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El Tribunal Supremo afianza el ordenamiento colonial

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuuertorico.com

 

Por cuarta ocasión en años recientes, el Tribunal Supremo de Estados Unidos (TS) reafirma la condición colonial de Puerto Rico, esta vez con su decisión de que el nombramiento de los miembros de la Junta de Control Fiscal (JCF) no viola la cláusula constitucional de nombramientos de la Constitución de Estados Unidos.

“Definitivamente la decisión era una que estaba entre las alternativas, en términos de que el Tribunal podía escoger el afianzamiento del ordenamiento colonial, y lo hizo, determinando que la cláusula territorial excluye de la aplicación la cláusula de nombramientos cuando se trata de los territorios”, reaccionó a CLARIDADRolando Emmanuelli Jiménez, representante legal de la Unión Independiente de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), sindicato que ha retado los poderes de la JCF desde su imposición. La decisión del TS se produjo el 1.rode junio, luego de celebrar en octubre de 2019 una vista oral.

A juicio de Emmanuelli Jiménez, la decisión del TS lo que hace es que engrandece el poder del Congreso para manejar los territorios con una ley que, aunque el presidente tendría que firmarla, permitiría al Congreso nombrar a cualquier jefe de agencia de cualquier instrumentalidad gubernamental dentro de cualquier territorio, porque básicamente lo que dice la decisión es que no haría falta la intervención del presidente o del Senado.

Para el representante legal de la UTIER, independientemente de que la decisión (escrita por el juez Stephen Breyer) en una parte diga que no va a atender los Casos Insulares, este constituye el caso más reciente de los casos insulares.  “Es irónico que en esta semana, donde hay una casi insurrección en Estados Unidos, el Tribunal Supremo vuelve a principios ya superados del siglo XX, porque el Tribunal lo que establece es básicamente que el Congreso puede hacer cualquier cosa con Puerto Rico”, expresó indignado.

En cuanto la opinión de la jueza Sonia Sotomayor, quien es de origen puertorriqueño, la describió como una interesante debido a que, aunque el caso no tenía los hechos como para entrar en la controversia de si el Congreso tiene la facultad de quitarle le poderes a un territorio una vez se los otorga,  eso es lo que ocurrió con la ley PROMESA, que le quitó a Puerto Rico  los derechos mínimos democráticos que tenía bajo la Constitución de Puerto Rico.

Emmanuelli prosiguió con que, aunque ese es el criterio de la juez Sotomayor, y no es anticipable que sea el criterio de todo el Tribunal, no deja de ser una rendija abierta que podría explorarse. En esa línea, señaló que un caso definitivo que podría entrar en esas consideraciones es el caso presentado por la Hermandad de Empleados del Fondo Seguro del Estado (FSE) y el de la Unión de Médicos del FSE, los cuales están planteando que la ley PROMESA es inconstitucional porque viola y quita los pocos derechos políticos que teníamos los puertorriqueños.

El licenciado denunció que un ejemplo dramático de esa falta de poderes es el hecho de que desde que comenzó la pandemia (el 16 de marzo fue declarada la cuarentena), la JCF ha escrito más de 150 cartas de regaño, reprimendas al Gobierno de Puerto Rico. “Eso es un gobierno de facto y de día a día. Los puertorriqueños podemos ir a votar en noviembre, pero el gobierno que se escoja no tiene nada que hacer porque, aunque se pueda ir en noviembre a votar, no tiene nada que hacer”.

Expresó además, que otra de las consecuencias de la decisión es que agudiza la crisis política de Puerto Rico y “la situación existencial nuestra de cuánto más podemos aguantar esto; esta situación de una junta de personas no electas que imponen día a día lo que tiene que hacer el Gobierno de Puerto Rico”.

Según el licenciado Emmanuelli Jiménez las decisiones del TS de los últimos cuatro años, que incluyen el caso de Franklin, Sánchez Valle y la UTIER están definiendo de manera clara los contornos de la colonia. Observó  que  luego de la decisión de Sánchez Valle, Puerto Rico no es lo mismo en términos políticos y que la decisión puede tener impacto, algunos de ellos insospechados, lo que llaman consecuencias no intencionadas, por lo que debemos ver cómo esa decisión aporta a nuestra lucha por la autodeterminación.

Para el profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana (UIA), Carlos Ramos González, la determinación del Supremo tampoco fue una sorpresa. De acuerdo con el catedrático, en estricto derecho, “la decisión que había tomado la jueza Swain era correcta, era cruel, era dura; pero era correcta. Cuando el Circuito tomó la decisión esa, sí me sorprendió. Nunca pensé que la iba a revocar. Pero si te pones a pensar en retrospectiva, creo que el Circuito toma esa decisión, sobre todo el juez Torruellas, porque era la manera de tratar de provocar a que el Tribunal Supremo viera el caso”.

En esa dirección comentó que hay algunos jueces que piensan que a través de la Rama Judicial se puede provocar la discusión del estatus e incluso algunos piensan que hasta tomar la decisión, por lo que cree que, en el fondo, algo de eso estuvo presente con la decisión del Circuito.

Ramos González observó que por alguna razón el juez Breyer trató de hacer la decisión una menos cruda al no citar los Casos Insulares de principios del siglo pasado, que son los que con más crudeza validan la teoría casi extraconstitucional de que Puerto Rico pertenece, pero no forma parte de Estados Unidos. El profesor de derecho describió la teoría de los Casos Insulares como una invención de categoría jurídica que hizo el Tribunal Supremo hace ya más de un siglo para justificar el colonialismo y los intereses políticos, económicos y militares de Estados Unidos de la época. El sustrato de esa doctrina, dijo, está vigente y es la llamada “Cláusula territorial”, que se puede utilizar sin citar los Casos insulares porque estos fueron aprobados en un tiempo donde el tribunal era abiertamente racista; pero como hoy no quieren sonar racistas llegan a la misma conclusión por otra vía.

En ese sentido, indicó que, citando los Casos Insulares y los casos sobre la expansión territorial de Estados Unidos antes de los Casos Insulares, la juez Swain llegó a la conclusión de que, en efecto, Puerto Rico está sujeto a la Cláusula territorial y todo su poder plenario. Lo que el Tribunal Supremos hizo ahora fue, que sin citar los Casos Insulares previo a los de Puerto Rico, llegó a la misma conclusión de que el Congreso tiene un poder amplio, maleable, y lo ajusta a su medida conforme a sus propiedades.  ¿Cuáles son sus propiedades?, preguntó  de manera retórica, “pues son sus territorios y uno de sus territorios que adquirieron por guerra todavía lo tienen con el propósito de mantenerlo en la órbita para los fines que la historia dice que había que tenerlo”.

En fin, para Ramos González, el TS lo que volvió a decir es que ese poder amplio y maleable del Congreso se sostiene. Hizo la anotación de que esto no es extraño porque antes de adquirir a Puerto Rico, el Gobierno federal no adquiría los territorios para anexarlos de inmediato, sino hasta que el Congreso entendiera que el territorio y su población ya estaban listos para ser estado. “Así que, bajo esa teoría, Puerto Rico se mantiene ahí, porque todavía no está listo ni para la anexión ni para soltarlo”.

Ramos reconoció que, en el fondo, la decisión es una reafirmación para crear una estructura como PROMESA, con unos nombramientos a través de un proceso atípico, pero hecho al molde y necesidades de Estados Unidos. En lo que respecta a la decisión de la juez Sotomayor, coincidió en que abre la puerta para que en su día algún otro caso cuestione si el Congreso tiene o no poder para hacer lo que hizo con PROMESA.

 

 

 

 

 

 

 

 

EDITORIAL:Proteger el derecho a la salud del pueblo

 

Si alguna lección puede derivarse de la experiencia del COVID-19 en Puerto Rico es la necesidad de que nuestro país cuente con un sistema de salud pública robusto, preparado y disponible para responder a las necesidades de la población, y no a los intereses privados que lo controlen. No se trata solamente de la adecuada preparación y respuesta en una crisis sanitaria, sino de un reclamo potente para que nuestro pueblo pueda contar con un sistema de salud integrado y eficiente.

El Departamento de Salud de Puerto Rico abdicó esa responsabilidad, y fue evidente durante esta pandemia su falta de liderato y su manejo errático y poco confiable de la peor crisis sanitaria en un siglo. ¿Cómo se explica que, desde el inicio de la cuarentena el pasado 14 de marzo hayan renunciado dos secretarios de salud y se haya nombrado un tercero en medio de la emergencia del COVID-19? ¿Qué respuesta satisfactoria se ha ofrecido para el escándalo del contrato fatulo para la compra de pruebas del virus? ¿Cómo se han explicado las dos renuncias sucesivas, en un período de menos de tres meses, de las dos personas nombradas como epidemiólogos del Estado? ¿Por qué no se explica en qué consiste el problema para poder establecer un sistema eficiente de rastreo de contagiados y sus contactos, a pesar de que se anunció la existencia de más de un esfuerzo en esa dirección?  ¿Por qué fue tan decepcionante el desempeño del “task force” asesor de médicos, académicos y científicos del Recinto de Ciencias Médicas que se anunció con “bombos y platillos”?  Todas estas son preguntas legítimas que aguardan por una explicación coherente por parte de las máximas autoridades sanitarias y de gobierno del País.

La debilidad e inestabilidad en el Departamento de Salud ha sido factor principal en la incertidumbre que ha envuelto el transcurso completo de la epidemia del COVID-19 en Puerto Rico. Esa incertidumbre se extiende también a las decisiones relacionadas con la reapertura gradual del país que ha ido ampliándose durante las pasadas dos semanas. Hay cada vez más personas que se reincorporan a sus labores y cada vez más sectores de la economía que hacen ajustes para operar dentro de las limitaciones que impone la pandemia. Pero también crece el riesgo que asume la población,  principalmente entre los adultos mayores y otros sectores vulnerables al contagio. Los números de los últimos días indican un aumento sostenido en los casos positivos de COVID-19 en Puerto Rico. Ya nuestra cifra de contagiados es más alta que la de diez de los estados de Estados Unidos, y se perfila que  sigan apareciendo casos positivos en la medida en que se continúe combinando la administración de pruebas serológicas y moleculares a sectores más amplios de la población.

La reapertura tras la fase aguda de la pandemia se da sobre terreno movedizo en muchos países. Según el consenso científico, el COVID-19 seguirá entre nosotros por un tiempo más largo de lo que permite la sostenibilidad de las economías. Por eso se han acelerado las reaperturas,  a pesar de que la ciencia y la medicina aun buscan cómo y dónde encontrar los tratamientos más efectivos contra la enfermedad y el desarrollo de una vacuna aún está lejos.

Por suerte, nuestro país cuenta con muchos recursos intelectuales para desarrollar una gran infraestructura de salud. Tenemos una gran cantidad de profesionales de la salud altamente calificados- en el área científica, académica, clínica y salubrista-  que al margen y a contracorriente del Departamento de Salud implantan importantes iniciativas que están haciendo la diferencia durante la pandemia del COVID-19 y la harán en adelante. Algunas de estas iniciativas ocurren en los municipios, muchos de los cuales realizan esfuerzos epidemiológicos significativos para identificar casos positivos en sus localidades, y hacer el rastreo y aislamiento de los contactos de estos como medida para contener el avance de la epidemia.  Otras iniciativas, como las del Fideicomiso de Salud Pública de Puerto Rico, han permitido establecer indicadores alentadores sobre la prevalencia del virus en nuestra población y adelantar el desarrollo de herramientas adecuadas para anticipar y planificar la respuesta hacia las próximas fases.

El COVID-19  y sus secuelas han servido también para resaltar las enormes inequidades que existen entre los recursos y niveles de preparación,  procesos y  sistemas de infraestructura sanitaria, y de educación e información en los diferentes países, y cómo incide en estos problemas la capacidad y liderazgo de los gobiernos. Igualmente, resalta cómo la historia y la cultura impactan las actitudes y comportamientos de las diversas poblaciones. Son muchas las lecciones que se derivarán de esta experiencia, así como sus impactos hacia futuras epidemias y crisis. Todo esto será tema de debate y reflexión durante meses y años venideros.

En el caso de Puerto Rico, la experiencia del COVID-19 y el evidente colapso del Departamento de Salud  deben servir para fortalecer el reclamo por un modelo de salud que verdaderamente proteja y garantice el derecho a la salud de todo nuestro pueblo.

 

 

 

 

 

Plan Fiscal para entregar la Universidad

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

 

Métodos  de recompensa y manipulación científica. Apoyo a la conducta deseable. Privilegios. Ingenieros, científicos, maestros y administradores que obtienen excelentes remuneraciones por el buen trabajo. Premiados constantemente para hacer todavía mejor las cosas y lograr así aun más altas recompensas.

Casualmente me encontraba hojeando Nueva Visita a Un Mundo Felizcuando recibí el comunicado de prensa en el que representantes de los profesores y estudiantes ante la Junta Universitaria (JU) denuncian que la alta gerencia de la Universidad de Puerto Rico (UPR)viola la Ley Universitaria y entrega poderes a la Junta de Control Fiscal (JCF).

Decía Aldous Huxley en Nueva Visita a Un Mundo Felizque el dominio casi perfecto que ejerce el gobierno en el mundo imaginario de su propia fábula se logra por el apoyo sistemático a la conducta deseable, por muchas clases de manipulación casi no violenta, tanto físicas como psicológica. Nueva Visita a Un Mundo Felizfue publicado en 1958. El escritor y filósofo británico declaraba en aquel entonces sentirse mucho menos optimista que cuando escribía Un Mundo Felizen 1931, ya que sus profecías se estaban haciendo realidad más pronto de lo que pensó.

Según el comunicado firmado el 4 de junio por Roberto Guzmán, Representante estudiantil, y Jorge L. Colón, Representante claustral, ambos del Recinto de Río Piedras, la alta gerencia de la UPR informó a la JCF que no enviarían un nuevo Plan Fiscal Revisado ni una Propuesta de Presupuesto para el Año Fiscal 2021.

Dos días antes la JCF indicó mediante una carta a la Gobernadora Wanda Vázquez Garced y al Presidente de la Junta de Gobierno de la UPR (JG-UPR), Walter Alomar Jiménez, haber recibido la información sobre la decisión de la gerencia de la UPR. También, que por provisiones de la ley PROMESA, serán ellos quienes desarrollen, certifiquen y sometan un Plan Fiscal y Presupuesto para la UPR para el Año Fiscal 2021.

Los representantes de claustrales y estudiantes ante la JU exigieron la renuncia inmediata de Haddock y Alomar y que de no hacerlo sean destituidos por la Gobernadora. La Hermandad de Empleados Exentos No docentes (HEEND) también exigió la renuncia de Haddock. Sobre Alomar la organización sindical señaló que sus acciones contradecían expresiones públicas en las que sostenía que no se pueden aplicar más recortes al presupuesto universitario.

La abdicación del deber ministerial de los altos funcionarios de la UPR, señalan los representantes ante la JU, violan varias disposiciones de la Ley Universitaria vigente. En primer lugar señalan que según enmendada la Ley 1 de 1966, la JG tiene el deber de “Considerar y aprobar el proyecto de presupuesto del sistema universitario que someta el Presidente anualmente”. [Artículo 3.H.(9)]

Este artículo también indica que “Cuando a la terminación de un año económico no se hubiese aprobado el presupuesto de la Universidad correspondiente al año siguiente en la forma dispuesta en la Ley de la Universidad de Puerto Rico, regirá el presupuesto que estuviere en vigor durante el año anterior.”

Por otro lado, el Artículo 5.C.(6) mandata el Presidente a: “Formular el proyecto de presupuesto integrado para todo el Sistema Universitario basado en los proyectos de presupuesto que le sometan los respectivos rectores, una vez aprobados por las Juntas Administrativas de los recintos y colegios universitarios, y someter el mismo con las recomendaciones de la Junta Universitaria para la consideración y aprobación de la Junta de Gobierno.”

Según el Artículo 6.D.(4), la Junta Universitaria tiene el deber por su parte de “Considerar el proyecto de presupuesto integrado para el sistema universitario según haya sido formulado por el Presidente de la Universidad para ser sometido a la Junta de Gobierno, y formular las recomendaciones que juzgue pertinentes.”

Haddock no informó al pleno de la JU la determinación gerencial sobre el presupuesto en la reunión del pasado miércoles 3 de junio de 2020. Por el contrario, indicó que había concedido una solicitud para “atender el presupuesto en reunión extraordinaria” para la próxima semana, aún cuando ya sabía que la gerencia universitaria había decidido no someter un presupuesto ni nuevo Plan Fiscal Revisado para el Año Fiscal 2021.

Además de las denuncias por violentar la ley universitaria y entregar poderes a la JCF, los representantes de los profesores y estudiantes denunciaron que Haddock intentó celebrar la reunión del 3 de junio violentando las normas parlamentarias y procesales vigentes con el fin de imponer su propia agenda. Que no se les permitió discutir otros asuntos de vital importancia para la institución.

“El presidente impidió el diálogo desde el inicio de la reunión, cuando determinó unilateralmente no acoger para trámite y discusión las mociones presentadas.  Funcionarios administrativos y rectores de las 11 unidades del sistema apoyaron la acción antidemocrática. Esta acción interfirió con los trabajos del día, entre ellas la discusión de la propuesta de una nueva Ley Universitaria, Proyecto del Senado 1536 (P. del S. 1536)”.

 

 Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND)

 Además de exigir la renuncia de Haddock, la HEEND señaló que la decisión del presidente pone a la institución en una situación precaria porque la JCF hará el presupuesto sin conocer las necesidades de los recintos ni del sistema.

La presidenta de la Heend, Jannell Marina Santana Andino, responsabilizó a los rectores de ser cómplices de esta estocada a la Universidad, por no haber ejercido liderazgo y permanecer escondidos detrás de sus salarios y sus escritorios. Denunció también que este mes se le otorgará una plaza permanente de catedrático a Haddock.

Mientras ingenieros, científicos, maestros y administradores, a quienes en una situación de ventaja se les ha concedido cierta medida de libertad profesional no se extravíen en el terreno de la ideología y la política que ha favorecido tal ventaja, yendo más allá de los límites prescritos, más notables serán sus triunfos y mejor recompensados. Esto no necesariamente significa que hayan hecho un buen trabajo o que su conducta sea deseable para todos.

 Después de la reapertura ¿qué?

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

De no hacerse las suficientes pruebas que determinan si una persona tiene el coronavirus (COVID-19) y se mantenga un rastreo de contagios adecuados, el país estará dando pasos torpes en el control de la epidemia, lo que tendrá como consecuencia un alza en los casos de contagio.

Las entidades Coalición de Sabiduría COVID-19 (COSACO PR), la Red de Acción Puertorriqueña para una Política Pública basada en Evidencia Científica (PR-SPAN, por sus siglas en inglés)y Ciencia Puerto Rico (CienciaPR) cursaron, el 26 de mayo, una carta a la gobernadora, Wanda Vázquez Garced, en la que solicitan que el Gobierno priorice en la compra de pruebas moleculares de RT-PCR, la cual afirman es laúnica prueba de naturaleza diagnóstica autorizada para detectar el coronavirus. Las organizaciones científicas reclaman que se utilice la asignación al Departamento de Salud (DS) de $68 millones para atender la crisis del COVID-19 en Puerto Rico.

El candidato a doctorado en Biología Computacional, Danilo Pérez Rivera, miembro del grupo de científicos de   la Coalición Covid-19, destacó en entrevista con CLARIDADque el reclamo de COSACO PRes que es necesario que se robustezca el sistema de rastreo de casos en la isla para lo cual la prueba molecular es la piedra angular. “Nuestro énfasis es en que el sistema de monitoreo esta flojo. Hay muchos lugares donde invertir, pero la piedra angular va a ser el uso primario, priorizado, de las pruebas moleculares y para ello se debe hacer una gran inversión en estos recursos”.

¿Como se implementa la aplicación de pruebas?, le  preguntó CLARIDAD.Pérez Rivera reconoció que COSACO PRno quiere pruebas infinitas, ese aspecto lo tienen claro, por su imposibilidad; pero sí tienen claro que hay que decidir un orden de cómo se utilizan las pruebas de manera eficiente. Señaló que la imposibilidad de hacerles pruebas a todos los ciudadanos no puede ser excusa para, de una manera irresponsable, articular protocolos inadecuados.

Según explicó, una forma puntual de implementar un rastreo adecuado es cambiando la práctica actual que insiste en conceptualizar las pruebas serológicas como pruebas confirmatorias. Hasta el momento, en Puerto Rico se está haciendo la prueba serológica porque es rápida y si sale positiva, entonces es que se refiere a la prueba molecular. Esto se considera un error craso, que no tiene razón de ser, ni desde la perspectiva estadística, ni biológica ni médica. La recomendación de COSACO PRes que cuando se vaya a hacer este tipo de prueba, se hagan las dos a la vez, ya que si se hace primero la prueba serológica se está pasando por alto a la gente infectada, lo que, por ende, no  detiene el contagio. “Más bien, es necesario cambiar el orden en que se están haciendo las pruebas: en lugar de hacer primero las pruebas serológicas, hacer primero las pruebas PCR”, insistió.

 

A la interrogante de si al no estarse haciendo las pruebas adecuadas en el orden adecuado es posible detectar que se llegó al pico de la epidemia, Pérez Rivera indicó que el pico de la epidemia se complicó en el momento en que el Gobierno decidió dejar de la prueba PCR. En Puerto Rico se comenzó haciendo las pruebas PCR y luego se cambió a las serológicas.

“Cuando se toma esa decisión, se complica el panorama porque las pruebas serológicas son buenas para detectar casos acumulados, pero muy malas para detectar casos activos. Cuando se habla de picos, se interesa mirar la cantidad de casos activos o la cantidad de casos nuevos. Cuando hablamos de pico, hablamos de un valor que sube y eventualmente baja. Los casos acumulados no se reducen porque no tienen un pico. Ahora, el sistema de detección de casos nunca levantó de manera robusta; nunca habido un pico porque nunca se preparó el sistema para poder identificarlo”.

Añadió que, no obstante, si se utilizan los datos de los hospitales, se ve que a finales de abril se vio un pico y a finales de mayo hubo un descenso. Sin embargo, en la primera semana de junio ese descenso no continuó y se está volviendo a ver un incremento “Yo espero que esto sea simplemente ruido y nos mantengamos constante. Pero a la luz de lo que ha estado sucediendo en el país en términos de la reapertura, la preocupación de que esto sea un repunte y estemos hablando de que va a haber una nueva alza en hospitalizaciones es real, es preocupante”.

Aun cuando dijo que no podía ofrecer un número basado en las estadísticas del Gobierno, observó que las hospitalizaciones reflejan que estamos en un punto donde “nos estamos exponiendo a un riesgo real del cual vamos a ver las consecuencias en dos o tres semanas, cuando los casos emerjan y representen hospitalizaciones y complicaciones”.  La reanudación de los servicios médicos que estuvieron limitados puede provocar un aumento en la ocupación de los hospitales de personas que están llegando con condiciones previas en peor estado. Eso puede contribuir a la saturación del sistema médico hospitalario y a que el segundo repunte se pase peor que el primer pico.

En cuanto a priorizar quiénes deben hacerse la prueba, más allá de los trabajadores de la salud, los de la línea de alimentos, suplidores médicos y cuidadores, comentó que a medida que la persona vaya asumiendo más riesgo de exposición se debe hacer la prueba. “El riesgo de contraer la enfermedad es igual para todos en términos estadísticos, las proporciones siguen las mismas. De nuestra población, a los niños, a los adultos, a los viejitos les está dando COVID”. Reparó en que no a todo el mundo le afecta igual, que la edad ciertamente complica el cuadro y que el tener condiciones de salud previas, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, son factores demostrados de riesgo para el COVID-19.

 

En entrevista a la doctora Mónica Feliú Mojer, directora de comunicaciones de Ciencia PR, esta recalcó que desde el principio de la pandemia Ciencia PR ha insistido en plantear que la PCR es la única prueba diagnóstica disponible en el mercado que puede detectar el virus. Postuló con ahínco que, cuando se está en una pandemia en donde no hay tratamiento para la enfermedad y tampoco hay vacuna para proteger a las personas de que se infecten la única manera real de control, aparte de las medidas de prevención, es identificando quiénes están infectados para poder detener el contagio.  “Para eso, la piedra angular son las pruebas moleculares. Así que el virus es invisible ante los ojos, hay que tomar medidas para evitar que la persona contagie a otros y asegurarle todo el apoyo para recuperarse”.

La doctora en neurobiología censuró que el Gobierno no solo no ha hecho suficientes pruebas moleculares, sino que está priorizando las pruebas erróneas; una y otra vez está utilizando las pruebas serológicas. Más aun, calificó de irresponsable la estrategia del Gobierno de utilizar las pruebas serológicas y denunció que este tipo de prueba rápida no son pruebas de calidad, no son confiables, tanto, que una de las marcas hubo que retirarla del mercado.

Como ejemplo del peligro de no usar las pruebas adecuadas la doctora Feliú Mojer trajo a la atención el deceso de una mujer a quien se le hizo la prueba serológica, que dio negativo aun estando infectada y falleció. “Ahí está el peligro. El dolor de esa familia es ejemplo de por qué esa estrategia es errónea. Entonces no solo tenemos gente que está falleciendo, pero el Gobierno está tomando decisiones de política pública fundamentada con información incorrecta. Están cerrando comedores, oficinas, basados en las pruebas que no son”.

El otro aspecto que denunciaron las organizaciones científicas es lo tardío de la implementación de un rastreo de contagios, basado en pruebas que no son las correctas. La comunidad científica abogó por que se adopte el modelo de rastreo municipal, como el implantado en el municipio de Villalba, dado a que los municipios están más cerca de las comunidades, lo que permite un conteo más certero. La doctora Feliú Mojer no dejó pasar por alto el denunciar que a nivel del DS hay problemas severos con la confiabilidad y la transparencia de los datos, mientras ahora mismo Puerto Rico tiene fondos federales específicamente para montar esos sistemas de rastreo y comprar pruebas. Una vez más reclamó que los fondos destinados a mitigar la pandemia se utilicen de manera sabia y fundamentada en la ciencia.

“Se supone que ese dinero se pueda utilizar para que los municipios establezcan su propio sistema. Según el secretario de salud, ya 40 municipios han establecido su rastreo municipal”, reconoció la nuerobiológa. Al igual que su colega científico, señaló que no se le puede hacer la prueba a todo el mundo y que hacérsela depende de la voluntad de los ciudadanos; pero que sí las personas en mayor exposición deberían estar haciéndose la prueba.  No obstante, en aras de la necesidad de tener datos, dijo que se puede tomar muestras representativas de ciertas comunidades o regiones para poder tener datarepresentativa. “Sí hay estrategias que se pueden implementar para poder tener una mejor idea de cuáles y cómo está la infección en la población”.

 

La doctora Feliú Mojer comentó que el país está dando palos a ciegas al no cumplir con los criterios establecidos por las organizaciones salubristas para comenzar una reapertura. En esa línea reiteró que el peligro de que aumenten los casos va a continuar presente, aun cuando hay algunos indicios de que la isla ha evitado el peor de los casos. De acuerdo con la información provista por los laboratorios de referencias privados, se han realizado suficientes pruebas moleculares y se ha observado que el número de infecciones no es tan alto como en otros países.

A dos semanas de enviada la misiva, tanto Pérez Rivera como Feliú Mojer confirmaron que no han recibido ninguna contestación de parte de la ejecutiva. En la misiva, la comunidad científica incluye nueve recomendaciones al DS para atender la pandemia. Entre ellas, que se exhorte y se promueva a que los médicos ordenen la realización de las pruebas moleculares; el uso de la prueba molecular para el personal de salud, las égidas y los aeropuertos; que se coordine con el CDC utilizar las pruebas serológicas rápidas ya compradas para realizar estudios de prevalencia del COVID-19 en la isla  y que se fiscalice a las aseguradoras privadas que no están respetando la Ley CARES, que ordena la cubierta sin condiciones y restricciones de toda orden médica para una prueba serológica o molecular.

 

La falta de un epidemiólogo del Estado

La doctora Feliú Mojer reiteró su preocupación ante la falta de datos, la lentitud severa en el manejo de los datos  y la falta de transparencia en la cantidad de información que se comparte con los medios todos los días. A preguntas de CLARIDADrespecto a la falta de un epidemiólogo del Estado, reaccionó: “No lo entiendo. Puerto Rico está en la pandemia del siglo, pero si no hay un epidemiólogo o epidemióloga del Estado, quién entonces va a llevar la estrategia epidemiológica a largo plazo del país, porque el secretario ha demostrado claramente que no tiene el expertise”.

La doctora recordó la experiencia del huracán María: “Ya vivimos el impacto que tiene el que los sistemas de recolección y la transparencia del país estén en un estado pobre; lo vimos con los muertos de María. Nosotros vimos que la falta de datos confiables, literalmente, nos cuesta vidas. Me preocupa mucho que esa experiencia se repita en esta pandemia”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Roberto: De una Caliban/a

 

Por Chiqui Vicioso

En 1974, fruto de las luchas boricuas y negras por una cuota de participación en el sistema educativo universitario de Norteamérica, pude ingresar, junto con otros siete dominicanos,  a la Universidad Brooklyn College, considerada élite entre centros de altos estudios de Nueva York.

Muy pronto entendí lo que los hermanos y hermanas negros denominaban como invisibilidad (Ralph Ellison: The Invisible Man), pues no importaba cuanto estudiáramos sencillamente no existíamos para un profesorado no acostumbrado a que pudiéramos pensar.

n espacialmente estábamos confinados al sótano del Centro para Estudiantes, un edificio de ocho pisos desde donde, con cadenas y bates, nos expulsó la Liga de Defensa Judía.

Eran los gloriosos tiempos de los Young Lords en el Barrio y del Movimiento de los Panteras Negras.  Ángela Davis estaba en la cárcel por proclamar que Black is Beautifuly ondear un afro que fue bandera de lucha de las negras, latinas y caribeñas en esos años.

Para físicamente protegernos, la solución inmediata fue formar una Coalición de Gentes del Tercer Mundo,  pero la protección más importante tenía que ser ideológica y es ahí donde un profesor de Historia nos hizo leer a Calibán, de Roberto Fernández Retamar. 

Una reflexión sobre la identidad latinoamericana donde este planteaba: La existencia de una cultura latinoamericana, con características propias, y dentro de esa cultura dos tradiciones: una que reniega de su propia identidad, y otra que la reivindica.

De momento nos entendimos todos y todas como hijos e hijas de Calibán, y en el idioma que nos estaba inculcando el Próspero norteamericano comenzamos a descifrar los orígenes de nuestra colonización mental y a maldecirlo.

De Fernández Retamar también aprendimos que existía otra tradición, la del Arielismo de Rodó, símbolo del intelectual latinoamericano, y que teníamos que optar entre ser como Próspero o Calibán.

Hijos e hijas  de la barbarie, como nos definiera Sarmiento, la civilización norteamericana y europeanos estaba vedada, por más que una pléyade de intelectualeslatinoamericanos, denunciados por Roberto en su épico ensayo, trataran de limar nuestras rudezas calibanescas”.

Calibán fue el preludio al descubrimiento de José Martí y “Nuestra América, y ambos el arma con la que pudimos combatir no solo nuestra negación como gente, sino la pretendida a-historización” y desclasamiento a que nos quería someter la universidad.

Por eso, cuando finalmente pude conocer a Roberto Fernández Retamar en 1992, como jurado del premio Casa de las Américas, solo pude tartamudear ¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Gracias!, mientras él, ¿sorprendido?, esperaba (imagino), alguna explicación sobre mis lágrimas.