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Crucigrama:Cecilia Absatz

 

Por Vilma Soto Bermúdez/Especial para En Rojo

Horizontales

1. _____; patria de Absatz.

6. Río de Galicia.

7. Feiguele y _______ mujeres; (1976) libro de cuentos de Absatz.

9. Símbolo del astato.

11. Labre.

12. Símbolo del cromo.

13. Fidel _______; revolucionario cubano.

15. Escales.

18. Contracción.

19. Onomatopeya de ciertos ruidos.

20. Valle fluvial invadido por el mar.

21. Conjunción.

22. Padre de los semitas.

24. _______ Absatz; traductora y escritora suramericana. Autora de “¿Dónde estás, amor de mi vida, que no te puedo encontrar?” y “La siesta”.

25. Anude.

26. Hacer nido las aves.

28. Impulses al movimiento.

30. Símbolo del erbio.

31. Borricos.

32. Negación.

33. Buenos _______; ciudad natal de Absatz.

35. Ácida.

36. _______ de 1943; nacimiento de Absatz.

38. Voz para arrullar.

39. Asistir.

41. Forma de pronombre.

42. Símbolo del uranio.

43. _______ con canela; (1982) novela de Absatz.

44. Ciudad de Caldea.

45. Los _______ pares; (1985) novela de Absatz.

46. Cincuenta en romanos.

47. Río de Galicia.

48. Mujeres peligrosas, la pasión _______ el teleteatro; (1995) ensayo de Absatz.

Verticales

1. Cecilia _______; autora de “Feiguele y otras mujeres”, “Los años pares” y “Mujeres peligrosas, la pasión según el teleteatro”.

2. Pronombre demostrativo, fem.

3. Relatarían.

4. Del verbo traer.

5. Divinidad griega que se convirtió en la constelación de Virgo.

8. Van hacia afuera.

10. Serie de petardos.

12. Educan.

13. Matrimoniada.

14. Cueva del oso.

15. Entresacas.

16. Ser.

17. La _______; cuento de Absatz.

23. Fray Servando Teresa de _______; escritor y político mexicano.

25. ¿Dónde estás, _______ de mi vida, que no te puedo encontrar?; miniserie de Absatz.

27. Avenarán.

29. Comeré.

34. Preposición.

35. Símbolo del argón.

37. Clase superior.

40. Presidiario.

41. Apócope de tuyo, pl.

Se complica el panorama para las víctimas sobrevivientes

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

UTUADO-El Centro Alas Utuado, de la Fundación Alas a la Mujer, ha brindado apoyo psicosocial, legal, educativo y económico a mujeres víctimas de violencia de género, agresión sexual o pobreza en ese municipio y sus pueblos limítrofes por los pasados 6 años.

Las oficinas principales de la Fundación están ubicadas en el área de San Juan. Ally García Morales, coordinadora y trabajadora social de Alas Utuado, informó que atienden además a personas de Lares, Adjuntas y Arecibo. Este último, es uno de los municipios con más casos de violencia de género durante el 15 de marzo al 6 de mayo, después de San Juan y Bayamón. Para la misma fecha se reportaron 49 casos en Utuado.

García mencionó que para mediados de mayo se reportaron alrededor de 20 casos de violencia de género en Utuado. Al comunicarnos con la Sala Especializada en Violencia de Género en el Centro Judicial de Utuado para corroborar la cifra ofrecida por García, CLARIDAD fue remitido a la Oficina de Prensa de la Administración de Tribunales.

En atención a nuestro pedido fueron compartidos los siguientes datos sobre las solicitudes de órdenes de protección y órdenes de protección ex parteemitidas al amparo de la Ley Núm. 54-1989 para la prevención e intervención con la violencia doméstica en la Región Judicial de Utuado. Durante el periodo comprendido entre el 16 de marzo al 9 de junio de este año fueron solicitadas un total de 40 órdenes de protección y 24 solicitudes de órdenes de protección ex parte.

Alas Utuado ha mantenido comunicación con albergues e identificado las agencias que están reabriendo y ofreciendo servicios de manera remota. García indicó que actualmente trabajan en el proyecto Alas de la Mujer de la Montaña, asignando trabajadoras sociales a los pueblos de Jayuya, Lares y Adjuntas y que están ofreciendo servicios de manera remota.“Al momento estamos coordinando para poder ofrecer a las participantes las herramientas que necesitan, como artículos de primera necesidad, alimentos, también orientación, pero sobre todo, apoyo psicosocial, que es bien importante en estos momentos por los que las víctimas de violencia de género están pasando”, dijo García.

“Hay algunas víctimas que está viviendo con los agresores, otras tienen situaciones de vivienda, que antes de que esto pasara estaban haciendo algún tipo de gestión para obtener los beneficios del Gobierno. Tras quedar en pausa todas las gestiones, ellas quedan descubiertas de todos los servicios básicos que ameritan. Esa es la mayor preocupación que han tenido en este momento. De cómo van a suplir sus familias, cómo van a continuar haciendo estas gestiones. No tienen una vivienda segura, de ahí la incertidumbre, la ansiedad. Se complica el panorama para las victimas sobrevivientes”.

A pesar de las dificultades, Alas Utuado ha podido continuar brindando sus servicios y orientando de manera remota sobre planes de seguridad y escape en el caso de que aquellas víctimas que están viviendo bajo un mismo techo con sus agresores. García especificó que varias de las participantes perdieron sus trabajos. Esta ha sido una de las necesidades con las que Alas Utuado ha podido trabajar durante la cuarentena.

“Ahora mismo trabajamos mucho con OPDH (Oficina para la Promoción y el Desarrollo Humano). Ellos están ofreciendo servicios de manera remota y hemos podido conectarls. Ahora mismo tengo a una de las participantes que está cogiendo un taller para poder emprender su negocio y llevarla a que pueda realizarse y tratar de buscar ese factor económico dentro de la situación”, explicó García.

Alas Utuado está tratando de identificar alternativas en este momento en que es limitado el recurso económico  y buscando vincular esas alternativas con la oportunidad de emprender y trabajar en el área de recursos económicos. También está en proceso de establecer el protocolo de seguridad y comprar materiales de protección para comenzar a ofrecer sus servicios en su sede ubicada en la calle Dr. Cueto #92.

Desde marzo, se pidió a la gobernadora, Wanda Vázquez Garced, que se creara un task forcesocial para atender los problemas sociales como violencia, pobreza, hambre en medio de la emergencia del coronavirus. Eso no ha sucedido. No importa que sean menos que el año pasado para la misma fecha, los casos de violencia de género  siguen en aumento y la cuarentena no ha terminado.

Mirada al País: Lo mismo de lo mismo

 

Por Eduardo Lalo/Especial para CLARIDAD

En días recientes un cartero grabó en su celular un vídeo y lo subió a las redes. El hombre empleaba unos minutos de su almuerzo para alertar sobre un hecho de mayúsculo escándalo. El gobierno, finalmente, luego de casi tres meses de encierro y de la interrupción de la actividad laboral, apenas comenzaba a expedir y enviar ayudas de emergencia para trabajadores que el encierro había dejado a expensas de menguados o casi inexistentes ahorros.

La situación es ya en sí misma un escándalo, equivalente a una ayuda de emergencia tan dilatada, tan desesperantemente esperada, que niega su alegado propósito. Es como si a un damnificado de un terremoto y de sus constantes réplicas se viera obligado a dormir sobre la tierra misma y a la intemperie, sin ni siquiera un toldo donde cobijarse, porque inexplicablemente hay toldos, duchas portátiles, miles de cajas de suministros y alimentos esperando en almacenes cerrados y secretos a media hora de camino. Es parecido también a los comedores escolares que, teniendo las vituallas en sus cocinas apagadas y clausuradas, sus responsables toman semanas en decidir si abren o no, para proveer al menos una comida caliente y diaria a millares de niños y adolescentes, cuyos padres la pandemia ha dejado aún más pobres que antes. Es parecido a un gobierno de Puerto Rico en bancarrota, dominado por la Junta de Control Fiscal, que con una celeridad impresionante, similar a la de un corredor de 100 metros o de un autócrata o, más precisamente en nuestro caso, al feroz vuelo de despegue de un “ganso”, que hace tan solo semanas unos constructores inversionistas y correligionarios del PNP, jóvenes talentosos predispuestos a las libras de más y al precoz infarto, al no sacarle los ojos a las pantallas de sus celulares, tabletas y computadoras, clavada su atención obsesivamente en el estado de su cuenta personal o comercial o política, lo que en su caso viene a ser lo mismo, en el portal cibernético de Oriental Bank, Maldonado y Rodríguez, como Bonny and Clyde, como pareja de azules o rojos menguados, pero deseosos en la gran democracia colonial del país ofrecida mediante invasión y control absoluto de nuestras vidas por Washington, ese gobierno con dama gobernante no electa digo, que estuvo dispuesto, es decir, que efectivamente aprobó y tramitó un desembolso de los primeros 19 de 38 millones para comprar a un meteórico sobreprecio, pruebas de coronavirus de las que, aparentemente, en el momento del tumbe no tenían una idea demasiado clara de cómo conseguir.

Es como la emergencia sufrida por el tenaz y obcecado deseante de un tú a tú definitivo y patético entre ciudadanos estadounidenses residentes en Puerto Rico y, entre otras simpáticas provincias, con los de Arkansas, Dakota del Norte o Alabama, exgobernador al que las multitudes hicieron tuco su cuatrienio y que, cuando buena parte del país estaba a oscuras, luego del proyecto de desarrollo económico mejor conocido como huracán María, envío con las correspondientes dietas a unos funcionarios de confianza a agenciarle una guagüita blindada por Texas, porque la veintena de vehículos a su disposición se le quedaba corta y la chapa de sus puertas rememoraba a la de los primeros carros japoneses que llegaron a Puerto Rico, allá por el comienzo de la década del setenta y que hacía pensar en el fino aluminio de un latón de galletas reciclado como maceta metálica de rosas de barrio. Emergencia digo, que lo llevó urgentemente a necesitar un maquinón de esos que con solo verlos con los cristales ahumados uno piensa en bestialismo, cuatro motocicletas de la policía y una guagüita muy parecida tras el maquinón con los oficiales reciclados de la Fuerza de Choque mejor vestidos de las agencias de la seguridad del Estado y del Partido; emergencia digo, que hizo en esa coyuntura posterior a la tormenta, sin dinero para prácticamente nada más que no sean los salarios y contrataciones infladas de los imprescindibles y los controlables por engrasables, a estar dispuesto a gastarle al pueblo de Puerto Rico ochenta y tantos miles de dólares en una guagüita blindada básica a la que se le añadirían unas chulerías de seguridad, extras de extras de extras, por unos módicos y bajos 150,000 dólares.

Por si acaso, por si no se ha dado cuenta todavía, por si ha quedado prendado del designio tan prístino como el corte de bisturí de nuestros goberdescarados y politibrones, el tema que cose estas heridas colectivas es la emergencia, es decir, según la que limpia y saca esplendor: “1. Acción y efecto de emerger. 2. Suceso, accidente que sobreviene. 3. Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata.” Dadas las definiciones, pienso que el asunto más que un tema de comprensión tiene que ver con una duda razonable ante el concepto de “acción inmediata”. Así como está, la expresión es oscura e imprecisa, carente de sujeto beneficiante. Cabe preguntar, ¿la acción inmediata a quién o quiénes beneficia sin olvidar la máxima que en este renglón menos es más para alguien? Además “la acción inmediata” se da en un contexto, en el marco de un plan multianual que no debe sobrepasar nunca cuatro noviembres consecutivos.

Repito: en días recientes un cartero grabó en su celular un vídeo y lo subió a las redes. El hombre empleaba unos minutos de su almuerzo para alertar sobre un hecho de mayúsculo escándalo. El gobierno, finalmente, luego de casi tres meses de encierro y de la interrupción de la actividad laboral, apenas comenzaba a expedir y enviar ayudas de emergencia para trabajadores que el encierro había dejado a expensas de menguados o casi inexistentes ahorros. En todos los sobres debajo del nombre del ciudadano necesitado aparecía escrito “La misma” por decisión de un burocrabrón o un estucínico. Sin embargo, locos, niños y corruptos a veces tocan la luz de la verdad: la dirección es la misma desde que los amos se reunieron en 1898 en París y nos traspasaron como una finca. Desde entonces nos tratan como una situación de peligro o desastre que no requiere una acción inmediata, como lo mismo de lo mismo.

 

Cero tolerancia al Racismo

El silencio te hace cómplice

(Los motines son las voces de quienes nunca han sido escuchados. Reverendo Martin Luther King ) MLK fue asesinado en 1968 por un supremacista blanco en Memphis Tennessee.

El pasado 25 de mayo, en  Minneapolis, el afroamericano George Floyd, fue asesinado, víctima del racismo, por el oficial de la policía, Dereck Chauvin.

Los puertorriqueños y puertorriqueñas, residentes en Puerto Rico y en EEUU, no podemos permanecer en silencio. Condenamos, llenos de indignación, rabia y de dolor,  los actos de racismo y los asesinatos que se continúan cometiendo contra el pueblo afroamericano.

El racismo y el discrimen no han cesado desde que miles de africanos negros fueron secuestrados de sus países de origen,   convertidos en esclavos, obligados a trabajar en condiciones infrahumanas y abusados hasta la muerte.

Luego de la Abolición de la Esclavitud millones de negros vivieron en una esclavitud asalariada. Les impusieron  todo tipo de discrimen utilizando una ley de segregación diseñada por la clase blanca dominante y continuaron siendo asesinados por el simple hecho del color de su piel.

El sector supremacista blanco y la clase dominante  junto a la violencia de  las fuerzas policiacas han creado un racismo individual e institucional con una nueva modalidad: asesinar, utilizando a la policía, a cientos de jóvenes negros  desarmados.

Son 400 años de linchamientos, de pedirles  paciencia,  de haber borrado su historia,  de catalogarlos  inferiores,   de  “no puedo respirar” por haber sido detenido sin razón alguna… 400 años sin escuchar el llanto, el coraje, el desprecio,  de cambios demasiado lentos por el freno puesto, de iglesias y templos quemados, de repetirles que Dios es blanco y ustedes son negros…

Por todo lo anterior, y como parte de esa minoría discriminada,  nos unimos a las protestas de cientos de miles de personas que en todos los confines del mundo, en especial en Estados Unidos donde blancos y negros y otras minorías se han tirado a la calle reclamando Justicia para George Floyd, para todas las víctimas del racismo y por la eliminación del discrimen y la injusticia.

En solidaridad:

Rafael Baerga-Vaquer

Lic. Luis F. Abreu Elías

Dixie Bayó

Sarahí Concepción Blanco

Alfredo del Valle Pérez

Europa Piñero González

Lic. Reynaldo Segurola

Madeline Ramírez Rivera

José A. Quiles Barrios

Digna Sánchez

Dra. Wendy Matos

Lic. Manuel de J. González

Francisco Hernández-Ortega

Movimiento Unión Soberanista (MUS)

Carlitín Gómez

Jenny García

Efraín Colón

Lillie Cruz

Dra. María Josefa Canino

Gervasio Morales Rodríguez

Henry Suárez (N.Y.)

Zenaida Arias Meléndez

Familia Merced Dávila

Delvis Griselle Ortiz

Lic. Florencio Merced Rosa

Rosa María Quiles

Lic. Osvaldo Toledo Martínez, padre

Dra. Ada Canino (PA)

Julio Suárez Pagani

Lic. Osvaldo Toledo García, hijo

Lic. José Nicolás Medina

Arlene Bayó Vargas

Millie Maldonado

Lic. Pablo Martínez Archilla

Vilma Pérez

José Barletta

Dr. Fernando y Myrta Cabanillas

Ada Ortiz

Gilberto Díaz Morales

Lic. Reinaldo Pérez Ramírez

Lic. Julia María Kramer (Washington, DC)

Evelyn Bayo-Antonsen ( Washington, DC)

Amy Mader

Dr. Jaime Torres (N.Y.)

Dra. Norma Rodríguez Roldán

Maritza Morales

Mirna Rivera

 

 

 

 

Aspectos ambientales del Código Civil

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Tras la aprobación del nuevo Código Civil, un aspecto que ha pasado por debajo del radar es el referente a los recursos naturales y otros bienes de dominio público. CLARIDADentrevistó a la profesora de Derecho Ambiental Erika Fontánez, quien ofreció un análisis de los pros y los contras del nuevo Código.

Para empezar, aclaró que el Código nunca ha tenido un área de recursos naturales. En él lo que se atiende son los asuntos que tienen que ver con los individuos. No atiende lo que se conoce como Derecho Público. En esencia, los asuntos relacionados con los recursos naturales, derecho ambiental, son asuntos que en términos de derecho están clasificados como Derecho Público y sus disposiciones están en las reglamentaciones, ya sean ambientales, urbanas, de planificación, etc.

Como el Código Civil regula la propiedad y, en efecto, el asunto ambiental es una regulación de la propiedad, las clasificaciones de la propiedad afectan y son cruciales para fines ambientales, debido a que el Código va a establecer cuáles son los bienes que están sujetos al comercio por los seres humanos y cuáles no.

¿Qué cosas han cambiado en el nuevo Código que pueden afectar la protección de los bienes comunes?

La experta en Derecho Ambiental hizo la aclaración de que no hubo vistas públicas para el Código. En el proceso de revisión varias personas sometieron enmiendas que variaron algunas cosas del código original del proyecto de la Cámara e incluso hay cosas que no son nuevas de esta administración. Por ejemplo, artículos que ya estaban propuestos por la Comisión del 2004. “Es interesante ver que no todo lo que está aquí es producto de esta administración, sino que la Comisión anterior también había hecho cambios”.

A su juicio, no ve que el nuevo código sea peor ni mejor que el anterior, lo que sí destacó es que ahora hay que estar atentos a cuál va a ser el desarrollo de la legislación especial con este. Para empezar, lo que dice el Código de que los bienes comunes tradicionales que están en lo absoluto fuera del comercio no pueden ser apropiables ni susceptibles a valoración económica, eso se quedó igual que en el anterior. Observó que en algún momento se había sacado el artículo de los bienes comunes, pero que después debido a la presión pública se volvió a incluir.

“Así que nos quedamos igual. Básicamente tenemos las mismas disposiciones, el agua, las fuentes pluviales, el mar y sus riberas y todos aquellos bienes que sean conforme a su naturaleza siguen siendo bienes comunes que están fuera de la apropiación privada”.

No obstante, advirtió que sobre eso hay una preocupación, que es el Artículo 274, que alude a que los bienes como las aguas pluviales o los bienes como el aire se pueden apropiar.

La licenciada Fontánez reconoció que algunos dicen que eso es contradictorio porque están los bienes comunes que están protegidos y después está este otro artículo que dice que los bienes comunes, por ejemplo, un dueño de una finca puede apropiarse de ellos. Otro artículo preocupante respecto a las cosas comunes es el 747 que tiene que ver con el derecho de ocupación. Este derecho siempre ha existido, que es la forma más básica de adquirir un bien, una propiedad. El artículo dice que se puede adquirir por apropiación bienes apropiables por su naturaleza, y menciona las cosas abandonadas, el aire, las aguas fluviales y la luz proveniente de la luz solar.

“Este artículo tiene una contradicción, porque si los bienes comunes no son apropiables por su naturaleza no se puede decir que las aguas pluviales y la energía proveniente de la luz solar es un bien común y a la vez decir que se puede adquirir por apropiación”.

Mencionó que según el profesor Luis Argüelles ha explicado, la idea de este artículo es que una persona que tiene una propiedad, por ejemplo, una finca, pueda servirse de los bienes comunes sin tener que pagar por ellos. Es decir, si tiene una finca y quiere poner molinos de viento y servirse de la luz solar o de viento, entonces puede usarla sin que se le impongan contribuciones sobre su uso. En ese sentido, la redacción no es una feliz porque lo que debió haber dicho el artículo es que aquellos bienes comunes pueden ser utilizados por todas las personas sin perjuicio de que el bien se ponga en peligro para los demás. Ese sería, apuntó, una redacción que habría que someter a enmienda porque lo redactado es contradictorio y confuso.

La profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana (UIA) señaló que, lo que también pasa con la discusión del Código Civil es que éste no reglamenta absolutamente todos los aspectos, sino que es siempre una norma bien general y cada una de las cosas que contiene a su vez tiene legislación especial. “El Código no puede pretender, no es ni deseable, que tenga todas las disposiciones para la reglamentación de todas las cosas porque se convertiría en algo inmanejable que ni se pudiera legislar”.

Es precisamente por este carácter que exhortó a estar atentos a la legislación especial e incluso proponer cambios. Agregó que todavía en el nuevo código, en el Artículo 241, se establece que las aguas pluviales, el mar y sus riberas son bienes comunes. Después de eso, están los bienes de uso público. Estos bienes ya existían en el anterior código, que regulaba los bienes de uso públicos, (artículos 235 y el 236). En el nuevo código el artículo relevante a los bienes públicos es el 238. Ese artículo tiene tres tipos de bienes de uso público. El primero es lo que se llaman los bienes de uso público del Estado, que se conocen como patrimoniales del estado. La redacción, repitió, no es tan feliz porque dice “aquellos bienes públicos, aquellos bienes pertenecientes al Estado”.

 

“El Estado no tiene bienes privados porque el Estado no es un ente privado. El Estado maneja bienes en beneficio del pueblo de Puerto Rico. Puede vender algunos bienes, como lo ha hecho en el pasado, pero ese artículo establece que todos aquellos bienes del Estado que se dediquen a uso público, mientras se dediquen a uso público, son bienes de uso público y, por lo tanto, no pueden utilizarse como si fueran privados”, aclaró.

La segunda categoría son bienes que, aunque fueran privados, como se le ha dado un uso público, mientras dure el uso público, son bienes públicos. En caso de que el uso público termine, el bien regresa a su patrimonio privado.

La tercera categoría en el Artículo 238 son los bienes que por reglamentación especial se eximen de que sean dedicados a uso público.  Antes, el Código decía que si un bien estaba sujeto a ser costeado por fondos públicos ese bien era público. Esa oración se eliminó.

La licenciada Fontánez hizo dos observaciones. Primero, que el que no esté en el Código no quiere decir que el bien no sea público; simplemente, que se uniformó. Segundo, que el Tribunal Supremo de Puerto Rico ya interpretó en el caso de los Testigos de Jehová que las calles podían ser privadas si el dinero para embrearlas, conservarlas y mantenerlas es privado sin ningún fondo público. Esas calles ya son privadas.  “Eso es una mala decisión, yo tendría otra posición. Lo que quiero decir es que el Código no empeora, porque ya tenemos ese problema”.

Frente a esta decisión destacó que la ciudadanía tiene que estar pendiente con los reglamentos de urbanismo, las modificaciones que se hacen a la Ley de Municipios Autónomos, a la Ley de Planificación, a los reglamentos de permisos, a movimientos en esa dirección. Recordó que la Ley de Control de Acceso Vehicular de 1987 que permitió el cierre de calles también estableció que no se puede restringir el acceso a todo lo que es de uso público que ya existía antes del cierre.

Los Bienes Patrimoniales del pueblo de Puerto Rico

A juicio de la doctora en Derecho Ambiental, la mejor aportación del nuevo código es el Artículo 239.  Este artículo crea una nueva categoría llamada Bienes Patrimonios del pueblo de Puerto Rico. Estos son bienes que se considera que su valor es para todo el pueblo. Esos bienes antes tenían alguna protección por legislación especial, por ejemplo, la ley que regula los artefactos de valor subacuáticos, la ley arqueológica tiene legislación especial del Instituto de Cultura. Ahora, esos bienes están incluidos en el Código, son bienes patrimoniales del pueblo de Puerto Rico. Lo que tiene  valor ecológico, histórico, cultural, artístico, monumental, arqueológico, etnográfico o bibliográfico, todos esos bienes están fuera del tráfico jurídico y se van a dirigir por legislación especial. Una vez más alertó a que habrá que estar pendientes a la legislación especial de ese tipo de bienes para ver cómo es que se va a traducir eso en la práctica.

Un artículo sobre el cual reconoció hay otra controversia es con el Artículo 240, que dice cuál es la naturaleza de los bienes. El artículo lee: “Los bienes públicos son inalienables, inembargables”. Aunque eso ya era así, y esa es la protección mayor de todos los bienes públicos que no están en el comercio y que no son susceptibles a apropiación y valoración económica, el artículo dice que la utilización privativa por las personas puede efectuarse solo mediante concesión.

Fontánez dijo que alguna gente quería que eso de las concesiones se eliminara. Añadió que lo de las concesiones no es algo nuevo de esta legislatura; estaba ahí desde la comisión del 2004 que estudió el Código.  Observó que las concesiones ya existen y aunque sugirió que pueden ser un arma de doble filo, se supone que la concesión no le cambie la naturaleza al bien ni se restringa el uso público. Se supone que la concesión está atada a que haya un bien público en su uso, que hay un valor para el público con la concesión. Eso es lo que da paso a que se den  las alianzas público-privadas.

En cuanto a la eterna lucha por la defensa de la zona marítimo terrestre (ZMT), la profesora expuso que las concesiones de la ZMT se dan por el Reglamento 4870 del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). El Código no altera la legislación que tiene Puerto Rico para la ZMT, que es la Ley de Puertos Española del siglo XIX. “Puerto Rico no tiene una ley de costas. Después de esa española lo que hay es una decisión del Tribunal Supremo, la Ley de Puertos de 1968 y la Ley de Recursos Naturales, que le da el deber en ley de velar por la zona marítimo terrestre y deslindarla”. En el 1992, el DRNA adoptó un reglamento para regular los bienes de dominio público marítimo terrestre. Nada de esto se altera en el nuevo código.

“Lo que tenemos que hacer seguir luchando para que se adopte en Puerto Rico, de una vez y por todas, una ley de costas que, por razones de presión de intereses privados, no se ha logrado. Pero valga decir que este nuevo código insiste en decir que el mar y sus riberas son bienes de dominio público. Aun así, no todos los permisos son legales”.

La licenciada Fontánez recalcó que todos tenemos que estar al tanto de cuál va a ser la legislación que proteja el derecho público, más allá del propietario, ya que hay intereses colectivos que no van a estar en el Código: “Esas luchas no se acaban con esto”.