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Miel que me das: «En primavera, los membrillos» – Íbico

 

Ilustración de Emanuel Torres

Especial para En Rojo

 

En primavera, los membrillos*

 

En primavera, los membrillos Cretenses

y del olivo las floraciones, irrigadas por los riachuelos 

allí, en los jardines impolutos de las vírgenes, 

bajo la sombra del follaje maduradas,

se abren. Pero en mí, Eros

 

en ninguna estación se aquieta. 

Incenso por el rayo esplendoroso,

el frío viento del norte, como un dardo que viene

de Afrodita, con ráfagas demenciales,

renegrido, temerario, resuelto, como un niño

guarda mi corazón.

 

*Fragmento 286 de Íbico, traducido del griego antiguo por Cristina Pérez Díaz

Nota

ÍBICO, poeta lírico del siglo sexto a.C., originario de Magna Grecia (hoy la costa sur de Italia), quien, quizás, escribió también desde la isla de Samos, bajo el mecenazgo del tirano Polícrates. Compuso poemas eróticos para hombres y de temas mitológicos. De sus siete libros, sólo se conservan fragmentos, rescatados a partir de citas en obras de otros autores y de papiros egipcios. Dicen que murió en un asalto mientras unas grullas pasaban y gritó que las grullas vengarían su muerte.

Salvatore Quasimodo, en su bella traducción al italiano, titula este poema a partir de uno de los versos: “Come il vento del nord, rosso di fulmini” (Como el viento del norte, ruboroso de rayos). Yo traduje ese verso de manera distinta, dejando el símil donde está en el griego: “el frío viento del norte, como un dardo que viene”. El adjetivo “incenso” es un latinismo (incensus, a, um) que significa “incendiado”–se ajusta mejor al metro. El viento del norte, Bóreas, era en Grecia un viento frío, asociado por lo tanto con la llegada del invierno.

Será Otra Cosa: El libro de azúcar

 

Especial para En Rojo

  A Jazmina, por la ilusión y la amistad.

Año Nuevo, libreta nueva. Primer ritual de año. Como si bastara trazar con calma un hermoso 2021 en la primera página de una libreta limpia para recomenzar. Borrón y cuenta nueva. Es preciosa esa idea. Ingenua, pero hermosa. Fútil también. Implica apuesta al futuro. Creer en muchas vidas. Supone repasar la anterior, la vida recién gastada, e intentar redimirse en la novel oportunidad que supone cada primero de enero.

Así son los proyectos. Quiero creer que las vidas son una sucesión de proyectos, o quizás los proyectos una sucesión de vidas. Algunos se nos cumplen, bien con cierta facilidad, bien con afán o empeño. Pero otros, quizás la mayoría, se abandonan o nos abandonan o se extinguen como esa vida a la que pertenecía tal empresa. Me topo con una de esas libretas dejadas a la suerte en una tablilla, y un proyecto reaparece. Leo mis apuntes como si mirara una foto de mi niñez. Reconozco la gestualidad, la ropa que llevo puesta, la intención de la fotografía, pero esa niña que posa allí es tan lejana de la mujer que soy.

El azúcar que nos une

Era el título de un hermoso proyecto situado en otra vida. Hace muchos años, salí con mi querida amiga Jazmina Román Exyarch a buscar recetas de postres. Nos unía la pasión por el azúcar, la ambición del rescate culinario y la inocencia como investigadoras.

Con una grabadora portátil, papel, lápiz y la mejor intención nos propusimos recoger recetas de postres con la ilusión de publicar un recetario azucarado. Si empujábamos la ambición, que en palabras y en pensamiento, y frente a un café, siempre es inconmensurable, incluso hasta soñamos trazar una economía del postre en Puerto Rico.  Por más de un verano entrevistamos a cuanta cocinera nos remitieron sobre la confección de postres. Horas de grabación y notas sobre la elaboración de platillos ya desaparecidos, quedan como recuerdos de esa antigua vida.

No crean que es fácil recoger recetas, mucho de orgullo y celo sobre ese saber familiar guardan las cocineras. Algunas como Doña Chita, dueña del entonces kiosco La Milagrosa en Loíza, o Doña Belén, dueña de Alvarado, la desaparecida y famosa fonda de  Santurce, desconfiaron de nuestra empresa. Era lógico; ellas tenían negocio y ganancia, ¿por qué compartir su tesoro con dos intrusas que en nombre del archivo exigían recetas y secretos? Pero entre la parquedad de una y el recelo de la otra, recuerdo la insistente y hábil voz de Jazmina, conversando a tirabuzón. Debo decir que durante ese tiempo estaba encinta de mi hija mayor y mi panza tranquilizaba un poco a las informantes.  Los poderes sedativos de las mujeres expectantes son más que conocidos. Muy poca gente se resiste a un antojo o pregunta de una preñada, lo que en ocasiones estuvo a nuestro favor.  La receta del pon, por ejemplo, es uno de esos tesoros. Chita misma nos obsequió un pedazo del pudín de viandas, violáceo y perfumado con sabor a leche de coco, clavo y canela.

Si bien pudimos recolectar un número importante de recetas, algunas desconocidas por nosotras como el pon y la mazamorra, lo importante del proyecto fueron las reflexiones a las que nos llevaba el proceso.

Primero, darse cuenta de que la cocina corresponde a una estructura social y su economía. Es sabido que el repertorio de los postres puertorriqueños tiene que ver con la historia del archipiélago. Antes de la invasión norteamericana, la mayoría de los platos eran dulces de frutas: de papaya, de mamey, de cajuil, casquitos o cristal de guayaba, orejones de toronja o naranja, pastas, turrones de ajonjolí, dulces de coco en su infinita variedad: alegrías, amelcochados, polvo de amor, turrones, besitos, mampostial, tembleque, arroz con coco, bien me sabe. La elaboración de los platos tiene que ver con la economía familiar. El azúcar es barato, no así los lácteos o el chocolate. Un buen dulce de fruta necesita tan sólo buena materia prima, azúcar, calor y tiempo. Pueden cocerse sobre cualquier fuego: burén, hornilla, fuego. Su conservación no depende de la nevera. Esto explica en parte que los dulces de frutas fueran el postre más popular en las casas puertorriqueñas antes de la introducción de los electrodomésticos, la gelatina y el menú norteamericano.

En mi casa, por ejemplo, apenas se hacía flan o bizcocho, antes de los ochenta.  Mi madre, que era una gran cocinera, de esas que cubrían el arroz con pollo con hojas de la mata de plátano del patio, preparaba sus proverbiales dulces de grosella o papaya con una ligereza pasmosa. Emular el rojizo color del almíbar del dulce de grosella o la justa textura del de papaya, firme por afuera y amelcochado en el centro de cada tajada, es una gesta culinaria que algunas veces, encomendada a su memoria, me inspiro a realizar. A veces, la confección se torna una proeza porque conseguir la fruta es una verdadera odisea. Durante muchos veranos, toqué a la puerta de las casas con árboles de grosellas para pedirles fruto. Negociaba media porción del dulce por la materia prima. La escasez de esta fruta casi silvestre es desconsoladora, por no decir ridícula. Hasta que hice lo propio: sembré mi palito en un tiesto. Ya ven, las recetas son memorias de afectos.

El libro no se concretó; varias cosas derritieron entonces el almíbar del proyecto. Mi habilidad para entrevistar era precaria. Es más, he de confesar que siempre me han dado dificultad las entrevistas porque siento que, al grabar sus palabras, le robo la dignidad a la informante.  Ya saben, mientras más teoría sobre la etnografía se acumula en el cerebro más difícil se hace la representación de cualquiera. Quizás por eso me escude en la ficción.

También, hay que decirlo, entonces el azúcar no se había demonizado como hoy. No desafío a las dietistas. Sé que el azúcar refinada y todos sus productos derivados son dañinos si se consumen en exceso, pero a quién le amarga un dulce. El postre es para muchos, me incluyo en esa nómina, la mejor excusa para la comida. Ese pecadillo final, que se pospone hasta el último acto de la cena, es un lujo.  Puede ser incluso el platillo más emocional, quizás porque nos lleve directamente a la niñez.

Además, el Food Chanel no era tan popular entonces, y la comida y su preparación no era tema académico como lo es hoy. No lo digo yo, Sindney Mintz elabora sobre la evasión del tema por los antropólogos en su introducción al libro Tasting Food  de 1994. Claro que existían excelentes libros de cocina puertorriqueña (El cocinero puertorriqueño, 1859, y Cocina Criollade Aboy Valldejuli, 1954), por supuesto que también había programas culinarios televisivos (Johanna Huyke, Henry Corona, Cosme y Bizcocho).  Pero el dogma de la domesticidad pegaba muy fuerte y un libro del postre no se pensaba como una gran aportación.  Se sabe que la cocina es un asunto serio dependiendo de quien lo narre.  Y la dupla mujeres y postres podría confinarnos a un espacio peligroso. Tal vez, Como agua para chocolate(1989) fastidió el litoral de la cocina en la academia en ese momento. Parecía que ya no se podría escribir más sobre lo que comemos. El pacto que selló esa novela entre la cocina, el género y la prosa rosa fue devastador para la seriedad de un proyecto de cocina.  (Doy gracias por el tesón de Cruz M. Ortiz que dio paso al magnífico Puerto Rico en la olla, 2006.) A lo mejor nuestro error fue pensar en la recepción.  Quizás, este párrafo, como todo el escrito, es una elaborada excusa para consolarme hoy.

Nuestras vidas pueden ser museos de esfuerzos inútiles, nos recuerda Peri Rossi.  Hoy se me antoja que ese dulce intento se alojó en mi cuerpo y dio paso a otros proyectos. El gran regalo de ese propósito fue la consolidación de una gran amistad. Los viajes a Naguabo, Loíza, San Sebastián del Pepino, Aguadilla, Jayuya, Comerío, Humacao, Santurce, Río Piedras, solidificaron un lazo que hasta hoy perdura. A veces los esfuerzos se miden por los afectos que se establecen, las complicidades que se van cocinando a fuego lento entre los viajes y las conversaciones. Ganancia de cocinera.

Es lindo mirar la ilusión de un proyecto, la vida que tuvimos antes, la forma en que se transformó un deseo. Ayer, mientras recogía mi biblioteca para dar paso a los nuevos proyectos del 2021, di con las cintas y las notas del libro del postre. No sé si podré escucharlas nuevamente. Hablo de unas cintas de grabadora portátil, de 60 minutos, grabadas en el verano de 1993. Tuve que botar el aparato, el ácido de las baterías lo había estropeado. Tomo las cintas polvorientas en mis manos y me pregunto si la nostalgia será buen motor para el año que comienza.

Mis manos no me hacen caso; agarran una pluma y escriben en la libreta nueva:

Proyectos:

  1. El libro de azúcar.

 

 

 

 

 

 

 

EDITORIAL: Un gobierno viejo ante una realidad nueva

Juramentación de Pedro Pierluisi

 

El pasado 2 de enero comenzó el gobierno de Pedro Pierluisi y el Partido Nuevo Progresista (PNP), apenas unas horas después de la llegada del nuevo año e inicio de la tercera década del siglo 21. Un evento así debería ser motivo de alborozo y expectación porque significaría que Puerto Rico está estrenando algo nuevo, y lo nuevo ilusiona. Sin embargo, ese no es el ánimo generalizado que se percibe entre la mayoría de nuestra población. Y es que por más “nuevo” que quieran proyectarlo, el de Pierluisi es un gobierno viejo y cansado. Una copia varias veces repetida del discurso y las prácticas que han devenido en la crisis actual en que se encuentra Puerto Rico.

Comencemos con una pregunta simple: ¿qué es lo nuevo que le ofrece a Puerto Rico el gobierno de Pedro Pierluisi? Con certeza podemos afirmar que muy poco o nada. Pedro Pierluisi ha sido una figura tan presente en el liderato político y de gobierno en Puerto Rico por tantas décadas que nada de lo que diga sonará nuevo. Resulta difícil creer que ahora hará lo que nunca hizo o promovió anteriormente, como por ejemplo, la auditoría de la deuda, asignada ahora a la Oficina del Contralor.

¿Quién puede pensar que es posible realizarla durante este cuatrienio cuando aún no hay un Contralor o Contralora nombrado ni confirmado, y dicha Oficina tiene a su cargo todas las auditorías en las dependencias de las tres ramas de Gobierno y los 78 municipios?  Salvo que se nombre un comité de auditoría independiente  del Gobierno, con recursos amplios y facultad en ley para investigar sin cortapisas- como reclama y merece el pueblo puertorriqueño-la auditoría que promete el Gobernador será otra engañifa más como las muchas que hemos sufrido durante tantos años.

En el mensaje inaugural del Gobernador  tampoco hubo nada nuevo. Fue una repetición casi textual de los sucesivos mensajes anteriores que hemos escuchado a los sucesivos gobernadores anteriores. Repletos de promesas incumplidas. De proyectos fantasiosos. De prosperidad fallida. De honestidad falsificada. De democracia recortada. De estándares de vida, salud, educación y seguridad decrecientes. Pierluisi no dijo nada en su primer mensaje como gobernador que le permita a nuestro pueblo imaginarse un futuro diferente a lo que es nuestro presente y a lo que ha sido nuestro pasado, especialmente durante los últimos años.

De este gobierno no puede esperarse mucho más que una vuelta a la noria de los cuatrienios de Luis Fortuño, Ricardo Rosselló /Wanda Vázquez, reducidos ahora a una gobernanza escuálida  que apenas roza el 32% de apoyo entre la población, un signo inequívoco de decadencia que no parece tener impacto en el tono triunfalista con que se proyecta el nuevo/viejo gobernador.

Otro ejemplo del desgaste institucional es el gabinete ejecutivo, integrado, con contadas excepciones, por funcionarios y funcionarias reciclados de las administraciones de Fortuño, Rosselló/Vázquez. Estos, o fueron dejados en los mismos puestos que antes ocuparon, o colocados en puestos nuevos, como en el “juego de las sillas musicales”. Hasta las noticias de estos primeros días del año nos recuerdan las primicias noticiosas de cuatrienios anteriores, con idénticos titulares sobre la lluvia de miles de millones de dólares del gobierno de Estados Unidos que está próxima a caer sobre Puerto Rico, para bonanza del pueblo puertorriqueño.

Lo peor de este nuevo/viejo gobierno es que tiene que enfrentar la nueva realidad de un Puerto Rico que atraviesa por una tercera ola de repunte de la pandemia del COVID-19. El hecho de que Pedro Pierluisi haya emitido su primera Orden Ejecutiva sobre la pandemia liberalizando ampliamente las restricciones personales y comerciales es un gran riesgo que puede rebotarle en contra en cualquier momento, si siguen aumentando los contagios y fallecimientos asociados al virus. Además, hay un proceso de vacunación en curso, de cuyo éxito se depende para detener el avance de la pandemia, y cuya implantación rápida y eficiente requiere el liderazgo personal y enérgico del Gobernador y el entrante secretario de Salud.

Al nuevo/viejo gobierno de Pedro Pierluisi y el PNP le tocará también timonear las primeras etapas del Puerto Rico post-pandémico y contribuir a sanear, con soluciones creativas y eficaces, las secuelas personales y colectivas que la sucesión de eventos del último cuatrienio, y especialmente del último año, han dejado sobre la salud física y emocional de la población. Igualmente, les tocará timonear la reconstrucción económica y garantizar que no habrá corrupción en el manejo de dichos fondos. Este nuevo/viejo gobierno también tendrá que intervenir en la multiplicidad de pleitos de la Ley PROMESA  y con una renovada Junta de Control Fiscal con instrucciones de acelerar el proceso de reestructuración de la deuda en beneficio de los acreedores.

Este nuevo/viejo gobierno tiene las manos más llenas que nunca con esta crisis en todos los órdenes que necesita soluciones urgentes y permanentes. Confrontará también la realidad de un Puerto Rico distinto, un pueblo puertorriqueño que demanda cambios fundamentales en la gobernanza y  prioridades del gobierno, y reclama planes y estrategias para salir de la crisis que no empobrezcan más a nuestra gente. Están ante un país que le ha dicho “basta ya” a la decadencia,  y así se expresa categóricamente en la nueva y diversa composición de las Cámaras Legislativas.

Estos serán los retos principales del 2021 en adelante, y el nuevo/viejo gobierno de Pedro Pierluisi y el PNP no podrá evadirlos. Tampoco podrá contar con que nuestro pueblo se deje engatusar y convencer por cuentos de camino.

 

Año nuevo para la Madre Tierra

Especial para En Rojo

En medio de la pandemia que aflige toda la humanidad, crece una más aguda conciencia de la íntima conexión que existe entre la vida humana, la naturaleza y el planeta Tierra. Todos saben que nuestro organismo es habitado por un inmenso número de virus, bacterias y otros microorganismos. Lo que la mayoría no piensa es que si rompemos el equilibrio ecológico que mantiene esta multitud de virus en su hábitat natural, sufrimos consecuencias terribles, como hace años tiene ocurrido con virus como Ébola, Sars, Corona y otros que podrán venir si la sociedad capitalista sigue destruyendo el equilibrio de la madre Tierra.

Actualmente, todas las religiones toman conciencia de que tienen la responsabilidad de ayudar la humanidad a profundizar la dimensión cósmica de la presencia del Espíritu. Para las personas que creen, la Tierra, el Agua, el aire y todo ser vivo son los primeros y más importantes signos de la presencia divina.

Si la tierra es agredida, las aguas envenenadas, el aire contaminado, las florestas destruidas y muchos seres vivos siguen en extinción, no solo eso revela un fracaso de la actual civilización humana sino que también indica una profunda crisis espiritual. Parece que la religión del dios dinero y el culto del mercado es más importante que la vida y se imponen a las estructuras sociales y a las conciencias.

En ese contexto, es urgente volver a la intuición de los caminos espirituales que nos enseñan a proteger la tierra y cuidar de la naturaleza como responsabilidad espiritual. Durante siglos, la teología cristiana parecía dividir el cielo y la tierra, lo natural y lo sobrenatural. El antropocentrismo moderno fue de cierto modo legitimado por una lectura fundamentalista y literal de la Biblia que debe ser superada. La actual reflexión bíblica y la espiritualidad ecuménica han devuelto a los cristianos la conciencia de la sacralidad de cada ser vivo y de todo el universo.

Este año de 2021 empieza por un nuevo Foro Social Mundial que, por causa de la pandemia, aún tendrá de ser virtual. Se realizará de 23 a 31 de enero. Como siempre empezará por una marcha que de esta vez será una presentación virtual de tantos grupos, organizaciones y entidades civiles que están en el mismo camino. Y se cerrará en el domingo, 31, con una Ágora del futuro. Todo eso intenta movilizar la sociedad civil internacional en la construcción de un nuevo mundo posible.

Es importante que todas las personas que aman la vida participen de la búsqueda de nuevos caminos para la humanidad. Las Iglesias cristianas creen que Dios nos da su Espíritu que “llena todo el universo y es principio de vida para toda criatura” (Cf. Gn 6, 17; Ez 37, 10 – 14 y Sb 1, 7). En su más reciente carta-encíclica, el papa Francisco invita toda la humanidad: “Soñemos con una humanidad única, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de la misma tierra que nos abriga a todos y todas; cada cual con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada cual con su misma voz, pero todos y todas como hermanos y hermanas” (Fratelli Tutti, 8).

Eva Prados: “Me siento como una campeona”

Eva Prado Foto: Juanma Hernández

CLARIDAD

gortiz@claridadpuertorico.com

En entrevista telefónica con CLARIDAD, Eva Prados Rodríguez, quien en la pasada contienda electoral aspiró a representante por el Precinto 3 de San Juan por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), dijo sentirse satisfecha con el respaldo que recibió de los y las electoras de las comunidades que conforman ese precinto.

“Yo me siento bien satisfecha con los resultados electorales. Me siento como una campeona, en términos de que logramos hacer historia con una candidatura emergente que (al momento de proponerla) parecía ser una locura porque las probabilidades de perder eran altísimas”, comentó durante la entrevista, efectuada el lunes 11 de enero, a quien su contrincante Juan Oscar Morales, del Partido Nuevo Progresista (PNP), aventajó por solo 128 votos.

“No digo que ya se concluyó el proceso electoral, porque tenemos posibilidad de impugnar la elección, igual que lo ha hecho Manuel Natal, y, definitivamente, mis abogados están considerando esa opción. Hay base legal para retar unos resultados que no son del todo válidos”, aseguró la abogada y defensora de los derechos humanos.

Desde que se comenzaron a contabilizar los votos de la Unidad 77, que incluye el voto adelantado y a domicilio, tanto Eva Prados como Manuel Natal, aspirante a alcalde de San Juan por el MVC, y  Edgardo Cruz Vélez, candidato independiente por la alcaldía de Guánica, han estado denunciando irregularidades y falta de transparencia en sus respectivas contiendas.

Los mejores ejemplos de esas irregularidades —que han definido como delito— es que se han hallado más votos que el número total de electores, así como múltiples casos con dos votos adjudicados a un mismo elector. Esa es la realidad que comparten Natal, Prados y Cruz, aunque ya todos los candidatos electos hayan sido certificados a sus puestos el pasado 2 de enero.

De hecho, la ciudadanía también ha denunciado lo acontecido mediante el colectivo Ciudadanía por la Transparencia Electoral, que el pasado lunes 11 realizó una manifestación frente al teatro Tapia mientras transcurría la ceremonia de juramentación del nuevo alcalde de la capital, Miguel Romero.

Prados Rodríguez asegura que, además de por el apoyo de las comunidades del Precinto 3, su logro electoral se debió a la victoria obtenida poco tiempo antes de las elecciones generales  en el proceso de demanda que sometió al Senado y la Cámara de Representantes de Puerto Rico para que ambos cuerpos legislativos hicieran públicas las listas con los salarios de todos los empleados.

Según contó, ese es uno de los logros que le gusta resaltar porque ayudó a que la gente se diera cuenta de que la clase política no es toda igual, que hay personas que están dispuestas a hacer el trabajo que el país necesita. “Nosotros vivimos en una realidad en la que el pueblo, con mucha razón,  le ha perdido la confianza a la clase política debido a los esquemas de corrupción que se han revelado”, dijo.

Respecto a sus próximos pasos en el quehacer público, Prados Rodríguez seguirá vinculada a las luchas de las organizaciones sociales y comunitarias por las que se ha interesado desde que es abogada. De hecho, los temas que ha defendido hasta el momento (auditoría de la deuda, acceso de las comunidades a la educación pública, retiro digno para pensionados del Gobierno) y que estuvieron contenidos en sus propuestas como candidata, son parte del plan de gobierno del MVC. “Con los aliados  que tenemos en la Legislatura, como los cuatro legisladores del MVC, definitivamente se trabajarán mis propuestas”, aseguró.

“El trabajo legislativo no debe desvincularse nunca del comunitario. Pero esa vinculación también necesita de comunidades organizadas que puedan tener las herramientas para reclamar sus derechos y necesidades”, dijo la abogada, a la vez que aseguró que continuará trabajando en las comunidades para dotarlas de esas herramientas.

En sus planes inmediatos está reanudar los trabajos del Frente Ciudadano por la Auditoría de la Deuda, gestiones  que serán necesarias  justo este año, “que será crucial por las implicaciones que tendrán las relaciones del gobernador electo con la Junta de Control Fiscal (JCF) y porque ya el Tribunal Federal está presionando para que Puerto Rico presente un plan de ajuste de la deuda”, explicó.

Además, y como parte de los temas que se retomarán desde el Frente, Prados Rodríguez dijo que continuará comprometida con los y las retiradas del Gobierno y abogando para evitar el recorte de sus pensiones en este momento en que se amenaza con quitarles un 8.5% a las pensiones de las personas retiradas del Departamento de Educación (DE), del Gobierno central y de la Judicatura.

A preguntas sobre la composición del nuevo Senado con una mayoría de mujeres, la entrevistada respondió que había que celebrar la representatividad y la pluralidad en la Legislatura, aspecto que dijo es extensivo a nivel internacional: “Las mujeres estamos ocupando más los espacio que siempre nos debieron pertenecer”. Prados Rodríguez puntualizó que, aunque no todas las mujeres electas comulgan con sus ideales,  “el hecho de que las mujeres tengamos por primera vez algún nivel de paridad en la Legislatura, nos hace estar ante un hecho histórico y justo”.

“Nuestros cuerpos legislativos deben ser representativos de nuestra sociedad puertorriqueña y, hasta el momento, no había quedado representado el elemento demográfico de que somos más mujeres que hombres”, continuó. A la vez, le parece interesante e importante la pluralidad de partidos y la oportunidad de romper con la dinámica de gobernar con dos partidos mayoritarios.

Para concluir, Prados expresó preocupación por el manejo de las finanzas en el municipio de San Juan: “las comunidades están bien frustradas con el abandono por parte del Municipio y del Gobierno”, y exhortó a que sea prioridad “defender los fondos públicos destinados a nuestras comunidades”. Para ella, entre los aspectos que debe atender de inmediato en San Juan la administración entrante figuran el que la niñez y la juventud del Precinto 3 tengan acceso a educación pública (el DE ha cerrado muchas de las escuelas de este precinto) y la reactivación de la economía del casco urbano de Río Piedras desde los proyectos que las mismas comunidades están impulsando.