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Será otra cosa: ¿Qué es un héroe?

Por Mari Mari Narváez/Especial para En Rojo

Con qué me quedo de una visita a Alcatraz y a los archivos de EEUU

Hoy día, el viaje a Alcatraz es un paseo. Los boletos se agotan con mucha anticipación y la gente se pone sus sombreros, llevan su agua y bloqueador solar. Fuimos hace unos años, un día soleado de octubre. Tengo una aversión saludable a la estridencia turística, y esta visita la promueven con demasiado morbo. En cualquier otro escenario, desde el estilo gráfico hasta el lenguaje que utilizan para convencerte de visitar esta antigua cárcel de máxima seguridad (exceso de rojos, letras en ‘bold’ y abuso del descriptivo “worst criminals”) me hubiesen desanimado de entrada. Pero yo había escuchado a Rafaelito Cancel Miranda hablar de su tiempo en Alcatraz varias veces, así que, cuando supe que estaríamos en esa ciudad, me aseguré de conseguir las entradas, independientemente del circo cultural que puede suponer llegar allí. 

Te llevan en un barquito por el paisaje monumental de la bahía de San Francisco y te bajas en el islote de piedra donde yace la antigua Alcatraz, conocida como una de las cárceles más crueles que ha habido en Estados Unidos de América. Te pones unos audífonos y te van contando la historia de ese lugar. Pero ya yo sabía la historia que me había llevado allí. Fui con Arturo Andrés, mi compañero, a ilustrar el relato de Rafaelito, y a hacer un ejercicio de acompañamiento tardío, muy tardío. Yo era una bebé cuando a Rafaelito lo excarcelaron en 1979. Rafael Cancel Miranda fue un hermano para mi padre desde pequeños, así que crecí con sus visitas cotidianas a casa. No sé cómo surgió este ritual pero, desde muy pequeña, antes de que se fuera, siempre le pedía que corriéramos una carrera. Y la hacíamos. Y él no me dejaba ganar, así que yo admiraba que me tomara en serio. Y sin embargo, ahora que lo pienso, cuando fui a Alcatraz, fui más por mí que por él. Porque, ante todo, creo que fui a acompañarme en mi despertar, en mi experiencia política propia, la mía, ya de adulta -que si bien tiene un cimento evidente en mi madre, mi padre, mi abuela de crianza, Carmín Pérez, y sus amistades como Rafaelito, como el propio Filiberto Ojeda Ríos, quien me honró personalmente con su amistad pero cuyo asesinato además inspiró mi mayor rabia y dolor político- fenómenos que siento muy míos, muy recientes, fruto de una experiencia propia como mujer, como feminista, como víctima de diversas opresiones, como sobreviviente incluso del asesinato político de mi hermano. Mi formación política todavía está explotándome en la cara a diario como si fuera una estudiante que recién comienza a comprender las desigualdades de este mundo.  

No sé si fue el espíritu de nuestra visita pero el paseo por Alcatraz parecía calmoso y hasta ceremonioso, a juzgar por el silencio general de los visitantes. Nada me resultó estridente como aquella tipografía roja.  

Los primeros seis años de prisión después del ataque al Congreso el 1 de marzo de 1954, Rafaelito los pasó allí. Cuando llegó a “The Rock”, a más de 5,761 kilómetros de su Mayagüez querido, supo que querían romperlo por completo y que tenía que hacer algo para resistirlo. Tan pronto llegó allí, empezó a pedir todo tipo de libro sobre psicología para prepararse para aquel encierro. Se los leyó todos. Eso y su convicción política de piedra, saber que su estadía allí tenía un propósito supremo, lo salvaron. 

Uno de los elementos más crueles e impresionantes de ese lugar es su aislamiento. Dicen que es un lugar muy frío y que nadie puede sobrevivir las bajas temperaturas de sus aguas, por lo que es casi imposible pensar siquiera en escaparse de allí (aunque varios lo intentaron a lo largo de los 29 años que sirvió como prisión). 

Visitar una cárcel no es una buena experiencia. Las celdas son tan pequeñas que una siente que se moriría de claustrofobia, y te imaginas esa distancia desgarradora de tu gente, y piensas que no sobrevivirías. Los calabozos son aún más pequeños y sin siquiera una ventana, nada que no sea un hoyito por donde les daban la comida, su único contacto con algún ser humano cuando estaban ahí dentro. Alcatraz tenía instalada una tubería por donde lanzaban gases lacrimógenos a la menor provocación. Las cosas en las cárceles no han cambiado mucho.  

La sala permanente de visitas en la prisión era con un cristal de por medio y hablándose por un teléfono. En este tipo de cárcel, muchos presos piden que no se les visite, con tal de no tener que pasar por el dolor de ver a su familia en esas condiciones, aparte de los registros indignos a los que los someten. 

Haber salido de Alcatraz en 1960 no mejoró nada para nuestro héroe nacional. Las otras cárceles donde pasó el resto de los 25 años que estuvo preso no fueron mejores. Rafaelito estuvo en las peores cárceles de Estados Unidos (Marion, Leavenworth), prisiones donde todavía hoy ocurren algunas de las mayores violaciones de derechos humanos en todo ese país. EEUU es uno de los países líderes a nivel mundial con las cárceles más tortuosas y escondidas. Es casi imposible para investigadores de derechos humanos o para periodistas lograr acceso a las galeras de una cárcel de máxima seguridad en Estados Unidos. También es uno de los países donde más se abusa del confinamiento en solitaria. Según Amnistía Internacional, “Estados Unidos se ha convertido en un líder mundial en la práctica, manteniendo a personas en condiciones inhumanas de aislamiento desde Arizona hasta Illinois, desde Louisiana hasta Guantánamo. Este país tiene al menos 25,000 reclusos en aislamiento en las prisiones de supermax”. 

El uso de aislamiento prolongado e indefinido es una violación de la prohibición contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes según el derecho internacional. Todos nuestros presos pasaron por el confinamiento solitario. Hay personas que han estado más de 20 años en él. La mayoría de las víctimas del confinamiento solitario extendido comienzan a experimentar trastornos emocionales muy severos que los llevan a auto-mutilarse e incluso suicidarse cuando es posible. 

Hace unos doce años, fui a los Archivos Nacionales en Wáshington, DC y Maryland, a hacer investigación sobre Lolita Lebrón. En Maryland encontré los expedientes del Buró Federal de Prisiones de varios nacionalistas (entre ellos Julio Pinto Gandía) que también fueron encarcelados luego del ataque al Congreso el 1 de marzo de 1954 a pesar de que no formaron parte del grupo de los cuatro. Los expedientes de Lolita y Rafaelito no estaban allí porque todavía estaban vivos, así que no eran públicos. Algunos de esos nacionalistas estuvieron alrededor de cinco años presos, solo por ser nacionalistas. Fue en esos expedientes de la cárcel de estos luchadores casi anónimos, gente cuyos nombres e historias hoy desconocemos, que comprendí el alcance de la enorme soledad en que vivieron Rafaelito y sus compañeros y compañeras nacionalistas todos esos años. Ir al Congreso y hacer una demostración armada es ya de por sí un acto suficientemente heroico. Pero ese acto requiere de una personalidad revolucionaria pública, asumir una posición política y dejársela saber al mundo. Otra cosa muy distinta es mantener las convicciones y el sentido revolucionario en la soledad más aplastante. Cada uno de estos presos y presas nacionalistas en EEUU estaba generalmente en una cárcel distinta y en estados muy lejanos. Y sin embargo, aún estando completamente solos en una institución de cientos o miles de personas que desconocían por completo la situación de Puerto Rico, ellos seguían siendo revolucionarios y seguían actuando según sus códigos de dignidad y patriotismo. Se desprende de las notas de los encargados de las cárceles que, al no comprender las posiciones constantemente políticas, discordantes y éticas de estos reclusos, simplemente los daban por locos.  

Cuando tuve en mis manos esas notas donde los propios carceleros contaban las posturas solitarias, casi épicas, de estas personas desde los asuntos más cotidianos de la vida en la cárcel hasta aquellos acerca de sus ideas y de cómo no estaban dispuestos a cumplir con ciertas condiciones indignas para ser liberados. Cuando vi con mis propios ojos las listas que escribían los presos con los nombres de sus seres amados para que pudieran visitarlos y luego vi también las notas que evidenciaban que a muchos de ellos nadie nunca los visitó (Julio Pinto Gandía solo puso en su lista a una exesposa que nunca lo visitó; a Irvin Flores, nadie lo visitó en 14 años); ahí fue que comprendí realmente que un héroe no es solo el que comete actos públicos de heroísmo. Un héroe es el que, aún cuando ninguno de sus compañeros lo está viendo, cuando ha sido enterrado vivo en el olvido por su peor opresor, no abandona sus ideas ni sus valores. Y no tengo duda: los de Rafael Cancel Miranda fueron siempre la dignidad, el amor y la libertad. Con eso me quedo. 

El Temor de los imperios 1 y 2

El 1ero de marzo de 1954 Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa atacaron el Congreso de Estados Unidos. El Partido Nacionalista de Puerto Rico publicó un mensaje de Pedro Albizu Campos, el 3 de marzo de 1954, en el New York Times: “Lolita y los caballeros de la raza que la acompañaron en esa jornada de sublime heroísmo, han avisado a Estados Unidos, envalentonado con sus bombas atómicas, que el deber obliga a respetar la independencia de todas las naciones; a respetar la independencia de Puerto Rico…” El 1ro de marzo Luis Muñoz Marín había declarado en una entrevista con Chet Hagen, de la NBC de Nueva York, que un grupo insignificante y alocado era el responsable del ataque. Según él, los puertorriqueños estaban indignados por este acto salvaje que rayaba en el delirio. Apenas comenzaban a sentirse los efectos de la bomba mediática que destruiría no sólo la legitimidad del recién creado Estado Libre Asociado, sino la política internacional de E.E.U.U., que promulga la buena voluntad de esta nación para con los pueblos subdesarrollados del mundo. El estallido también afectaría al gobernador Luis Muñoz Marín, de quien sospechaban algunos congresistas que financiaba grupos independentistas en Puerto Rico con fondos federales.

Para 1954 las estructuras coloniales se tambalean y las luchas de liberación nacional cuestionan incluso el poder de las armas nucleares, cuando en el tablero de la política internacional se develan las verdaderas intenciones de los imperios.

El temor de los imperios (1954) estudia la relación entre la vertiginosa caída de los imperios europeos, la política estadounidense de apoyo a los grupos anticolonialistas, a las metrópolis europeas y la presentación de Puerto Rico como una vitrina con alto grado de autogobierno y gran crecimiento económico. El papel de la Isla era mostrar la buena voluntad de Estados Unidos (E.E.U.U.) para con los movimientos anticolonialistas y las nuevas naciones. A la altura de 1954 la confrontación armada en Kenia, Argelia, Indochina y otros territorios imposibilitó una acción concertada de los imperios. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) y E.E.U.U. aprovecharon para crear esferas de influencia en estos territorios sin mucho éxito. Inmersos en este contexto, los países latinoamericanos proponen discutir el tema del colonialismo en la Décima Conferencia Interamericana de Caracas, Venezuela, mientras E.E.U.U. convoca a un acuerdo de solidaridad hemisférica en contra de la influencia de U.R.S.S. en América Latina. Todo ocurre justo en la fecha en que cuatro nacionalistas, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Mirada, Irving Flores y Andrés Figueroa, atacaron el Congreso de Estados Unidos.

El doctor Amílcar Cintrón Aguilú es profesor de Historia en la Universidad de Puerto Rico. Es autor del libro Posicionamiento de una mentira. Propaganda, control y vigilancia en la vitrina atómica (1950-1954)

Disponibles en la Claritienda

Crucigrama: Recordando a Norma Salazar

 

Horizontales

2. Norma Emilia _____ Rivera; folclorista, escritora, pintora y profesora puertorriqueña.

10. Papiroflexia, arte japonés.

11. Escalaré, subiré.

14. Planta de la familia Ericaceae, brezo.

18. Sueños, _____ y canciones; libro de Salazar publicado en 1975.

20. De Iberia.

22. Comandos Armados de Liberación, siglas de guerrilla puertorriqueña.

23. Perro.

24. _____; ciudad natal de Salazar.

25. Atrevido.

27. A nivel.

29. Perteneciente o relativo al Danubio.

31. _____ Niños en Acción; periódico creado por niños y Salazar para comunidades en San Juan.

32. Los valores _____ hombre en el cuento de Juan Bosch y Abelardo Díaz Alfaro; ensayo de Salazar de 1975.

34. Mentecatos.

37. Canto _____ mi hijo; libro de Salazar de 1975.

38. Mango.

40. Anillo.

42. Olfatear.

43. Hogar.

44. Patada.

45. Hijo de Noé.

47. 23 de _____ de 2014; fallecimiento de Salazar en su casa en Trastalleres, Santurce.

48. Tite Curet Alonso: Lírica _____ canción; libro de Salazar de 2007.

49. Salón.

Verticales

1. De mi madre lo aprendí; libro culinario de Salazar de 2000.

2. Liberar, desatar.

3. Voz de mando.

4. Lijé.

5. Símbolo de la plata.

6. Especie de pala.

7. Ante Meridiano.

8. Norma Salazar _____; autora de “Canto a mi hijo”, “Sueños, risas y canciones” y de “De mi madre lo aprendí”.

9. Promesa cantada a los Tres Santos _____; documental de Salazar de 2010 producido por Heixan Robles.

12. _____; grupo de baile, canto y declamación fundado por Salazar para promover la cultura afroantillana. El nombre lo sugirió Tite Curet Alonso.

13. Existe.

15. La liberación femenina en Puerto _____; ensayo de Salazar de 1974.

16. Te dirigías.

17. Tomad la cena.

19. Que no ha recibido lesión o daño.

21. Contrapón.

22. Sustancia que segregan las abejas.

26. Donar.

28. _____ Lydia Vega; escritora puertorriqueña.

30. Segunda nota musical.

33. Copia que se obtiene calcando.

34. 4 de _____; mes del nacimiento de Salazar.

35. Género de música bailable caribeña.

36. _____ Salazar Rivera; autora de “Tite Curet Alonso: lírica y canción”. Fundó “Plenibom”.

39. Catedral.

41. Del verbo raer.

46. _____ negro en la literatura hispanoamericana; ensayo de Salazar de 1975. 

Artistas honran al héroe nacional

Por la Redacción/ En Rojo

La figura de don Rafael Cancel Miranda infundió sentimientos de lucha por la patria irredenta. Fue y será inspiración para la expresión artística en todas sus vertientes. He aquí las expresiones de respeto y admiración ofrecidas a En Rojo por los artistas al héroe nacional que también cultivó la palabra en ensayos y poemas y publicó nueve libros. El último de ellos, Más allá del espejismo.  

Flora Santiago

Soy independentista en parte, no porque conocí el independentismo en Estados Unidos donde me crie, sino por Rafael y todos esos puertorriqueños que hicieron aportaciones importantes para mantener a Puerto Rico en la historia. Lolita, Irvin, Andrés, todos son importantes. Pero Rafael, como vivió más tiempo, hasta hicimos un disco-poesía juntos. Rafael Cancel Miranda ha sido mi vida en la lucha”.

Ruco Gandía

De don Rafael Cancel Miranda, ¿qué decir? Ese señor es un gran patriota que tuve el honor de haber conocido, de haber podido trabajar junto a él con la Banda Acústica Rodante en un disco biográfico sobre su vida. Gracias a eso tuvimos la oportunidad de hablar con él, de escuchar su historia y hacer que ese respeto que teníamos por ese patriota, que habíamos conocido por las noticias y por sus escritos, creciera aun más al verlo en persona. Vimos de cerca cuán verdadero y cuán profundo era su sentimiento hacia nuestra patria. Rafael Cancel Miranda nos fortaleció. Es bueno que podamos contar que ha habido unos grandes hombres que antes se han sacrificado por este país, por esta patria. Lo menos que podemos hacer es honrarlos profundamente y agradecerles el sacrifico que han hecho por el futuro de la patria de nuestros niños.

Antonio Martorell

Todo el mundo decía Rafaelito, me imagino, para distinguirlo del padre, que era Rafael, porque ni modo de ver un hombre tan grande, no solo en estatura física, sino en estatura moral, patriótica. Pero era la familiaridad del Rafaelito, el diminutivo cariñoso, lo que daba de su persona. Era de una ternura extraordinaria. Una ternura que no era absoluta del menoscabo de su autoridad, como demostró en tantas ocasiones estableciendo unión y paz. Un hombre que también era muy capaz de hacer la guerra; pero que todo en él tendía a la armonía, a la conciliación, a la unión de todos los puertorriqueños. Y eso permanece. Necesitamos más gente como Rafaelito. El sirvió a esta patria en todos los frentes, arriesgó su vida. Lo privaron de la libertad por la absolución de todos nosotros. Ahí está Rafaelito y estará siempre.

Elizam Escobar

Rafael Cancel Miranda representa lo más valioso del nacionalismo revolucionario albizuista. Nos legó su combatividad constante hasta el último momento y fue portador de una amabilidad extraordinaria. Le honraremos su valentía e inteligencia para el provenir de la Patria. Hasta siempre, compañero.

Choco Orta

El comandante Rafael Cancel Miranda es un joven que se tornó adulto besando la estructura de cien por treinta y cinco al cien por ciento. Es un patriota admirado, respetado y emulado por mí y por muchas y muchos puertorriqueños. No será extrañado, porque dio la lucha de muy joven, gracias a su 

padre, y es digno ejemplo a emular. Como bien dijera: “Solo se consigue lo que se desea cuando se busca a como dé lugar”. En este caso, de la liberación de parásitos patógenos a nuestra nación, Puerto Rico.

Gary Núñez

De Cancel lo que más impresiona es como él logró arropar su entereza, su fe, su rabia, su sensibilidad e intelecto y su inquebrantable valentía en defensa de su convicción y fe en un mejor futuro para nuestra patria, con un manto de amor, dignidad, y nobleza inigualable. Él nos enseñó que la dignidad y la libertad no se intercambian, ni se venden. Es una alegría haber vivido en su tiempo y haber disfrutado de su presencia y ejemplo.

Mikie Rivera

Cuando pienso en Don Rafa, pienso en el héroe y en el amigo al mismo tiempo. Pienso en sus manos valientes, firmes y llenas de amor. “Porque no hay lucha si no hay amor”, decía él.

Pienso en el ser que vivió de pie, con sus ideales intactos, sin ataduras ni miedos. Pienso en su nobleza incorruptible, en el escritor, el poeta, el músico y el guerrillero, el último guerrillero que nos quedaba.

Con su pluma, su fusil, su pensamiento y su ideal sembró un poco de él en cada espacio, cada rincón, en los suspiros del aire y en todos los caminos. Nos toca ahora a nosotros aprender de la vida que nos regaló.

Cuando pienso en Don Rafa pienso en un mundo, pero un mundo real, sin consignas ni fantasías. Un mundo al que podía llegar caminando desde mi balcón, siempre al alcance de una tarde de café en donde me esperaba con toda su ternura el héroe y el amigo al mismo tiempo.

Lucecita Benítez

En las palabras de nuestra Luisa Capetillo, que definen la valentía, el tesón y la entrega del patriota excelso Rafael Cancel Miranda: “La tormenta es poderosa, y yo la he desafiado. El abismo es tenebroso, y yo no le he temido. El mar es peligroso y yo lo he cruzado.” Gracias, Rafael, por todo. La pérdida es nuestra.

Chabela Rodríguez

Lo vi en todas las manifestaciones, en todas las marchas en todas las luchas. Era imposible no verlo: era un gigante. Agradezco su presencia y su voz de dignidad, libertad y justicia que nos inspira, que ilumina. Tuve el hermoso privilegio de cantarle mientras estaba en cama, y juntos cantamos y dimos gracias a la vida. No olvidaré nunca ese espíritu fuerte, ese puño y ese aplauso. Ese “¡Viva Puerto Rico Libre!” Mientras su cuerpo se agotaba, su alma y espíritu continuaban intactos. Yo percibía toda la casa llena de él. Gracias, don Rafa. Seguiremos aquí, haciendo lo que nos toca.

Mima

Atacar el Congreso y llegar a viejo, y lleno de amor para contarlo, no es poca cosa. ¡Salve, don Rafael Cancel Miranda!

Poesía de Juan Antonio Corretjer

Juan Antonio Corretjer Montes nació en Ciales, Puerto Rico, en 1908. Gran ensayista, periodista y poeta esencial. Con Alabanza en la torre de Ciales ya tendríamos que agradecerle.

Pero añade desde Ulises a Yerba Bruja, poema tras poema, un modo minucioso y lírico de historiar a Puerto Rico. 

Vivió para la independencia y por la poesía, como si ambas cosas no pudieran separarse. Él mismo lo resumió:

 

Para este oficio de amor, nací poeta.

Para mostrar, a la luz del cielo amado,

cuando la maldición mancha la tierra

y el crímen va por montes desatado,

Icómo llama a mi pecho la poesía y

yo canto y pólvora contesto.

El canto pongo a repicar la ira,

pólvora en cada sílaba del verso.

 

—Juan Antonio Corretjer

 

POR SEGUIR LA ESTRELLA

AHORA ME DESPIDO,

CON MUCHA TRISTEZA;

¡DIOS TE SALVE, LIRIO!

Me lo dejé todo

en la lejanía.

Hasta a la poesía

le di con el codo,

viviéndola a modo

de trueno o centella.

La mañana bella

me encontró despierto

y hasta hubiera muerto

¡POR SEGUIR LA ESTRELLA!

En el horizonte

otra vez asoma.

Me voy a la loma.

Me vuelvo a mi monte.

Pues soy el sinsonte

que siempre yo he sido.

Canto al estallido

de un tiro en la palma.

Lo llevo en el alma…

Y AHORA ME DESPIDO.

La flor del destino

la llevo en la oreja

y es flor que no deja

torcer el camino.

Yo soy peregrino

por roca y maleza.

De una sola pieza

me hicieron de ausubo.

La cuchilla subo

CON MUCHA TRISTEZA.

¿Qué será en el mundo

lo que va a pasar?

¿Qué me hace la mar

si en ella me hundo?

Siento en lo más profundo,

como ardiente cirio,

ajeno martirio.

La pluma quemaba

y el libro se acaba.

¡DIOS TE SALVE, LIRIO!

ASÓMATE A ESA VERGÜENZA

CARA DE POCA VENTANA,

Y DAME UN JARRO DE SED

QUE ME ESTOY MURIENDO DE AGUA.

De tu casa en el solar

hay de vergüenza una mata,

y ya, del sol escarlata

estoy, de tanto rondar.

El día ha vuelto a fugar.

Los saúcos de tu trenza

ya la luna los destrenza

sobre mi mayo florido.

¡Vuela, corazón sin nido,

ASÓMATE A ESA VERGÜENZA!

Bien lo sé. Tu ánima es fría

y la noche te acobarda.

Mas yo soy un’ espingarda

que al amor te desafía.

Eres pura en demasía.

Tienes vocación de hermana

del Coro de Santa Ana.

Pero, ¡vaya! ¡eres tan linda!,

¡grosella boca de guinda!,

¡CARA DE POCA VENTANA!

Tanto apuraste el recato

que te me he puesto mohoso,

y me veo tan borroso

que más parezco un retrato.

¡Huy! ¡Lo que es amor de gato

que no alcanza la pared!

Hazme, chica, una merced

que me traiga al cuerpo el alma:

¡vuélvete coco en la palma

Y DAME UN JARRO DE SED!

¡Diantre! Invéntate alguna

manera de brujería,

hecha con la menta del día

y yerbaluisa de luna.

Añade nieve de tuna

a una menguante de jagua.

Échala todo en la fragua

de San Telmo trotifoco,

¡y vuelve, vuélveme loco,

QUE ME ESTOY MURIENDO DE AGUA!

BORICUA EN LA LUNA

Desde las ondas del mar

que son besos a su orilla,

una mujer de Aguadilla

vino a New York a cantar

pero no sólo a llorar

un largo llanto y morir.

De ese llanto yo nací

como en la lluvia una fiera.

Y vivo en la larga espera

de cobrar lo que perdí.

Por un cielo que se hacia

más feo que mas más volaba

a Nueva York se acercaba

un peón de Las Marías.

Con la esperanza, decía,

de un largo día volver.

Pero antes me hizo nacer

y de tanto trabajar

se quedó sin regresar:

reventó en un taller.

De una lágrima soy hijo

y soy hijo del sudor

y fue mi abuelo el amor

único en mi regocijo

del recuerdo siempre fijo

en aquel cristal de llanto

como quimera en el canto

de un Puerto Rico de ensueño

y yo soy puertorriqueño,

sin ná, pero sin quebranto.

Y el echón que me desmienta

que se ande muy derecho

no sea en lo más estrecho

de un zaguán pague la afrenta.

Pues según alguien me cuenta:

dicen que la luna es una

sea del mar o sea montuna.

Y así le grito al villano:

yo sería borincano

aunque naciera en la luna.

Yerba bruja

Caminando por el monte

ví acercándose una estrella.

Yerba bruja me ató al pie.

Sentí pesada la lengua.

Debajo de los anones

un arco lanzó su flecha

que era rastro luminoso

de cucubano o luciérnaga.

Seguí andando, seguí andando

sin saber rumbo ni senda.

A un clamor de seboruco

llegué al fin.

Froté la muesca

y aspiré el humo sagrado

que hace la boca profeta.

¡Bateyes del Otuao

para la danza guerrera!

Tú gritaste, ¡Manicato!

Y yo, encima de la puerta,

cuando la noche acababa

colgué mi collar de piedra.

Guanín

Porque me pusiste al pecho

este guanín relumbrante,

he de andar, el hacha en mano,

y la muerte por delante.

Mano que unciste a mi cuello

el guanín del batallar:

con mi cemí, con mi flecha,

¡conmigo te enterrarán!