971) con Glenda Jackson; Elizabeth(1998) y Elizabeth: The Golden Age(2007) con la extraordinaria Cate Blanchett; la serie Elizabeth I(2005) con la también maravillosa Helen Mirren.

 

Now, Voyager(Irving Rapper, 1942)

Termino mis comentarios con el filme de Davis que más aprecio y que puedo ver cientos de veces sin sentirlo repetitivo. Cada vez descubro otro detalle que ilumina alguna escena que creía conocer tan bien. En este melodrama, como en tantos otros de las décadas de 1930 a 1960, todos los personajes tienen ingresos que le permiten tener sendas casas, viajar y residir en otros lugares, ser profesionales (generalmente para los hombres) y poder resolver sus problemas sin preocupaciones económicas. En el caso de Charlotte Vale (parece que en esta época el nombre Charlotte era muy popular), puede tener todas las comodidades posibles sin tener un empleo ni profesión, pasar tiempo en una clínica psiquiátrica privada donde recibe la mejor atención médica posible e irse de crucero en 1era clase y poder pasar tiempo en Rio de Janeiro. En la trama de Now, Voyager, se incluye otra relación recurrente del melodrama: los conflictos entre madre e hija. Aquí se incluye madres que rechazan a sus hijas por preferir a los hijos varones o porque son la menor que ha resultado en una molestia. Es precisamente esa relación de una madre dominante la que convierte a Charlotte en una mujer tan insegura que se cree fea, indeseada y un estorbo para todos. En este caso, su salvación será apartarse de la madre y recibir un tratamiento diferente en la clínica del Dr. Jaquith (Claude Rains). Su transformación culminará cuando en el crucero que toma antes de volver a su casa conoce al arquitecto Jerry Duvaux Durrance (Paul Henreid), hombre casado con una hija preadolescente que intenta proteger de una madre que actúa muy similar a la de Charlotte. Se conocerán muy bien durante el viaje con la oportunidad de pasar varios días en Rio. Es en este encuentro donde se da la famosa y sugestiva escena de compartir cigarrillos.

 

 

El gobierno no puede convertirse en un escollo para el deporte

 

Por Javier GuaníGorbea/Especialpara CLARIDAD

No cabe duda que el Covid-19 ha afectado la manera de vivir de todos(as) y que el deporte  sin duda  no ha sido la excepción, a nivel de Estados Unidos se preparan planes para reabrir los deportes de una manera segura que trate de mitigar la oportunidad de  mas contagios, teniendo en consideración que la salud de los atletas es la prioridad. Ya diferentes deportes como el boxeo, la NBA, el golf  y  el hockey  tienen sus fechas de comienzo, mientras deportes como el tenis de mesa y el  de cancha debaten cómo hacerlo de manera segura, mientras el béisbol está enfrascado en una lucha de salarios, que en mi opinión no tienen cabida en este momento pero eso es tema para otro escrito.

En Puerto  Rico la situación no es tan distinta a la del resto del mundo, en las próximas semanasse tendrán que tomar unas decisiones difíciles en cuanto a los torneos de Volibol Femenino y el Baloncesto Superior Nacional,  cuyos modelos económicos dependen de que haya público presente en las gradas  para que sean económicamente viables por lo que veo poco probable que aún con la realización de pruebas suficientes se puedan completar en este 2020. Habiendo dicho eso me ha llamado la atención la controversia surgida la pasada semana con los entrenamientos del  volibol de playa. Este es un deporte donde el contacto de personas  es casi nulo, solamente con la bola y la arena y donde no se requiere aglomeración de personas para que nuestras selecciones nacionales puedan practicarlo. En un momento donde se han flexibilizado las medidas y se ha empezado a permitir la práctica  de deportes que no requieran contacto físico, no hay una razón lógica para que el gobierno no le permita a las selecciones de playa realizar sus entrenamientos siempre y cuando cumplan con las reglamentaciones de distanciamiento social y de realización de pruebas. Me  preocupa que el Departamento de Recreación de Deportes (DRD) amenace con multas y acción legal a un deporte que no representa peligro de contagio. No olvidemos que ese equipo en ambas ramas está intentando obtener las participaciones internacionales suficientes  para acumular puntos y aspirar a una clasificación olímpica en Tokio 2021. El gobierno que ya había arrastrado los pies en el tema del deporte pues ni siquiera lo mencionó las primeras ocho semanas de la cuarentena(hasta que el COPUR se les adelantóy  propuso como alternativa el uso del Albergue Olímpico para que los atletas pudieran tener donde entrenar en un ambiente seguro) tiene que ser un facilitador en estos tiempos pues recordemos que todos los atletas sin importar la disciplina se han visto afectados al igual que todos los demás. Es responsabilidad de la agencia que representa  el deporte ser una mano amiga en  momentos de crisis como los que vivimos.

Nadie está  pidiendo que abran los deportes colectivos todavía, eso sería irresponsable pero no permitirle a una selección de playa entrenar es un capricho como muchos otros que ha tenido este gobierno  durante la pandemia.

Ojaláy este asunto  se resuelva pronto y no se use al deporte como rehén, cosa que desgraciadamente se ha hecho en el pasado con situaciones políticas y de otra índole que no vienen al caso. Todos queremos velar por la salud de nuestros atletas pero hay una nueva realidad y hay que enfrentarla. Aún en la adversidades que el COVID-19 representa,  nuestros atletas tienen derecho de ganarse la vida y  luchar por el sueño de ir a  unos Juegos Olímpicos  y nuestra delegación merece tener la oportunidad de competir en igualdad de condiciones con los demás países del mundo.

Con-textos Tratar de cambiar el Mundo

 

 

Por Reinaldo Pérez Ramírez/Especial para CLARIDAD

 

 

La historia del pensamiento humano es similar

 a las oscilaciones de un péndulo.

Luego de un largo periodo de sueño ocurre un despertar…

y se libera de las cadenas con que gobernantes,

magistrados y clérigos la han atado.
Piotr Kropotkin

 

La violencia justa en defensa propia no está dibujada a pincel.  Emerge de la profundidad con fuerza incontenible.  Las acometidas de energía humana que la impulsan no siempre pueden ser dirigidas como regimientos de infantería en lineal obediencia jerárquica.  Se equivoca quien aspira a mantenerlas dentro de la precisión y contorno de “lo correcto».

Quien así reacciona no alcanza a percatarse de la injusticia contra la que esa energía, agazapada durante años, se manifiesta. El espacio de minusvalía reiterada en vivencias, estrujada en rostros, tatuada en vidas, tarde o temprano habría de generar esa combustión explosiva que nadie podrá controlar sin convertirse en cómplice. Como era de esperarse, esa oleada de combustión social ya atenúa sus excesos.

Tiene que ver con el derecho a la defensa propia.  Cuando este se ejerce de manera masiva, silvestre, como un incendio en la llanura, el fondo urbano es lienzo.  La brocha es gorda, torpe, rudimentaria, casi como Pollock salpicando pintura roja color sangre en paredes grises, resaltando en fondos ocre angustias centenarias.  Invariablemente, ese rojo es de los que protestan defendiéndose.  Los cristales, fachadas, vestíbulos de empresas y bancos, no derraman sangre.

¿Acaso no hubo sangre antes?  Los pusilánimes, los mojigatos  -incluyendo algunos que padecen imbecilidad crónica-  olvidan las causas que originan ese tsunami humano tan justo como oportuno; tan necesario como explicable.

El mundo no es el que era ayer.  No sólo por causa de la pandemia.  La celeridad del cambio nutrió la desigualdad de manera silenciosa, apócrifa, letal.  El futuro ha llegado antes de tiempo.  Por eso, cuando escucho las críticas a «la violencia» cuyas “víctimas” han sido vitrinas, ventanillas de autos de policía, zafacones y cuarteles de “ley y orden», me obligo a reflexionar. Les invito a hacer lo propio.  A la hora de opinar, es imprescindible reparar en las vidas que antes tronchó el discrimen racial en los Estados Unidos y en otras partes del mundo.

Por supuesto, nadie desea que incendien o vandalicen Joe’s Pizza en el Bronx – negocio familiar- ni la tiendita minorista Mom & Pop, propiedad de tercera generación de familias inmigrantes que por azar malaventurado ubicaba en el paso de la corriente humana incontenible. Condenamos que ello ocurra.  Pero al hacerlo, tenemos el deber de poner las cosas en contexto.  La historia seguirá su hoja de ruta.  Ante ese hecho, debemos escoger: o nos quedamos de espectadores de pantalla y pixeles pontificando como dioses desde las gradas  -como si lo supiésemos todo-  o entendemos que el mundo cambió y la hora a la que se desplaza dicho cambio  -incluyendo sus excesos-  podría estar registrando mal que bien el inminente comienzo de un ejercicio de calibración de la balanza de la justicia.

Por eso, no hay que condenar a nadie.  Ni siquiera a quienes “saquean» tiendas, borrachos de libertad después de un encierro; después de siglos de abuso.  Ellos y sus ancestros nunca habían practicado el saqueo.  Son jóvenes.  Prefieren los liquor storesa las alhajas de la Quinta Avenida.  ¡Claro, allí había cervezas!

Mirémoslo desde esta perspectiva:  podrían ser o son nuestros hijos y nietos. O tal vez son los hijos y nietos de las mucamas que -con regularidad variable, según nuestros presupuestos-  asean nuestras casas y recogen nuestros regueros.  Cantando bachatas, llevan la basura hasta el contenedor de nuestras miserias de papel, plástico y cartón.  A veces nos cocinan y sacan a pasear nuestras mascotas.  O nos mantienen los patios y  -lo más increíble- ¡hasta desenredan los hilos del trimmer!  Hacen todo lo que no queremos hacer en nuestras suburbanas residencias con piscinas o sin ellas.

Puede ser que no estemos ni siquiera cerca de cambiar el mundo.  Pero tratar, tan sólo contribuir a tratar de hacerlo, nos coloca del lado humano de la empatía que aumentará las probabilidades de que el homo sapienssobreviva como especie.  Nos permite respirar un día más, lo que no podrán hacer George Floyd ni las centenares de miles de víctimas que aún no identifica la historia de la injusticia.

Comentarios a:rei_perez_ramirez@yahoo.com

Brasil un pacto democrático para detener el fascimo

 

Por Fernando de la Cuadra

 

Las imágenes de grupos de encapuchados con máscara blanca y antorchas en las manos frente al Supremo Tribunal Federal pidiendo que este sea clausurado, nos recuerdan las escenas del Ku Klux Klan o de las huestes nazistas que irrumpieron aquella noche de los cristales rotos, la cual anticipaba el genocidio cometido posteriormente por el régimen de Hitler. Aparte de eso, existen innumerables sitios de milicianos digitales que se han dedicado a desperdigar noticias falsas sobre las instituciones y las personas, profiriendo injurias y amenazas a miembros del Supremo Tribunal Federal, a congresistas, políticos, periodistas o representantes de asociaciones que han denunciado el avance de sectores exaltados de la extrema derecha.

Las fuerzas de la ultra derecha -a pesar de aún ser minoritarias- se encuentran bien articuladas en las redes y en la calle, con el sustento financiero de algunos empresarios y comerciantes que apoyan ciegamente a su líder, quien cada vez más adquiere el tono, los gestos y la postura de un Benito Mussolini, llegando a utilizar incluso una frase emblemática del dictador italiano. Pero a diferencia de su modelo peninsular, el ex capitán no posee la capacidad de líder nado y agitador carismático, de organizador experto, de orador cautivante y convincente. Bolsonaro no tiene un proyecto ni ideas de peso, salvo armar a toda la población para defender una nación imaginaria que está en campaña contra el marxismo cultural, la ideología de género y la globalización. A esta paranoia, el presidente ahora ha sumado su campaña contra el aislamiento y su propaganda incondicional de la cloroquina como el remedio que derrotará el Covid-19. Mientras en el país los fallecidos ya se aproximan de los 33 mil casos, el ahora llamado “Capitán Contagio” sigue enredado en su lucha para tratar de gobernar sin ningún tipo de contrapeso por parte de los otros poderes del Estado, ni responder a las demandas de gobernadores, alcaldes, periodistas o de la ciudadanía en general. Aunque sus últimos arrestos autoritarios, muestran a alguien que más que gobernar un proyecto para el país, lo único que desea es mantenerse en el poder a cualquier precio.

Precisamente, las limitaciones carismáticas e intelectuales del ex militar no quieren decir que él no represente un peligro para la democracia del país, debido a que podría sumar a sus impulsos golpistas y dictatoriales a una parte significativa de las Fuerzas Armadas que se vean tentadas con la obtención de mayor poder dentro de un gobierno que ya posee un grupo numeroso de ministros, subsecretarios y funcionarios de alto escalón provenientes de las corporaciones castrenses.

Por lo mismo, es urgente que la totalidad de las fuerzas democráticas renuncien a sus diferencias históricas y/o coyunturales en pos de un objetivo común que es la creación de un frente en defensa de la democracia. Ciertamente no es una tarea fácil, considerando el comportamiento golpista contra el gobierno de Dilma Rousseff que tuvieron ciertos sectores que hoy día se presentan como paladines de la democracia. Renunciar a desavenencias y conflictos del pasado es una exigencia del crítico momento histórico que atraviesa el país. Ya han surgido algunas iniciativas en este sentido, como un llamado en las redes bajo el lema #Somos70porcento, que ya es una de los hashtag más compartidos en estos últimos días. Es un 70 por ciento que puede crecer aún más, en la medida que la propia base del gobierno continúa desgastándose en disputas intestinales entre aquellos que lo apoyaron que luego de un año y medio se han ido distanciando de Bolsonaro y sus grupos de acólitos más reaccionarios y odiosos.

Las manifestaciones de las barras organizadas anti-fascistas demostraron que las calles no son de uso exclusivo de los bolsonaristas y nuevas movilizaciones se deberán producir en los próximos días y semanas para demostrar que la gran mayoría de los brasileños desea el fin de un gobierno nefasto, que con su política miope ha profundizado la crisis sanitaria, económica y social que sufre la nación.

Brasil es un país que fue construyendo a lo largo de los años una sociedad civil activa y que, sustancialmente, en el periodo de lucha contra la dictadura adquirió mayor robustez y complejidad, siendo representados en la actualidad casi todos los segmentos de su población. Aquí encontramos movimientos sociales emblemáticos, como el Movimiento de los trabajadores Rurales sin Tierra (MST), el Movimiento de Trabajadores sin Techo (MTST) o el Movimiento LGBT, aparte de innumerables organizaciones de género, ecologistas, de economía social y solidaria, etc. Esta sociedad civil debe movilizarse en defensa de la democracia, a pesar de las limitaciones que impone la política de aislamiento social en el contexto del Covid-19.

Y por supuesto, las instituciones también pueden desempeñar un papel importante en este esfuerzo mancomunado para recuperar la convivencia democrática. Tres son los escenarios posibles para la salida de Bolsonaro, a partir de lo que puedan realizar el Tribunal Superior Electoral, el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Congreso. En el primer caso, es la impugnación de la chapa que ganó la elección, por el uso sistemático de fake news, mientras en el STF continua el proceso por la intervención inconstitucional del mandatario en la Policía Federal. En lo que corresponde a las acciones que podrían ser tomadas en el ámbito del Congreso Nacional, se contabilizan más de 30 pedidos de impeachment que deben ser analizados y aprobados por el presidente de la Cámara de Diputados.

Reproducido de: www.alainet.org