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20 Festival Cine de La Habana en N.Y. 2019

 

Por Soledad Romero/Especial para En Rojo

ELÍADES OCHOA: DE CUBA PARA EL MUNDO

Cynthia Biestek, Cuba México  2018,  

100 min.  

El guitarrista y trovador Elíades Ochoa nos presenta la trayectoria de su carrera desde que se inició en la zona rural de la provincia de Santiago hasta sus éxitos  internacionales junto a Buena Vista Social Club. En el documental hay plena participación de sus paisanos de la zona campesina que no deja dudas de la integración e importancia en el afecto que los une es de raíz. La música es excelente, la narración ofrece total documentación de la experiencia del artista identificado y nutrido por su cultura.

ENTRE UN TANGO Y UN DANZÓN

Marta N. Bautis  Cuba, 2018 60 min. 

El término tango es voz africana bantú (lenguas de la región al sur y sureste de la zona ecuatorial), originada en el Congo según los lingüistas y etnomusicólogos. Aparece registrada en Cuba como género musical el “tango congo”, y en Argentina, aludiendo a unas danzas festivas de animado ritmo, acompañadas de tambores y bailadas por los negros de la zona en los solares. Más adelante a tales bailongos se les añade un bandoneón, guitarra; piano, violín, contrabajo, evolucionando el tango en danza de pareja. Cobra arraigo en comunidades proletarias, nutriéndose la letra de la vida misma en los bajos fondos citadinos, salpicada de lunfardo, una lengua de germanía popular y callejera de raíz italiana. Carlos Gardel (1890-1935) le imprime distinción con su voz, y elegancia con su cálida  presencia; Enrique Santos Discépolo (1901-1951) fue autor de tangos memorables como Siglo veinte, con resonancia social. Es llevado al cine argentino transformándolo en personaje protagónico, aunque la burguesía lo desprecia para luego apropiárselo, y hacerlo mercancía. Hace furor en Francia y en el cine internacional por la originalidad, complejidad y sensualidad de la coreografía. Como canción formó parte del repertorio de los cantantes más distinguidos de América Latina. Una pequeña anécdota de Gardel que  oí contar, fue que en su última visita a San Juan de Puerto Rico antes de salir rumbo a Medellín, Colombia en 1935, tuvo la cortesía de ir a saludar a Don Pedro Albizu Campos.   

Paralelamente el documental nos ilustra el danzón cubano como otra vertiente con similar origen y coreografía peculiar vinculado directamente a “Acerina” Consejo Valiente Roberts (1899-1987), un músico cubano timbalero, que emigró a México.  Muy joven, popularizó su música afrocubana con el  conjunto Acerina y su Danzonera, siendo adoptada en su plenitud por los mexicanos afrodescendientes de Veracruz. Es ahí  donde se da otra vertiente del sincretismo cultural con matiz caribeño. Es danza de salón rítmica y sensual que embelesa el oído e invita al abrazo acompasado. Durante la Época de Oro del cine nacional, piezas como Almendra, Juárez  y Salón México  se convirtieron en ritmos emblemáticos que establecían el tono y ambientación de toda fiesta popular.   Mientras disfrutamos de la música, la cámara nos traza una trayectoria a través de la ciudad conociendo nuevos lugares en pequeños salones, y plazoletas al aire libre donde se ha ido recuperando la costumbre de bailar. Florece La Habana con esta actividad cultural por el solo gusto de bailar tangos y danzón con gran estilo y elegancia sin importar la edad. 

 LA CONSEJAL Margo Gernsey , Puerto Rico, EEUU,   2018, 57 min.

Esta cinta condensada nos hace testigos de la transformación de una trabajadora de hotel, que se convierte ante nuestros ojos en activista sindical, con un ánimo y arrojo sin precedentes. Nos impresiona su trayectoria mientras desarrolla con rapidez las cualidades de liderato, adquiriendo conocimientos y conciencia política que culminará en acciones en pro de su clase o grupo de labor. Sin duda es un estupendo e inspirador documental que nos educa a todos.  

LAS CRUCES Teresa Arredondo, Carlos Vásquez, Chile;  2018, 80 min 

Con este trabajo cinematográfico se recupera un capítulo de la memoria trágica de Chile, durante el estallido del pavoroso golpe de estado militar de las fuerzas derechistas y conservadoras contra el gobierno electo por el voto popular de Salvador Allende, en 1973. Es una pieza cargada de melancolía  y tristeza reflejada en la atmósfera brumosa de un invierno gris. Al mismo tiempo es un recordatorio indispensable de otra página  vergonzosa en la historia de la humanidad, y de América Latina en específico, cuando un día se descubre en una encrucijada del bosque a orillas de un camino, los restos de un colectivo de trabajadores de la industria del papel, que habían sido masacrados y enterrados en una fosa común con la intención de no dejar rastro alguno. Los hechos ocurrieron precisamente al iniciarse el golpe de estado de los militares, con intervención de la Agencia  Central de Inteligencia CIA, de los EEUU. Es un documental escueto y concluyente en su hechura, que sirve como prueba exhaustiva de actos de maldad y de venganza contra la población de esta localidad, y del País en general.

 

6to FESTIVAL De CINE De Las AMÉRICAS De N.Y – 2019

CHE                                               

Margarita Hernández  Brasil, 2018,  

71 min 

Cinta basada en la investigación del periodista Jon Lee Anderson que recoge un segmento de la vida del Comandante Ernesto (Che) Guevara reconstruido en este excelentísimo documental. El mismo nos sirve de eslabón entre la visita que hizo al Congo y los preparativos para su campaña final en Bolivia. Se nos muestra pie taje desconocido filmado en Tanzania y en Praga, con secuencias en otras partes de África. Participan oficiales de alto rango del ejército cubano, quienes fueron miembros del equipo de seguridad, y nos ofrecen información de primera mano sobre cómo se llevó a cabo el operativo. La cámara nos invita a ser testigos durante los preparativos para su metamorfosis física de las varias personalidades que asumió, con los disfraces utilizados mientras iba en tránsito por los aeropuertos. La cinta en sí se convierte al mismo tiempo en modelo de autocrítica de las decisiones tomadas en aquel entonces por el Comando Mayor o la Dirección en Cuba, Che Guevara incluido. Éste es un documental imprescindible sobre el Che. 

Los Muñequitos de Matanzas: La Leyenda en Ruta         

Julia Mirabal, Cuba, 2018,  97 min 

El documental nos brinda la trayectoria desde la génesis de Los Muñequitos de Matanzas, evocando nombres y lugares de los músicos de la comunidad que originalmente forjaron el conjunto de danzas ancestrales, repiques y cantos poli rítmicos, vestimentas inspiradas en modelos auténticos, coreografía de original singularidad, interpretada por bailarines que reflejan un entrenamiento riguroso. El repertorio es variadísimo: recoge los toques, cantos y bailes rituales del culto a los Orishas Yoruba lucumí (Regla de Ocha o Santería); toques de Palo Congo; fundamentos del culto de la Sociedad Secreta ñáñigo carabalí, del Calabar, además de instruir sobre lo ritual y lo profano en la rumba guaguancó. El grupo además de ser una institución nacional, es una amplia enciclopedia o compendium del folclor africano rescatado y pulido como gran patrimonio y homenaje de las Américas negras de este hemisferio a dicha herencia. Entre los artistas del grupo, hay jóvenes doctos especializados como etnólogos, y folkloristas. Son los encargados en cuidar y mantener la tradición para la posteridad, al asumir el rol de griot para contar la historia.

Minutos de Cine: Hansel & Gretel

Por Marcos I. López Ortiz/Especial para En Rojo

marcoslopez614@gmail.com

Gretel & Hänsel es un thriller fantástico dirigido por Oz Perkins y protagonizado por Sophia Lillis, Sam Leakey y Alice Kringe. El filme es basado en el cuento alemán por los hermanos Grimm, que originalmente era mucho más oscuro. Cuando su madre desciende a la locura, los hermanos Gretel y Hänsel deben valerse por sí mismos en el bosque oscuro e implacable. Hambrientos y asustados, tropiezan con una abundancia de comida que queda fuera de una casa aislada. Invitados adentro por el dueño aparentemente amigable, los niños pronto sospechan que su comportamiento generoso pero misterioso es parte de un siniestro plan para hacerles daño.

De entrada tengo que decir que amé la cinematografia en esta película. Esta logra transportarte a un mundo fantástico donde cualquier cosa puede pasar. Sin mencionar la atmósfera tan siniestra y hermosa que te dejará sorprendido. Además, la actuación de Alice Kringe como la bruja fue fascinante. Esta logra dar una presentación frágil pero maquiavélica que te pondrá los pelos de punta. La relación de esta con Gretel fue muy buena y cada vez que estas hablaban me envolvía por completo en su diálogo. 

En cuanto a negativos, el filme en muchas ocasiones es muy lento y pienso que esto se debe a que en muchas ocasiones el filme trata de ser muy “Artsy”. Este corta a escenas completamente diferentes con efectos especiales (no muy convincentes) y diferentes colores, los cuales se ven hermosos, pero aportan muy poco a la historia en general. Por otro lado, la relación entre Hänsel y Gretel no fue muy bien desarrollada que digamos. Nunca sentimos un vínculo fuerte entre estos y cuando Hänsel está en peligro solo quieres que pase lo que tenga que pasar para seguir con Gretel y la Bruja. También pienso que mercadearon el filme como una versión sumamente oscura de esta historia, pero nunca se siente que exploraron los aspectos más tenebrosos de este mito y esta historia por completo.

Gretel & Hänsel es una película entretenida. Les miento si les digo que no estoy un poco decepcionado de lo que vi y que esperaba algo un poco más oscuro. Aún así pienso que el filme es entretenido y tiene dos buenas actuaciones, principalmente la bruja. Si te gustan los twist oscuros en los cuentos de hadas o los thrillers pienso que debes ver esta película pero no pagar precio regular por la misma y verla en matinée.

Molar

Por Hugo López Cabral

Cuando Sonia me llamó para decirme que había conseguido un apartamento fuera de la residencia de estudiantes me alegré. El alquiler era muy razonable y compartiendo una de las dos habitaciones con Natalia el negocio era bueno. La mala noticia es que me llamaba para que las ayudara a mudarse. Era viernes. ¿Qué tal mañana? Dije que sí sin mucho ánimo. Ustedes saben que mudarse es el infierno. Y aquel sábado fue como si asistiera desde lejos a una extraña función allí. Un infierno íntimo. Doméstico, quizás.

Recluté a Josep y a Nicolás, compañeros de casa justo frente a la estación del tren. No eran unos tipos muy dados al trabajo duro pero entre los tres haríamos un equipo  más o menos efectivo. El viaje desde Stony Brook que nos pudo haber tomado cinco minutos nos tomó quince. Tomamos la Sheep Pasture Road para evitar la NY 25A W que era territorio de un patrullero muy celoso de su trabajo y ya conocía aquel Datsun anaranjado por dos décadas. Su carrera policiaca la había cimentado multando a estudiantes latinoamericanos por andar en una carro viejo que afeaba el paisaje. O porque el tubo de escape estaba colgando. Cualquier cosa.

Aún con el atraso llegamos a Port Jefferson muy temprano en la mañana. Aparcamos el auto que había pertenecido a dos generaciones de estudiantes graduados entre el servicio postal y la iglesia presbiteriana. Caminamos por la Prospect hasta la esquina de la High Street. Subimos un minuto hasta la esquina con la South y allí, en una casona que nos pareció enorme, había un apartamento que daba al patio. Rodeado de árboles. Como era el inicio del otoño ya se veían las hermosas combinaciones de amarillo, dorado, rojo y malva que anunciaban la caída de las hojas.

El apartamento de Sonia y Natalia quedaba hacia el patio trasero dela casona, en un segundo piso -el primero era un almacén de utensilios de jardinería- y tenía un balcón pequeño, acogedor, justo frente a la copa de un árbol. 

Me hice voluntario para ordenar los libros en la sala. Era cuestión de abrir las cajas e ir colocando los libros por tamaño. Luego ellas se encargarían de ordenarlos por tema. Josep y Nicolás harían el trabajo fuerte de mover los pocos muebles que ya estaban allí como si fueran piezas de un rompecabezas.

Como era temprano ayudé a Sonia a preparar unos pancakes y café. Me contó que la muchacha que vivía allí hasta hacía una semana se tuvo que ir de prisa. Su novio, o su ex novio, la había amenazado luego de golpearla en un ataque de celos. Ella aprovechó que el hombre había ido a trabajar para llamar a la casera y decirle que no volvería a vivir allí, que huiría de Port Jefferson y si era posible, del estado. Una exageración, pensé, porque Nueva York es bastante grande como para perderse. 

-Parece que vendía productos de limpieza. Mira el baño y el closet del pasillo. Tengo para medio año.

-¿Ella o él? 

-Ella. Él trabajaba aquí cerca. Era chef o bar tender en el Tiger Lily. 

-¿Y cómo tú sabes tanto de esa gente?

Porque cuando la casera nos estaba mostrando el apartamento llegó un muchacho a preguntar por él. Un compañero empleado del negocio. A mí me dio pena y hable un minuto con él. La casera lo trató como mierda.

Quizás justamente, dije yo, colocándome del lado de los opresores.

Cuando la cafetera comenzó a hacer gárgaras llegó Natalia. Nos sentamos a la mesa los tres, Sonia, Natalia y yo, mientras Josep y Nicolás solo quisieron café mientras seguían en lo suyo. Alguien llamó a la puerta. Escuché cómo Sonia abría y hablaba con una mujer. Era la casera. Una profesora de literatura inglesa que poseía varias propiedades en Long Island. Entró. Saludó. Habló. Que si todo está bien. Que cualquier cosa ya saben. Y sin que nadie le preguntara contó, otra vez, la historia.

-Nunca supe que pasó con Mae. Una buena muchacha. El apartamento estaba a nombre de su pareja. Un cocinero que nunca me cayó bien. No contesta el teléfono. Mae se fue hace tres semanas y me debía un mes. Y ese maldito no aparece. Creo que me quedaré con la fianza. Al menos la muchacha dejó el apartamento perfecto, muy limpio.

Sonia le ofreció café pero lo rechazó. Tenía prisa.

Luego de desayunar ordené los libros mientras Natalia pasaba una aspiradora y luego Sonia pasaba un mapo en aquel lindo piso de madera. Eran minuciosas. Escoba, aspiradora, paño, mapo. Olor a pino. Innecesario. Todo me parecía inmaculado. Hasta la casera lo había dicho. Encontré una foto entre el librero y la pared de la sala. Supuse que eran Mae y su pareja. En tiempos mejores. Ella era rubia y sus ojos de ternera  miraban al joven con una suerte de devoción. Él llevaba una gorra de los Yankees. Miraba directo a la cámara. Una media sonrisa que se ladeaba en la comisura de los labios, a la izquierda de su cara. No eran ni atractivos ni desagradables a la vista. Pasarían inadvertidos en cualquier lugar. Sin embargo, los ojos del hombre eran muy duros. Tiré la foto a la basura. No creo que vendría nadie a buscarla. 

En la habitación del fondo Josep encontró un abrigo de NYU en buenas condiciones con una cajetilla de cigarrillos en el bolsillo izquierdo. 

-Estoy de suerte. Me voy a dedicar a esto. Se fue al balcón a fumarse uno. Lo consideró como pago por sus labores. 

A Nicolás, un poeta soñoliento, le bastaba compartir con nosotros. Era un solitario. Solo recuerdo haberlo visto acompañado por Micaela, una española muy alta y simpática que lo adoptó de mascota por un semestre. Se fue a España en las vacaciones de Navidad y nunca regresó. No lo vimos más triste.Lo vimos igual que antes. Ese día Josep compartió su cajetilla con él y escuchó como el bardo relataba el modo en el que la luz comenzaba a pintar de arrebol las nubes. Ya era el mismo de siempre.

Al caer la tarde los cinco nos sentamos en la sala. El apartamento estaba reluciente. Un gran trabajo en un espacio pequeño pero acogedor. Olía a pino y entraba bastante luz por la puerta corrediza del balcón. Josep y Nicolás se despidieron porque irían caminando al bar, Tommy’s Place que quedaba en la avenida y en el que hacían unas hamburguesas bastante buenas a buen precio. Les conté que de allí nos habían sacado a empujones hacía un mes porque la muchacha que nos atendía se reía demasiado de nuestros chistes. Un irlandés celoso. Nos fuimos a otro sitio para evitar problemas. 

Sonia se ofreció a cocinar pero ellos insistieron en ir a Tommy’s. 

-¿Cómo piensan regresar a Stony Brook?

-No te preocupes, me afirmó Josep. Nosotros resolvemos ese problema. Siempre hay un buen samaritano-.   

Las dos se fueron a la cocina y quedé solo en la sala recostado en el sofá. La luz entraba entre la cortina de la puerta corrediza formando un largo brazo naranja sobre el suelo. Noté algo raro. En una pequeña fisura entre la madera, cerca del librero, había un pendiente o una perla. Me levanté para recogerla. ¿Cómo no la habíamos visto? Estaba en medio de dos tablones. Me arrodillé. Lo traté de sacar entre el índice y el pulgar. No era una perla. Era un marfil con dos patitas. Lo acerqué a mis ojos de miope. Lo solté al instante. Era un molar. Sonó como si cayera al suelo una moneda falsa. Natalia entraba a la sala cuando me vio mirar al suelo con la mano abierta. Cruzamos miradas. Le señalé el punto blanco.

-¿Qué es? preguntó. 

-Es una muela. Una jodida muela. 

-No. No.

Ella no quería que fuese una muela. La recogí del suelo y se la mostré en la palma de la mano. Pegó un grito. Sonia se acercó espantada. ¿Qué pasa? Le mostré la muela. Me miró confundida. Llamaron a la puerta. Instintivamente cerré la mano fuertemente apretando la pieza. Oscurecía. Ellas me hicieron señas para que abriera la puerta como si de repente estuviera prohibido hablar. Miré por el ojo. Era un muchacho joven. Ah, por fin apareció el novio de Mae.  Abrí la puerta. El muchacho se sorprendió al verme. 

-Hola, busco a Tim. 

-¿Tim? Oh, no conozco a ningún Tim, le dije. 

-Vivía aquí hace dos semanas, com Mae, su chica. 

Ah, entonces ¿Se llamaba Tim? No, el no está. Parece que Mae y Tim se pelearon y cada cual se fue por su lado. El muchacho hizo ademán de entrar pero lo detuve. 

¿No me crees? 

Claro, te creo. Es que, bueno, nadie lo ha visto hace bastantes días y, tú sabes. 

Lo siento, le dije, pero nosotros acabamos de mudarnos. No conocimos a los antiguos inquilinos. La casera dice que se fueron de repente y le deben dinero. Sonia se acercó.

Hola- dijo, con una sonrisa.

Hola, soy Elisha. Estoy buscando al inquilino.

Hablé contigo hace unos días. ¿Recuerdas? Nosotras somos las nuevas inquilinas.

Como te dije, se acaban de mudar.

El muchacho tenía una mueca de desesperación muy tierna. Parecía que estaba a punto de llorar.

Si, claro. Entonces, ¿ustedes nunca vieron a Tim?

Yo no he visto a Tim ni a Mae.

¿Quieres café, Elisha? preguntó Sonia, que siempre ha tenido profundos instintos maternales para con los gringos con camisas de franela.

Oh, no gracias. Suspiró.

Yo sí quiero, expresé con sinceridad.

Bueno, si saben algo, ¿pueden llamarme a este teléfono? 

Sí, claro, le dije. Él extendió la mano para entregarme un papel en el que había anotado su nombre y su número telefónico. Yo, que soy derecho, levanté el brazo pero mi mano, que escondía el molar, permaneció cerrada. Sonia me miró sorprendida y tomó el papel.                                                                                 

Metí mi mano en el bolsillo del pantalón. Junté allí el molar con algunas monedas. Comenzaba a hacer frío. El muchacho miró por última por encima de nuestros hombros quizás buscando un recuerdo. Se volteó y se alejó caminando  con las manos en la cabeza. Nosotros permanecimos en silencio en el marco de la puerta. Pasaron cuatro, cinco segundos

-¿Soy yo o está comenzando a hacer frío?

No eres tú. Preparo más café.

Me quedé en la puerta mirando el camino que había tomado el muchacho por unos segundos. Con mi pulgar tocaba las patitas de aquella muela. Sentí escalofríos. Entré y cerré la puerta. Me acerqué a la cafetera para sentir el calor.

CLARIDADES: Nacieron en febrero

 

17 de febrero de 1906

Nace Blanca Canales

Nació en el Barrio Coabey de Jayuya, dentro del seno de una familia políticamente activa. En 1947 después de 10 años de cárcel y destierro, Albizu Campos comienza a planificar un levantamiento que se llevaría a cabo para denunciar el imperialismo de EUA contra Puerto Rico y eventualmente contra la criatura llamada Estado Libre Asociado.

Su desempeño como trabajadora social en los campos de Puerto Rico, le confirmó la necesidad de un compromiso con la lucha por la independencia y Blanca fue seleccionada como líder de los nacionalistas a levantarse en Jayuya, convirtiéndose en la primera mujer que lideró una insurrección armada contra los Estados Unidos, en el 1950. Blanca Canales, Elio Torresola y Carlos Irizarry tomaron el pueblo de Jayuya y Blanca desplegó la monoestrellada -entonces proscrita- con el joven Heriberto Marín, y proclama la Segunda República de Puerto Rico. 

A sus 84 años decía: “me siento tan comprometida y firme como el mismo 30 de octubre de 1950”.

17 de febrero de 1914

Nace  Julia De Burgos

 Nacida en Carolina, Puerto Rico es considerada por muchos críticos como la más excelsa poeta nacida en Puerto Rico. Fue también luchadora por la independencia de la isla.

Burgos se crió en el barrio de Santa Cruz, sección humilde de la localidad de Carolina. Esto no la privaría de desarrollar su amor por la naturaleza y por su país. Fue afortunada al ser la única de trece hermanos que cursara estudios secundarios.

Obtuvo su preparación para maestra en la Universidad de Puerto Rico a los 19 años de edad y su amor por la literatura la llevó a escribir poesía. 

En 1936 se unió a “Hijas de la libertad”, rama femenina del Partido Nacionalista de Puerto Rico.

Burgos publicó dos libros de poesía, y viajó por el país dándose a conocer y organizando sus propios recitales. Su tercer libro fue publicado póstumamente en 1954.

Entre los trabajos destacados de Julia de Burgos se encuentran: “Río grande de Loíza”, “Poema para mi muerte”, “Yo misma fui mi ruta”, “Alba de mi silencio” y “Alta mar y gaviota”.

17 de febrero de 1949

Nace Elliott Castro Tirado

Cangrejero por nacimiento Elliott nació allí el 17 de febrero de 1949, se mudó junto a sus padres Elpidio Castro Pérez y Carmen Lydia Tirado Santos y sus hermanas mayores, Yiyi y Millie, cuando tenía 17 meses a lo que se le conoce como Extensión Roosevelt. Dedicó toda su vida profesional al periodismo deportivo, oficio en el que logró condensar muchas de sus pasiones: el deporte, el arte de narrar y describir, e incluso encontró un modo de canalizar sus inquietudes políticas y sociales a través del deporte. Fue columnista deportivo de CLARIDAD durante 40 años.

18 de febrero de 1918

Nace José Emilio González

Escritor, poeta y profesor universitario. Cursó su educación primaria e intermedia en las escuelas públicas de Gurabo y Juncos. Se graduó en la Escuela Superior José Gautier Benítez en Caguas. Pasó a la Universidad de Puerto Rico, donde se graduó de Bachillerato en Artes Liberales, con especializaciones en Español, Francés y Filosofía. Obtuvo la Maestría en Artes, en la Universidad de Boston. Trabajó en traducciones, periodismo y como profesor universitario.

Obtuvo su Doctorado en la Universidad de la Sorbona en París en 1967, con una tesis sobre La Poesía Puertorriqueña de 1930 a 1960, escrita originalmente en francés, y que ha sido publicada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Publicó La poesía contemporánea de Puerto Rico (1930-1960), Soledad Absoluta, Parábola del canto, Cántico mortal a Julia de Burgos y Profecía de Puerto Rico, además de más de cien artículos y ensayos en revistas y periódicos de Puerto Rico y del extranjero.

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Reproducido de la página de Facebook de Darío Ortiz Seda.

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