Por la Redacción
Aun cuando el Plan Integrado de Recursos (PIR), de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) se concentra en el uso de combustibles fósiles, un análisis basado en datos disponibles de la misma Autoridad revela que, con nueva tecnología de generación distribuida como la energía renovable en techos y eficiencia energética, Puerto Rico podría ahorrarse millones de dólares que la corporación pública se propone invertir en 20 años para mantener un sistema de generación a gran escala y dependiente de combustibles fósiles.
El estudio “Una hoja de ruta para energía distribuida para Puerto Rico: Fase 1”, fue hecho público por la coalición de organizaciones Queremos Sol, que evaluó la capacidad de los recursos energéticos distribuidos y de eficiencia energética para evitar la inversión en sistemas centralizados. El documento especifica que con inversiones en eficiencia e integrando recursos de energía distribuida renovable, se podría evitar la propuesta construcción de una unidad de ciclo combinado de gas natural de 302 megavatios.
El autor del informe, Ronny Sandoval, perito en el tema de la modernización y transformación del sistema eléctrico y presidente de ROS Energy Strategies, explicó que “el análisis demuestra que una cartera de Recursos Energéticos Distribuidos (RED) puede ofrecer reducciones de la demanda a escala necesaria que hagan innecesarias grandes inversiones de capital en sistemas centralizados, y de una manera que adelante la resiliencia de la comunidad, la elección del cliente y el interés público”. Esta primera fase de un modelaje alterno al sistema eléctrico amplía los escenarios que la AEE utilizó para preparar el Plan Integrado de Recursos (PIR), mapa de proyectos e inversión de la corporación para las próximas dos décadas, y que está bajo evaluación del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR).
“El análisis confirma que el Plan Integrado de Recursos se basa principalmente en recursos energéticos a gran escala, grandes inversiones de capital en transmisión y distribución, y más dependencia en fuentes fósiles para abordar las necesidades energéticas futuras”, sostuvo la ingeniera Ingrid M. Vila Biaggi, presidenta de CAMBIO, organización participante de Queremos Sol. “El informe demuestra que, más allá de lo que la AEE propone, existe un abanico de alternativas, como las RED, que la corporación puede impulsar para transformar el sistema de manera sustentable, a un costo mucho menor y con mayores beneficios para los y las puertorriqueñas”, añadió.
Los RED son soluciones energéticas o tecnologías ubicadas cerca del cliente que pueden proporcionar un servicio o valor, inclusive a otros clientes y a la red eléctrica. Estas tecnologías y soluciones pueden incluir recursos de generación distribuidos como la energía renovable en techos, eficiencia energética, almacenamiento de energía, vehículos eléctricos y tecnologías de respuesta a la demanda. El informe indica que, debido a tendencias convergentes, como la marcada disminución de los costos de las RED, incluidos los sistemas fotovoltaicos en techos de residencias, mayor interés de los clientes en un servicio de energía resiliente y el interés de los clientes en adoptar alternativas de energía limpia, estas tecnologías se han convertido en una opción de primer recurso para los clientes, las empresas de servicios públicos y las partes interesadas que buscan la transición a un sistema de energía más eficiente y rentable.
El análisis propone invertir en las siguientes áreas:
• Enseres y luminaria eficientes mediante incentivos y descuentos para la instalación.
• Propiciar el uso de calentadores solares. Hay oportunidad de aumentar la financiación para el Programa de Asistencia de Climatización para proveer estos sistemas a residentes de bajos ingresos.
• Almacenamiento y energía solar en techos que permite reducir la demanda pico durante la noche y aumentar la capacidad de recuperación y resiliencia al permitir que los hogares continúen utilizando su propia energía cuando el resto de la red enfrente problemas.
• Respuesta a demanda comercial con incentivos financieros a los usuarios comerciales de energía para trasladar su uso de energía de los tiempos de demanda pico.
• Control integrado de voltaje, que implica mejor gestión de la AEE y resulta en una reducción general en el consumo de energía.
“Estamos a tiempo de detener el PIR que la AEE quiere imponer al pueblo de Puerto Rico por los próximos 20 años. Con este informe demostramos que hay otra forma de transformar el sistema eléctrico del país sin depender de combustibles fósiles como el gas metano”, dijo Adriana González, de Sierra Club.
En tanto Myrna Conty, de la Coalición Anti-incineración, parte de Queremos Sol, destacó que el análisis presentado propone procesos en que los ciudadanos puedan participar de forma pro activa de la generación y consumo eficiente de energía. “El documento también confirma que una mayor comunicación de parte de la AEE permitiría a los clientes y partes interesadas tomar decisiones informadas y reduciría fricciones innecesarias. Ignorar las recomendaciones de expertos que han validado las propuestas de Queremos Sol, en el empeño de atar al país al mismo modelo a gran escala, basado en gas y centralizado, nos costará más en factura y deuda pública, así como en amenazas a la seguridad, la salud y el ambiente”, censuró la activista.
Mientras, Tom Sanzillo, director de finanzas del Instituto de Economía y Análisis Financiero en Energía (IEEFA, en inglés) añadió que “el informe reafirma que existen alternativas basadas en energía renovable en techos y eficiencia que son rentables para el sistema energético de Puerto Rico y la AEE debería optar de manera preferente por estas medidas sobre inversiones en energía centralizada a base de gas natural.”
Queremos Sol -en comunicado de prensa- abogó porque, el presente informe y otros provistos por las organizaciones interventoras ante el Negociado de Energía, la AEE amplíe su análisis para presentar un PIR que verdaderamente recoja las opciones que más le convienen al país.




Por un lado se trata de dos pueblos originarios que no solo enfrentan a un enemigo implacable sino que dentro de las armas más letales que este utiliza está también el factor religioso. En nombre de una versión difamatoria y enfermiza del verdadero cristianismo, la oligarquía boliviana se auto referencia, como el nazismo, en “la pureza racial”, utiliza la biblia y todos su derivados, incluido el lavado de cerebro que aplican la mayoría de la iglesias pentecostales para cooptar a las capas más pobres de nuestras sociedades y a las distintas y numerosas etnias originarias a los que considera seres inferiores. Si estas argucias no funcionaran, como plan B se les demuestra el odio, la burla procaz y se los trata de humillar y empequeñecer en cada circunstancia, destruyendo los símbolos más preciados de su identidad. Quemar wiphalas, despreciar a las mujeres bolivianas “de pollera» o maldecir a los indígenas como han hecho Camacho, Mesa y la presidenta de facto son elementos concretos de ese castigo al diferente. Con esa misma tesitura, el judaísmo sionista esgrime contra el pueblo palestino la idea del etnocidio, en nombre de una mentirosa lectura de la historia donde se omiten los datos fundamentales para disimular que cuando los invasores llegaron, los invadidos ya hacía siglos que se aferraban a su territorio, con la misma fuerza que en el presente. La entidad sionista es, como la oligarquía apátrida boliviana, racista y violenta, una en nombre de Jehová y otra utilizando a un Dios inventado para justificar sus crímenes.
En aquel entonces, Wanda Vázquez era la secretaria de Justicia y la persona en la administración Rosselló con más conocimiento y experiencia sobre el asunto de la violencia de género, toda vez que también ya había ocupado el cargo de Procuradora de las Mujeres de Puerto Rico. Este año, por vuelcos de la política en Puerto Rico, ella es la Gobernadora y la persona que tiene en sus manos el poder para darle la máxima visibilidad pública a este grave problema, que no solo compromete la integridad física y emocional de las mujeres, sino que también conmociona a sus familias y a toda la sociedad.
Dos organizaciones sin fines de lucro- Proyecto Matria y Kilómetro 0- aunaron esfuerzos para desarrollar, a partir de datos ya recopilados en un archivo llamado Seguimiento de Casos, una investigación sobre los asesinatos de mujeres en Puerto Rico durante los pasados cinco años.
