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Netflix : Cuento contigo

Por Chiqui Vicioso/ Especial para En Rojo

Interesante el debate desatado en Brasil sobre una serie que presenta a Jesucristo como un homosexual desatado, o lo que aquí se conoce como una “loca”.

La furia colectiva de los cristianos llegó hasta el Congreso donde el hijo de Bollonado ha planteado la expulsión de Netflix del país, con suma razón. Si se hubiera hecho lo mismo con Mahoma pueden estar seguros de que la sede de Netflix ya hubiera volado en mil pedazos como sucedió en Francia con el semanario satírico Hebdo, o con el autor de los Versos Satánicos, escondido en Londres desde entonces y condenado a muerte hasta el fin de sus días.

 Lo que lamento es que la protesta del hijo de Bolsonaro no se expresara con laserie Lava Jato, diseñada para destruir la reputación tanto de Dilma Rouseff como de Lula, una infamia que recorrió todo el mundo donde Dilma era físicamente una bruja horrible y Lula un consumado estafador. Ha tenido que pasar más de dos años para que el director del periódico O Globo confesara que todo lo que publicó sobre el caso era falso, mea culpa que llega bastante tarde, ya cuando Lula había pasado en prisión casi dos años.

Vengo dándole seguimiento a Netflix desde su origen y la carga ideológica de ese canal contra América Latina es horrorosa. Si yo fuera Mexicana o Colombiana hace tiempo que la hubiera expulsado del país. En la serie La Reina el Sur, por ejemplo, vemos a una muchacha popular que se convierte en una asesina inescrupulosa y cruel, pero que mediante un acuerdo con la DEA para implicar a un candidato a la presidencia de México en el narcotráfico escapa la acción de la justicia y termina viviendo como una emperatriz en un palacete en Italia, donde su hija también vive como una princesa del Medioevo.

En Hijos del paraíso, con la misma actriz, este después de crímenes horrendos, y operaciones ingeniosas que son una escuela sobre cómo convertirse en narcotraficante, termina en una playa de Fortaleza tomando daiquiris con el amante de turno. ¡Vaya mensajes!

 Lo de Colombia no tiene madre. Todas las colombianas viven obsesionadas con la cirugía plástica, “Sin senos no hay paraíso”, y todas se convierten en las amantes de los peores traficantes. Sus fiestas son un despliegue de mujeres desnudas, en abierta relación sexual con los peores asesinos de Colombia. ¿La justicia? Todos jueces, policías, paramilitares u oficiales corruptos, temerosos de los narcos, todos con conexiones en el poder político, todos con mansiones y yates en Miami, la meca de los traficantes.

¿Que concluye quien mira y analiza a Netflix? Que los latinoamericanos debemos ser enjaulados en los muros de USA.

Testimonio: Guánica cerca de mi corazón

Por Alida Millán Ferrer/CLARIDAD 

amillan@claridadpuertorico.com

He ido a Guánica muchas veces y pienso que es uno de los pueblos más lindos y acogedores de nuestro País. Es más, un grupo de amigas hemos pensado poner nuestra égida ahí. Nunca pensé llegar al sur con el corazón estrujao y con temor de lo que pudiéramos encontrar. Salí temprano el domingo 11 de enero (día del cumpleaños de Hostos y de mi madre) con un grupo de la gente de la Red de Esperanza y Solidaridad de la Diocésis de Caguas y una parte del grupo de amigas que querían hacer llegar su solidaridad. 

A pesar de que entendemos de que no es bueno que la gente llegue por manadas allí, REDES ya había organizado a quienes y como darle la ayuda a las comunidades.

La primera parada fue en Peñuelas a dejar una encomienda de una de las exlanzadoras del equipo de Sofball Nacional, Ivelisse Echevarría y fue el único sitio donde dejamos la donación en el Centro establecido por las autoridades de ese pueblo. Allí una persona solo hizo un comentario del comportamiento de la Guardia Nacional “llegó la Guardia Nacional a ponerse guapos”. De afuera se veían las casetas de campaña donde pernoctaba la gente desde hacía casi una semana. 

 

Arzobispo González Nieves celebrando misa en Guánica.

Seguimos nuestro camino hacia Guánica y todas y todos íbamos cada vez más callados, de hecho no prendimos el radio en ningún momento (cosa de la cual me percaté despúes). Al llegar a Guánica íbamos en busca del Padre Segismundo de la parroquia San Judas Tadeo de la comunidad La Luna, parroquia que le esta dando servicio a 22  de las comunidades afectadas. La pequeña Iglesia estaba cerrada, tenía una grieta enorme, pero al lado al aire libre  estaba celebrando una misa el arzobispo Roberto González, mientras el padre Segismundo hacia de tripas corazones para atender la ayuda  que llegaba y las peticiones de sus feligreses. Cuando logramos llegar al centro de acopio coincidimos con la llegada de un grupo de comerciantes de Coamo, que al igual que nuestro grupo iba a llevar todo tipo de suministros. Era un grupo grande y alegre.  El nuestro era un grupo pequeño e íbamos con la tristeza a cuestas, una gran amiga vive en Guánica y sabíamos que estaba desolada, sin embargo, era ella quien había hecho los arreglos con los líderes comunitarios que vimos luego de la parada en la iglesia. 

Los líderes Soraya y Pancholo nos recibieron con cara de cansancio y alegría, llevaban muchas horas en pie y tratando de distribuir la ayuda que llegaba a las comunidades  donde casi nadie llega. Les dejamos la mayoria de los sacos de dormir, sábanas, casetas y matress, para una comunidad que se habia quedado casi a la intemperie. 

Nuestra última parada fue en Yauco a recoger a nuestra amiga y su familia, allí oímos el cuento de horror del ruido que hace la tierra cuando tiembla, como levanta los pisos, cómo salió la gente hacia la calle con lo que tenían puestos, en fin como veían las casas partirse y caer en pedazos.

No encuentro palabras para describir la sensación de impotencia y de rabia con la que regresábamos a San Juan. Pensaba ¿que va a pasar ahora?, por qué el gobierno sigue arrastrando los pies? ¿qué pasará con la gente que perdió sus casas? ¿a dónde irán a parar los y las envejecientes que no tienen a nadie?Aquí nada funciona y la gobernadora esta pidiendo a la alcaldesa de San Juan las letrinas de la calle San Sebastián. Seguía dandome vueltas en la cabeza aquella frase de “sólo el pueblo salvará al pueblo”.

#elsurtambienexiste

Las mentiras de Trump sobre Irán

Por Amy Goodman y Dennis Moyniha

El presidente Donald Trump llevó a Estados Unidos al borde de la guerra con Irán al ordenar el asesinato del general Qassem Soleimani, la segunda figura más poderosa de ese país. Tras el asesinato de Soleimani y otras cuatro personas en un ataque con un avión no tripulado perpetrado el viernes pasado por Estados Unidos en el aeropuerto internacional de Bagdad, Trump alegó, sin mostrar prueba alguna, que Soleimani estaba planificando ataques contra militares y diplomáticos estadounidenses.

Cuando Trump —o cualquier otro jefe de Estado— invoca “información secreta” para justificar acciones violentas debemos desconfiar. Nadie sabe esto mejor que el Coronel Lawrence Wilkerson, jefe de gabinete del secretario de Estado Colin Powell de 2002 a 2005. Wilkerson participó y fue testigo de la campaña del presidente George W. Bush y del vicepresidente Dick Cheney, entre otros, mediante la cual se promovió la difusión de mentiras para justificar la desastrosa e ilegal invasión de Irak en 2003.

En un editorial del New York Times de 2018 titulado “Una vez ayudé a promover la falsa opción de la guerra. Ahora está sucediendo otra vez”, Wilkerson escribió: “Esa campaña llevó a una guerra innecesaria con Irak que representó pérdidas catastróficas para la región y la coalición liderada por Estados Unidos y desestabilizó a todo Medio Oriente”. Y añadió: “El gobierno de Trump está utilizando el mismo manual para crear la falsa idea de que la guerra es la única forma de responder a las amenazas de Irán. Esta guerra con Irán sería 10 o 15 veces peor que la guerra de Irak en cuanto a muertes y costos económicos”.

En 2003, el coronel Wilkerson ayudó al entonces secretario de Estado Colin Powell a preparar su tristemente célebre discurso pronunciado el 5 de febrero de 2003 ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas:“Colegas, cada una de las declaraciones que hago hoy están respaldadas por fuentes sólidas. No son meras aseveraciones. Lo que estamos tratando de presentarles son hechos y conclusiones basados en información sólida”. La presentación de Powell incluyó varias diapositivas, clips de audio y un tubo que supuestamente contenía ántrax, que Powell sostuvo en alto para mostrar a las cámaras. El discurso duró más de dos horas y, tal como luego se comprobó, estuvo plagado de mentiras y falsedades. Años más tarde, Powell describiría su discurso de ese día como una “mancha” indeleble en su carrera. Pero hizo su trabajo. Seis semanas después comenzó la llamada “Operación conmoción y pavor”: el gobierno de Bush y Cheney bombardeó Irak sin miramientos.

En una entrevista con Democracy Now!, el coronel Wilkerson afirmó: “El caos que estamos observando en toda la región fue provocado por la invasión de Estados Unidos en 2003. Fui testigo de cómo se preparó la información de inteligencia, de cómo las principales figuras del gobierno de George W. Bush difundían esa información o contribuían a generarla, como fue el caso de Dick Cheney, y fui testigo del inevitable camino hacia la guerra”.

Wilkerson señala también la similitud entre las mentiras que dieron lugar a la guerra de 2003 y las declaraciones de los voceros de Trump en televisión o, ahora, a través de Twitter. Después del asesinato de Soleimani, el Vicepresidente Mike Pence tuiteó que Soleimani “asistió en el traslado clandestino a Afganistán de 10 de los 12 terroristas que perpetraron los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos”.

Wilkerson afirmó en Democracy Now!: “Las palabras de Pence son absurdas. Soleimani y su séquito estaban en realidad ayudándonos en Afganistán en 2001 y a principios de 2002 a combatir al Talibán. Recibimos ayuda indispensable de Irán en ese sentido”.

El Secretario de Estado Mike Pompeo ha sido uno de los más fervientes y omnipresentes defensores del asesinato de Soleimani por parte del gobierno de Trump. El Coronel Wilkerson continuó: “Vamos a mentir, engañar y estafar, como está haciendo ahora Pompeo, como está haciendo ahora Trump, como Esper está haciendo ahora mismo, como Lindsey Graham está haciendo ahora mismo, como Tom Cotton está haciendo y como están haciendo otros miembros de mi partido político, los republicanos. Vamos a engañar y estafar a la población para hacer lo que sea necesario para continuar con el complejo bélico-militar-industrial. Esta es la verdad y la agonía de la cuestión”.

El coronel Wilkerson no es el único republicano crítico de las medidas de Trump. El senador republicano de Utah, Mike Lee, dijo en respuesta a la reunión informativa a puertas cerradas que altos funcionarios del gobierno de Trump mantuvieron el miércoles con los legisladores en el Congreso: “La reunión informativa duró apenas 75 minutos, tras lo cual, quienes estaban encargados de brindarnos la información se retiraron. Sin embargo, esto no es lo que encuentro más problemático de la reunión informativa que, añadiría, probablemente fue la peor a la que he asistido sobre un tema militar en los nueve años que he estado en el Senado de Estados Unidos. Lo que me pareció muy preocupante de la reunión fue uno de los mensajes que recibimos de las personas que estaban exponiendo los informes: no debatan; no discutan el tema de la conveniencia de una mayor intervención militar contra Irán.

Si lo hacen, estarán envalentonando a Irán. La implicación es que de alguna manera estaríamos haciendo de Estados Unidos un lugar menos seguro al tener un debate o una discusión sobre la conveniencia de una mayor intervención militar contra el Gobierno de Irán. Encuentro esto ofensivo y degradante, no de manera personal, sino para con el cargo que ocupa cada uno de los 100 senadores de este edificio. No me importa si son de la CIA , del Departamento de Defensa o de cualquier otro organismo. Que vengan y nos digan que no podemos debatir y discutir la conveniencia de una intervención militar contra Irán es antiestadounidense, es inconstitucional y está mal”.

El coronel Lawrence Wilkerson, que fue testigo de primera mano de cómo se urde la decisión de librar una guerra, no es optimista sobre las perspectivas de paz: “Desde el 11 de septiembre, el monstruo de la seguridad nacional, el monstruo de las guerras interminables, ese monstruo que salió del pantano maloliente de Washington D.C. y mordió a Donald Trump hace unos días, está vivito y coleando. Estados Unidos existe hoy para librar guerras”.

Reproducido de www.democracynow.com

Un año más del Festival de los Reyes en Vieques

Los Reyes Magos de Vieques: Foto Cortesía del Comité del Festival de los Reyes Magos

A pesar de los temblores, y los avisos de tsunami para Vieques y Culebra, contra la suspensión de servicios de lanchas de la ATM, contra la falta de electricidad, y contra falsos rumores de que los reyes no venían: se dio el Festival de los Reyes Magos en Vieques. Igual que en el 2018, cuando se celebró “contra viento y María”, los Reyes llegaron, los niños llegaron, se ofrecieron talleres, juegos, almuerzo, pruebas de salud, acupuntura, y se entregaron los juguetes, libros y camisetas que ya estaban en Vieques desde días antes. 

Foto cortesia del Festival de los Reyes Magos de Vieques

Fue un día de sana diversión y camaradería, y aunque con una asistencia más reducida, pudimos continuar con nuestro compromiso de mantener viva la más preciada de las tradiciones puertorriqueñas, la Epifanía, en Vieques. La actividad se le dedicó a cuatro guerreras viequenses: Myrna Pagán, Erica Boulogne, Hilcia y Elda Guadalupe, líderes de la lucha viequense y voluntarias del Festival de Reyes.

Con la ayuda de Columpio Colectivo,excelente y comprometido grupo de circo y teatro, del trabjo de voluntarios y voluntarias que ya habían llegado a Vieques, la Clínica de Salud del Colegio de Tecnólogos Médicos, y los viequenses, incluyendo un nutrido grupo de estudiantes, nos dimos a la tarea de bajar la ansiedad entre grandes y chicos. 

Se dio un día precioso, tanto de clima como de ambiente familiar y humano.  Y regresamos a casa satisfechos, a preparar los próximos pasos para, a nombre de Vieques, en agradecimiento por la solidaridad de 20 años atrás de la Isla Grande, asistir a nuestros compatriotas afectados por los temblores en el Sur de Puerto Rico. Allí nos veremos.

Comité de Trabajo en Apoyo a Vieques (CTAV)

Refugios: Historias para que el mundo sepa

Foto Angeles Rodriguez. Refugio en la Baldorioty de Castro en Ponce

Por Ángeles R. Rodríguez Negrón/Especial para CLARIDAD

“Nosotros estábamos durmiendo, yo sentía que la cama se seguía moviendo y chocando contra la pared […] Yo lo único que estaba pensando era que yo quería salir para que no nos pasara nada”, Wyatt J. Pérez Rodríguez, 9 años. 

 “Yo sentí pánico que ese techo se iba a ir encima de nosotros. Yo salí como Dios me trajo al mundo, ella se fue detrás de mí en panty y con comforter, levantando a los nenes. No nos dio tiempo de hacer nada”, Jaime Méndez Ortiz junto a Irma Rodríguez Nieves, 39 y 31 años, padrastro y madre de Wyatt. 

“La vida de nosotros estuvo en un hilo. Yo aclamé abrazada a mi esposo y según nos elevaba pa’ arriba y nos dejaba caer. Nos tiraba… yo sentí que nos íbamos a morir”, Lilian Hernández Nieves, 74 años. 

“Estaba despierta cuidando al bebé, dándole leche, cargándolo. Fui a buscar ropa, lo dejé en el moisés y … primero, fue un ruido bien raro. Y vino un temblequeo bien, bien fuerte y, de momento, apagón. Sonó la alerta de terremoto, y yo asustada en la oscuridad. […] Cogí a los nenes, uno en un brazo y el otro, en el otro”, Yailyn Rivera Vega, 28 años. 

Miedo, pánico, ansiedad, incertidumbre

Refugio Baldorioty de Castro en Ponce. Foto Angeles Rodríguez

Eran las 4:23 de la mañana del martes, 7 de enero cuando el terremoto de 6.6 marcó sus vidas. No tuvo compasión ni discriminación alguna. Quedaron desolados y asustados, entre el caos de personas gritando y de edificios crujiendo. 

Al próximo día, se vieron obligados a tomar asilo en la Escuela Vocacional Bernardino Cordero Bernard de Ponce.

En el refugio

foto Angeles Rodríguez

Entrando a la escuela vocacional de Ponce, hubo un conglomerado de personas y muchas personas gritando órdenes a las dos desorganizadas filas de personas esperando a registrarse en el declarado refugio por el Municipio. 

El camino continuaba hacia el cuadrángulo enorme interno: un rombo perfecto con filas de salones que se extiende 3 pisos a lo alto. Deja en el centro un patio verde, donde también duermen algunas personas. En caso de sismos más Fuertes, como aquellos que sobrepasan los 4.0 en la escala Richter, la gente corre hacia ese terraplén pequeño por miedo morir bajo peñones de cemento.

 Al mediodía del jueves 9, hubo unas 482 personas – que subió a unas 600 aproximadamente – que durmieron en la Cordero Bernard, pero la familia Méndez Rodríguez aseguró a CLARIDAD que no todos los registrados dormían en catres. Tuvieron que esperar en una fila de dos horas para recibir camas plegables para los cinco miembros: Irma, Jaime, Wyatt y un niño de 10 y otra, de 12.

Aquellos que no obtuvieron colchones con patas metálicas se vieron forzados a “improvisar con el mismo comforter, algunos no tenían ni eso para improvisar una camita. Muchos de ellos han dormido en esos banquitos [de la institución]”, denunció Irma.

No obstante, todos han expresado una inmensa gratitud por el trabajo del voluntariado y por proveerles los suministros, medicamentos, comida y agua que han necesitado. También quedaron agradecidos con las celebridades que los visitaron, como Residente, Tempo, el Guitarreño, entre otros. 

Con lo que Irma no quedó complacida con la manipulación de algunos politicos “que nos usaron de plataforma para ganar votos”. 

Otro problema han sido los baños. A pesar de que los voluntarios les dan mantenimiento, la limpieza de ellos no es estelar y es una constante preocupación para los entrevistados. Son muchos ciudadanos acogidos para tan pocos baños, aunque el Municipio haya provisto letrinas portátiles. Además, tres duchas para tantas mujeres, nños, ancianos y hombres no son suficientes.

El verdadero dilema es dormir en la noche. Los sismos se levantan en la noche para obligarles a revivir sus peores pesadillas.

Familia Méndez Rodríguez

Wyatt durmió en la cama de su hermana mayor, de 12 años, porque su abanico de piso se quemó debido a los recientes apagones que han causado los temblores desde el 28 de diciembre del año pasado. Ella decidió dormir en un colchón en el piso. De repente, un temblor sacudió el residencial Lirios del Sur. Los dos niños y su otro hermano, de 10 años, brincaron de sus camas, agarraron las tenis y corrieron hacia afuera. 

Jaime e Irma saltaron de su cama, cubriendo su desnudes con sábanas. “Cuando nosotros presenciamos eso, literalmente nosotros sentimos que las paredes se nos venían encima”, recordó Irma. Salieron del apartamento, que ubica en el primer piso de cuatro y en el bloque 19 de 29 en el caserío, localizado a unas millas del Mar Caribe. 

Jaime siguió sacando bultos, celulares y a los dos perritos, que les acompañaron a vivir en el refugio. La replicas no ayudaron a mantener la calma. Las paredes de su hogar de agrietaron, y el edificio levantó el terreno al inclinerse hacia atrás. Aquella madrugada, el caos reinó en la vivienda pública. 

En la semana que llevan en la escuela vocacional, solo han vuelto para algunas duchas y recoger artículos personales. No duermen allí por miedo a su seguridad, a pesar de que otros vecinos regrearon luego de enterarse que llegó la energía eléctrica. 

“Yo tomé la decision que hasta que yo no tenga una certeza que una persona certificada y [con] conocimiento que me diga a mí que mi vivienda está apta para que yo vuelva, yo no me voy a mover de aquí. La seguridad de mis hijos es primero”, determinó la madre y ama de casa. 

Lo importante son los seres queridos…

Refugio  en la Escuela Bernardino Cordero Bernard, Ponce Foto: Angeles Rodríguez

Lilian ha sentido temblores leves, pero en sus 74 años de vida, jamás se sintió en tanto peligro como el día después de Reyes. 

La tierra tembló y la égida Mayor Housing se estremeció con una intensidad. Lilian y su esposo, Edwin Nuñez Quiñones volaron de la cama y cayeron al piso. Su suegra, quien es también su vecina, estaba en la sala, donde cayeron pedazos de topping. Todo se salió de las gavetas, “como si hubiera una tormenta dentro de un apartamento”, rememoró la mujer retirada.

Rápido que cesó el terremoto, hizo un bulto con una muda de ropa para los tres, dos latas de salchichas, una lata de galletas, un cepillo y pastita… Debían correr puesto que las replicas intensas no ayudaban a los ancianos bajar las escaleras del tercero de siete pisos.

Su único lamento fue dejar a su gata, Cookie, en el hogar de su suegra. Las puertas quedaron pilladas, y no pudieron rescatarla. Durante su entrevista con CLARIDAD, “mi esposo, Rescate y la directora del building están tratando de ver a ver si… ella me está maullando”, sollozó mientras una lágrima le bajaba por la mejilla. “Espero que esté viva porque es mi hija. […] Me hubiera gustado tenerla más cerca, pero estábamos en… teniamos la mente muy ocupada…”

Un par de horas luego, afortunadamente, la buena noticia del rescate exitoso de Cookie iluminó la cara de Lilian, que entre el miedo, la escasez y la incertidumbre de volver a Conneticut con su familia, sonrió por primera vez en días. “Ya no estoy triste”, estaba reencontrada con su amada felina.

Soledad en tiempos de crisis

Academia Interamericana en Ponce. Foto Angles Rodríguez

 

Yailyn es madre soltera con dos hijos: unos de dos añitos y otro con un mes de vida. No tiene carro y su señal telefónica no es la mejor. Se siente desesperada y angustiada, ya que no ha tenido comunicación con su familia, salvo su padre, quien vive en los Estados Unidos. Tampoco puede volver a su apartamento en el segundo piso de un complejo pequeño en el barrio Bélgica.

Uas mujeres solidarias en el plantel escolar se han encargado de ayudarla a cuidar sus niños, pero no tuvo a nadie a su alrededor cuando pasó una de las peores experiencias de su vida.

A esa temible hora estuvo Yailyn despierta amamantando a su recién nacido. Lo acostó en el moisés para buscarle una cambio de ropa. Ahí, alejada de sus niños rugió el movimiento de tierra. El temblequeo incesante apagó la luz, dejándola en plena oscuridad. A lo lejos sonó una sirena de emergencias. Agarró a sus hijos, uno en cada brazo y corrió hacia la puerta. Se tropezó con un mueble y cayó en la sala. Allí permaneció, orando arrodillada que ese no fuera su ultimo día de vida. 

El vecino tocó la puerta gritando un “salte de ahí”. En seguida buscó lo escencial: ropa, leche, pañales, entre otros. Tomó a sus bebés, los motetes y bajó a donde sus vecinos. Juntos, vieron casas y estructuras derrumbarse. 

Al preguntarle cómo se siente, contestó: “Afectada, me siento sicológicamente bien mal. Son muchos los que estamos así. […] Cuando cae la noche, el corazón se te aprieta. Te acuestas, pero estás en tensión de que algo va a pasar y tienes que correr. Salir si pasa un temblor fuerte o algo”.

La también ama de casa aseguró sentir segura en el refugio del municipio. Incluso, le regalaron otro moisés, y ahora tiene dos.

La salud mental: Lo más afectado

Miembros del Capítulo de San Juan de la Cruz Roja ofrecieron ese jueves, 9 de enero, servicios de ayuda a la salud mental, emocional, apoyo spiritual y artículos de primera necesidad, como suministros, sábanas y medicamentos para pacientes de distintos padecimeintos.

“Estamos haciendo todo lo possible para darle apoyo a estas personas y darle seguimiento porque han perdido todo en sus hogares”, dijo la voluntaria Luz Paso. “Cuando atendemos al paciente, tratamos de aliviar el dolor, le damos mucho cariño, lloran, han perdido todo y eso es algo que ellos están sufriendo mucho, aliviar el sufrimiento, ser solidarios con ellos”, añadió la vecina de Ponce. 

Mantener la calma, agrdecimiento, oración y esperanza son algunos de los consejos que brindan los integrantes de la organización médica, ya que el consuelo es lo más necesario en estos momentos difíciles. 

Por otro lado, la alcaldesa de Ponce, María “Mayita” Meléndez Altieri, visitó las facilidades escolares para presentarle la situación de antemano a la directora ejecutiva de la Junta de Supervisión Fiscal, Nathalie Jareko.

Ponceños y ponceñas se les acercaban a las funcionarias públicas para abracerles y vocearles sus necesidades, de cómo perdieron su pertenencias y el miedo que sienten de volver a casa.

“Muchas personas nos han expresado que tienen mucho miedo y desilusión debido a los pasados sismos y tsunamis. […] Lo mínimo que podemos hacer por ellos es brindarles este refugio, lo cual es maravilloso. Les brinda un hogar, comida, seguridad. Ahora, hay que darles consejería para que puedan estar menos temerosos y más esperanzados por el futuro para que logren sobrellevar estas situaciones emocionales dificultosas”, sostuvo en inglés.

Con la preocupación de qué pasará con aquellas personas como la familia Méndez Rodríguez, Lilian y Yailyn, la primera dama de Ponce enunció: “Nosotros estamos buscando alternativas. […] Ellos ahora hay que darles atención médica, atención eocional y obviamente todo lo que se les pueda dar”.

Meléndez Altieri mencionó que los legisladores municipales consideran waivers, vales de Vivienda y otras opciones con la Junta, quienes otrogaron unos $260 millones, más $2 millones para cada municipio afectado para sufragar los gastos en suministros. 

Todavía se espera a que el presidente Donald Trump firme la declaración de desastre, emitida por la gobernadora, Wanda Vásquez Garced. 

La autora tiene su casa en Ponce