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Hay que trabajar con la salud mental del País

Por Ángeles R. Rodríguez Negrón/Especial para CLARIDAD

“Dos traumas distintos pero significativos” han sufrido los puertorriqueños y puertorriqueñas luego del paso del huracán María y de la secuencia de temblores que ha sufrido Puerto Rico durante las primeras semanas del año nuevo, catalogó la sicóloga Kenira Thompson. 

El golpe que dejó el ciclón de categoría 4 en septiembre de 2017, afortunadamente, tuvo aviso previo contrario a los temblores, que permitió a que una gran cantidad de personas pudieran salvaguardar suministros y proteger a sus familias. No obstante, se cumplen cuatro semanas desde que la tierra comenzó a temblar inadvertida y consecutivamente: por lo menos una o dos veces cada hora, todos los días.

“Es un postrauma distinto [al huracán] María. Lo vimos por meses y años después, y todavía se sigue arrastrando… El issue es que sigue temblando. El trauma, cada vez que tiembla, se sigue incrementando. He escuchado a muchas personas que se acuestan esperando a que tiemble y no duermen esperando a que llegue el próximo temblor. Eso es bien difícil porque la realidad es que puede volver a temblar. El estrés postraumático es algo que vamos a tener que manejar aquí por años después de esta situación”, explicó Thompson.

La profesora en Ponce Health Sciences University (PHSU) enfatizó que el miedo, la ansiedad y la depresión son reacciones normales del cuerpo ante los fenómenos naturales recientes. Recomendó la búsqueda de ayuda sicológica y de consejería para lidiar con la inestabilidad emocional.

“No podemos juzgar a nadie por sus reacciones porque cada cual ha experimentado esto de una manera diferente. Estas personas que están en el sur de Puerto Rico están expuestos a [los terremotos] a diario, que ha habido miles de temblores en varias semanas. […] Es cuestión que las personas sepan que no tienen que vivir esto solos. El que te sientas deprimido, ansioso, estresado, con ganas de llorar, eso no es una señal de debilidad”, mencionó la también decana de Investigación de la PHSU. 

Salubridad ante todo

Estudiantes y profesores voluntarios de la PHSU se unieron al proyecto Clínica del Sur, una iniciativa – dirigida por la pediatra Laura Domenech y la estudiante de tercer año en Medicina Karlene Vega –, que ofrece sus servicios a personas sin plan médico. Debido a la emergencia, Clínica del Sur ha llevado atención médica y sicológica a campamentos y refugios en Guánica, Guayanilla, Lajas, Ponce, Peñuelas, Yauco, entre otros municipios. La unidad móvil fue donada por AmeriCares, una organización por la salud global y asistencia de desastres, luego del huracán María.

Domenech notó que hay muchos pacientes con infecciones en la piel por las picaduras de mosquitos, que les hacen faltas sus recetas de medicamentos, insulina para aquellos que son diabéticos, tratamientos para los que contrajeron la influenza. Estas enfermedades, entre muchas otras, son producto de la poca higiene en los campamentos.

“El lavado de mano es lo primordial en todo esto y va a hacer que la gente en los campamentos sea más eficientes en no enfermarse donde se puedan evitar esos problemas mayores. […] Algún campamento sin agua es un foco de infección Seguro”, resaltó la médico.

Por otro lado, los sicólogos trabajan con los damnificados usando la técnica de las charlas grupales para permitir que puedan desahogarse, comparar experiencias y que la comunidad se apoye entre sí. 

Además de los factores actuales de la emergencia, “la situación económica del país, la migración que ha ocurrido donde muchas personas se han quedado sin su familia, y el éxodo de médicos” también han aportado a que muchas personas se sientan inseguras e inestables, mencionó Thompson. 

Manejo de ansiedad, estrés y depresión

Entre las preocupaciones más observadas por Thompson y sus colegas en los campamentos y refugios en el sur han sido la separación de familia, la ansiedad en los niños, la inseguridad de las estructuras escolares y dormir dentro de las casas. 

Para sobrellevar estos miedos, la doctora en sicología experimental sugirió tener un plan familiar en cada hogar. “Te da un cierto sentido de control de que si pasa [un temblor], yo le enseñé a mis nenes lo que tienen que hacer. Ya yo sé que, si estoy en la casa, me voy a meter en tal sitio, sé las áreas de desalojo, sé cuáles son las rutas para llegar donde tengo que llegar, tengo suministros para las mochilas. Eso le da un sentido de responsabilidad”, comentó Thompson.

Diez respiraciones profundas y enfocar la mirada en un punto fijo durante los temblores leves son otros métodos útiles para calmar la ansiedad. 

En los casos del miedo a estar en el hogar, uno debe entrar por un periodo corto y tolerable para la persona. “Poco a poco, vamos aumentando de 10 minutos, vamos a 15, después 20. […] Vamos a dormir en el sofá (o marquesina) con la puerta abierta; en caso de cualquier cosa, salgo corriendo. Hay muchas estructuras que tienen grietas que no son estructurales y las personas quizás pudieran estar durmiendo adentro, pero no se atreven. Una vez un ingeniero vaya y evalúe la estructura, puedes ir y dormir… volviendo a acostumbrarte y al cuerpo”.

La experta en la salud mental añadió que “reestablecer en esas personas algún sentido de estabilidad emocional va a requerir ayuda, apoyo emocional y muchos esfuerzos a múltiples niveles. Tanto apoyo social, ambiental, de la familia, las escuelas, el trabajo… Todo el mundo tiene que crear este nuevo sentido de empatía y compasión, porque no sabemos cuándo va a ser el outcome.”

Hospital Damas en funcionamiento

A pesar del servicios ambulatorio de Clínica del Sur, ningún hospital en Ponce ha sufrido daños estructurales significativos a causa de los temblores. 

Imágenes de grietas y empañetado caído en el Hospital Damas han corrido las redes sociales, causando histeria. No obstante, el ambulatorio con más de 150 años solo tiene daños “cosméticos”, afirmaron los ingenieros José Colón Santini y Gamalier Maldonado Emmanuelli. 

Carpa provisional en el Hospital Damas de Ponce. Foto: Angeles Rodríguez

Hasta el momento, los pacientes del centro médico permanecen en los primeros tres pisos para salvaguardar sus vidas, y continúan los procesos de habilitación del cuarto piso, cuyas reparaciones no tienen que ver con los sismos, según la relacionista pública del ambulatorio ponceño, Mabel Pola.

El director médico, Pedro Benítez, afirmó que el Hospital no ha necesitado donaciones de suministros, agua ni plantas eléctricas puesto que ya cuentan con suficientes artículos. “Tenemos dos plantas eléctricas; cada una de esas unidades puede correr el hospital completo con aire acondicionado… Tiene diésel como para 17 días. [También], tenemos un pozo; por lo tanto, no dependemos de nadie para el agua. Las compañías, en cuanto a suministros, nos han estado funcionando, así que no hemos tenido necesidades de solicitar nada”, indicó Benítez.

En caso de una emergencia, Damas está equipado con una unidad externa, que contiene suministros, medicamentos, tanques de oxígeno y acomoda a 10 encamados en aire acondicionado. 

El Hospital Damas cuenta con el apoyo y los servicios de salud mental de la Escuela de Sicología de la PHSU para aquellos enfermos y empleados que necesiten asistencia psicológica. 

«Un beso no es un kiss»

Por Emilio Baéz Rivera/Especial para en Rojo

 

A Yvonne Sanavitis y a Concha Hernández,  por su entusiasta recepción. A mis colegas del sistema de educación pública, con quienes gozo compartir la vocación. A mis colegas lingüistas —solo a esas/os— que aún lloran la partida de María Vaquero.  

 

Publicado en Language Duel. Duelo del lenguaje (Vintage Books, 2002), el poema ejemplifica con creces la tensión de rivalidad entre los dos sistemas de comunicación, propuesta en el título bilingüe del libro, a la vez que no disimula el guiño anticipatorio del triunfo del español sobre el inglés en la sintaxis premeditada del título del poema. No es lo mismo «Un beso no es un kiss» que «Un kiss no es un beso». Explico. La ubicación del grupo nominal «un beso» en el inicio del enunciado titular le confiere, de entrada, la cinta de primer lugar al término del español sobre el del inglés; además, la voz lírica honra este orden en la definición que expone de ambas voces, dedicándole menos versos a «beso» que a «kiss» por aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno. En suma: la palabra «beso», por colocación y por extensión metalingüística, va doblemente favorecida sobre «kiss». Es lo obvio, pero aún hay mucho más.  

La voz lírica aprovecha hábilmente el recurso creativo de la aliteración para establecer la ventaja articulatoria de «beso» sobre «kiss». En efecto, los cuatro grafemas de «beso» hacen completa justicia al acto mismo en un perfecto compás de dos tiempos posibilitado por las dos sílabas: empezando por la b (oclusiva-bilabial-sonora) que moviliza los labios al contacto mutuo; continúa la e, segunda vocal más abierta y propiciatoria de la intervención de los otros miembros orales; de ahí que la s (fricativa-alveolar-sorda) active el músculo con la posición del ápice apenas rozando el alveolo del paladar, permisivo a un tiempo de una fuga suave de aliento, y concluya con la o, vocal media pero redondeada, que abocina los labios disponiéndolos a la posición idónea del fin del ejercicio muscular que, lejos de concluir el acto, invita a la repetición espontánea de rigor. Al hilo de este análisis, la feliz traducción al castellano del primer verso del Cantar de los Cantares, realizada por fray Luis de León, homenajea, de nuevo, la palabra «beso», cuya reiteración connota la prolongación del acto mismo en la abundancia de las bes, a las cuales se suma una traviesa eme (nasal-bilabial-sonora) que deja escapar un chispeante gemido de placer, así como de eses y des (oclusiva-dental-sonora) que activan hasta los dientes: «Béseme de besos de su boca».   

«Kiss», en cambio, se antoja desafortunada y desabrida a la voz lírica: muy otra cosa y a años luz de la cosa en sí. Primero: su triste monosílabo la condena a una brevedad incómoda por traicionera del compás binario que regula la unidad rítmica del hecho mismo. Segundo: aplicándole el criterio articulatorio, la voz anglosajona prescinde, absurdamente, de lo básico del beso: los labios. Tercero: la k (oclusiva-velar-sorda) regula un primer movimiento posdorsal de la lengua en la antesala gutural, uniéndose al velo del paladar en franca rendición. Cuarto: la sordera de la consonante inicial se supera con la sonoridad de la oscura vocal i, cuya estridencia más espanta que seduce. Quinto: el monosílabo naufraga en la columna de aire filtrada por la ese geminada que lo desinfla en breve expulsión fricativa a semejanza de un escupitajo.  

Hasta aquí ha competido el estudio lírico-lingüístico de ambos términos que se balancean en las puntas opuestas del título. Ahora merece atender el canto de la voz lírica a la luz de lo expuesto.  

La ontología del «beso» es solo comparable con la feminidad redimida de la condena teológica del judeocristianismo y celebrativa, en justa sintonía con la protagonista del Cantar bíblico, de la voluptuosa juventud. A la imagen de la muchacha joven y —presumiblemente— hermosa, se añade el acto oral de ingestión de una pomarrosa, fruta jugosa que estimula, a su vez, las glándulas salivares y hacen de la boca una charca sinestésica de gusto, tacto y olfato, porque —bien expresó el narrador de El Señor Presidente respecto a Camila Canales cuando el primo la asaltó con un beso en la playa— sin oler lo que se besa, el beso no sabe a nada. Todo esto se cumple en una cima, donde ella descuella como deidad olímpica que lo domina todo con cuerpo crisoelefantino y visión panóptica.  

«Kiss», en cambio, «trae consigo/ el silbido del áspid» por su sibilante geminada y por arrancar su articulación posdorsal en el velo del paladar con cierta abertura de la boca, en completo desempleo de los labios. Allende la igualación al impulso defensivo del reptil justo cuando abre la mandíbula para arrojar el veneno, la voz lírica lo asocia con Cleopatra, otra virago libérrima de la Antigüedad, «cuando rehusó entrar a Roma/ encadenada». Va sugerida, en fin, la incendiaria noción feminista del pensamiento lírico aun sin excusar la ineptitud de la palabra inglesa.   

El poema culmina con dos versos a modo de cierre de un silogismo: sendas premisas al beso y al kiss; por último, la conclusión: «La lengua admite misterios/ inexplicables». Detenerme en la deuda de esta protagonista lírica con la voz filosófico-metalingüística de la Décima Musa rebasa la intención de este texto y desafiaría, innecesariamente, la paciencia de mi lector/a. El epíteto «inexplicables» ataja cualquier iniciativa para dar con una justificación razonable de la naturaleza misma del lenguaje, vivo reflejo de las culturas y de sus hablantes. En este caso, un sencillo vocablo le resultó tan certero y convincente como para contrastar la superioridad emotivo-vital de los pueblos neolatinos contra la impasibilidad gélido-letal de los anglosajones.

 

Un beso no 

es un Kiss

Rosario Ferré

La palabra beso es como una joven

comiéndose una pomarrosa

en la cima de una montaña.

Kiss trae consigo,

el silbido del áspid

que Cleopatra acercó a su pecho

cuando rehusó entrar a Roma

encadenada.

La lengua admite misterios

 

A Beso 

Is Not a Kiss 

A beso is like

eating leeches on a mountain top.

In a kiss Cleopatra

draws the asp to her breast

so as not to enter Rome

in chains.

There are mysteries of the tongue

that cannot be explained.

Angel (Cachete) Maldonado Jerry Medina lo recuerda

Foto: José Rodríguez

En entrevista con En Rojo, el vocalista y trompetista puertorriqueño Jerry Medina recordó a Ángel “Cachete” Maldonado, su compañero en la música, amigo por cuatro décadas y quien falleció el pasado 10 de enero a sus 68 años tras batallar contra el cáncer. 

“Cachete tocaba con el corazón. Él vivió para el tambor y la música”, dijo Medina. Y continuó: “Cachete pasará a la historia como uno de los grandes tamboreros y músicos que ha dado Puerto Rico. Su legado aún continúa porque lo pasó a gente como Giovanni Hidalgo y Anthony Carrillo (entre otros), jóvenes músicos que desde más jóvenes estuvieron ahí con nosotros”. 

Conocido como “El hijo del tambor”, Maldonado tiene un sitial en la historia de la música afrocaribeña que se ha producido en Puerto Rico. Este destacado percusionista, maestro y compañero de muchos músicos que han representado al país internacionalmente, fue uno de los que popularizó en Puerto Rico la música con tambores batá y la combinación de géneros. 

A juzgar por Medina, la trayectoria musical de Cachete siempre estuvo marcada por la conciencia que tenía de sus raíces afro y por el sentimiento de libertad que expresaba al tocar. “La asimilación norteamericana no le impidió seguir siendo libre en su expresión musical. Esa libertad es la que yo creo que todo músico debe emular”, comentó Jerry Medina, quien considera que Maldonado era libre al tocar y exhortaba a otros músicos a sentirse libres en sus quehaceres musicales. 

El inicio de la hermandad entre Jerry Medina y Cachete Maldonado se remonta a los años ochenta, cuando surgió “sin coordinar, improvisadamente” la icónica agrupación Batacumbele (en lenguaje yoruba significa arrodillarse frente al tambor), compuesta por ellos dos y por el pianista Eric Figueroa, el bajista Eddie “Guagua” Rivera, los percusionistas Pablo Rosario y Giovanni Hidalgo. La agrupación, que revolucionó la música afrocaribeña por la fusión de tambores, que, según Medina, no se había dado así desde Rafael Cortijo, estuvo constituida por poco más de cinco años. Tiempo que les dio para viajar dos veces al Festival de la Juventud en Cuba, para grabar cuatro discos y para realizar dos giras por Estados Unidos. 

“Cortijo revolucionó y de ahí para adelante vinimos nosotros. Cachete supo dirigir la diversidad que se juntó, unos con más experiencias otros con ninguna. Lo que estaba saliendo de cada uno de nosotros era la honestidad de la expresión musical”, comentó Medina. 

Enfatizó, además, que “lo que hace legendaria la agrupación es la genialidad y sapiencia de Cachete Maldonado. Todavía hay mucha gente que no le ha dado la importancia que tiene en nuestra historia como tamborero”. Salirse de lo sencillo y manejar la fusión de la bomba, la plena, el songo, el jazz también hizo de este grupo uno para la historia. 

Esa sapiencia sonora que muchos le reconocieron a Cachete lo llevó a participar en un sinnúmero de grabaciones de todo tipo de música, incluyendo el rock, a montar Batacumbele en los ’80 y más adelante Los Majaderos y a ser inspiración para muchos percusionistas del país. 

Comentó Jerry Medina que el percusionista, debido al conocimiento que tenía de ritmos, a su destreza como tamborero y a sus experiencias tocando con diferentes orquestas en Nueva York y Puerto Rico, sabía reconocer el potencial de los músicos. El propio Medina es consciente de que debe mucho de su trayectoria al respaldo de Maldonado. 

Cachete sufrió dos derrames cerebrales (en 2002 y en 2005), los que le afectaron el cuerpo y el habla. Sin embargo, el sentir por la música y el ritmo de los tambores jamás cesó. Luego de esos percances de salud, continúo asistiendo a las presentaciones de Los Majaderos y tocaba el shékere desde un sillón de ruedas. Santurcino de nacimiento, incursionó en la percusión con la batería y se reafirmó como percusionista al toparse con los tambores batá, típicos en la religión yoruba.  

Aunque su padre, el bajista Rubén Maldonado, le instó a aprender piano, el rugir de la percusión le llamó más la atención. Fue entre Cuba y Nueva York, y de la mano de grandes exponentes musicales, que Cachete Maldonado despuntó como el gran músico que fue. Dejarse llevar por lo que le dictara el corazón fue clave para resaltar como percusionista. 

“Yo iba a tocar y a sacar lo que tenía en mi corazón (cuando tocaba en Batacumbele), que es lo que todavía hago. Yo no toco para complacer los gustos de otra gente, yo soy honesto cuando toco”, dijo Medina recordando una de las lecciones aprendidas del maestro Maldonado. 

“Conciencia de respeto hacia la música”, eso tenía el maestro de los tambores. “En mi carrera, que lleva más de 40 años, eso me ha servido de ejemplo. Además de otras lecciones como creer en lo que hago y estar orgulloso de mis raíces”.

“La vida es toda ritmo y sin él nada somos”, dijo Jerry Medina durante la entrevista. ¡Que siga el ritmo del legado del maestro Ángel “Cachete” Maldonado a través de quienes han seguido su ejemplo!     

Desastres naturales y corrupción

Foto Gabriel Soto

Por Cándida Cotto / Claridad

ccotto@claridadpuertorico.com

La fuerte actividad sísmica con que finalizó el 2019 e inició este año parece ser la excusa perfecta para que el gobierno continue con su empeño de política de privatización, en particular de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). No es la primera vez que el gobierno utiliza la excusa de un fenómeno atmosférico para desacreditar a la corporación pública y abogar por su privatización.

» La fuerte actividad sísmica con que finalizó el 2019 e inició este año parece ser la excusa perfecta para que el gobierno continue con su empeño de política de privatización…» Foto Gabriel Soto

En esa línea la profesora Martha Quiñones Dominguez -en entrevista- recordó las experiencias del huracán Hugo (1989), el huracán George (1998) y hasta el reciente María (2017), todos provocaron daños a la infraestructura del sistema y a su vez contratos corruptos e instalaciones que no eran justificadas. Ejemplo la central Cambalache (1997) -apuntó- que la justificación que dio la AEE para su construcción fue que este era combustible más limpio, que era para cumplir con la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y bajar la intensidad de la central de Cataño, pero luego la dejaron de lado alegando que era muy cara.

“Resulta que cada uno de esos eventos si se auditara la deuda emitida podemos ver detrás los esquemas de corrupción y quiénes se beneficiaron”. Al presente atribuyó que hay un abandono intencional y hasta criminal por parte del gobierno para justificar la venta de la AEE.

Por otro lado continúo que el gobierno no parece reconocer que el servicio de energía eléctrica, es uno esencial para el desarrollo, que todo funciona con energía, que no es la más cara para ser una Isla y tener energizado todo, pero cada día se le hace daño al desarrollo económico, pues no aseguran continuidad, ni precios bajos. La también planificadora ambiental hizo la observación de que el sistema solar sirve pero no es suficiente, “las hidroeléctricas no son suficientes, así que seguirán dependiendo del petróleo o gasoductos que serán más caros y al ser privados pueden cobrar más”.

Quiñones Dominguez reiteró la necesidad de reconocer el servicio de energía eléctrica como uno esencial y su carácter de monopolio natural del Estado, incluyendo unas tarifas sociales para las personas de bajos recursos para que no se vean privados del sistema. Todo esto esta en peligro con la privatización. “Los monopolios naturales se justifican por las necesidades y por ser esenciales, no se pueden dejar a manos de especuladores que lo que buscan es la ganancia y no el bien social. “Las personas que no tienen recursos no pueden decir me muevo a energía solar pues necesitan hacer una gran inversión”.

Mientras, no será hasta el mes de marzo cuando se vea en el Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico (llamado Tribunal Federal), ante la jueza Laura Taylor Swain, que se considere el acuerdo del ajuste de la deuda de la AEE, el cual ha sido calificado de insostenible por economistas y organizaciones civiles. Esta posposición comentó Quiñones Dominguez da pie a que se siga depreciando la AEE y así justificar su liquidación a precio de quemazón.

Otra privatización que se encuentra fuera del debate público por el momento ante la actividad sísmica es la de los puertos turísticos de San Juan. Al respecto la economista describió que hay un ambiente de desconfianza crónica en torno a las negociaciones de la Autoridad de Alianza Público Privadas (AAPP) tanto del Puerto de San Juan como de la Autoridad de Transporte Marítima (ATM), ante un asunto prioritario por ser una Isla y que afectan a la ciudadanía y a nuestra economía.

No obstante a que la privatización de haberes públicos supone una pérdida de ingresos para el estado, la economista expuso que existen modelos de gestión portuaria basados en la responsabilidad respectiva de los sectores público y privado; el puerto de servicio público, el puerto de herramientas, el puerto de propietarios, el puerto corporativo y el puerto de servicio privado. Cada uno tiene características diferentes con respecto a la propiedad de la infraestructura, el equipo, la operación de la terminal y que proporciona servicios portuarios como el pilotaje y el remolque. Pero siempre se tiene que tener en cuenta el no monopolizar el puerto, sino que hay que buscar arrendar a diferentes empresas la infraestructura, que operan con la autoridad portuaria, la cual es la que retiene la propiedad de la tierra. Se puede recibir un contrato de arrendamiento a largo plazo a cambio de un alquiler, así como de la inversión requerida para construir, renovar o expandir la terminal. El operador privado también es responsable de proporcionar equipos terminales para mantener los estándares operativos.

Así que el modelo de privatización debe ser el que genere mejor servicio, no debe ser de uno sólo, y que no genere pérdidas al Gobierno. Lo que sucede es que hasta el momento no se sabe cuál es el modelo que se propone seguir la AAPP.

Si antes de recibir las fuertes sacudidas de los sismos, para este año 2020 el gobierno dependía de los fondos federales, tras la actividad sísmica, Quiñones Dominguez destacó la urgencia y necesidad de aprender a asignar prioridades en el presupuesto, prioridades sociales con servicios esenciales, prioridades de desarrollo con servicios esenciales para el desarrollo y prioridades de inversión de las economías que se puedan lograr. Censuró que desde la década de 1970 la política del gobierno ha sido el vivir de fondos federales, no se planifican las inversiones y se programa según el fondo federal que esté disponible aunque no lo necesitemos. “Eso hace que los especuladores y empresas vividores del Gobierno siempre estén detrás de esos fondos. Son empresas que no pueden existir sin que el Gobierno la subsidie y mantengan, por eso son inversiones políticos (otra forma de corrupción) y desviando la agenda pública hacia lo que no necesitamos (otra forma de corrupción)”.

En tanto consideró que todavía no se puede contabilizar lo que costará la actividad sísmica por que además de las perdidas de viviendas las cuales se podrían estimar en $150,000 cada una, se encuentra la infraestructura de Gobierno, las estructuras de valor histórico y los negocios de medianos y pequeños comerciantes además de hoteles como en el centro de Ponce.

“Nada más Ponce es un valor alto por todas las instalaciones que hay en su casco histórico ya sean hoteles, universidades como la de arquitectura, museos y otras instalaciones que tienen valor. Así que es difícil cuantificar hasta que no se tenga un cuadro claro, en especial de las ventas que generaban”.

A eso se añaden las pérdidas en el resto de la Isla, cancelaciones en hoteles, los barcos cruceros que llegaban y que “por ineptitud” de la Compañía de Turismo canceló sin pensar y evaluar, las pérdidas que se van a generar. 

Editorial:Se tambalea el gobierno de Wanda Vázquez y el PNP

Wanda Vázquez foto Alina Luciano

Puerto Rico se tambalea desde hace tres semanas. El efecto de los temblores de tierra seguidos y fuertes mantiene en estado de emergencia permanente la franja suroeste y  todo el país. Los sismos impiden  que nuestra gente del suroeste comience a recuperar la normalidad de sus vidas abatidas por la incertidumbre y el temor a estos fenómenos impredecibles. El resto de la población comparte la espera, especialmente los cientos que se movilizan para ayudar desinteresadamente a nuestros compatriotas del sur.  

Pero también, los temblores naturales han traído otros temblores, estos construidos por la mano humana. Son producto de la desidia, el desinterés, la ineptitud y la corrupción que permea en el gobierno de Puerto Rico, de arriba abajo, y en extremos ya insostenibles. El más reciente escándalo fue descubierto en las últimas horas, y hace tambalear al gobierno de Wanda Vázquez y el Partido Nuevo Progresista. Un ciudadano privado del Sur descubrió la existencia de almacenes ocultos del conocimiento público, repletos de suministros donados para repartirse al pueblo desde el paso del huracán María, hace ya más de dos años. Algunos de esos suministros, especialmente los comestibles, ya están expirados por el largo tiempo transcurrido.

 A partir del hallazgo en el sector de la Guancha en Ponce, y del alerta mediática que se suscitó al respecto, nos hemos enterado de que hay siete almacenes similares, arrendados por el gobierno de Puerto Rico en distintos puntos del país,  y llenos de artículos de primera necesidad para ser utilizados en desastres y emergencias. Todos estos almacenes estaban ocultos del ojo público, sabe Dios por designio de quién. Quien pueda explicar que diga si todo o parte de estos suministros formaron parte del cargamento de los notorios furgones desaparecidos cuando el huracán María, y cuyo robo nunca se investigó. 

La gobernadora Wanda Vázquez no ha dado respuestas claras ni explicaciones contundentes. Se limitó a despedir a tres miembros de su gabinete y a prometer que los suministros hábiles se repartirán entre la población del Sur. Pero el sacudión a su gobierno es grande porque es grande también la desconfianza del pueblo. Nadie le cree que ella no conociera la existencia de los almacenes. No saberlo sería una negligencia, y evidencia contundente del caos que existe hacia lo interno del gobierno de Puerto Rico. Se trata de funcionarios de alto nivel y grandes salarios que se escudan tras el “no sé nada” para evadir la responsabilidad de rendir cuentas por su mala gestión. Peor ahora que estamos en pleno ciclo electoral, y la gobernadora participa  del proceso de primarias para la gobernación dentro de su propio partido. Hacia adentro, el gobierno de Puerto Rico parece tierra de nadie, y así es su proyección pública también, sobre todo en Estados Unidos donde el hijo de Donald Trump aprovechó de inmediato el incidente del almacén escondido para justificar las expresiones y acciones despectivas de su padre hacia Puerto Rico y los puertorriqueños. 

La gobernadora Wanda Vázquez está ante una situación muy grave. Ella entró a la gobernación sabiendo el desastre que heredaba porque había sido parte del inoperante gobierno de Ricardo Rosselló. Conocía de primera mano todas sus fallas, y sabía que comenzar a enderezar la fallida gestión gubernamental de los pasados tres años, y así aspirar a recuperar la confianza del pueblo, requeriría de un liderazgo fuerte y seguro, muchas horas de pensamiento y acción, y una incansable disposición al sacrificio.  De haberlo hecho de esa manera, ahora nuestro pueblo tendría, al menos, algo que agradecerle. 

Pero ella escogió el camino más fácil, el de la imagen brillosa y la manipulación mediática. Remendó su gabinete con un par de militares de carrera, cultivó una nueva imagen pública blanda, oportuna e inconsecuente, y permitió por lo bajo,  que en su gobierno  cada quien siguiera haciendo lo suyo, desgobernando a Puerto Rico por inercia. Lejos de enderezar el barco a la deriva del gobierno de Rosselló, con ella la nave ha hecho agua.  Puerto Rico vive hoy el resultado funesto del experimento de gobernanza de Wanda Vázquez. 

Gobernar bien es un asunto serio que requiere pensamiento profundo, dedicación absoluta y decisiones orientadas hacia el bien común. Los errores de la mala gobernanza casi siempre son pagados por los inocentes. Los eventos sísmicos y el desastre económico y humano resultantes de la mala gobernanza le han desprendido la fachada a este gobierno improvisado. Qué asuman Wanda Vázquez y los oficiales de su gobierno la responsabilidad por este nuevo desastre, que añade insulto a la injuria que sufre nuestro pueblo.