Inicio Blog Página 1188

Crucigrama: Magaly Quiñones

Especial para En Rojo

Horizontales

1. Marta _____ Quiñones Pérez; escritora, poeta, crítica literaria puertorriqueña. Su obra ha sido galardonada por el PEN Club, Mairena, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y el Premio Alejandro Tapia y Rivera, entre otros.

7. _____ y libertad; (2008) poemario de Quiñones.

13. Disparé contra alguien, baleé.

14. Abundante en agua.

15. Anduvo por las calles.

16. Entre _____ voz y el tiempo; (1969) primer poemario publicado de Quiñones. Fue ilustrado por Antonio Martorell.

17. Apócope de mamá.

18. Ruido que producen ciertos movimientos acompasados.

19. Símbolo del sodio.

21. Divinidad egipcia del sol.

22. Quejido.

24. _____; (1976) poemario de Quiñones. El título significa ‘trompo zumbador’.

25. Patio _____ fondo; (2003) poemario de Quiñones publicado por el ICP.

26. Ave australiana parecida al avestruz.

28. _____ Paulo; ciudad brasileña.

31. Río de Alsacia, afluente del Rin.

34. Substancia abundante en las aguas del mar.

36. _____ Otero; pianista y concertista puertorriqueña.

38. Tener una deuda.

41. Asistiré.

43. Poemas _____ los pequeños; (2006) poemario de Quiñones.

45. Cuerpo de agua dulce.

46. Clara _____; seudónimo literario de la escritora puertorriqueña Mercedes Negrón Muñoz.

47. Diminuta.

49. _____; ciudad natal de Quiñones.

50. _____ galaxia; poema de Quiñones.

51. Del verbo asesorar.

52. El maravilloso mago de _____; novela de Lyman Frank Baum.

55. Ánimas.

56. Tisanas.

58. _____ de lucha, razón de amor; (1989) poemario de Quiñones con ilustraciones de Rafael Trelles.

59. Cosas de poetas, _____ nuestras; (1978) epistolario de Quiñones.

61. En la pequeña _____; (1982) poemario de Quiñones con ilustraciones de la propia autora.

62. _____; (1985) título de poemario de Quiñones; segundo premio en el Certamen Internacional de Poesía de la revista Mairena. Mejor libro del año en 1986 y Premio Nacional de Poesía del PEN Club de Puerto Rico.

Verticales

1. _____ Magaly Quiñones Pérez; conocida como Magaly Quiñones. Autora de: “Era que el mundo era”, “Zumbayllu”, “Cantándole a la noche misma”, “Pier 17”, “Entre mi voz y el tiempo”, y “Sueños de papel”.

2. _____ Dabi; uno de los siete emiratos que constituyen los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

3. Remo de pala ancha usado en India.

4. Símbolo del aluminio.

5. Stanisław _____; escritor polaco.

6. Pronunciar de manera idéntica la letra “y” y el dígrafo elle o doble ele “ll”.

7. Sombrero de paja, bajo de copa y ancho de alas, que usan las mujeres.

8. Aquí.

9. Apócope de suyo.

10. Novena letra del alfabeto griego.

11. Se atreve.

12. Cantándole a la _____ misma; (1978) poemario de Quiñones con prologado por Carmen Alicia Cadilla.

20. Quiero una noche _____; (2007) poemario de Quiñones dirigido a la niñez.

21. De Rusia, fem.

23. Nombre de la ‘y’.

25. Primera nota musical.

27. Maullará.

29. Se unen, pactan.

30. Sueños de _____; (1996) poemario de Quiñones con ilustraciones de Rafael Trelles.

32. _____ pesca; poema de Quiñones.

33. Magaly _____; autora de: “Nombrar”, “Razón de lucha”, “Patio de fondo”, “, Cosas de poetas, cosas nuestras”, “Pasión y libertad”, y «En la pequeña Antilla».

34. Señor, abrev.

35. Marta Magaly Quiñones _____; desde 2005 ha incursionado en la literatura infantil. Obtuvo una Maestría en Literatura Comparada y lenguas extranjeras.

37. _____ al Niño Jesús; (2008) libro de Quiñones.

39. Símbolo del erbio.

40. Donde, poéticamente.

42. Universidad de Puerto _____; institución donde estudió y trabajó Quiñones.

44. Personaje bíblico, abuela de Jesús.

46. El reino de _____ pocos; poema de Quiñones.

48. Mangos, agarraderas.

49. _____ 17; poema de Quiñones.

53. Pancho _____; guitarrista, y tresista cubano. Premio Nacional de Música, Cuba 2010.

54. Casualidad, caso fortuito.

56. _____ Alta; municipio de Puerto Rico.

57. El fuerte _____ Cristóbal; poema de Quiñones.

59. Símbolo del cloro.

60. Preposición.

El perfume de las Adelfas

            Un hombre robusto en guayabera de lino abre la puerta. No me cede el paso. Por lo contrario, me mira fijamente y pregunta.

¿Y usted quién es?

–Tengo un asunto por despachar con el licenciado. Me citó a las nueve.

–Faltan quince minutos.

—¿Eso es un reproche o un elogio?

–Siéntese cómodo. El licenciado tiene que despachar conmigo primero.

            Me indica una esquina del sofá.  Se deja caer en la opuesta. Escucho voces provenientes de una dependencia a la que se accede por un portal con medio punto y dos puertas de cantina.

            En un tono mas extendido me pregunta de que trata mi asunto con el licenciado.

–Le entregué un carro hace dos semanas para que lo probara. Vine a recoger las llaves o, en el mejor de los casos, firmar la compraventa.

–No creo que el licenciado este interesado en probar automóviles por buen tiempo. Creo que le espera una barca con remero, si acaso.

—¿Lo asesinaron? 

            Me mira atentamente y se endereza en su esquina.

¿Qué le hace pensar semejante barbaridad?

–Usted tiene en la mano un azimuto y una libreta cuadriculada.

—¿Fue policía?

–En el Ejército, en Alemania. Sargento primero del CID con la unidad del preboste.

–Y ahora vende automóviles…

–Gano igual que cuatro policías al mes.

Alguien, desde la cocina, dispara una foto con flash.

–Igual puede estar posando para una retrato de familia, añade.

            Me explica en voz baja que el médico de cabecera está allífiniquitando el trámite

–Tenía el corazón débil, hidropesía, que es una enfermedad fatal. La mujer no se ve muy atribulada. Dice que el difunto tenía dispepsia y ella tenía por costumbre servirle un vaso de sal de uvas Picot. A la media hora se tomaba una malta danesa Tuborg con un huevo crudo batido y turbinado.

            Recorrí la sala con la vista. Cerca de un barcalounger en una mesita con ruedas vidos botellas de Teacher´s, una sin desensetar y la otra a la mitad. No había surtidor de seltzer por ninguna parte. Parece que al difunto le gustaba beber sin condón, neat como dicen los americanos.

–El fiscal ya firmó la orden del levantamiento pero hay algo que no me cuadra. El arma de fuego en la escena que, según la señora, se disparócuando sufrióel infarto, usted sabe en el paroxismo de la muerte. El solía limpiarla, el arma, se entiende, en la mesa de la cocina lo cual es una porquería. Figúrese, donde uno desayuna…

¿pero esta descargada?

–Alineócinco balas en la mesa para calmarla porque siempre que limpiaba el arma se ponía nerviosa.

–Por la pulcritud no será. Aquí hay capas de polvo acumuladas desde el año pasado. Mire esas ventanas y el tope de la radio.

            Hace silencio por un lapso breve. Da un manotazo y se incorpora.

–Venga voy a hablar con ella a ver si da con las llaves.

Lo sigo,  maletín en mano. Me detengo a la entrada de la cocina, él adelanta y ella le sigue.

–Usted es el del Chevrolet, vino a buscarlo.

–Si señora, si tiene la bondad y me consigue las llaves.

–Vengo ahora, voy a su despacho.

            La mujer da la vuelta y camina corredor abajo. Es una casa larga con una dependencia soleada al fondo por donde entra la brisa hecha ventolera hoy.

¿Satisfecho?

El sargento asiente.

–O no se conocen o ella es mejor actriz que Dolores del Rio. Que tiene el chassis para eso, y la carita.

–El baúl también.

–Respete a la viuda.

–No me joda, sargento. Oiga, y el difunto ¿dejó mucho?

–Sospecho que lo dejó todo.

–En la vida todo falta y el la muerte todo sobra…

–Eso es de la Biblia.

–Quevedo. Mejor y más claro.

–Ese fue el de las ´cuatro blancas nalgas vi…

–Ese mismo, contesté.

 

            Me cayó bien el sargento. Suele pasar entre policías. Brotan unas simpatías no importa de cual latitud procedan los concitados. Un policía es eso, alguien que aclara extremos turbios y busca la verdad, en Japón, Berlín, Moscúy la Habana. Cambia el pito y el idioma y el largo de la macana pero en el fondo son la misma cosa.

            Los foto técnicos se marcharon. El más viejo le dijo al sargento que el difunto, en tren de muerte, hizo el disparo desde el piso. Tenia residuos de pólvora en el batín pero no en la mano. Explicó que ese tipo de revolver sellaba la recámara con el canon impidiendo la salida de gases y residuos de pólvora hacia el brazo. Ella nunca tocó el arma.

–De esta dejo de tomar sal de uvas Picot, dijo Gaetán.

            Llegó a la casa un tal Chago, el chofer de la ambulancia. Se conocían el sargento y él. Venía con un ayudante.

¿Qué tienes Gaetán?

–Un difunto. Ahí está el doctor.

–Pues lo siento, Gaetán pero la ambulancia es para los vivos. No transporto muertos y tu lo sabes.

–Si se me permite terciar, dijo el doctor.

–…sería deseable que este señor saliera de su casa con la dignidad que merece.

–Llamen a la fúnebre. Es violar la ley. La ambulancia no es una carretilla. Vámonos, flaco.

–Quéhombrecito temerario, dijo el médico,

            El fiscal no tercióen la discusión. Se notaba aburrido y fumaba un cigarrillo usando un platillo como cenicero.

            Había yo permanecido a la entrada de la cocina. Vi la escena e imaginé el postrer pataleo del difunto. Estaba tumbado de costado a una pared, la norte, de la casa, culo al fregadero en la pared opuesta. El sargento estaba recostado de una ventana cerca de la nevera. Tomaba apuntes en una libreta. Entonces me fijé hacia el revólver, un Nagant soviético, seguramente un souvenir de la guerra, que descansaba en la mano derecha del muerto, índice sobre gatillo.

            El fiscal se aproximó, se puso en cuclillas y ensayóremoverlo. Mire hacia la mesa y vi las cinco balas. El medico guardaba el estetoscopio en su maletín. La mano del fiscal adelantaba hacia el arma.

            Alcé la voz hacia el sargento que estaba en la línea de fuego.

–Cuidado sargento, está cargado.

El fiscal reparó en mí. Gaetán contestó.

–Ya disparó la sexta bala, no hay que temer, dijo un poco confundido, cambiando el foco de su mirada hacia mi persona.

–Es que ese es un modelo ruso que carga siete balas. Falta una.

–El siempre dejaba un hueco vacío, dijo el fiscal en un susurro que se oyó claramente ante el silencio de los presentes por la nueva tensión añadida. Inexplicablemente, halóhacia atrás el percutor para sacar el dedo del difunto de sobre el gatillo.

            Cuando tratóde retornar el martillo a su posición el percutor éste se zafó del agarre del pulgar y cayó sobre la última bala. La detonación retumbo en la cocina.

            Gaetán cayo muerto de un balazo en el ojo derecho.

            Oi pasos ligeros alejándose por el pasillo. Era la señora alejándose de cualquier nuevo peligro.

            El medico sufrióun sobresalto. Dejócaer su maletín y de dos zancadas examino la herida. Crispó los labios por la cólera. Balazo fatal.

–Usted es un imbécil. Mire lo que ha hecho, gritó fuera de sus casillas.

            Al disparo, el camillero y el flaco regresaron a las prisas. Vieron a Gaetán, yacente.

–Coño, en esta casa se muere la gente seguidito. Fiscal, llame al municipal para que envíen el fúnebre de dos plazas.

––So mequetrefe. No me dé órdenes, le gritó el fiscal.

            Caminó hasta el teléfono arma en mano.  Llamó a homicidios y le comunicaron con el teniente. Regresó a la cocina y el médico pasó a la sala. La señora  regreso a la sala un poco más compuesta, se había lavado la cara. Ninguno de los tres pronunciamos palabra.

            Aguardamos en un estrujante compás de espera.

            El fiscal regresó a la sala desarmado. De pie, se dirigió a nosotros.

–Usted no estaba en la cocina cuando esto pasó, se había retirado. Es decir eso o la acuso de matar a su marido por envenenamiento.

–¿Con sal de Uvas Picot?

–Algo encontrarán en Forense que no debe estar ahí.

–Whiskey, que parece que le daba duro. Comenté.

–Usted, a ver ¿Quétrae en ese maletín?

–Nada que le importe a usted.

–Puede ser un pago a la señora por matar al licenciado.

—¿Pero que pasa aquí? preguntóel médico. Esto que hace es totalmente inaceptable.

–Cállese que tiene dos abortos en las costillas. Se puede abrir una pequisa. Esto es para orientar la línea de lo que van a decir en los interrogatorios.

–Esto es ilegal y usted no tiene la autoridad para hacerlo, le dije.

–Yo soy el fiscal y eso es lo que hago, interrogar.

–Dejóel cargo cuando matóa Gaetán .

–Fue un accidente y eso todos lo saben. Pero, a ver, abra el maletín.

–El  maletín…necesita una orden del juez para eso. Y probar que es material al caso del difunto licenciado. Me parece que estáusted buscando dinero.

–Tengo un juez en el bolsillo, dijo y mostró una pistola calibre .45.

–No empeore más las cosas. Esperemos al teniente.

            La voz le temblaba. Sabía que había dinero, modo de apropiárselo y chantaje para obligar al silencio. Había premura también, Arreciaba el Aguacero aunque era cerca de las once y no se esperaba la tormenta hasta entrada la noche.

            Regreso a la cocina y trajo en frasco de Sal de Uvas. Había perdido la cordura. En la diestra traía la pistola. Los dos que estaban sentados a mis extremos se recogieron hacia la esquina, temiendo que abriera fuego.

            Tan pronto había entrado a la cocina extraje precavidamente mi Colt Bodyguard y lo oculté detrás el maletín en mi falda. El fiscal cometióla torpeza de hacerme señas, de conminarle a que le entregara el maletín con la mano que portaba la pistola.

            Cuando la bajóa un ángulo de  45 grados en la relación con el piso, le metíel balazo entre los ojos. El salteado de sesos cayó sobre el mantelito de battemberg que cubría la radio.

            Atónitos, los presentes me miraron.

–Quéfatalidad, quélío, balbuceóel médico.

–Esto se jodió, musitóla señora.

            Inmediatamente llego el teniente con los dos agentes y los de fotos y huellas que habían estado anteriormente se desataron poderosas manifestaciones de tribulación y duelo. El teniente ordenóa un agente a tomar fotos y cuadricular la escena. Al segundo lo dejo custodiando al médico y a la señora.

            Tres muertos entre sala y cocina en el lapso de una manana tormentosa le da jaquecas a cualquiera y más con una tormenta que se avecinaba. Corroborado todo el teniente llamó al otro fiscal de turno. Nadie menciono al funcionario yacente en el contexto luctuoso. El teniente me interrogóen privado y le conté todo incluyendo el ensayo del fiscal de pretender orientar nuestras respuestas. Aguarde en los que corroboraba privadamente con los dos restantes.

 

            Llegó el cargamuertos del municipal y se llevaron a Gaetán y al fiscal. El teniente le dijo a la señora que llamase a una funeraria para que dispusiera de los restos del licenciado. Me pidióque la acompañara de no ser que tuviera algo más importante que hacer.

            Dije que sí, hay caridades a las que uno no puede negarse.

 

Francisco Velázquez es nuestro mejor narrador policial. La serie Dolores Cardona así lo demuestra. Tiene además cuentos sueltos y una decena de novelas que lo colocan en el parnaso literario nacional.

De Aaron su legado y el campeonato de los Criollos

 

Especial para CLARIDAD

El pasado domingo los Criollos de Caguas obtuvieron su decimonoveno campeonato de nuestra Liga Invernal Roberto Clemente, una que estuvo en peligro de no realizarse por los inconvenientes relacionados a la pandemia del COVID 19. Más adelante en este escrito comentarésobre lo dominante que fue Caguas, sin embargo sería mezquino de mi parte no empezar hablando sobre la muerte el pasado martes de uno de los mejores peloteros en la historia de las Mayores, Hank Aaron.

Mucho más que un buen pelotero

La importancia de Hank  y su  impacto va mucho mas alláde sus impresionantes números que lo mantienen como  líder de algunas de las categorías más importantes de la historia del  béisbol. Aaron no solo fue un modelo de consistencia conectando 755 jonrones (segundo de todos los tiempos) y líder de carreras impulsadas con 2,297, sino que jugóen una época donde el racismo era la orden del  día (desgraciadamente lo sigue siendo). Pero  sobre todo en  el lado sur de los Estados Unidos ese racismo se manifestóde la  manera más cruda mientras  se acercaba a la marca de cuadrangulares del legendario Babe Ruth, éste  recibiómiles de cartas con  amenazas de muerte tanto a él como su familia por el simple hecho de ser un afroamericano acercándose a una de las marcas sagradas del deporte.  Pese a todo, Aaron mantuvouna actitud positiva  y siguióponiendo números impresionantes y después de sus años en el béisbol se convirtióen un activista de motivación a las comunidades afroamericanas de la cuidad de Atlanta.

Vital su año en el beisbol local

En la temporada de 1953 Aaron vino a jugar a  liga local de Puerto Rico llegócomo segunda base pero sin duda esa no era su posición natural. Tras un comienzo lento se tomóla decisión de enviarlo a ser el jardinero derecho de los Criollos de Caguas, esa decisión fue vital para su desarrollo pues jugaría esa posición durante el resto de  su carrera en las Mayores. Al final terminaría bateando en Puerto Rico .322  con 9 cuadrangulares y 42 carreras impulsadas. En estos momentos se ha empezado un movimiento para nombrar el estadio de los Bravos de Atlanta con su nombre.

Caguas demostrósu superioridad en el beisbol local

Por su parte como mencionamos al principio, los Criollos de Caguas se alzaron con el Campeonato de la liga local al barrer en cuatro juegos a los Indios de Mayagüez, esta fue su segunda barrida consecutiva  habiendo despachado al nuevo equipo RA también en cuatro partidos en la semifinal. Desde el principio de la temporada Caguas fue el mejor equipo llegando en la primera posición del standing global  en la abreviada temporada  y demostrando que tenían el mejor picheo del torneo, lo cual quedóevidenciado  nuevamente en la postemporada donde  apenas permitieron 19 carreras en ocho juegos.

Listos para la serie del Caribe

La serie del Caribe comenzaráen Mazatlán, México  el 31 de este mes. Pese a los retos de la pandemia el equipo viajará  con un elenco reforzado que ya de por si cuenta con  Yadier Molina quien se integróal equipo en la serie final  y fue factor importante.

El hecho de que sea parte de nuestra representación generarágran interés de medios internacionales  en la serie independientemente de que se permita o no fanaticada  pues recordemos que Yadier es agente libre y hasta ahora no ha firmado con ningún equipo de las Mayores.

Los Criollos buscarán ganar su sexta serie del Caribe, habiéndola ganado en 1954, 1974, 1987 y más recientemente en 2017 y 2018. La Serie contaránuevamente  con la participación de Panamáy Colombia (al igual que el año pasado) además de los equipos tradicionales de Venezuela, México, República Dominicana y Puerto Rico y será transmitida por WAPA Deportes.

 

 

 

Reflexiones: un abismo económico y político

Al final de la Guerra Fría el Estado Libre Asociado, un sistema político colonial inventado en medio del aumento de las tensiones entre el este y el oeste significadas en la confrontación catastrófica entre socialismo y capitalismo, entró en un territorio desconocido. La metáfora de la nave a la deriva que en 1934 inventó Antonio S. Pedreira (1899-1939), sugería bien la incertidumbre que generaba aquel concepto entonces. La idea de ir a la deriva sugería un cambio de rumbo o trayectoria o, peor aún, la condición de estar a merced de las corrientes o del viento. En el caso de Puerto Rico el giro había sido impuesto desde afuera con el visto bueno del adentro. Hacia dónde conduciría la situación era un misterio. Aquel discurso presumía que el 1898 había fracasado en su promesa de conducir a Puerto Rico a puerto seguro.

El punto de origen del cambio de rumbo poseía un sentido concreto. En 1993 se firmó el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA por sus siglas en inglés). En 1994 Canadá, Estados Unidos y México crearon una zona de libre comercio con un término de 15 años que buscaba, entre otras cosas, asegurar la circulación trilateral de mercancías y servicios en los tres países. El año 2009, el otro extremo de los 15 años, se instituyó como una frontera para la reevaluación del acuerdo.

Puerto Rico, por la fuerza de los hechos y su peculiar relación con Estados Unidos, era parte del tratado. Dada su condición de territorio no incorporado y su sujeción a la cláusula territorial

-Artículo IV, Sección 3, Cláusula 2 de la Constitución de Estados Unidos- no tenía por qué ser consultado al respecto. Ese mismo año 1994 se autorizó el Acuerdo General Sobre Aranceles y Comercio (GATT por sus siglas en inglés). Lo cierto era que el capitalismo occidental entraba en una era innovadora.

El efecto de aquellas decisiones sobre la economía de Puerto Rico fue dramático en gran medida porque la relación material  que había desarrollado con Estados Unidos a partir de la Ley Foraker de 1900 ya no era excepcional o única. Las condiciones ofrecidas al territorio no incorporado, interpretadas como formas del proteccionismo con el fin de asegurar su crecimiento y desarrollo, se convirtieron en algo usual en el mercado internacional. La competitividad de Puerto Rico bajo aquella condiciones iba a ser retada una y otra vez. El territorio no incorporado se vio precisado a entrar en la era global sin los instrumentos idóneos para poder acomodarse a ella. ¿Cuáles eran las carencias del Estado Libre Asociado de Puerto Rico? Para comprender el problema era preciso mirar hacia los valores de la modernidad que el debate postmodernista estaba erosionando con intensidad desde la filosofía política y la teoría cultural.

En lo político y lo jurídico, Puerto Rico no poseía soberanía y su relación estatutaria no dejaba de ser una rareza en el marco del derecho internacional. En lo económico social, era una sociedad que no poseía una burguesía industrial y comercial identificada con los intereses del país que fuese capaz de llenar las expectativas que se abrían ante la nueva situación. La relación de dependencia colonial, cuya ingeniería fundamental había madurado entre 1900 y 1920, había estimulado el desarrollo de  una burguesía sumisa al capital estadounidense en lo material, y al american way of lifeen lo cultural. Igual que había ocurrido en los míticos y olvidados “tiempos de España” en los cuales las vanguardias más visibles de la burguesía agraria criolla habían insistido sin éxito en que se les aceptara como iguales en el seno de la hispanidad, los sectores de la burguesía sumisa del siglo 20 que buscaban la incorporación y la estadidad también habían fracasado en el intento de ser reconocidos como pares.

El resultado neto del vuelco fue que los sectores más vigorosos de aquella burguesía sumisa que habían adquirido una posición privilegiada durante de la era de las empresas 936, me refiero a la banca y la construcción, entraron en un ciclo de ralentización que abriría paso al estancamiento. A la larga la peor pesadilla de aquellos sectores, el decrecimiento o el achicamiento de sus activos, se materializó.

Por si eso fuera poco el gobierno, manejado por populares y penepés de cuyas filas provenían los cuadros administrativos y la burocracia, perdieron mucha de la credibilidad que habían heredado de la era del nuevo trato. Minados por el espíritu militante en el marco de un régimen bipartidista, dualista y maniqueo ajeno por completo a las nociones de servicio público y de bien común, el arribismo, el clientelismo y la corrupción que siempre habían estado allí, se profundizaron y profesionalizaron.

En diciembre de 1993, cuando el New York Timesentrevistó sobre el tema al ex gobernador Hernández Colón, su afirmación fue categórica: “If there is no 936, there is nothing to talk about”. Había algo de patético y angustioso en aquella expresión calculada. El dirigente popular aseguraba que aquella decisión conduciría al “total collapse” de la economía puertorriqueña. Para aquel pensador, así lo había afirmado en su “nueva tesis” de 1979, la relación especial entre las partes era la única garantía para un crecimiento sostenido de la economía del país. Aunque en términos generales no se equivocó, los componentes del colapso aludido no deberían reducirse, como lo han hecho tantos dirigentes populares, al final de la era de la empresas 936.

Un detalle no deja de llamar la atención. El entonces presidente del Banco Gubernamental de Fomento  de Rosselló González adoptó una actitud similar. Ante el panorama que se proyectaba para Puerto Rico, Marcos Rodríguez Ema afirmó en tono de queja no exenta de incomodidad: “I’dont think it is fair for Congress to suddenly eliminate all or part of 936 and not give us anything in return”. El congreso siempre había estado dispuesto a quitar privilegios sin dar nada a cambio y Rodríguez Ema, un egresado de Georgetown, debía saberlo.

Las expresiones de aquellas figuras del PPD y el PNP fueron una excelente metáfora de cómo la cultura derivada de la dependencia colonial se había adueñado de significados líderes de los protagonistas del bipartidismo salvaje. El pesimismo de Hernández Colón y las esperanzas cautelosas nunca cumplidas de Rodríguez Ema, demostraban la frustración que penetraba a quienes habían confiado en las bondades de aquel país para con su colonia tropical. La lógica de ambos podría interpretarse como una reformulación de la representación del “imperialismo bobo” que Muñoz Marín había manufacturado en la década de 1950. Aquellos debate fueron uno de los muchos preámbulos de la crisis que inició en 2006 y que continúa hasta el presente.

Debo reconocer que a década de 1990 requería repensar la experiencia acumulada durante la Segunda Guerra Mundial y la posguerra. Un asunto clave de aquel momento era el consenso que reconocía al estado el poder para domesticar al mercado. En cierto modo reconocía al estado una racionalidad que el mercado no poseía. El nuevo trato metaforizaba a la “mano invisible”  que ordenaba las cosas para el bien común. Las nuevas condiciones ratificaron el fin de lo que quedaba del novotratismo y de cualquier expresión del liberalismo keynesiano de posguerra. Si la segunda posguerra abrió a un liberalismo calculado, la posguerra fría abría paso al neoliberalismo espontáneo. Teóricamente la modernidad había terminado para la economía.

Por eso el proyecto económico de Rosselló González, quien gobernó el país entre 1993 y 2000, miró en otras direcciones. En el papel el problema no parecía muy complejo y poseía lógica histórica, a saber. En términos generales, Operación Manos a la Obra (OMO) un modelo aplicado entre 1947 y 1976 promovió, por su énfasis en el impulso de la industria liviana primero y pesada después, la disolución del “primer sector” (el agrario), en favor del “segundo sector” (el manufacturero). Eso significaba que de una economía “extractivista” en general, el país pasó a una “transformacionista” en general con todas las consecuencias sociales y culturales conocidas. El proceso se dio, claro está, en el marco de una relación colonial por lo que las decisiones al respecto y la distribución de los beneficios dependían del capital extranjero (estadounidense) y sus acólitos en el territorio no incorporado.

La cancelación de los privilegios de la Sección 936 entre el 2005 y el 2006 limitaron las posibilidades de supervivencia de un “segundo sector” vigoroso en apariencia, Sólo subsistirían los “más fuertes”:  algunas farmacéuticas y productores de bienes de capital. La lógica oficialista era que se debía sacar provecho del  sector de los “servicios” el cual había crecido alrededor del capital foráneo en la era de las empresas 936. Estimular al “tercer sector” y las organizaciones sin fines de lucro favorecía el desplazamiento de numerosas responsabilidades del estado a manos de terceros. Aquella era una táctica ideal para enfrentar las crisis presupuestarias que amenazaban desde la década de 1970 y la crisis del servicio público cada vez más notorias.

El giro implicó revisión amplia de la relación del estado con la sociedad, la gente o el pueblo la cual, teóricamente limitaría la intervención del estado en la vida económica y animaría la competitividad y la autogestión de diversos agentes sociales. Nadie podría negar que las orientaciones por las que se optó al socaire de la reflexión económica de Rosselló González tenían sentido: apoyarse en el “tercer sector” y estimular el desarrollo de los servicios técnicos de diversa naturaleza para articular un proyecto económico exitoso era con lo que se contaba.

Sin embargo, articular una nueva economía exitosa tras el fin de la guerra fría sin tocar el sistema de relaciones políticas entre Puerto Rico y Estados Unidos establecido en 1952, podía limitar las posibilidades de éxito de aquel plan. Era probable que un Puerto Rico estado 51, independiente o  sujeto a  un pacto de libre asociación soberana con Estados Unidos, estuviese mejor posicionado para sacar provecho del nuevo escenario económico internacional que uno colonial. Me parece que la necesidad de renegociar la relación con Estados Unidos nunca fue tan visible como en la década de 1990. El problema fue que la discusión seria del estatus ha sido y es muy difícil en Puerto Rico

Las opciones económicas del rosellato: la reformulación del turismo

La primera dirección de la administración Rosselló González fue fortificar el turismo y promover su diversificación. Las posibilidades turísticas de Porto Rico habían sido anotadas al filo de la invasión de 1898. En 1899, Albert Gardner Robinson elaboró unas observaciones sobre los pueblos y la villas del territorio recién ocupado en su volumen The Porto Rico of To-Day. Para Robinson, Mayagüez era el lugar más promisorio. Desde su punto de vista aquella era una ciudad bella que poseía  una bahía impresionante y tenía las cualidades para desarrollarse como un destino para el turismo estadounidense de invierno.  De hecho, la imagen de Puerto Rico como un resortprivado diseñado al gusto de la clase media de aquel país sigue siendo un asunto de relevancia conceptual para esa industria.

En 1899 el periodista William Dinwiddie  en su Puerto Rico Its Conditions and Possibilities, llamó la atención sobre el paraíso tropical que había sido ocupado por las fuerzas armadas de Estados Unidos y sus posibilidades como destino turístico o “winter resort”. El espacio podía ser aprovechado para cierto tipo de turismo médico o de aventura.  El autor destacaba el potencial en la espeleología y las cuevas de Aguas Buenas y San Germán, y las termas de Coamo, Ponce y Caguas. Robinson y Dinwiddie coincidían en  la necesidad de desarrollar una cultura hotelera y mejorar las condiciones de las bahías del territorio.

Aquellas expectativas del 1900 no irrumpieron con pujanza hasta inicios del proceso de industrialización por invitación de la mano de Operación Manos a la Obra desde 1947. El turismo exótico tropical y urbano masivo nació tras el fin de la Segunda Guerra Mundial paralelo al desarrollo de la aviación civil comercial. Como se sabe, el perfil de la industria difirió de las expectativas de principio del siglo 20. El foco de interés se desplazó del oeste y la mayor parte de las actividades turísticas se desarrollaron en la región noreste de la isla acorde con el tránsito de una economía agraria a una industrial.

El plan  de Rosselló González poseía otros valores: representaba una recuperación de los proyectos de inicio del siglo y una revisión del esquema impuesto por los populares entre 1940 y 1950. Su preocupación por la  diversificación de la industria requería  estimular la descentralización de los destinos turísticos hacia otras partes de la isla grande incluyendo el turismo interno. También demandaba la apertura de nuevos líneas de explotación del recursos como el ecoturismo, el turismo deportivo o de aventura, médico, religioso, cultural, de compras,  entre otros. Cada uno de esos renglones poseían consumidores potenciales concretos a los cuáles habría que seducir.

Una de las limitaciones de la propuesta de Rosselló González era que muchos de aquellos turismos alternativos requerían una infraestructura nueva más allá de las playas, el paisaje tropical o la ciudad antigua murada.  El otro y quizá el más importante era que la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos  imponía límites a su articulación y al mercadeo de la isla en el mercado internacional.

Dada la relación de Puerto Rico con Estados Unidos y el control de aquel país sobre las políticas  migratorias locales, los viajeros de la mayor parte del mundo necesitaban una visa de turista de Estados Unidos para venir a la isla. Los turistas privilegiados de un régimen de aquella naturaleza eran los estadounidenses que viajaban a un territorio doméstico no incorporado a la unión. Una consecuencia de aquel cerco era que el turista del alto consumo europeo o hispanoamericano encontraba escollos burocráticos cuando consideraban viajar a Puerto Rico. Bajo aquellas condiciones que eran de carácter político, competir con República Dominicana, Cuba, las Antillas Menores o Centroamérica no era sencillo.

La reglamentación de pasajeros de las Leyes de Cabotaje de 1920 también limitaba las posibilidades de crecimiento del sector, asunto sobre el cual había comenzado a trabajarse antes del fin de la era de las empresas 936. De hecho, en 1984 se había autorizado una excepción a la misma para que los cruceros estadounidenses y de otras banderas pudieran atracar aquí. En 2011, cuando la crisis de 2006 azotó la economía, se aprobó una Ley de Cruceros con la intención de expandir el sector a su mayor potencial. Uno de los desfases de aquel esfuerzo fue que la industria seguía padeciendo por su restricción a la costa noreste del país y la limitación de los destinos de los cruceros a la capital.

A pesar de que aquella práctica era comprensible -la industria de cruceros fue pensada para beneficiar a una ciudad capital en penas tanto bajo la administración de penepés como de populares- la situación no dejaba de ser injusta. Bajo la administración de Alejandro García Padilla (1971- ), gobernador entre 2013 y 2017, se pensaba que la industria del turismo podía crecer pero se dudaba que el crecimiento impactaría otras zonas aparte del “rostro” del turismo exótico tropical y urbano impuesto durante la era de la industrialización por invitación.

En cuanto al asunto de los visados para turistas es poco lo que se ha hecho en el marco de la relación colonial. En febrero de 2014 el Secretario de Estado de la administración García Padilla, David E. Bernier Rivera  (1977- ), luego candidato a la gobernación por el PPD en las elecciones de 2016, entró en conversaciones con el gobierno federal y el Homeland Security bajo la administración de Barack Obama (1961- ) presidente entre el 2009 y el 2017, para que se exonerara al Estado Libre Asociado del requisito de un visado estadounidense, tal y como ya había hecho aquel gobierno con otros 37 países incluso con la isla de Guam.

La lógica de Bernier era que, sin aquel requisito, se reforzarían las relaciones de Puerto Rico con otros destinos del Caribe e Hispanoamérica y el turismo repuntaría. El reclamo se hacía acorde con las necesidades de una economía en crisis cuyo crédito ya había sido degradado para aquella fecha. Las razones del Homeland Securitypara negarse eran de seguridad nacional por lo que nada resultó de las gestiones. Todo parecía indicar que la “guerra contra el terrorismo”, un síndrome manifiesto tanto en administraciones demócratas como republicanas, frenaría cualquier revisión o liberalización de la regla o de cualquier reclamo de mayor soberanía.

 

Rombos

 e.s. ortiz-gonzález

1. Esta mañana, en el trabajo. Voy al carpool a encontrarme con la brigada de trabajo con la que trabajo, y que por esta semana soy líder. El edificio del carpool lo es esta hermosa construcción Spanish Revival. Me recuesto en uno de sus balcones, y miro a la distancia. Mis ojos topan con la palabra Alameda. Un vuelco en el pecho. Qué es esto. Ante mí regresa el 1976, cuando mi infancia discurrió en muchas casas, en muchos lugares, pero sobretodo en Tierra Santa y los condominios Alameda Towers. Lo vì todo. El Hospital Metropolitano con el Dr. Circuns. La iglesia Fuente de Salvación, donde fui obligado a ir los domingos cuando lo que quería era ver los reruns de Mazinger Z. El Supermercado Vélez. La panadería La Viequense, donde mi mamá me zumbó un bofetón cuando me agarraron robando un segundo carrito, ya había robado el primero. La casa misteriosa a la que siempre quise entrar. Estoy en el balcón de esa casa. Trato de explicarlo a una compañera de trabajo, me mira sin entenderlo del todo.

2. Oya, jecuajei yanzán, su bendición Señora. Entré al cementerio. Pedí perdón por entrar con ropa negra. Busqué tu tumba. Tengo 48 años. Es la tercera vez que te visito. No encontré tu tumba. Tres hombres desyerbaban el cementerio. La memoria afectiva trató de encontrar tu tumba. El niño de 10 me toma de la mano, andamos por donde creí caminar el día de tu entierro. Excepto en la fantasía, ningún mapa promete la exacta repetición de pasos. Nos perdimos.

Decidí hablarte desde donde creo que estás. Dudé un momento. Estará aquí? Fue un suicida, se supone que no entren al cementerio. Pero en alguna tumba en Pazzis, innombrado, descansa Federico de Onís. Pistoletazo en la cabeza, trauma súbito craneal dice el reporte forense; el visado para entrar a la ciudad de los muertos. En esa ciudad Federico de Onís es lo que se dice un hombre ilustrado, mi padre un marrano con suerte.

Hablé en dirección adonde creo que estás enterrado. Si no removieron tus restos antes. Que yo sepa, nadie cuidó de tu tumba. Me consta que yo no lo hice. Hablé, y dije con una sensación en el pecho de estar en grado cero. De estar en el epicentro donde entró un niño y salió una sombra. Hablé, y dije: soy tu hijo. No sé qué hago aquí. Estoy bien. Dos matrimonios fracasados. La certeza de que no habrá tercera vez. Un niño de siete años. Es un buen niño. Hay gestos que se parecen a los tuyos. A veces tengo que aguantarme, porque me molesto y siento que creces dentro de mí, y me da miedo de lastimarlo. Él está bien. Ahora corremos patineta. Antes le enseñé a correr bicicleta. Yo estoy bien. Estoy bien. Estoy bien. Cuídate.

Doy media vuelta. Camino hacia la salida del cementerio, busco cincuenta centavos. Sin mirar hacia atrás, deposito las monedas a la entrada. Susurro un perdón por vestir de negro, Madre.