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El voto a veces sirve

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Antes de una elección general siempre se desarrollan campañas publicitarias para que la gente vaya a votar. Este año aún no se escucha la que debiera hacer la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), pero a juzgar por lo que ve las redes sociales y en los medios de prensa, puede que no haga falta. Los llamados a inscribirse y a salir a votar se escuchan por doquier de parte de personas privadas y figuras públicas, presentando el voto como el medio para nuestra salvación. Si votamos podríamos acabar de una vez con el bipartidismo, la corrupción y otro montón de males sociales. “Hay que sacarla para poder sacarlos”, se dice, con referencia a la tarjeta que nos permitiría participar.

No creo que el voto sirva para tanto, sobre todo en el país que nos ha tocado vivir. Pero no hay duda que en determinadas ocasiones puede ser importante y, repasando lo que últimamente hemos sufrido, parece que estamos ante una de esas.

Los puertorriqueños llevamos siglos votando. Las primeras votaciones en el último siglo del régimen colonial español fueron esporádicas y muy limitadas. Sólo un puñado participaba. Tras la ocupación estadounidense de 1898 comenzamos a votar con mayor amplitud a partir de la imposición del Acta Foraker en 1900. Desde entonces nunca se ha cesado.

En ninguna de esa larga lista de ejercicios electorales el pueblo puertorriqueño ha votado por quienes efectivamente nos gobiernan. Hasta 1948 las votaciones sólo servían para seleccionar legisladores. El gobernador lo nombraba el presidente de Estados Unidos y, aunque contábamos con una legislatura electa por voto popular, el Congreso estadounidense aprobaba legislación a su antojo. En el año antes mencionado se autorizó el votó por el gobernador, pero el poder para legislar sin limitaciones siguió estando allá. La Constitución de 1952 no cambió en lo absoluto ese hecho fundamental. El gobernador y la legislatura que salgan de las elecciones de 2020 tendrán que rendirle cuentas a la Junta de Control Fiscal que impuso el Congreso, y todos seguiremos condicionados por lo que otros decidan a miles de millas de distancia.

¿Y si no votamos para elegir a los que realmente mandan, vale la pena votar? El recuento anterior nos demuestra que el valor de nuestro voto siempre será relativo y dependerá de las circunstancias de cada momento aumentar o reducir esa valoración. En 1964 el Movimiento Pro Independencia (MPI) llamó a una “huelga electoral”. No fue un simple retraimiento, sino una campaña activa de rechazo a las elecciones de ese año, cuando la hegemonía del PPD, erigido casi en partido único, convertía el voto en un ritual inútil. Se quería, además, utilizar el ambiente electoral para lanzar un aldabonazo de conciencia al independentismo, que en las elecciones anteriores había caído en la marginación. De aquella campaña el MPI salió con más fuerza y más militancia. Una década después la misma organización que llamó al boicot, trasformada en Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), se inscribió como partido electoral y participó en las elecciones de 1976 porque entonces entendió que esa participación beneficiaba la lucha que desarrollaba.

Además de ver las elecciones como un escenario que, dependiendo como se participa, puede ayudar a adelantar objetivos a más largo plazo (que en el caso del MPI-PSP era la independencia de Puerto Rico) es innegable que los funcionarios que allí se eligen cada cuatro años afectan la vida de todos los puertorriqueños. Su poder es limitado, pero suficiente para hacernos la vida un poco halagadora o más miserable.

El cuatrienio que está por terminar evidencia que las ramas del gobierno puertorriqueño, con todo lo que tienen de colonial, ejecuta funciones importantes y, por tanto, nos debe preocupar quiénes estarán al mando. Luego del azote del huracán María, de los terremotos que afectaron el sureste y la pandemia en la que aún estamos inmersos, la importancia de contar con funcionarios gubernamentales honestos y medianamente eficientes está a la vista de todos. La terrible penuria que todos sufrimos tras el huracán estuvo alimentada por la incompetencia y la corrupción pública. También de éstas nace la improvisación frente a la pandemia, la limitada disponibilidad de pruebas y el tratamiento criminal a los desempleados.

Además del gobierno central, también se ha demostrado la importancia de contar con legisladores capaces y honestos. Juan Dalmau y Denis Márquez – dos de los mejores legisladores que he visto en muchos años – demostraron en este cuatrienio que a veces se puede hacer bastante, aunque se luche desde la soledad.

En suma, nunca se puede perder de vista que el voto que vamos a emitir el próximo 3 de noviembre no nos sirve para elegir a quienes realmente nos gobiernan, pero aún con esa enorme limitación, podemos utilizarlo para intentar aliviar nuestras penurias. En esa elección, además, en otro ejemplo de abuso de poder, el PNP nos convoca a votar Sí o No a la anexión. Sabemos que es otro plebiscito inconsecuente, impuesto a la trágala para tratar de llevar sus fieles a las urnas, pero si de todos modos vamos a ir a una caseta de votación aprovecharemos para decir que NO.

El costo de una vida frente al Covid-19

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

¿Qué es más importante salvar una vida o salvar la economía ante la pandemia del coronavirus? 

El doctor en economía, Heriberto Marín Centeno, en buena medida nos contesta esa interrogante en su estudio, “Evaluación del costo beneficio para la economía de Puerto Rico de las medidas salubristas y el cierre de emergencia debido a la Pandemia del Covid-19 para el año 2020”. 

De acuerdo con Marín Centeno, a este 9 de septiembre el promedio del beneficio neto para la economía mediante las vidas salvadas en Puerto Rico a consecuencia del encierro tomadas sobrepasan los $60,000,000,000 (sesenta mil millones de dólares). 

Según expuso a Claridad el catedrático del Departamento de Administración de Servicios de Salud del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico, él sostiene que muchos de los análisis económicos que se han traído a la luz pública y discutido en los medios se enfocan en las pérdidas en la economía, en la pérdida de empleos, la pérdida de ingresos de los diversos sectores. Desde el punto de vista económico señaló que ese análisis es uno parcial y sesgado porque se enfoca en el efecto de la pandemia en el producto interno bruto (PIB) del país sobre el flujo de la producción, ingresos y gastos. 

“El problema es que ese análisis no toma en cuenta el panorama completo de una economía que debe incluir los recursos que tiene para producir lo que son los acervos de capital, que incluye, maquinaria, equipo, infraestructura, pero también el más importante, el capital humano, la gente”, expresó. 

A su juicio estos análisis enfocados en el PIB no miden cuál ha sido el efecto sobre el capital humano de las medidas tomadas. Esto es importante porque el capital humano son los recursos que tiene la economía para poder producir no solo en el presente, sino también en el futuro. “Ahí es que decido que se debe incluir en el análisis el valor económico del efecto que ha tenido la pandemia en el capital humano desde el punto de vista de la tasa de mortalidad de la población causada por el Covid”.

Proyecciones alternas

Para eso como primer paso utilizó la métrica de “valor de estadística de vida” (Value Statistical Life, VSL) que es utilizada a nivel internacional y en Estados Unidos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, siglas en inglés), para evaluar el efecto de legislación, proyectos y medidas que van dirigidas a proteger la salud y el ambiente. Hizo la observación de que es obvio que esta no es una medida perfecta, tiene sus limitaciones y tiene también sus controversias, pero es una medida bien validada y utilizada a través del mundo. Y él utilizó para proyectar en términos financieros el valor tanto de las vidas pérdidas como el valor de las vidas salvadas, y cuánto vale eso económicamente. 

Para llegar a este cálculo -explicó- que lo primero que hizo fue estimar cuántas vidas potenciales se han salvado con las medidas salubristas que se han tomado, incluso los encierros, lo que sería equivalente a proyectar qué es lo que hubiese pasado en Puerto Rico si no se hubiesen tomado las medidas de encierro. Eso se llama la realidad alterna. 

Siguiendo el consejo de epidemiólogos y salubristas de que debía tomar una población parecida a la de Puerto Rico, escogió al estado de Nueva Jersey que es el estado de EUA con la tasa más alta de muerte por Covid entre la población latina. Esa tasa es de 170 personas muertas por cada 100 mil habitantes entre la población latina. Al 9 de septiembre había en Puerto Rico 500 muertos entre confirmados y sospechosos, eso da una tasa de 16 personas muertas por cada 100 mil habitantes. Cuando se compara al país con Nueva Jersey la diferencia es abismal: 12 veces más alta allá que aquí.

Si se aplicara la tasa de muertes de NJ a la población aquí para estimar cuántos muertos hubiese habido en el país de no haberse tomados las medidas de encierro, eso daría a 4,952 muertes más que las 500 ocurridas a la fecha en cuestión. 

El próximo paso fue darles valor económico a esas vidas. Para lo que utilizó una tasa ajustada a Puerto Rico de $3,451,000 por vida, de acuerdo con el SVL de la EPA. El doctor Marín Centeno aclaró que el valor del SVL puede variar de acuerdo con el ingreso de la población, por lo que él aplicó un estudio a nivel internacional a Puerto Rico e hizo entonces su ajuste de un valor de $3.45 millones por vida salvada. 

El investigador añadió que según proyecciones de mayo de la firma Estudios Técnicos el costo económico del Covid-19 sobre la economía de Puerto Rico, será $20.9 mil millones ($20,936,700,000) -esto sin incluir el costo económico de las vidas pérdidas para este año 2020. Si se le resta a $20.9 mil millones lo que estiman serían los reembolsos federales supuestos a llegar -estimados en unos $10.1 mil millones-, el impacto neto del costo en la economía sería de $10.8 mil millones. 

Ahora si se utiliza la cifra de la SVL de la EPA -para las 500 vidas perdidas al 9 de septiembre- el costo económico de vidas añadiría pérdidas de $2.4 mil millones; eso llevaría a calcular una pérdida económica de $13.2 mil millones, debido al COVID y el encierro.

Marín Centeno no dejó ahí su análisis, él también calculó cuál hubiera sido el costo para el país de un COVID y sin encierro.

Sin encierro, el PIB no hubiera bajado tanto (en vez de bajar $20.9 mil, bajaría $10.4 mil). Pero a su vez, sin encierro, (aplicando la mortalidad de la población latina de Nueva Jersey) se hubieran perdido casi 5 mil vidas más. Solamente en valor económico, estas vidas perdidas sin encierro hubieran significado un costo al país de $26.4 mil millones. A su vez, los reembolsos federales en vez de ser $10 mil millones, sin encierro serían unos $5 mil millones. En otras palabras: por cada dólar que el país dejaba de perder en PIB al mantener la economía 100% abierta, hubiéramos perdido $2.60 solamente contando el valor económico proyectado para cada una de las miles de muertes.

Para el economista queda claro que el encierro logró que la economía no perdiese unos 18.6 mil millones de dólares adicionales; contrario a la contención de que ocasionó un costo para la economía.

Rendimiento por inversión social

Por último, para conocer el rendimiento de la inversión social, se calculó por cada dólar que se perdió en la actividad económica cuanto se ganó en vida salvada. Para esto también tuvo dos escenarios de acuerdo al VSL. Si se utiliza la tasa de la EPA por cada vida salvada el rendimiento de inversión social económica se ganó $5.25. En el segundo escenario si se utiliza el VSL ajustado por cada vida salvada el rendimiento de inversión social sería de $1.72 y el promedio de ambos es de $3.83. 

En promedio -expuso el doctor Marín Centeno- las medidas tomadas han logrado un beneficio para Puerto Rico de $46.8 mil millones en términos de vidas salvadas. Cuando se incorpora este efecto sobre toda la actividad económica se reduce de $46.8 a $41.4 mil millones, “pero sigue siendo un beneficio neto enorme. Aun tomando en cuenta los costos de cierres, etc., el beneficio neto es enorme. Por cada dólar que ‘se perdió’ se ganó $3.83 por vida salvada, por eso es que se llama el rendimiento de la inversión social. Es dinero que dejó de ingresar a la economía para salvar vidas.”

El profesor Marín Centeno, trajo a la atención que no estaba diciendo que lo que se hizo fue perfecto y que no hubo problemas de que las Órdenes Ejecutivas muchas veces no siguieron las recomendaciones del equipo de trabajo médico. Señaló que el alza de casos en los meses de junio y julio se debió a que la economía abrió muy rápido porque la gobernadora se dejó influenciar por intereses económicos. 

“Hubiéramos logrado un beneficio neto mayor, pero lo que yo estoy diciendo es que aun con todos esos defectos y problemas que ha habido con el Departamento de Salud, los problemas de rastreo y falta de pruebas, aun así el sacrificio que hemos hecho todos -claro más unos que otros- de protegernos ha tenido un beneficio económico, viendo la economía desde el punto de vista más amplio, más social, más humano no solo limitado al punto de vista de las empresas privadas viendo sus ingresos y ganancias. Ese es mi planteamiento, y el análisis se puede mejorar.”

Frente a la actual reapertura objetó que se hayan abierto los casinos y gimnasios y apuntó a que hay que mirar la experiencia de otros países para que no volvamos a tener otro repunte. “El gobierno demostró su incapacidad en poder ayudar a la gente, estoy consciente, y esto ha tenido un efecto diferencial entre las clases. Los sectores más vulnerables son los que han tenido que sufrir, porque el rico tiene dinero, tiene ahorros, su mansión no se le ha afectado, pero el pobre y las comunidades se han perjudicado. Ahí el rol del gobierno era crucial, pero tenía que ser rápido, justicia tardía no es justicia.”

Tabla

Estadígrado Lo ocurrido en

Puerto Rico

Proyectado para Puerto Rico de seguir modelo NJ
Muertes 500 5,542
Costo económico de vidas perdidas – $2.4

mil millones

– $26.4

mil millones

Descenso en el Producto Interno Bruto – $20.9

mil millones

– $10.5

mil millones

Reembolos gobierno federal de EUA + $10.1

mil millones

+ $5.1

mil millones

Comparación Pérdida neta estimada
– $13.2 mil millones
Pérdida neta estimada
– $31.8 mil millones

Continúan en alza el contagio por el COVID-19

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Los contagios por coronavirus (COVID-19), continúan en alza en la isla. Con un total de 16,692 casos acumulados a comienzos de esta semana (la segunda de septiembre) y otros 18, 683 probables, según los números del Departamento de Salud (DS), aun cuando estas cifras son altas, no reflejan del todo la realidad de los contagios, a juicio de la doctora en epidemiología Cruz María Nazario, porque estas siguen estando muy atrasadas.

Nazario trajo a la atención que hay que considerar que ahora mismo, de 435 pruebas moleculares, el 90% están atrasadas entre 7 a 14 días. “No estamos viendo un número actualizado y no estamos viendo un número real. Son dos cosas que pueden significar lo mismo, pero no necesariamente”.

Explicó que el número que no está actualizado porque el Departamento de Salud tiene un atraso muy grande. Esto puede responder a que el DS no está recibiendo los resultados de los laboratorios o a que los laboratorios no los envían a tiempo y el DS no los procesa con la rapidez que se necesita. “Hay dos posible explicaciones y pueden ser las dos, que sería la peor combinación, porque sería incompetencia por todos lados”.

El otro aspecto que indica que el número de contagios no es real es que se sabe, aunque no oficialmente, que el DS no está haciendo suficientes pruebas moleculares, como debería estar haciendo. “Escuché a una persona del taskforcedecir que se estaba haciendo un 2% de pruebas a la población. Eso es muy bajo”. Prosiguió con que cuando se compara este nivel de pruebas con el de estados donde han hecho esa misma proporción de pruebas encuentran que es allí donde existen las tasas de positividad más altas.

La doctora Nazario fue enfática en expresar que el DS no debería estar imitando esos son lugares. “Si lo que estamos haciendo es entre 2 a 1.5 pruebas por cada mil habitantes, si eso es lo que estamos haciendo porque nadie sabe, porque no lo dicen, no lo informan —solo entre ellos—, si así fuera la tasa de pruebas moleculares por población, pues, estamos igual que Misisipi, Florida, Texas, Alabama. En esos estados la tasa de positividad es 19%, 16%, 12%, 9%. No tenemos que imitar los lugares que lo están haciendo mal”.

La epidemióloga censuró que el DS esté siguiendo lo que recomendó el Departamento de Salud de EE. UU., de hacer solo un 2% de pruebas. “Esos otros lugares también están haciendo lo que el Departamento de Salud Federal recomienda, y el resultado es que tienen unas tasas de contagio de positividad altísimo”, recalcó.

Expresó que no sabe la razón por la cual la persona que dirige el DSF (Alex Azar) tiene para dar esa recomendación incorrecta. Comentó que aunque no tenga evidencia concreta, puede imaginar que las motivaciones no son salubristas, sino que son dirigidas por lo que ha expresado el presidente Trump de que no quiere que se hagan pruebas. “Pero nuestro gobierno no tiene por qué estar imitando a quien hace las cosas mal”.

Trajo que, por ejemplo, el estado de Nueva York tiene una tasa de pruebas moleculares por población de 4% por mil habitantes y la tasa de positividad de ellos es menos de un 1 %. Al ver la comparación, se puede decir que no hay que seguir lo mínimo, como recomienda el DSF, y que Puerto Rico puede tomar decisiones salubristas para controlar el contagio. En ese sentido, retó al Gobierno a tener el juicio, el criterio y la valentía para hacer las cosas necesarias para “controlar el desastre que tenemos aquí ahora mismo”.

Apuntó que este es el momento para que el DS se siente a ver lo que está funcionando y lo que no “porque ¿cómo es posible que sigamos haciendo las mismas recomendaciones y esperando que el resultado sea diferente? Yo creo que esa es la definición de la locura”.

Nazario señaló que además de aumentar el número de pruebas, hay que continuar con las medidas de higiene, distanciamiento, el uso de la mascarilla, evitar aglomeraciones y no estar en lugares por más de 20 a 15 minutos en donde el aire acondicionado no circule. Estas medidas han funcionado en otros países que han logrado aplanar la curva y han sido exitosos. De hecho, cada paso que una persona da para evitar el contagio tiene que tomarse en consideración como éxito salubrista. Pero cada paso que se hace que no tiene resultados en la dirección que se quiere es un fracaso.

La doctora Nazario expresó que no se puede seguir en la misma onda con las mismas imposiciones que no están funcionando. Debido al cansancio de la gente por las imposiciones hay que empezar a mirar ejemplos como el de Japón. Este país no impuso un encierro total, sino que recomendó a los ciudadanos (y a los negocios) que no salieran si no era necesario. Hace años que establecieron la disciplina de que las personas usen mascarillas para salir de sus casas si están enfermos. Japón, siendo un país grande, tiene muy pocos casos en comparación con Estados Unidos y China.

“No hemos asumido esa responsabilidad. En parte tenemos que evaluar en dónde es qué está el ejemplo. Tenemos que asumir que el que está frente a mí es posible que esté contagiado. Esa responsabilidad social no se está dando. Como ejemplo estamos dando el mismo ejemplo que Trump y Bolsonaro. Hay que dar el ejemplo, no es amenazar. ¿Cuántos meses han pasado y ahora es que el Departamento de Salud está haciendo campaña cuando ya la gente está harta de estar encerrados?”

Una medida que señaló se debería tomar es identificar los lugares donde hay mayor número de casos, para concentrar en ellos la atención. “Sabemos que en Puerto Rico el riesgo de contagio es diferente en cada municipio. Podemos ver que los riesgos varían por municipio. Y lo más peligroso de todo es que no podemos mirar nada más que el número de casos porque en un municipio, como San Juan, evidentemente va haber un mayor número de casos”. Añadió que hay que investigar los municipios en donde se ve una alta infección para poblaciones pequeñas, porque eso quiere decir que en esa población está pasando algo que la está poniendo en un mayor riesgo.

La expectativa de una vacuna

La doctora Nazario expresó su temor por que la lucha o empuje por desarrollar una vacuna no esté basada en la ciencia, sino en politiquería por el interés del presidente Trump en tener una vacuna antes de las elecciones, aun cuando ya hay estudios, tanto en Estados Unidos como en otros países, que ya están en la fase tres. En esta fase tres se vacuna alrededor de 30 mil personas, a la mitad de las personas se le aplica un placebo inocuo para comparar en determinado límite de tiempo la tasa de positividad de las personas enfermas entre los dos grupos. El proceso de la fase 3 se utiliza para evaluar los efectos secundarios de la vacuna en las personas comunes y corrientes y la eficacia de la vacuna en prevenir que la gente se contagie. Si se desarrollan sintomatologías, se compara con el grupo de personas que no recibieron la vacuna. Todo eso se hace antes de pasar a la fase 4, que es donde se aplica a la población completa y se puede evaluar la eficacia de la vacuna.

La eficacia se mide según la capacidad que tiene la intervención en disminuir la incidencia de la enfermedad. “Sí hay fase 3 en Estados Unidos, pero lo que a mí me preocupa es que hay una prisa muy peligrosa. Hay una competencia muy peligrosa por ser el primer país en tener una vacuna disponible y eso me da la impresión de que se puede inclinar la balanza a que se pase a una fase 4 sin haber sido evaluados rigurosamente los resultados”.

Pese a que reconoció que no cree que la Administración Federal de Drogas (FDA, siglas en inglés) se atreva a aprobar una vacuna con la que la gente se enferme, pero sí que su potencia pueda ser tan baja que en realidad no proteja tanto. Y eso no se sabe hasta que no terminan todos los análisis necesarios. “El FDE puede hacer ese disparate. Si en realidad lo que los motiva es que Trump quiera darse el crédito, está demasiado cerca. La historia de las vacunas en el mundo entero es un proceso que se toma años”.

Aclaró que no quería decir que hay que tomarse años en desarrollar una vacuna para la COVID-19, sino que lo que trata de resaltar es que las personas que trabajan en ese campo son bien rigurosas que ofrecen una alternativa hasta que no están bastante seguras que esa alternativa va a ser eficiente y no tiene efectos secundarios que pudieran ser peores que la propia enfermedad.

La epidemióloga planteó que ahora mismo el 80% de la gente que tiene COVID-19 ni se da cuenta de que la tiene. Es decir, si se tiene una proporción bastante baja como un 3 a 5 %, dependiendo del país que se lea, son las personas que mueren.“Así que la vacuna tiene que ser mejor que lo que tenemos ahora, y nosotros ahora mismo tenemos las herramientas para controlar la pandemia porque otros países la han controlado”.

Una vez más afirmó que la pandemia se puede controlar haciendo lo que se debe hacer: el uso de mascarilla, el distanciamiento físico, la higiene adecuada, evitar las aglomeraciones e identificar de dónde provienen los contagios. “Tenemos que exhortar a las personas que son ejemplos en nuestro país a que hagan lo propio, a que nos enseñen con el ejemplo que sí podemos protegernos. Esto no va a durar toda la vida, pronto vamos a salir de esto. Hay que hacer es lo que tenemos que hacer”.

 

 

 

 12 de septiembre y Albizu Campos

 

A propósito de que el pasado 12 de septiembre nuevamente se conmemoró la figura de Pedro Albizu Campos, la historiadora Marisa Rosado, nos dejó este legado:

Albizu Campos solía ofrecer dos fechas de nacimiento: el 12 de septiembre de 1891 y el 29 de junio de 1893. En algunas ocasiones, identificaba el 12 de septiembre, pero cuando decía su edad, ésta correspondía al año de 1893. …

En su solicitud para postular en el Tribunal Federal de San Juan, en 1921, escribe que nació el 29 de junio de 1893.

En el acta de matrimonio civil celebrado en el año de 1922, Albizu dice tener 29 años, que corresponden al 1893. …

El 15 de junio de 1925, su suegro, el Coronel Juan Rosa Meneses le escribe desde Lima, Perú: ‘Por suerte, creo que esta carta llegará a su poder, el mismo día de su natalicio lo que le será muy grato. Nosotros les tenemos siempre muy presentes, y con mayor razón los recordamos el 29 de este mes…’

En la entrevista que le hiciera en 1927 para el semanario Los Quijotes el periodista Bernal Díaz del Cane, Albizu dio como fecha de su nacimiento el 12 de septiembre de 1891. …

En la Solicitud de Seguro del Colegio de Abogados de Puerto Rico, también escrita de su puño y letra el 18 de febrero de 1936, Albizu indica que nació en Ponce, el 12 de septiembre de 1891, y que tenía 43 años de edad. Si en 1936 tiene 43, entonces debió haber nacido en 1893 y no en 1891 como escribió.

El 12 de septiembre de 1946, Albizu le escribe a Juanita Mills desde la casa de Matilde Marrero en el Bronx, y le dice: ‘Tu devoción patriótica merece reconocimiento y gratitud. Te abraza el día de su cumpleaños. Albizu Campos’. …

Según Juan Antonio Corretjer en la conferencia Semblanza Polémica de Pedro Albizu Campos, … Albizu le relató que un hermano suyo fallecido poco después de nacer, fue inscrito como nacido el 12 de septiembre de 1891, y que a él, por nacer el día de San Pedro y San Pablo se le da el mismo nombre de su hermano y se le deja sin inscribir.

Hay figuras cuya labor los convierte en leyendas. Una vez la poeta Ángela María Dávila comentó que no era raro que Albizu tuviera dos fechas de nacimiento, porque parir a alguien así fácilmente se tarda tres años. Parte de nuestro movimiento de liberación nacional honra el natalicio de Albizu Campos el 29 de junio. Otra parte lo hace el 12 de septiembre. Lujos como Albizu muy bien necesitamos recordarlos como mínimo dos veces al año; estas palabras de Corretjer lo confirman: “Pero…¿dónde estaríamos nosotros, adonde estarían todas las organizaciones clandestinas y públicas de Puerto Rico, en esta noche de Aguada, si no hubiéramos tenido la inmensa fortuna de tener a ese regalo, a ese lujo de la historia, que fue Pedro Albizu Campos? Y adonde estaríamos todos nosotros si esa voluntad revolucionaria patriótica de Albizu Campos no hubiera llevado la lucha por la independencia de Puerto Rico a salto de pértiga desde Jayuya a Wáshington, cuando ante el asombro del mundo entero, cuando el mundo entero estaba postrado ante el monopolio atómico de Estados Unidos, Europa en ruinas, la Unión Soviética con veinte millones de cadáveres producidos por el ataque nazi, África postrada todavía sin despertar, América Latina de rodillas, Puerto Rico da el campanazo, el salto de pértiga albizuista y se comete la inmensa, histórica y gloriosa falta de respeto de entrarle a tiros al imperialismo yanqui desde Jayuya hasta Wáshington.”

 

Fuentes: Marisa Rosado, Las llamas de la aurora, acercamiento a una biografía de Pedro Albizu Campos, 2da edición, 2006. Ediciones Puerto, págs. 32 a 36. Texto de Corretjer, tomado de su último discurso el 29 de noviembre de 1984, recopilado en: Rayos y Centellas, 5 discursos de Juan Antonio Corretjer, Casa Corretjer, Ciales, 2011.

 

Los libros sagrados que Dios nos revela

Por Marcelo Barros /Especial para En Rojo

 

En la Iglesia Católica, septiembre es el mes de la Biblia. En el próximo domingo, celebramos, por excelencia, «el día de la Biblia«. Parece que, actualmente, la mejor forma de celebrar el día o el mes de la Biblia sería liberar a la Biblia de un uso instrumental y opresivo.

De hecho, no es nuevo que las religiones sean utilizadas para fines contrarios ala espiritualidad que proponen. Y desde la antigüedad, eso ha ocurrido con la Biblia. En la historia de las iglesias cristianas, en nombre de la Biblia, los herejes eran quemados en la hoguera. El mismo Jesús fue condenado a muerte en nombre de la Biblia, como alguien que blasfemó contra el templo y se llamó a sí mismo hijo de Dios.

En nombre de Jesús y de la Biblia, imperios conquistaron y colonizaron la América. Hasta casi nuestros días, misiones cristianas han atacado y demonizado culturas indígenas y templos afrodescendientes.

En los evangelios, a cada momento, Jesús dice: en la Biblia, se lee así, pero les doy otra interpretación. Si somos discípulos de Jesús, debemos desarrollar en la lectura bíblica la misma libertad espiritual que Jesús vivió.

En el entendimiento judeo-cristiano, Dios se nos revela a través de dos libros: el primero es el libro de la vida. La Tierra y la naturaleza son palabras que nos comunican permanentemente el amor divino. Y este Dios nos da también su Palabra a través de los acontecimientos de la vida. Pero para descifrar este mensaje, necesitamos el segundo libro sagrado que Dios ha revelado: la Biblia.

En esta forma de comprender, la Biblia no es directamente Palabra de Dios. Es escritura de la Palabra de Dios. La partitura musical es importante para los que tocan un instrumento o cantan. Pero, con la misma partitura, la canción puede ser interpretada en expresiones diversas.

Este mes de la Biblia puede ayudarnos a descubrir una palabra de Dios en los textos antiguos para discernir lo que el Espíritu de Dios dice a las Iglesias y al mundo de hoy. Hay quienes piensan que la Biblia es una luz que lo ilumina todo. Sin embargo, esta no es la experiencia de los primeros cristianos. En la segunda carta atribuida a Pedro, el autor describe los textos bíblicos, no como un faro o una luz, sino como una pequeña lámpara «a la que conviene prestar atención». Brilla (la palabra de la Escritura) en lugar oscuro hasta que el día ilumine el lucero de la mañana, el sol, brilla en vuestros corazones» (2 Pe 1:19).

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.