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En el espacio, la defensa de la vida

Por Marcelo Barros/Especial para En Rojo

En todo el mundo, hay noticias de muchos desastres climáticos. En Brasil, Bolivia y también en diversos países de África, incendios criminales destruyen selvas y bosques. La Amazonia se llena de humo, provocado por la ambición de grandes propietarios de tierra. En medio a todo eso, en esa semana, la Organización de las Naciones Unidad nos invita a celebrar el cuidado de la capa de ozono que protege el planeta Tierra.

El ozono es un gas volátil (O3) que se encuentra en la atmósfera. Allí, entre 25 y 30 kilómetros de la superficie terrestre, hay una capa de ozono que tiene la función de absorber la radiación ultravioleta del sol y, por lo tanto, proteger a plantas, animales y humanos de estos rayos que deben filtrarse para no hacernos daño. Si, en la atmósfera, esta capa de ozono disminuye o incluso desaparece, todos los seres vivos del planeta estamos expuestos a diversas enfermedades y problemas.

Sólo en 1987, 46 gobernantes han firmado el Protocolo de Montreal, Tratado en el cual los países se comprometieron a cesar la fabricación de clorofluorocarbono (CFC), uno de los gases responsables por la destrucción del ozono en la estratosfera. Esto sucedió el 16 de septiembre de 1987 que, por eso, a cada año, pasó a ser celebrado como “Día Internacional para la Protección del Ozono”.

En pocos días, obispos católicos de todo el mundo se reunirán en Roma con el papa Francisco en el Sínodo sobre la Amazonía. Esa región que abarca nueve países del continente es responsable por grande parte del equilibrio del clima en el planeta. El Sínodo tendrá como finalidad comprometer pastores y fieles de la Iglesia con la protección de la naturaleza, la defesa de los pueblos originarios y de sus culturas.

Una novedad de ese sínodo es que el documento preparatorio afirma: “La ecología integral es parte esencial de la misión de las Iglesias y Dios nos llama a una conversión que no sea solo a nivel individual y moral, pero debe ser conversión ecológica en la forma como nos relacionamos con la tierra, nuestro hogar común y con toda la creación”.

Hasta hace poco, Iglesias cristianas y de algunas religiones han sido cómplices o al menos omisas en relación a ese sistema social y económico que destruye la Tierra. Por eso, ellas tienen una responsabilidad más profunda en afrontar a inhumanidad del sistema capitalista depredador de la naturaleza y asesino de la vida. Es urgente crear una formación más sólida y una nueva sensibilidad de las comunidades espirituales con respecto al cuidado con la Tierra, las aguas y toda naturaleza, especialmente con la capa de ozono que protege la vida.

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

El cine de horror y su paradoja: It Chapter Two

Por Juan M. Recondo/Especial para En Rojo

El cine de horror le ha dedicado mucha atención a la relación entre la inocencia bucólica y la oscuridad de la vida en pueblos pequeños. Un ejemplo magistral de este tipo de cine, Midsommar (dir. Ari Aster, EEUU, 2019), donde un grupo de jóvenes descubre el lío mortal en el que están metidos en una idílica comunidad en Suecia, demuestra que el género del horror obliga al espectador a sospechar de lo que a simple vista aparenta ser sano e inocente. Esa contradicción es a lo que alude la película It Chapter Two, dirigida por Andy Muschietti y basada en la novela de Stephen King. Aunque la película es bastante torpe, It Chapter Two logra evocar una nostalgia por el pasado que retrata en la primera parte, It (dir. Andy Muschietti, EEUU, 2017; reseñada también en Claridad), sin olvidar el monstruo que batallaron y que veintisiete años después vuelve a amenazar las vidas de los habitantes del pequeño pueblo de Derry.

It Chapter Two retoma la historia del grupo de amigos que aparentemente habían derrotado al monstruoso payaso Pennywise (Bill Skarsgård) cuando eran adolescentes. Mike (Chosen Jacobs e Isaiah Mustafa) es el único que ha permanecido en el pueblo estudiando su historia y tratando de entender el origen del monstruo que come niños. Al darse cuenta de que Pennywise ha regresado, Mike se comunica con cada uno de sus amigos, miembros del Club de los Perdedores (the Losers Club), para finalmente matar la criatura. Así contacta a Bill (Jaeden Martell y James McAvoy), que unió al grupo en su adolescencia y que ahora es un popular escritor; a Beverly (Sophia Lillis y Jessica Chastain), que pasó de una relación abusiva con su padre a otra con un hombre muy violento; a Ben (Jeremy Ray Taylor y Jay Ryan), el tímido adolescente gordo que triunfa como arquitecto en su adultez; a Eddie (Jack Dylan Grazer y James Ransone), que encontró su fortuna como comerciante aun cuando lo persigue el espíritu de su madre; a Richie (Finn Wolfhard y Bill Hader), cuyo sentido del humor en su infancia lo guió a convertirse en un comediante de renombre; y a Stanley (Wyatt Olef y Andy Bean), que fue del nervioso niño más afectado por el monstruo a un sólido hombre de familia. Como adultos, el grupo ha olvidado su pasado y es Mike el que los trae al pueblo de nuevo y los provoca a recordar no solo la amistad que los unía, sino también al monstruo que juraron eliminar.

Uno de los elementos mejor logrados de la película es esa mezcla de nostalgia y oscuridad. Parte de la obra de King se presta para esto y algunas películas basadas en su trabajo, como las excelentes Stand by Me (dir. Rob Reiner, EEUU, 1986) y The Shawshank Redemption (dir. Frank Darabont, EEUU, 1994), logran evocar una añoranza por un pasado dulce y terrible. Cada adulto en la historia busca ese fragmento que los hace revivir un preciado recuerdo: una bicicleta, un poema escrito en una postal manchada por el tiempo o una moneda para jugar algún juego de video de los 80. Las interacciones entre los amigos cuando se reencuentran y cuando discuten el plan para confrontar al payaso le dan un magnífico elemento humano. Inclusive la energía de la película se siente interrumpida cuando estos se separan para buscar algún objeto necesario o porque no encuentran forma de enfrentar los demonios de su pasado. El disfrute de su compañerismo hace evidente lo necesario del apoyo de una comunidad que comparte el trauma.

La conexión entre los protagonistas es tan clave como el monstruo que amenaza al pueblo. Los monstruos en el cine de horror sobreviven más allá de las películas en las que habitan. La inocencia destructiva del Frankenstein de Boris Karloff (Frankenstein [dir. James Whale, EEUU, 1931]), el humor oscuro del Freddy Krueger de Robert Englund en la serie de A Nightmare on Elm Street y el majestuoso lenguaje corporal del hombre anfibio de The Shape of Water (dir. Guillermo del Toro, EEUU, 2017) son un golpe visual difícil de olvidar. El Pennywise the Skarsgård es un triunfo entre los monstruos del cine. Como padre, me aterra ver la manera en la que el payaso manipula emocionalmente a los niños para atraerlos a sus fauces. Al mismo tiempo, el actor logra darle una rara vulnerabilidad al personaje cuando se ve amenazado logrando así manipular al espectador. El efecto que logra es similar al del asesino de niños actuado por Peter Lorre en M (dir. Fritz Lang, Alemania, 1931), que nos provoca lástima cuando se derrumba ante la corte del bajo mundo que lo enjuicia. La vulnerabilidad de Pennywise y su construcción visual —su vestuario antiguo, su maquillaje y su extraña sonrisa— logran una criatura memorable.

A pesar de sus logros, el director, Andy Muschietti, abusa del CGI para alterar la apariencia del payaso restándole a la fantástica actuación de Skarsgård. Tornar al monstruo en una araña gigante demuestra la poca confianza del director en el poder del actor. Además, la película depende de técnicas trilladas para asustar al espectador, limitando así las posibilidades de desarrollar el suspenso de maneras más innovadoras. It Chapter Two tiene un buen ritmo y cuenta con suficientes elementos para satisfacer a los amantes del cine de horror, aunque limita sus posibilidades de revolucionar el género por su uso de fórmulas cansadas y de efectos generados por computadoras. Tanto como el horror sangriento de una dulce adolescencia, la película es una maravilla imperfecta.

20 Festival de Cine de La Habana en Nueva York 2019

Por Soledad Romero/Especial para CLARIDAD

El viaje extraordinario de Celeste García Arturo Infante, Cuba, Alemania. 2018, 92min.

Comienza el día y la mitad de La Habana se apunta para tomar una nave extraterrestre. Es una oferta sensacional: viaje de ida sin vuelta a los confines del universo. Veremos una comedia satírica sobre los viajes sin rumbo, sin regreso, o a ninguna parte, y otras aspiraciones ilusorias que el ser humano parece necesitar de vez en cuando para escapar de la rutina. El plan intenta ser coherente, racional. Las autoridades cooperan procurando esté organizado, sea abierto y sin ningún tipo de trauma, porque eso de abandonar tu país para siempre… ¿Que se quieren ir a una galaxia desconocida? Pues móntense en la nave. Mira, tú te paras debajo del inmenso platillo y éste te traga con to’ y motetes. Olvídate del sonido sospechoso… ¿Qué es eso de, de, y que coger una balsa? ¡Caballero eso ya no se usa! Se nos revela la condición humana en toda su cotidianeidad, y delirio; en particular las sorpresas y contradicciones. O sea, parece que la calentura no está en la sábana… El tema nos conduce a la película magistral por Stanley Kramer, Ship of Fools (1965). Inspirada en la novela homónima de Katherine A. Porter (1962), El barco de los locos. Figura una pléyade de actores como Vivien Leigh, Simone Signoret, Lee Marvin, José Ferrer. La alegoría reveladora, se remonta a La nave de los necios (1494) del autor satírico creador del género bufo, Sebastián Brant, escrita en alemán. La idea también inspiró a El Bosco (1450-1516) en su pintura La nave de los locos. Los que gusten penetrar a fondo el asunto encontrarán la raíz en las tragedias clásicas de los tres grandes Esquilo, Sófocles, Eurípides, y en la mitología griega que alude al viaje de los Argonautas.

INSUMISAS Laura Cazador; Fernando Pérez, Cuba, Suiza. 2018, 100mi.

Una médico europea viaja disfrazada de varón para no llamar la atención de las autoridades vigentes, y poder arribar a Cuba desde Suiza a ejercer la medicina. Aunque quedaba un rastro de ‘cosas de Inquisición’ como la actitud de sectores del clero hacia las ciencias, y su intolerancia, no obstante lo arriesgada, esa fue su decisión. La época ofrecía sus complicaciones: el sistema esclavista cruel y represivo estaba en su apogeo, pero ella nunca había estado expuesta a tal experiencia. No le tomó mucho percatarse de que era una sociedad económicamente pujante, que generaba riqueza de la explotación sin paga del otro ser humano: el africano. El personaje que sufrió esta experiencia verídica, descubre en el proceso su verdadera identidad sexual y se dispone a asumirla frente a la sociedad encabezada por un gobierno de varones, militares, indianos con familia, la gran mayoría en su rol de hacendados, negreros, comerciantes ricos y ordinarios, con servidumbre esclava; no todos inteligentes o educados, algunos oliendo todavía a sobaquina. Ella había traído consigo un bagaje científico avanzado: conocimientos sobre la condición de la mujer, y su sexualidad, también nociones sobre la igualdad social. Éste es un film pertinente, rodado con el mayor decoro, fidelidad a la época y honestidad intelectual. ¡Hay qué verla!

MIRIAM MIENTE Natalia Cabral, Oriol Estrada República Dominicana, España 2018 90 mi.

Las tensiones raciales y los prejuicios no siempre se manifiestan abiertamente en la realidad cotidiana del Caribe hispanófono. Aparentemente las relaciones sociales o de clase fluyen… Pero en momentos clave saltan como minúsculas víboras clavándose en la piel hasta llegar a la conciencia dejando indelebles cicatrices (micro agresiones), como se les cataloga ahora. Cuando se trata de escoger pareja, se podría enfrentar un “tremendo” dilema. A quiénes incluimos en la lista de invitados a la fiesta, mientras se pretende abierta o disimuladamente ascender en la escala social. Sin olvidar el atuendo, los modales de mesa. Y qué tal el arreglo del cabello ¿Me lo escondo? ¿Me tomo la libertad de dejarme el cabello rizado, encrespado, “pasa” o “caracolito”, supliéndoles una dosis de ansiedad a nuestras primas y tías, dependiendo del grado de pigmento que tengan, más claro o más oscuro? ¿Me tratarán igual que a las demás? ¡Qué pavorosa incertidumbre! Y qué pasará cuando la madre de mi novio se entere de lo obvio, que soy afro descendiente, aunque ella tenga un hijo mestizo tirando a mulato. Seguro no me va a aceptar. ¡A la larga vano empeño! Pobre señora… sucede que en el corazón de las Antillas no se puede tapar el cielo ni el pelo con la mano, tampoco sustentar falsas ilusiones de grandeza, o la negación del ancestro africano, porque siempre va a estar ahí… Ahora peor, o mejor __desde que la ciencia de la genética, arqueólogos, antropólogos y etnólogos confirmaron que existe una sola raza: la humana, y que todo el mundo comparte la misma madre ancestral africana___, todavía hay gente que no ha podido superar el golpe, cambiar el discurso, o con perdón, tragar gordo ¿no es cierto? Todo eso y más son cuestionamientos que se plantean contribuyendo a que la película sea una sátira genial, originalísima y absolutamente necesaria. Me place recordar que vimos hace poco tiempo una cinta venezolana rondando el tema, que nos resultaría de mucho interés: Pelo malo (2013), con dirección de Mariana Rondón. Nos muestra el drama psicológico de Junior (Samuel Lange Zambrano), un menor, y su obsesión con estirarse el cabello. Es una verdadera joya que también da en el blanco. Ambas cintas se complementan; van del brazo.

NOTA Hace unas décadas tuvimos la dicha de iniciarnos en el disfrute de una excelente serie de realizaciones por directores cubanos encabezados por el maestro Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996,) recordado por la pieza magistral La última cena (1976), y otras cintas importantes: Fresa y chocolate (1993), Guantanamera (1995). Sergio Giral (1937) mientras vivió en Cuba, formó parte del grupo de directores que a partir de la Revolución socialista iniciaron el discurso visual y estético de contenido ideológico significativo sobre hechos históricos y sociales específicos. Enfocaron temas sobre la colonización e independencia del país, también de la esclavitud, explotación y emancipación; raza y clase incluidos. Asuntos que no solamente nos conciernen a todos los afro descendientes del Caribe sino que han determinado la economía y el destino político de la región y la sociedad de todo el hemisferio. Me interesa llamar la atención sobre la excelente, bellamente filmada y actuada película con Jorge Villazón (1947-1994) de protagonista, en Plácido, La sangre del poeta (1986), otra realización de Sergio Giral. El personaje clave, Gabriel de la Concepción Valdés (1809-1844), poeta mestizo anti esclavista, y patriota, fue acusado y fusilado impunemente de colaborar en la Conspiración de La Escalera (1844) “una confabulación de la oligarquía criolla, negrera, con las autoridades coloniales españolas…”, contra los abolicionistas criollos (blancos), negros y mestizos libres. Otras importantes cintas del director Giral, son El otro Francisco (1975), Maluala (1979), Rancheador (1979) y María Antonia (1990), con una inefable actuación de la sin par Alina Rodríguez (1951-2015).

LOS SILENCIOS Beatriz Seigner Brasil Colombia. 2018, 89min.

Cualquier película rodada en el corazón de la selva tropical de América del Sur es una promesa de aventura. Sabemos que la selva ha sido uno de los temas literarios de mucho arraigo en las letras latinoamericanas, perdurando por varios siglos. La película no nos defrauda al exponer el resultado del desplazamiento poblacional a consecuencias del factor económico, y los interminables enfrentamientos de la guerrilla con el ejército de los gobiernos de facto en Colombia. Alguien de la familia desaparece por largo tiempo y hay que guardar silencio. Cada narrativa posee un elemento mágico: los muertos pueden resucitar cuando menos lo esperas. La familia está preparada para cualquier eventualidad. La cinematografía de los exteriores es de por sí una aventura: un espectáculo para la vista como era de esperarse. Contemplar la belleza natural del bosque emociona y repara el espíritu. Es una cinta compacta bien filmada y editada. Nos capta de primera intención y no nos abandona hasta experimentar un hermoso final de encantamiento visual durante una toma nocturna por el afluente principal de la vía pluvial. Otra grata experiencia de la selva y sus moradores, además de la implicación político social que nos atañe.

SUEÑO FLORIANÓPOLIS Ana Katz, Argentina, Brasil, Francia 2018 106min.

La temática de las consabidas y anheladas vacaciones con los chicos en las playas de un país vecino, pueden convertirse en una rápida y conflictiva crisis del núcleo familiar. Viaja un matrimonio de profesionales ¿psicólogos?, expertos en motivaciones del comportamiento humano y sus alteraciones. Este pequeño convoy familiar tan ensimismado en su individualidad, no pudo dejar en la ciudad su bagaje personal al cual tendrán que enfrentar. Esto ocurre en un marco supuestamente relajado o superficial, dentro del género de comedia light… O sea, el velero tocó fondo, o se quedó encallado en la arena. Es una cinta contemporánea inteligente y divertida que vale la pena ver.

ROJO Benjamín Naishtat – Argentina Bélgica Brasil Francia, 2018, 109min. Película de suspenso, rodada sobre espacios abiertos o enclaustrados. Observamos lugares que una vez estuvieron habitados y donde ahora solo se perciben sombras. Se emiten diálogos con doble carga mientras los personajes vaticinan algo siniestro que esconden, o disimulan hechos acontecidos. Más bien podría ser el presagio de otra catástrofe nacional desde las estructuras de poder. El film es escueto, la tensión dramática y los silencios dicen más que las palabras omitidas, igualmente se siente la agresividad y la violencia a flor de piel. Antes o después la nación argentina experimentó una ola perturbadora de extremada violencia, ¿Será tal vez la culpa y el terror que el tiempo no ha podido borrar de la memoria colectiva? Es una película densa donde apenas hay espacio para una sonrisa.

*La autora es actriz de teatro; profesora retirada de Español y Estudios Puertorriqueños en City University of N.Y. CUNY.

Claridades: Grito de Lares

La Revolución de Independencia que estalla en Pezuela y proclama nuestra República en Lares el 23 de septiembre de 1868 ocurre cuando la economía colonial de España en Borinquen ha cerrado el ciclo que empieza con el hato realengo y concluye en la finca de familia. Sus ejecutantes son gente de campo: estancieros, peones, esclavos, pequeños comerciantes campesinos, desempleados. La “aristocracia” criolla, la gente de galones y de letras, brilla por su ausencia en este momento de nuestra vida histórica, el más sublime y entero, el de mayor volición y más alcance revolucionario.

Lares aparece preñado de ideología demoliberal. Es que Lares es el estallido, localizado, aislado, de una revolución de liberación nacional inspirada ideológicamente en las fuentes más puras y directas del demoliberalismo a través de sus inspiradores y dirigentes remotos, a lo que hubo de añadirse una espontaneidad ideológica producida por la composición social de los ejecutantes en el momento de la acción que, en ciertos puntos, trascendió su contenido ideológico inicial. En verdad, la ideología liberal ha prendido en Puerto Rico. No es artificiosa y desnaturalizada importación, simiesco remedo ideológico de Francia y Estados Unidos. Es signo nacional: ha aparecido, aún cuando en inicial estado embrionario, una burguesía.

Así en Lares afloran, de una vez y en su mejor forma, voluntad y mentalidad nacionales. Aquella voluntad que sacude a Guilarte, y hace nacer una República, para crear, destruye; aquella inteligencia que afirma todo un futuro, también niega.

Antes de Lares  es decir, desde la derrota taína en Yaguecas hasta el Grito de Pezuela ha habido levantamientos en Borinquen: alzadas de indios, revueltas de esclavos, motines militares, tentativas separatistas. “No hay una página en la historia de Borinquen”  -escribirá Hostos- “en donde la libertad no protesta contra nuestra vida de colonos”. Todas ellas se dan cita en Lares. Lares es, pues, una síntesis. Y, como en la forja de toda síntesis, dialogan en sus entrañas una voz que niega y otra voz que afirma.

Cuando nos alzamos en Lares repudiamos la feudalidad en que la Monarquía dominante quería mantenernos. Afirmamos, aún más reafirmamos, aquellos valores que, en nuestro desarrollo histórico, habíamos arrebatado a la nación colonizadora. Pongamos, por ejemplo, el idioma. No es, en nosotros, la lengua, simplemente lo que se ha dado en llamar, regalo, herencia española. Vencedora sobre los borinqueños, Espana se asentó en nuestra tierra. El español  -altivez de soldado victorioso- no aprendió el idioma de los taínos, ni el de los africanos que trajo luego esclavizados a esta tierra.

Al pensar hoy en la creación de la República Puertorriqueña, la de Lares ha de servirnos de ejemplar signo histórico. Así como el pueblo puertorriqueño conservó, al separarse del estado monárquico de España, todas las conquistas que había ganado para sí en su larga lucha por integrarse frente al Imperio Español, los derechos individuales que hoy, limitadamente, Puerto Rico disfruta, porque los ganó, porque los arrebató, en una lucha muchas veces cruenta, siempre intensamente dramática, peleando por mantenerse integrado frente al rapaz imperialismo yanki, las mantendrá, extendiéndolas hasta su capacidad máxima, en su constitución republicana. Y a ese cuerpo íntegro de derechos individuales añadirá el cuerpo de los derechos sociales colectivos que los pueblos de la tierra han ido ganando y añadiendo, a su vida en forma de derecho estatutorio. Pero nosotros los incorporaremos, desde el nacimiento de la República, a nuestra constitución. Así, quien osara violarlos, tropezará con todo el peso de la acusación que recae contra quien osa violar la Ley Fundamental de la nación.1

Juan Antonio Corretjer, fragmento de “La revolución de Lares” (1947), en folleto: Homenaje a Lares, 1970

Utuado: La salud no es un negocio

Por Giancarlo Vázquez López/ CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

Privatización no es solución, mucho menos cuando se trata de servicios básicos como la salud. La venta de los hospitales durante la década del 90 demostró los problemas de este fenómeno odioso, cuando los servicios de salud ya no estaban accesibles para toda la población. Esto se ha reflejado en la actual situación que enfrentan los vecinos del pueblo de Utuado, quienes exigen mejores servicios y una sala de emergencias abierta las 24 horas.

De 11:00 p.m. a 7:00 a.m., la sala de emergencias del Hospital Metropolitano de la Montaña está cerrada. Por esta razón, el pasado sábado 14 de septiembre, se llevó a cabo una protesta sus inmediaciones, convocada por la asamblea de pueblo de Utuado. Como en otros municipios, en estos espacios se discuten los temas más inmediatos que afectan a la comunidad. En el caso de la Ciudad del Viví, entre los temas principales, salió a relucir en las reuniones el asunto de la salud. Así lo manifestó Helí Matos Negrón, residente de Utuado y participante de la asamblea.

“Está cerrado deliberadamente. No es justo para la salud del pueblo porque obliga al ciudadano a moverse a pueblos como Arecibo, Hatillo, Ponce, y no todo el mundo tiene la facilidad para llegar a ellos. En una emergencia, el tiempo es todo, porque es la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso exigimos la apertura del hospital las 24 horas. Además de que este pueblo recibe personas de pueblos como Adjuntas, Jayuya y otros pueblos limítrofes”, criticó.

Varios miembros de la asamblea se reunieron con la administración del hospital antes de la manifestación para atender el asunto y conocer las razones para cerrar el tercer turno. Al parecer, es otro asunto que se mide en dólares y centavos.

“Tuvimos una reunión con la administración del hospital y ellos lo que dicen es que están perdiendo dinero, que aparentemente los que vienen a la sala de emergencias son 4 o 5 personas y que eso no es costo-efectivo para mantenerla abierta las 24 horas. Por esa razón tienen un acuerdo con el Departamento de Salud de mantener la sala abierta hasta marzo del año que viene. El tercer turno cerró en marzo de este año, yel próximo marzo de 2020, cerrarían operaciones, en caso de que no logren mantenerlo costo-efectivo”, explicó Juanita Caldas Medina, también residente de Utuado.

“Aparentemente, lo que quieren es habilitar el espacio solo para trabajar la salud conductual, entiéndase, servicios para personas que necesitan ayuda sicológica, terapia social, terapia psiquiátrica”, añadió.

José Antonio Ramos Collazo, maestro jubilado y participante de la asamblea de pueblo de Utuado, dijo: “Lo que salió a relucir en la reunión es terrible. El Departamento de Salud autorizó este hospital a que durante todo un año pueda tener cerrado este turno, pero sabemos que eso se puede extender. Nuestra intención es que se abra y que el servicio sea de calidad”.

Ramos expuso que es quizás el turno más dramático porque es cuando no hay ninguna oficina de doctor disponible para que una persona con una situación pueda acceder a los servicios de salud. “Volver a reabrir este turno es vital para la gente de nuestro pueblo”.

“Han cerrado este turno simplemente por no gastar en la salud del pueblo. Para la administración del hospital lo importante es el dinero, no la salud ni la vida de las personas en Utuado. Como parte de eso, sacamos a relucir el hecho de que este es un ejemplo de los problemas que trae la privatización de los servicios que el gobierno debe proveer a la gente del pueblo y el país en general”, dijo.

Siguiendo esta línea problematizó lo que está sucediendo con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Destacó que muchas de las cerca de 4 mil personas que murieron después del huracán María fue por falta de los servicios de la AEE. De esta manera explicó que si se privatizara el servicio de energía eléctrica mucha gente no va a poder acceder al mismo.

“Ya hay muchas personas que mensualmente tienen que decidir entre comprar los medicamentos, alimentos, pagar la luz o el agua. Sabemos que si se privatiza la AEE, las facturas van a aumentar a unos niveles impensables, con todo lo que eso implica para la gente pobre del país; para la mayoría, realmente”.

En conclusión, explicó que luego de la manifestación, “tenemos que evaluar qué hicimos bien qué hicimos mal, cuál ha sido la respuesta, para mantener al pueblo en pie de lucha. Sabemos que la gesta gloriosa del julio pasado nos demostró que protestar es la forma de obtener las cosas como pueblo. Esto y las asambleas son parte de ello y lo que sigamos obteniendo también va a ser parte de ese mismo proceso”.