Luego de finalizada la contienda electoral en EE. UU., en la que se dio por vencedor a Joseph Biden, tanto por el voto popular como en los colegios electorales(un proceso particular del sistema eleccionario estadounidense), el presidente Trump propagó el mensaje de que le habían robado las elecciones las cuales, según alegó, había ganado ampliamente. Actuando con su acostumbrada temeridad, incoó cerca de 60 pleitos en diversos tribunales de los EE. UU., buscando invalidar los resultados, recurriendo a alegaciones de fraude que no pudo sustentar con prueba alguna. Como consecuencia de ello, todos los pleitos fueron desestimados, incluyendo un recurso sometido por el fiscal general de Texas con el que pretendía invalidar los resultados de Pensilvania, Wisconsin, Georgia y Míchigan, estados claves en los que venció Biden. No obstante, Trump se mantenía públicamente desafiante, arengando a sus huestes y difundiendo su realidad alterna de que había sido víctima de un descomunal “robo”, que las elecciones habían estado amañadas y que nunca concedería la victoria a su contendiente. Ensu cuenta de Twitter calificó el proceso como: “Las elecciones más corruptas en la historia de EE. UU.”.
A pesar de que la victoria de Joe Biden a la presidencia era indisputable, restaba decidir el control del Senado de los EE. UU. El 5 de enero de 2021, se celebraría la segunda vuelta de las elecciones por dos escaños senatoriales en el estado de Georgia, que podrían conceder mayoría al Partido Demócrata. Para desgracia de Trump, los incumbentes republicanos fueron derrotados por Jon Ossoff, quien pasaría a ser el senador demócrata más joven de los EE. UU. y por el Reverendo Raphael Warnock, primer senador negro en la historia de ese país. Previamente, en un acto manifiesto de desesperación, Trump hizo una llamada telefónica que dio a conocer el periódico The Washington Post, en la que intentó presionar al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensberger, a fin de que buscara “los votos suficientes” para revertir su derrota en las elecciones del 3 de noviembre. Raffernsberger le contestó que no había indicio alguno de fraude en la elección. Habiéndole fallado todas sus estrategias y enfrentando lo que, a todas luces, era una pronta y segura mudanza de la Casa Blanca, Trump convocó a sus seguidores a una marcha (“Save America March”) hacia el Congreso de los EE. UU., a celebrarse el 6 de enero de 2021, fecha en que el Congreso debía contabilizar y certificar los votos de los colegios electorales de cada estado. Esta votación le había dado una mayoría de 306 a Joe Biden contra 232 a Trump.
Cabe destacar, que desde que Trump se presentó como candidato a la presidencia de los EE. UU., una candidatura que muchos no tomaron en serio, este se caracterizó por su discurso incendiario, nacionalista, xenófobo, racista y elitista. Numerosos sectores de estadounidenses blancos y pobres se identificaron con el mensaje de que había que salvar a los EE. UU. de aquellos que amenazaban la existencia misma de un país concebido como eminentemente blanco, protestante y anglosajón. En sus alocuciones, Trump enardecía a los sectores supremacistas blancos a quienes protegía y alentaba en los cada vez más frecuentes incidentes de violencia racial y étnica. Proyectaba a los inmigrantes como narcotraficantes, gente que venía al país a causar problemas, a desplazar a los estadounidenses de sus trabajos y a amenazar la paz de la “gran nación americana”. Teniendo nada más y nada menos que al presidente de la nación como su indiscutible aliado, las hordas supremacistas se envalentonaron y se propusieron impedir, a toda costa, que ello ocurriera pues, contribuyendo así a hacer a América grande de nuevo (“Make America Great Again”). Los ataques racistas que, por muchas décadas, se realizaron en la oscuridad de la noche y que protagonizaban los encapuchados del Klu Klux Klan y otras organizaciones que operaban al margen de la ley, comenzaron a llevarse a cabo a plena luz del día y de cara al sol. Las muertes de negros a manos de la policía blanca eran cada vez más frecuentes y no era de extrañar que quedaran impunes. Los inmigrantes, considerados delincuentes, eran encarcelados, sus hijos arrebatados, enjaulados y expuestos a condiciones de vida deplorables. Hombres y mujeres, con décadas de residencia en los EE. UU., fueron separados de sus familias y deportados de inmediato. Otros tantos, vieron amenazada la posibilidad de permanecer en el país que consideraban su hogar. Trump convirtió la ya quimérica aspiración del “sueño americano” en una verdadera pesadilla.
El día en que se contaban los votos de los colegios electorales, cuando los puertorriqueños celebrábamos la festividad autóctona del día de los Tres Santos Reyes, los Estados Unidos enfrentaba uno de los sucesos más aterradores de su historia y que conmocionó al mundo. Trump, apoyado, entre otros, por sus hijos, su asesor, Rudy Giuliani, los senadores Ted Cruz y Josh Hawley, había incitado a sus seguidores a luchar, a ser valientes y a impedir que les arrebataran la victoria y, por ende, el país. Con ello, claramente, llamó a una turba con exceso de odio acumulado, a la insurrección. Ellos obedecieron. Decenas de fanáticos de ultraderecha asaltaron y vandalizaron el capitolio, amenazando la seguridad y la vida de todo aquel que se les pusiera de frente. Cinco personas murieron. La “mayor democracia del mundo”, la superpotencia que hace alarde de ser nación única y excepcional, saboreó un poco de la medicina que, a lo largo de su existencia como nación, ha dado de beber a muchos países del mundo: el desafío a los resultados de elecciones electorales y golpes de estado para derrocar gobiernos e instaurar dictaduras que respondan a sus intereses geopolíticos y neoliberales. Estados Unidos se invadió a si mismo.
Mas, engañan al mundo quienes pretenden hacer creer que lo ocurrido es, simplemente, responsabilidad de Donald Trump y que acabará con su salida de la presidencia y residenciamiento. Trump tiene tras de sí a no menos de 74 millones de estadounidenses que refrendaron con su voto el fascismo, el racismo, la xenofobia, la misoginia, el odio, la violencia, la confrontación y la intolerancia, rasgos característicos de la sociedad estadounidense. Hoy, más que nunca, es la ruta hacia el Puerto Rico libre y soberano, lo único que nos protegerá de los efectos de esa crisis.
La autora es presidenta del Movimiento Unión Soberanista
En el primer mes de 2021 Puerto Rico vive una de las acostumbradas catarsis, que sobrevienen luego de una escena criminal de impacto. Tras cada evento de ese tipo, casi siempre un asesinato múltiple, se activan los llamados a las armas contra la delincuencia, sonando tambores de guerra. Ya no se repiten tanto algunas frases que antes eran comunes – “mano dura”, “cero tolerancia”, etc.- pero la reacción es la misma. También el resultado.
La escena grotesca del momento es el asesinato de tres policías, a manos de un solo delincuente, que logró salir ileso de la escena. El agresor apareció muerto horas después, no por acción de la Policía, sino de sus pares en la delincuencia. Su huida revolcó la “normalidad” de un punto de venta de drogas en el residencial Llorens, llevando policías al área. Esa conducta resulta imperdonable para los controladores del área y de inmediato lo ejecutaron, no por asesinar a los guardias, sino por haber afectado un negocio en marcha.
En esta ocasión los llamados en la prensa y las redes sociales son a blindar a todos los policías con armas largas y protección frente a las balas porque, según los propulsores, los criminales tienen mejor armamento y equipo. También se reclaman vehículos especiales, como los que ahora usan los militares.
Es la misma “mano dura” de siempre, repetida por la incapacidad o falta de voluntad para intentar algo nuevo. Los que patrocinan esa respuesta saben que, aunque le den una metralleta a cada guardia y vistan cada uno de ellos con una versión moderna de la armadura medieval, poco cambiará porque, una vez más, se atacan los síntomas y no el problema. Pero los que venden armas y armaduras estarán contentos.
Pronto se cumplirán 30 años desde que el gobernador Pedro Rosselló, comenzó a ocupar residenciales proclamando la “mano dura”. Tras las ocupaciones se aumentaron las penas de cárcel en casi todos los delitos y se limitó la discreción de los jueces a la hora de dictar sentencias. También se aumentó el número de policías, para poder hacer “patrullaje de impacto”, haciéndolos más visibles en las calles. Buena parte de la ciudadanía, por su parte, se encerró en urbanizaciones con control de acceso vehicular, pagando para tener seguridad privada.
Poco ha cambiado. Si ahora hay menos asesinatos es porque las bandas criminales han establecido sus propias reglas de coexistencia y se matan menos entre ellos. Tampoco la Policía los molesta mientras se dediquen a lo suyo. Cada vez se presentan menos acusaciones criminales en los tribunales y muchos abogados del ramo se han quedado sin taller. No es que se cometan menos delitos, es que no se persiguen para no revolcar el avispero.
De vez en cuando, con algún suceso de impacto, estalla el problema que se quiere mantener oculto y entonces vuelven los llamados de siempre. Y así seguimos.
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Mientras en la colonia se habla de darle armas largas a la Policía, en el imperio las mismas se exhiben como si fueran juguetes en un Día de Reyes. Bandas criminales de otro tipo campean por todo aquel país mostrando sus fusiles y llamado a la guerra, sin que nadie los toque. Son las llamadas “milicias”, muchas de ellas de clara ideología fascista, actuando a la luz del sol.
El pasado 6 de enero estas bandas llegaron a Washington convocadas por el presidente en funciones, Donald Trump, y asaltaron el Capitolio trataron de impedir que se certificara la elección de un nuevo presidente. Luego se fueron tranquilamente a sus casas. Se sentían tan impunes que colgaban videos en las redes sociales como recuerdo imperecedero de la batalla que acababan de dar.
Ahora los están arrestando, pero por cuenta gotas. Con mucho cuidado, en la inmensidad del territorio estadounidense se han detenido unos cientos, en su mayoría acusados de delitos menores, como “conducta desordenada”. Es el mismo delito que podría imputársele al estudiante que irrumpe en un salón de clases interrumpiendo a la profesora o profesor. En esta ocasión se asaltó el parlamento del país, que estaba se sesión, y se quiso atentar contra la vida de los legisladores. Para acceder se invadió el lugar con tácticas militares, se ocuparon los salones, se destruyeron de documentos y propiedad pública, arrollando la pequeña fuerza policial que les hizo frente. A los ojos del mundo lo que se desplegó fue un intento de golpe de estado para perpetuar en el poder al actual mandatario. Pero la acusación es de “conducta desordenada”.
En cuanto a los que hasta ahora han sido arrestados (y puestos bajo fianza de inmediato) sobresalen unas características interesantes: son blancos, de mediana edad tirando a viejos, trabajadores o pequeños comerciantes y casi todos hombres. Se parece mucho a la clásica “base social” del fascismo europeo, que creció tras la Primera Guerra Mundial. Ahora, con el estímulo presidencial, el auxilio de un sector de la prensa y el beneficio de las redes sociales, hay cientos de miles de estos individuos repartidos por todo Estados Unidos, clamando por una nueva guerra civil. Muchos ya tienen las armas para intentarla.
Ultima entrevista con CLARIDAD. Foto aliña Luciano
Especial para CLARIDAD
De la muerte de Elizam Escobar no intereso reponerme nunca. No pienso hacer el más mínimo esfuerzo para acostumbrarme, ni siquiera resignarme, a esta despedida.
Eso sí. Si alguna dulzura tiene esta retirada obligada, es que sabemos que con Elizam alcanzamos a celebrar muchas veces su vida, su obra, su presencia aquí. Así que hoy despido y celebro al amigo que pudimos disfrutar tanto, celebro los años de vida y de libertad que le robamos al colonialismo, a nuestra destrucción, a toda la represión y los intentos de invisibilización de nuestro derecho a ser libres, a una lucha muy desigual que a veces ha sido sangre y a veces ha sido dejar una pequeña fuente con la corriente mínima para que permanezca viva.
Antes de entrar en la parte espesa, en esas cosas que quiero repasar sobre Elizam para marcar su partida, quiero usar mi privilegio de periodista para dar testimonio de dos cosas esenciales que aprendí de él.
La primera fue en 1999. Él acababa de salir de prisión. Yo tenía 22 años y nos fuimos a caminar por el Viejo San Juan para hacerle la primera entrevista para CLARIDAD tras aquel acontecimiento histórico.
Elizam Escobar en el Viejo San Juan. foto Alina Luciano 1999
Ese día siempre ha sido inolvidable para mí por muchas razones. Pero -ante todo- con Elizam, ese día aprendí qué era lo que yo buscaba en todas esas entrevistas que hacía y seguiría haciendo a lo largo de mi vida. Desde entonces, en las entrevistas de personalidad, aparte de conocer una historia, siempre me propuse encontrar un punto de vulnerabilidad o sorpresa, un lugar, así fuera breve, de la contradicción, algo como una prueba de vida y autenticidad. Hay gente a la que es muy difícil, o tal vez monótono, entrevistar porque tienen como un cassette, un discurso ya super elaborado del que nunca dudan, del que nunca se apartan. Suele ser gente valiosísima. Las izquierdas, de hecho, están llenas de personajes así, que te hacen una sola versión de sus relatos (a veces heroicos) toda la vida. Ese no era Elizam. Elizam siempre te esperaba en las entrevistas con una per(versión) tremenda. De los mejores conversadores que he conocido, siempre revelaba mucho más de lo que se le proponía. Y siempre me dejaba atónita, sin palabras, jamás fue predecible en sus respuestas porque su pensamiento siempre estaba en evolución. Era visceral, era cómico, cándido en su honestidad, pero también profundamente filosófico, pragmático. O sea, sus argumentos eran absolutamente racionales, siempre parecían partir de una intensa búsqueda que nunca abandonó. Pero nunca eran políticamente correctos.
Lo otro que aprendí de Elizam fue a no temerle a reafirmar siempre nuestra lucha por la independencia. Su intelectualidad y talento plástico de gran factura nunca redujo la centralidad de su lucha independentista ni la reivindicación de que nuestra nacionalidad era un punto de partida de nuestra defensa anticolonial. Eso no significaba que no creyera en otros lenguajes para transformar la búsqueda de la independencia en “necesidad”. Me lo dijo en 2013 cuando le pregunté:“¿La lucha por la independencia se ha convertido en una lucha simbólica?”
Elizam: “No creo que la independencia sea ya una lucha simbólica. Porque es que no hay otra cosa. Que tú le digas a una persona de treinta años que se tiene que quedar con el papá y la mamá porque no hay otra forma. Eso es un pragmatismo bien enfermizo. Pero hay que buscar la forma de conectar. Hay una diferencia generacional en muchos sentidos. A estos jóvenes de ahora no les importa la moral esa pendeja. Una nena de estas lo mismo se acuesta con una mujer que con un hombre y no se considera lesbiana. O lo mismo se acuesta sin tener interés en tener sexo.
Cualquier persona que tenga todos los sentidos en su lugar no puede despreciar la independencia pero son muchas capas ideológicas. La gente no sabe qué es eso, piensa que eso es una locura. Hay que buscar los medios pero no repetir el discurso de siempre. Hay gente que quiere resolverlo todo a través del discurso.
Cuando digo simbólico no estoy hablando de un símbolo, como la bandera de Puerto Rico. Estoy hablando de las cosas que van más allá del código. Del lingüístico y del código ideológico. Yo puedo hablar de la independencia, no en el sentido político directo que hablan los conversos sino hacer que la gente piense. Hablo de los jóvenes porque ellos son los que van a decidir. Olvídate de los viejos que son independentistas y a lo mejor piensan que eso es un sueño pendejo.
Hasta que uno no entienda que no es un sueño sino una necesidad. Antes que Marx, Spinoza decía que la libertad es el reconocimiento de la necesidad. Si tú no sabes lo que es necesario, no puedes hablar de la libertad, no puedes dar un salto. Muchos de los posmodernos conservadores en Puerto Rico, el resentimiento de ellos con su experiencia independentista los lleva a negar y renegar de esas cosas que son completamente necesarias. A mí me importa poco lo que diga aquel tonto que se cree un vanguardista comemierda. Porque no entienden nada. Se quedaron en el nivel de las ideas y no entienden nada. Yo los saludo a todos porque sé que son gente que todavía tienen algo que aportar pero muchos se han jodido con esa mierda del resentimiento porque ‘después que yo vendí tantos Claridad, ahora esta gente tiene el Festival de CLARIDAD anunciando qué sé yo qué, se convirtió en una cosa comercial…’. Mano ¿tú quieres legitimar tu traición a la lucha con el Festival de CLARIDAD? Uno puede hacer cosas desde distintos sitios”.
Elizam es un universo
Oscar López, Andy Montañez, Elizam y Jan Susler en el 69 cumpleaños del artista. Foto Alina Luciano
Lo dije en su cumpleaños número 69, cuando tuve el honor de presentar su libro ‘Elizam Escobar: Obra poética 1980-2016’, editado por Che Melendes, así que tuve la suerte tremenda de habérselo dicho en vida. Más que un artista o un patriota de gran escala, Elizam Escobar es un universo: político, plástico, poético, literario, amatorio, festivo, psíquico, crítico, filosófico, un universo para la libertad.
No es por ponerme grandilocuente pero todavía no he podido dar con otro preso o presa política, luchador, luchadora o líder independentista en nuestra historia que reúna todas las capacidades creativas de Elizam. Hemos tenido presos políticos y líderes de la independencia, que han sido poetas, escritores o escritoras, filósofos, grandes ensayistas. Algunos han sido artistas plásticos. Pero no he dado con uno que, como Elizam, haya sido todo eso. Sin duda, se trata de los pensadores plásticos, filosóficos, literarios y poéticos más exclusivos que ha dado el Puerto Rico de finales del siglo XX y del XXI.
No sé si ustedes saben que, desde 2001 y al menos hasta 2013, que fue la última vez que me lo dijo para récord, Elizam soñaba todas las noches de su vida con la prisión. No eran necesariamente sueños tortuosos. Después de todo, eran distintos tipos de cárceles. “Nena, en algunas venden Medallas y todo”, me contaba entonces. “En otras, hay unas mujeres bellísimas, unas fiestas tremendas”.
Esto nunca me pareció extraño pues, desde la primera entrevista que le hice, un mes después de haber salido de la cárcel, siempre noté en él una pequeña, casi imperceptible nostalgia, no exactamente de la prisión sino de algo que tal vez solo ocurriría allí. Por eso me atrevo a decir que Elizam cargaba siempre con su prisión a cuestas.
Pero su cárcel, en efecto, y tal vez como él mismo trataba de explicarme, era distinta: un estado de profusión mental que detonaba todo un universo creador. Por eso no me sorprendió leer en su ‘Obra poética 1980-2016’, particularmente en el poemario ‘Sobrelibertá: poemas del siglo XXI’ un poema que dice:
Echo de menos la ausencia
el encierro, la vida mental
echo de menos las vueltas
en círculo
las cartas, la espera eterna (p. 234)
La vida estaba en otra parte
La vida estaba en otra parte. Eso Elizam lo supo desde el día mismo en que entró a la cárcel. No es entonces extraño que haya recurrido a la vida simbólica que el arte posibilita para que le creciera vida a la anti-vida de la cárcel. Pero Elizam me explicó que nunca recurrió al arte como terapia. «El arte puede ser una terapia, no tengo problema con eso. A los presos, el arte los ayuda a liberarse, a desahogarse. Pero para mí el arte no se puede limitar a una terapia porque el arte es algo que puede ser lo contrario, te puede joder la vida. Es una tensión. La guerra es la continuación de la política por otros medios. Y el arte para mí es la continuación de la vida por otros medios, los simbólicos. No está separado de la vida pero no es la vida».
En la cárcel, Elizam reflexionó mucho sobre la relación de lo político y el arte.
Elizam: «Está el arte comprometido y el que no lo está pero el nivel simbólico del arte a mí me pareció que era fundamental. Después de todo, para qué luchamos. Bueno, pues para tener un sentido de lo que es la vida. Cuando están cantando el himno, los independentistas por ejemplo, se sienten que son uno. La mayor parte de los líderes políticos ven el arte como un instrumento, algo que sirve para otra cosa. Nosotros creemos que hay que hacer arte de propaganda para organizar la gente pero ese no es el único papel del arte, ni siquiera el más importante. El más importante es que yo pueda leer una novela de Dostoevsky que me diga a mí a través de la narrativa de qué carajo se trata todo esto. Si no, es un elemento para conseguir el poder. Y después de conseguir el poder: ¿qué tú vas a hacer?
Una de las cosas que no dejo de cuestionarme es que todo el mundo que ha visto esta exhibición (Elizam Escobar: Instrospectiva simbólica, 2013) se ha encantado y ahí no hay tantas cosas políticas. Supuestamente. Porque lo político de verdad está en las cosas como son. No es falsificar un montón de obreros así… El compromiso es con el arte y con la justicia. Tú no puedes repetir el discurso del político en el arte. No le añade nada. Si yo digo lo que dijo Albizu pero a través de imágenes pues es ideología en imágenes, no es arte en el sentido más radical de la palabra. Una obra de teatro de Bretch, que era marxista, son unas obras de un poder de hacerte entender, crear conciencia. Cuestionarte las cosas, algo que no tendría una obra donde te dan todas las recetas porque no tiene las contradicciones como son de verdad. El arte presenta la contradicción, el conflicto. No lo va a resolver pero lo presenta».
Esta conversación fue con motivo de la exposición mencionada y, casi simultáneamente, la publicación del Antidiario de prisión: el beso del pensamiento-también editado por Che Melendes- a mi juicio, uno de los libros más trascendentales de la literatura puertorriqueña del siglo XX y XXI.
Como espectadora de la obra de Elizam, siempre he entendido su beso del pensamiento, no solo como el ejercicio intelectual que es sino también como un desdoblamiento de toda la ternura, del amor, del tacto que está materialmente ausente durante su tiempo en prisión. Ante la ausencia cotidiana de lo afectivo, el pensamiento toma un lugar de lo emocional, un ámbito afectivo y carnal (carnal no de lo erótico, que también, pero aquí me refiero a la materialidad del cuerpo).
La prisión a su vez es siempre -o casi siempre- una especie de telón de fondo en la obra de Elizam, sea 1982 o 2006. Pero ese telón me parece es bastante grueso en la plástica mientras que, en la poética, parece muchísimo más fino. Apenas una membrana casi transparente allá en el horizonte del libro. En su poesía, la cárcel es a Elizam como la imposibilidad a los poetas: un propulsor para explorar todo lo oculto que tiene la existencia.
Con los sueños, insistentemente trasplantados a la poética y a la plástica, pasó lo mismo. No lo digo yo. Se lo dice él a Rosario Romero Escribano, crítica de arte y colega de Elizam en la Escuela de Artes Plásticas: “En tres de las prisiones, Elizam pasó encerrado en su celda 22 horas diarias durante tres años», dice Rosario Romero Escribano, crítica de arte y colega de Elizam en la Escuela de Artes Plásticas. El pensamiento y el sueño pasaron a ser esenciales, llegando a alcanzar la categoría de entelequia, un nivel de presencia/ ausencia con el que el prisionero establecía un diálogo constante. Despertarse, volver a dormir, escribir, volver a dormir, soñar, dibujar, volver a soñar. El onirismo se hace patente en algunas de las pinturas de la muestra, especialmente en los autorretratos. Es en el sueño donde reside el sentido más auténtico del tiempo, cuando dejan de comunicarse el espacio exterior y el yo, cuando no hay medida objetiva y controlada a nivel racional. Es en el sueño donde aflora como única posibilidad la experiencia de las sensaciones, donde no se mide el tiempo, sino que se siente, donde lo pasado, presente y futuro se hacen indivisibles e inconmensurables”.
No soy una experta en nada, mucho menos en arte y no quiero pontificar ni decirles lo que tienen que hacer. Pero con cierto convencimiento digo que no se puede hablar de la obra plástica de Elizam Escobar sin referirnos a su obra poética y literaria, a su extraordinario Antidiario de prisión: el beso del pensamiento, a su Elizam Escobar: Obra Poética 1980-2016, a sus Ensayos del artificieroy otras publicaciones. Si usted piensa que conoce la obra plástica de Elizam Escobar pero no ha leído sus libros, se está perdiendo, al menos, la mitad de la historia. De nuevo, no lo digo por decirlo.
Algunos de ustedes recordarán una Muestra Nacional en la que todos esperábamos con bastante curiosidad conocer la obra que presentaría Elizam pues era de sus primeras muestras nacionales tras salir de la cárcel. Cuando llegamos, en medio de la algarabía que se forma en esos eventos, los vinos, los recorridos, las habladurías de medio mundo que se encuentra, Elizam nos sorprendió con aquella obra de gran formato que solo contenía una nube densa: Nube. Aquello no se sabía si era una tomadura de pelo, una travesura, una propuesta completamente seria y libre de ironía. Yo casi no me atrevía ni a preguntarle. Elizam llevaba relativamente poco tiempo (un par de años) fuera de la cárcel y su primera obra al menos con la resonancia pública que dan esas muestras nacionales era una nube gigante, una nube gris y espesa. Como son las nubes, pues. ¿Qué cosa tan distinta entre la cárcel y la libertad podía proponer aquella nube? ¿No ven los presos, al menos, eso, nubes? ¿O había en aquella nube una especie de equivalencia entre esta cárcel y aquella? ¿Era un regaño o una travesura? ¿Un comentario despectivo sobre esta parte del mundo donde sí se suponía que se encontrara la vida? ¿Qué era aquello?
Yo al menos no había unido los puntos en aquel momento. Pero en su Antología Poética comencé a hacerlo.
Una nube
Que no eres tú
cuando escribes que
no quieres ser tú
o te cansa todo o casi todo del ser
tú, que quisieras solo ser una nube
en tu cabeza de cielo y abismo
una nube perfecta que navega
y se para a pensar su ser algo
su pasear de océano en océano
de lluvia o en huracán del mar…
Pero las nubes no solo sufren de insomnio:
son el insomnio
son el pensar sin parar
una mano y una pluma que no paran
que no pueden parar
que vale ser una nube que no duerme
que se postra delante del océano
de los peces y los barcos que trabajan
de qué te vale que una nube te visite
y te habite como un caracol nocturno
noctámbulo, enrrollando y desenrollando.
Hoy celebro como muchas otras veces el tiempo de Elizam, el que vivimos con él en la fiesta de independencia que fueron estos más de 21 años intensos y fértiles. Veintiún años que sobrepasan los 19 de la prisión, y por eso hoy, en esta despedida, escribo Elizam con la i repetida de la palabra Victoria.
Puerto Rico será libre. Hasta siempre, amigo, compañero, maestro, pensador, creador, poeta, prisionero político puertorriqueño liberado para nuestro presente, para nuestro futuro.
A no ser que la Legislatura actúe o que los tribunales hagan su parte, las próximas elecciones del 2024 quedarán totalmente en manos de una Comisión Estatal de Elecciones dominada por el Partido Nuevo Progresista (PNP). Si en este proceso electoral que acaba de pasar hubo irregularidades que han puesto en duda los resultados, solo hay que imaginar qué podrá pasar en las elecciones del 2024.
Ese es el manto que arroja la decisión del presidente de la CEE, el juez Francisco Colomer, de dejar sin efecto en la Comisión la presencia de los comisionados electorales de los partidos Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Proyecto Dignidad (PD). La decisión de Colomer, notificada el cinco de enero, fue el regalo de Reyes, tanto para los comisionados de los tres partidos como para los miles de partidarios. Con esta decisión, en los próximos cuatro años en la CEE solo tendrán plena representación con comisionados electorales el PNP y el PPD.
En entrevista, el comisionado electoral del MVC, licenciado Olvin Valentín, indicó que esperaban acudir al Tribunal en los próximos días a impugnar la decisión del presidente de la CEE. Dio a entender que la determinación les tomó por sorpresa debido a que en noviembre el comisionado electoral del PIP le cursó una carta a Colomer en la cual establecía que todos los partidos que quedaron inscritos tras las elecciones deberían mantener representación plena en la Comisión y que sería inconstitucional el dejar fuera a los partidos a base de las reglas nuevas del Código Electoral.
Narró que tras la carta, el Presidente les dio 48 horas a los comisionados para que presentaran sus posiciones por escrito. “Finalmente, Colomer acogió parte de los argumentos, en el sentido de que no les iba aplicar los requisitos de inscripción retrospectivamente porque es lo correcto a base de la Constitución y la ley, y dejó inscritos a todos los partidos. Hasta ahí estamos bien”.
El problema, denunció Valentín, es que el presidente se amparó en lo que dice el nuevo código electoral de que la composición de la Comisión se basa en los partidos principales, que son los que ocupan el 25% de los votos o más, en lugar de hacer la misma interpretación que hizo para la inscripción de los partidos ya inscritos.
Desde el punto de vista del MVC, hay dos errores en la interpretación de Colomer. El primero, señaló, es que el que el presidente dice que se está basando en el nuevo código, pero aun así está mal su interpretación porque el Código también dice que cuando la composición de la CEE es de dos comisionados propietarios, solo para evitarlo, hay que buscar el tercer comisionado dentro de los partidos estatales que más votos sacó. En esta ocasión, reclamó Valentín, es el MVC.
“Colomer no hizo esa ecuación y comoquiera interpretó erróneamente. Además de eso, a rasgos mayores, el MVC sigue pensando que es inconstitucional y antidemocrático que se deje fuera a los otros tres partidos que han sido claves en la fiscalización de todo este proceso y que tienen representación en la Asamblea Legislativa”, declaró.
Señaló que la acción del Presidente es un claro ejemplo de cómo posponer las cosas y continuar el bipartidismo desde la Comisión.
La decisión de Colomer arroja dudas respecto al trabajo de recuento electoral y de investigaciones en proceso sobre el evento electoral que todavía queda pendiente en la CEE. Valentín añadió que la determinación del presidente se supone que tiene vigencia después de 10 días de su notificación, el mismo término que tienen los partidos para recurrir al tribunal.
“Habrá que ver, en el sentido de que técnicamente el día 15 estaríamos fuera de la CEE. El sentido común nos dice que no deberíamos estar haciendo ningún movimiento antes, pero no se sabe si la CEE nos solicite que nos vayamos desde ya”.
Valentín adelantó que Victoria Ciudadana también acudirá al tribunal, pero observó que eso no exime a los legisladores y legisladoras de hagan su parte para una verdadera reforma electoral, se revoque el actual código y que “realmente se trabaje con todos los sectores y se promueva un proceso electoral transparente”.
En entrevista por separado, el comisionado electoral del PIP, licenciado Roberto Iván Aponte Berríos, narró que a su carta del 9 de noviembre planteando la situación, Colomer le dijo que no se iba a tomar decisión en ese momento porque la situación era prematura, que, si acaso, cuando se certificara, quien no estuviera de acuerdo fuera a los tribunales.
El Presidente tuvo entonces que retomar el asunto luego de que el partido Proyecto Dignidad (PD) acudiera al tribunal a finales de diciembre planteando la inconstitucionalidad del asunto, al igual que el PIP. En ese momento, la juez Rebecca León, del Tribunal de Primera Instancia (TPI) en San Juan, dijo que el caso no estaba maduro y que la CEE debía reunirse para determinar. Tras la decisión de la jueza se dio la reunión en la cual cuatro de los cinco partidos estuvieron de acuerdo con el planteamiento del PIP. Solo el PNP estuvo en contra. Al no haber unanimidad, Colomer no decidió ese día y esperó hasta el 5 de enero para emitir la resolución.
El licenciado Aponte Berríos reiteró que al PIP le está claro que si se aplica el nuevo código electoral, que dispone que aparte de los dos partidos que saquen más del 25% de los votos, el partido queda inscrito. Pero el código además dice, en el inciso C del artículo 3.1, que se añade un tercer comisionado del partido que cumpla con dos requisitos: uno, el estar inscrito y dos, el haber tenido el 50% de candidatos en las papeletas.
“En este caso, esos dos requisitos los cumple el PIP, no los cumple el PD ni el MVC”. Pero el PIP fue más allá y planteó que en caso de que Colomer decidiera aplicar el código electoral, aunque en un mismo ciclo electoral no se puedan crear limitaciones a un partido político peores que las que tenía al momento en que se inscribió (lo que ocurrió con el nuevo código electoral), debía aplicar la ley anterior que decía que con 3% de candidatura a la gobernación el partido quedaba inscrito y tenía comisionado electoral. “Así que nosotros entendemos que los cinco partidos tienen derecho a tener comisionado en la CEE”.
El comisionado electoral del PIP resaltó, además, que en la resolución, el presidente de la CEE básicamente lo que hizo fue presentar los planteamientos del PNP y no citó el inciso 3 del artículo 3.1. “Decidió por sí solo que son dos partidos políticos”.
La sombra de la Junta de Control Fiscal
La determinación de Colomer, expuso Aponte Berríos, aunque deja inscritos a los tres partidos dice que estos tendrán un comisionado electoral adicional, pero no explica qué significa. El comisionado del PIP dijo que según el Código, lo que dice de ese comisionado es que este sería invitado a partir del 1 de julio 2023, que se le daría una dieta y que participaría en reuniones para hablar solo del tema electoral.
“Esa resolución tiene muy mala leche. La manera en que está escrita, porque no cita el 3.1C, lo que es adicional. No es cierto que el ciclo electoral sea a partir del 1 de julio de 2023. La razón es obvia: es calcado a favor del plan fiscal de austeridad de la Junta de Control Fiscal. En todo momento está pensando en dónde cortar gastos sin afectar a los del PNP”, denunció.
¿Cómo es posible que los cinco comisionados seleccionarán al presidente de la Comisión y ahora él vota a tres?
“La realidad es que el presidente, después del 3 de noviembre en adelante, sus posturas han sido alineadas al PNP completamente. Algo que él escribe en la resolución es que esa decisión la toma por el tema económico. ¿Cómo tu vas a plantear hacerle el trabajo a la JCF? ¿Cómo vas a sopesar que el factor económico sea más importante que el derecho del elector y de una agrupación de los ciudadanos a participar en las elecciones? Me parece que siendo el juez, comete un error grave y demuestra cuál es su favoritismo político”.
El comisionado electoral del PIP también confirmó que todavía en la CEE queda trabajo por hacer en relación con el escrutinio, investigaciones sobre el trabajo de la Junta Administrativa del Voto Ausente (JAVA) y la controversia sobre la alcaldía de Guánica. Además de que siempre, luego de unas elecciones generales, se pone al día el registro electoral y persona que no votó se inactiva. Todo ese proceso va a estar en manos de PNP y PPD. “Ahí puede haber trampa otra vez en el escrutinio, por el Código Electoral. La desproporción entre personal del PNP, incluyendo al PPD, fue abismal y por eso hubo tanta cosa extraña en ese Coliseo Roberto Clemente. Tenían cientos en destaque de todas las agencias, por eso es tan peligroso. El Código Electoral se aprobó en junio y en cuatro a cinco meses hicieron todas las barbaridades que hicieron. ¡Votaron empleados de los cinco partidos, imagínate en cinco meses más!”, declaró.
Este lunes el PIP anunció que acudirá al tribunal a impugnar la decisión del presidente de la CEE. Además, la delegación del PIP en la Legislatura ya presentó legislación dirigida a atender el tema de la representatividad en la CEE.
Aponte Berríos entiende que según la decisión de Colomer, se supone que no haya nadie, ninguno de los funcionarios de los tres partidos, los que cobraban y los que no. El nuevo Código aplica una medida similar para las Juntas de Inscripción Permanente (JIP): solo habrá funcionarios del PNP y PPD. La intención, denunció, es ir eliminándolas.
¡Qué fuerte golpea el pecho cuando alguien querido muere! ¡Qué doloroso cuando se marcha de este plano un hombre tan valioso en toda su dimensión como el fotógrafo y patriota José (Pucho) R. Charrón. Un ser especial que dejó su marca en todas las personas que tocó a lo largo de décadas de lucha, de solidaridad, de amistad; de captar magistralmente con su lente imágenes que son legado y quedan como registro histórico de su patria amada.
Las fotografías de Pucho, como le llamamos, hablan de esas luchas y reivindicaciones sociales que poblaron por años las páginas de CLARIDAD, el semanario, el diario y la edición bilingüe. Son imágenes que engalanan portadas de libros inestimables y que brillaron en las salas de exposiciones. Otras estampas quedaron incrustadas en nuestros corazones como recuerdos de las alegrías, tristezas y solidaridades compartidas.
Habría mucho que decir de Pucho, ese hombre discreto, que guardaba silencio cuando entendía que era necesario, que sabía escuchar con atención antes de emitir una opinión, siempre informada. Cuando lo hacía, capturaba la atención de la audiencia con su suavidad, sin grandes pretensiones, con elocuencia y sencillez. A veces con una buena salpicadura del humor que lo caracterizaba.
“Murió Pucho”, me anunció una amiga. Las lágrimas afloraron como manantial. Pierdes otro hermano de la vida que la muerte nos arranca de cuajo. Ya Gladys, su alma gemela, me lo dejaba traslucir: “El mundo se me está derrumbando. Pide para que Pucho supere esta crisis y nos dé fuerza para seguir adelante”.
El mundo se les ha derrumbado y no existe consuelo para Gladys Mercado, su pareja inseparable por 35 años; ni para sus hijas Alicia e Irene, Katsí y su primogénito, Abey. ¡Cuánto se querían y se quiere esa familia tan constante en el amor!
Duele la partida de ese amigo solidario, sensible, gran fotógrafo, corajudo, combativo, tan informado, tan sabio, con tanto conocimiento del que no hacía alarde. Es una pena que crece, se agiganta y estruja el corazón. Tantos tiempos compartidos, tantos momentos difíciles en los que ofreció su compañía. Siempre prestos él y Gladys para ayudar y más prestos aún para pasarla bien, tomar margaritas, marchar, denunciar y luchar.
Sus amigos, colegas y compañeros de lucha lloran a ese espíritu libre, maestro de la fotografía, al ser afable que “se jugó todo a la belleza, el bien y la alegría; al gruñón adorable, trabajador y comprometido.
Quién mejor que el maestro de la gráfica y la plástica, Nelson Sambolín, para trazar en el lienzo imaginario su retrato: “Pucho tenía el nombre perfecto.De lejos cara de nene travieso, ojo de águila y caminar de pájaro de ciudad.De cerca, bueno. Incisivo e inquieto.
Con esa cara, esos ojos y ese caminar pudo haber hecho lo que quisiera, perodecidió jugarse todo a la belleza, el bien y la alegría”.
Un espíritu libre
“Pucho era un espíritu libre. Esa característica, esa pasta, era como un carimbo genético que le salvó de tantas cosas. Yo lo conocí en la Universidad de Puerto Rico, en el Departamento de Ciencias Sociales. Allí nos hicimos amigos. Ya él era un espíritu libre. Me casé me fui a Nueva York. Allá fue a tener Pucho en busca de otras cosas. Creo que entonces era fotógrafo aficionado. Allá se convirtió en fotógrafo para Claridad bilingüe. Es la primera vez que lo ubico en CLARIDAD haciendo fotos. Sirvió de cronista del semanario. Allí nos hicimos cuates Sonia Marrero (mi hermana), Pucho y yo”, recordó Carmen Ortiz, miembro de la junta de directores de CLARIDAD. “Pucho tenía unas fotos maravillosas”, agregó.
De vuelta en Puerto Rico, dijo, Pucho colaboró en muchos proyectos de su agencia de comunicación, trabajos en los que su “pasta” se manifestaba. “Te mato ahora o te mato horita”, le decía Carmen, mirando las manecillas del reloj “Mátame horita porque si me matas ahora te quedas sin fotógrafo,” le contestaba él.
“CLARIDAD pierde un baluarte porque Pucho ha sido de las figuras constantes en apoyo a CLARIDAD visible e invisible. Luego se incorporó Gladys. Ellos han sido colaboradores brutales. Para mí Pucho era la nobleza encarnada. Gladys fue una bendición para él. Ella es bella por fuera y por dentro. Lo conozco hace 50 años y jamás lo vi hablar mal de nadie. Jamás lo vi iracundo. Era un ser de luz. Yo estoy tristísima de su muerte porque no nos veremos. Yo lo quería infinitamente”, dice en llanto.
Un compañero de primera línea
Motin en la Princesa. Foto Pucho Charrón
La periodista Dixie Bayó, periodista y ex subdirectora de CLARIDAD, recuerda que desde el momento que conoció a Pucho se desarrolló una relación intensa, como fue la de todo el grupo que trabajó en CLARIDAD en el periodo de 1970 a 1976. “Fue la época de los rescates de tierra, mítines, piquetes, de mucha actividad política y mucha represión”, apuntó.
“Lo más destacado que recuerdo sucedió en febrero de 1974. A eso de las siete de la noche me enteré que había un motín en La Princesa. Llamé al periódico y pregunté si había algún fotógrafo disponible. Estaba Pucho. Le pregunté si me acompañaba a La Princesa y no lo pensó un segundo. Me recogió. Allí fuimos tomados de rehenes voluntarios por los jóvenes convictos de distintos delitos. Una vez dentro a mí me rodearon varios confinados para protegerme. No me dejaron mover. Pucho se fue con varios de ellos a tomar fotos. Estaba horrorizado con lo que captaba con su cámara. Llegó hasta los calabozos donde inmortalizó para la historia las condiciones infrahumanas en que se encontraban los confinados. Pucho era un compañero de primera línea, gruñón, adorable, buen compañero, solidario, insobornable, nunca decía que no a la tarea que se le asignase”, indicó Bayó,
Hay un libro que falta por hacer
Febrero 1974, cárcel La Princesa. Foto Pucho Charrón
El historiador Félix Ojeda, quien fue subdirector de CLARIDAD, guardaba una estrecha amistad con Pucho que se acrecentó tras convertirse en vecinos durante 30 años. Lo conoció a finales del 60. Ya Pucho se había transformado en un maestro de la fotografía. Relató que cuando terminaban de hacer el periódico y lo entregaban para su publicación a altas horas de la noche, Pucho, quien residía en la calle Loíza, lo llevaba hasta su casa en Villa Palmeras.
“Ahí comenzó a fortalecerse esa relación entre nosotros. Ahí comencé a conocer a Pucho, su carácter, su extrema bondad. Yo le debo mucho a Pucho el profesional. Algunos libros míos sobre Ramón Emeterio Betances, las portadas llevan unas imágenes de Betances preparadas con esa maestría del fotógrafo que es Pucho Charrón. Tengo aquí cuatro álbumes de fotografías de Pucho tomadas fundamentalmente para CLARIDAD. Él me trajo esas fotos para que las ojeara porque interesaba publicar un libro de fotografías. Le había redactado unas anotaciones para cómo organizarlas y ayudarlo a conseguir ese libro. Ese es un trabajo que lo tiene que hacer Abey. Yo estoy a la disposición de Abey como sea y donde sea por el cariño que le tenemos a Pucho”, afirmó.
Ojeda puntualiza que a Pucho hay que buscarlo mucho más allá de los libros que se han publicado en Puerto Rico y Estados Unidos, que cargan sus imágenes y fotografías. Mencionó que el libro “CLARIDAD tras el lente” es el verdadero libro de fotografías de Pucho. “Nadie trabajó en ese libro más que Pucho. También hay un libro que se publicó sobre los disturbios en la Universidad que publicamos Luis Nieves Falcón, Pablo García y yo, cuyas fotos son de Pucho”, acotó.
“Hace más de 20 años invitaba a Gladys y a Pucho a que vinieran a mi casa a cenar. Yo era el chef. Coño, se presenta un día con un regalo. Es una foto, una naturaleza muerta. Es una foto de una toronja, coño, pero qué clase de fotografía más hermosa. Tenemos que recordar a Pucho como un maestro de la fotografía. Hay una parte de la que no se puede desvincular, es su calidad humana. Qué clase de ser humano tan decente, tan servicial. Puerto Rico ha perdido un gran fotógrafo y yo he perdido a un gran amigo y hermano”, puntualizó Ojeda.
El fotógrafo tras el lente del fotógrafo
En la grabación del documental de CLARIDAD,Hasta la Victoria de la Idea de Filmes Zapatero. Foto Manolo Coss.
Mientras más testimonios se escuchan sobre Pucho más revelaciones surgen sobre su dimensión humana, su valentía, su sagacidad, su ojo de áquila, como lo describe Sambolín, su maña y gran inteligencia. Se resalta su don para abrazar y acoger en su ala los que lo necesitaban, denotando su gran humanidad. Sus colegas fotógrafos, sus discípulos y aprendices dan fe de la grandeza y sabiduría del maestro.
“Lo conocí la primera vez en el Taller Alacrán, aquel proyecto de Antonio Martorell, en la calle Cerra de Santurce. Fue como en el 1970. Un grupo de estudiantes del Colegio Regional de Humacao fuimos a buscar afiches y ahí conozco a Pucho. Esa primera vez me impresionó su gran bigote negro y su mirada penetrante. Más tarde nos encontramos en el proyecto de Claridad diario donde fue mi director. Me pulió. Yo era un novato. Después Claridad volvió a ser semanario. Cultivamos una gran amistad. Sus hijos se criaron con mis hijas. Nos íbamos de campamento para Vieques y Culebra. No hay duda que era bien incisivo, era bien gruñón, jodón, bien celoso de que el trabajo saliera bien”, expone el veterano periodista, Luis Castro.
Luis recuerda una ocasión en que se fue la luz en Claridad y el periódico se paralizó. Para entonces utilizaban una ampliadora que requería de la electricidad para cambiar los negativos a positivos.
“ Señores esto va a salir”, nos dijo Pucho. “Busquen un flashlight. Luis coge el tiempo. Rafi Roble coge el flash light. La ampliadora tenía una bombilla, ahí se puso el flash light. Pucho puso el negativo en la ampliadora, tomé el tiempo para imprimir la foto y se la dimos a Rafi para que la pusiera en los químicos y salió la foto”, relató Luis muerto de la risa. “Nos impresionó tanto a Rafi como a mí. La bombilla cuando tenía el negativo, el papel era sensible y en la luz pasas el negativo a positivo y del papel se pasa al químico y a la foto. Para nosotros eso fue mágico”, apuntó.
“Una de las cosas más impresionante fue el tiroteo en la Estación Experimental en los 70, durante la campaña de Cero Rector Impuesto. Se trataba de Ismael Rodríguez Bou. El presidente de la Universidad era Arturo Morales Carrión. En esa manifestación terminó la Policía disparando a los estudiante y la Policía decía que no había disparado y Pucho tenía la foto de un policía disparando y los estudiantes corriendo. Por cierto lo arrestaron pero él había escondido el negativo. Después lo soltaron” dijo.
“Pucho me salvó.”
De izquierda a derecha Freddie Toledo,Ricardo Alcaraz y Pucho Charrón. Foto Juanma Hernández
Un fotógrafo para quien no existe consuelo es Freddie Toledo, quien relató en llanto cómo Pucho lo rescató de las garras de la calle, de la vida sin propósito y del mundo de las drogas luego de su regreso de Vietnam.
“Pucho, ¡ay Dios!, fue siempre quién me salvó y me dio propósito. Su muerte me dolió un montón.”, indicó ahogado en llanto. “Fue mi salvador (entre sollozos). Cuando salí del ejército estaba perdido. No tenía propósito. No sabía que iba a ser de mi vida. No tenía estudios. Entonces me llamaron de Claridad. Mi hermano estaba en el PSP cuando comentaron que necesitaban un fotógrafo para cubrir el área norte. Yo no sabía nada de fotografías. Solo tenía una cámara y apretaba el botón. Comencé a tirar fotos de los juegos de baloncesto de Quebradillas y las protestas. Cuando mandaba los rollos, Pucho los revelaba y me mandaba una copia con el mensajero. Se dio cuenta que yo no tenía una puta idea de fotografía. Cuando pegó a revelar vio fotos borrosas, mal tirás y me marcaba las copias y me decía: “Esto se hace así. Esto lo hiciste mal”. Ahí empecé a bregar con la cámara. Después me llamaron para trabajar en el periódico. Luis Castro se iba para El Reportero. Elliott Castro, otro que también me ayudó tanto, y Carlos Gallisá me entrevistaron. La primera vez que ví a Pucho en Claridad le dije: “Mira loco no tengo idea de la fotografía. Yo jamás he hecho esto”. “ Mira loco no te preocupes. Lo importante es que estas aquí, me dijo. De ahí p’allá fue todo enseñanza. El hombre me tomó en las alas. Me dio atención. No puedo decir otra cosa que Pucho me salvó la vida. Me dio un oficio. Me sirvió de ejemplo.
Freddie también recuerda la gesta de Pucho durante el tiroteo de la Policía en la Estación Experimental. “Me dije, este hombre tiene cojones. Le estaban tirando a los estudiantes y él tiró la foto al policía disparando en medio del tiroteo. Yo puedo hacer esto, me dije. Esa foto me impactó. Esto es hacer periodismo. Yo puedo hacer esto”.
“ Pucho es mi maestro, mi amigo, mi consejero y jamás le podré pagar. Me ayudó como si fuera su familia. Confió en mí y no tengo una foto con él. Era único. Tomó de su tiempo y mira que soy difícil, pero confió” Me dijo: Papá no puedo estar más orgulloso de tí y en lo que te has convertido”, recordó Freddie a lágrima viva. “Pucho me encarriló. De de no ser por él, no sé que hubiera sido mi vida. Me duele y me va a seguir doliendo, como Elliott. Esos dos conmigo…”
Una retrospectiva de su trabajo
Presentación del libro CLARIDAD tras el lente en el Taller de Fotoperiodismo, Pucho, Gervasio Morales Luis Castro Lourdes Muriente, Ismaelito Fernández y Rafael Lenin López
Para Alina Luciano la aportación de Pucho al fotoperiodismo es de un valor incalculable. La fotoperiodista recordó su esfuerzo para recopilar las fotos para el libro de los 50 Años de CLARIDAD, lo que le ocasionó la única discrepancia que tuvieron ante la inexistencia de un archivo organizado en el semanario. Fue cuesta arriba. “Esto es CLARIDAD. Es difícil colectar las fotos de 50 años”, le decía Alina. Pero lo hizo. “Coño tenías razón”, le comentó a Alina ya con el libro en mano.
“Pucho era un tipo decente. Era una enciclopedia. Era un tipo culto y bien articulado. Lo voy a recordar en todos sus estilos. Su aportación al fotoperiodismo es incalculable. El archivo histórico que deja es de un valor incalculable. Me gustaría que Casa Aboy haga una retrospectiva de su trabajo. No hay un compendio y sería una pena que se perdiera en la memoria”, expuso.
Alina aludió el estilo silencioso de Pucho cuando tomaba fotos . “El no hacía ruido. Todo lo calculaba en su cabeza y lo ejecutaba. Yo hago mi cálculo también para captar la foto que quiero. En Claridad no estábamos buscando la foto de todo el mundo. Buscábamos nuestra foto. Es capturar el momento”, acotó. Abey, según Alina, es el legado que dejó Pucho a la fotografía. “Él se ha destacado en la fotografía artística y también cuando hace fotoperiodismo. Es tan bueno como su papá”, afirmó.
Ese estilo de trabajo silencioso es el que la periodista y escritora, Wilda Rodríguez, describe: “Cuando empezaba a caminar con su cámara guardaba silencio, en algún momento crítico, como en Vieques durante los actos de desobediencia civil. Comenzaba a caminar con su cámara en silencio. Solo y en silencio. Era un silencio hermoso, tan concentrado con el trabajo que quería hacer, cómo lo iba a proyectar y como se lo quería dar a la gente. Para mí siempre fue una forma muy hermosa de trabajar”.
Es cierto Gladys, el mundo se ha derrumbado con su partida, pero Pucho dejó fuertes cimientos para construir con su ejemplo. Fue un gran esposo y ser humano, “bueno, bueno, bueno”, como lo describes; un gran compañero, un gran padre, un gran amigo y sobre todo un gran patriota con un legado para ser emulado.