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Crucigrama: Recordando aJuan Boria

Por Vilma Soto Bermúdez/Especial para En Rojo

 

 

 

 

Horizontales

2. Treinta días.

5. Pareja.

9. Del verbo apetecer.

12. Ahora.

13. Antes de Cristo.

14. Príncipe árabe.

16. Majestad _____; poema de Luis Palés Matos declamado por Boria.

18. Juan _____ Burgos; poeta puertorriqueño.

19. Distraído.

20. Pasé la vista por lo escrito.

21. Capital de Noruega.

23. Dios mahometano.

25. _____ Boria Romero; declamador y maestro puertorriqueño. Destacado intérprete de la poesía afroantillana.

27. _____ verde; poema de Palés Matos recitado por Boria.

29. _____ negra; poema de Palés Matos recitado por Boria.

31. Amarró.

32. Faraón del _____ Negro; calificativo dado a Boria en 1943 por el actor Ramón Rivero (Diplo).

35. Dueña.

36. Movimiento convulsivo habitual.

37. Escucháis.

39. Cauce artificial.

42. Onda marina.

44. Organización de Estados Americanos.

46. Batracio.

48. Capital de Timor Oriental.

50. ¿Y _____ agüela, aonde ejtá?; poema de Fortunato Vizcarrondo recitado por Boria.

51. Onza, abrev.

53. _____; ciudad natal de Boria.

54. Infierno.

Verticales

1. 17 de _____ de 1905; nacimiento de Boria.

2. 29 de _____ de 1995; fallecimiento de Boria.

3. Interjección para animar, saludar o avisar de algún peligro.

4. Conozco.

5. Nombre de la p.

6. Aquí.

7. Universidad de Puerto _____- Recinto de Río Piedras; Boria estudió allí.

8. Universidad del Sagrado _____; le otorgó un Doctorado “Honoris Causa”.

10. _____; poema de F. Vizcarrondo declamado por Boria.

11. _____ comparsa del majá; poema de M. Arozarena recitado por Boria.

15. _____ Piedras; Boria falleció allí.

16. Negación.

17. Símbolo del aluminio.

18. Seguidor del sijismo.

22. Tailandia.

23. Cuarzo duro y traslúcido.

24. Lienzo labrado en Arouca, Portugal.

26. Ansina, así.

27. Hogar.

28. Aova.

29. Regala.

30. Apócope de nada.

33. Decimoséptima letra del alfabeto griego.

34. Forma de pronombre.

38. Juan _____; “¡Qué negrota!” y “Majestad negra” grabaciones discográficas de Boria.

39. _____ para dormir un negrito; poema de Emilio Ballaga declamado por Boria.

40. _____ Aldea; poema de F. Vizcarrondo recitado por Boria.

41. _____ cangrejero; poema de F. Vizcarrondo declamado por Boria.

43. Sexta nota musical.

45. Pronombre.

47. Símbolo del oro.

48. Donde, poéticamente.

49. Río de Italia.

52. Despidiendo _____ duelo; poema de Manuel Jiménez (Pulguita) declamado por Boria.

46 Festival: Quique Ayoroa Santaliz Patriota de carta cabal

Por Edgardo Pratts/ Especial para En Rojo

“Un pueblo sin historia es un pueblo a la deriva.”

  Pedro Albizu Campos 

La dedicatoria del 46 aniversario del Festival  de Claridad a José Enrique Ayoroa Santaliz significa honrar al compromiso inquebrantable de contribuir al rescate de la memoria histórica de Puerto Rico y voluntad de lucha de educar para la libertad. Se trata de un servidor a la conciencia de un pueblo que persigue los valores más fundamentales de su historia y cultura. Su personalidad la adornan perfiles de hombre de principios firmemente arraigados, elocuente, mentor de fina sensibilidad y puertorriqueño por excelencia. 

En el compañero Quique Ayoroa se definen la cualidad y virtud polifacética que le permiten impulsar luchas libertarias, cívicas y sociales, que van desde ser el propulsor organizativo de la Coordinadora Cerro de los Mártires en el año 1995, fundador del Festival de Apoyo a Claridad en Ponce hasta seguidor y coleccionista de nuestra música.  Entre otras deben recordarse la creación del grupo Diálogos de Autogestión Económica y su respaldo a las iniciativas de Ponce en Marcha. Importante por demás fueron sus actividades conmemorando el legado de Pedro Albizu Campos en varios pueblos de la isla, acción que provocó que muchas calles y avenidas lleven su nombre. Anual y consistentemente se lleva a cabo en Ponce, cada 12 de septiembre en el Barrio Tenerías, cuna del maestro, la más importante e inspiradora actividad Albizuista. 

Sobre la Coordinadora del Cerro de los Mártires es importante significar que esta fue desarrollada con el objetivo único y exclusivo de llevar a cabo cada 25 de julio, en el Cerro Maravilla, un acto de recordación digno de la memoria de estos mártires de la lucha de nuestro pueblo, Arnaldo Dario Rosado, y Carlos Soto Arriví, allí asesinados. Desde entonces y por un cuarto de siglo se ha honrado allí la memoria de los jóvenes asesinados por la policía de Puerto Rico en 1978, y de todos los mártires de la lucha por la libertad de nuestro pueblo. Este próximo 25 de julio se cumplen 25 años de esta conmemoración. 

La celebración de Festivales de Apoyo a Claridad se remonta al año 1973 y de acuerdo con Juan Mari Bras “son hechura de Domingo (Mingo) Vega” primer administrador del periódico. Según Don Juan el primero se celebró en la calle, frente a las antiguas oficinas del semanario porque, aunque se había solicitado el Palacios de los Trabajadores, este negó el permiso porque Claridad apoyó a los trabajadores que se habían ido a la huelga. Fue la primera de muchas ocasiones en que tanto el Periódico como su Festival enfrentaron obstáculos de esta índole. 

Los festivales también han tenido su versión a nivel nacional habiéndose celebrado en Ponce (cinco veces), Caguas y Mayagüez. Sobre el primer festival de Ponce fue precisamente Quique, a quien dedicamos este festival 46, el fundador y maestro de ceremonias del mismo. Recuerdo que se llevó a cabo de forma exitosa frente al Parque Paquito Montaner contando con la participación de los actores Miguel Suarez, Jacobo Morales y  grupos de plena de Ponce y el sur de la isla.    

De especial significación fueron los Festivales celebrados en el Canódromo de San Juan, sobre todo el dedicado al pintor y grabador puertorriqueño Carlos Raquel Rivera (XII Festival,29 agosto a 1ro de septiembre de 1985. En estos días se cumplieron veinte años de su muerte dejando como legado la más importante alegoría de los efectos nefastos de la presencia imperialista en Puerto Rico. El cartel conmemorativo de la ocasión fue realizado por Rafael Tufiño, excelso maestro de la plástica puertorriqueña. 

Con la dedicatoria del Festival a Quique Ayoroa consagramos su sacrificio y dedicación por el rescate de nuestra historia y cultura.  De especial significación ha sido su aportación en el ámbito de la metodología de la Historia Oral, identificando y recogiendo testimonios de la Masacre de Ponce de 1937 y de la Insurrección Nacionalista de 1950. Fue instrumental en la realización del documental fílmico La Masacre de Ponce (dirigido por Manuel F. Moraza Ortiz), y autor de numerosos artículos sobre los temas cruciales de nuestra historia de pueblo por la liberación nacional. Debe destacarse, además, el gran esfuerzo de la creación y mantener el Museo de la Masacre en la Calles Marina y Aurora.  

En el ámbito de la música fue co-fundador de la Revista La Canción Popular que dirigió por muchos años el Lcdo.Pedro Malavet Vega, y consistente colaborador de nuestro programa radial Canto Libre desde el Sur que transmitimos desde Ponce (WEUC 88.9 FM y WPAB 550AM).

Esa es la figura de Quique Ayoroa a quien algunos le han llamado Patriota, Quijote y 

Amigo, pues su verticalidad, desprendimiento, accesibilidad y entereza moral nos invita a emular.  Honremos con este Festival 46, esa integridad fundamentada en los valores de solidaridad y amistad para lograr una patria fuerte en la forja de la mujer y el hombre nuevo puertorriqueño.

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*El autor es historiador y profesor universitario

Marisa Rosado: Impresiones de un lector

Marisa Rosado

Por Mario R. Cancel Sepúlveda/Especial para En Rojo

¿Por qué recordar a Marisa Rosado? ¿Qué nos dejó a aquellos que nos acercamos, en mi caso desde fines de la década del 1970, a su obra? Mi relación con Marisa no llamará la atención de muchos. No la conocí personalmente. Aunque durante mi carrera profesional, soy profesor e historiador, coincidí con ella en diversas ocasiones, nunca me aventuré a acercarme. No acostumbraba, tampoco lo hago hoy, abordar a figuras como aquella que siempre tenían gente a su alrededor. He vivido convencido de que al interrumpirlos sólo hubiera conseguido robarles tiempo y que aproximarme para pedirles un rato de conversación hubiera sido una petulancia. Además nunca he formado parte del circuito intelectual de la capital y, dado que vivo en el “lejano oeste” en un país en donde nada es lejano, acabé por acostumbrarme a pasar inadvertido. En ocasiones lo he lamentado, hoy es uno de esos momentos. Por eso mi reflexión sobre Marisa tiene la textura de un monólogo íntimo.

Una breve historia personal

Mi relación con Marisa se desarrolló como lector desde 1977 o 1978. Yo era un joven universitario lleno de preocupaciones políticas e historiográficas que ojeaba la “Iconografía de Pedro Albizu Campos”, una biografía gráfica del dirigente nacionalista, y una “Colección de obras” producto de un grupo de artistas puertorriqueños que giraba alrededor de aquella figura que apenas conocía. Imagen de Pedro Albizu Campos, volumen en el cual se encontraban, mostraba un balance cuyo sentido determiné más tarde. De una parte, el texto introductorio de Ricardo Alegría legitimaba la celebración de Albizu Campos por cuenta de uno de los artefactos de Operación Serenidad, el Instituto de Cultura Puertorriqueña. De la otra, una nota biográfica de Benjamín Torres y la antología de poesía organizada por José Manuel Torres Santiago con una muestra de poemas del 1930, el 1950 y el 1960 con la cual se cerraba el volumen, aseguraban un equilibrio precario entre el nacionalismo cultural oficial y el atemorizante nacionalismo político alternativo. Aquella publicación de 1973 que revisé en 1977 no me permitía ver a Marisa. Su mano estaba detrás de la selección de imágenes que llamaban mi atención tanto o más que los poemas. En ese sentido me enseñó el rostro de Albizu Campos, la huella de sus gestos y la forma que la plástica lo figuró para sacarlo de la reclusión a la cual había sido condenado tras su muerte en 1965. Mi deuda con Marisa, si alguna, comienza allí. 

No volví sobre sus textos sino mucho tiempo después. Durante la primera década de este siglo 21 mi intereses historiográficos cambiaron. Si antes me había llamado poderosamente la atención la segunda mitad del siglo 19 y sus expresiones de resistencia, desde aquel momento comenzó a seducirme la primera parte del siglo 20 y las suyas. Claro que entrambas había un eslabón ineludible: el 1898. Al cabo de los años he llegado a reconocer que la reflexión de Marisa estuvo presente de un modo u otro en los dos momentos. Durante la década de 1990, junto a Aline Frambes-Buxeda y Sylvia E. Arocho Velázquez, ella había sido una de las compiladoras de El Grito de Lares. Antología histórica-literaria publicado por Libros Homines en 1999. La palabra de Marisa hacía acto de presencia en una breve “Cronología del Grito de Lares” que servía de embocadura a una serie de documentos históricos e historiográficos en torno al tema. Una muestra fotográfica y de obras de arte complementaba la figuración de la historia propuesta por las compiladoras.

En principio la fórmula de esta publicación en torno a Lares de 1999 no difería de la de 1973 sobre Albizu Campos: el texto histórico, la imagen informativa y la creativa, y la creación literaria volvían a reunirse por lo que la exposición de la cual emanaban y el libro al que conducían poseían fuertes vasos comunicantes. La idea de que la memoria del pasado debía materializarse más allá de la palabra parece haber sido una de las claves de la concepción de Marisa sobre su relación con el trabajo historiográfico. Cuando en el 2005 las mismas compiladoras difundieron “Arte y carteles puertorriqueños sobre el Grito de Lares” ya no me quedaba duda al respecto. 

El otro elemento que no podía pasar por alto era que su mirada del procerato insistía en el principio de que había una continuidad irrefutable entre pasado/presente, afirmación que se expresaba a lo largo del tiempo: Lares y Jayuya, Betances Alacán y Albizu Campos, los entornos de las resistencias del siglo 19 y el siglo 20, se interceptaban constantemente en los juegos de imágenes y textos que conformaban aquellas colecciones como si la causa común que aquellos habían representado y defendido hubiese demolido toda temporalidad. Esa concepción de la imbricación de la palabra y la imagen la acompañó siempre. Las exposiciones “Albizu vigente” de 2012 y “Albizu, palabra viva” de 2013, aparte de insistir en transformarlo en un motivo estético legítimo, buscaban confirmar la continuidad asumida llamando la atención sobre la actualidad y la pertinencia que el discurso oficial y las vanguardias intelectuales habían escatimado al icono nacionalista.

La compiladora y activista político-cultural que fue Marisa penetró también por medio de los recursos de la biografía la vida de Albizu Campos, una personalidad compleja que nunca se ajustó o acopló al Puerto Rico de la era de la gran depresión, de la modernización material dependiente, de la guerra fría. Aquel pasado contencioso con el orden dominante  tampoco facilitó la adecuación de su memoria en el Puerto Rico de la post guerra fría. Mi concepción de Albizu Campos en la historia y en la memoria de los puertorriqueños había desembocado en la imagen del “desencaje”: Albizu Campos era una dislocación por su vida de activismo anticolonial y un esguince seductor a la hora de la interpretación por la volatilidad política que generaba en unos y otros su recuerdo.

Cuando en la década de 2010 dicté una serie de seminarios sobre Albizu Campos, el nacionalismo, la política y la modernización en Puerto Rico regresé a los textos de Marisa. El nacionalismo y la violencia en la década de 1930 (2007) y la versión revisada de Pedro Albizu Campos. Las llamas de la aurora (2008), cuya primera edición era del 1992, estuvieron otra vez sobre mi mesa de trabajo. Aquellos libros poseían el tipo de narrativa puntillosa y meticulosa que la historiografía historia social y económica de la década del 1970 había dejado atrás y que los debates de la 1990 motejaban como metaficciones. La labor de Marisa poseía otro valor: no descartó la mirada incisiva a la intimidad y la vida privada de Albizu Campos, elementos que siempre me han parecido de cardinal importancia para la construcción de una imagen más ajustada de personalidades como la del nacionalista de Ponce tan propensas a la mitificación evangélica o al rechazo radical. En ese sentido, mi otra deuda con Marisa tiene que ver con la apropiación narrativa de las complejidades de Albizu Campos más allá de la vida pública, más polisémico y lleno de humanidad que el que había sacado de la fuentes documentales del estado y del nacionalismo mismo.

Una valoración final 

La virtudes de la obra de Marisa, son desde mi punto de vista, varias. La pasión por los “desencajes” -Lares, Albizu Campos, el nacionalismo político- que marcó su vida no es poca cosa. “Pensar” aquellos asuntos siempre ha sido y seguirá siendo un reto en este país. Ello me parece cierto lo mismo dentro que fuera del llamado ambiente intelectual. El cuidado bibliográfico y la insistencia de la autora en integrar la palabra y la imagen en el hacer interpretativo, me dice que ella era una maestra de vocación. Detrás de sus proyectos descubro la voluntad por transformar los signos de rebelión que llamaron su atención en parte integrante de la “cultura nuestra de cada día”. Si lo logró o no es en verdad irrelevante. Ningún signo del pasado puertorriqueño, ni siquiera los más cultivados por el orden, han conseguido ese rango y dudo que en algún momento lo adquieran. En Puerto Rico el “prohibido olvidar” y el “prohibido recordar” conviven en constante tensión. A la amiga de las palabras con quien dialogué en la lectura mi agradecimiento por su vida y por todas estas cosas. Esos ratos son mi tercera deuda con ella y esa sí es una deuda impagable.

Compendios de Luto: Bitácora Amarilla

Por Alejandra Rosa/Especial para En Rojo

Agarras un ramillete como si con apretarlo lo suficiente sostuvieras alguna de las memorias que se le vulnerará al tiempo. En el rostro, una mueca suena a dolor. Algunos lutos se asumen desde matices de silencio turbio.

En una esquina quedará su butaca, y dos de sus rosarios colgarán de algún espaldar. Tantas quietudes despiden ausencia. La tarde que entraste a su sala y la encontraste en la mecedora, la noche en la que te mostró la fragilidad de sus manos, arropadas por el tiempo, la mañana en la que, meciéndose, escribió sobre un retazo de papel sus deseos fúnebres, ya no están. Ni estarán. No del mismo modo. No siempre. No y punto.

 

Se enluta el dolor. Recuerdas los mensajes de voz. Lamentas la llamada perdida; la ignorada más. Ella fue la primera que te habló sobre eso de caminar en línea recta, aunque temprano supieras que lo tuyo eran -irremediablemente- las curvas, los zig zags.

 

La extrañas contigo. Te extrañas con ella. Mecedora vacía. Nudo en la garganta. Foto nula. No sabes a dónde mirar.

La lágrima honesta cifra la ausencia. Confías en el sol.

O no. Buscas el fuego. Lo cruzas, de una. Con miedo, pero con ganas. No una sola vez, varias. La purga. Para que te sane – o para lo que sea.

Una mañana llegan dos reinitas a las flores amarillas del balcón, y las miras. Pausas. La luz a algunas siempre les conspira  a favor, capaz y porque saben a qué hora llegar. Contrarrestan la sonoridad de las ausencias porque saben todo sobre las trianas de la presencia. Lo piensas, y la extrañas. A ella, y a su fórmula para creer en el amarillo como en el aire.

Ya no esperas reinitas.

Las dueles.

Y sueltas el ramillete.

O no.

Minutos de Cine: Birds of Pray

Por Marcos López Ortiz/ Especial para En Rojo

Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn es un filme de cómics/acción basado en los personajes de DC cómics. Este es dirigido por Cathy Yan y protagonizado por Margot Robbie con un gran elenco: Ewan McGregor, Mary Elizabeth Wintress, Jurnee Smollet-Bell, Rosie Perez, Ella Jay Basco y Chris Messina. El mundo de  Harley Quinn se pondrá patasarriba con su ruptura explosiva de Joker (a quien nunca vemos). Desprotegida y huyendo, Quinn enfrenta la ira del jefe narcisista del crimen, Black Mask/Roman Sionis, su mano derecha, Victor Zsasz, y todos los criminales de Gótica. Las cosas pronto mejoran para Harley cuando conoce a un grupo de aliadas donde menos lo espera. 

Es válido decir que el universo de DC ha mejorado considerablemente. Siéndoles honesto considero que estos comenzaron fuertes con “Man Of Steel”, al punto de considerarla una de mis películas favoritas de superhéroes. Es un secreto a voces que DC trataba de competir con Marvel y esto los llevó a acelerar proyecto tras proyecto hasta que su universo lentamente fue derrumbándose. Luego de esta etapa los filmes de DC comenzaron a cobrar vida con Aquaman, Shazam y esta es la próxima en la lista. Solo falta contestar una pregunta: ¿Va DC por buen camino?

Comenzando tengo que decir que al igual que Ryan Reynolds nació para ser Deadpool, Margot Robbie nació para ser Harley Quinn. Esta da una presentación fenomenal y ser testigos (y casi participantes) de cómo este personaje cobra vida es genial. Robbie logra mostrar el lado delicado de Quinn, pero a su vez nunca dejándonos olvidar que es una badass con la cual nadie se quiere meter. Siguiendo con los personajes pienso que las demás integrantes del equipo (menos una) hicieron un buen trabajo en especial Mary Elizabeth Winslet como Huntress. Esta no tiene mucha exposición en el filme, pero los detalles que vemos de su historia son unos que te dejan queriendo ver más. También creo que la acción fue muy divertida y en todas esas escenas me podían ver con una enorme sonrisa.

En cuanto a negativos creo que la historia es un poco repetitiva y desorganizada. El filme cuenta la historia fuera de secuencia, lo cual no me molesta, pero luego de un tiempo pierde su impacto porque no lo hace de una manera astuta. En cuanto a personajes, creo que el villano fue pobremente manejado. Este era sumamente unidimensional y no tiene nada que ver con la actuación de McGregor la cual fue buenísima, pero sí con el diseño del personaje. También Rosie Perez como Montoya fue un fiasco. No exagero cuando digo que esta mujer sobre actuó cada escena en la que estaba y puedo pensar en docenas de actrices que pudieron hacer un mejor trabajo con este personaje.

Birds Of Prey es un filme entretenido. Esta es una película divertida para ver con un grupo de amistades y sin duda alguna es lo que que Suicide Squad intentó hacer. Con buena acción y un personaje principal buenísimo, esta es una película que puedo recomendar para pasar un buen rato en la sala de cine.

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Marcoslopez614@gmail.com